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La Unión Europea contempla golpear a los familiares de los oligarcas ya sancionados para evitar que se aprovechen de posibles agujeros o fugas en las sanciones aplicadas hasta ahora, pero se resiste a ir más allá de momento en sus represalias contra Moscú. Cumplidas cinco semanas desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania y tras una cumbre europea copada por asuntos energéticos y sin resultados tangibles en materia de sanciones, la Comisión Europea multiplica estos días sus contactos con los aliados para afinar un quinto paquete de sanciones. O casi mejor –por usar la terminología manejada en el Ejecutivo comunitario– un “paquete intermedio” centrado en reforzar los cuatro golpes ya asestados contra Rusia, para evitar que empresas, oligarcas y sus familiares evadan las medidas y que el Banco Central de Rusia pueda realizar transacciones usando sus reservas de oro. Mientras, entre bambalinas, sigue trabajando en un paquete de mayor envergadura para el caso hipotético de que haya que dar respuesta a un ataque químico o similar ordenado por el presidente ruso, Vladímir Putin.

Hasta la fecha, las sanciones y la guerra han provocado que el comercio de la UE con Rusia se reduzca hasta alcanzar un cuarto de su tamaño prebélico, según cifras internas que se manejan en la Comisión. En 2021, los intercambios comerciales entre Rusia y el bloque comunitario sumaron 257.000 millones de euros. El efecto sobre el vecino euroasiático comienza a hacer mella al otro lado del telón de Putin. “La economía rusa se está contrayendo a un ritmo más rápido que desde 1998, cuando dejó de pagar su deuda”, expuso este martes Adewale Adeyemo, vicesecretario estadounidense del Tesoro, en una comparecencia pública desde Bruselas. A este lado, también se notan los efectos en forma de una inflación galopante impulsada por los precios de la energía, que en España se ha disparado hasta el 9,8%, el máximo desde 1985.

Adeyemo ha estado de visita en la capital comunitaria, donde se ha reunido con la comisaria europea de Finanzas, Mairead McGuinness (el martes) y con el de Economía, Paolo Gentiloni (el miércoles) con el objetivo de afinar y coordinar los siguientes pasos. “La clave es garantizar la aplicación efectiva y completa de las sanciones en todas las jurisdicciones. Esto es una prioridad y es un trabajo en curso”, aseveró McGuinness junto al estadounidense. “Estamos muy centrados en la elusión”, añadió Adeyemo.

Firmas tecnológicas

Tras la cita, Estados Unidos ha dado este jueves un nuevo golpe a Moscú en línea con el objetivo de tapar vías de escape. Esta vez son las empresas tecnológicas las que están en el punto de mira: el Departamento del Tesoro ha señalado 34 organizaciones (21 compañías y 13 individuos) asociadas a las redes alternativas que está empleando Moscú para sortear los efectos de las represalias impuestas en las primeras semanas del conflicto. Las nuevas medidas –desde empresas que adquieren de forma ilícita material para el Ejército ruso al mayor fabricante de chips del país– hablan de los desafíos que supone atacar las operaciones de los bancos y los movimientos de los oligarcas en un mundo interconectado y en el que las vías financieras y de abastecimiento tradicionales han sido sustituidas en parte por otras, más opacas y difíciles de rastrear, informa Iker Seisdedos.

“Hay varios agujeros en los que estamos trabajando”, reconocen fuentes de la Comisión. Entre los planes se encuentra actuar sobre familiares de determinados oligarcas y sobre empresas, para evitar maniobras o transferencias de dinero dirigidas a ocultar su riqueza y evadir las represalias. Hasta la fecha, 877 personas, incluidos el presidente ruso, su ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, y más de 30 miembros de las élites económicas próximas al Kremlin, además de 62 empresas, están sujetas a una congelación de bienes bajo el régimen sancionador de la UE. A las personas también se les ha prohibido desplazarse a la UE, salvo a Putin y Lavrov, por si se abre una eventual vía diplomática.

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Otra de las fórmulas que baraja la UE es tratar de detectar componentes imprescindibles para Rusia y establecer prohibiciones teledirigidas a la exportación de esos productos críticos. No descarta tampoco actuar en las criptomonedas, que algunos rusos podrían estar usando para vadear las prohibiciones de la UE, tal y como denunció la semana pasada la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde.

Entre los Veintisiete, algún país ha expresado preocupación por el hecho de que dos vecinos muy próximos y que aspiran a formar parte de la UE algún día, Turquía y Serbia, actúen como posibles grietas en las represalias. Turquía es el único miembro de la OTAN que no participa en las sanciones contra Rusia.

En Bruselas son conscientes de que las medidas barajadas no tienen el atractivo de otras rondas; pero creen en el potencial de sumar una miríada de pequeños ajustes, entre los que también se incluye el mandato del G-7, tras su reunión en Bruselas el pasado jueves, de coordinar las “respuestas relacionadas con la evasión de las medidas, incluidas las relativas a las transacciones de oro del Banco Central de Rusia”, cuyas reservas en la UE han sido congeladas.

Empresas ‘offshore’

Las redes financieras globales opacas son uno de los diversos agujeros por los que se diluyen las sanciones con un manto de legalidad. Una reciente investigación de EL PAÍS constató el vínculo de 40 rusos sancionados por Bruselas con 27 empresas offshore activas que aparecen en registros públicos.

“Debemos asegurarnos de que quienes prestan servicios –financieros, jurídicos y de otro tipo– a los oligarcas para facilitar la evasión de las sanciones son plenamente conscientes de los riesgos que corren. Investigaremos todos y cada uno de los esfuerzos por infringir nuestra legislación en materia de sanciones y las infracciones tendrán consecuencias”, afirmó hace un par de semanas la comisaria McGuiness, al filo de la segunda reunión de trabajo de una división especial de la UE creada para coordinar la aplicación de las sanciones contra oligarcas rusos y bielorrusos.

Bautizado como Freeze and Seize (congela e incauta), este grupo operativo reúne a miembros de la Comisión, los Estados miembros, Eurojust (Agencia de la UE para la Cooperación Judicial Penal) y Europol (cooperación policial) para facilitar el intercambio de información y coordinar a las 27 capitales, para incautar y, en su caso, confiscar los activos de los oligarcas. “Corresponde a los Estados miembros aplicar las sanciones”, aclara un portavoz del Ejecutivo comunitario.

La UE ha multiplicado además sus contactos con los aliados para cerrar posibles grietas y coordina sus trabajos con el G-7 (Alemania, Francia, Italia, Canadá, Estados Unidos, Reino Unido y Japón) y Australia a través de otra división recién creada, llamada REPO (acrónimo en inglés de Élites, apoderados y oligarcas rusos).

El bloque comunitario nunca había hecho hasta la fecha un seguimiento tan quirúrgico de las sanciones ni había desplegado una cooperación tan estrecha con terceros países (incluido el santuario financiero de Suiza) para garantizar su efectividad.

La “hijastra” de Lavrov

Entre los golpes más sonados contra esta élite económica y sus círculos más íntimos se encuentra el nombre de Polina Kovaleva, de 26 años, sancionada por el Reino Unido como “hijastra” de Serguéi Lavrov, a pesar de que no existe un lazo directo entre ellos: es hija de la pareja sentimental del ministro de Exteriores, que sigue casado con otra persona, según medios de la disidencia rusa. Kovaleva vive desde hace años en el Reino Unido; en 2016, a los 21, cuando era un estudiante sin ingresos conocidos en la universidad inglesa de Loughborough, compró a tocateja un piso en el lujoso barrio londinense de Kensington por valor de 4,4 millones de libras (5,2 millones de euros). “Esto envía una fuerte señal de que aquellos que se benefician de la asociación con los responsables de la agresión rusa están en el ámbito de nuestras sanciones”, advirtió el Gobierno británico en un comunicado. Poco antes de ser sancionada, la semana pasada, Maria Pevchikh, una investigadora de la fundación anticorrupción del opositor ruso Alexéi Navalni, denunció a través de redes sociales la “glamurosa” vida de esta joven cuyo “historial de Instagram parecen unas vacaciones interminables”.

La UE también ha probado ya su munición contra la familia de algunos poderosos rusos: el 9 de marzo, le llegó el turno al piloto de fórmula 1 Nikita Mazepin, de 23 años, hijo de Dmitry Mazepin (también sancionado), propietario del grupo Uralchem, un fabricante ruso de productos químicos, como abonos minerales y amoníaco. “Dado que Uralchem patrocina al equipo Haas de Fórmula 1, Dmitry Mazepin es el principal patrocinador de las actividades de su hijo en dicho equipo”, detalla el documento de las sanciones. Unos días antes, Haas rescindió su contrato con la compañía patrocinadora y con el piloto (e hijo del dueño de la empresa).

En la lista negra comunitaria también figuran Galina Pumpyanskaya (56 años) y Alexander Pumpyansky (34 años), esposa e hijo de Dmitry Pumpyansky, director de Pipe Metallurgical Company, uno de los líderes mundiales en la fabricación de gasoductos y oleoductos, al considerarlos “asociados” al empresario sancionado.

Y el círculo de Lavrov también ha sido alcanzado desde Bruselas: la UE ha incluido en su nomenclatura al yerno del ministro de Exteriores, Alexander Vinokurov, de 39 años, empresario con intereses en el comercio minorista de alimentos, productos farmacéuticos, agricultura e infraestructuras; casado con Ekaterina Vinokurova, vástago de Lavrov; e hijo de Semen Vinokurov, que fue director de la empresa pública “Capital Pharmacies” y al que la UE considera “uno de los principales empresarios de la industria farmacéutica rusa”.

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Hace muchos años, en 2006, preguntaron en un programa de televisión al actual ministro de Defensa ruso qué es lo que haría si se encontrase en un avión que se precipitase contra el suelo. “Nada. De todos modos seguiría cayendo”, respondió Serguéi Shoigú al presentador, sin dudar un segundo. La anécdota la cuenta Mijaíl Zygar, director de la televisión Dozhd, bloqueada ahora por las autoridades, en su libro Todos los hombres del Kremlin: dentro de la corte de Vladímir Putin. Este episodio refleja la personalidad del general sobre cuyos hombros ha recaído todo el peso del ataque contra Ucrania, un hombre que tenía un expediente inmaculado como fiel servidor de Putin durante un cuarto de siglo, y sobre el que ahora pende la amenaza de un enorme fracaso.

Según publicó The New York Times el pasado miércoles, el servicio de espionaje estadounidense “sugiere” que el estancamiento de la ofensiva ha disparado la tensión entre el presidente ruso y el alto mando de sus Fuerzas Armadas. Las diversas fuentes de la inteligencia norteamericana que cita el diario decían que incluso Shoigú, uno de los pocos hombres que forman parte del estrecho círculo del mandatario, habría perdido su confianza.

El portavoz del Pentágono, John Kirby, se sumó a estas supuestas revelaciones y dijo esta semana que los generales rusos no estarían ofreciendo al mandatario información fiable sobre el progreso de la campaña. “Hemos podido llegar a la conclusión de que Putin no ha sido totalmente informado por su ministro de Defensa de todos los giros ocurridos en el último mes”, apuntó el representante de las Fuerzas Armadas estadounidenses, opinión que también compartió el secretario de Estado, Antony Blinken, durante un viaje a Argelia. “Uno de los talones de Aquiles de las autocracias es que no hay gente que diga o que tenga la capacidad de decir la verdad al poder, y eso es algo que estamos viendo en Rusia”, recalcó el jefe de la diplomacia estadounidense.

Algunas pistas de que no todo marcha acorde al plan son los supuestos arrestos domiciliarios de dos miembros del Quinto Departamento del Servicio Federal de Seguridad (FSB) —responsable del espionaje exterior— por proporcionar información equivocada sobre la situación política de Ucrania en vísperas de la ofensiva, según el diario opositor Meduza, y también la destitución del vicejefe de la Guardia Nacional, Román Gavrílov.

El ministro Shoigú bajo presión

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Si todo esto se traduce en un cambio tangible en el rumbo de la operación en Ucrania, solo el tiempo lo dirá. “Pese a su frustración, sustituir al ministro es un riesgo y Putin no es alguien inclinado a cambiar a sus altos cargos por impulso”, dice a EL PAÍS Tatiana Stanovaya, politóloga del centro Carnegie de Moscú. “Pienso que Putin no tiene motivos para temer, para sospechar una traición, pero sí para sentir un gran enfado por el desarrollo de la campaña, pero ¿qué puede hacer?”, añade. “Todo eso son especulaciones. Lo que está claro es que Shoigú se encuentra bajo una gran presión”, destaca la experta, tras señalar que “hay signos de una opinión muy negativa (por parte del presidente ruso) acerca de la dirección del Ejército y del Ministerio de Defensa”.

En cualquier caso, la lealtad de Shoigú, jefe de una de las instituciones más respetadas de Rusia, nunca ha sido cuestionada. Su historia con Putin arrancó hace más de dos décadas. Semanas antes del 31 de diciembre de 1999, el día que Boris Yeltsin renunció al poder y Putin fue nombrado presidente en funciones, se celebraron unas elecciones parlamentarias que fueron claves para el futuro presidente. La formación de su máximo rival, Yevgueni Primakov, le superaba en todas las encuestas, y sus seguidores tuvieron que constituir un partido nuevo con apenas dos meses de margen para hacerle frente.

“Poner a Putin al frente de Unidad era peligroso, pues un fracaso electoral podía hacer imposible que sucediera a Yeltsin en las presidenciales. Entonces eligieron como red protectora a otro candidato que también era popular: el ministro de Emergencias, Serguéi Shoigú”, recuerda Zygar en su libro. Shoigú nunca le disputaría el liderazgo a Putin pese a haber sido el máximo responsable de aquel partido y del que fue creado posteriormente, Rusia Unida. Al revés, le mostró su lealtad incluso en su ostracismo de los primeros años, cuando su Ministerio de Emergencias llegó a ser investigado por corrupción por el FSB, dirigido por aquel entonces por Nikolái Patrushev, hoy jefe del Consejo de Seguridad y también miembro selecto del círculo de Putin.

“Shoigú, silovik (político procedente de las fuerzas de seguridad) de la era Yeltsin, era un enemigo natural para la administración controlada por el FSB”, agrega Zygar. Pero sobrevivió en la primera línea política, a diferencia de otros, “porque explotó el amor del presidente por la caza y los deportes extremos, y el ministro de Emergencias se convirtió así en el turoperador de Putin por toda Rusia”, apunta. Una costumbre, la de viajar juntos, que nunca perdieron: el pasado año, justo antes de comenzar el despliegue masivo de tropas rusas alrededor de Ucrania, los dos pasaron varios días juntos en la taiga.

Sus escapadas al campo han sido unas de las raras actividades públicas de Putin desde que comenzó la pandemia. Los rusos se han acostumbrado en los dos últimos años a verle aislado en su despacho, ya sea a través de videoconferencias, en mensajes a la nación cara a cara con la cámara o durante encuentros personales con otros líderes mundiales, separado de ellos por una enorme mesa. Según las fuentes estadounidenses consultadas por The New York Times, su distanciamiento por la Covid-19 y su reprensión a quienes no comparten su punto de vista “han creado cierta cautela, e incluso miedo, en los altos mandos del Ejército ruso”.

En opinión de Ben Noble, profesor asociado de Política Rusa en el University College de Londres, es cierto que ha estado físicamente aislado durante gran parte de la crisis del coronavirus. “Dicho esto, no parece que eso haya jugado un papel decisivo en sus ideas sobre Ucrania. En todo caso, su aislamiento ha fortalecido sus creencias previas sobre un presunto deseo de Occidente de hundir a Rusia a través del control de Kiev”, señala Noble.

Por otro lado, Stanovaya cree que a Putin no le falta apoyo dentro de su círculo. “Todos le respaldan, le temen, comparten su preocupación por la situación actual. El problema es otro: a Shoigú, Gerásimov [jefe del Estado Mayor], Zolotov [director de la Guardia Nacional], Naryshkin [director del Servicio de Inteligencia Exterior]… les preocupa que Putin les retire su confianza. Ellos le apoyan sin lugar a dudas. Son serviciales, son militares”, añade la politóloga.

Este terror quedó reflejado en el ataque de pánico que sufrió Naryshkin bajo la mirada escrutadora de Putin en la sesión extraordinaria del Consejo de Seguridad del pasado 21 de febrero, en la cual el presidente ruso y sus colaboradores cruzaron el Rubicón hacia la invasión de Ucrania. El balbuceo del jefe de los espías en el extranjero, que no atinaba a reconocer la independencia de Donbás, como sí hicieron Patrushev y Shoigú, no fue eliminado de la grabación difundida a posteriori, algo que sí ocurrió con otros fragmentos de la reunión. “Ese encuentro fue una obra de teatro político y, aun así, parece que algunos miembros estaban menos seguros que otros al recomendar que Rusia reconociera las llamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk”, incide, desde Londres, Noble.

Para Stanovaya, “el problema no es de intenciones, sino de incompetencia”, pues los mandos “no han cumplido sus tareas y eso ha tenido muchas consecuencias. Shoigú se encuentra en una situación muy difícil porque Putin sabe que ha fracasado”.

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Foto Alcaldía de Cali

Con el objetivo de mejorar el bienestar de sus colaboradores y visitantes, el Centro Cultural de Cali se pone a punto en este 2022 con las recientes inversiones que se ejecutaron en este edificio donde opera la Secretaría de Cultura de Cali.

Con el objetivo de mejorar el bienestar del gran equipo humano detrás de la cultura en Cali, se dio apertura a la oficina de ‘Seguridad y Salud en el Trabajo’, ubicada en el primer piso; este espacio cuenta con  dos desfibriladores para atención en el Salón Madera y el Auditorio.

Para el disfrute y goce de los espacios al aire libre de la edificación, se instalaron ocho juegos de mesas, sombrillas y sillas para el esparcimiento y el uso de los diferentes colaboradores y visitantes a esta entidad.

La misión del equipo de la Unidad de Apoyo a la Gestión va dirigido a brindar un ambiente laboral agradable e inspirador para que la cultura siga en movimiento.

«La mejor inversión que se puede hacer en una empresa sea pública o privada, es aquella que se hace pensando en su capital humano, en su equipo de colaboradores», así describe Robert Madrigal, director de la Unidad de Apoyo a la Gestión de la Secretaría de Cultura.

Igualmente, fueron remodeladas  las cocinetas de los tres pisos de esta edificación patrimonial, las cuales fueron dotadas para uso de los colaboradores.

Con estas obras también se propende por el bienestar y un clima laboral agradable en el que los procesos administrativos y de creación vayan de la mano en sincronía.

Fuente: Alacaldía de Cali



“Sólido como una roca”. “Inquebrantable”. “Sin límites”. “Por sombría que sea la situación”. Desde que el 4 de febrero los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y de China, Xi Jinping, se reunieran en Pekín y firmaran un comunicado conjunto que elevaba la relación entre sus dos países al mayor nivel en setenta años, la segunda economía del mundo ha descrito así la amistad entre ambos gobiernos, emparejados por su deseo de forjar un frente ante el rival común, Estados Unidos. La guerra en Ucrania representa la primera prueba de fuego para la apuesta de China por esta amistad.

Occidente ha aumentado esta semana la presión sobre Pekín. A los llamamientos de los polis buenos —los países europeos y los socios asiáticos como Singapur― para que utilice su influencia ante Moscú en un papel mediador, se han sumado las acusaciones de Washington, el poli malo que sospecha que Pekín esté dispuesto a aportar ayuda económica y militar a Rusia. Una denuncia que ha repetido el presidente de EE UU, Joe Biden, en su reunión telemática con Xi este viernes, donde según la Casa Blanca ha reiterado “las implicaciones y consecuencias” de que China “apoye materialmente a Rusia mientras lanza ataques brutales contra ciudades y civiles ucranios”. No ha precisado qué tipo de consecuencias, o si podrían incluir sanciones contra Pekín que se sumen a las ya impuestas contra Rusia.

Pekín ha negado con contundencia que se plantee ayudar a Moscú, algo que elevaría el conflicto a niveles aún más peligrosos que ahora. Divulgar esa idea es “desinformación”, ha asegurado su Ministerio de Exteriores. En su réplica a Biden, Xi dibujaba a su país como una potencia amante de la paz al subrayar que “la crisis ucrania no es algo que nos guste ver” y que “el conflicto y la confrontación no le conviene a nadie”.

Desde el principio, China ha adoptado lo que define como una “neutralidad benévola”, una posición que desde Occidente se percibe como una ambigüedad escorada hacia Rusia. Envía señales a unos y otros con la aparente intención de evitar verse arrastrada al conflicto o graves consecuencias para su economía en momentos de crecimiento más débil. Evita calificar el ataque ruso de “invasión”, se ha declarado dispuesta a mediar en colaboración con la comunidad internacional y asegura que desempeña un “papel positivo” por la paz entre Kiev y Moscú. Y, al menos por ahora, respeta las sanciones internacionales, pese a los temores occidentales de que pudiera ayudar a Rusia a esquivarlas.

La posición de China “no es tanto prorrusa como anti EE UU”, considera Alexander Gabuev, analista de las relaciones chino-rusas en el Centro Carnegie en Moscú. Pekín lee esta guerra siempre a través del prisma de su rivalidad con Estados Unidos ―el gran eje geopolítico del siglo XXI― y “antepone sus intereses a absolutamente cualquier otra cosa”, explica.

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Por tanto, apunta este experto, “China está diversificando sus apuestas”. De un lado, su amistad con Rusia es de “una importancia primordial”. Putin y Xi comparten una visión sobre los derechos humanos, el deseo de un nuevo orden global que les garantice un papel protagonista y el rechazo a EE UU y sus alianzas. Sus economías, intereses y áreas de influencia son casi perfectamente complementarios. Pero Pekín también pretende proteger su relación con Europa, un socio comercial más importante que Moscú y del que no desea que se alinee por completo con las posiciones de Washington. Tampoco quiere arriesgarse a que una cercanía excesiva a su socio estratégico le pueda reportar sanciones secundarias occidentales. Su idea, explica Gabuev, es “encontrar una manera de no ofender a Rusia y, al mismo tiempo, presentarse como una potencia benevolente”.

Hasta ahora, y mientras esquiva los llamamientos a un cambio de postura, continúa su cuidadoso equilibrio diplomático a la espera de ver el desarrollo de la invasión. Una guerra constituye “una oportunidad” para China, apunta en una nota Wolfgang Munchau, director del think-tank Eurointelligence. Entre los beneficios que percibe Pekín, se encuentra la apertura de un nuevo frente geopolítico para Estados Unidos que puede distraerle de su rivalidad con China en el Pacífico. “No puedes implicarte en una política activa hacia China cuando tus líderes tienen que dedicar tanto tiempo a Europa, Rusia, y Ucrania. Sin tener que hacer nada, porque ya lo ha hecho Putin por ella, Pekín ha ganado tiempo”, apunta Gabuev.

Una visión que comparten círculos de la intelligentsia china. “Una fricción geopolítica en Europa a raíz de la guerra en Ucrania reducirá el ritmo del giro de la atención de EE UU desde Europa al Indo-Pacífico. Esto significa que en tanto no cometamos errores estratégicos graves, no solo el proceso de modernización de China no se interrumpirá, sino que China tendrá una mayor capacidad y desempeñará un papel más importante en la construcción de un nuevo orden internacional”, escribía el académico Zheng Yongnian, de la Universidad China de Hong Kong (Shenzhen), al comienzo de la guerra.

Influencia cada vez mayor en Rusia y riesgos

La invasión “es una buena herramienta para que China examine las reacciones de Occidente, sin estar involucrada”, apunta Justyna Szczudlik, del Instituto Polaco de Estudios Internacionales. Aunque la rapidez, amplitud y consenso de las sanciones que las democracias han impuesto a Moscú sorprendió a Pekín, “una de sus grandes interrogantes es cuánto tiempo Occidente se mantendrá unido”, agrega.

La decisión de jugar un papel más activo como mediador podría llegar más adelante, una vez esté claro el devenir de la guerra. Entonces podría tratar de desempeñar un papel en la reconstrucción de Ucrania, por ejemplo. O, según Szczudlik, en caso de que el conflicto se tuerza para Putin, “ayudar a la supervivencia del régimen”, pues una Rusia en la órbita democrática sería un absoluto tabú para China.

También podría optar por una implicación mayor ―apuntan los expertos― si la frágil situación económica china se deteriorase peligrosamente, en un año en el que Xi se prepara para renovar su mandato y el Partido Comunista no quiere ningún sobresalto. El sector inmobiliario y el tecnológico ya arrastran problemas, y el consumo no termina de levantar el vuelo tras la pandemia. Una nueva ola de covid se ha sumado a la incertidumbre. El objetivo de crecimiento para este año es del 5,5%, el más bajo en 30 años. Y ahora las sanciones por la guerra pueden afectar a sus exportaciones, el puntal de su crecimiento tras la primera ola de la pandemia.

Pekín corre otro riesgo en esta guerra: que su imagen, ya perjudicada a raíz de la pandemia, se vea más desprestigiada ante Occidente, y que Occidente, al que Xi considera en decadencia, salga reforzado del conflicto si Rusia se debilita.

Ante este panorama, han surgido algunas voces que abogan por un cambio de posición. Aunque es imposible conocer hasta qué punto son representativas, toda vez que la censura bloquea las opiniones que difieren de las tesis oficiales.

“Para demostrar el papel de China como potencia responsable, China no solo no debe alinearse con Putin, sino dar pasos concretos para impedir posibles aventuras de Putin. China es el único país del mundo con esa capacidad, y debe aprovecharla”, escribía Hu Wei, vicepresidente de un think tank oficial chino, en un artículo publicado el pasado día 5 por el Centro Carter y parcialmente censurado en China desde entonces. No está claro que el parecer de Hu y otras voces moderadas tenga influencia en los círculos internos del poder en Pekín. Los medios chinos siguen evitando mostrar las consecuencias más duras de la guerra, o referirse a ella como invasión. Ellos, y algunos portavoces oficiales, repiten las acusaciones rusas no demostradas sobre la presencia en Ucrania de biolaboratorios estadounidenses.

En ningún caso, ocurra lo que ocurra en la guerra o después de ella, Pekín dará la espalda a Rusia, consideran los expertos. China espera lograr grandes ventajas, tanto económicas ―el 4 de febrero suscribió nuevos contratos para la compra de gas y petróleo rusos para los próximos 25-30 años por 105.000 millones de euros― como en influencia en Moscú, en esta alianza de la que ya es el socio más importante.

“La capacidad de presión de China ya era grande, pero ahora es mucho más grande y lo será todavía más hacia el final del año”, cuando las sanciones occidentales ya estén haciendo todo su efecto, apunta Gabuev. Tanto si gana como si pierde la guerra, la economía rusa quedará muy debilitada. “Rusia no tendrá más remedio que vender a China su tecnología militar más sensible, y ofrecerle baratas sus materias primas, en yuanes. China podrá fijar ella el precio. Antes de la guerra Moscú tenía otras opciones, pero esas opciones ahora han desaparecido”, señala.

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La ministra de Interior de Chile, Izquia Siches, amamanta a su hija durante un evento cultural realizado el sábado 12 de marzo en La Pintana, Santiago de Chile.
La ministra de Interior de Chile, Izquia Siches, amamanta a su hija durante un evento cultural realizado el sábado 12 de marzo en La Pintana, Santiago de Chile.Cristian Soto Quiroz

La ministra del Interior chilena, Izkia Siches, líder del Gabinete de Gabriel Boric, el primer Gobierno chileno que se ha declarado explícitamente feminista, desde el nacimiento de su única hija hace 10 meses ha manifestado su especial preocupación por la lactancia materna. Lo ha mostrado en diversas ocasiones a través de las redes sociales y, en su primera semana en el cargo en La Moneda, una de las primeras fotografías que subió fue una imagen que la mostraba extrayéndose leche con un máquina en dependencias del Palacio de Gobierno chileno, con la foto oficial de Boric al fondo. La médica de 36 años, sin partido político, una de las figuras de mayor popularidad entre quienes lideran los 24 ministros de Boric –14 de esas carteras ocupadas por mujeres–, el lunes pasado acompañó la fotografía con una ilustración y el siguiente mensaje: “¡Soy una vaquita lechera!”.

La publicación –no exenta de críticas por la comparación y otras consideraciones–, ha sido una imagen muy compartida en redes sociales y ha dado origen a debates diversos. Días antes de asumir, en la conmemoración del 8M junto a las mujeres del Gabinete de Boric, la ministra Siches –la primera mujer en Chile que ha llegado a Interior, encargada de la jefatura política y de la seguridad pública–, comentó: “Esperamos que en todos los recintos en donde nos desempeñemos como mujeres trabajadoras nunca exista un espacio en donde nos manden a un baño a sacarnos leche, donde nos restrinjan en nuestras libertades de alimentación, cosas básicas que hoy día siguen siendo una deuda”.

Siches suele remarcar su faceta de madre. Comparte fotos de su pequeña hija Khala desde su nacimiento y, cuando la niña era muy pequeña, contaba en sus redes sociales algunos problemas que asomaban, como la crisis de lactancia. Cuando en noviembre anunció su renuncia a la gremial Colegio Médico para integrarse como principal figura de la campaña de segunda vuelta de Boric, a quien conoce hace años, hizo mención a ella: “Miro la cara de mi hija y sé lo que debo hacer”.

La ministra chilena Izkia Siches en una publicación en su cuenta de instagram.
La ministra chilena Izkia Siches en una publicación en su cuenta de instagram. Izkia Siches

Con su niña realizó la gira de campaña en un autobús –la llamada ruta de la esperanza, como la bautizaron–, desde donde subió fotografías y vídeos amamantando. Y luego, tras la nominación como principal figura política del nuevo Gobierno, escribió en redes: “Próximamente seré ministra del Interior, pero sigo siendo mujer, madre y esposa y no renunciaré a nada de ello, así que es muy probable que me vean en el mall, en el súper o en la calle, para que se vayan acostumbrando”. Uso de hashtag #cuerpodemamá

En otra ocasión, antes de que asumiera el mando, defendió que la corta edad de Khala no resultaba un impedimento para asumir un cargo tan complejo. En enero aseguró: “Me siento muy honrada porque el presidente electo haya pensado en mí para asumir un cargo de tanta relevancia y lo voy a hacer con mi hija en brazos, tal como hicimos en la campaña. Esto abre nuevas puertas”. Para Siches, “solo a las mujeres se les interpela por el hecho de ser madres” y “no es que mi marido vaya a ser padre y madre, sino que él va a ser padre y yo voy a seguir cumpliento mis funciones de madre como corresponde”. En aquella oportunidad habló de la necesidad de “repensar toda la estructura habitual en la que se construye el poder en Chile” y criticó que a los ministros hombres con hijos pequeños nadie les preguntara sobre el asunto.

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En los primeros días de instalación, el Gobierno de Boric y sus ministros han realizado múltiples gestos simbólicos en torno a las banderas feministas. El propio presidente, por ejemplo, nombró a una mujer como su chófer el día del cambio de mando y nominó a la primera mujer edecán de Presidencia, a una teniente coronel de Carabineros. En el plano político, decidió que el Ministerio de la Mujer –liderado por Antonia Orellana– se instale en el propio Palacio de Gobierno. Es una cartera que, por primera vez, formará parte del comité político de ministros, es decir, el primer anillo de confianza del presidente y donde se toman las decisiones de mayor relevancia. Esta Administración busca impulsar una agenda de género desde todo el Gobierno y que aquello se refleje en cada una de las políticas públicas, mientras la convención constitucional avanza a paso firme por ampliar los derechos sexuales y reproductivos de las chilenas.

Las ministras del Gobierno se dejan ver con sus niños y niñas, como el pasado domingo cuando el Gabinete festejó la toma de posesión de una comuna popular del sur de Santiago, La Pintana. Siches, Orellana y la ministra de Cultura, Julieta Brodsky, aparecieron con sus hijos e hijas, aunque también lo hizo el ministro de Economía, Nicolás Grau, que llegó con su niña.

Ha sido un aterrizaje complejo en el cargo. El martes, en la primera gira oficial de Siches como ministra, fue recibida con una emboscada –con disparos y coches quemados– cuando pretendía ingresar a la comunidad mapuche de Temucuicui, en la región de La Araucanía, un hecho que optó por no denunciar ante la Justicia. Este viernes, al finalizar su primera semana, reflexionó sobre estos días de instalación: “Fue una semana intensa. Me ha tocado liderar un ministerio exigente, sin descuidar mi labor de mamá. Si bien ha sido cansador, he sentido la gratificación de trabajar por todas las personas de este país. ¡Muchas gracias a quienes me han dado su apoyo y a mi equipo!”.

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Un avión de combate Mikojan MiG-29GT de Polonia, el pasado lunes en Cracovia.
Un avión de combate Mikojan MiG-29GT de Polonia, el pasado lunes en Cracovia.OMAR MARQUES / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO (Europa Press)

Viejos aviones soviéticos para ayudar a Ucrania a detener la agresión rusa. El Gobierno polaco anunció el martes una paradójica pirueta militar: su intención de trasladar a la base que Estados Unidos tiene en Ramstein (Alemania) todos sus cazas MiG-29, de fabricación soviética, para que puedan ser puestos “inmediatamente y sin coste” a disposición de la defensa de Ucrania. Se calcula que suman unas 28 unidades. Washington mostró sus dudas al respecto. “No tenemos claro que haya motivos suficientes para hacerlo”, dijo John Kirby, portavoz del Pentágono. “Seguiremos en contacto con Polonia y nuestros otros aliados de la OTAN para tratar este asunto y los difíciles retos logísticos que representa, pero no creemos que la propuesta de Polonia sea sostenible”. El portavoz estadounidense de Defensa aseguró, con todo, que si Polonia quiere trasferir aviones de combate a Ucrania es “una decisión de su propio Gobierno”. La iniciativa se ha topado con un aviso de Rusia este miércoles: esa entrega de aviones abocaría a un “escenario peligroso”.

Varsovia pedía que les fueran entregados a cambio aviones estadounidenses usados de “una capacidad operativa correspondiente”. Así lo ha comunicado en las redes sociales el titular de Asuntos Exteriores polaco, Zbigniew Rau, después de que el lunes su primer ministro, Mateusz Morawiecki, negara que Polonia tuviera intención de transferir directamente esas aeronaves de combate a Ucrania.

El gesto había pillado por sorpresa a Washington, según reconoció la subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos, Victoria Nuland, tercera autoridad en la diplomacia estadounidense, durante una audiencia de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado. Pero atendía a las aspiraciones expresadas por Estados Unidos y Reino Unido en las últimas semanas, en las que han presionado para que los países de la OTAN que posean aviones de caza de fabricación soviética (esto es: Bulgaria y Eslovaquia, además de Polonia) los pongan a disposición de la fuerza aérea ucrania. Es una súplica a la que Kiev también se ha sumado en varias ocasiones. El interés de que sean estos cazas, uno de los grandes símbolos de la Guerra Fría, y no otros, reside en el hecho de que son las aeronaves con las que han aprendido a volar los pilotos ucranios.

Pocas horas después del ofrecimiento, Rusia ha advertido este miércoles de que crearía un “escenario peligroso”. “Es un escenario muy indeseable y peligroso”, ha dicho el portavoz de la presidencia rusa, Dmitri Peskov.

Varsovia cambió su discurso ante los informes de inteligencia que auguran una intensificación de la ofensiva por parte del ejército ruso ahora que la guerra se acerca a su tercera semana. Y lo hace tras días de negarse al préstamo, por temor a que su decisión fuese vista como un casus belli por Vladímir Putin. Polonia anima también a los otros países a que “hagan lo mismo”. El domingo, el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, afirmó que los países que desearan hacerlo contaban con el permiso de Washington.

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El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, lanzó durante una videollamada con legisladores estadounidenses mantenida el sábado una “petición desesperada para que los países europeos proporcionen aviones de fabricación rusa” para pelear con los invasores rusos. También pidió que Estados Unidos dejara de comprar crudo ruso, deseo que le ha sido concedido este martes. Los congresistas han presionado desde entonces a la Administración de Biden para que facilite la trasferencia de esos aviones de combate.

Polonia, miembro de la OTAN, comparte frontera con Ucrania. Nuland añadió el martes en el Senado que Washington también estaba estudiando la posibilidad de colocar algunas baterías de misiles Patriot en ese país del este de Europa.

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cartel huevos en Tuluá
«Ya el huevo tiene nuevos dueños, por eso ya no se está vendiendo huevos en Tuluá», es la denuncia. Gaula de la Policía y Ejército están investigando las extorsiones a comerciantes.

Un distribuidor de huevos en Tuluá fue asesinado en febrero, comerciantes refieren que está relacionado con las extorsiones que viene sufriendo este gremio en mercados, la galería y tiendas.

Noticias Valle.

En Tulúa, investigan al posible ‘cartel del huevo’, tal como ha ocurrido antes y en otras plazas de mercado del departamento con los llamados carteles de la cebolla, cilantro, papa y otros productos, en el corazón del Valle la situación ahora es con los precios y hasta distribución de los huevos en Tuluá, que se ha tornado peligrosa.

¿Por qué escasean los huevos?, ha sido la pregunta más frecuente los últimos meses.

La galería en Tuluá se ha convertido en un dolor de cabeza para muchos, «no han podido frenar a quienes controlan la venta de papa, cebolla ni otros productos».

La denuncia

El 2 de marzo empezaron a conocerse por redes sociales, más denuncias anónimas, «por temor», de que las ventas de los huevos estaban paradas en Tuluá, la gente pensaba que era escasez porque no llegaban de otras partes pero, la denuncia era que al gremio que los vende y distribuyen, los estaban extorsionando.

Denuncian un presunto ‘cartel del huevo’ en Tuluá, que amenaza a comerciantes.

«Ya el huevo tiene nuevos dueños, por eso ya no se está vendiendo huevos en Tuluá», denunciaban.

«Por eso le están quitando la vida a los dueños de avícolas, depositos y vendedores que no esten cumpliendo sus reglas macabras».

El presunto ‘cartel del huevo’, amenazó, intimidó y hasta sería responsable de un homicidio.

Y es que el homicidio del conocido comerciante Miguel Ángel Rendón Orjuela, tendría relación con esas extorsiones. Él era un distribuidor de huevos en el centro del municipio.

«Estamos aterrorizados de esto vivimos nosotros y suplimos nuestras familias pedimos ayuda y una pronta solución», había sido el llamado la semana pasada.

Una banda delictiva, pero no sería la única

El pasado 3 de marzo, la Policía del Valle del Cauca, capturó a un sujeto señalado de ser uno de los responsables de intimidar a los comerciantes y distribuidores de huevos en Tuluá.

Una organización, ‘la inmaculada’, estaría tras estos hechos.

Esa banda delictiva, estaría relacionada con el delito de extorsión a diferentes gremios y en distintas modalidades, ya en 2021 habían capturado a otro de sus supuestos cabecillas.

La Gobernación del Valle del Cauca implementó un plan de acompañamiento a avícolas en Tuluá, y otras zonas del departamento, principalmente para dar impulso en la reactivación económica. Pero ni ese apoyo institucional, frenó las extorsiones.

Operativos

El Gaula del Ejército y de Policía iniciaron acciones en la ciudad ‘corazón del Valle’, «para garantizar la comercialización de este producto esencial» en la canasta familiar.

El congresistas del Partido Conservador, Gustavo Padilla, denunció ante la Defensoría del Pueblo, el Ministro de Defensa; del Interior, la Fiscalía y el mismo Congreso, la situación de los cárteles de los alimentos en Tuluá.

Un problema que lleva años y que cada vez, ha suma más productos y gremios a la lista de víctimas.

«Se está trabajando en varias líneas de investigación que aún no se pueden revelar, y por último es fundamental invitar a los comerciantes y ciudadanía en general para que sigan denunciando», respondió el secretario de Gobierno, Convivencia y Seguridad Ciudadana, Jorge Alexander Gallego Chávez.





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Vladímir Putin (izquierda) y Gerhard Schröder, tras recibir este último un honoris causa de la Universidad de San Petersburgo.
Vladímir Putin (izquierda) y Gerhard Schröder, tras recibir este último un honoris causa de la Universidad de San Petersburgo.

Unos se sienten engañados; otros, avergonzados. También los hay que han optado por el silencio y quienes ahora sobreactúan para intentar borrar de la memoria de sus conciudadanos las alabanzas que hace no tanto lanzaban al presidente ruso, Vladímir Putin. La invasión de Ucrania ha dejado en una posición delicada a las decenas de dirigentes políticos que han mantenido estrechos lazos con el Kremlin. Figuras como Marine Le Pen en Francia o Matteo Salvini en Italia han aceptado dinero ruso para sus campañas. El excanciller alemán Gerhard Schröder, que definió a Putin como un “demócrata impecable”, pasó a cobrar de los consejos de administración de varias empresas estatales rusas.

A lo largo de los años Putin ha logrado tejer una red de apoyo a sus políticas y a su figura en Europa que iba más allá del fomento de los intereses económicos rusos. “Se ha dedicado sobre todo a atraer a antiguos dirigentes”, explica Jörg Forbrig, analista sénior del German Marshall Fund. Para ello, ha echado mano de suculentas ofertas de puertas giratorias, como en el caso del antiguo primer ministro francés François Fillon, o de dos excancilleres austriacos, el conservador Wolfgang Schüssel y el socialdemócrata Christian Kern. En algunos casos, apunta Forbrig, los políticos creían sinceramente que Occidente no estaba entendiendo a Rusia y ejercían de mediadores con la mejor intención. “Ahora la mayoría están muy, muy decepcionados, han revisado su postura y han admitido públicamente que se equivocaron. Con una excepción: Schröder”, lamenta.

Las declaraciones del excanciller alemán, amigo personal de Putin, tras el inicio de la invasión han enfurecido y avergonzado a partes iguales a sus compañeros del partido socialdemócrata, que se plantean expulsarle. Todos los trabajadores de la oficina que le paga el erario público en Berlín en calidad de excanciller han dimitido en protesta por su tibieza. “La guerra y el sufrimiento del pueblo de Ucrania deben terminar lo antes posible”, escribió en su LinkedIn, para acto seguido contemporizar: “Ha habido muchos errores en ambos lados”. Convertido en un apestado en Alemania, Schröder se resiste a dimitir de sus cargos en la petrolera estatal rusa Rosneft y dos filiales de la gasista Gazprom.

El alemán se está quedando solo entre los admiradores y lobistas de Putin. Kern ha dejado su cargo en el consejo de los ferrocarriles estatales rusos y Schüssel el suyo en la petrolera Lukoil. La semana pasada el conservador François Fillon, primer ministro francés entre 2007 y 2017, anunció también su dimisión: la presencia en dos empresas rusas comprometía a la candidata de su partido a las elecciones de abril, Valérie Pécresse, que no comparte la afinidad con Rusia y se alinea con el presidente, Emmanuel Macron, en la defensa de las posiciones de la OTAN y la UE.

La revelación de un caso de empleos ficticios frustró la campaña de Fillon a las elecciones presidenciales de 2017, le valió una condena de cinco años de prisión que ha recurrido y le apartó de la política, pero encontró cobijo en la Rusia de Putin como miembro de los consejos de administración de la petroquímica Sibur y la petrolera pública Zarubehne. El presidente ruso ha sabido colocar a sus aliados. Es llamativo el caso de la exministra de Exteriores austriaca Karin Kneissl, cuya foto haciendo una reverencia de rodilla en suelo a Putin en su boda, en 2018, ha vuelto a recorrer las redes sociales estos días. Colaboradora en el canal RT y empleada en Rosneft tras salir del primer Gobierno del conservador Sebastian Kurz, Kneissl ha evitado en su cuenta de Twitter una condena de la invasión rusa.

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Simpatía con la extrema derecha francesa

En Francia las simpatías con Putin se sitúan sobre todo en la extrema derecha. El Reagrupamiento Nacional (RN; antiguo Frente Nacional) de Marine Le Pen financió la campaña para las regionales y locales de 2014 con un préstamo de nueve millones de euros de un banco ruso. Antes de las presidenciales de 2017, Le Pen visitó a Putin en Moscú.

El candidato sorpresa en estas elecciones, el tertuliano ultra Éric Zemmour, era hasta hace una semana un fervoroso admirador de Putin. Defendía una alianza de Francia con Rusia en vez de con Estados Unidos y se deshacía en elogios hacia el hombre fuerte del Kremlin. En un programa de televisión en enero, declaró: “A Vladímir Putin no se le fijan límites. Es un gran jefe de Estado (…). Las reivindicaciones y las demandas de Vladímir Putin son totalmente legítimas”.

Marine Le Pen y Vladímit Putin, en 2019 en Moscú.
Marine Le Pen y Vladímit Putin, en 2019 en Moscú.M. KLIMENTYEV (AFP)

En la extrema izquierda, la proximidad con Putin no se ha dado por afinidad ideológica, sino con el argumento de que la responsabilidad de la crisis recae en la OTAN y EE UU más que en Moscú. “¿Los rusos se movilizan en sus fronteras? ¿Quién no haría lo mismo con semejante vecino [Ucrania], un país ligado a una potencia que les amenaza continuamente?”, declaraba Jean-Luc Mélenchon (Francia Insumisa) al diario Le Monde en enero, antes de la invasión.

La invasión forzó a estos políticos a modificar sus posiciones a toda prisa. Todos condenaron la agresión. El RN retiró de circulación folletos electorales donde se veía una imagen de Le Pen con Putin. Temen que, en la campaña que está a punto de empezar, la cercanía con el presidente ruso arruine sus aspiraciones.

El silencio de Berlusconi

Italia siempre ha tenido una promiscuidad muy alta con Rusia. Desde los tiempos en los que el Partido Comunista Italiano era el más importante de Europa, pasando por la intensa amistad de Silvio Berlusconi con Putin, a los flirteos del Ejecutivo populista que formó el Movimiento 5 Estrellas con La Liga en 2018. La imagen de los camiones rusos entrando en Bérgamo en plena pandemia para prestar ayuda sanitaria y logística mostraron la última postal de una sintonía que se ha traducido en los últimos años en un suculento intercambio comercial —7.000 millones de euros de exportaciones a Rusia y 12.600 millones de importaciones— y que ahora coloca en una situación incómoda a dos de los últimos grandes admiradores de Putin: Silvio Berlusconi y Matteo Salvini.

Il Cavaliere mantiene una estrecha relación personal con el presidente ruso desde los tiempos en que fue primer ministro de Italia. La hemeroteca rebosa elogios del magnate italiano hacia Putin y exóticas fotos que muestran la proximidad, casi familiar, entre ambos. Hoy, sin embargo, Berlusconi está callado y Forza Italia, su partido, vota en el Parlamento en la misma dirección que el resto cuando toca decidir sobre asuntos que incumben a la invasión rusa de Ucrania. En la formación admiten que la situación es delicada, pero que, obviamente, el Putin con el que Berlusconi construyó su sólida amistad era distinto.

Salvini, en cambio, ha optado por hiperreaccionar. El líder de la Liga, investigado por el presunto cobro de fondos rusos para financiar a su partido, estuvo nueve veces en Moscú en cuatro años. Siempre fue el principal opositor a las sanciones comerciales a Rusia y se presentó en el Parlamento europeo con una camiseta con la cara de Putin (también se fotografió de esa guisa delante del Kremlin). Ahora, sin embargo, ha comenzado una extraña campaña en la que acude diariamente a rezar delante de la Embajada de Ucrania e incluso se ha ofrecido para viajar a Kiev para mediar a favor de la paz. Los mensajes en redes de Salvini son confusos y extravagantes. Algunos, incluso, son ahora soflamas contra el armamento de guerra, cuando su partido fue el impulsor de favorecer la tenencia de armas para la defensa propia en los hogares de Italia.

Con información de Sara Velert.

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Los vehículos y las tropas de la Guardia Nacional se despliegan en el National Mall cerca del Monumento a Washington de la capital.
Los vehículos y las tropas de la Guardia Nacional se despliegan en el National Mall cerca del Monumento a Washington de la capital.STEFANI REYNOLDS (AFP)

El presidente Joe Biden ofrecerá este martes su primer discurso del estado de la Unión en un Congreso vallado por medidas de seguridad. Las rejas que rodearon durante meses el Capitolio tras el asalto del 6 de enero de 2020 han vuelto a levantarse “por precaución”, según informó este domingo la policía, que se prepara para una posible protesta de camioneros contra las medidas sanitarias obligatorias por la pandemia, inspirada en el caso canadiense. Mientras que el alcance de la manifestación está en el aire, el Pentágono ha aprobado el despliegue de 700 miembros de la Guardia Nacional y cincuenta vehículos militares blindados para ayudar a los agentes locales en caso de algún incidente.

La autodenominada Caravana del Pueblo está transmitiendo por Facebook su viaje de 4.000 kilómetros, desde California hacia la capital. En la transmisión se alcanza a ver una fila conformada por varios camiones y gente apoyándolos en las aceras con banderas estadounidenses. Está previsto que los activistas lleguen el 5 de marzo a Beltway, una carretera de circunvalación que rodea Washington. El despliegue de la Guardia Nacional, que ayudará a controlar el tráfico en los puestos designados y en los puntos que conducen al Capitolio, se ha aprobado hasta el 8 de marzo tanto dentro como fuera de la ciudad.

Kyle Sefcik, organizador de una de las principales caravanas que han salido de California rumbo a la capital estadounidense, ha publicado este lunes que la fila de vehículos se ha disuelto por la falta de participantes. “Se me ha interrogado, censurado, detenido y acusado por agencias del gobierno federal”, afirmaba sin pruebas Sefcik en el monumento a Washington, donde adelantó que estará este martes para reclamar que la Administración de Joe Biden ponga fin al estado de emergencia declarado por su antecesor para frenar el coronavirus.

La portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, y la alcaldesa de Washington, Muriel Bowser, han informado que la situación de las caravanas se está monitoreando de cerca, con un Plan de Respuesta a Incidentes Críticos para el Capitolio. “Solicité el apoyo de agencias policiales externas, así como de la Guardia Nacional, para que nos ayuden con nuestras precauciones de seguridad”, sostuvo este domingo el jefe de Policía del Capitolio,Tom Manger, en un comunicado. Los camioneros, según las informaciones, provienen de distintos puntos del país, no solo de California. Entre los participantes hay activistas que viajan desde Virginia Occidental, Pensilvania y Vermont.

Los camioneros estadounidenses decidieron organizar una caravana a la capital estadounidense cuando estallaron las manifestaciones en Canadá tres semanas atrás. Desde entonces, cada vez son más los Estados que han levantado las restricciones relacionadas con la pandemia y el pasado viernes los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) relajaron las recomendaciones sobre el uso de mascarillas. Además, el Tribunal Supremo rechazó en enero la orden firmada por Biden que exigía a los trabajadores de grandes empresas estar vacunados contra la covid-19.

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El excanciller alemán Gerhard Schröder abraza al presidente ruso, Vladímir Putin, durante la inauguración del Mundial de Rusia 2018 en el estado olímpico Luzhnikí de Moscú.
El excanciller alemán Gerhard Schröder abraza al presidente ruso, Vladímir Putin, durante la inauguración del Mundial de Rusia 2018 en el estado olímpico Luzhnikí de Moscú.Alexei Druzhinin (Alexei Druzhinin/POOL/TASS)

El último dolor de cabeza del canciller alemán, Olaf Scholz, es otro canciller alemán, socialdemócrata como él y uno de los políticos más conocidos dentro y fuera de su país: Gerhard Schröder. A los 77 años, el antaño líder carismático se ha convertido en el mayor lobista de Vladímir Putin en Alemania, para bochorno de su partido y disgusto en el Gobierno de coalición que encabeza Scholz desde hace solo dos meses. Schröder, que fue canciller entre 1998 y 2005, lleva años acumulando cargos en empresas públicas rusas. Hace unos días fue nominado para otro más: miembro del consejo de administración del gigante gasista Gazprom. Pero no son sus abultadas nóminas las que tienen en vilo a Berlín, sino sus opiniones sobre el conflicto de Ucrania en plena escalada de tensión con Rusia.

Con Moscú apostando decenas de miles de soldados y artillería pesada en la frontera ucrania, Schröder ha acusado a Kiev de hacer “ruido de sables” por pedir a los aliados occidentales que le envíen armas defensivas. También ha criticado a la ministra de Exteriores, la verde Annalena Baerbock, por visitar antes Kiev que Moscú en su viaje inaugural y ha calificado el despliegue de tropas rusas como una “reacción” a las maniobras de la OTAN en los países bálticos y Polonia. Sus palabras han causado indignación y vergüenza en los líderes socialdemócratas, que han salido en tromba a distanciarse de ellas. Hay diputados que han sugerido retirarle la oficina y el personal pagados con dinero público al que tienen derecho todos los cancilleres cuando dejan el cargo.

Gerhard Schröder da un discurso tras la firma de un acuerdo en París para construir el Nord Stream 2, en 2017.
Gerhard Schröder da un discurso tras la firma de un acuerdo en París para construir el Nord Stream 2, en 2017. ERIC PIERMONT (AFP)

Schröder le ha creado un enorme problema de credibilidad al Gobierno de Scholz precisamente cuando Estados Unidos y los aliados occidentales se preguntan si tienen en Alemania un socio fiable frente a la amenaza rusa. En plena crisis de confianza, surgen las preguntas sobre cuánta influencia tiene realmente el excanciller y cómo de arraigadas están sus opiniones en el partido socialdemócrata alemán. El propio Scholz tuvo que responder a esas dudas en la entrevista que dio a la CNN tras visitar al presidente estadounidense, Joe Biden, la semana pasada. “No habla por el Gobierno, no trabaja para el Gobierno. No es el Gobierno. El canciller soy yo”, subrayó en inglés.

A diferencia de Merkel, que jugó un papel central de mediadora entre Putin y los aliados occidentales la última vez que Rusia invadió Ucrania, en 2014, el actual canciller ha adoptado hasta fechas muy recientes un perfil bajo que ha aprovechado el presidente francés, Emmanuel Macron, para tratar de ocupar ese puesto de liderazgo en Europa. Scholz intentará recuperar el terreno perdido con la visita a Kiev este lunes y a Moscú el martes tras semanas de críticas internas por haberse hecho invisible durante la crisis. En esa tesitura, Schröder, el señor del gas o el “padrino de Putin”, como también se le llama en Alemania, contribuye a dañar su imagen.

El excanciller, coinciden los analistas consultados, dinamita los intentos de dar una imagen de unidad con los socios occidentales. “Está afectando a la credibilidad de Alemania en un momento extremadamente difícil para el país”, señala Rafael Loss, investigador del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR). Su figura se ha relacionado con la resistencia de Scholz a decir públicamente que el gasoducto no entrará en funcionamiento si Putin invade Ucrania. Lo que él ha definido como “ambigüedad estratégica” contrastó la semana pasada con la contundencia de Joe Biden: “Le pondremos fin”, dijo el presidente estadounidense.

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La amistad de Schröder con Putin se remonta a sus años como canciller. Unos días antes de perder las elecciones de 2005 contra Angela Merkel, Schröder dejó sentadas las bases para la construcción del Nord Stream 1, el primer gasoducto que desde 2011 transporta gas directamente de Rusia a Alemania por el lecho del mar Báltico sin pasar por los tradicionales países de tránsito de gas, como Ucrania. Menos de tres semanas después de abandonar la cancillería protagonizó un embarazoso episodio de puertas giratorias del que muchos todavía se hacen cruces: se convirtió en presidente de la junta de accionistas de Nord Stream AG, el consorcio que iba a construir y operar el gasoducto que él mismo había aprobado. Con los años, sumó otro cargo en la petrolera rusa Rosneft y un tercero en el consejo de Nord Stream 2, el polémico gasoducto que duplicará la cantidad de gas que llega directamente de Rusia, actualmente en el centro del debate como posible herramienta de sanción contra Putin.

La actividad de lobista de Schröder no ha sido ningún secreto. Tampoco su amistad con Putin. En 2014 celebró su 70 cumpleaños en compañía del presidente ruso, en San Petersburgo, apenas unas semanas después de la anexión ilegal de Crimea por parte de Rusia. Ya entonces le llovieron las críticas. “Es evidente que representa los intereses de Rusia, pero usa la prominencia de su anterior cargo para influir en el discurso”, comenta Loss al teléfono.

El semanario Die Zeit ha publicado esta semana cómo una red de políticos socialdemócratas apadrinados por Schröder se han dejado seducir por el gas ruso contribuyendo a aumentar la dependencia energética de Moscú en los últimos años. Uno de ellos creó una fundación con supuestos objetivos medioambientales que en realidad se ha dedicado a ayudar a Gazprom a evitar las sanciones estadounidenses al Nord Stream 2.

La pregunta ahora es si el excanciller todavía tiene interlocutores en el SPD y en el Gobierno. “Schröder no tiene absolutamente ninguna influencia en la política alemana”, afirma Jens Geier, eurodiputado del SPD que conoció al excanciller durante su primera campaña electoral. Al teléfono, Geier reconoce que Schröder daña la credibilidad del Ejecutivo de Scholz, pero relativiza incluso el hecho de haber recibido por políticos del SPD en enero pasado. “Se le ve como lo que es, un lobista de Rusia, y sus opiniones, como equivocadas”, añade. Una fuente socialdemócrata que pidió no ser citada asegura que en el partido hace años que se ve a Schröder como ese familiar ya mayor que no anda del todo bien de la cabeza pero al que se sigue invitando a las reuniones por cortesía.

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Amparo Grisales y Leonardo Favio.

Es la tercera vez que el talentoso imitador se lleva un jugoso premio y se perfila como el gran aspirante al título de esta temporada.

Noticias Colombia.

El imitador del fallecido cantante argentino Leonardo Favio volvió a tocar fibras en el reality ‘Yo me Llamo’, el cual busca al doble perfecto de su artista favorito en su temporada 2021-2022.

Con su magistral voz y su sentida interpretación, el artista cantó el tema «Si mi guitarra canta como canta», uno de los temas más vibrantes del gaucho que falleció en 2012 en al ciudad de Buenos Aires, a causa de una fuerte neumonía.

Leonardo logró una vez más emocionar al jurado conformado por César Escola, Yeison Jiménez y Amparo Grisales, quien no pudo contener las lágrimas al ver la calidad vocal y la puesta en escena del concursante que evocó viejos recuerdos de la actriz manizalita con su guitarra y su interpretación.

Gracias a su excelente show, ‘Leonardo Favio’ se quedó con el premio de 40 millones de pesos que estaban en juego este lunes 7 de febrero.

El artista se sobrepuso a los imitadores de ‘Carlos Gardel’, ‘Camilo Sesto’ y ‘Andy Montañéz’.

Seguidores del doble perfecto del cantante argentino lo ven como un fuerte aspirante a quedarse con el título y con los 700 millones que entregarán al ganador del reality del Canal Caracol.

A continuación las reacciones de sus fans:

Esta es la tercera vez que ‘Leonardo Favio’, se lleva un premio durante su estadía en el programa. Ya se había adjudicado cheques por 10 y 25 millones de pesos gracias a su excelente performance en el escenario de las estrellas de ‘Yo me Llamo’.

Foto de portada: Captura de video

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