Mostrando entradas con la etiqueta negra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta negra. Mostrar todas las entradas



La UE asesta un golpe directo al Kremlin. Los Veintisiete han decidido sancionar personalmente al presidente de Rusia, Vladímir Putin, y a su ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, a los que incluirá en su lista negra como castigo por la invasión de Ucrania, un acto de guerra que marca un punto de no retorno en las relaciones entre el bloque comunitario y Moscú. La medida, que ordena congelar todos sus posibles bienes y activos financieros en territorio europeo, forma parte de un amplio paquete de represalias armado minuciosamente desde Bruselas y cuya intención es azotar de forma brutal y sin precedentes al entramado político y económico que sostiene al régimen de Putin. El zarpazo es global, ataca a casi todos los sectores estratégicos de Rusia, especialmente los vinculados a la industria bélica, e incluye por primera vez a los oligarcas entre sus objetivos. “Va a tener un impacto enorme en la economía rusa y en la élite rusa”, ha asegurado sobre el paquete en la madrugada de este viernes la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

La batería de sanciones ha sido discutida y aprobada al más alto nivel por los líderes de los Veintisiete en una cumbre extraordinaria convocada de forma urgente en Bruselas. La cita arrancó en la tarde de este jueves y se prolongó hasta la madrugada del viernes. Durante el intenso debate, algunas capitales reclamaron mayor contundencia a medida que los tanques rusos avanzaban por territorio de Ucrania hasta cercar la capital, Kiev. Pero las represalias personales contra Putin y Lavrov “se quedaron en el aire” en esa jornada, según una fuente comunitaria al tanto de las discusiones. La finalización de este acuerdo se ha dejado en manos de los ministros de Exteriores de la UE, reunidos este viernes en Bruselas para la adopción formal y legal del paquete de sanciones, el segundo aprobado esta semana.

“Hemos incluido hoy en la lista al presidente Putin y al ministro de Exteriores Lavrov”, ha afirmado el alto representante para la Política Exterior de la UE, Josep Borrell, en una comparecencia tras la cita de ministros de Exteriores. “Es el resultado final de una discusión que no pudo concluirse ayer en el Consejo Europeo y ha sido decidida hoy por embajadores y ministros en una intensa discusión que hemos tenido esta mañana.” El jefe de la diplomacia europea ha explicado que Putin pasa a formar parte de un oscuro elenco de líderes sancionados, junto al presidente sirio, Bachar el Asad, y el presidente de Bielorrusia, Aleksandr Lukashenko.

En la noche del jueves, durante el fragor de las discusiones, otra fuente europea con acceso al debate en la cumbre señalaba que el cerco a Putin y a su círculo íntimo podría dejarse también para más adelante, con vistas a una posible tercera ronda de sanciones por parte de la UE. “Veremos cómo evoluciona la situación [en Ucrania], pero estamos dispuestos a ir más lejos”.

Las sanciones adoptadas, a cuyo borrador tuvo acceso EL PAÍS, aunque el contenido aún no ha sido publicado de forma oficial, no dejan casi ningún sector estratégico fuera de su alcance: golpea a bancos, empresas de defensa y de la industria aeroespacial, constructoras de infraestructuras; grandes compañías de transporte y logística o aerolíneas perderán o verán limitado el acceso a los mercados europeos de financiación y sufrirán la prohibición de adquirir tecnología y componentes esenciales para su modernización.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

“Vamos a imponer sanciones al 70% del sector bancario ruso y también algunas empresas estatales fundamentales, como por ejemplo las de defensa”, aseguraba este viernes Von der Leyen tras la cumbre. El golpe de la UE, según dijo, se distribuye en cinco pilares –el sector financiero, el energético, el transporte, el control de exportaciones y la política de visados–. Y, entre las medidas, destaca que las compañías públicas rusas no podrán salir a Bolsa en parqués europeos y se impedirá la apertura de depósitos de más de 100.000 euros en los bancos europeos, una disposición teledirigida contra los magnates rusos –que hasta ahora habían escapado a los intentos de Bruselas por sancionarlos– y coordinada con Suiza.

A través de la imposición de un férreo control de exportaciones desde la UE a Rusia, los Veintisiete quieren atacar varios frentes. Por un lado impedirá el comercio de equipos y tecnología europeos necesarios para la modernización de las refinerías rusas, cuyos elementos “únicos e insustituibles”, según Von der Leyen, terminarán por degradar una industria que le reporta 24.000 millones de euros anuales a Moscú, y se toma idéntica medida en el sector aéreo y aeroespacial, restringiendo la exportación de aeronaves y piezas y tecnología claves. Además, se ataja la exportación de productos de doble uso militar y civil y de otros productos de tecnología avanzada con decenas de usuarios finales en Rusia vinculados al sector militar.

Las sanciones también azotan a nuevos grupos de individuos, además de Putin y Lavrov, a los que se prohíbe viajar a la UE y cuyos bienes en el bloque comunitario quedan congelados, entre los que destacan ciudadanos bielorrusos del ámbito militar y del Ministerio de Defensa que hayan facilitado la invasión de Ucrania. Estas medidas se hacen extensivas a todos los miembros de la Duma (el Parlamento ruso), más allá de los 351 parlamentarios que habían sido castigados en un primer tramo de sanciones más suaves, aprobadas este martes tras el reconocimiento de la independencia de las dos repúblicas separatistas del Donbás por parte de Rusia, y también a miembros del Consejo de Seguridad Nacional de Rusia.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.





Source link


Hace tiempo que la metáfora más precisa del Perú dejó de ser —como dice cierto dicho popular— “un mendigo sentado en banco de oro”. La imagen que mejor retrata al país en el siglo XXI ya dio la vuelta al mundo y es esta: un obrero con traje de bioseguridad frente a un mar contaminado por miles y miles de litros de petróleo. Un Sísifo contemporáneo que intenta limpiar una playa manchada de aquella sustancia prehistórica usando solo sus manos y un balde, aun sabiendo que pronto la marea alta embarrará otra vez la orilla.

Una capa espesa de crudo cubre la orilla de playa Cavero.
Una capa espesa de crudo cubre la orilla de playa Cavero.Musuk Nolte

El fotógrafo Musuk Nolte capturó el trabajo de estos peruanos en los primeros días del que hoy es considerado “el peor desastre ecológico de la historia del Perú”, un daño que, a la luz de las últimas investigaciones, parece imposible de reparar. Al principio, la multinacional Repsol informó que solo se habían derramado siete galones de petróleo (unos 26 litros). Días después, el Ministerio del Ambiente dijo que se trataba de 6.000 barriles (casi un millón de litros). El viernes, sin embargo, las autoridades precisaron la cifra: como mínimo, comunicaron, fueron 11.900 barriles de crudo (casi dos millones de litros) vertidos al Pacífico cerca de la refinería La Pampilla, operada por la compañía, cuando descargaba el combustible de un buque frente a las costas del Callao (la misma empresa elevó el viernes su cálculo hasta unos 10.400 barriles). Vista desde el cielo, hablamos de una mancha oscura y viscosa que en menos de una semana ya había devorado una extensión de mar y playa similar a más de 1.200 canchas de fútbol.

Una linea de absorción sobre la arena.
Una linea de absorción sobre la arena.Musuk Nolte

Hacer un inventario del desastre aquí sería imposible. La mancha sigue expandiéndose hacia el norte. Pero ha contaminado ya más de 20 playas y cinco reservas naturales, matado a incontables ejemplares de peces, aves y nutrias, y ha dejado sin trabajo a más de 3.000 personas, entre pescadores, artesanos y comerciantes. Mientras continúan las investigaciones fiscales por el delito de contaminación ambiental y la empresa y el Gobierno disputan sobre las causas y la responsabilidad del derrame, la sociedad civil se ha movilizado: voluntarios y activistas acuden a la zona a rescatar animales agonizantes y protestan por este “ecocidio” que, en realidad, es solo otro eslabón de una vieja cadena de catástrofes. Derrames que ocurren muy lejos de la capital, en las selvas y montañas, donde la actividad de distintas empresas han dejado enfermos, muertos y desplazados desde hace décadas.

Trabajadores intentan limpiar el derrame con baldes.
Trabajadores intentan limpiar el derrame con baldes.Musuk Nolte

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

Ahí están los datos. Solo entre los años 2000 y 2019, hubo 474 derrames de petróleo en la Amazonía peruana: 65% de ellos causados por la corrosión de ductos y fallas operativas de las empresas. En el Lote 192, el lote petrolero más grande del país, hay 2.000 sitios devastados por la actividad petrolera: 32 de esas zonas tienen tanta tierra contaminada con crudo y metales pesados suficiente para llenar 231 estadios nacionales. Estudios del Ministerio de Salud demuestran que en esa zonas hay familias contaminadas con metales tóxicos que pueden afectar el sistema nervioso, la capacidad para aprender, causar insuficiencia renal y cáncer. Pero hasta ahora muy poco o nada se ha hecho para remediar el daño.

Retrato de un trabajador en la zona del derrame.
Retrato de un trabajador en la zona del derrame.Musuk Nolte

¿Por qué en el caso de este derrame sería distinto? ¿Las empresas seguirán evadiendo sus responsabilidades? ¿Las autoridades harán cumplir la ley y protegerán a sus ciudadanos? Es demasiado pronto para dar una respuesta definitiva. En tanto, decenas de pescadores de Ventanilla, al igual que los indígenas amazónicos, se han visto empujados a trabajar limpiando el mar que antes les daba sustento, a cambio de un pago. Quien quiera entender la herida física y emocional que este hecho ha causado, vuelva a mirar las fotos de Musuk Nolte mientras escucha al pescador artesanal Alejandro Huaroto en esta entrevista: “Estamos tan afectados con esto, que ni siquiera ya estamos molestos. Estamos tristes”, dijo con voz quebrada, cerca de la playa de su infancia, ahora ennegrecida. “No queremos vivir estirando la mano para que nos den algo, como si fuéramos mendigos. Somos trabajadores, y lo que ha hecho este derrame es robarnos nuestra libertad”.

Al menos cinco reservas naturales y más de 20 playas han sido afectadas por el derrame.
Al menos cinco reservas naturales y más de 20 playas han sido afectadas por el derrame.Musuk Nolte
Obreros y voluntarios trabajan sin parar desde hace días para tratar de contener los daños. En un principio, Repsol dijo que apenas se habían vertido siete galones de petróleo (unos 26 litros) al océano. La última cifra oficial del Gobierno habla de casi dos millones de litros.
Obreros y voluntarios trabajan sin parar desde hace días para tratar de contener los daños. En un principio, Repsol dijo que apenas se habían vertido siete galones de petróleo (unos 26 litros) al océano. La última cifra oficial del Gobierno habla de casi dos millones de litros.Musuk Nolte
Un grupo de trabajadores en playa Cavero.
Un grupo de trabajadores en playa Cavero.Musuk Nolte
La neblina cubre a los trabajadores de limpieza en el epicentro del desastre.
La neblina cubre a los trabajadores de limpieza en el epicentro del desastre.Musuk Nolte
Barriles con residuos en la arena de playa Cavero, en el distrito de Ventanilla.
Barriles con residuos en la arena de playa Cavero, en el distrito de Ventanilla.Musuk Nolte
Trabajadores en las tareas de remoción de petróleo en la playa de Cavero, en Perú, el 22 de enero.



Source link


Joe Biden, este jueves en la Casa Blanca.
Joe Biden, este jueves en la Casa Blanca.YURI GRIPAS / POOL (EFE)

Lo que fue una promesa de campaña durante las primarias de Carolina del Sur en 2020, aquellas que sacaron a a Joe Biden de los últimos puestos entre los contendientes para ponerle en la órbita para la Casa Blanca, se ha concretado este jueves cuando el presidente de Estados Unidos ha declarado que respetará aquel compromiso y nombrará a una mujer negra para el puesto que va a quedar vacante en el Tribunal Supremo.

De “largo tiempo esperado” ha calificado el mandatario la necesidad de que el lugar en la máxima autoridad judicial de la nación, que va a quedar libre tras el anuncio de la retirada del magistrado progresista Stephen Breyer, sea ocupado por una afroamericana. Queriendo dejar claro que no tenía una decisión tomada sobre el nombre, Biden sí ha confirmado que la persona que nominará será “alguien con extraordinarias calificaciones, carácter, experiencia e integridad”. “Y esa persona será la primera mujer negra nominada al Tribunal Supremo de Estados Unidos”, ha dicho. “Mantendré mi compromiso de campaña”, ha concluido en su comparecencia en la Casa Blanca junto al juez Breyer.

Ningún nombre ni ninguna fecha concreta más allá de que será “antes de fines de febrero”. Asegurando que el proceso de selección será “riguroso” lo que queda claro es que deja fuera a cualquier candidato que no sea mujer y negra. Aparecen así una serie de nombres que los analistas manejan como eventuales juezas del Supremo. Una es Ketanji Brown Jackson, considerada en 2016 para el cargo durante el segundo mandato de Barack Obama. Jurista con amplia experiencia de abogada de oficio acaba de aterrizar en la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia y trabajó como secretaria judicial para el propio Breyer. La otra, Leondra Kruger, actual jueza en el Tribunal Supremo de California. Ambas mujeres son jóvenes —Jackson tiene 51 años y Kruger 45— lo que ofrece la posibilidad de que cualquiera de las dos, en caso de ser elegida, pueda estar en la Corte durante décadas, ya que el cargo es vitalicio.

Breyer, de 83 años, es el miembro de más edad de la Corte, en la que ha estado cerca de tres décadas desde que fue nombrado en 1994 por el presidente demócrata Bill Clinton. Desde entonces, Breyer ha sido una de las voces más progresistas del Supremo. En plenas capacidades físicas e intelectuales, la salida de Breyer se encuadra dentro de un escenario en el que la Corte está dominada por magistrados conservadores, después de que Donald Trump llegase a nombrar hasta tres jueces.

La aprobación de un nuevo juez depende del Senado, donde ahora los demócratas tienen mayoría si cuentan con el voto de calidad de la vicepresidenta, Kamala Harris. No pueden permitirse perder ni un voto. Y el tiempo corre en su contra. La Casa Blanca quisiera dejar el puesto cubierto antes del verano, desde luego mucho antes de las elecciones legislativas del próximo noviembre, cuando todo parece indicar que los demócratas perderán escaños en la Cámara alta.

En toda la historia del Tribunal Supremo de EE UU solo han lucido tan reputada toga dos hombres negros: Thurgood Marshall y Clarence Thomas, quien sirve en la actualidad. Un total de cinco mujeres se han sentado o se sientan en la máxima corte. La primera fue Sandra Day O’Connor, quien llegó en la década de los ochenta al Supremo de la mano de Ronald Reagan. La segunda, la leyenda del feminismo e icono de las causas progresistas, Ruth Bader Ginsburg. La muerte de Ginsburg en septiembre de 2020 a los 87 años propició que Trump se las ingeniara para colocar a la devota católica e intérprete ortodoxa de la Constitución Amy Coney Barret en el Supremo cuando faltaban ocho días para las elecciones presidenciales. Junto con Barret están en el actual Supremo Sonia Sotomayor y Elena Kagan, ambas convertidas en magistradas del Supremo por decisión de Barack Obama.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

Desde hace meses, grupos progresistas como Demand Justice han pedido a Breyer que se jubile para que Biden pueda nominar a un sustituto aprovechando que el Partido Demócrata domina el Senado, del que depende la confirmación de los jueces del Tribunal Supremo. El año pasado, miembros de Demand Justice se pasearon en un camión por las calles aledañas al edificio de la máxima corte con un gran cartel que rezaba: “Breyer jubílate. Es hora de que llegue una mujer negra el Tribunal Supremo”.

Suscríbase aquí a la newsletter de EL PAÍS América y reciba todas las claves informativas de la actualidad de la región



Source link


Mabel Lara durante la entrevista esta semana, en Bogotá.
Mabel Lara durante la entrevista esta semana, en Bogotá.Andrés Buitrago

Mabel Lara (Puerto Tejada, Cauca, 41 años) es un rostro muy conocido en los hogares colombianos. Bien sea con su pelo liso o con sus crespos –como se le dice en Colombia a los rizos–, con los que decidió presentar las noticias a partir de 2018, luego de 16 años ante las cámaras. Ha pasado por prensa, radio y televisión. Periodista con una maestría en Ciencia Política y otra en gobernanza en Georgetown que la llevó a mudarse hace año y medio a Washington, en plena campaña presidencial estadounidense, distintos partidos la habían cortejado desde hace años en busca del arrastre en las urnas de ese reconocimiento. Había rechazado todas las ofertas para incursionar en política hasta diciembre, cuando el Nuevo Liberalismo dio un golpe de efecto al anunciarla por sorpresa como la cabeza de su lista al Senado para las legislativas de marzo.

Un fallo de la Corte Constitucional revivió el año pasado al Nuevo Liberalismo, el partido del popular líder político Luis Carlos Galán, asesinado en 1989 en plena campaña presidencial. Sus dirigentes, encabezados por los hijos de Galán, han apostado por tener candidatos propios al Congreso, a pesar de que forman parte de la Coalición Centro Esperanza de cara a las presidenciales. Mabel Lara es el apetecido primer renglón de lo que se conoce como una lista “cremallera”, que intercala mujeres y hombres, en la que la acompañan el exdefensor del Pueblo Carlos Negret, la académica Sandra Borda y la líder social Yolanda Perea. También Carlos Fernando, el menor de los Galán. “Esto es de procesos, y procesos colectivos. No es un trampolín. Yo estoy dejando una carrera exitosa, reconocida y muy dura. Me costó mucho, con todo lo que soy, llegar allí”, afirma Lara. Está sentada en el camerino de un estudio en el occidente de Bogotá, en el descanso de las sesiones de fotos de campaña de los candidatos. Enfatiza que son un equipo, unido y diverso. “La idea es inspirar”.

Pregunta. ¿Por qué decidió cambiar el periodismo por la política?

Respuesta. Yo me había venido preparando porque sabía que este momento iba a aparecer en mi vida. Las limitaciones a veces del ejercicio periodístico, cuando tienes un sujeto político que todo el tiempo quiere confrontar, quiere hacer, te hacen sentir mal. Yo ejercí en un noticiero que creo que es el más arriesgado en Colombia, y pese a las denuncias uno se daba cuenta de que no pasaba mucho. Eso te empieza a generar una frustración constante. Como me hacían tantas propuestas de meterme a la política, y durante más de una década dije que no, pensé que si esto iba a pasar, me iba a preparar. Y acudí a la academia. Después de mi año electoral en Washington me dije: ¿por qué no? ¿Por qué no apostarle? Esta propuesta me convenció.

P. ¿Qué representan las ideas del Nuevo Liberalismo y de Luis Carlos Galán, asesinado hace ya más de 30 años, para una mujer afrocolombiana de 41 años?

R. Acaba de resumirlo. Soy una mujer, negra, joven, de un pueblo, con una historia de éxito, entre comillas, pero que es la excepción y no la regla. Creo que en Luis Carlos Galán, en su legado, he encontrado el refugio perfecto para dejar salir mi mirada liberal de la vida. Filosófica y política. No lo sabe el país, pero Luis Carlos Galán estuvo en mi pueblo, en Puerto Tejada, antes de la concentración donde fue asesinado. Allí estuvo con los negros del norte del Cauca a los que yo represento. Y tiene todo que ver porque habla de la justicia social. El pueblo negro, las mujeres, sabemos lo que significan los conceptos de libertad, y eso está albergado en el Nuevo Liberalismo.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

P. Usted ha contado que la primera propuesta para lanzarse a la política se la hizo el expresidente Álvaro Uribe en 2012. ¿Por qué rechazó entonces esa invitación?

R. Por tres puntos fundamentales. Primero, estaba embarazada, y he balanceado muy bien lo que significa para mí la vida privada. Segundo, porque no representa mi mirada filosófica y política de la vida. Tercero, yo he sido también una defensora del proceso de paz, y no podía pertenecer a una bancada que no defendiera esos principios.

P. ¿Cómo califica al Gobierno de Iván Duque?

R. Es un Gobierno mediocre. Le ha faltado empatía. Es un Gobierno también presumido, le ha faltado sensibilidad, no lee el país ni entiende los momentos. Siento que está en una burbuja. Y estamos pagando ese precio de elegir un hombre tan joven, inexperto. Le ha faltado mayor decisión y contundencia en momentos en que necesitábamos un líder que nos arropara, y no que nos separara.

P. Hasta ahora ha estado volcada a los territorios, ¿su estrategia es conquistar el voto del Pacífico colombiano? ¿Cómo aterrizar su reconocimiento en votos?

R. Quienes no hemos ejercido la política electoral no sabemos cómo hacerlo, porque soy una candidata de opinión. Pero estoy haciendo lo que toca, y es entender que Twitter no elige en este país, y que quienes estamos en Twitter estamos en una burbuja de desinformación –a veces de información– en donde todo el tiempo hablamos entre pares, y entre contrarios para odiarnos y echarnos la madre [insultarnos]. Este país no es el de Twitter ni Facebook, no es el bonito que he presentado yo por mucho tiempo y está en Instagram. Hay que recorrerlo. Esta lista representa la periferia, empezando por su cabeza de lista. El norte del Cauca, el sur del Valle, el litoral Pacífico tienen que verse representados en estas elecciones. La gente está hastiada, mamada. Somos un país bogocentrista, hipercentralista. Yo tengo la convicción de que es con el litoral Pacífico. Tengo una proximidad con los territorios, he andado este país, conozco qué pasó en Buenaventura con los descuartizamientos, con las bandas criminales en Tumaco, conozco muy bien los barrios como el Pozón o Tierrabomba [en Cartagena de Indias]. La idea es también inspirar, y decirle a los negros, a la gente, a las mujeres: es con ustedes, tienen que salir a votar.

P. La sociedad colombiana no ha podido detener el asesinato de líderes sociales. El departamento en el que usted nació, el Cauca, es uno de los lugares más críticos. ¿Por qué el Estado es incapaz de llegar a estas regiones?

R. Primero, por falta de decisión política. Por una apatía y también, siento yo, por racismo. Ver esos otros con desdén y no interesarse en el futuro de quienes nacen allá.

P. ¿Colombia sigue siendo un país racista?

R. Hiperracista. Somos mojigatos, y a la gente no le gusta que uno hable de estas cosas porque se siente atacada. El racismo se acaba viajando por el mundo, ¿y cómo viaja nuestra gente si no tiene para comer? Entonces, hay unos asuntos que hay que resolver primero para ir construyendo en el camino.

P. ¿Cuál es el principal problema de Colombia?

R. La desigualdad. Y después, el importaculismo [apatía, indiferencia, desinterés].

P. La lista del Nuevo Liberalismo, que también incluye a la líder social Yolanda Perea, contrasta por ejemplo con la polémica por los compromisos de representación étnica que se incumplieron en el Pacto Histórico, la coalición que encabeza Gustavo Petro, como ha reclamado Francia Márquez. ¿A qué atribuye su apetecido primer lugar en la lista?

R. Soy una mujer que representa las regiones, una mujer negra que representa los grupos étnicos y también arropa los principios liberales del Nuevo Liberalismo de Luis Carlos Galán. Es una apuesta difícil en un país politiquero. ¿Por qué me convencieron de dejar mis privilegios de ser una periodista con reconocimiento y meterme en esto? Porque siento que no es discurso, que aquí se la están jugando realmente por la periferia, por las regiones, por las mujeres. Es una lista de mayoría femenina, muy diversa. Sobre el Pacto Histórico, no quiero compararme frente a otros, siempre he dicho que no somos ni mejores ni peores, somos unos trabajadores. En esta contienda electoral se ha visto el machismo, todas las mujeres han sido maltratadas, las líderes más berracas [valientes], de izquierda y de derecha. ¿Entonces la política es de machos y nosotras no tenemos posibilidad de aspirar? Yo siento, sin embargo, que es el tiempo de nosotras.

P. ¿Qué opina de que no haya mujeres entre los precandidatos presidenciales de la Coalición Centro Esperanza, a la que pertenece el Nuevo Liberalismo?

R. Que es terrible. Les he dicho a ellos que no pueden seguir saliendo todos muy blancos a contarnos al resto del país mestizo y a las mujeres cómo se hace el país. Y este es un debate que he tenido con Juan Manuel Galán, nuestro candidato del Nuevo Liberalismo, y con otros. O nos meten en este proceso o esto fracasa. Es con las regiones y con la diversidad étnica, o no es.

P. Ya estaba escribiendo un libro cuando decidió lanzarse al Senado, ¿de qué va a tratar?

R. Sobre los procesos de resistencia de los negros y de las mujeres del norte del Cauca, con un componente que para mí ha sido clave: la decisión política de dejarme mi pelo al aire, crespo y negro en toda su dimensión. Ese es el conector. Es contarle a este país tradicional, a esta América Latina que no nos permite a veces reconocernos entre nosotros, que lo mío es una batalla privada que se convirtió en un triunfo público, en un acto político.

P. Usted provocó una pequeña revolución cuando presentó noticias con su pelo natural en 2018, y también es recordada una conversación suya en el Hay Festival del año siguiente con la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie en el barrio Nelson Mandela de Cartagena. ¿Por qué ha sido tan importante reivindicar los crespos, los turbantes y las trenzas para las mujeres negras?

R. Porque tiene todo que ver con nuestra historia y porque durante mucho tiempo nos dijeron que no pertenecíamos, que no éramos bien vistas. Incluso en esta ciudadanía activa, que hoy defendemos con dientes y uñas, es el florecimiento de lo que hemos venido batallando en nuestras vidas privadas. La mujer negra en este país, por ejemplo, es la más afectada de las afectadas dentro de la pandemia, lo dice la cifra de hogares del DANE [Departamento Administrativo Nacional de Estadística]. Y en toda la dimensión que significa lo estético y también la belleza para las mujeres hay que dar estas batallas. Para mí ha sido tan importante porque siento que es parte del propósito de mi vida. Una y otra vez aparecen situaciones en las que tengo que reivindicar quién soy, en los escenarios de poder en que he estado. Porque no soy solo yo, somos muchos.

P. ¿Qué piensa ahora cuando ve sus imágenes con el pelo liso?

R. Que esa era otra Mabel Lara. Otra versión de mí. Me siento muy poderosa ahora, con mis caderas grandes, con la identificación plena de mi negritud, con mi pelo desordenado, desparpajado. Es una versión que ayudó a crecer a esta que está acá. La amo, la abrazo, pero me gusta más esta, me parece más chévere. Nos llevamos mejor con esta versión.

Mabel Lara durante la conversación con EL PAÍS.
Mabel Lara durante la conversación con EL PAÍS. Andrés Buitrago

P. ¿Qué quiere decir la “rejuntancia” de la que habla Yolanda Perea?

R. Cuenta ella que muchas veces la critican y le dicen que esa palabra no está reconocida por la academia. Entonces, nos ha ayudado a entender que cuando el abuelo de ella la llamaba en su población a sentarse, a conversar, a arrejuntarse, era para abordar los asuntos de la familia y de vivir en sociedad, en sus pueblos. Yo quiero hablar de Yolanda Perea como un símbolo de dignidad. Es una lideresa víctima de la violencia sexual que todo el tiempo nos llama a reconocer ese otro país, del que yo vengo, y que uno a veces puede olvidar. Hay unas poblaciones que necesitan mucho más trabajo que otras. Yolanda me representa, ojalá represente a los colombianos, y sobre todo a las víctimas. Rejuntancia es arrejuntémonos, encontrémonos, abracémonos, reconozcámonos en el otro.

P. Usted vivió el último año y medio en Estados Unidos, una sociedad sacudida por la toma del capitolio y el movimiento Black Lives Matter, entre otras.

R. Esto es resultado de eso. De ver frente a la Casa Blanca miles de personas –no negras, no afroamericanas, mucha gente blanca– pidiendo derechos para las vidas negras. De reconocer que las sociedades conscientes de su momento en la historia tienen que arropar causas y luchas. Por eso Washington es tan poderosa para mí, porque es la ciudad de la democracia, de las libertades. Me tocó vivir la toma del Capitolio, la campaña de Joe Biden y una mujer como Kamala Harris, los debates, la elección presidencial. Es una experiencia periodística y personal que me marcó.

P. ¿Alguna lección para la sociedad colombiana?

R. Que no está bien el discurso de odio, que hay que rechazarlo de tajo. Que somos un país tremendamente desigual, que tenemos que reconocerlo pero hay que ponernos a trabajar. Tenemos que buscar el espíritu de nación. Retomar un poco la mirada de lo que significa una mujer como Kamala Harris, con ese sueño para ellos allá de ayudar a construir desde la diversidad, la primera mujer que llega a ese cargo. A mí la frase de “las representaciones importan” me ha calado en el alma. Es una de mis banderas. Y creo que la semilla de mi experiencia en Washington llevó a que decidiera meterme en política.

P. ¿Admira a alguna política en América Latina?

R. A Epsy Campbell, la vicepresidenta de Costa Rica, el país más equitativo que tiene en este momento la región. “Yo no soy política, soy una activista que se mete en política”, me dijo cuando la entrevisté en Legado, mi podcast de Spotify. Viene de abajo, conoce los liderazgos locales, el trabajo con comunidades. Epsy Campbell me inspira.

P. ¿Cómo calificaría el momento que atraviesa Colombia?

R. Como una oportunidad, es un parteaguas. Para los temerosos, es el momento de irse del país; y para los valientes es el momento de quedarnos a trabajar, de asumir nuestra responsabilidad, de construir país. Después del proceso de paz esto se aplazó un tiempo, pero es el momento de la transformación. Estamos en estas elecciones decidiendo lo que va a pasar en la próxima década.

Suscríbase aquí a la newsletter de EL PAÍS América y reciba todas las claves informativas de la actualidad de la región



Source link

top