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El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, visita un submarino en Haifa en 2016.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, visita un submarino en Haifa en 2016.Baz Ratner

Globos hinchables en forma de submarino sobrevolaron cada sábado al atardecer las protestas frente a la residencia del primer ministro de Israel en Jerusalén. Miles de manifestantes exigieron durante casi un año la salida del poder de Benjamín Netanyahu, quien fue jefe de Gobierno durante más de una década hasta quedar apeado por una coalición de la oposición el pasado mes de junio. La imagen de los sumergibles flotando en el aire simbolizaba las acusaciones de corrupción contra el mandatario conservador, juzgado ahora por cohecho, fraude y abuso de poder en tres casos distintos.

Ninguno de ellos es el denominado caso 3.000 o de los submarinos. A finales de 2018, el fiscal general de Israel exoneró a Netanyahu tras la investigación abierta por la brigada policial anticorrupción por el supuesto pago de comisiones en la compra de tres submarinos alemanes para la Armada por unos 1.800 millones de euros. Algunos de sus más estrechos colaboradores fueron, sin embargo, imputados tras el escándalo. El abogado personal y primo de Netanyahu, David Shimron; el exjefe de su gabinete interno David Sharan; el exministro de Infraestructuras Eliezer Zandberg, o un exjefe de la Marina de Guerra, el almirante Eliezer Marom, figuraban en la lista de sospechosos presentada por la policía al fiscal general.

Pese al lodazal de irregularidades descrito por los agentes en su entorno, el entonces primer ministro salió aparentemente impoluto e indemne –tocado pero no hundido– de la larga investigación por el escándalo de la compra de sumergibles a los astilleros alemanes ThyssenKrupp. Netanyahu fue interrogado en varias ocasiones por el presunto tráfico de sobornos en la adjudicación.

El Gobierno que le sucedió en el poder, encabezado por su antiguo aliado ultraconservador Naftali Bennett, acaba de sacar de nuevo a flote el caso de los submarinos. El anterior primer ministro se encontraba negociando ahora un acuerdo con el fiscal general para cerrar el juicio en su contra y librarse de la cárcel a cambio de declararse culpable de cargos menores.

La orden dada el domingo por el Ejecutivo de crear una comisión de investigación oficial sobre la compra de los sumergibles alemanes equivale a un torpedo en la línea de flotación de supervivencia política de Netanyahu. Este mismo lunes, el veterano dirigente advertía en un vídeo publicado en las redes sociales de que no piensa apartarse del liderazgo del partido Likud, la principal fuerza de la derecha israelí, ni aceptará un acuerdo con la Fiscalía que implique inhabilitación para ejercer cargos públicos.

Todos los ministros, que representan corrientes ideológicas enfrentadas, votaron a favor de iniciar las pesquisas, según informa la prensa hebrea, salvo el jefe del Gabinete, que se abstuvo, y su aliada y ministra de Interior, Ayelet Shaked, que votó en contra. “Este es el caso de corrupción más grave en materia de seguridad registrada en Israel”, reconoció el ministro de Exteriores y arquitecto de la coalición de Gobierno, Yair Lapid. Bennett había aplazado la decisión sobre el caso de los submarinos hasta que se firmó, el pasado jueves, un nuevo contrato para adquirir a ThyssenKrupp otros tres submarinos más modernos, esta vez por cerca de 3.000 millones de euros, de los que 600 estarán subvencionados por el Gobierno alemán.

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La investigación policial del Caso 3.000 se centró en el testimonio de un arrepentido. El representante de ThyssenKrupp en Israel, Michael Ganor, se libró de una dura condena tras haber aceptado colaborar con los agentes y convertirse en testigo de cargo. Reconoció haber entregado al almirante Morom 150.000 euros por “recomendar” la adjudicación a los astilleros alemanes de tres submarinos. También admitió que había pagado al abogado Shimron —a quien Ganor tenía precisamente en nómina en calidad de letrado asesor— otros 75.000 euros por “abrir puertas” burocráticas. El abogado personal y primo de Netanyahu fue finalmente exculpado el pasado mes de mayo, cuando fueron procesadas siete personas por su implicación en el caso 3.000.

Un exdelegado de ThyssenKrupp en Israel, el general en la reserva Shaike Bareket, declaró este lunes a una emisora de radio israelí que le parecía “inconcebible” que Netanyahu no hubiese estado al tanto de los pagos irregulares en la adjudicación de los tres primeros submarinos. “Shimron se presentó en la empresa como abogado, familiar y asesor privado del primer ministro”, aseguró Bareket, quien fue apartado de su puesto en la compañía alemana tras la irrupción de Ganor y los hombres de confianza de Netanyahu.

Manifestación de protesta contra Netanyahu, en 2020 en Jerusalén.
Manifestación de protesta contra Netanyahu, en 2020 en Jerusalén.RONEN ZVULUN (Reuters)

Respuesta de última represalia

La Marina israelí ha adquirido en los últimos años submarinos de las clases Dolphin y Dakar a los astilleros ThyssenKrupp. Los sumergibles, que pueden portar misiles con cabezas nucleares tras las modificaciones técnicas efectuadas en Israel, forman parte de la denominada estrategia de “segundo ataque” o de última represalia a un bombardeo nuclear devastador sobre territorio israelí. Están diseñados para disuadir a un eventual enemigo dotado del arma atómica (como Irán, si llega a contar con de ella en un próximo futuro) de lanzar una agresión nuclear a gran escala con la intención de anular toda capacidad de respuesta israelí. Los submarinos ocultos bajo el mar se encargarían de hacer cumplir al final la ley de Talión.

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El ex primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y su esposa, Sara, el día 10 de enero en un tribunal de Jerusalén.
El ex primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y su esposa, Sara, el día 10 de enero en un tribunal de Jerusalén.Avshalom Sassoni/POOL (AP)

El ex primer ministro Benjamín Netanyahu lo niega todo. Se ha declarado inocente de los tres cargos por corrupción por los que está siendo juzgado desde 2020. Pero durante casi dos años ha negociado en secreto con la Fiscalía General un acuerdo para cerrar el juicio con una condena que no conlleve su ingreso en prisión. El líder conservador que gobernó en Israel durante 12 años consecutivos hasta que fue apeado del poder en junio pasado por una amplia coalición opositora se resiste, sin embargo, a aceptar hasta siete años de inhabilitación para todo cargo público, lo que implicaría su salida definitiva de la escena política a los 72 años.

La salida del líder del Likud de la política, si se acaba confirmando su acuerdo con la Fiscalía, forzará un inmediato relevo al frente del partido conservador hegemónico, tras unas disputadas primarias entre barones de la organización, así como una previsible reagrupación de las fuerzas de la derecha nacionalista y religiosa, liberadas de los vetos personales suscitados por la dominante figura de Netanyahu. La derecha suma una clara mayoría en la actual Kneset (Parlamento) como recambio al actual Gabinete de heterogénea coalición.

Aireadas estos días por la prensa hebrea, las negociaciones emprendidas por los letrados de Netanyahu en busca de un pacto que libre a su cliente de largos años de incierto proceso judicial fueron confirmadas el domingo por el expresidente del Tribunal Supremo Aharon Barak, considerado uno de los jurisconsultos israelíes más influyentes, quien ha actuado durante meses con discreción como mediador del ex primer ministro con la Fiscalía.

Netanyahu fue procesado en 2019 por el fiscal general de Israel, Avichai Mandelblit, por soborno, fraude y abuso de poder en tres casos en los que estaba imputado por recibir valiosos regalos e influir para conceder ventajas económicas y fiscales a altos cargos empresariales a cambio de mejorar su imagen en medios de comunicación que estos controlaban. Se arriesga a ser condenado hasta a 10 años de prisión.

Los medios israelíes apuntan a que el acuerdo debe alcanzarse antes de que termine enero, ante el inminente fin del mandato de Mandelblit, un jurista que fue nombrado para el cargo por el mismo Netanyahu y que antes ejerció como secretario legal de varios de sus Gobiernos.

La Fiscalía ofrece la retirada de una de las acusaciones: la del llamado caso 2.000, en el que el jefe del Ejecutivo trató de influir en la línea editorial del diario Yedioth Ahronoth, el de mayor circulación de pago del país, a cambio de restringir la competencia publicitaria del periódico gratuito Israel Hayom, el de mayor difusión y el más próximo a su política. Al mismo tiempo, el Ministerio Público también se muestra dispuesto a retirar los cargos por cohecho y a limitar las acusaciones de fraude que pesan contra el exgobernante.

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“Los acuerdos con la Fiscalía dependen de los detalles, principalmente de la pena que esté dispuesto a admitir Netanyahu”, advierte el analista político Daniel Kupervaser. La condena residual a unos seis meses de cárcel, una vez dejada en suspenso la condena principal, sería sustituida además por la de trabajos en beneficio de la comunidad. “Lo más candente”, agrega Kupervaser, “es su alejamiento forzado de la política. Existe el temor a que continúe al frente del [partido] Likud, representado por un títere y a que en la práctica él siga siendo primer ministro de facto”.

La declaración de “bajeza moral”, que la Fiscalía exige a Netanyahu que se reconozca expresamente en el acuerdo, sigue siendo el principal escollo para poder cerrarlo, ya que conlleva pena de inhabilitación y la privación de los privilegios concedidos a un ex jefe del Ejecutivo, como oficina y asistentes, escolta policial y vehículo oficial. La gravedad de los hechos jugados obligaría además al tribunal a imponer en el pacto con la Fiscalía una elevada multa para el procesado.

Desde que los agentes de la brigada anticorrupción de la policía comenzaron a investigar las supuestas irregularidades de Netanyahu en 2016, Israel entró en un ciclo de inestabilidad y bloqueo político que desembocó en cuatro elecciones legislativas celebradas entre 2019 y 2021. Tras los últimos comicios, tres partidos de la derecha que habían apoyado al bloque del Likud antes de romper con Netanyahu se unieron a una coalición participada por dos fuerzas centristas, otras dos de izquierda y un partido islamista de la minoría árabe para conformar un Gobierno alternativo.

Rechazo al pacto con la Fiscalía

Un 52% de los israelíes se opone a un eventual acuerdo para cerrar el juicio por corrupción contra el ex primer ministro, según una encuesta difundida el lunes por el canal estatal de televisión Kan. La Fiscalía aceleró el proceso en noviembre al presentar a su testigo de cargo más sólido, Nir Hefetz, quien durante cinco años ejerció como asesor de prensa y hombre de confianza del entonces jefe del Gobierno. Hefetz ha aportado un testimonio clave en el llamado caso 4.000, que implicaba al conglomerado de telecomunicaciones Bezeq.

El afán por el control de los medios de comunicación desde el poder y una hedonista afición al lujo gratuito marcan los tres casos contra Netanyahu. En el primero, el llamado caso 1.000, el multimillonario israelí y productor de Hollywood Arnon Milchan estableció con otros magnates una “línea de suministro” de regalos —puros habanos Cohiba, champán francés o joyas— evaluados en cientos de miles de euros para el encausado y su familia.

Netanyahu ha sido el primer jefe de Gobierno en ejercicio del cargo que se ha sentado en el banquillo de los acusados en la historia de Israel. Tras el inicio de la vista fue apeado del poder. Su predecesor inmediato, Ehud Olmert, pagó con 14 meses de cárcel el cobro de comisiones por un escándalo urbanístico en su etapa como alcalde de Jerusalén, aunque dimitió tras ser imputado.

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Deutsche Welle

11.05.2021

Este 11 de mayo, otro palestino murió y uno resultó herido en el norte de Cisjordania ocupada por fuerzas israelíes, indicó a la agencia AFP una fuente de los servicios de seguridad palestinos. Ambos son miembros de los servicios de inteligencia palestinos, y fueron tiroteados en un retén militar israelí cerca de Naplusa, según esa fuente, sin dar más detalles. El ejército israelí había indicado previsamente que había «neutralizado a dos asaltantes».

La comunidad internacional ha pedido calma y los países musulmanes han expresado su indignación por lo que es el peor estallido de violencia en años entre el movimiento islamista en el poder en la Franja de Gaza e Israel, desencadenado por enfrentamientos entre policías israelíes y manifestantes palestinos en Jerusalén Este.

Del lado palestino, los ataques israelíes llevados a cabo con aviones y helicópteros dejan al menos 28 muertos, incluidos diez niños, y unos 125 heridos, según el Ministerio de Salud de Gaza. La Yihad Islámica, segundo grupo armado en Gaza, indicó que dos de sus líderes están entre los muertos.

En el lado israelí, los cohetes disparados por Hamás contra las ciudades de Asdod y Ascalón, ubicadas al norte de la Franja de Gaza, cobraron la vida de dos mujeres israelíes, dijo Netanyahu.

«Desde ayer (lunes) el ejército llevó a cabo centenares de ataques contra Hamás y la Yihad Islámica en Gaza (…) y vamos a intensificar aún más la fuerza de nuestros ataques», dijo el jefe de gobierno, en un mensaje de vídeo, agregando que Hamás «iba a ser golpeado de una manera que no se espera». El ministro de Defensa de Israel, Benny Gantz, autorizó una solicitud del ejército para movilizar a 5.000 reservistas, pero por ahora no está claro si esa decisión será aplicada.

Hamas promete «infierno” en Ascalón, si Israel siguen matando a civiles

Las sirenas continuaron sonando el martes por la tarde en las comunidades israelíes adyacentes a Gaza. El brazo armado de Hamás juró que convertiría la ciudad israelí de Ascalón en «un infierno» si los ataques israelíes dejaban víctimas civiles en Gaza.

Hamás había amenazado el lunes por la tarde a Israel con una nueva escalada militar si sus fuerzas no se retiraban de la Explanada de las Mezquitas en Jerusalén Este -tercer santuario del Islam- donde los enfrentamientos diarios entre palestinos y la policía israelí han causado cientos de heridos desde el viernes.

Los ataques israelíes contra Gaza son los más importantes desde noviembre de 2019. En ese momento, Israel había dirigido el asesinato selectivo de un alto comandante de la Yihad Islámica, Baha Abu al Ata, responsable de numerosos ataques contra territorio israelí.

Después de la muerte de su comandante, la Yihad Islámica lanzó unos 500 cohetes contra Israel, que bombardeó las posiciones de ese movimiento tratando, sin embargo, de evitar las de Hamás, para no comprometer una tregua con ese movimiento.

Pero una fuente de Hamás anunció el lunes por la noche que Muhamad Fayad, un comandante de su brazo militar, murió en Beit Hanun, en el norte de Gaza, poco después del inicio de los ataques israelíes. La comunidad internacional ha expresado su creciente preocupación, mientras que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas no ha logrado ponerse de acuerdo sobre una declaración común, ya que Estados Unidos -aliado histórico de Israel- considera que «por ahora no es oportuno lanzar un mensaje público».

El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, declaró que «todas las partes deben bajar las tensiones y tomar medidas prácticas para calmar la situación».

La ONU dijo el martes estar «profundamente preocupada» y condenó «cualquier incitación a la violencia». Francia insta a Israel a utilizar una fuerza «proporcional» en Jerusalén Este.

Fuentes diplomáticas afirmaron a la AFP que las Naciones Unidas, con la ayuda de Catar y Egipto, han iniciado una mediación con las partes «interesadas» con el fin de lograr una distensión. Los ataques israelíes provocaron este martes manifestaciones de protesta en Jordania, Sudáfrica y Túnez y otros países.

La Franja de Gaza, enclave empobrecido de dos millones de habitantes, está sometida a un bloqueo israelí desde la toma del poder de Hamás en 2007. Desde entonces, Hamás e Israel se han enfrentado en tres guerras (2008, 2012, 2014).

El martes a mitad del día, después de los enfrentamientos que causaron más de 500 heridos en la Explanada de las Mezquitas, parecía que se había restablecido una calma precaria en la Ciudad Vieja de Jerusalén y sus alrededores.


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