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Vladímir Putin ordenó el 24 de febrero invadir Ucrania por tres frentes “para desmilitarizar y desnazificar” el país. Un mes después, su ejército da un giro de consecuencias imprevisibles y asegura que el objetivo principal es algo mucho más tangible para un posible acuerdo de paz futuro: tomar solo la región de Donbás, que los separatistas controlaban ya en parte desde 2014. “A medida que las agrupaciones individuales completan con éxito las tareas asignadas, nuestras fuerzas y medios se concentrarán en lo principal: la liberación completa de Donbás”, ha señalado este viernes en una sesión informativa el primer subjefe del Estado Mayor, el general Serguéi Rudskói.

Militares rusos, sobre un vehículo blindado de transporte de personal en Armyansk, en el norte de Crimea. Foto: EUROPA PRESS | Vídeo: REUTERS

Un tridente asaltó Ucrania a finales de febrero en una campaña denominada “operación militar especial para la protección de las repúblicas de Donetsk y Lugansk”. Una parte de las fuerzas armadas rusas intentó llegar a Kiev desde el norte, partiendo incluso desde un tercer país, Bielorrusia, en un ataque relámpago por la vía más rápida, Chernóbil. En el este se abrió otro frente con el apoyo de las milicias y los contratistas privados que operaban en el territorio separatista. Y al sur, desde la anexionada república de Crimea, otro asalto ha buscado unir la península del mar Negro con Donbás, dando lugar a una de las batallas más cruentas del conflicto: el asedio de Mariupol.

Pese a acotar supuestamente su ofensiva a Donbás, las fuerzas armadas rusas se guardan la carta de proseguir a continuación hacia el interior de Ucrania e intentar ocupar ciudades como Kiev y Járkov, bombardeadas desde hace semanas. “Inicialmente, no planeamos asaltar ciudades, para evitar su destrucción y minimizar las pérdidas entre el personal y los civiles, pero no excluimos esa posibilidad”, añadió Rudskói.

Un hombre hace el gesto de la victoria mientras pasea con un niño por una calle de la ciudad de Odesa, el jueves. Foto: MANUEL BRUQUE (EFE)

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El objetivo de esta campaña ha variado de una fase a otra de la guerra. El pasado 18 de marzo, el presidente Putin pronunció un discurso en un mitin-concierto celebrado en el estadio de la final del Mundial de Rusia, que estaba a reventar con su aforo de 81.300 plazas. Coreado por el público, el mandatario aseguró que “el objetivo principal de la operación militar en Donbás y Ucrania ha sido liberar a la población del genocidio”. Sin embargo, el 25 de febrero, segundo día de la guerra, instaba al ejército ucranio a dar un golpe de Estado porque sería más fácil negociar con él que con “un Gobierno de drogadictos y neonazis”. Otros pretextos empleados por el Kremlin han sido la hipotética amenaza que supondría para Crimea la entrada de Ucrania en la OTAN, y ya avanzado el conflicto, un supuesto desarrollo de armas biológicas financiado por Estados Unidos con la etnia eslava como objetivo. Washington lo desmintió categóricamente, asegurando que sus laboratorios solo se dedicaban a la detección temprana de brotes potencialmente pandémicos, como sucedió en Ucrania en 2012 y 2018 con la fiebre porcina africana.

Durante las negociaciones mantenidas estas semanas entre ambas partes, la delegación rusa ha insistido en tres exigencias clave: Ucrania debe asumir un estatus de neutralidad que la aleje de Occidente y de la OTAN; debe reconocer la integración de Crimea como parte de Rusia; y debe asumir la independencia de las repúblicas de Donetsk y Lugansk.

El Ministerio de Defensa ruso anunció también este viernes su segundo recuento de bajas en lo que va de guerra: 1.351 muertos y 3.825 heridos, según las cifras oficiales ofrecidas por Rudskói. El general aseguró que los ucranios “ya no tienen reservas y cubren sus pérdidas con personal sin capacidad de las defensas territoriales”.

Según el Estado Mayor ruso, sus rivales habrían perdido en total 30.000 de sus 260.000 combatientes, entre 14.000 fallecidos y 16.000 heridos, lo que habría obligado a Kiev a movilizar más tropas. Rusia, pese a asegurar tener muchas menos bajas, ha anunciado sin embargo que también movilizará hasta 16.000 mercenarios traídos de Oriente Medio. A estos se suman otras unidades procedentes de territorios tan dispares como el lejano oriente ruso, Chechenia y Abjasia, según la inteligencia británica.

El subjefe del Estado Mayor ruso aseguró que la supuesta “desmilitarización” de Ucrania “se está logrando con ataques de alta precisión contra instalaciones militares y los despliegues de las unidades, así como contra aeródromos, puestos de mando, arsenales y depósitos de armas”.

Los datos de Naciones Unidas contradicen que se trate de una operación quirúrgica. Según el recuento del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, 977 civiles han muerto y 1.594 han resultado heridos hasta la madrugada del 24 de marzo, aunque la cifra puede ser mayor.

Asimismo, sus datos tampoco confirman el supuesto “genocidio” con el que Putin justificó su casus belli contra el Gobierno de Volodímir Zelenski. Naciones Unidas señala que en las regiones de Donetsk y Lugansk han muerto 279 civiles en lo que va de conflicto: 224 en la zona controlada por el Gobierno y 55 en territorio separatista.

En su valoración de los progresos del ejército ruso, Rudskói recalcó además que sus tropas podrían haber sufrido contratiempos por el sabotaje ucranio. “127 puentes fueron volados por los nacionalistas ucranios para frenar nuestra ofensiva”, dijo el coronel, quien aseguró además que disponen de una superioridad total en el cielo porque “la aviación y el sistema de defensa aérea de Ucrania fueron destruidos casi por completo”.

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Washington ha anunciado este jueves nuevas sanciones financieras contra Rusia por la invasión de Ucrania, dirigidas contra políticos, oligarcas y la industria de defensa, según un comunicado hecho público por el Departamento de Estado. “La guerra del presidente [Vladímir] Putin continúa infligiendo horror y sufrimiento generalizado al pueblo de Ucrania”, dice la nota de prensa de la diplomacia estadounidense. “Al mismo tiempo, en Rusia, la Duma [Parlamento ruso] continúa utilizando su poder legislativo para atacar a los disidentes y opositores políticos nacionales, interrumpir el libre flujo de información y restringir los derechos humanos y las libertades fundamentales de los ciudadanos de Rusia”, destaca.

El secretario de Estado, Antony Blinken, ha informado de que las sanciones, que no han sido aún concretadas, apuntan ahora a “328 miembros de la Duma estatal rusa, además de los 12 miembros designados el pasado 11 de marzo”. La Administración de Joe Biden considera que estos cargos han apoyado las violaciones de la soberanía y la integridad territorial de Ucrania por parte del Kremlin. Una de las personas contra las que se dirige el castigo es Herman Gref, el jefe de Sberbank, el mayor prestamista de Rusia, y aliado cercano de Putin.

“Estas acciones complementan los esfuerzos en curso de nuestros aliados y socios para hacer que rindan cuentas aquellos que, por libre elección, han desatado esta inconcebible guerra contra Ucrania y su pueblo”, asegura el Departamento de Estado. La Casa Blanca está intensificando la coordinación con sus aliados occidentales. Precisamente, este jueves, el presidente Biden se encuentra en Bruselas para participar en una cumbre extraordinaria de la OTAN y un encuentro en el Consejo Europeo. El mandatario demócrata también asiste a una reunión del G-7. Luego viajará a Polonia, donde mantendrá un breve encuentro con su homólogo Andrzej Duda.

Desde Bruselas, Washington se comprometía este jueves a acoger a un máximo de 100.000 refugiados ucranios y de otras nacionalidades que hayan huido del país. Además, prevé una ayuda humanitaria a Ucrania de 1.000 millones de dólares (unos 909 millones de euros). La prioridad será acoger a aquellos ucranios “que tengan familiares en Estados Unidos”, explicó una fuente oficial estadounidense, que pidió el anonimato, en una rueda de prensa telefónica. Hasta ahora, el Gobierno de Biden había insistido en que la mayoría de los ucranios huidos tenían el deseo de quedarse lo más cerca posible de su país y que era improbable que quisieran asentarse en Estados Unidos.

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Estados Unidos es el mayor donante individual de asistencia humanitaria a la antigua república soviética. “Apoyamos al valiente pueblo de Ucrania, que está demostrando un coraje increíble y una determinación feroz al defender a su país contra la agresión del Kremlin”, dijo el Departamento de Estado. Para hablar de la “la guerra librada por el Gobierno ruso en Ucrania”, pero también de “las actividades desestabilizadoras de Irán” y las relaciones entre israelíes y palestinos, Blinken realizará una gira entre el 26 y 30 de marzo a Israel, Marruecos y Argelia. Entre otros, se entrevistará con el primer ministro israelí, Naftali Bennett; el presidente palestino, Mahmud Abbas, en Ramala, y con el jeque Mohamed Bin Zayed, gobernante de facto de Emiratos Árabes Unidos.

Por otro lado, el departamento del Tesoro estadounidense también ha anunciado medidas contra la Corporación de Misiles Tácticos JSC (KTRV), un conglomerado de defensa ruso perteneciente al Estado. “KTRV produce equipos de defensa rusos, incluidas armas aerotransportadas y sistemas de armas para la Armada rusa”, afirma.

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Una de las víctimas del bombardeo de Irpin, abatida cuando trataba de huir junto a su familia con su maleta.
Una de las víctimas del bombardeo de Irpin, abatida cuando trataba de huir junto a su familia con su maleta.Diego Herrera (Europa Press)

Las tropas rusas se están aplicando con fuerza este lunes en el sur de Ucrania, donde han bombardeado la ciudad de Mikolaiv, entre la capturada Jersón y Odesa, la principal urbe en la costa del mar Negro. Mikolaiv, de 480.000 habitantes y con uno de los tres puertos más grandes del país, ha estado bajo ataque desde hace días, aunque el viernes el Ejército ucranio logró repeler una ofensiva rusa. Esta mañana, las tropas de Vladímir Putin han lanzado un nuevo ataque de artillería contra la ciudad, cuya captura sería un avance importante en su camino hacia Odesa y otro punto más de control de la costa.

Los ataques se han cebado también con Járkov, al norte del país, mientras se estrecha el cerco contra Kiev, que se prepara para resistir. Por su parte, Rusia ha anunciado que mantendrá un alto el fuego temporal este lunes para que la población de la capital y de otras localidades como Mariupol, Járkov o Sumi salgan en corredores humanitarios, si bien la mayoría de las rutas conducirán a ciudades rusas, según el Ministerio de Defensa. Un portavoz del presidente ucranio, Volodímir Zelenski, ha señalado este lunes que sus compatriotas deberían tener derecho a ser evacuados al territorio del país.

El Gobierno de Kiev ha asegurado que tiene información de que Rusia está preparando grandes ataques este lunes contra el corazón de ciudades, ante la pérdida de efectivos y el avance más lento de lo esperado. Kiev denuncia bombardeos a objetivos civiles y crímenes de guerra. Una de las urbes que está padeciendo más ataques es Mikolaiv, situada en el flanco izquierdo de la península ucrania de Crimea, que Rusia se anexionó ilegalmente en 2014 y que ha convertido en fortaleza militar y lanzadera para la invasión.

Muy cerca está Jersón, cuyo alcalde, Oleksandr Senkevich, ha advertido de que la ciudad ha sufrido importantes ataques contra edificios residenciales. “Hay muchos proyectiles sin explotar”, ha dicho en una publicación de Facebook, “no se acerque, no los levante y no intente moverlos”. Los ataques aéreos se concentraron durante la noche en esta ciudad del noreste del país, fijándose como objetivo central un complejo deportivo de una universidad local y edificios civiles, según el testimonio de un periodista de France Presse en la zona. Mientras, en el mar de Azov, en el flanco derecho de Crimea, Rusia ya ha ocupado Berdiansk y asedia Mariupol.

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Kiev amanece con la misma calma tensa de los últimos días. El peso de la incertidumbre sigue lastrando el ánimo de los que no saben cuál va a ser la reacción del presidente ruso Vladímir Putin ante la resistencia que está encontrando tanto en la capital como en otras ciudades. La batalla en el corazón de Kiev no ha comenzado todavía y todo son conjeturas sobre qué va a hacer Putin, pues la guerra va camino de las dos semanas y su principal objetivo, tomar la capital e imponer un gobierno a su antojo, no está ni mucho menos cerca.

Mientras, la población que no ha abandonado la principal urbe ucrania se prepara para la posibilidad de un largo asedio, con todo lo que eso significa a nivel logístico, físico y emocional. En la calle se ven pocos movimientos de tropas y carros de combate, centrados en la periferia de Kiev, donde sí está habiendo fuertes combates desde hace días. Es ese el principal punto de inestabilidad y desde donde están escapando decenas de miles de civiles que ya no aguantan en poblaciones como Irpin o Bucha, golpeadas cada día por los enfrentamientos y con importantes zonas afectadas por la falta de suministros de electricidad, agua y gas.

Trabajadores retiran los escombros de un colegio destruido por los bombardeos en Ucrania
Trabajadores retiran los escombros de un colegio destruido por los bombardeos en UcraniaReuters

Precisamente en la salida de Irpin más directa hacia la capital —una ruta que han utilizado los ucranios que trataban de huir hacia Kiev como lugar más seguro en el que resguardarse mientras buscan una salida hacia el este— se produjo este domingo un ataque con varios morteros que causó la muerte de, al menos, tres personas y un herido grave. Según varios testigos que se encontraban en el enclave, todo apunta a que se trató de un ataque deliberado del Ejército ruso contra la población civil.

Mientras, el Gobierno del presidente Volodímir Zelenski sigue apostando por quedarse en Kiev y hacer frente a la amenaza rusa pese al ofrecimiento de países como EE UU para ser evacuado. Zelenski advirtió el domingo por la noche en un vídeo publicado en la red social Telegram, según informa Europa Press citando a la agencia de noticias Unian, de que Rusia, que está tratando de capturar infraestructura crítica —como centrales nucleares y plantas de suministro— planea lanzar ataques a los principales sitios de producción del país, que están en ciudades densamente pobladas.

Salida de ciudadanos de Irpín, cerca de Kiev.
Salida de ciudadanos de Irpín, cerca de Kiev.luis de vega

En el llamado “domingo del perdón”, que se conmemora según la tradición ortodoxa, Zelenski avisó a Rusia de que Ucrania no perdonaría los crímenes. “No perdonaremos los edificios residenciales bombardeados, no perdonaremos el cohete que nuestra defensa aérea derribó hoy sobre Okhmatdet y más de otros 500 cohetes similares que golpearon nuestra tierra, Ucrania, nuestra gente, niños. No perdonaremos las ejecuciones sin armas. No perdonaremos las casas destruidas. Ni más de quinientos misiles similares que golpean nuestra tierra. En toda Ucrania golpean a nuestra gente y niños”, recalcó en emotivo discurso difundido por las redes sociales. “Es asesinato, simplemente asesinato”, dijo. Además, el Ejecutivo de Ucrania sigue reclamado ayuda militar urgente a los países occidentales.

Tercera ronda de negociaciones

Tras los duros ataques del fin de semana, con los que el Ejército ruso no ha hecho grandes avances por tierra, se espera que las delegaciones ucrania y rusa se reúnan por tercera vez en una mesa de diálogo en Bielorrusia, cerca de la frontera con Ucrania; aunque los representantes ucranios no son demasiado optimistas con obtener algún logro y han declarado que solo informarán de los resultados cuando haya pasos concretos “para evitar la presión”.

Las negociaciones se producen tras la noticia de que el Ejército ruso abrirá esta mañana corredores humanitarios en varias ciudades ucranias para permitir la salida de civiles, según el Ministerio de Defensa ruso citado por la agencia de noticias Interfax. Estos corredores incluirán la capital, Kiev, además de ciudades como Járkov, Mariupol y Sumi, y se establecerán a partir de las 10.00, hora de Moscú (8.00, hora española). Desde Kiev y Járkov, el Kremlin solo plantea evacuaciones a Rusia —desde la capital, primero pasando por Bielorrusia y luego por vía aérea— donde quienes lleguen se instalarían en “centros temporales”. Y desde Mariupol y Sumi han anunciado dos corredores, uno con destino el centro de Ucrania y otro, Rusia.

Moscú ha recalcado que el presidente ruso, Vladímir Putin, ha decretado esta medida tras una petición personal de su homólogo francés, Emmanuel Macron, con el que conversó este domingo. Los altos para Mariupol y para otra ciudad sureña, que debían permitir a cientos de miles de personas salir de las zonas asediadas a otros puntos del centro de Ucrania, fracasaron este fin de semana en medio de duros ataques de las fuerzas del Kremlin, que también lanzaron ataques de artillería durante una evacuación de miles de personas en Irpin, una ciudad dormitorio de Kiev, en ruinas por las bombas. Kiev y Moscú se acusan mutuamente de romper el alto el fuego.

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Una semana después de que Rusia iniciara la invasión de Ucrania, la Casa Blanca ha anunciado este jueves nuevas sanciones que tienen como objetivo a los oligarcas rusos. Entre ellos, se encuentran el supuesto testaferro del presidente Vladímir Putin, Alisher Usmanov, y el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov. En total, el departamento de Estado prohíbe la entrada en EE UU de 19 oligarcas rusos y sus parientes, mientras que el Tesoro ha bloqueado los posibles activos bajo jurisdicción estadounidense de siete organizaciones rusas y 26 personas que promueven la “desinformación” sobre la guerra en Ucrania. “Estos individuos se han enriquecido a expensas del pueblo ruso, algunos han logrado que sus familiares ocupen altos cargos”, explica el comunicado emitido por la oficina del presidente de Estados Unidos. “Otros ocupan la cima de las empresas más grandes de Rusia y son responsables de proporcionar los recursos necesarios para apoyar la invasión de Ucrania por parte de [el presidente ruso, Vladímir] Putin”, prosigue la nota.

En opinión de la Administración de Joe Biden, “estas personas y sus familiares” deben quedar aisladas del sistema financiero norteamericano. “Sus activos en Estados Unidos serán congelados y sus propiedades no podrán ser utilizadas”. Washington los considera responsables de hacer posible la guerra de Putin. Estados Unidos, en coordinación con sus aliados y socios, son conscientes de la importancia que tiene golpear con sanciones a las élites —y sus familiares— rusas que continúan apoyando al presidente Putin a pesar de su brutal invasión de Ucrania. La Unión Europea reaccionó de inmediato, nada más comenzar las hostilidades contra la antigua república soviética, hoy independiente. Los Veintisiete acordaron en una cumbre extraordinaria urgente de jefes de Estado y de Gobierno una nueva batería de sanciones de “graves y enormes consecuencias” para Moscú.

Washington sancionará a una extensa lista de “compinches de Putin y sus familiares”. Como ejemplo, la Casa Blanca pone a Alisher Usmanov, una de las personas más ricas de Rusia y un aliado cercano de su presidente. “Se bloqueará el uso de sus propiedades en Estados Unidos, incluido su superyate, uno de los más grandes del mundo, y que acaba de ser incautado por nuestro aliado Alemania, y su jet privado, uno de los aviones privados más grandes de Rusia”.

Washington también anuncia un duro golpe para Dmitry Peskov, quien, “como portavoz de Putin, es uno de los principales proveedores de su propaganda”. Estados Unidos también impondrá restricciones de visa a 19 oligarcas y 47 de sus familiares y asociados cercanos. “Como dijo el presidente Biden, continuaremos trabajando con nuestros aliados y socios para responsabilizar a los oligarcas rusos y a los líderes corruptos que se benefician de este régimen violento”.

Por su parte, el departamento del Tesoro denuncia a siete entidades rusas por considerarlas elementos dedicados a sembrar desinformación, como SDN Strategic Culture Foundation y sus filiales, Odna Rodyna, y otras. Ese mismo departamento señalará con nombres y apellidos a 26 personas con sede en Rusia y Ucrania que desempeñarán un papel central en las organizaciones antes mencionadas. “Estas entidades han difundido narrativas falsas que promueven los objetivos estratégicos rusos y justifican falsamente las actividades del Kremlin”, asegura el comunicado del Tesoro.

“El Tesoro se compromete a hacer que las élites rusas rindan cuentas por su apoyo a la guerra elegida por el presidente Putin”, ha declarado este jueves la secretaria del Tesoro, Janet Yellen. “Hoy, la Administración norteamericana y sus socios y aliados, estamos demostrando nuestro compromiso de imponer un alto precio a los hombres más cercanos a Putin”.

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Joe Biden aseguró este jueves que Rusia pagará por una invasión de Ucrania que Estados Unidos llevaba meses anticipando y que, pese a ello y a las 1.000 amenazas de sanciones, Vladímir Putin ha acabado perpetrando este jueves. “Putin es el agresor. Putin ha decidido comenzar esta guerra. Ahora él y su país pagarán las consecuencias”, recalcó el líder estadounidense. En coordinación con los aliados, anunció una nueva oleada de sanciones, que incluyen limitaciones a la importación de productos tecnológicos, el bloqueo a la financiación de empresas públicas y grandes grupos bancarios, castigos a individuos de la oligarquía rusa y nuevas restricciones para la deuda soberana del país.

El presidente compareció ante los medios en la Casa Blanca poco después de reunirse con los líderes del G-7, tras una noche aciaga, de sangre derramada, en la que Putin había anunciado la guerra a Ucrania bajo el eufemismo de una “acción militar especial”. Que lo hiciera en plena reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que, para más inri, preside ahora Rusia, da medida del desafío y del mensaje que estaba dispuesto a lanzar a Occidente.

“Putin quiere restablecer la antigua Unión Soviética. Y esa ambición es completamente contraria al lugar en el que está hoy el mundo”, señaló Biden. “Nunca se trató de una preocupación sincera por la seguridad, esto ha sido una agresión pura y simple. Putin tiene una visión siniestra del mundo”, añadió.

El arsenal de sanciones, aunque de calado, excluye sin embargo algunas acciones más trascendentales que estaban sobre la mesa, como las penalizaciones contra el propio Putin o la desconexión del sistema internacional de pagos SWIFT, que habría tenido implicaciones globales. Tampoco golpea el estratégico sector energético.

El presidente de Estados Unidos explicó que las medidas buscan “causar el máximo daño a Rusia y el mínimo en EE UU y en los países aliados”. Admitió, sin embargo, que el paquete de sanciones podría tener consecuencias en el mercado del gas y del petróleo —Rusia es uno de los grandes suministradores mundiales― y se dirigió a los ciudadanos estadounidenses, que en noviembre acuden a las urnas por las elecciones legislativas, con este mensaje: “Esta agresión no puede quedar sin respuesta. Si la dejamos sin respuesta, las consecuencias serán peores”. Para tratar de contrarrestar el golpe, avanzó que EE UU liberará más reservas de crudo.

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Ha sido un viejo conocido el que ha puesto al presidente estadounidense ante el mayor conflicto exterior desde que llegó a la Casa Blanca, el que ha provocado la crisis más grave con Rusia desde el fin de la Guerra Fría. Biden vivió en primera línea, como vicepresidente de Barack Obama, tanto la revolución europeísta del Maidán (2014) como la reacción furiosa de Putin, que desembocó en la anexión ilegal de Crimea y el apoyo a las regiones separatistas del este de Ucrania.

Esta vez, a diferencia de entonces, la unidad de EE UU y los aliados es más sólida, más allá de diferencia de tonos o estilos; y esta vez, Washington ha expuesto ante el mundo por adelantado cada uno de los pasos que creía que el Kremlin pensaba dar, a base de compartir las alertas procedentes de su información de inteligencia, con el fin de cortar su capacidad de sorpresa. Washington anticipó que los más de 100.000 soldados apostados en las fronteras con Ucrania aumentarían exponencialmente para preparar la invasión, advirtió de que Moscú fabricaría pretextos para justificar la invasión —Rusia ha alegado una escalada violencia en las regiones separatistas que Ucrania y los aliados desmienten―. Biden afirmó el pasado viernes que creía que Putin ya había tomado la decisión de atacar y que sucedería al cabo de unos días. Washington advirtió a Naciones Unidas, además, de que el jefe del Kremlin tenía ya una lista de individuos a los que represaliar. Y el propio Putin lo advirtió en su discurso del lunes contra los miembros del Gobierno ucranio.

El presidente ruso no ha tenido complejos en cumplir paso a paso lo que EE UU ha ido avanzando. Ni eso, ni el arsenal de sanciones que prometieron los aliados ha servido para disuadir al dirigente ruso. Biden advirtió de que Putin “quiere poner a prueba a Occidente, ver si estamos juntos en esto”. También anunció el envío de nuevas tropas a Alemania, desde donde el Ejército estadounidense supervisa sus operaciones en la Europa del Este.

La reunión del Consejo de Seguridad de la ONU alcanzó momentos dramáticos la noche del miércoles en Nueva York. El embajador ruso, como presidente mensual del Consejo, dio la palabra a su homólogo ucranio, Sergiy Kyslytsya. Este, en un tono tan desafiante como sereno, apartó los folios que llevaba preparados —”Ya no sirven de nada”, dijo—, leyó un artículo de la Carta de la ONU e instó al embajador ruso a pronunciarse después de espetarle: “No hay purgatorio para los criminales de guerra. Se van directo al infierno, embajador”. “Rusia ha declarado la guerra a Ucrania”, dijo el representante ucranio. “No es una guerra, es una acción militar especial”, replicó el ruso, informa María Antonia Sánchez-Vallejo.

Error de Guterres

El secretario general de la ONU, António Guterres, asumió su error de percepción. “Estaba convencido de que no pasaría nada grave, me equivoqué”, dijo, e instó a Putin a la contención. “Solo tengo una cosa que decir desde lo más profundo de mi corazón: presidente Putin, no permita que sus tropas ataquen Ucrania. Dele una oportunidad a la paz, demasiada gente ha muerto ya”, pidió en vano.

Con las sanciones anunciadas hasta este miércoles, EE UU había golpeado a dos grandes instituciones financieras públicas, a cinco miembros de las élites cercanas a Putin, las vías de financiación de deuda pública y el consorcio responsable del nuevo gasoducto Nord Stream 2, que se construyó para transportar gas entre Rusia y Alemania por el Báltico, pero cuya entrada en funcionamiento ha quedado en suspenso por el conflicto.

La duda es cómo toda esta artillería afectará a Rusia, si el Kremlin ya ha hecho los cálculos y está dispuesto a aguantar el tirón. La Bolsa rusa se derrumbó este jueves, el rublo tocó un suelo histórico. Todo se podía dar por descontado, pero el grueso de las sanciones tardará en tener efecto y las dentelladas del Ejército ruso van muy rápidas. EE UU y los aliados de la OTAN han recalcado desde el principio que no desplegarán tropas dentro de Ucrania, ya que el país no forma parte de la alianza de defensa. Una futura entrada de esta antigua república soviética en la OTAN es, de hecho, unos de los elementos que han activado la agresión de Putin, que reclama garantías de que esa incorporación no tendrá lugar nunca. Los aliados sí han contribuido con armamento y ayuda financiera. Ese respaldo, con todo, no parece suficiente para resistir la presión militar del Kremlin.

Una fuente del Pentágono citada por The New York Times señaló este jueves que, según su información, Moscú persigue “descabezar al Gobierno e instalar un presidente afín a sus intereses”. Biden quiso lanzar también un mensaje de esperanza. “No se equivoquen, la libertad triunfará”, insistió al final de su declaración.

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Verdadera desescalada, señal o despiste. El Ministerio de Defensa ruso ha anunciado este martes que las unidades de los distritos miliares del oeste y del sur de Rusia, concentradas a lo largo de las fronteras con Ucrania desde hace meses, empezarán a volver a sus bases tras concluir su entrenamiento. El anuncio, que provocó una reacción positiva en los mercados y en el rublo, que ha estado bajo presión, coincide con la llegada a Moscú del canciller alemán, Olaf Scholz, para reunirse con el presidente ruso, Vladímir Putin, y se produce un día después de que el Kremlin señalase que aún hay espacio para el diálogo diplomático. Sin embargo, mientras anuncia que algunos grupos de tropas vuelven a sus cuarteles, Rusia mantiene las maniobras militares en varios sectores y sigue concentrando tropas en otras zonas cercanas a Ucrania.

En la primavera pasada, cuando Rusia anunció la retirada de militares que había concentrado en sus fronteras occidentales y que había desatado la alarma de la Unión Europea y la OTAN, dejó sobre el terreno a varios equipos y la mayoría del armamento pesado. Este martes, el portavoz del ministerio de Defensa ruso, Igor Konashenkov, ha hablado de retirada de contingentes de dos distritos, pero ha anunciado que las tropas rusas seguirán las maniobras “en varios sectores operativos”. “Las Fuerzas Armadas rusas continúan con una serie de ejercicios a gran escala que involucran prácticamente todos los distritos militares, las flotas y las Fuerzas Aerotransportadas”, dijo Konashenkov, citado por la agencia rusa Interfax. Defensa señaló que también se están desarrollando maniobras navales que involucran “barcos de superficie, submarinos y aviación marina en sectores operativos de los océanos del mundo y los mares adyacentes al territorio ruso”.

Rusia ha concentrado a unos 140.000 soldados a lo largo de las fronteras con Ucrania, en la península ucrania de Crimea, que se anexionó ilegalmente en 2014 y en suelo bielorruso, donde realiza maniobras conjuntas con tropas de Minsk, según las estimaciones del Ministerio de Defensa ucranio y de Estados Unidos. El Ejército ruso ha trasladado también hacia el oeste baterías de cohetes y ha desplegado más sistemas de misiles tierra-tierra Iskander. El comandante de las Fuerzas Armadas de Ucrania, Valeriy Zaluzhny, dijo este lunes que Rusia había movilizado entre 85 y 87 grupos tácticos de batallón cerca de Ucrania, con unos 20 más en constante movimiento.

Ante las alertas de Estados Unidos, que ha asegurado que esta semana es decisiva y que el Kremlin podría lanzar una invasión a gran escala en breve, Moscú niega que tenga intención de emprender otra agresión militar contra Ucrania, donde se desarrolla la última guerra de Europa, en el Donbás, ente el Ejército de Kiev y los separatistas prorrusos apoyados por el Kremlin.

Rusia argumenta que puede mover las tropas dentro de su territorio como desee y que es la OTAN la que amenaza la seguridad y la soberanía rusa y que la maniobras belicistas de la Alianza Atlántica (que invitó a Kiev a unirse en 2008, aunque esa membresía no ha avanzado) en Ucrania están provocando la crisis. Moscú acusa a Occidente de preparar provocaciones para iniciar una guerra, mientras Washington cree que Rusia podría estar preparando una operación de falsa bandera para intervenir en Ucrania con la excusa de defender a los ciudadanos de las regiones separatistas de Donetsk y Lugansk, donde ha entregado alrededor de un millón de pasaportes rusos, según estimaciones de altos funcionarios de Rusia.

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Frente a las alertas constantes de Estados Unidos —donde informes de espionaje han llegado a poner incluso fecha a la supuesta invasión, el 16 de febrero, este miércoles—, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, se esfuerza por pedir calma a una ciudadania que parece tranquila. El Gobierno ucranio teme que en esta guerra de asfixia, Moscú logre su objetivo de desestabilizar el país. “Hoy están asustando a Ucrania con una gran guerra y, una vez más, están fijando la fecha para una invasión militar, pero nuestro estado es más fuerte que nunca”, dijo Zelenski en un discurso televisado el lunes por la noche. El presidente ucranio ha declarado el 16 de febrero como el Día de la Unidad de Ucrania y ha decretado que la bandera ondee en todos los edificios oficiales y que a las 10 de la mañana suene el himno nacional.

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El presidente de Túnez, Kais Said, anunció el pasado domingo que pretende disolver el Consejo Superior de la Magistratura (CSM), un órgano independiente creado en 2016, compuesto de 45 magistrados. Said acusó al Consejo en un mensaje televisado de corruptelas y parcialidad. Declaró que los puestos y las nominaciones se venden según las afiliaciones de cada juez y añadió que algunos magistrados “han podido recibir” un gran suma de dinero como contrapartida a los nombramientos que designan. Esta medida supone un nuevo mazazo en la estructura democrática que ha regido el país desde la Primavera Árabe de 2011. Said ya destituyó al primer ministro, Hichem Mechichi, y suspendió las actividades del Parlamento el pasado 25 de julio. Desde entonces ha ido acaparando más y más poderes bajo la promesa de que pretende devolver el verdadero poder al pueblo.

El Consejo Superior de la Magistratura emitió un comunicado este fin de semana en el que aseguraba que continuaría ejerciendo sus funciones, “para defender la independencia del poder judicial”. Sin embargo, la policía cerró las puertas de la sede del organismo este lunes por la mañana e impidió el acceso del personal a sus puestos de trabajo, según informó la agencia Reuters.

El jurista Kais Said, de 63 años, arrasó en las presidenciales de 2019 con el 72,7% de los votos. Llegó al poder sin la ayuda de ningún partido, sin experiencia política previa, ni dinero para sufragar su campaña. Su bandera fue la lucha contra la corrupción, la lucha por la verdadera democracia. Aunque Said tiene un perfil ideológico muy religioso y conservador, su gran rival político era el partido islamista Ennahda, que ha sido la fuerza dominante en esta en el Parlamento y en el Gobierno.

Una parte del país culpa a Ennahda de las grandes deficiencias del país: la corrupción, el paro entre los jóvenes y el afán por disfrutar de los privilegios del poder a cualquier precio. Esta situación impulsó la popularidad de Said, sobre todo entre los jóvenes, que son quienes más sufren el desempleo. Said supo despertar la esperanza en una gran parte del pueblo. Pero los poderes que le otorgaban la Constitución del régimen parlamentario estaban limitados a Exteriores y a la seguridad interior.

El recurso que ideó Said para solventar ese gran inconveniente fue recurrir al artículo 80 de la Constitución, que permite al presidente tomar “medidas excepcionales” ante una situación de peligro inminente para el país. Los principales partidos de la oposición tacharon a Said de golpista. Pero Said siguió gozando de gran popularidad. Hasta que se ha ido desgastando en los últimos meses con la persistencia de los problemas económicos.

El periodista Nessim Bengharbia, especializado en Derecho Público y antiguo alumno del presidente, indicó desde París a EL PAÍS que la medida de Said contra el poder judicial es una grave violación del principio de separación de poderes y marca “un precedente peligroso”. Respecto a las acusaciones del presidente sobre la parcialidad y corruptelas de los miembros del CSM, Bengharbia señala que esos mismos argumentos de “corrupción” los utilizó Said para disolver el Parlamento. “Aunque ninguna de sus acusaciones ha sido probadas después”.

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Por su parte, Youssef Cherif, director de la filial en Túnez del centro universitario Columbia Global Centers, indicó también a este diario que la corrupción es endémica en Túnez,y afecta a la política, la justicia, el Ministerio del Interior, etc. “Así que, probablemente, el presidente no está equivocado al atacar este sector. Sin embargo, la justicia se ha dotado de cierta independencia gracias al CSM, y este CSM se ha mostrado poco dispuesto a aceptar las maniobras del presidente, en parte porque está compuesto por opositores a Kais Said o partidarios del [partido islamista] Ennahda. Y eso convierte al Consejo una institución a la que hay que derribar”.

“Said nunca acusa de corrupción a la policía”

Cherif asegura que esa oposición contra los poderes crecientes del presidente no se da en otros sectores como el Ministerio del Interior ni entre los sindicatos de policía. “Kais Said nunca ataca al Ministerio del Interior, nunca acusa de corrupción a la policía, aunque las acusaciones de corrupción y abuso de poder son tan fuertes como con la justicia”.

El ensayista tunecino Mehdi Kattou señaló a este diario que la disolución del Consejo era previsible, una cuestión de tiempo. Y cree que las acusaciones de Said son fundadas y que el estado de la justicia constituye uno de las grandes plagas de Túnez. Pero también piensa que la disolución del Consejo no arreglará nada. “Yo creo que habrá ahora un gran pulso entre el presidente y los jueces, que hoy por hoy tiene los medios, con razón o sin ella, para no dejarse intervenir por Said”.

Kattou cree que a partir de ahora podrán llegar medidas semejantes en relación a la ISIE (Instancia Superior Independiente para las Elecciones) y también respecto al Banco Central que “conserva aún una apariencia de autonomía e independencia”. “Kais Said ostenta a partir de ahora todos los poderes, lo que es extremadamente peligroso. Quienes le apoyan podrían hacerse una idea de la amenaza que eso supone solo con imaginar que esos mismo poderes estuvieran en manos de un adversario político”. El analista Kattou cree que, a partir de ahora, Kais Said es un hombre solo que pierde cada día apoyos sustanciales y que va tener que enfrentarse a una crisis de varias dimensiones.

El columnista Josh Rogin titula este lunes en una tribuna para The Washington Post del siguiente modo: “La democracia de Túnez está desapareciendo ante nuestros ojos”. El periodista esgrime: “Mientras nos distrae la guerra que se avecina en Europa, los ‘Juegos Olímpicos del genocidio’ en China y la pandemia interminable, la última esperanza de una democracia árabe exitosa en el Oriente Medio se está desvaneciendo”.

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Boris Johnson se ha aferrado a la crisis de Ucrania para revestirse de un manto de estadista que aleje el escándalo de las fiestas en Downing Street. El Reino Unido quiere aumentar de un modo considerable su contribución a la OTAN “para reforzar las fronteras de Europa frente a la creciente agresión rusa”, según ha anunciado este sábado Downing Street en un comunicado. Funcionarios británicos acudirán la próxima semana a Bruselas para concretar los detalles de una oferta que incluye duplicar el número de soldados, enviar armamento defensivo a Estonia, y aportar cazas de combate, buques de guerra y especialistas militares para proteger a los países de la Alianza Atlántica.

“Este paquete de medidas enviará un claro mensaje al Kremlin: no toleraremos sus actividades desestabilizadoras y siempre apoyaremos a nuestros aliados de la OTAN frente a la hostilidad rusa”, ha dicho Johnson, al anunciar que ese incremento defensivo se producirá la próxima semana. “Si el presidente Putin elige la senda de un baño de sangre y destrucción, será una tragedia para Europa. Ucrania debe poder elegir libremente su futuro”, ha asegurado el primer ministro británico.

Johnson tiene previsto transmitir a Putin este mensaje en conversación telefónica y viajar a Ucrania la semana que viene para expresar su apoyo a la región. Al mismo tiempo, ha dado instrucciones a sus ministros de Defensa y de Exteriores, Ben Wallace y Liz Truss, para que viajen cuanto antes a Moscú para reunirse con sus homólogos y trabajen “en la mejora de relaciones con el Gobierno ruso y una desescalada de la tensión” actual.

Johnson mantendrá Ucrania como tarea prioritaria de su Gobierno, en una semana en la que probablemente se publique el informe de la funcionaria Sue Gray sobre las fiestas prohibidas en Downing Street durante el confinamiento. La decisión de la Policía Metropolitana de Londres de investigar esas fiestas, y su petición de que se omitieran del informe referencias a las posibles infracciones que se investigan, ha retrasado la publicación de un informe que Gobierno y oposición esperaban el pasado miércoles.

La actividad política permanece paralizada, y muchos diputados conservadores que esperaban leer el documento antes de decidir si se sumaban al intento de derrocar a Johnson han expresado su rabia ante lo que consideran un apaño de Scotland Yard para dar tiempo a Johnson, e incluso para rebajar la gravedad del contenido publicado del informe. Aun así, el primer ministro ha pedido al jefe del Estado Mayor británico, Tony Radakim, que informe al Gobierno en pleno el próximo jueves sobre la situación en Ucrania. El Reino Unido tiene más de 900 soldados desplegados en Estonia, y más de 100 en Ucrania como parte de la Operación Orbital. A través de ella se ha dado adiestramiento militar a cerca de 22.000 soldados ucranios desde 2015. Está previsto que lleguen a Ucrania este mes más técnicos británicos para entrenar en el uso de los más de 2.000 misiles enviados por el Reino Unido.

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Rusia sigue ensanchando su músculo militar y exhibiéndolo. El ministerio de Defensa ruso ha anunciado que iniciará en los próximos días maniobras navales en distintos puntos del mundo. Los ejercicios, que se suman a otros inminentes en Bielorrusia, muy cerca de las fronteras ucranias, se realizarán en sus aguas litorales –como el mar Negro, donde ya tiene numerosos buques desplegados y comparte aguas con Ucrania y con tres países de la OTAN: Rumania, Bulgaria y Turquía—, pero también en el Mediterráneo, el Atlántico nororiental y el océano Pacífico. El anuncio llega en el pico de tensión por la concentración de tropas rusas a lo largo de las fronteras con Ucrania y las alertas de Estados Unidos de que el Kremlin puede iniciar “en breve” una nueva agresión militar a la antigua república soviética.

Las amplias maniobras navales van a involucrar a 140 buques de guerra, más de 60 aviones, mil unidades de equipo militar y cerca de 10.000 soldados y durarán hasta febrero, según Defensa. Las tropas rusas harán, además, este viernes maniobras conjuntas con China e Irán en el Índico.

Rusia inició hace semanas el despliegue de unos 100.000 soldados rusos a lo largo de sus fronteras con Ucrania, y está movilizando más tropas para rodear el país del Este por varios flancos. Tiene soldados en sus lindes orientales, en la península ucrania de Crimea, que se anexionó con un referéndum ilegal en 2014, en el Mar Negro y también en Bielorrusia, cerca de las fronteras del norte de Ucrania, donde hará maniobras a principios de febrero.

El Kemlin, que alega que puede movilizar a su ejército dentro de Rusia como desee, acusa a la OTAN y a Estados Unidos de elevar la tensión y también de planear “provocaciones” en Ucrania. Un día después de que Washington advierta de que una nueva invasión tendrá graves consecuencias económicas para Rusia en forma de sanciones (incluso se baraja la desconexión de Rusia del sistema bancario mundial), el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, ha afirmado que esa amenaza de represalias puede “alentar” a Ucrania a usar la fuerza para recuperar el control de las regiones de Donetsk y Lugansk, en manos de los separatistas prorrusos apoyados política y militarmente por el Kremlin. “Puede implantar falsas esperanzas y exaltar a algunos representantes del liderazgo ucraniano que pueden decidir reiniciar silenciosamente una guerra civil en su país”, dijo Peskov en una conferencia telefónica con periodistas este jueves.

Aunque distintos informes señalan que Rusia sostiene y suministra armas a los separatistas prorrusos en el Donbás, Moscú asegura que el conflicto, que va a cumplir ocho años y se ha cobrado unas 14.000 vidas según la ONU, es una “guerra civil”. Los servicios de espionaje estadounidenses y ucranios han apuntado que tienen evidencias de que Rusia prepara una operación de falsa bandera, en forma de provocación en la región del Donbás —donde se producen violaciones del acuerdo de alto el fuego constantes— y que ese es el casus belli que podría usar el Kremlin para entrar de manera abierta en las regiones separatistas de Donetsk y Lugansk a “defender” a los alrededor de un millón de personas que han recibido pasaportes rusos en los últimos años.

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Presidente Piñera anuncia plan de descontaminación para Calama: «Se pondrá en marcha de forma inmediata»

IDF air and ground troops are currently attacking in the Gaza Strip.

— Israel Defense Forces (@IDF) May 13, 2021
 

Medios estadounidenses como el diario The New York Times y The Washington Post informan que Israel también inició una ofensiva terrestre con militares cruzando al enclave, lo que supondría una escalada de la tensión inédita desde la guerra de 2014.

No obstante, medios israelíes desmintieron esa información.

El conflicto se desató el lunes y se prolongó hasta este viernes, con militantes palestinos lanzando cohetes contra Israel y el Ejército israelí manteniendo un aluvión de ataques aéreos.

Desde el lunes, la violencia ha provocado al menos 103 muertos en Gaza y 7 en Israel.

Las autoridades de Gaza, un territorio controlado por el grupo militante islamista Hamás, aseguraron que entre los fallecidos están muchos civiles, incluidos 27 niños.

Israel, por su parte, asegura que decenas de personas muertas en Gaza eran militantes y que algunas de las muertes se produjeron a causa de cohetes fallidos en el territorio. También reportó que entre los fallecidos en el país se encuentra un menor.

A medida que los enfrentamientos se intensificaron, en Israel también se produjeron graves incidentes de quemas de negocios y linchamientos en ciudades de población árabe y judía, lo que llevó al presidente del país a advertir de una «guerra civil».

Esta semana negra comenzó tras un largo periodo de tensión entre israelíes y palestinos en Jerusalén Este, lo que llevó a enfrentamientos en la zona sagrada para musulmanes y judíos y la actual espiral de ataques.

Pese a los llamamientos internacionales, incluido por parte de Estados Unidos, aliado de Israel, hasta este jueves no había signos de desescalada.

Desde Hamás señalaron que el grupo estaba preparado para un alto el fuego «recíproco» si la comunidad internacional presionaba a Israel para que detuviera «sus acciones militares» contra la disputada mezquita al-Aqsa, en Jerusalén.

No obstante, el portavoz del Ejército israelí Hidai Zilberman señaló que el país no buscaba un cese de hostilidades en este momento, informó The Times of Israel.


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24Horas.cl Tvn

01.05.2021

El Gobierno anunció este sábado la creación de un «subsidio al nuevo empleo» para fomentar a que las personas encuentren trabajo formal, esto en el contexto de la conmemoración que se realizó este sábado en La Moneda.

Según informó el ministro del Trabajo, Patricio Melero, se trata de un beneficio destinado a las personas que hayan sido contratadas desde el 1 de abril de este año y cuya renta mensual bruta no supere los tres ingresos mínimos mensuales ($979.500).

“Son muchos los compatriotas que ven el futuro con temor y con incertidumbre, por eso en este Día del Trabajador lo conmemoramos con un sentido de redoblada urgencia y responsabilidad con las familias, en especial con aquellas que han perdido sus fuentes de trabajo”, puntualizó Melero.

Y comentó que “nuestra preocupación desde el inicio de la pandemia ha sido generar mecanismos de protección del empleo que permitieran a trabajadores y empleadores sortear este período de confinamiento forzado manteniendo los puestos de trabajo, pero además nos hemos enfocado en generar mecanismos para recuperar los cerca de dos millones de empleos perdidos en los momentos más álgidos de la pandemia con más inversión pública, con subsidios y con apoyo principalmente a las pymes”.

“Gracias a estas políticas, hoy día podemos decir que de los dos millones de trabajos perdidos ya se han recuperado prácticamente un millón, pero nos queda la tarea de entregar y recuperar trabajo a ese otro millón que también lo ha perdido”, añadió.

En esa línea, Melero detalló que la recuperación de empleo ha sido gracias a la generación de empleos informales, equivalentes a casi la mitad y la condición en la que hoy se encuentran más de dos millones de trabajadores en el país.

Es por ello que anunció que “con el fin de reforzar los incentivos a la creación de puestos de trabajos formales, hoy abrimos, y está ya disponible en la página web, un nuevo subsidio que hemos llamado el “Subsidio del Nuevo Empleo”, con el que buscamos impulsar la formalización del trabajo, las relaciones laborales, y por esa vía garantizar su acceso a la seguridad social como la salud y el seguro de cesantía, coberturas que han demostrado su máxima importancia en estos tiempos de pandemia”.

Asimismo, comunicó que el subsidio “se entregará por seis meses a los trabajadores que hayan iniciado una relación laboral dependiente a partir del 1 de abril de este año y cuyo sueldo bruto mensual no supere los tres ingresos mínimos, es decir, los $980.000 aproximadamente”.

“Este nuevo subsidio de empleo significará un esfuerzo fiscal de 248 millones de dólares y que irá directamente al bolsillo de un potencial de 500 mil trabajadores y trabajadoras en el país. Para ello, están ya abiertas las postulaciones desde el día de hoy a través del sitio www.subsidioalempleo.cl, pudiendo recibir los primeros pagos en junio de este año”, indicó.

Respecto a quienes, a juicio de Melero, sienten temor por formalizar sus empleos para no perder los beneficios estatales que ha entregado el Gobierno, se informó que “este subsidio será compatible con el subsidio contrata y con el subsidio protege que hoy está vigente, con la reducción temporal de la jornada del trabajo de la ley de protección del empleo, es compatible además con el Ingreso Familiar de Emergencia y también con el ingreso mínimo garantizado, entre otros”.

“Este nuevo subsidio se entiende como un complemento a los que ya han existido hasta el día de hoy y tiene como objetivo central buscar relaciones formales entre trabajadores y empleadores”, complementó.

    REQUISITOS:

    1. Tener un nuevo contrato de trabajo a partir del 01 de abril de 2021.

    ¿CUÁL ES EL MONTO DEL SUBSIDIO AL NUEVO EMPLEO?

    → Si el trabajador tiene una Remuneración Mensual Bruta (RMB) igual o mayor a $326.500 recibirá:

  • $50.000 mensuales por hasta 6 meses para hombres mayores de 24 años.
  • $70.000 mensuales por hasta 6 meses para personas que estén dentro de los siguientes grupos:
    • – Mujeres.
    • – Jóvenes entre 18 y hasta 24 años.
    • – Personas en situación de discapacidad debidamente certificada.
    • – Beneficiarios de pensión de invalidez.
  • → Si el trabajador beneficiario tiene una RMB menor a $326.500 recibirá:

  • Un monto equivalente al 15% de su RMB por hasta 6 meses en caso de hombres mayores de 24 años.
  • Un monto equivalente al 20% de su RMB por hasta 6 meses en caso de mujeres, jóvenes entre 18 y 24 años, personas con discapacidad debidamente certificada y beneficiarios/as de pensión de invalidez.
  • → El bono será pagado directamente en la cuenta bancaria indicada en la postulación.
     

    PAGO: Se realizará el 30 de junio para quienes hayan iniciado una nueva relación laboral entre el 1 de abril y el 30 de mayo de este año.

    NO PODRÁN ACCEDER AL SUBSIDIO, personas que se encuentren trabajando de manera informal o independiente y:

    → Presten servicios al Estado, de manera dependiente e independiente.

    → Estén suspendidas por la Ley de Protección del Empleo (incluye Ley de Crianza Protegida).

    → Sean beneficiarias/os del Bono al Trabajo de la Mujer (BTM) y Subsidio al Empleo Joven (SEJ).

    → Estén gozando de licencia médica (incluye pre y postnatal).

     

    Fuente: 24horas.cl con información de Agencia Aton y Ministerio del Trabajo



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