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Humberto Ortega junto a su hermano, Daniel, cuando llevaban en hombros el féretro de su madre, el 4 de mayo de 2005.
Humberto Ortega junto a su hermano, Daniel, cuando llevaban en hombros el féretro de su madre, el 4 de mayo de 2005.ARIEL LEON (AP)

Ocho días después que el histórico comandante sandinista Hugo Torres falleciera en manos del Gobierno de Daniel Ortega, el general en retiro Humberto Ortega publicó este viernes un artículo de opinión en el diario La Prensa que ha causado revuelo en Nicaragua. El hermano del presidente nicaragüense ha reprochado que el preso político de 73 años haya muerto “al ser expuesto en el cruel encierro” por parte de las autoridades judiciales del régimen que encabeza su hermano y su cuñada, la vicepresidenta Rosario Murillo.

En el artículo titulado Compañero Hugo Torres, el hermano de Daniel Ortega realza la gesta revolucionaria del fallecido, en especial las dos operaciones guerrilleras que dirigió en 1974 y 1978 [los asaltos a la casa de Chema Castillo y la toma del Palacio Nacional], que obligaron al somocismo a liberar a presos políticos sandinistas, entre ellos el actual mandatario Daniel Ortega. Irónicamente, han criticado muchos sectores en Nicaragua, Torres murió cautivo y acusado de “conspiración” por el hombre que salvó a costa de arriesgar su vida en el pasado.

“Con ese mismo espíritu de lucha, ahora en el campo cívico, Hugo Torres integra una de las varias fracciones en que el antiguo Frente Sandinista se divide desde la década de los noventa, y no rehúye el sacrificio, la cárcel, en la que una vez más demuestra sus convicciones revolucionarias, y muere, como cualquiera a su edad y condiciones físicas, al ser expuesto en el cruel encierro”, escribió el general Ortega, una figura militar determinante en la transición democrática en los noventa.

Desde 2018, tras las protestas sociales que fueron violentamente reprimidas por policías y paramilitares del régimen, el general Ortega comenzó a criticar la Administración de su hermano. Aunque no lo hace tan seguido, esta vez vuelve a pedir la liberación de todos los presos políticos que mantiene el Gobierno.

“Este lamentable, doloroso desenlace de un compañero de luchas, que cumple hasta el final consecuentemente este juramento [revolucionario], debe contribuir en la ruta de solución a la crisis política que padece nuestra patria, que requiere urgentemente un clima de reconciliación, que lo genera de ser puestos en libertad los encarcelados políticos, por medio de cualquiera de los instrumentos jurídicos, legales requeridos”, planteó el general Ortega.

En julio de 2021, cuando el presidente Ortega desató una cacería de opositores que sirvió para liquidar las elecciones generales y perpetuarse en el poder, el general Ortega dijo en la cadena CNN que los presos políticos no eran “terroristas”, como insiste la propaganda oficial que justifica los proceso judiciales espurios, de acuerdo con organismos defensores de derechos humanos. “Los presos políticos no han atentado contra la estabilidad de este país. Simplemente son opositores que tienen sus puntos de vista como los tengo yo. He criticado con toda firmeza y respeto al actual Gobierno, y no por eso voy a ser catalogado ahora de terrorista o traidor a la patria”, insistió.

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El general en retiro se mantiene al margen de la actividad política de Nicaragua, a excepción de estas declaraciones públicas. Humberto Ortega es uno de los jefes castrenses que más preponderancia ha tenido en la historia reciente del país. No obstante, sus posturas críticas parecen no tener eco –al menos públicamente– en el Ejército de Nicaragua, una institución que ha guardado no solo silencio por la muerte de Hugo Torres, quien fue general de brigada, sino ante todas las violaciones a los derechos humanos cometidas por la pareja presidencial desde 2018.

Además de la condena de Humberto Ortega, este viernes se han multiplicado las presiones al Gobierno nicaragüense por la muerte de Hugo Torres en prisión. La Organización de Estados Americanos (OEA) y 27 países exigieron la liberación inmediata de los presos políticos, al mismo tiempo que condenaron el deceso del exguerrillero. “Estamos profundamente consternados por la muerte del ciudadano nicaragüense Hugo Torres quien era preso político y que había sido arrestado el pasado junio y mantenido en condiciones inhumanas, al igual que muchas otras personas encarceladas por sus opiniones políticas. Las circunstancias de su detención y prematura muerte constituyen una dolorosa injusticia tanto para él como para su afligida familia, y una afrenta a los valores que defienden nuestras naciones”, denunciaron los países de la OEA.

EE UU se plantea presionar al magnate del azúcar

Por otra parte, la agencia Associated Press (AP) reveló que el Gobierno de Joe Biden está considerando expulsar a Nicaragua del Tratado de Libre Comercio (RD-Cafta), pero es una posibilidad remota dado que no hay mecanismo para ello. Sin embargo, una fuente de Washington consultada por AP aseguró que lo más factible es dejar de importar ciertos productos nicaragüenses, como el azúcar. Esta medida golpearía directamente a Carlos Pellas, uno de los hombres más ricos del país y dueño de la más grande productora de azúcar, el ingenio San Antonio.

“Elegir el azúcar podría ser una forma de movilizar a Carlos Pellas, el hombre más rico de Nicaragua y dueño del mayor productor de azúcar. Pellas fue uno de los firmantes de una carta abierta de los empresarios tras las protestas antigubernamentales de 2018, en la que se pedía a Ortega que adelantara las elecciones. Advirtió que el modelo económico del país estaba en quiebra. Pero se ha mantenido al margen, al menos públicamente, desde que Ortega empezó a reprimir de verdad”, cita el reporte de la agencia. Tras la brutal represión a las protestas, el magnate se ha mantenido en silencio, incluso después del arresto de varios miembros del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), la patronal más grande del país.

Según AP, la eliminación de ese subsidio estadounidense por valor de millones de dólares cada año tendría como objetivo presionar a Pellas. De acuerdo con un reportaje de la plataforma CONNECTAS, entre 2008 y 2018, el empresario fue uno de los más importantes impulsores del modelo político y económico que funcionaba en Nicaragua bajo el nombre de Diálogo y Consenso, pero que consistía en otorgarles ventajas económicas a los grandes empresarios, a cambio de respaldar las decisiones políticas de Ortega, entre ellos su reelección y la destrucción de la institucionalidad y la oposición. Sin embargo, la relación se fracturó por la represión de las protestas y hasta el día de hoy no ha podido ser recompuesta. No obstante, Pellas, factor determinante del empresariado, ha guardado silencio hasta ahora sobre la represión contra opositores y la liquidación de las elecciones de noviembre pasado.

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Humberto de la Calle, cabeza de la lista al Senado por la Coalición de la Esperanza, este martes en Bogotá.
Humberto de la Calle, cabeza de la lista al Senado por la Coalición de la Esperanza, este martes en Bogotá.Camilo Rozo

Humberto de la Calle (Manzanares, Caldas, 75 años) lo ha sido todo en la política colombiana. El jefe negociador del Gobierno que selló el acuerdo de paz con las FARC —hoy desarmadas y convertidas en partido político— también fue protagonista de la Constituyente de 1991, vicepresidente e intentó, hace cuatro años, una fallida candidatura presidencial. En ese entonces, Sergio Fajardo, el candidato que representaba al centro político, se quedó por fuera de la segunda vuelta que disputaron Iván Duque y Gustavo Petro, en gran medida debido a que no logró cerrar a tiempo un acuerdo para converger con De la Calle.

En estas elecciones, el exnegociador de paz surge como víctima inesperada de la enésima crisis en el centro, que prometía aprender de los errores del pasado. Ingrid Betancourt decidió el sábado abandonar intempestivamente la Coalición Centro Esperanza que ambos ayudaron a forjar, para presentarse por su cuenta a las presidenciales de mayo. De la Calle, uno de los arquitectos de la alianza, es la cabeza de la lista al Senado, pero concurre formalmente por el partido Verde Oxígeno de Betancourt. “Me siento atrapado en las circunstancias”, le dice a EL PAÍS sobre la incertidumbre jurídica que ahora rodea su respaldo al candidato presidencial que surja de la consulta del próximo 13 de marzo, que coincide con las legislativas.

Pregunta. ¿Qué representa para Colombia y su futuro este escenario electoral fragmentado, en el que las fuerzas de centro además lucen enfrentadas?

Respuesta. Significa un cierto grado de preocupación. Colombia enfrenta tres decisiones posibles este año, y las dos soluciones extremas en mi opinión son inconvenientes. Esa es la razón por la cual configuramos esto que se ha denominado la Coalición de la Esperanza, y lo que pretende, para decirlo en esencia, es mantener la ruta del Estado Social de Derecho, la aplicación genuina de la democracia. Lo cual significa huir de los extremismos, del caudillismo, del populismo, y también de la ferocidad y del exceso de emoción. Lo que queremos es una postura política razonable, seria, responsable. Que incorpore el cambio, porque Colombia no puede seguir como va. El Gobierno ha fracasado en todos los frentes. Es necesario el cambio en serio, pero es necesario un cambio serio.

P. En el primer punto del acuerdo original de la coalición los precandidatos presidenciales se comprometían a competir de manera franca y leal, y a que imperaría el espíritu de confianza. El choque entre Ingrid Betancourt y Alejandro Gaviria, y la salida de ella para ser candidata por su cuenta, fueron muy públicos. ¿Qué dicen esas acusaciones de los políticos colombianos? ¿Les ha faltado grandeza?

R. Aquí el lema fundamental debe ser la responsabilidad. Cuando originamos esta Coalición de la Esperanza hace ya dos años entendimos que la configuración era difícil, porque es inédita en Colombia. Aquí ha habido alianzas para presidente, pero no para Congreso, y estamos hablando de seis partidos. El mensaje pedagógico para Colombia es “podemos ofrecer soluciones colectivas, no caudillistas, dentro de un marco de discrepancias razonadas”. Lo que ha ocurrido es una ruptura que nos ha hecho daño, tengo que reconocer eso con franqueza. Y que debió tramitarse razonablemente. La prueba de eso es que la propia coalición dictó un documento de estándares rigurosos sobre esas adhesiones discutidas. Y allí me parece que estaba el acuerdo. Era innecesario que la doctora Betancourt se retirara. El tema planteado es serio. En Colombia, en efecto, los partidos tradicionales han utilizado el clientelismo, y el clientelismo generalmente produce corrupción. Luego el planteamiento del problema no es equivocado, lo que fue equivocado fue el trámite, que pudo y debió haber sido superado con la mira puesta en la responsabilidad.

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P. ¿Cómo evitar que el centro vuelva a dejar de ser una opción presidencial en Colombia, como ya ocurrió hace cuatro años?

R. Lo que precisamente no queremos es repetir la experiencia del 2018, cuando el centro naufragó por esas dos grandes aspiradoras industriales que se robaron la mayoría de los electores. Lo que estamos haciendo en la coalición es reafirmar el mensaje, desplegar mayor actividad y sobretodo reafirmar el voto sagrado de que quien triunfe el 13 de marzo recibe el apoyo de todos, sin ninguna vacilación. Yo quisiera pedirle a los colombianos un poco de paciencia, en el sentido de que vamos a reafirmar la unión del centro y mantener nuestra vigencia.

P. ¿No se aprendieron las lecciones de entonces?

R. De alguna manera, sí. Estamos jugando con el fuego del 2018 y eso es lo que tenemos que evitar. Bienvenidas las discrepancias por dentro de la coalición, eso es un ejercicio inédito, pero el llamado del momento es responsabilidad de todos, tolerancia y mantener la ruta de las soluciones internas producto de esa tolerancia y de la reflexión.

P. La retirada de Betancourt lo deja atrapado en una guerra de interpretaciones jurídicas, pues al usted estar inscrito por su partido, Verde Oxígeno, podría incurrir en doble militancia. El tema es un poco técnico, pero en esencia, ¿están en riesgo sus derechos políticos de respaldar al candidato presidencial de la coalición? ¿teme ya no poder hacerlo?

R. Es uno de los mejores enfoques que he oído. Voy a tratar de detallar esto. Adoptamos en 1991 reglas sobre disciplina y fidelidad partidaria. Esas normas prohíben a los candidatos de un partido votar por otro, o hacerle campaña. Y eso tiene una lógica. De lo que se trata es de evitar este trasiego de candidatos que como picaflores chupan en todos los partidos en su beneficio. Esas normas –reiteradamente lo ha dicho la jurisprudencia– son normas imperativas, que no pueden ser derogadas por pactos internos de los partidos. Conformamos esta coalición, que políticamente además se basa en el juramento supremo de ir a la consulta y respetar el resultado.

P. Esa era la situación en el momento en que se inscribió

R. Aquí se presenta una circunstancia absolutamente insólita, inédita. En la medida en la fui avalado por el partido Verde Oxígeno, pero en el marco de una alianza, y así quedó registrado, esto cambia no por decisión mía, si no por conductas ajenas. Aquí hay un problema de mis derechos políticos, porque me siento obligado a cumplir mi compromiso inicial. Soy fundador de la coalición, y no puedo cambiar de ruta. Elevé una consulta al Consejo Electoral para que examinara si en la circunstancia concreta puede haber un tratamiento distinto. Estoy a la espera, pero entretanto sigo en mi campaña. Lo que quiero transmitir más allá de tecnicismos es que yo sigo firme en el mensaje central, original. Si se me impide hacer campaña por el elegido, continuaré en la coalición en el rango y la tarea que me corresponda, pero no voy a desistir porque creo que este es el camino para Colombia.

P. Usted ha dicho que la oportunidad de contar con una fuerza de centro que represente a la mayoría de los colombianos “no puede depender de aventuras individuales que lejos de construir destruyen”. ¿El nuevo escenario lo deja atado a la candidatura presidencial de Ingrid Betancourt, que nunca fue su compromiso? Para sacarlo del lenguaje técnico, ¿Se siente atrapado por esa candidatura presidencial?

R. Me siento atrapado en la circunstancia jurídica que hemos descrito. Y mi vocación no es hacer campaña por un individuo que no sea elegido en la consulta. Llámese Ingrid o quien sea, no quiero personalizar esto. Mi compromiso supremo es que apoyo al que gane el 13 de marzo, dentro de esa coalición, y a nadie por fuera.

P. ¿Cómo entender el cambio de papel de Ingrid Betancourt, que ingresó a la coalición como una amigable componedora?

R. Insisto en no personalizar esto. Pero lo que sí me parece es que, respetando su resistencia a ese tipo de alianzas, esto debió haberse tramitado sin menoscabo de la unidad de la coalición.

P. ¿La coalición de centro ha dejado de representar la esperanza?

R. Yo confío en que logremos remontar esto. Es como una especie de Cabo de Hornos, tan pronto pase la turbulencia tenemos 45 días para recomponer nuestro mensaje y que los colombianos nos entiendan.

P. ¿Los grandes ganadores son los extremos representados en el expresidente Álvaro Uribe y el candidato Gustavo Petro?

R. No me queda ninguna duda. Y justamente eso es lo crítico de esta situación. Claro, deben estar burlándose de nosotros.

P. La popularidad del presidente Duque está por el piso. ¿Estas elecciones deberían representar el fin del uribismo?

R. Yo espero que sí, francamente. Me parece que el llamado Centro Democrático, el partido fundado por Uribe, ha fracasado en temas como la seguridad. El mensaje del Centro Democrático era que habíamos ido a La Habana a entregar el país a la guerrilla, una falsedad absoluta. Lo que está ocurriendo es que después de la firma del acuerdo hubo un momento de paz en Colombia y nos hemos devuelto, en una situación donde ha aflorado de nuevo una violencia absolutamente aterradora. En el 2021 tuvimos 92 masacres, más de 300 firmantes de la paz han sido asesinados. Se roban en las ciudades 800 celulares diarios más que la cifra del año 2020. Luego hay una crisis de seguridad. La tradicional de los grupos armados en el campo, y también en las ciudades. Muchos colombianos temen salir a la calle. Eso contraviene la promesa del Gobierno, pero además es producto de haber desoído la hoja de ruta que pactamos en La Habana. Es uno solo de los múltiples descalabros del Gobierno. El cambio es necesario.

P. ¿Se ha cerrado la ventana para alcanzar la paz en Colombia que abrió el acuerdo que usted negoció en La Habana?

R. No lo creo. Hay elementos del acuerdo que ya son inderogables. Toda esa diatriba del Gobierno contra la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) ha sido superada. El propio Gobierno finalmente ha tenido que venir diciendo ante la comunidad internacional que cumple el acuerdo, y que respeta la institucionalidad que de allí se deriva. Pero hay elementos donde las omisiones del Gobierno han sido protuberantes. La reforma rural integral es un elemento clave, estratégico para Colombia, ese no es un problema ideológico. La segunda omisión es dramática, porque es lo que se llamó la reforma política, que es el punto dos del acuerdo. No hay una coma de desarrollo de estas ideas. Lo que tenemos es un mensaje de odio, de pugnacidad, una resistencia muy grande del Gobierno a entender que el camino es la reconciliación.

P. En el otro lado, justamente Alejandro Gaviria ha defendido que él es más progresista que Gustavo Petro, que se ha aliado incluso con pastores cristianos. ¿Es la Coalición Centro Esperanza más progresista que el Pacto Histórico?

R. Yo creo que sí. Dentro del ideario de Gustavo Petro veo cosas razonables, pero también con una mezcla de elementos del pasado que terminan siendo retardatarios. El problema de Gustavo Petro en mi opinión no el de sus propuestas, es legítimo discutir sus ideas en democracia, encuentro algo más profundo, que es la incapacidad de brindar confianza a la mayoría de los colombianos. Ese es mi diagnóstico.

P. ¿El discurso de la anti política ha terminado por hacer daño a la democracia colombiana?

R. De alguna manera sí. Yo entiendo que es muy atractivo, porque como hay una gran insatisfacción, e incluso indignación, la que ha venido sufriendo los golpes es la democracia representativa, y no solo en Colombia sino en el mundo. Esto distorsiona el discurso y la gente en su desespero se deja llevar por estos cantos de sirena de personas que, como ocurrió en Estados Unidos, lo que ofrecen es odio y emociones. Hay un grado de insatisfacción, agravado por la pandemia, que es razonable. Tenemos que lograr salir de esto sin esos desbordamientos populistas.

P. ¿Cuál es su propósito en el Senado?

R. Fundamentalmente servir de muro de contención, tratar de evitar desbordamientos. Me moveré en temas de reforma política, cuidado del medio ambiente, igualdad de género y la defensa de las libertades, que creo están en riesgo. Soy partidario de la liberación del aborto, de la eutanasia, de permitir que parejas del mismo sexo puedan incluso adoptar hijos. En mi caso hay una mezcla de experiencia, pero de ideas de avanzada.

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muerte del biólogo e intelectual chileno Humberto Maturana caló hondo en la sociedad científica y civil, debido a la gran influencia del experto en la ciencia y teorías de vida reconocidas en el mundo entero.

Bajo el concepto de «autopoiesis», Maturana lideró una teoría basada en los términos «auto» (a sí mismo) y «poiesis» (creación) para explicar la razón del ser vivo en la vida misma, vinculando la ciencia con la filosofía.

«Los seres vivos somos sistemas autopoiéticos moleculares, o sea, sistemas moleculares que nos producimos a nosotros mismos, y la realización de esa producción de sí mismo como sistemas moleculares constituye el vivir», explicó Maturana en entrevista con BBC en 2019, en medio de su intervención en el congreso «Nobel Prize Dialogue», realizado en Chile.

Para el científico, todo ser vivo se crea a sí mismo, reparándose y modificándose en el transcurso de su existencia, planteamiento que inquietud a referentes mundiales del pensamiento, como el Dalái Lama.

Quién era Humberto Maturana el chileno que hizo reflexionar al Dalái Lama

En diciembre de 2013, Maturana y la docente Ximena Dávila, con quien creó el Instituto de Formación Matríztica, viajaron hasta India para un encuentro con el líder religioso.

Fue en este contexto que el sitio web del máximo dirigente de la Administración Central Tibetana calificó a Maturana como «el científico al que su santidad suele citar como la persona que le dijo que intenta no apegarse a su campo de investigación porque ello estropea la objetividad».

«La conversación fue esencialmente en torno a cómo vivimos, qué clase de vivir estamos haciendo y cómo estamos realizándonos como seres humanos. Fue en ese sentido una conversación filosófica a la vez que biológica y biológica cultural«, publicó el sitio en aquella instancia.

Quién era Humberto Maturana el chileno que hizo reflexionar al Dalái Lama 

Asimismo, el Dalái Lama consultó sobre las diferencias entre plantas y mamíferos sin lenguaje, recibiendo como respuesta de Maturana «la forma de vida».

«Todos quieren una vida feliz, una vida significativa. Para lograr este objetivo, nuestra práctica debe ser realista. No importa cuál sea nuestra motivación, si no somos realistas no cumpliremos nuestro objetivo. Necesitamos un sentido de pertenencia a una humanidad, respetando los derechos y puntos de vista de los demás. Siempre que surja un conflicto, debemos tratar de resolverlo mediante compromisos y negociaciones», dijo el líder tibetano.



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El trabajo de este académico de la @uchile y Premio Nacional de Ciencias Naturales, deja una escuela de pensamiento e inspiración para quienes siguen buscando expandir las fronteras del conocimiento. pic.twitter.com/ZfCRl73Yxn

— Andrés Couve Correa (@acouvecorrea) May 6, 2021

Además, enfatizó que el trabajo del Premio Nacional de Ciencias “deja una escuela de pensamiento e inspiración para quienes siguen buscando expandir las fronteras del conocimiento”.

Desde la cuenta del Ministerio de Ciencias también se destacó la labor en el campo de Maturana, afirmando que «será recordado por su contribución a la teoría del conocimiento para la comprensión de lo humano, educación, comunicación y ecología».

Recordar que este jueves se informó la muerte del biólogo, filósofo y escritor chileno, quien en 1994 fue galardonado con el Premio Nacional de Ciencias, y considerado uno de los intelectuales más influyentes del país.

Maturana tuvo una destacada vida en las ciencias luego de estudiar medicina en la Universidad de Chile, en 1950, instancia que le permitió entrar al mundo científico hasta convertirse en una eminencia tanto en dicha área como en la cultura.

Muere Humberto Maturana: quién era el destacado biólogo y escritor chileno

Pasos por la University College de Londres y un doctorado en biología en la Universidad de Harvard, permitieron cimentar un camino que lo llevaría a ser parte del prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts e incluso ser nominado al Nobel de Medicina, para luego retornar a Chile en 1960.

En 1994 obtuvo el Premio Nacional de Ciencias por sus trabajos respecto a ciencias biológicas, específicamente lo que refiere a la percepción visual de vertebrados y por sus aportes en la teoría del conocimiento orientados a la educación.



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