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Por: RICARDO MEZAMELL. Después de 38 años, nos damos cuenta de que el régimen pensional privado no es tan bueno como lo pintan. Pasa igual con la salud, la educación y el agro. Con mensajes falaces se está invitando a votar “para mantener la libertad y la democracia” por el candidato a la Presidencia Federico Gutiérrez, frente al supuesto peligro que representa para las mismas el aspirante Gustavo Petro.

No me atrevo a afirmar que lo hacen por ignorancia, porque si de algo estoy seguro es que se consideran tan superiormente inteligentes que piensan que el resto de colombianos seguimos siendo sus opuestos, ‘tan supremamente ignorantes’ que nos pueden engañar con mentiras sacadas de un sombrero, como para salir en estampida a ‘defender la democracia maestro’, y de esa manera ustedes, políticos de oficio, garanticen el continuismo del modelo de democracia representativa, mas no participativa, que les sirve tanto para proteger los intereses de los grandes monopolios económicos que controlan la economía del país y financian sus campañas como para mantener incólumes los privilegios y beneficios personales que reciben por su gestión, sin importarles un comino que vayan en detrimento del bienestar de todos los colombianos.

En el ejercicio de determinar, con mediana sindéresis, con cuál de los candidatos mencionados peligraría la forma de democracia que tenemos, se hace imprescindible remitirnos a nuestra Constitución Política de 1991.

En los Artículos 1° y 2° dispone que “Colombia es un Estado social de derecho, organizado en forma de República unitaria, descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales, democrática, participativa y pluralista, fundada en el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del interés general.

Son fines esenciales del Estado: servir a la comunidad, promover la prosperidad general y garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes consagrados en la Constitución; facilitar la participación de todos en las decisiones que los afectan y en la vida económica, política, administrativa y cultural de la Nación; defender la independencia nacional, mantener la integridad territorial y asegurar la convivencia pacífica y la vigencia de un orden justo”.

Al comparar ese ideal con lo que tenemos materialmente, podemos fácilmente concluir que la forma de democracia participativa no se ha expresado a lo largo y ancho del territorio nacional, por cuanto a pesar de estar plasmada en nuestra Carta Política, a pocos días de cumplir 30 años de vigencia, lo que se evidencia en cada rincón de la Patria es abandono, inequidad, exclusión, discriminación, inseguridad, desempleo, improductividad agrícola, encarecimiento de los alimentos, carencia de atención de las necesidades básicas en salud, educación, agua potable, etcétera, debido a la falta de implementación, a profundidad, de la misma.

Como el vocablo democracia está referido a la forma de gobierno en la que el poder político es ejercido por el pueblo y para el pueblo, aun cuando redundante es decirlo, conlleva implícito el propósito de darle la mejor solución a la problemática antes enunciada, con decisiones sobre políticas públicas resultantes de una amplia concertación, con la mayor participación posible de los ciudadanos en los procesos deliberativos y decisionales, en la medida que las resoluciones adoptadas nos afectan a todos los asociados.

Se debe rescatar para la memoria colectiva, que la democracia participativa surge en el contexto político mundial como una opción para superar los problemas políticos derivados de la representación, los cuales tienen mucho “que ver con la corrupción, por las agendas individuales de los delegados, aunado a la distancia que se presenta entre las decisiones de éstos y las necesidades de sus representados”.

Dentro de ese escenario, sin esfuerzo mental alguno, podemos concluir que el mayor peligro que puede existir para la democracia representativa que tenemos como forma de gobierno utilizada por la clase política para mantenernos en la misma situación de incertidumbre y penuria social en que vivimos desde hace muchos años, indudablemente lo representa Gustavo Petro, en la medida que él ostenta una capacidad probada para convocar a los colombianos en la cruzada de reconocer y realizar los postulados de la Constitución Política de 1991, de la cual, viene al caso precisarlo, si fue uno de sus autores, toda vez que Antonio Navarro Wolff llegó a la Asamblea Nacional Constituyente, y actuó en ella, en representación de todos los militantes del M-19, y no a título personal, o a nombre de quienes integraron las comisiones que lo asesoraron.

Y sí, tienen razón, Gustavo Petro encarna para la democracia que a ustedes les sirve la más grande amenaza, por venir él luchando con denodado ahínco para que le den pista revistiéndolo de la dignidad presidencial que necesita para presentar ante el Congreso de la República, como proyectos de ley, las propuestas de su programa de gobierno, elaboradas con la finalidad de solucionar las apremiantes necesidades de los colombianos, porque le inquieta, a diferencia de vosotros, el que los problemas generadores del descontento social estén subiendo a niveles preocupantes.

No quiere que se repitan, por la inercia en el propósito de resolverlos, nuevas manifestaciones violentas por las insatisfacciones sociales, porque sabe muy bien que el actual gobierno, así como lo hicieron los que le precedieron, y seguramente lo haría, en un lejano e hipotético evento de resultar elegido, el candidato del mismo pensamiento ideológico, que tan descaradamente apoya el presidente Iván Duque, lo único que pueden ofrecer como repuesta, por así estar demostrado hasta la saciedad, es la indiscriminada y violenta represión policial.

Máxime cuando dicho aspirante es un reconocido defensor de la doctrina de ‘la seguridad democrática’. No hay que olvidar que este representante del continuismo es un reconocido experto en la utilización de sus métodos, tal como lo evidencian los contratos de asesorías que suscribió para enseñarlos a miembros de organismos gubernamentales de las ciudades de Buenos Aires y Ciudad de México.

O acaso podríamos olvidar el saldo de muertos y lesionados dejados por el estallido social del año 2021 que “puso en evidencia las enormes desigualdades y abandonos históricos invisibilizados por décadas (María Ximena Montaño Rozo).

Y por esa sencilla razón, en el mismo sentido, pero desde la arista opuesta, es el candidato Federico Gutiérrez, por no darse cuenta, o quizá por negarse a aceptar que es mediante profundos cambios que hay que realizar los postulados de la Carta Política, quien personifica un colosal peligro para la democracia en sí misma, entendida ésta como la forma en que el pueblo gobierna para beneficio de todos, y no para unos cuantos privilegiados.

Su programa de gobierno, enmarcado en la comodidad del continuismo de políticas públicas, reafirmantes de desigualdades y abandonos, refleja un conocimiento y visión de país muy distinta a lo que es en la realidad, lo cual, sin ser mensajeros apocalípticos nos permite avizorar un teatro de violencia inimaginable propiciada por un presidente adepto a las soluciones de choque, en un momento de máximo escalonamiento del inconformismo social.

La fortaleza que no se le puede desconocer a Gustavo Petro, demostrada con suficiencia en su gestión como alcalde de la ciudad de Bogotá, hoy reiterada en su campaña, y de la cual carece Federico Gutiérrez, es su voluntad y obstinación para presentar e impulsar, contra viento y marea, dentro del cauce jurídico, propuestas de transformación con el propósito de resolver los problemas invisibilizados.

Esa gran capacidad, parangonándola con la atribuida al expresidente Alfonso López Michelsen en el sentido de que cuando hablaba “ponía a pensar al país”, bien podría encuadrársele a Gustavo Petro, diciendo que con sus propuestas ‘pone a pensar en el país’.

Acaso podría ignorarse el que nos tenga cavilando, después de más de 38 años de estar operando sin que nadie se preocupara por ello, que el régimen pensional privado no es tan bueno para los afiliados y pensionados como lo pintan, al saberse ahora que “cuenta con el 73 % de los afiliados, casi 18 millones de personas (contra 6,8 millones de Colpensiones), pero apenas con el 12,8 % de los pensionados, unos 220.000 de un total de 1,7 millones (Jorge Armando Rodríguez, UN Periódico), lo que explicaría en parte la excelente rentabilidad que obtienes las AFP del negocio (Salomón Kalmanovitz)” la cual, sin embargo, no llega a los dueños de los dineros ahorrados, toda vez que al reconocer la pensión de jubilación su monto es de apenas un 30% del salario base de la liquidación y, el incremento anual de las mismas, corresponde al mismo rendimiento ordinario de cualquier cuenta de ahorro individual.

Como también nos ha puesto a pensar en la urgencia de renegociar los TLC y democratizar la tierra productiva e inutilizada del sector rural con el mismo propósito de “estimular el mejoramiento de la productividad y la estabilidad de la producción agropecuaria” por la cual se expidió a Ley 1152 del 25 de 2007 (Estatuto de Desarrollo Rural), firmada por Álvaro Uribe Vélez, en calidad de Presidente de la República; Oscar Iván Zuluaga, como Ministro de Hacienda y Crédito Público; y, Andrés Felipe Arias Leiva, en su condición de Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural.

En el Artículo 72 la citada ley establece:

“A fin de estimular el mejoramiento de la productividad y la estabilidad de la producción agropecuaria, el Estado, a través de la Unidad Nacional de Tierras Rurales, podrá comprar bienes inmuebles rurales improductivos de propiedad privada.

Cuando el propietario no acepte expresamente la oferta de compra, o cuando se presumiere su rechazo de conformidad con lo dispuesto en el inciso segundo numeral 5 del artículo 135 de la presente ley, la unidad procederá a ordenar que se adelante el proceso de expropiación mediante el procedimiento previsto en el artículo 169”.

Llama poderosamente la atención que durante el gobierno del expresidente Uribe no se cuestionó la emisión de esa ley de expropiación de predios rurales improductivos.

Aunque imaginable, vaya uno a saber sus reales motivos, y por eso bien podría admitirse, a menos de que exista una mejor explicación, que se expidió con el propósito de obligar a los pequeños propietarios rurales a que, por incapacidad económica para ponerlos a producir, corrieran a vender a bajo precio sus predios.

Con el mismo norte, esto es, el de transformar para mejorar nuestras condiciones sociales, nos ha puesto a recapacitar sobre las posibilidades de tener un mejor servicio de salud, replanteando la organización y funcionamiento de las EPS, al igual que de una educación superior universal gratuita, como existe en Francia, Finlandia, Luxemburgo, o en Uruguay, aquí en Sudamérica, por solo citar algunos ejemplos.

Las propuestas de Gustavo Petro, por lo visionarias que son obligarían a los congresistas a salir de su zona de confort para adentrarse en el estudio y debate con rigor de los grandes temas de su agenda de trabajo, los cuales a pesar del cuestionamiento que de manera insulsa le hacen sus contradictores, conformistas con lo que sin mayor esfuerzo pueden avizorar, tendrían que ser objeto de un análisis concienzudo, sensato y responsable.

En verdad no veo por ninguna parte al candidato Federico Gutiérrez, por su talante empavonado con las políticas públicas continuistas, luchando con tesón por las reivindicaciones sociales de todos los colombianos, especialmente de los ninguneados de la Patria, de ‘los nadies´ de Eduardo Galeano.

Basta comparar los temas enunciados a continuación, insertos en sus programas de gobierno, cuya realización implicaría afectación de los intereses económicos de grandes monopolios que manejan sectores importantes de la economía del país, para notar la gran diferencia que existe entre la concepción que cada uno tiene sobre la necesidad de implementar políticas públicas tendientes a desarrollar el mandato de nuestra Constitución Política.

1-Empleo

Gustavo Petro: reforma laboral para acabar con los contratos de prestación de servicios, y para la formalización del empleo.

Federico Gutiérrez: pagar al asalariado por horas laboradas.

2-Salud

Gustavo Petro: reforma de la Ley 100 de 1993, para que las EPS no intermedien en la prestación de los servicios de salud.

Federico Gutiérrez: acabar con las filas de los usuarios del servicio.

3-Pensiones

Gustavo Petro: reforma pensional con sistema de pilares que garanticen la pensión a los colombianos.

Federico Gutiérrez: mantener, tal como están, el régimen público a cargo de Colpensiones, y el privado, en manos de las Administradoras de Fondos de Pensiones.

4-Educación

Gustavo Petro: educación superior pública universal y gratuita para todos los colombianos.

Federico Gutiérrez: seguir con el sistema actual de créditos con el Icetex y becas para algunos estudiantes.

4-Seguridad

Gustavo Petro: acabar la confrontación armada entre los colombianos por la vía pacífica, llevando a Colombia a una era de paz.

Federico Gutiérrez: perpetuar el enfrentamiento armado con los métodos de la doctrina de la seguridad democrática.

5-Agro

Gustavo Petro: renegociar los TLC para evitar importar, y producir más productos alimenticios e insumos en Colombia, para mejorar la economía del campesino.

Federico Gutiérrez: continuar con la importación de comida e insumos a precio del dólar, cada día en aumento.

Finalmente, se debe precisar que la Constitución Política de 1991 es el mayor y más infranqueable dique jurídico que existe para contener cualquier asomo de autoritarismo de Gustavo Petro, toda vez que las antedichas reformas solo pueden realizarse mediante leyes expedidas por el Congreso de la República, órgano que ejerce el control político a las actuaciones del gobierno. Y, el elegido mediante las elecciones del pasado 13 de marzo, por su forma de composición, no le aprobará propuestas que vayan en detrimento del bienestar de los colombianos.

La única facultad que tiene el presidente de la República es la de presentar, por intermedio de sus ministros, los proyectos de ley.

Las irregularidades, por así calificarlas con mucha generosidad, ocurridas en anteriores legislaturas, fueron producto de la corrupción propiciada desde el ejecutivo con la nefasta práctica de repartir ‘mermelada’ a inescrupulosos legisladores a cambio de recibir su apoyo en proyectos de ley de que le interesaban.

De ahí que son innecesarias, por estar inmersas dichas prohibiciones en nuestra Ley Fundamental, la denominadas ‘líneas rojas’, que le antepone el expresidente César Gaviria Trujillo, para darle el apoyo oficial del Partido Liberal, a su candidatura presidencial.


Después de 685 minutos aparecieron los goles: Lucho Díaz, Borja y Uribe, Colombia está viva

Colombia llega a la posición # 6° en la tabla con 20 puntos, uno debajo del puesto de repechaje que ocupa Perú. El próximo marte se enfrentará a Venezuela como visitante.

Noticia Deportes.

La Selección Colombia se enfrentaba al primero de dos retos que lo pueden encaminar a buscar un cupo en el Mundial de Qatar 2022.

El encuentro contra su similar de Bolivia inicio marcado con una tricolor encima de los dirigidos por el venezolano César Farias.

Al minuto cinco Colombia tuvo su primera ocasión tras un pase largo de James para Luis Díaz.

El guajiro controló ubicó a Cuadrado, el portero contrario ya estaba vencido pero golpeó a un defensor boliviano y se fue a tiro de esquina.

El control de Colombia se mantuvo pero sin grandes ocasiones de gol.

La selección lo seguía intentando hasta que al minuto 39 apareció el crack de Anfield Road. Juan Guillermo lanza un pase largo a ‘Lucho’, el delantero del Liverpool hace una fantástica jugada individual, quiebra hacia el medio y saca un zurdazo que se van al fondo de la red.

Al minuto 41 la tricolor generó otra opción de peligro luego de un centro de James, Daniel Muñoz cabeceó, el balón pegó en el palo y luego en la línea de gol.

En el segundo tiempo la latente se mantuvo, una Colombia que buscaba marcar el segundo gol y estuvo encima de Bolivia.

Hubo cambios, ingresó Borja y Quintero, salieron Sinisterra y Muriel.

Al minuto 72 fue justamente el nacido en Córdoba el encargado de poner el segundo y definitivo.

Tras una buena conexión en el área, el guajiro tira un centro y Borja con un remate de cabeza amplía la ventaja.

Al minuto 90 el Metropolitano volvió a gritar gol, Matheus Uribe el encargado.

Colombia se acerca

Hace 7 partidos la Selección Colombia no convertía goles en la Eliminatoria, hoy con el 3-0 contra Bolivia, en donde marcaron Luis Díaz, Borja y Uribe, llega a la posición # 6° en la tabla con 20 puntos, uno debajo del puesto de repechaje que ocupa Perú.

El próximo martes enfrentará a Venezuela como visitante. 





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El expresidente de Colombia Álvaro Uribe habla durante un encuentro del partido político Centro Democrático, el pasado martes.
El expresidente de Colombia Álvaro Uribe habla durante un encuentro del partido político Centro Democrático, el pasado martes.Mauricio Dueñas Castañeda (EFE)

El partido político que hace cuatro años puso presidente en Colombia está en crisis. El Centro Democrático (CD), que llevó al poder a Iván Duque, llega a las elecciones presidenciales sin un candidato oficial y obligado a adherirse a Federico Fico Gutiérrez si quiere sobrevivir. “No estamos de fiesta, se redujo mucho nuestra votación”, ha reconocido el expresidente Álvaro Uribe, fundador y líder del movimiento de derecha, que en las legislativas del pasado domingo perdió 21 curules en el Congreso frente a lo que consiguió en 2018. “El responsable soy yo por lo afectada que está mi reputación”, decía ante su colectividad el pasado martes. Uribe enfrenta un proceso penal por presunta manipulación de testigos para que declararan a su favor en un caso que lo relaciona con un grupo paramilitar. La investigación en su contra ha afectado su imagen, pero sobre todo su caudal electoral porque le impidió aparecer este año en el tarjetón y le obligó a renunciar a la curul que había ganado hace cuatro años, cuando se convirtió en el senador más votado de la historia de Colombia, con más de 800.000 votos.

Su partido pasa por un mal momento, pero el expresidente Uribe sigue siendo una figura relevante en la política colombiana. “Esta vez pasamos por una época de vacas flacas, pero este partido tiene la misión de rescatar su legado porque usted [Álvaro Uribe] salvó al país cuando este era un Estado fallido”, decía María Fernanda Cabal, una de las voces más destacadas del Centro Democrático tras conocer los resultados del domingo. Su partido ha convocado a un consulta con sus 600.000 militantes para definir si apoyan abierta y colectivamente al candidato de derechas Federico Gutiérrez. No es un secreto la simpatía de Uribe por Fico, el exalcalde de Medellín, quien en el panorama actual es la única posibilidad que tiene el expresidente para no perder el poder que ha tenido desde hace 20 años para decidir quien ocupa el Gobierno de Colombia.

La presencia del izquierdista Gustavo Petro, que llega con fuerza a las elecciones presidenciales del próximo mayo, ha supuesto una amenaza para la continuidad del uribismo en la Casa de Nariño. Aunque el discurso antipetrista se enfoca principalmente en la supuesta nacionalización de las empresas, que sepultarían a la economía del país, o en que Colombia a manos de la izquierda podría convertirse en otra Venezuela, detrás de ese discurso se esconde el miedo a que llegue a la presidencia alguien que aleje al uribismo del poder sobre todo ahora, que el llamado efecto teflón, que explicaba cómo a pesar de los señalamientos que pesaban contra Uribe este no perdía popularidad, ya no funciona. Hace 12 años terminó su segundo mandato con el 80% de aprobación -como ningún otro presidente- a pesar de que ya se conocían escándalos de su Gobierno como el asesinato de civiles que hicieron pasar como guerrilleros -los llamados falsos positivos- o las interceptaciones ilegales a periodistas o a la oposición, en el oscuro capítulo de su mandato conocido como las chuzadas, que terminó con varias figuras del uribismo en la cárcel.

La imagen de Álvaro Uribe ante los colombianos ya no es la misma. En febrero de este año, una encuesta de la firma Invamer señalaba que el expresidente tenía el 67% de desfavorabilidad, lo que explica por qué ahora, a pesar de que los votos uribistas ayudaron a Fico a conseguir 2 millones de votos en la consulta de la coalición de derecha, este no se ha reconocido abiertamente como el “candidato de Uribe” y por qué el Centro Democrático ha tardado en decir que su única apuesta para poder hacerle contrapeso a Gustavo Petro es el exalcalde de Medellín.

“El desgaste del Centro Democrático es el efecto de cuatro años de un Gobierno [el de Iván Duque] que no tuvo buenos resultados. Fue un Gobierno que llegó con poca experiencia y que políticamente ha tenido resultados nefastos”, opina Mónica Pachón, profesora de Ciencia Política de la Universidad de los Andes. Esta vez, explica la analista, el uribismo no tiene cómo decirle a su electorado que vote por el candidato que diga su líder. Tras la impopular gestión de Duque, que cierra su mandato con poquísimas cosas para destacar, Álvaro Uribe tendrá que usar otra estrategia para no perder. El desgaste del discurso contra el proceso de paz con las FARC o el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Venezuela no le serán suficientes.

Una encuesta de este miércoles del Centro Nacional de Consultoría, para el Noticiero CMI, señalaba que la mitad de los entrevistados considera que el apoyo abierto de Uribe a Federico Gutiérrez perjudicaría su camino para ser un verdadero contrapeso a Petro y seducir los votos indecisos del centro. Álvaro Uribe, cuya voz fue determinante para que el ‘no’ se impusiera en el plebiscito sobre los acuerdos de paz, ya no le suma como antes a quien aspire a llegar a la Casa de Nariño.

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Para el analista Nicolás Liendo, la investigación penal que enfrenta Uribe y la mala gestión de Duque han sido determinantes para que hoy nadie, ni el candidato más sólido de la derecha, quiera posar a su lado. “El proceso judicial en su contra y que a Iván Duque no le haya ido tan bien ha tenido efectos en el desgaste de su imagen”, dice Liendo, que explica que dentro del CD también ha habido una especie de fractura. El partido no le ha dado suficiente liderazgo a las mujeres, aunque María Fernanda Cabal ha sido la senadora con más votos en el movimiento de Uribe, el Centro Democrático prefirió apostar en la carrera presidencial de nuevo por un hombre, Óscar Iván Zuluaga, a pesar de las pocas posibilidades que tenía. Al día siguiente de las consultas de las coaliciones y ante un Fico que sorprendió por su votación, Zuluaga renunció a su aspiración y el Centro Democrático se hundió un poco más.

“El partido tiene que ayudar a construir una gran coalición para enfrentar a Petro, una coalición que una a los colombianos entorno a transformaciones que el país necesita. Aspiro a votar por quien represente las ideas que creo que le sirven a Colombia”, decía Paloma Valencia, una de las caras más visibles del uribismo, al reconocer que esta vez su movimiento no tiene candidato propio.

Álvaro Uribe no solo ha sido el senador más votado de la historia de Colombia, también es el único que ha logrado llegar a la presidencia dos veces en primera vuelta, y que ha tenido un partido alrededor de su nombre como lo fue La U, que llevó al Ejecutivo a Juan Manuel Santos. Uribe además es un líder del conservadurismo. Las dos veces que se lanzó a la presidencia han sido las dos únicas veces que el Partido Conservador no ha tenido candidato porque él representaba sus ideales, así fuera de otra colectividad. “Los partidos son marcas”, dice la profesora Mónica Pachón. La marca del Centro Democrático, como pasó con La U, se desgastó. Dependerá de la adhesión a Fico –y de cómo le vaya frente a Gustavo Petro- que el uribismo pueda mantener su poder. El futuro del partido político del expresidente Álvaro Uribe está en manos de un candidato que no pertenece a su cantera. Es la prueba irrefutable de que el Centro Democrático está en su peor crisis.

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El candidato presidencial colombiano, Federico Gutiérrez, celebra en Bogotá, el 13 de marzo de 2022.
El candidato presidencial colombiano, Federico Gutiérrez, celebra en Bogotá, el 13 de marzo de 2022.DANIEL MUNOZ (AFP)

Federico Fico Gutiérrez es desde la noche del domingo el candidato presidencial más sólido de la derecha colombiana. Aunque no es la primera vez que su nombre aparece en un tarjetón electoral -fue concejal y alcalde de Medellín- su primera prueba en unos comicios nacionales, donde logró más de dos millones de votos dentro de la coalición Equipo por Colombia, lo ubican como un apetecido candidato de los movimientos conservadores o de quienes se asustan cuando piensan en una presidencia de izquierdas. Fico (Medellín, 47 años), como se le conoce, es desde anoche y de momento, el principal oponente de Gustavo Petro, que con el movimiento Pacto Histórico fue uno de los ganadores de la jornada electoral que definió quiénes serán los representantes de las tres fuerzas políticas más importantes.

La campaña presidencial apenas empieza y que el exalcalde de Medellín logre ser el verdadero contrapeso del petrismo dependerá de las alianzas y negociaciones que forje a partir de ahora. No solo deberá unir bajo su nombre a toda la derecha, sino que tendrá que conquistar a parte del electorado del centro, que el domingo quedó desinflado y sin un liderazgo notable. Para ello, necesitaría seguir evitando, como ha hecho hasta ahora, aparecer en una misma foto con el expresidente Álvaro Uribe. Hoy, por primera vez desde hace 20 años, el apoyo abierto del uribismo en lugar de sumar, le podría restar. “Federico Gutiérrez enfrenta un dilema. Necesita hacer una alianza con el Centro Democrático (CD) -el partido de Uribe- pero al mismo tiempo va tener que convencer al centro, que tiene que decidir hacia dónde va”, opina Yann Basset, analista y profesor de la Universidad del Rosario.

En el camino hacia una alianza con el CD, donde se concentra el uribismo, este lunes Fico ya consiguió su primera conquista. El candidato de ese partido hasta este lunes, el exaspirante presidencial Óscar Iván Zuluaga, dio un paso al costado, reconoció sus pocas posibilidades de hacerle competencia y le ofreció su respaldo. Ahora habrá que ver si toda la colectividad del uribismo, que se ha quedado sin representante, hace lo mismo. Sobre todo si Uribe le da su apoyo abiertamente y tratar de convencer a su electorado con los temas clásicos de la derecha colombiana, algo que no le será tan difícil. Su discurso de “seguridad”, “orden”, “oportunidades” y “amor a la patria” ya le demostró que suma votos. Lo comprobó este domingo con la consulta electoral, como lo hizo antes durante su paso por la alcaldía de la capital de Antioquia, donde era conocido como el sheriff de Medellín. “Los bandidos en la cárcel o en una tumba”, decía hace poco en una visita a Arauca, una zona especialmente azotada por la violencia. Fico sabe bien qué le gusta a la derecha colombiana, pero no le será suficiente.

“No estamos en 2018, cuando el miedo a la izquierda funcionó bien, esta vez el electorado no está movido por el miedo”, señala Basset. Según el analista, el hecho de que la figura de Álvaro Uribe ya no sea la del líder absoluto que el país había visto desde 2002, cuando fue elegido presidente por primera vez, y que su partido, el CD, esté pasando por un mal momento, podría hacer que Fico evitara recibir, al menos abiertamente, la bendición de Uribe. Aunque esto no quiere decir que los votos del uribismo, así sean por debajo de la mesa, no le sean indispensables a Gutiérrez, como ocurrió este domingo o como ocurrió en su primer intento por llegar a la alcaldía de Medellín, cuando Uribe lo apoyó incluso por encima del candidato de su partido. “Esta victoria [ganar en la coalición] también se la debe al uribismo. Ahora se medirá su capacidad como negociador: convencer a la derecha, pero no gastar todo en esa alianza”, advierte Basset. Sobre esa relación entre el expresidente y Fico, el analista Andrés Mejía Vergnaud remarca “la gran dificultad de Federico Gutiérrez es que quiere los votos del uribismo, pero sin la foto con Uribe porque no le conviene ser su candidato”.

Mientras en la izquierda hay un único líder, Gustavo Petro, en la derecha sigue habiendo un hombre que se encamina hacia las presidenciales, a menos de que Fico -de nuevo, si logra negociar-, lo convenza de apartarse y darle su apoyo. Rodolfo Hernández, que se lanzó de forma independiente, sigue en la contienda. El exalcalde de Bucaramanga, constructor y millonario, que ha logrado posicionarse muy bien en las encuestas gracias a su discurso contra la corrupción en un lenguaje desenfadado, es un hombre que Gutiérrez tendrá que incluir en su lista de conquistas si quiere darle la pelea al petrismo.

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Gutiérrez tiene mucho que sentarse a negociar antes siquiera de pensar en nombres para su posible fórmula presidencial, pero con lo que ya cuenta es con el apoyo de los otros candidatos que se disputaban el liderazgo en la coalición Equipo por Colombia. Y no es poco. Tiene a su lado a dos exalcaldes, Enrique Peñalosa (Bogotá) y Álex Char (Barranquilla); al líder del partido Conservador, David Barguil, y a una mujer, Aydeé Lizarazo, de un partido cristiano, que acostumbra a votar juiciosamente según ordenen desde el atril de su iglesia.

Además del fortalecido Partido Conservador -logró la mayor votación de las fuerzas de derecha para el Congreso con más de dos millones de votos-, cuenta con la simpatía del Partido de La U, que también tuvo una destacada votación en las legislativas con poco más de un millón de votos. El apoyo de Óscar Iván Zuluaga, que no dejó que pasaran muchas horas tras las elecciones del domingo, para asumir su derrota ante un posible enfrentamiento por los votos de la derecha, le da un nuevo empuje a Fico en un sector del conservadurismo, pero lo distancia un poco más de posibles votos del centro. Lo que diga el expresidente Álvaro Uribe, que citó a su partido a una reunión este martes, será el punto definitivo para saber si Fico arriesga sus posibilidades en el centro a cambio de ser abiertamente el bendecido de Uribe.

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Humberto de la Calle, cabeza de la lista al Senado por la Coalición de la Esperanza, este martes en Bogotá.
Humberto de la Calle, cabeza de la lista al Senado por la Coalición de la Esperanza, este martes en Bogotá.Camilo Rozo

Humberto de la Calle (Manzanares, Caldas, 75 años) lo ha sido todo en la política colombiana. El jefe negociador del Gobierno que selló el acuerdo de paz con las FARC —hoy desarmadas y convertidas en partido político— también fue protagonista de la Constituyente de 1991, vicepresidente e intentó, hace cuatro años, una fallida candidatura presidencial. En ese entonces, Sergio Fajardo, el candidato que representaba al centro político, se quedó por fuera de la segunda vuelta que disputaron Iván Duque y Gustavo Petro, en gran medida debido a que no logró cerrar a tiempo un acuerdo para converger con De la Calle.

En estas elecciones, el exnegociador de paz surge como víctima inesperada de la enésima crisis en el centro, que prometía aprender de los errores del pasado. Ingrid Betancourt decidió el sábado abandonar intempestivamente la Coalición Centro Esperanza que ambos ayudaron a forjar, para presentarse por su cuenta a las presidenciales de mayo. De la Calle, uno de los arquitectos de la alianza, es la cabeza de la lista al Senado, pero concurre formalmente por el partido Verde Oxígeno de Betancourt. “Me siento atrapado en las circunstancias”, le dice a EL PAÍS sobre la incertidumbre jurídica que ahora rodea su respaldo al candidato presidencial que surja de la consulta del próximo 13 de marzo, que coincide con las legislativas.

Pregunta. ¿Qué representa para Colombia y su futuro este escenario electoral fragmentado, en el que las fuerzas de centro además lucen enfrentadas?

Respuesta. Significa un cierto grado de preocupación. Colombia enfrenta tres decisiones posibles este año, y las dos soluciones extremas en mi opinión son inconvenientes. Esa es la razón por la cual configuramos esto que se ha denominado la Coalición de la Esperanza, y lo que pretende, para decirlo en esencia, es mantener la ruta del Estado Social de Derecho, la aplicación genuina de la democracia. Lo cual significa huir de los extremismos, del caudillismo, del populismo, y también de la ferocidad y del exceso de emoción. Lo que queremos es una postura política razonable, seria, responsable. Que incorpore el cambio, porque Colombia no puede seguir como va. El Gobierno ha fracasado en todos los frentes. Es necesario el cambio en serio, pero es necesario un cambio serio.

P. En el primer punto del acuerdo original de la coalición los precandidatos presidenciales se comprometían a competir de manera franca y leal, y a que imperaría el espíritu de confianza. El choque entre Ingrid Betancourt y Alejandro Gaviria, y la salida de ella para ser candidata por su cuenta, fueron muy públicos. ¿Qué dicen esas acusaciones de los políticos colombianos? ¿Les ha faltado grandeza?

R. Aquí el lema fundamental debe ser la responsabilidad. Cuando originamos esta Coalición de la Esperanza hace ya dos años entendimos que la configuración era difícil, porque es inédita en Colombia. Aquí ha habido alianzas para presidente, pero no para Congreso, y estamos hablando de seis partidos. El mensaje pedagógico para Colombia es “podemos ofrecer soluciones colectivas, no caudillistas, dentro de un marco de discrepancias razonadas”. Lo que ha ocurrido es una ruptura que nos ha hecho daño, tengo que reconocer eso con franqueza. Y que debió tramitarse razonablemente. La prueba de eso es que la propia coalición dictó un documento de estándares rigurosos sobre esas adhesiones discutidas. Y allí me parece que estaba el acuerdo. Era innecesario que la doctora Betancourt se retirara. El tema planteado es serio. En Colombia, en efecto, los partidos tradicionales han utilizado el clientelismo, y el clientelismo generalmente produce corrupción. Luego el planteamiento del problema no es equivocado, lo que fue equivocado fue el trámite, que pudo y debió haber sido superado con la mira puesta en la responsabilidad.

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P. ¿Cómo evitar que el centro vuelva a dejar de ser una opción presidencial en Colombia, como ya ocurrió hace cuatro años?

R. Lo que precisamente no queremos es repetir la experiencia del 2018, cuando el centro naufragó por esas dos grandes aspiradoras industriales que se robaron la mayoría de los electores. Lo que estamos haciendo en la coalición es reafirmar el mensaje, desplegar mayor actividad y sobretodo reafirmar el voto sagrado de que quien triunfe el 13 de marzo recibe el apoyo de todos, sin ninguna vacilación. Yo quisiera pedirle a los colombianos un poco de paciencia, en el sentido de que vamos a reafirmar la unión del centro y mantener nuestra vigencia.

P. ¿No se aprendieron las lecciones de entonces?

R. De alguna manera, sí. Estamos jugando con el fuego del 2018 y eso es lo que tenemos que evitar. Bienvenidas las discrepancias por dentro de la coalición, eso es un ejercicio inédito, pero el llamado del momento es responsabilidad de todos, tolerancia y mantener la ruta de las soluciones internas producto de esa tolerancia y de la reflexión.

P. La retirada de Betancourt lo deja atrapado en una guerra de interpretaciones jurídicas, pues al usted estar inscrito por su partido, Verde Oxígeno, podría incurrir en doble militancia. El tema es un poco técnico, pero en esencia, ¿están en riesgo sus derechos políticos de respaldar al candidato presidencial de la coalición? ¿teme ya no poder hacerlo?

R. Es uno de los mejores enfoques que he oído. Voy a tratar de detallar esto. Adoptamos en 1991 reglas sobre disciplina y fidelidad partidaria. Esas normas prohíben a los candidatos de un partido votar por otro, o hacerle campaña. Y eso tiene una lógica. De lo que se trata es de evitar este trasiego de candidatos que como picaflores chupan en todos los partidos en su beneficio. Esas normas –reiteradamente lo ha dicho la jurisprudencia– son normas imperativas, que no pueden ser derogadas por pactos internos de los partidos. Conformamos esta coalición, que políticamente además se basa en el juramento supremo de ir a la consulta y respetar el resultado.

P. Esa era la situación en el momento en que se inscribió

R. Aquí se presenta una circunstancia absolutamente insólita, inédita. En la medida en la fui avalado por el partido Verde Oxígeno, pero en el marco de una alianza, y así quedó registrado, esto cambia no por decisión mía, si no por conductas ajenas. Aquí hay un problema de mis derechos políticos, porque me siento obligado a cumplir mi compromiso inicial. Soy fundador de la coalición, y no puedo cambiar de ruta. Elevé una consulta al Consejo Electoral para que examinara si en la circunstancia concreta puede haber un tratamiento distinto. Estoy a la espera, pero entretanto sigo en mi campaña. Lo que quiero transmitir más allá de tecnicismos es que yo sigo firme en el mensaje central, original. Si se me impide hacer campaña por el elegido, continuaré en la coalición en el rango y la tarea que me corresponda, pero no voy a desistir porque creo que este es el camino para Colombia.

P. Usted ha dicho que la oportunidad de contar con una fuerza de centro que represente a la mayoría de los colombianos “no puede depender de aventuras individuales que lejos de construir destruyen”. ¿El nuevo escenario lo deja atado a la candidatura presidencial de Ingrid Betancourt, que nunca fue su compromiso? Para sacarlo del lenguaje técnico, ¿Se siente atrapado por esa candidatura presidencial?

R. Me siento atrapado en la circunstancia jurídica que hemos descrito. Y mi vocación no es hacer campaña por un individuo que no sea elegido en la consulta. Llámese Ingrid o quien sea, no quiero personalizar esto. Mi compromiso supremo es que apoyo al que gane el 13 de marzo, dentro de esa coalición, y a nadie por fuera.

P. ¿Cómo entender el cambio de papel de Ingrid Betancourt, que ingresó a la coalición como una amigable componedora?

R. Insisto en no personalizar esto. Pero lo que sí me parece es que, respetando su resistencia a ese tipo de alianzas, esto debió haberse tramitado sin menoscabo de la unidad de la coalición.

P. ¿La coalición de centro ha dejado de representar la esperanza?

R. Yo confío en que logremos remontar esto. Es como una especie de Cabo de Hornos, tan pronto pase la turbulencia tenemos 45 días para recomponer nuestro mensaje y que los colombianos nos entiendan.

P. ¿Los grandes ganadores son los extremos representados en el expresidente Álvaro Uribe y el candidato Gustavo Petro?

R. No me queda ninguna duda. Y justamente eso es lo crítico de esta situación. Claro, deben estar burlándose de nosotros.

P. La popularidad del presidente Duque está por el piso. ¿Estas elecciones deberían representar el fin del uribismo?

R. Yo espero que sí, francamente. Me parece que el llamado Centro Democrático, el partido fundado por Uribe, ha fracasado en temas como la seguridad. El mensaje del Centro Democrático era que habíamos ido a La Habana a entregar el país a la guerrilla, una falsedad absoluta. Lo que está ocurriendo es que después de la firma del acuerdo hubo un momento de paz en Colombia y nos hemos devuelto, en una situación donde ha aflorado de nuevo una violencia absolutamente aterradora. En el 2021 tuvimos 92 masacres, más de 300 firmantes de la paz han sido asesinados. Se roban en las ciudades 800 celulares diarios más que la cifra del año 2020. Luego hay una crisis de seguridad. La tradicional de los grupos armados en el campo, y también en las ciudades. Muchos colombianos temen salir a la calle. Eso contraviene la promesa del Gobierno, pero además es producto de haber desoído la hoja de ruta que pactamos en La Habana. Es uno solo de los múltiples descalabros del Gobierno. El cambio es necesario.

P. ¿Se ha cerrado la ventana para alcanzar la paz en Colombia que abrió el acuerdo que usted negoció en La Habana?

R. No lo creo. Hay elementos del acuerdo que ya son inderogables. Toda esa diatriba del Gobierno contra la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) ha sido superada. El propio Gobierno finalmente ha tenido que venir diciendo ante la comunidad internacional que cumple el acuerdo, y que respeta la institucionalidad que de allí se deriva. Pero hay elementos donde las omisiones del Gobierno han sido protuberantes. La reforma rural integral es un elemento clave, estratégico para Colombia, ese no es un problema ideológico. La segunda omisión es dramática, porque es lo que se llamó la reforma política, que es el punto dos del acuerdo. No hay una coma de desarrollo de estas ideas. Lo que tenemos es un mensaje de odio, de pugnacidad, una resistencia muy grande del Gobierno a entender que el camino es la reconciliación.

P. En el otro lado, justamente Alejandro Gaviria ha defendido que él es más progresista que Gustavo Petro, que se ha aliado incluso con pastores cristianos. ¿Es la Coalición Centro Esperanza más progresista que el Pacto Histórico?

R. Yo creo que sí. Dentro del ideario de Gustavo Petro veo cosas razonables, pero también con una mezcla de elementos del pasado que terminan siendo retardatarios. El problema de Gustavo Petro en mi opinión no el de sus propuestas, es legítimo discutir sus ideas en democracia, encuentro algo más profundo, que es la incapacidad de brindar confianza a la mayoría de los colombianos. Ese es mi diagnóstico.

P. ¿El discurso de la anti política ha terminado por hacer daño a la democracia colombiana?

R. De alguna manera sí. Yo entiendo que es muy atractivo, porque como hay una gran insatisfacción, e incluso indignación, la que ha venido sufriendo los golpes es la democracia representativa, y no solo en Colombia sino en el mundo. Esto distorsiona el discurso y la gente en su desespero se deja llevar por estos cantos de sirena de personas que, como ocurrió en Estados Unidos, lo que ofrecen es odio y emociones. Hay un grado de insatisfacción, agravado por la pandemia, que es razonable. Tenemos que lograr salir de esto sin esos desbordamientos populistas.

P. ¿Cuál es su propósito en el Senado?

R. Fundamentalmente servir de muro de contención, tratar de evitar desbordamientos. Me moveré en temas de reforma política, cuidado del medio ambiente, igualdad de género y la defensa de las libertades, que creo están en riesgo. Soy partidario de la liberación del aborto, de la eutanasia, de permitir que parejas del mismo sexo puedan incluso adoptar hijos. En mi caso hay una mezcla de experiencia, pero de ideas de avanzada.

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The ex-president Alvaro Uribe, who these days is on political rampages throughout the country promoting the candidates of the Democratic Center in the face of the upcoming electoral contests for Congress and the Presidency, defended this Wednesday his government work in security matters to the commune 13 of Medellin. While his work was highlighted by some sectors of the community, others booed him as he passed through the sector.

“When our government arrived, the ‘recocha’ of criminals dominated this entire commune, and from here they planned all the criminal actions against the city. The victims were the citizens of this commune and the citizens of Medellín. Today what we have seen is joy, tourism, art. How beautiful to see Medellin from here. Before, this was a place of violence and blood, today it is a place of joy,” said Uribe.

In videos shared by militants from the Democratic Center, some people appear defending the president’s work in the commune. “Commune 13 was a sea of ​​pain, a river of blood. The operation arrived, its mandate arrived, the color of the commune,” said a young man. “Before the operation orion We couldn’t leave our houses, we were kidnapped,” said another man who was at the political events with the former president.

Uribe himself pointed out that many politicians who go to the sector today, “thanks to what was done in that government, are simply dedicated to defaming that operation that we carried out with all transparency and with all the patriotism.”

The takeover of Commune 13 was one of the most controversial operations of the Uribe government. In fact, several generals of his Government are prosecuted for the so-called Operation Orion, in which, according to several sentences, the paramilitary groups joined members of the Public Forceto dislodge the militias from the The n of that sector of Medellin in October 2002.

In social networks, on the other hand, it has been shown that, parallel to the political acts, groups of residents rejected the visit of the former president. Videos are circulating on Twitter in which members of the community can be heard asking him to leave and questioning him about the disappearances in the operation, while Uribe moved along the escalators of the commune under heavy escort.

The former president had already been booed in previous days in a visit to Santa Marta, and in another in Caldas.


Jessi Uribe, cantante.

El cantante buscó con la mirada al ladrón en medio de la multitud pero no lo halló.

Noticias Colombia.

El cantante Jessi Uribe es uno de los artistas invitados al ‘Carnaval de Blancos y Negros‘ que se lleva a cabo por estos días en el departamento de Nariño.

Tras su culminar su show en el municipio de Gualmatán, ubicado a 86 kilómetros de la capital Pasto, el cantante abordó un vehículo escoltado por personal que le brinda protección a cada evento que va el santandereano.

No se sabe con precisión si fue al momento de abordar la carro o en medio de la caminata, una persona que rodeaba al artista, extrajo su anillo que portaba en uno de sus dedos.

Vea: 

Agrupación de Jessi Uribe se accidentó tras salir de discoteca en Cali, los habrían chocado

Cuando el cantante se sentó en la silla trasera se pecató de que le faltaba la joya y alertó a sus acompañantes y a la multitud que buscaba una foto o un autógrafo suyo.

¿Lo robaron?, se preguntaban algunos, mientras que, Jessi Uribe se levantó de su asiento mirando hacia el horizonte para ver si observaba a alguien correr o con movimientos sospechosos.

Pasados varios segundos, y al no ver resultados, el artista regresa a su puesto y el vehículo que lo transportaba emprendió rumbo.

En el siguiente video se observa cuando el cantante de música popular se percata de que le falta su joya. El hecho se habría registrado en la noche del miércoles 5 de enero.

Se desconoce el precio del anillo hurtado al intérprete de «Ok», «Como si nada», «Dulce Pecado», «Repítela» y «Matemos las ganas».

Sobre este percance, el artista hasta el momento no ha querido pronunciarse en sus redes sociales.

A este lamentable hecho se suma que el pasado 30 de diciembre, el bus en el que viajaba su agrupación tras una presentación en la Feria de Cali, tuvo un accidente en una vía y termnó volcándose.

Varios de sus músicos terminaron lesionados, sin heridas de consideración y en este momento todo gozan de buena salud.

Foto de portada: Captura de video

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24Horas.cl Tvn

11.05.2021

El expresidente de Colombia, Álvaro Uribe, conversó con Matías del Río en Medianoche sobre la crisis política social en Colombia, explicando las que a su parecer son las causas de las protestas y cuáles cree que son las acciones necesarias a seguir para poder terminar con la violencia que ha dejado varias personas fallecidas y denuncias por violaciones de Derechos Humanos de parte de fuerzas del Estado.

Uribe defendió la gestión del actual mandatario, Iván Duque, refiriéndose al crecimiento económico del país, señalando que «tuvimos un buen 2019, y enero y febrero del 2020 muy buenos, pero vino la pandemia y se afectó todo. El gobierno ha tratado de dar respuestas, pero el daño social de la pandemia ha sido mucho mayor».

En ese sentido, agregó que el propio partido de gobierno no estuvo de acuerdo con la reforma tributaria propuesta por el presidente Duque, por lo que «hay que buscar otra, que la paguen los sectores más pudientes para poder enfrentar la pobreza».

«Entonces, al descontento social que se expresa en una protesta legítima, que hay que respetar, lo aprovecha una violencia que se viene incubando en el país hace mucho rato, que ya se había expresado en el año 2019 y que le hace un enorme daño al país», agregó Uribe.

¿La violencia en las calles pertenece al pasado?

Al ser consultado por las causas de la violencia en su país, sobre si esta pertenece al pasado, Uribe señaló que «por supuesto», agregando que «hay cosas nuevas que las ha recogido y expresado en la protesta, como lo es el daño social de la pandemia, como lo fue la reforma tributaria, que por equivocaciones presentó nuestro gobierno y le entregó una excusa a la violencia».

«Hay una cosa vieja que ha seguido creciendo en Colombia que es la violencia, en la que intervienen las FARC, grupos de narcotráfico, políticos de extrema que combinan todas las formas de lucha y que también está incentivada desde afuera, y que propone que Colombia sea una tercera Cuba o una segunda Venezuela, y eso se oye muy claramente en las voces de Nicolás Maduro y de su equipo de la dictadura».

 

Violencia contra civiles de parte de fuerzas del Estado

Respecto a las distintas denuncias de Organizaciones No Gubernamentales como Temblor o Human Rights Watch, sobre violaciones a los Derechos Humanos o agresiones de fuerzas del Estado contra civiles, Uribe indicó que esta última «es muy sesgada con las fuerzas institucionales de Colombia, contra las políticas de seguridad del país».

 

«Las Fuerzas Armadas de Colombia han sido democráticas, nunca han estado al servicio de dictaduras, no han sido favorecidos con la impunidad, tienen ese haber para su honor. Aquí hay unas denuncias, esas se investigan y sancionan. La Fiscalía está estudiando unas cuatro denuncias serias, y hay muchas falsas acusaciones contra las FF.AA. del país y la policía«, agregó el exmandatario.

Violencia de civiles contra agrupaciones indígenas en Cali

Al ser consultado por los distintos registros de civiles atacando a agrupaciones indígenas en Cali, Uribe indicó que desconoce la identidad de las personas que estén detrás de estos actos de violencia.

En ese contexto indicó que debido a estas situaciones se ha evidenciado personas que «empiezan a hacer una especie de justicia propia, una especie de ley de la selva, que es algo que no queremos. Este país tuvo un paramilitarismo tan fuerte como las narcoguerrillas. El gobierno que yo presidí lo superó totalmente, entonces nosotros decimos que Colombia no puede volver a entrar por el camino de que haya inseguridad».

Asimismo recalcó que esto «es grave» y que aparece como «un conato de justicia privada que puede convertirse en un nuevo paramilitarismo. Nosotros estamos en desacuerdo con eso y por eso decimos que el único camino es uno social, que requiere los recursos y tenemos las propuestas, y un camino de autoridad que frene a los violentos, autoridad legítima del Estado de acuerdo con la Constitución y con los Derechos Humanos«.

 

Respecto a las organizaciones indígenas, Uribe indicó que «infortunadamente algunas de ellas se vinieron a invadir la ciudad de Cali y a participar en los actos violentos, a agredir urbanizaciones, a los ciudadanos, e infortunadamente algunos les dispararon, o sea que eso es muy malo por parte y parte, y eso el país lo tiene que superar con autoridad«.

Superar la crisis con «autoridad»

Sobre las distintas vías de salida que pueda tener el conflicto político social que vive Colombia, Uribe indicó que «esto necesita autoridad, militar, policial y contundente, en el marco de la Constitución y de los Derechos Humanos».

Agregó además que «aquí estamos viviendo unas fases de violencia incubada de tiempos más atrás. Ahora apareció acrecentada y utiliza la protesta social como excusa, ojalá no llegue al copamiento democrático que es lo que se quiere».

«Ante el fracaso de la reforma tributaria que presentó nuestro partido, estuve en desacuerdo. Nosotros creemos que necesitamos recursos urgentes para políticas sociales», indicó.

Respecto la participación de las Fuerzas Armadas para colaborar con las policías en el control del orden público, Uribe señaló que «si las FF.AA. pueden prestarle protección a grupos ciudadanos, oportuna, se evita que se estos se empiecen a disparar, se evita esa ley de la selva que es la defensa privada«, agregando además que «lo importante es que sean efectiva, respeten la Constitución y los Derechos Humanos».

Al ser consultado sobre si el presidente Duque ha sido «blando», el exmandatario indicó que el actual es «un gran demócrata. Yo creo que el país no había estimado la magnitud de la violencia que seguía creciendo en Colombia, que distrajeron con el cuento del acuerdo de paz, y aquí ha crecido una violencia que quiere que sea una tercera Cuba o una segunda Venezuela», reiteró.

Fracaso en la primera reunión de Duque con representantes del paro

Ante el fracaso de la primera reunión entre Duque con los representantes del paro, Uribe fue consultado sobre si en este escenario se está en un diálogo o en una negociación, respondiendo que «el presidente dialoga mucho con los colombianos, siempre busca soluciones sociales».

«A mi me parece que cuando hay grupos violentos de por medio, que también se infiltran en los comités del paro o de diálogo e imponen negociaciones, ese diálogo con esos grupos que tienen una mira, que es la destrucción de la democracia colombiana, es un diálogo inútil. Aquí hay que mantenerlo activo con organizaciones sociales, empresarios, trabajadores, estudiantes, pero no con promotores de violencia».

Aporte que podría tener el expresidente Juan Manuel Santos

Al ser consultado sobre el aporte que podría tener el expresidente Juan Manuel Santos, ganador del Premio Nobel de La paz, en el diálogo entre los distintos sectores de la sociedad, Uribe sostuvo que «el perdió el plebiscito. Se le pidió un gran acuerdo nacional y no lo hizo, prefirió complacer el terrorismo. Además nos dejó el país con 209 mil toneladas de coca, con unas normas constitucionales que dificultan muchísimo la vida democrática de Colombia».

«Yo tengo profundo desacuerdo, creo que el señor Santos le hizo gran daño a Colombia» enfatizó el exmandatario, agregando que «haga política como todos tenemos derecho a hacerla, pero hay un sector muy importante de colombianos que no creemos en la parte Santos».

 



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