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La Unión Europea contempla golpear a los familiares de los oligarcas ya sancionados para evitar que se aprovechen de posibles agujeros o fugas en las sanciones aplicadas hasta ahora, pero se resiste a ir más allá de momento en sus represalias contra Moscú. Cumplidas cinco semanas desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania y tras una cumbre europea copada por asuntos energéticos y sin resultados tangibles en materia de sanciones, la Comisión Europea multiplica estos días sus contactos con los aliados para afinar un quinto paquete de sanciones. O casi mejor –por usar la terminología manejada en el Ejecutivo comunitario– un “paquete intermedio” centrado en reforzar los cuatro golpes ya asestados contra Rusia, para evitar que empresas, oligarcas y sus familiares evadan las medidas y que el Banco Central de Rusia pueda realizar transacciones usando sus reservas de oro. Mientras, entre bambalinas, sigue trabajando en un paquete de mayor envergadura para el caso hipotético de que haya que dar respuesta a un ataque químico o similar ordenado por el presidente ruso, Vladímir Putin.

Hasta la fecha, las sanciones y la guerra han provocado que el comercio de la UE con Rusia se reduzca hasta alcanzar un cuarto de su tamaño prebélico, según cifras internas que se manejan en la Comisión. En 2021, los intercambios comerciales entre Rusia y el bloque comunitario sumaron 257.000 millones de euros. El efecto sobre el vecino euroasiático comienza a hacer mella al otro lado del telón de Putin. “La economía rusa se está contrayendo a un ritmo más rápido que desde 1998, cuando dejó de pagar su deuda”, expuso este martes Adewale Adeyemo, vicesecretario estadounidense del Tesoro, en una comparecencia pública desde Bruselas. A este lado, también se notan los efectos en forma de una inflación galopante impulsada por los precios de la energía, que en España se ha disparado hasta el 9,8%, el máximo desde 1985.

Adeyemo ha estado de visita en la capital comunitaria, donde se ha reunido con la comisaria europea de Finanzas, Mairead McGuinness (el martes) y con el de Economía, Paolo Gentiloni (el miércoles) con el objetivo de afinar y coordinar los siguientes pasos. “La clave es garantizar la aplicación efectiva y completa de las sanciones en todas las jurisdicciones. Esto es una prioridad y es un trabajo en curso”, aseveró McGuinness junto al estadounidense. “Estamos muy centrados en la elusión”, añadió Adeyemo.

Firmas tecnológicas

Tras la cita, Estados Unidos ha dado este jueves un nuevo golpe a Moscú en línea con el objetivo de tapar vías de escape. Esta vez son las empresas tecnológicas las que están en el punto de mira: el Departamento del Tesoro ha señalado 34 organizaciones (21 compañías y 13 individuos) asociadas a las redes alternativas que está empleando Moscú para sortear los efectos de las represalias impuestas en las primeras semanas del conflicto. Las nuevas medidas –desde empresas que adquieren de forma ilícita material para el Ejército ruso al mayor fabricante de chips del país– hablan de los desafíos que supone atacar las operaciones de los bancos y los movimientos de los oligarcas en un mundo interconectado y en el que las vías financieras y de abastecimiento tradicionales han sido sustituidas en parte por otras, más opacas y difíciles de rastrear, informa Iker Seisdedos.

“Hay varios agujeros en los que estamos trabajando”, reconocen fuentes de la Comisión. Entre los planes se encuentra actuar sobre familiares de determinados oligarcas y sobre empresas, para evitar maniobras o transferencias de dinero dirigidas a ocultar su riqueza y evadir las represalias. Hasta la fecha, 877 personas, incluidos el presidente ruso, su ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, y más de 30 miembros de las élites económicas próximas al Kremlin, además de 62 empresas, están sujetas a una congelación de bienes bajo el régimen sancionador de la UE. A las personas también se les ha prohibido desplazarse a la UE, salvo a Putin y Lavrov, por si se abre una eventual vía diplomática.

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Otra de las fórmulas que baraja la UE es tratar de detectar componentes imprescindibles para Rusia y establecer prohibiciones teledirigidas a la exportación de esos productos críticos. No descarta tampoco actuar en las criptomonedas, que algunos rusos podrían estar usando para vadear las prohibiciones de la UE, tal y como denunció la semana pasada la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde.

Entre los Veintisiete, algún país ha expresado preocupación por el hecho de que dos vecinos muy próximos y que aspiran a formar parte de la UE algún día, Turquía y Serbia, actúen como posibles grietas en las represalias. Turquía es el único miembro de la OTAN que no participa en las sanciones contra Rusia.

En Bruselas son conscientes de que las medidas barajadas no tienen el atractivo de otras rondas; pero creen en el potencial de sumar una miríada de pequeños ajustes, entre los que también se incluye el mandato del G-7, tras su reunión en Bruselas el pasado jueves, de coordinar las “respuestas relacionadas con la evasión de las medidas, incluidas las relativas a las transacciones de oro del Banco Central de Rusia”, cuyas reservas en la UE han sido congeladas.

Empresas ‘offshore’

Las redes financieras globales opacas son uno de los diversos agujeros por los que se diluyen las sanciones con un manto de legalidad. Una reciente investigación de EL PAÍS constató el vínculo de 40 rusos sancionados por Bruselas con 27 empresas offshore activas que aparecen en registros públicos.

“Debemos asegurarnos de que quienes prestan servicios –financieros, jurídicos y de otro tipo– a los oligarcas para facilitar la evasión de las sanciones son plenamente conscientes de los riesgos que corren. Investigaremos todos y cada uno de los esfuerzos por infringir nuestra legislación en materia de sanciones y las infracciones tendrán consecuencias”, afirmó hace un par de semanas la comisaria McGuiness, al filo de la segunda reunión de trabajo de una división especial de la UE creada para coordinar la aplicación de las sanciones contra oligarcas rusos y bielorrusos.

Bautizado como Freeze and Seize (congela e incauta), este grupo operativo reúne a miembros de la Comisión, los Estados miembros, Eurojust (Agencia de la UE para la Cooperación Judicial Penal) y Europol (cooperación policial) para facilitar el intercambio de información y coordinar a las 27 capitales, para incautar y, en su caso, confiscar los activos de los oligarcas. “Corresponde a los Estados miembros aplicar las sanciones”, aclara un portavoz del Ejecutivo comunitario.

La UE ha multiplicado además sus contactos con los aliados para cerrar posibles grietas y coordina sus trabajos con el G-7 (Alemania, Francia, Italia, Canadá, Estados Unidos, Reino Unido y Japón) y Australia a través de otra división recién creada, llamada REPO (acrónimo en inglés de Élites, apoderados y oligarcas rusos).

El bloque comunitario nunca había hecho hasta la fecha un seguimiento tan quirúrgico de las sanciones ni había desplegado una cooperación tan estrecha con terceros países (incluido el santuario financiero de Suiza) para garantizar su efectividad.

La “hijastra” de Lavrov

Entre los golpes más sonados contra esta élite económica y sus círculos más íntimos se encuentra el nombre de Polina Kovaleva, de 26 años, sancionada por el Reino Unido como “hijastra” de Serguéi Lavrov, a pesar de que no existe un lazo directo entre ellos: es hija de la pareja sentimental del ministro de Exteriores, que sigue casado con otra persona, según medios de la disidencia rusa. Kovaleva vive desde hace años en el Reino Unido; en 2016, a los 21, cuando era un estudiante sin ingresos conocidos en la universidad inglesa de Loughborough, compró a tocateja un piso en el lujoso barrio londinense de Kensington por valor de 4,4 millones de libras (5,2 millones de euros). “Esto envía una fuerte señal de que aquellos que se benefician de la asociación con los responsables de la agresión rusa están en el ámbito de nuestras sanciones”, advirtió el Gobierno británico en un comunicado. Poco antes de ser sancionada, la semana pasada, Maria Pevchikh, una investigadora de la fundación anticorrupción del opositor ruso Alexéi Navalni, denunció a través de redes sociales la “glamurosa” vida de esta joven cuyo “historial de Instagram parecen unas vacaciones interminables”.

La UE también ha probado ya su munición contra la familia de algunos poderosos rusos: el 9 de marzo, le llegó el turno al piloto de fórmula 1 Nikita Mazepin, de 23 años, hijo de Dmitry Mazepin (también sancionado), propietario del grupo Uralchem, un fabricante ruso de productos químicos, como abonos minerales y amoníaco. “Dado que Uralchem patrocina al equipo Haas de Fórmula 1, Dmitry Mazepin es el principal patrocinador de las actividades de su hijo en dicho equipo”, detalla el documento de las sanciones. Unos días antes, Haas rescindió su contrato con la compañía patrocinadora y con el piloto (e hijo del dueño de la empresa).

En la lista negra comunitaria también figuran Galina Pumpyanskaya (56 años) y Alexander Pumpyansky (34 años), esposa e hijo de Dmitry Pumpyansky, director de Pipe Metallurgical Company, uno de los líderes mundiales en la fabricación de gasoductos y oleoductos, al considerarlos “asociados” al empresario sancionado.

Y el círculo de Lavrov también ha sido alcanzado desde Bruselas: la UE ha incluido en su nomenclatura al yerno del ministro de Exteriores, Alexander Vinokurov, de 39 años, empresario con intereses en el comercio minorista de alimentos, productos farmacéuticos, agricultura e infraestructuras; casado con Ekaterina Vinokurova, vástago de Lavrov; e hijo de Semen Vinokurov, que fue director de la empresa pública “Capital Pharmacies” y al que la UE considera “uno de los principales empresarios de la industria farmacéutica rusa”.

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Hace muchos años, en 2006, preguntaron en un programa de televisión al actual ministro de Defensa ruso qué es lo que haría si se encontrase en un avión que se precipitase contra el suelo. “Nada. De todos modos seguiría cayendo”, respondió Serguéi Shoigú al presentador, sin dudar un segundo. La anécdota la cuenta Mijaíl Zygar, director de la televisión Dozhd, bloqueada ahora por las autoridades, en su libro Todos los hombres del Kremlin: dentro de la corte de Vladímir Putin. Este episodio refleja la personalidad del general sobre cuyos hombros ha recaído todo el peso del ataque contra Ucrania, un hombre que tenía un expediente inmaculado como fiel servidor de Putin durante un cuarto de siglo, y sobre el que ahora pende la amenaza de un enorme fracaso.

Según publicó The New York Times el pasado miércoles, el servicio de espionaje estadounidense “sugiere” que el estancamiento de la ofensiva ha disparado la tensión entre el presidente ruso y el alto mando de sus Fuerzas Armadas. Las diversas fuentes de la inteligencia norteamericana que cita el diario decían que incluso Shoigú, uno de los pocos hombres que forman parte del estrecho círculo del mandatario, habría perdido su confianza.

El portavoz del Pentágono, John Kirby, se sumó a estas supuestas revelaciones y dijo esta semana que los generales rusos no estarían ofreciendo al mandatario información fiable sobre el progreso de la campaña. “Hemos podido llegar a la conclusión de que Putin no ha sido totalmente informado por su ministro de Defensa de todos los giros ocurridos en el último mes”, apuntó el representante de las Fuerzas Armadas estadounidenses, opinión que también compartió el secretario de Estado, Antony Blinken, durante un viaje a Argelia. “Uno de los talones de Aquiles de las autocracias es que no hay gente que diga o que tenga la capacidad de decir la verdad al poder, y eso es algo que estamos viendo en Rusia”, recalcó el jefe de la diplomacia estadounidense.

Algunas pistas de que no todo marcha acorde al plan son los supuestos arrestos domiciliarios de dos miembros del Quinto Departamento del Servicio Federal de Seguridad (FSB) —responsable del espionaje exterior— por proporcionar información equivocada sobre la situación política de Ucrania en vísperas de la ofensiva, según el diario opositor Meduza, y también la destitución del vicejefe de la Guardia Nacional, Román Gavrílov.

El ministro Shoigú bajo presión

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Si todo esto se traduce en un cambio tangible en el rumbo de la operación en Ucrania, solo el tiempo lo dirá. “Pese a su frustración, sustituir al ministro es un riesgo y Putin no es alguien inclinado a cambiar a sus altos cargos por impulso”, dice a EL PAÍS Tatiana Stanovaya, politóloga del centro Carnegie de Moscú. “Pienso que Putin no tiene motivos para temer, para sospechar una traición, pero sí para sentir un gran enfado por el desarrollo de la campaña, pero ¿qué puede hacer?”, añade. “Todo eso son especulaciones. Lo que está claro es que Shoigú se encuentra bajo una gran presión”, destaca la experta, tras señalar que “hay signos de una opinión muy negativa (por parte del presidente ruso) acerca de la dirección del Ejército y del Ministerio de Defensa”.

En cualquier caso, la lealtad de Shoigú, jefe de una de las instituciones más respetadas de Rusia, nunca ha sido cuestionada. Su historia con Putin arrancó hace más de dos décadas. Semanas antes del 31 de diciembre de 1999, el día que Boris Yeltsin renunció al poder y Putin fue nombrado presidente en funciones, se celebraron unas elecciones parlamentarias que fueron claves para el futuro presidente. La formación de su máximo rival, Yevgueni Primakov, le superaba en todas las encuestas, y sus seguidores tuvieron que constituir un partido nuevo con apenas dos meses de margen para hacerle frente.

“Poner a Putin al frente de Unidad era peligroso, pues un fracaso electoral podía hacer imposible que sucediera a Yeltsin en las presidenciales. Entonces eligieron como red protectora a otro candidato que también era popular: el ministro de Emergencias, Serguéi Shoigú”, recuerda Zygar en su libro. Shoigú nunca le disputaría el liderazgo a Putin pese a haber sido el máximo responsable de aquel partido y del que fue creado posteriormente, Rusia Unida. Al revés, le mostró su lealtad incluso en su ostracismo de los primeros años, cuando su Ministerio de Emergencias llegó a ser investigado por corrupción por el FSB, dirigido por aquel entonces por Nikolái Patrushev, hoy jefe del Consejo de Seguridad y también miembro selecto del círculo de Putin.

“Shoigú, silovik (político procedente de las fuerzas de seguridad) de la era Yeltsin, era un enemigo natural para la administración controlada por el FSB”, agrega Zygar. Pero sobrevivió en la primera línea política, a diferencia de otros, “porque explotó el amor del presidente por la caza y los deportes extremos, y el ministro de Emergencias se convirtió así en el turoperador de Putin por toda Rusia”, apunta. Una costumbre, la de viajar juntos, que nunca perdieron: el pasado año, justo antes de comenzar el despliegue masivo de tropas rusas alrededor de Ucrania, los dos pasaron varios días juntos en la taiga.

Sus escapadas al campo han sido unas de las raras actividades públicas de Putin desde que comenzó la pandemia. Los rusos se han acostumbrado en los dos últimos años a verle aislado en su despacho, ya sea a través de videoconferencias, en mensajes a la nación cara a cara con la cámara o durante encuentros personales con otros líderes mundiales, separado de ellos por una enorme mesa. Según las fuentes estadounidenses consultadas por The New York Times, su distanciamiento por la Covid-19 y su reprensión a quienes no comparten su punto de vista “han creado cierta cautela, e incluso miedo, en los altos mandos del Ejército ruso”.

En opinión de Ben Noble, profesor asociado de Política Rusa en el University College de Londres, es cierto que ha estado físicamente aislado durante gran parte de la crisis del coronavirus. “Dicho esto, no parece que eso haya jugado un papel decisivo en sus ideas sobre Ucrania. En todo caso, su aislamiento ha fortalecido sus creencias previas sobre un presunto deseo de Occidente de hundir a Rusia a través del control de Kiev”, señala Noble.

Por otro lado, Stanovaya cree que a Putin no le falta apoyo dentro de su círculo. “Todos le respaldan, le temen, comparten su preocupación por la situación actual. El problema es otro: a Shoigú, Gerásimov [jefe del Estado Mayor], Zolotov [director de la Guardia Nacional], Naryshkin [director del Servicio de Inteligencia Exterior]… les preocupa que Putin les retire su confianza. Ellos le apoyan sin lugar a dudas. Son serviciales, son militares”, añade la politóloga.

Este terror quedó reflejado en el ataque de pánico que sufrió Naryshkin bajo la mirada escrutadora de Putin en la sesión extraordinaria del Consejo de Seguridad del pasado 21 de febrero, en la cual el presidente ruso y sus colaboradores cruzaron el Rubicón hacia la invasión de Ucrania. El balbuceo del jefe de los espías en el extranjero, que no atinaba a reconocer la independencia de Donbás, como sí hicieron Patrushev y Shoigú, no fue eliminado de la grabación difundida a posteriori, algo que sí ocurrió con otros fragmentos de la reunión. “Ese encuentro fue una obra de teatro político y, aun así, parece que algunos miembros estaban menos seguros que otros al recomendar que Rusia reconociera las llamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk”, incide, desde Londres, Noble.

Para Stanovaya, “el problema no es de intenciones, sino de incompetencia”, pues los mandos “no han cumplido sus tareas y eso ha tenido muchas consecuencias. Shoigú se encuentra en una situación muy difícil porque Putin sabe que ha fracasado”.

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Imagen cortesía

 El artista plástico Mateo López lanza una nueva exposición  Círculo de Palabras con la galería Case Kaplan Inc en la ciudad de Nueva York, el artista presenta un cuerpo de trabajo concebido y desarrollado en su ciudad natal de Bogotá, en la que su enfoque son las historias recientes y lejanas del paisaje colombiano, las tradiciones, los símbolos y las materias primas indígenas de los Andes y la Amazonía, esta muestra se complementa con un proceso creativo que hizo el artista de la mano de la marca sostenible Plan Basic, quienes sacan una cápsula inspirada y con piezas de la muestra, denominada Ropa que Habito, para darle vida a su arte y llevarlo a otra dimensión fuera de la galería.

En la galería los amantes del arte podrán encontrar dibujos sobre papel y esculturas de pared que orbitan un pedestal circular que sirve de soporte a una secuencia de objetos. Funcionando como el corazón de la exposición, esta estructura refleja una práctica ceremonial en la que las comunidades se reúnen alrededor de un líder espiritual central dentro de una maloca, una vivienda comunal utilizada por los pueblos indígenas de la Amazonía. López considera la intención colectiva de ganar sabiduría a través del relato de historias ancestrales. Envuelto alrededor de una columna, este elemento arquitectónico se comporta como una construcción manufacturada que existe en simbiosis con el mundo natural.

“Encuentro fascinante como llegué a todo esto, creo que es la cercanía al territorio desde que estoy viviendo aquí en Colombia. Las comunidades indígenas amazónicas dicen que las cosas hablan o te llaman, lo que la antropología define como Animismo. A grandes rasgos estas ideas sobre animismo y cosmologías indígenas amazónicas habla que los objetos, las plantas, de uso medicinal o ceremonial y los animales se pueden habitar, son estados de transición en los que se puede entrar y salir. Es la idea de habitar lo que más me llama la atención y que intentó profundizar, pues siento que proviene de un lugar con verdadera identidad” cuenta López a manera de reflexión.

Así mismo Ropa que Habito habla de esa conexión de la naturaleza con la representación artística; luego de tener una primera experiencia trabajando con la comunidad Tikuna, López decidió realizar una investigación sobre materiales, rituales, materias primas de la región y sus técnicas, también de la relación de estas comunidades con su entorno y los animales, y es así como propone realizar la cápsula con la marca Plan basic, donde resignifica el vestir como una necesidad social pero también pensada desde un acto de responsabilidad con el planeta. “Esta colaboración ha sido para nosotras todo un privilegio al servir como lienzo para un artista como Mateo López a quien admiramos mucho; de igual manera nos permite destacar nuestro proceso creativo como marca, que desde la sostenibilidad  se hace a la inversa, pues son los elementos textiles los que dan pie a la propuesta de diseño, utilizando el algodón orgánico, el algodón recuperado y telas producto de botellas pet recicladas; y desde este insumo, la posibilidad de servir como medio de expresión”, destaca Vicky Rodríguez, cofundadora de Plan Basic.

Algunos de los elementos que podrán encontrar los asistentes a la exposición son Wiphala (2021), la bandera cuadrada que representa a los pueblos originarios de los Andes está erecta dimensionalmente con bloques de madera pintados a mano. La formación de la pirámide hace eco de las estructuras de las ruinas de América Central. Las fricciones cinéticas también dominan en el trabajo de López: el material orgánico está cubierto de materia sintética; los productos industriales son adyacentes a los motivos artesanales.

El primer uso de Yanchama, una corteza machacada a mano del Amazonas, en la pieza Bosque paralelo (Parallel forest) una exploración de recursos geográficamente específicos, una disposición a base de muros de seis estructuras rectangulares, López considera los espacios positivos y negativos que se igualan en el paisaje natural.

Mask 2 o máscara 2, hace parte de la obra Aurora y es una de las piezas utilizadas en la colaboración con Plan Basic, «Ropa que Habito».

La cúrcuma y el achiote, un polvo rojo derivado de las semillas de un árbol nativo de achiote, se extraen y utilizan como pigmento en un esfuerzo adicional por maximizar los materiales disponibles. El mismo polvo cubre un traje de lino, como se ve en Achiote Suit (2021), que cuelga en la pared de un taco de madera, listo para ser usado o idolatrado.

López presenta un banco de madera tallada en Banco de Pensamiento (Turtle Bench) (2021). Es un homenaje a un artefacto de un pensador sentado, cuyo estado meditativo se define por la postura de uno. Una fotografía del banco in situ hace eco. A medida que el taburete salta de la pared al espacio, el cuerpo se flexiona para adaptarse.

La exposición estará instalada hasta el 30 de abril y los asistentes podrán ingresar de manera gratuita, aquellos que quieran tener alguna pieza exclusiva de la colección de moda podrán comprarla a través de la página de la marca Plan Basic a lo largo del territorio nacional, y en Onstyle Store en Bogotá.



La vida coloca a menudo a los seres humanos ante momentos que retratan su catadura moral. Entre las múltiples circunstancias de este tipo, destaca la categoría de aquellas en las que, ante hechos injustos, inmorales o incluso criminales, se nota quién da un paso al frente para oponerse y quién ―por indiferencia, pusilanimidad o descarnado cálculo ventajista— permanece inactivo, avalando el hecho en cuestión con silente anuencia. Europa, parece, se halla ante tres momentos de estas características con mucha envergadura.

El más grave es el espectro de una nueva agresión militar rusa en Ucrania tras las ocurridas en 2014. La reunión celebrada el viernes en Ginebra entre los representantes de Exteriores de Estados Unidos y Rusia mantiene viva una esperanza de una solución diplomática. Pero, no cabe engañarse, es muy frágil. Y todo el camino, incluso sin violencia, está plagado de decisiones difíciles que reclaman entereza, porque pueden suponer sacrificios. Se notan en Europa muchas dudas sobre cómo responder al desafío de Putin. La reacción en 2014 no fue especialmente vigorosa. La historia juzgará de forma muy severa eventuales síntomas de indiferencia, pusilanimidad o cálculo ventajista de líderes occidentales.

Menos dramático, pero también relevante, es el escándalo que afecta al primer ministro británico, Boris Johnson. Nos hallamos ante una bochornosa acumulación de pruebas de fiestas celebradas en Downing Street —con presencia de Johnson— y en otros ámbitos gubernamentales en violación de las dolorosas restricciones que el destacado participante impuso a millones de ciudadanos. El episodio medirá el tamaño de las tragaderas de los diputados del Partido Conservador. De momento, solo un reducido grupo ha reclamado la dimisión del primer ministro. Todo el caso está rodeado de compleja maraña de intereses políticos, por los que incluso pedir la dimisión puede responder a un cálculo electoral más que a un instinto moral. Lo que sí parece bastante claro es, sin embargo, que no hacer nada huele bastante a indiferencia, pusilanimidad o ventajismo.

Italia afronta otro momento definitorio con la candidatura de Silvio Berlusconi a la presidencia de la República. Su historial es notorio: desde la condena en firme por fraude fiscal, hasta un racimo de turbias causas no concluidas por prescripción y/o maniobras políticas, las fiestas bunga bunga y una actitud indignante hacia las mujeres, entre muchas otras cuestiones. A pesar de ello, los líderes de varios partidos le consideran apto para la máxima magistratura del país, especialmente identificada en Italia con valores de altura moral, bien encarnados por tantos presidentes, como Mattarella, Napolitano, Ciampi o Pertini. A partir del lunes, empieza el proceso parlamentario de elección. El millar de diputados, senadores y representantes de las regiones con derecho de voto serán juzgados por su indiferencia, o no, ante la perspectiva de elevar semejante currículum a esa magistratura.

La cuestión es antigua como el afloramiento de la conciencia del libre albedrío, quizá el rasgo más definitorio del ser humano. No solo importa la acción de los protagonistas, sino también la reacción de los comprimarios y de los asistentes. A menudo, las cosas de la vida son turbias, cabe margen de discusión en apreciar la justicia, moralidad, legalidad de un hecho; a veces una inacción se justifica por un valor igual de digno que el que motivaría la reacción. Sin embargo, sí hay circunstancias en las que pocas dudas caben. En esas queda uno retratado. Las manchas —tanto las terribles como las menudas— quedan. No deben de ser muchos aquellos que tienen la suerte de no vislumbrar ni una en el espejo.

Ciertos errores no tienen solución, pero es posible disculparse, compensar. Sobre todo es posible aprender de ellos. La vida es tan cruel como generosa, y ofrecerá otra ocasión para, esta vez, arrojar al desagüe la indiferencia y la pusilanimidad. Quizá no equivalga a una redención, pero sí modificará al menos un poco el retrato —y el mundo—.

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