La identificación de 36 especies de murciélagos en los bosques secos tropicales del centro y norte del departamento, que cumplen un papel importante para la preservación del este ecosistema en la región, es uno de los datos que se pueden aprender en la exposición ‘Bosque Vivo’ que instaló el Inciva en el Domo de la Biblioteca Departamental ‘Jorge Garcés Borrero’.
Esta información es el resultado del proyecto ‘Estado de conservación de bosque seco tropical en el centro-norte del Valle del Cauca’ que ejecutó el Inciva, con el apoyo de la Gobernación del Valle y recursos del Sistema General de Regalías. “Logramos identificar cinco nuevas especies de líquenes para Colombia, también identificar 39 especies de mamíferos, 36 especies de murciélagos y alrededor de 134 especies de plantas en general”, precisó el investigador Alejandro Castaño.
“Hoy aprendí en la exposición que debemos cuidar el bosque seco tropical ya que contamos solo con un 10% de lo que antes teníamos. También, que los murciélagos son unos buenos polinizadores y tienen varias funciones en este ecosistema”, dijo Valentina Delgado, asistente a la exposición de bosque seco tropical.
La muestra será itinerante con el objetivo de que más vallecaucanos aprendan de la importancia de este ecosistema y cuiden los recursos naturales, recalcó el director del Inciva, Jonathan Velásquez Alzate. «Esta exposición va estar rotando por diferentes municipios del departamento donde vamos a tener talleres, vamos a trabajar con niños, niñas y adultos sobre cómo cuidar ese bosque seco tropical en el Valle del Cauca”.
Fuente: Jorge Gutiérrez Leyva / Gobernación del Valle
Con la imposición de dos medidas preventivas una en el retén forestal del km 7 de la vía al mar (Cali) y la segunda el sector de Comfamar (Buenaventura), se dio inició a los operativos interinstitucionales para el control al tráfico de fauna y flora silvestre, coordinados entre las autoridades ambientales de la región de cara a la semana mayor.
Estas acciones se han planificado con el propósito de logar mayores impactos en el cuidado del patrimonio natural de la región. Por lo que personal del técnico, profesional y operativo del DAGMA, CVC, EPA Buenaventura, Parques a Nacionales y el Ministerio de Ambiente, con apoyo de la Policía Ambiental, desarrollarán desde esta semana intervenciones coordinadas y en algunos casos simultáneas en plazas de mercado, establecimientos de comercio y corredores viales, en cada una de sus jurisdicciones, con el propósito de combatir este flagelo del tráfico de flora y fauna silvestre, el cual en ésta temporada del año lamentablemente se intensifica.
Jorge Armando Escudero coordinador operativo del grupo de Fauna Silvestre del DAGMA señaló, que tan importante como las labores de aprehensión de fauna víctima de tráfico e inició de los procesos sancionatorios a los infractores, es la labor de educación ambiental que el personal de las autoridades ambientales hace en las comunidades donde se realizan la intervenciones, en el propósito de combatir el tráfico a través de la generación de conciencia y cultura ambiental entre la ciudadanía.
Al tiempo que reveló que en lo corrido del año 124 especímenes de fauna silvestre víctima del tráfico ilegal, han llegado al Hogar de Paso del DAGMA para su valoración y cuidado.
Por su parte julio Cesar Nieto líder del grupo de flora silvestre del DAGMA manifestó que lo más relevante de los operativos, es que se ha logra aunar esfuerzos entre las autoridades ambientales, que tenemos la responsabilidad de protección del litoral Pacífico, pues es justamente por Buenaventura, por donde se está desangrando la riqueza forestal de nuestro litoral y estos ejercicios de gobernabilidad ambiental permiten identificar nuestras fortalezas individuales y colectivas para afrontar esta situación.
Durante el desarrollo de la actividad, los profesionales del DAGMA realizaron un proceso de capacitación y acompañamiento técnico para la identificación de especies maderables a los miembros de la Policía Ambiental, Parques Nacionales y la Empresa Publica Ambiental (Epa Buenaventura), que les permitirá una mayor eficacia operativa en los puestos de control.
Estas jornadas operativas de intervención, cooperación y capacitación interinstitucional, se continuarán desarrollando de manera continua.
Uno de los momentos más emocionantes y conmovedores en la vida del científico marino Juan Mayorga ocurrió hace poco, mientras buceaba en las aguas claras y poco profundas del océano pacífico colombiano, cerca a la isla de Malpelo. “Encontramos una comunidad muy especial de organismos planctónicos, muchas especies de medusas y ctenóforos, animales transparentes y muy pequeños que al fotografiarlos revelan un ecosistema hermoso y extraño, lleno de colores y formas desconocidas”, cuenta Mayorga por mensaje de voz.
La comunicación telefónica con el científico es imposible. Desde hace un mes, Mayorga y 17 investigadores y fotógrafos de distintas partes del mundo recorren los lugares mejor conservados de los océanos de Colombia a bordo del buque científico Argo, una embarcación del programaPristine Seas (Mares prístinos)de National Geographic, que recuerda por su nombre la famosa nave de la mitología griega en la que Jasón y los argonautas viajaron por el Mar Negro.
Durante la primera etapa de la travesía, los científicos identificaron distintas especies de tiburón.MANU SAN FÉLIX (National Geographic)
Enric Sala, explorador residente de National Geographic y fundador de Pristine Seas, explica por correo electrónico que el plan de la travesía es ayudar a aumentar las Áreas Marinas Protegidas de Colombia. “Queremos servir de apoyo para que el Gobierno cumpla su compromiso de proteger en 2022 el 30% de las aguas colombianas. Nuestro aporte es en investigación científica y comunicación”, dice desde el buque Argo el estadounidense, uno de los investigadores más importantes en el estudio del mundo marino.
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Al momento de la publicación de este artículo, la expedición –que comenzó el 3 de marzo en las aguas abiertas del Pacífico colombiano, en las dorsales de Yuruparí y Malpelo, y terminará el 30 de abril en el extremo norte de la reserva de Sea Flower en la isla de San Andrés, en el océano Atlántico– estará recorriendo las aguas del Golfo de Tribugá, una zona al norte del departamento del Chocó colombiano que tiene la segunda bahía más profunda de la Tierra y es conocida mundialmente por ser corredor de distintas especies de ballenas y tiburones.
En las aguas profundas de la isla de Malpelo, en el Pacífico, científicos encontraron corales negros en peligro de extinciónMANU SAN FÉLIX (National Geographic)
“En estos momentos estamos dentro del Golfo de Tribugá”, cuenta Mayorga, “ya cumplimos con la primera fase de la expedición en Malpelo, un área oceánica extremadamente importante para la diversidad de toda la región”. El científico revela que en esa etapa inicial de exploración encontraron “muchas especies amenazadas y vulnerables”, como tiburones martillo, espinosos y zorro; corales negros, incluidos en la lista de la Convención del Tratado Internacional de Especies en Riesgo de Extinción; esponjas de cristal y plumas marinas, e incluso una extraña especie de raya que parece no haber sido descubierta antes.
“Aunque esta zona aún está en muy buenas condiciones de conservación, encontramos líneas y mallas de pesca enredadas en el fondo del mar, lo que muestra la necesidad urgente de proteger estos santuarios marinos”, insiste Mayorga.
Whitney Goodell, otro de los investigadores de National Geographic a bordo del Argo, recuerda que en la dorsal de Malpelo, a 1.500 metros de profundidad, observaron un hermoso tiburón fantasma, conocido por tener un aspecto similar al de una nave espacial. “Las aguas de la costa están llenas de criaturas extrañas e interesantes, muchos son animales diminutos y translúcidos que flotan en las aguas superficiales abiertas, a la deriva en las corrientes”, explica Goodell. El investigador se refiere a los mismos ctenóforos y medusas brillantes y multicolores que sorprendieron a Mayorga. “Estos animales se impulsan con apéndices vibrantes y se cazan unos a otros, tragando su comida, que es visible a través de sus cuerpos transparentes”.
Enric Sala coincide con sus compañeros: “Los animales más extraños que hemos visto hasta el momento son pequeños especímenes gelatinosos que viven en aguas poco profundas, a 200 millas de la costa colombiana, cerca a Malpelo”. Y añade: “parecen criaturas extraterrestres”. Los tres científicos están de acuerdo en que estas especies de zooplancton son la base de la cadena alimenticia marina, sostienen la productividad de la región y casi siempre pasan desapercibidas. “Conocemos muy poco de estos animales, pero sabemos que de ellos depende todo el ecosistema, desde los atunes y los marlines hasta las ballenas”, dice Mayorga.
La rutina en el barco es la misma todos los días. Los investigadores despiertan a la madrugada y lanzan al mar las cámaras remotas de profundidad, que pueden descender hasta 6.000 metros. “Las dejamos cinco horas grabando la biodiversidad del fondo del mar. Cada una tiene un tarro de comida para atraer a los animales que estén cerca”, explica Goodell. A las 7 de la mañana desayunan y salen a bucear en aguas poco profundas. Al medio día, mandan unas cámaras especiales que flotan a menos de 20 metros de profundidad, también con carnada, para documentar y registrar las especies que están cerca a la superficie, como tiburones y meros.
Una mantarraya en las aguas superficiales de la isla de Malpelo, en el pacífico colombiano.MANU SAN FÉLIX (National Geographic)
Goodell cuenta por correo electrónico que en cada inmersión los equipos de buzos examinan peces, plantas e invertebrados y recolectan muestras de agua para realizar análisis de eDNA, un método utilizado para detectar el ADN de animales que han estado recientemente en el agua. Cada día, además, tres buzos viajan en un submarino especial que puede descender hasta 350 metros de profundidad.
Los científicos dentro del submarino han recibido visitas de tiburones zorro, una especie muy difícil de ver que tiene la cola tan larga como el resto del cuerpo. “Uno de estos tiburones nadó con calma y lo suficientemente lento como para que el submarino lo siguiera por un tiempo, lo que permitió a los científicos compartir un momento especial con esta criatura de las profundidades”, recuerda Goodell.
A las cuatro de la tarde de cada día, todos los científicos están de nuevo en el barco, analizando datos, limpiando equipos y organizando la jornada del día siguiente. Como en el poema El mar de Pablo Neruda: “Necesito del mar porque me enseña: / no sé si aprendo música o conciencia: / no sé si es ola sola o ser profundo / o solo ronca voz o deslumbrante / suposición de peces y navíos”.
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Dos semanas después del derrame de petróleo de Repsol en el mar de la costa central de Perú, biólogos e ingenieros de entidades públicas e independientes se han volcado en la zona para rescatar a la fauna y evaluar el impacto de la contaminación en las regiones de Lima y Callao, incluidas dos reservas naturales. El área afectada es, según el Gobierno, de unos 11.900 barriles de crudo, aunque la empresa alega que son 1.500 menos. El jefe del servicio de áreas naturales protegidas, José Ramírez Maldonado, ha asegurado que “los daños son incalculables” y un informe de una misión interdisciplinaria del Colegio de Ingenieros califica la situación como un “desastre activo” que afecta a la mortandad de aves y mamíferos.
Una de las conclusiones del informe del Colegio de Ingenieros -a raíz de la visita de 12 expertos una semana después del vertido- es que los impactos ambientales en la geología marina y costera presentan una incertidumbre “muy alta” respecto de sus efectos en el mediano y largo plazo. La autoridad ambiental ha informado a este diario de que hasta el 25 de enero estaban contaminadas 11.637 hectáreas de mar y litoral, es decir, más de 116 millones de metros cuadrados.
De estas, 512 hectáreas pertenecen a una reserva nacional de islas donde viven aves productoras de guano, un fertilizante natural, y 1.758 hectáreas corresponden a la Zona Reservada de Ancón, según detalla el servicio de áreas naturales protegidas. La playa Pocitas, en la Zona Reservada de Ancón, es una de las más perjudicadas por el derrame y por ello es uno de los puntos donde se concentran las labores de rescate. El pasado viernes, la autoridad de las áreas naturales protegidas reportó que hasta ese día los equipos del Estado habían retirado 5.000 galones de petróleo de esa bahía.
El otro lugar de rescate de fauna se ubica a unos 40 kilómetros al norte de Lima. “Registramos diariamente diez aves muertas en el islote Pescadores desde el 18 de enero que salimos a campo: chuitas, cormoranes, guanay, piqueros y pingüinos”, informó el biólogo Deyvis Huamán, especialista de la dirección de gestión de las áreas naturales protegidas. El biólogo advierte que otra de las especies afectadas es la nutria marina. “Es una especie en peligro, y si mueren nutrias por efectos de la contaminación del petróleo se podría hablar de una extinción local”, destacó el viernes pasado.
El médico traumatólogo Juan Carlos Pedraza fue la semana pasada con su esposa Eva Portocarrero, tecnóloga médica, a uno de los balnearios afectados para ayudar a los trabajadores del servicio de fauna silvestre. Cuando caminaba entre unos peñascos, vio un ave intoxicada, un guanay. “Me acerqué y la agarré del cuello y con la otra mano del pico para que no me atacara. Su plumaje estaba lleno de ese oleoso material tóxico. La llevamos al grupo que recién se alistaba para ir en búsqueda de los animales. Me trepé por las rocas que estaban empastadas de petróleo y así sin protección me lancé a rescatarla; al acercarme no intentó huir, estaba muy débil”, describe por WhatsApp.
El ecosistema marino
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El biólogo Yuri Hooker, uno de los primeros en llegar a las playas contaminadas en la primera semana del desastre, precisó que en ese área solo vivían unas diez nutrias, de acuerdo a datos del veterinario Carlos Calvo, y ya habrían muerto. “La costa peruana es árida pero tiene un mar sumamente productivo por la masa de plancton; pocos kilómetros al norte del inicio del derrame empieza una zona rocosa con varias ensenadas y es el hábitat de las nutrias, los pingüinos de Humboldt, las chuitas, y cormoranes, entre otras aves marinas”, describe.
El biólogo advierte de que hay zonas del mar en las que se ve una delgada capa de combustible, pero alerta de que en otras partes, en las que no se percibe a simple vista, también están afectados los mariscos. “Es una zona de gran abundancia de pejerrey, una especie importante para la alimentación de las aves marinas y para la pesca artesanal”, explica Hooker.
De acuerdo al biólogo, los peces invertebrados no se van a morir ahora, pero están respirando agua contaminada. “Las toxinas se acumularán en organismos como los erizos, los choros, los mariscos”, añade. El ingeniero pesquero Elmer Nieves también se refirió a ese problema: “ Hay componentes del petróleo que se disuelven en el agua y caen al fondo y estas especies filtradoras absorben rápidamente estos químicos”, explicó en una conversación virtual el pasado miércoles, después de haber visitado la zona.
Esta semana, el Ministerio de Ambiente anunció la suspensión de las operaciones de carga y descarga de hidrocarburos de la empresa Repsol en el mar “hasta que brinde las garantías técnicas de que no se va a producir otro derrame”, una decisión que ha sido tildada de “desproporcionada e irrazonable” por parte de la compañía. Según la empresa, el vertido fue causado por el “oleaje anómalo” que produjo la erupción de un volcán submarino en Tonga, una versión que ha sido negada por la Marina de Perú y por testigos que estaban en el mar a esa hora. Por otra parte, la petrolera informó el domingo del envío de más equipamiento para limpiar las zonas contaminadas como 30 skimmers, una especie de bombas que aspiran hidrocarburo.
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