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Por: - El exrector Ricardo Mosquera analiza seis propuestas programáticas que las universidades recogen del sentir ciudadano. ¿Qué candidato está en sintonía?

Conocidas las fórmulas vicepresidenciales, la campaña entra en terreno firme y cinco de los ocho aspirantes eligieron representante de las negritudes. Francia Márquez, con casi 800.000 votos en la consulta del Pacto Histórico, es reconocida como fenómeno electoral que atrae todas las miradas y hasta todas las formas de racismo y segregación. También, el exministro de Ambiente, exgobernador del Chocó, Luis Gilberto Murillo, acompañará al candidato de la Centro Esperanza, Sergio Fajardo. Por los lados de Colombia Justa Libres, Sandra de las Lajas; Luis Pérez, de Colombia Piensa en Grande, designó a Ceferino Mosquera, así como el exalcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández, a Marelen Castillo.

¿Por qué se designa a afrodescendientes como fórmula vicepresidencial? La respuesta salta de inmediato: la necesidad de la inclusión social dado que las negritudes representan a la Colombia profunda que, según el Dane, es de 4.637.000 habitantes (10 % de la población) y por ello sería equivoco verlo solamente como una estrategia de marketing electoral. Quien desató un remesón fue Francia Márquez, que algunos consideran distanció a Petro del director del Partido Liberal, expresidente César Gaviria, a quien tildo de “neoliberal y gamonal político” que no representa un cambio para este país.

Algunos consideran que no se trata de una ofensa personal, sino de una crítica compartida por académicos y especialistas de un modelo que no protege el desarrollo de una industria nacional, un mercado interno propio y entrega al libre juego de la oferta y demanda la asignación de los recursos, profundizando la pobreza y el desempleo junto con la desigualdad social que se disparó con la llegada de la covid-19.

Además de los afrodescendientes, el mensaje estaría dirigido a “Los nadie”, los simples, que según la causa se refiere a personas sin educación, cimarrones, partisanos y hasta bolcheviques. Hoy, “los nadie”, por oposición a las “gentes de bien”, regresan a la escena política por cuenta de Francia Márquez, recordando la crueldad, la exclusión, el racismo y el clasismo que no soporta superar la sociedad patriarcal del feudalismo y la esclavitud, y transitar a una sociedad moderna. La Constitución del 91 reconoció que nuestro país es multiétnico y pluricultural, en el que convergen comunidades indígenas, afrodescendientes, raizales, palanqueros y mestizos y que los olvidados merecen “una segunda oportunidad sobre la Tierra”. Un nuevo pacto social es posible para dejar atrás la intolerancia, ser capaces de aceptar la diferencia, colocarnos al lado de los ninguniados, de los más débiles, para que el sentido democrático del país cobre realidad.

Al centroizquierda, cuyo candidato es Sergio Fajardo, lo acompaña un brillante profesional, autoridad en temas medioambientales, puede pasar inadvertido. Esta coalición nació aglutinando muchos egos, y con la adhesión de Íngrid Betancourt no sumó al asumir como una “amigable descomponedora”, y como se observa con los recientes acercamientos a Uribe, es incoherente con su discurso sin fondo contra la corrupción y las maquinarias, y delata un oportunismo sin límites. Al debilitar el Centro Esperanza, la campaña se ha polarizado entre Gustavo Petro, que representa el centroizquierda, y Federico Gutiérrez, cuya dupla es el medico huilense Rodrigo Lara Sánchez, que representa la derecha colombiana.

Propuestas programáticas

Aunque todas las campañas creen tener el mejor programa, una guía para evitar improvisar respecto de lo que demanda el país se sintetiza en el documento “Tenemos que hablar Colombia” (marzo,2022), que seis universidades públicas y privadas han publicado después de las protestas donde participaron 5.500 personas distribuidos en pequeños grupos y al calor de 1453 conversaciones en todo el país. Participaron: la Universidad de los Andes, la Universidad Nacional, EAFIT, UniValle, UniNorte y la UIS.

Se resume en seis mandatos ciudadanos:

  1. Hacer un nuevo pacto por la educación: La necesidad de formar ciudadanos y usar la educación como un medio para tener un país mas equitativo.
  2. Cambiar la política y luchar contra la corrupción: Devolver la confianza del pueblo colombiano hacia sus instituciones.
  3. Transformar la sociedad a través de la cultura: Crear nación para construir mayor identidad nacional.
  4. Cuidar la biodiversidad y la diversidad cultural: Proteger nuestros recursos naturales, fauna y flora de la más diversas del mundo.
  5. Construir confianza en lo público: Eliminar el cáncer de la corrupción que permea los organismos de control, la justicia y el alto gobierno.
  6. Proteger la paz y la Constitución: Implementar los acuerdos de paz y respetar nuestro ordenamiento legal.

Los puntos anteriores plantean problemas muy concretos que, en una democracia, la campaña electoral permite analizar las diferencias, resolver discrepancias entre sectores políticos y escoger, sin miedo y sin odios, a quien liderará desde el Ejecutivo las aspiraciones de las mayorías y el rumbo del país, buscando el interés colectivo. Bien distinto es perseguir el control burocrático del Estado, imponer una visión ideológica o religiosa, a cumplir con el mandato superior, que, en Colombia, quedó plasmado en la Constitución del 91, producto de un gran acuerdo nacional.

En la actual campaña, como menciona Gabriel Silva: “El establecimiento ha enfilado todas su baterías-periodísticas, financieras, políticas- a enfrentar a Petro apostándole todo a Federico Gutiérrez, confirmando una dicotomía que agudiza la polarización social y el carácter de lucha de clases que contiene la actual elección. De una manera que no deja de sorprender por su ausencia de sofisticación, las élites se la están jugando por el candidato que representa todo lo que el país mayoritariamente está rechazando”. Independientemente del resultado, la pugna entre paz y guerra continuará, pero el énfasis del momento es el modelo económico de unas fuerzas sociales hastiadas de la desigualdad, la corrupción, concentración de la riqueza y el poder en manos de unas élites.

La coyuntura internacional signada por los impactos de la pandemia, la guerra de Ucrania, la inflación que generan las sanciones económicas impuestas a Rusia y la seguridad alimentaria derivada del cambio climático están al orden del día.

En efecto, la guerra de Ucrania impacta la economía colombiana porque nuestro país es muy similar a Rusia en su comercio exterior: exportadores de petróleo, carbón y ferroníquel (sin ser Colombia país petrolero). Estos están al alza por la gran demanda mundial, lo cual beneficia nuestras finanzas, e incrementaría el ingreso nacional en 10.000 millones de dólares. Un rubro especial es el gas natural, del que dependen la mayoría de países europeos de las ventas rusas y por ello las sanciones, causan efectos negativos a sus ciudadanos, agudizados en época de invierno. Colombia, ya estaría resignada a tener que importar gas básico en la industria, las familias y la generación de energía.

Por otra parte, el sector agrícola importa trigo, maíz y fertilizantes de Rusia, Bielorrusia y Ucrania, con unos precios internacionales al alza lo que encarece el precio de los alimentos, dispara la inflación, que no compensa las alzas asociados a los buenos precios del carbón y petróleo, y que golpea más fuerte a los sectores populares, por ello “Para el colombiano de a pie, la inflación es el verdadero problema asociado a la guerra, el Banco de la República sube las tasas de interés, con el consiguiente impacto negativo sobre el empleo”, siendo este el circulo vicioso de inflación, desempleo y más pobreza.Como señala Mauricio Cárdenas, “Harían bien los candidatos en decir que los recursos de esta inesperada bonanza se utilizarán para pagar las deudas de la pandemia y no las promesas de campaña”. (El Tiempo- 03/04/22)

Falacias y macartismo

Apelar a las mentiras, al macartismo “acusaciones de deslealtad, comunismo, subversión o traición a la patria” es un recurso conocido por quienes no tienen propuestas o, como señalaba Bacon, que ha sido usada por la derecha colombiana “Calumnia, calumnia que algo queda”. En esta campaña, pretender volver a Petro comunista y exguerrillero por desmovilizarse y defender el proceso de paz y el problema de la tierra es ignorar la preocupación por la paz, esquiva para los colombianos, así como la necesidad de una reforma agraria, todavía pendiente que ya había propuesto el liberalismo de Alfonso López Pumarejo y que el profesor Gerardo Molina, senador de la república, planteó en sesión del 24 de mayo de 1985:

“Yo pondría en primer término la reforma agraria: sin ella no habrá paz: la fuerza de la guerrilla reside precisamente en el respaldo que le ofrece la masa rural; por eso está bien que los senadores de Antioquia nos hayan recordado ahora la necesidad de ocuparnos de ese tema; está el país en el deber de satisfacer la demanda ancestral del campesino a la tierra, no sólo como manera de que él ascienda en la escala social, sino para satisfacer lo que hoy en el mundo es una manifestación de la soberanía, la producción de los alimentos necesarios para el sostenimiento de la población…”.

Pero incluso el maestro Molina fue más lejos, esbozando el “socialismo posible” en uno de sus libros publicado en 1981, recordando que el partido liberal, que hasta inicios de siglo XX había vertido la sangre en defensa de los principios de la justicia social y el humanismo, señalando que “La rigidez de una organización económica con marcada concentración de la riqueza y del ingreso, tenía que llevar a que por el liberalismo se tengan hoy por subversivas las clases obreras, las clases medias, la juventud estudiosa y los intelectuales”.

Con razón se ha dicho que quizás el mayor defensor del ideario liberal, hoy, es el líder del Pacto Histórico, que parece más sintonizado con las mayorías colombianas, en relación con sus necesidades económicas y sociales. Incluso en temas como las medidas urgentes para frenar el cambio climático, que la pandemia eclipsó cuando propone la necesidad de superar un modelo socioeconómico extractivista y la necesidad de una transición hacia las energías limpias (eólica, solar, hidráulica). Allí, el reciente Informe de la ONU (El Tiempo 5-04-2022) sostiene que el consumo global de carbón tiene que “haberse reducido un 95 % a mediados de siglo con respecto a 2019, el de petróleo un 60 % y el de gas un 45 %”, para lograr que la temperatura global no suba más de 1,5 grados; es decir, cumplir las metas de COP 26 París, con las que el presidente Duque se comprometió. Estos asuntos deben ser discutidos en un ambiente académico y científico, lejos de fundamentalismos y dogmatismos intransigentes.

Ello supone girar a la izquierda, evitando comparaciones con el vecindario, pues también es cierto que cabrían ejemplos poco dignos de imitar en el centro derecha, como su líder Donald Trump en USA, que desconoció la democracia y hasta calificó de fraudulento la victoria de Biden, con asonada al Capitolio, que no son propiamente conductas democráticas. ¡No queremos más de lo mismo!

 

Por: RICARDO MEZAMELL. Después de 38 años, nos damos cuenta de que el régimen pensional privado no es tan bueno como lo pintan. Pasa igual con la salud, la educación y el agro. Con mensajes falaces se está invitando a votar “para mantener la libertad y la democracia” por el candidato a la Presidencia Federico Gutiérrez, frente al supuesto peligro que representa para las mismas el aspirante Gustavo Petro.

No me atrevo a afirmar que lo hacen por ignorancia, porque si de algo estoy seguro es que se consideran tan superiormente inteligentes que piensan que el resto de colombianos seguimos siendo sus opuestos, ‘tan supremamente ignorantes’ que nos pueden engañar con mentiras sacadas de un sombrero, como para salir en estampida a ‘defender la democracia maestro’, y de esa manera ustedes, políticos de oficio, garanticen el continuismo del modelo de democracia representativa, mas no participativa, que les sirve tanto para proteger los intereses de los grandes monopolios económicos que controlan la economía del país y financian sus campañas como para mantener incólumes los privilegios y beneficios personales que reciben por su gestión, sin importarles un comino que vayan en detrimento del bienestar de todos los colombianos.

En el ejercicio de determinar, con mediana sindéresis, con cuál de los candidatos mencionados peligraría la forma de democracia que tenemos, se hace imprescindible remitirnos a nuestra Constitución Política de 1991.

En los Artículos 1° y 2° dispone que “Colombia es un Estado social de derecho, organizado en forma de República unitaria, descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales, democrática, participativa y pluralista, fundada en el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del interés general.

Son fines esenciales del Estado: servir a la comunidad, promover la prosperidad general y garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes consagrados en la Constitución; facilitar la participación de todos en las decisiones que los afectan y en la vida económica, política, administrativa y cultural de la Nación; defender la independencia nacional, mantener la integridad territorial y asegurar la convivencia pacífica y la vigencia de un orden justo”.

Al comparar ese ideal con lo que tenemos materialmente, podemos fácilmente concluir que la forma de democracia participativa no se ha expresado a lo largo y ancho del territorio nacional, por cuanto a pesar de estar plasmada en nuestra Carta Política, a pocos días de cumplir 30 años de vigencia, lo que se evidencia en cada rincón de la Patria es abandono, inequidad, exclusión, discriminación, inseguridad, desempleo, improductividad agrícola, encarecimiento de los alimentos, carencia de atención de las necesidades básicas en salud, educación, agua potable, etcétera, debido a la falta de implementación, a profundidad, de la misma.

Como el vocablo democracia está referido a la forma de gobierno en la que el poder político es ejercido por el pueblo y para el pueblo, aun cuando redundante es decirlo, conlleva implícito el propósito de darle la mejor solución a la problemática antes enunciada, con decisiones sobre políticas públicas resultantes de una amplia concertación, con la mayor participación posible de los ciudadanos en los procesos deliberativos y decisionales, en la medida que las resoluciones adoptadas nos afectan a todos los asociados.

Se debe rescatar para la memoria colectiva, que la democracia participativa surge en el contexto político mundial como una opción para superar los problemas políticos derivados de la representación, los cuales tienen mucho “que ver con la corrupción, por las agendas individuales de los delegados, aunado a la distancia que se presenta entre las decisiones de éstos y las necesidades de sus representados”.

Dentro de ese escenario, sin esfuerzo mental alguno, podemos concluir que el mayor peligro que puede existir para la democracia representativa que tenemos como forma de gobierno utilizada por la clase política para mantenernos en la misma situación de incertidumbre y penuria social en que vivimos desde hace muchos años, indudablemente lo representa Gustavo Petro, en la medida que él ostenta una capacidad probada para convocar a los colombianos en la cruzada de reconocer y realizar los postulados de la Constitución Política de 1991, de la cual, viene al caso precisarlo, si fue uno de sus autores, toda vez que Antonio Navarro Wolff llegó a la Asamblea Nacional Constituyente, y actuó en ella, en representación de todos los militantes del M-19, y no a título personal, o a nombre de quienes integraron las comisiones que lo asesoraron.

Y sí, tienen razón, Gustavo Petro encarna para la democracia que a ustedes les sirve la más grande amenaza, por venir él luchando con denodado ahínco para que le den pista revistiéndolo de la dignidad presidencial que necesita para presentar ante el Congreso de la República, como proyectos de ley, las propuestas de su programa de gobierno, elaboradas con la finalidad de solucionar las apremiantes necesidades de los colombianos, porque le inquieta, a diferencia de vosotros, el que los problemas generadores del descontento social estén subiendo a niveles preocupantes.

No quiere que se repitan, por la inercia en el propósito de resolverlos, nuevas manifestaciones violentas por las insatisfacciones sociales, porque sabe muy bien que el actual gobierno, así como lo hicieron los que le precedieron, y seguramente lo haría, en un lejano e hipotético evento de resultar elegido, el candidato del mismo pensamiento ideológico, que tan descaradamente apoya el presidente Iván Duque, lo único que pueden ofrecer como repuesta, por así estar demostrado hasta la saciedad, es la indiscriminada y violenta represión policial.

Máxime cuando dicho aspirante es un reconocido defensor de la doctrina de ‘la seguridad democrática’. No hay que olvidar que este representante del continuismo es un reconocido experto en la utilización de sus métodos, tal como lo evidencian los contratos de asesorías que suscribió para enseñarlos a miembros de organismos gubernamentales de las ciudades de Buenos Aires y Ciudad de México.

O acaso podríamos olvidar el saldo de muertos y lesionados dejados por el estallido social del año 2021 que “puso en evidencia las enormes desigualdades y abandonos históricos invisibilizados por décadas (María Ximena Montaño Rozo).

Y por esa sencilla razón, en el mismo sentido, pero desde la arista opuesta, es el candidato Federico Gutiérrez, por no darse cuenta, o quizá por negarse a aceptar que es mediante profundos cambios que hay que realizar los postulados de la Carta Política, quien personifica un colosal peligro para la democracia en sí misma, entendida ésta como la forma en que el pueblo gobierna para beneficio de todos, y no para unos cuantos privilegiados.

Su programa de gobierno, enmarcado en la comodidad del continuismo de políticas públicas, reafirmantes de desigualdades y abandonos, refleja un conocimiento y visión de país muy distinta a lo que es en la realidad, lo cual, sin ser mensajeros apocalípticos nos permite avizorar un teatro de violencia inimaginable propiciada por un presidente adepto a las soluciones de choque, en un momento de máximo escalonamiento del inconformismo social.

La fortaleza que no se le puede desconocer a Gustavo Petro, demostrada con suficiencia en su gestión como alcalde de la ciudad de Bogotá, hoy reiterada en su campaña, y de la cual carece Federico Gutiérrez, es su voluntad y obstinación para presentar e impulsar, contra viento y marea, dentro del cauce jurídico, propuestas de transformación con el propósito de resolver los problemas invisibilizados.

Esa gran capacidad, parangonándola con la atribuida al expresidente Alfonso López Michelsen en el sentido de que cuando hablaba “ponía a pensar al país”, bien podría encuadrársele a Gustavo Petro, diciendo que con sus propuestas ‘pone a pensar en el país’.

Acaso podría ignorarse el que nos tenga cavilando, después de más de 38 años de estar operando sin que nadie se preocupara por ello, que el régimen pensional privado no es tan bueno para los afiliados y pensionados como lo pintan, al saberse ahora que “cuenta con el 73 % de los afiliados, casi 18 millones de personas (contra 6,8 millones de Colpensiones), pero apenas con el 12,8 % de los pensionados, unos 220.000 de un total de 1,7 millones (Jorge Armando Rodríguez, UN Periódico), lo que explicaría en parte la excelente rentabilidad que obtienes las AFP del negocio (Salomón Kalmanovitz)” la cual, sin embargo, no llega a los dueños de los dineros ahorrados, toda vez que al reconocer la pensión de jubilación su monto es de apenas un 30% del salario base de la liquidación y, el incremento anual de las mismas, corresponde al mismo rendimiento ordinario de cualquier cuenta de ahorro individual.

Como también nos ha puesto a pensar en la urgencia de renegociar los TLC y democratizar la tierra productiva e inutilizada del sector rural con el mismo propósito de “estimular el mejoramiento de la productividad y la estabilidad de la producción agropecuaria” por la cual se expidió a Ley 1152 del 25 de 2007 (Estatuto de Desarrollo Rural), firmada por Álvaro Uribe Vélez, en calidad de Presidente de la República; Oscar Iván Zuluaga, como Ministro de Hacienda y Crédito Público; y, Andrés Felipe Arias Leiva, en su condición de Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural.

En el Artículo 72 la citada ley establece:

“A fin de estimular el mejoramiento de la productividad y la estabilidad de la producción agropecuaria, el Estado, a través de la Unidad Nacional de Tierras Rurales, podrá comprar bienes inmuebles rurales improductivos de propiedad privada.

Cuando el propietario no acepte expresamente la oferta de compra, o cuando se presumiere su rechazo de conformidad con lo dispuesto en el inciso segundo numeral 5 del artículo 135 de la presente ley, la unidad procederá a ordenar que se adelante el proceso de expropiación mediante el procedimiento previsto en el artículo 169”.

Llama poderosamente la atención que durante el gobierno del expresidente Uribe no se cuestionó la emisión de esa ley de expropiación de predios rurales improductivos.

Aunque imaginable, vaya uno a saber sus reales motivos, y por eso bien podría admitirse, a menos de que exista una mejor explicación, que se expidió con el propósito de obligar a los pequeños propietarios rurales a que, por incapacidad económica para ponerlos a producir, corrieran a vender a bajo precio sus predios.

Con el mismo norte, esto es, el de transformar para mejorar nuestras condiciones sociales, nos ha puesto a recapacitar sobre las posibilidades de tener un mejor servicio de salud, replanteando la organización y funcionamiento de las EPS, al igual que de una educación superior universal gratuita, como existe en Francia, Finlandia, Luxemburgo, o en Uruguay, aquí en Sudamérica, por solo citar algunos ejemplos.

Las propuestas de Gustavo Petro, por lo visionarias que son obligarían a los congresistas a salir de su zona de confort para adentrarse en el estudio y debate con rigor de los grandes temas de su agenda de trabajo, los cuales a pesar del cuestionamiento que de manera insulsa le hacen sus contradictores, conformistas con lo que sin mayor esfuerzo pueden avizorar, tendrían que ser objeto de un análisis concienzudo, sensato y responsable.

En verdad no veo por ninguna parte al candidato Federico Gutiérrez, por su talante empavonado con las políticas públicas continuistas, luchando con tesón por las reivindicaciones sociales de todos los colombianos, especialmente de los ninguneados de la Patria, de ‘los nadies´ de Eduardo Galeano.

Basta comparar los temas enunciados a continuación, insertos en sus programas de gobierno, cuya realización implicaría afectación de los intereses económicos de grandes monopolios que manejan sectores importantes de la economía del país, para notar la gran diferencia que existe entre la concepción que cada uno tiene sobre la necesidad de implementar políticas públicas tendientes a desarrollar el mandato de nuestra Constitución Política.

1-Empleo

Gustavo Petro: reforma laboral para acabar con los contratos de prestación de servicios, y para la formalización del empleo.

Federico Gutiérrez: pagar al asalariado por horas laboradas.

2-Salud

Gustavo Petro: reforma de la Ley 100 de 1993, para que las EPS no intermedien en la prestación de los servicios de salud.

Federico Gutiérrez: acabar con las filas de los usuarios del servicio.

3-Pensiones

Gustavo Petro: reforma pensional con sistema de pilares que garanticen la pensión a los colombianos.

Federico Gutiérrez: mantener, tal como están, el régimen público a cargo de Colpensiones, y el privado, en manos de las Administradoras de Fondos de Pensiones.

4-Educación

Gustavo Petro: educación superior pública universal y gratuita para todos los colombianos.

Federico Gutiérrez: seguir con el sistema actual de créditos con el Icetex y becas para algunos estudiantes.

4-Seguridad

Gustavo Petro: acabar la confrontación armada entre los colombianos por la vía pacífica, llevando a Colombia a una era de paz.

Federico Gutiérrez: perpetuar el enfrentamiento armado con los métodos de la doctrina de la seguridad democrática.

5-Agro

Gustavo Petro: renegociar los TLC para evitar importar, y producir más productos alimenticios e insumos en Colombia, para mejorar la economía del campesino.

Federico Gutiérrez: continuar con la importación de comida e insumos a precio del dólar, cada día en aumento.

Finalmente, se debe precisar que la Constitución Política de 1991 es el mayor y más infranqueable dique jurídico que existe para contener cualquier asomo de autoritarismo de Gustavo Petro, toda vez que las antedichas reformas solo pueden realizarse mediante leyes expedidas por el Congreso de la República, órgano que ejerce el control político a las actuaciones del gobierno. Y, el elegido mediante las elecciones del pasado 13 de marzo, por su forma de composición, no le aprobará propuestas que vayan en detrimento del bienestar de los colombianos.

La única facultad que tiene el presidente de la República es la de presentar, por intermedio de sus ministros, los proyectos de ley.

Las irregularidades, por así calificarlas con mucha generosidad, ocurridas en anteriores legislaturas, fueron producto de la corrupción propiciada desde el ejecutivo con la nefasta práctica de repartir ‘mermelada’ a inescrupulosos legisladores a cambio de recibir su apoyo en proyectos de ley de que le interesaban.

De ahí que son innecesarias, por estar inmersas dichas prohibiciones en nuestra Ley Fundamental, la denominadas ‘líneas rojas’, que le antepone el expresidente César Gaviria Trujillo, para darle el apoyo oficial del Partido Liberal, a su candidatura presidencial.


Petro y Márquez, este miércoles en Bogotá.
Petro y Márquez, este miércoles en Bogotá.Fernando Vergara (AP)

No han pasado ni 12 horas desde que Gustavo Petro anunciara a su número dos y ya enfrenta las primeras consecuencias de esa decisión. El movimiento de izquierdas que lidera vive una crisis mayúscula con el Partido Liberal, un potencial aliado de cara a la primera vuelta de las elecciones en Colombia. Francia Márquez, la elegida por Petro, una líder social afro de reconocido prestigio que pagó sus estudios de derecho trabajando como empleada del hogar, arremetió contra el líder de ese partido, el expresidente César Gaviria, de quien dijo que representa el neoliberalismo y “más de lo mismo” en un país que requiere un cambio.

Petro ha tenido diez días de intenso debate entre los suyos sobre a quién escoger como fórmula presidencial. Por un lado estaba Márquez, la segunda más votada en las primarias de la izquierda. Una voz nueva, representante de la Colombia olvidada. Por otro, alguien de los liberales afín a Gaviria, que tiene fama de arrastrar un par de millones de votos que pueden resultar decisivos en la primera votación. Petro aspira a vencer a la primera, sin pasar a una segunda vuelta, para lo que necesita una mayoría simple. Solo alguien lo ha conseguido antes, Álvaro Uribe en dos ocasiones. Una y otra elección conllevaba riesgos. Dejarla fuera a ella suponía decepcionar a parte de su electorado fiel, con el peligro de que encontraran abrigo en el centro, con Sergio Fajardo. No contar con Gaviria y los suyos supone arrinconarse y quedarse sin posibilidad de nuevos aliados. Si ellos acaban yéndose con Federico Gutierrez, Fico, el binomio Petro-Márquez navegará en solitario.

Lo que no se esperaba, al menos tan pronto, es el choque entre las dos facciones que parecían destinadas a entenderse. Gaviria se tomó las palabras de Márquez como una afrenta y emitió un comunicado durísimo: Las declaraciones groseras, falsas y malintencionadas que hizo la señora Francia Márquez, candidata a la Vicepresidencia del Pacto, en presencia del candidato Gustavo Petro, constituyen una ofensa inaceptable. Y hacen inviable cualquier diálogo con ese sector político”. En el texto asegura que es la segunda vez que ella se expresa en esos términos contra él y que días atrás le había pedido a Petro que no se repitiera una escena semejante. Como no ha sido así, continúa, rompe conversaciones con ellos.

[“Siento mucho que el Pacto Histórico (la coalición de izquierdas) piense que su lenguaje incendiario es algo que podemos celebrar”, agrega. En cambio, sí se reunirá con otros candidatos. Queda la duda de si Gaviria se ha ofendido realmente o su decisión de apoyar eventualmente al centro –algo poco probable, dado su historial de enfrentamientos con Sergio Fajardo– o a la derecha estaba tomada y esta no ha sido más que una excusa. Su protagonismo en un día tan señalado también deja al descubierto la importancia que tienen los expresidentes en la política. Gaviria acabó su mandato en 1994, hace casi tres décadas. La opinión de Uribe, que dejó el poder en 2008, continúa siendo relevante, cuando no decisiva. Ahora parece haber perdido peso por la baja popularidad del Gobierno de Iván Duque, a quien él eligió como candidato hace cuatro años.

Márquez matizó que no tiene ningún problema con el Partido Liberal, que lo considera necesario para el cambio. Se refirió en exclusiva a Gaviria. Petro intentó suavizar lo dicho. En Twitter dijo no querer descalificar a nadie y que reconocía a Gaviria como el representante de los liberales. Los invitó a sumarse al proyecto y a asumir las críticas. “Si el liberalismo quiere abrazar el fascismo, no podemos impedirlo. La historia lo juzgará severamente”. Otros aliados como el veterano senador Roy Barreras escribieron que ofenderlo era un error, pues Gaviria había defendido el acuerdo de paz y había gestionado la Constitución de 1991, el andamio de la política moderna colombiana. “Espero que comprenda que no todo el mundo tiene experiencia en construir unidad”, sentenció.

La relación queda, como poco, muy deteriorada. Las opciones de Petro se estrechan. Ahora queda la duda de si el impulso del cambio le bastará para vencer o si romper toda relación con la política tradicional resultará un movimiento fatal. Las elecciones pueden acabar siendo una pelea que enfrente en solitario.

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Este miércoles Sergio Fajardo y Luis Gilberto Murillo se inscribieron como fórmula a la presidencia ante la Registraduría. Al evento los acompañaron sus coequiperos, Carlos Amaya, Juan Fernando Cristo, Jorge Robledo, Juan Manuel Galán y Alejandro Gaviria. También contaron con la presencia y apoyo de Carlos Fernando Galán, Mabel Lar, Berenice Bedoya y otros ex candidatas/os y congresistas electos de todo el país.

El candidato presidencial Sergio Fajardo pronunció un discurso donde resaltó que quienes aseguran que la primera vuelta ya está definida y que sólo hay dos opciones, deberán guardar sus pronósticos ya que ellos darán una sorpresa el 29 de mayo. “Hace cuatros años nos pintaron la misma película de terror entre un extremo y el otro y ya Colombia vio que elegir el que diga Uribe nos llevó a un fiasco. Tenemos 66 días para convencer a los colombianos que esta es la opción que salvará a nuestro país de cuatro años más de peleas, insultos y descalificaciones, que no nos han permitido resolver los problemas de la gente”.

Igualmente, el ex alcalde de Medellín resaltó: “La competencia política está clara: Con el apoyo público de Oscar Iván Zuluaga, Iván Duque y Álvaro Uribe, quedó claro lo que era un secreto a voces para muchos, Fico es el de Uribe y el de Duque. Sin embargo, el deseo de cambio no nos debe llevar a elegir el populismo y el todo vale. A Petro hay que ganarle, pero sin reelegir a Duque y al Uribismo”. Cerró su intervención afirmando: “Con nosotros, Vuelve la Educación, Vuelve la Seguridad, Vuelve el Empleo, Vuelve la Decencia, Vuelve la Confianza, Vuelve la Ilusión. Vuelve la Honradez.”

Así mismo, luego de su inscripción, Luis Gilberto Murillo aseguró “Es honor acompañar a un amigo que respeto y valoro en esta campaña para transformar a Colombia. Fajardo ha dado todo sin comprometer sus principios y valores. Necesitamos sumar y construir y dejar al lado los intereses personales. Por eso me sumé a esta fórmula ganadora. Seremos una voz para las regiones, para proteger el medio ambiente, recuperar la confianza en nuestras instituciones y promover la paz en Colombia”.


Gustavo Petro (c), candidato a la presidencia de Colombia del Pacto Histórico, habla después de ganar la consulta de su coalición durante las elecciones legislativas del país, el domingo, en Bogotá (Colombia). A su izquierda, con un vestido de colores, Francia Márquez, la segunda más votada y que podría ser su fórmula presidencial.
Gustavo Petro (c), candidato a la presidencia de Colombia del Pacto Histórico, habla después de ganar la consulta de su coalición durante las elecciones legislativas del país, el domingo, en Bogotá (Colombia). A su izquierda, con un vestido de colores, Francia Márquez, la segunda más votada y que podría ser su fórmula presidencial.Mauricio Dueñas Castañeda (EFE)

Gustavo Petro, en su tiempo como alcalde de Bogotá, se ganó fama de no trabajar en equipo y de no escuchar demasiado a los que le rodeaban. Sin embargo, el político que acaba de vencer en las primarias de izquierdas con un resultado que dobla en votos al candidato de derechas, su principal rival, tendrá que mostrar ahora su talante más negociador y abierto a los pactos para en esta ocasión, a la tercera oportunidad, lograr ser el presidente de Colombia. La coyuntura pone a prueba su talante y su perfil de estadista.

Petro, de 61 años, no oculta su intención de ganar en primera vuelta, para lo que necesita una mayoría absoluta. Automáticamente se abortaría la segunda ronda. Nunca antes un candidato de izquierdas había estado en una situación tan favorable para gobernar el país en su historia moderna. “Es un Petro muy distinto al de 2018″, explica el analista León Valencia. “Los que le compiten —Federico Gutiérrez— no ofrecen una alternativa, sino continuidad de Duque. Y Petro representa el cambio en un país ansioso de cambios”, añade.

La aritmética para alcanzar ese escenario resulta compleja. La fragmentación del voto en la primera vuelta, con la derecha por un lado, el centro por otro, y otros cuatro candidatos más identificados con el conservadurismo en mayor medida que con el progresismo, favorecen a Petro. A nadie le cabe ninguna duda de que su nombre aparecerá en las papeletas de la segunda vuelta. La incógnita es quién será su competidor entonces. El que lo logre podría aglutinar todo el voto antipetrista, que no es menor. De ahí que sus mayores posibilidades pasen por dejar finiquitado el asunto en primera vuelta, el 29 de mayo.

“Deberá hacer un acuerdo de fondo con el Partido Liberal”, concede Valencia. Se estima que esta formación clásica de la política colombiana, controlada por el expresidente César Gaviria, mueve unos dos millones de votos. “Todavía así no sería suficiente. Debería hacerlo también con la coalición Centro Esperanza —el centro, en donde ha ganado Sergio Fajardo—, aunque ellos no están en condiciones de pactar. Primero porque ahí hay una diversidad de personas y, segundo, Fajardo está determinado a ir a primera vuelta”.

Fajardo no pasó a segunda vuelta hace cuatro años, que se la disputaron Petro y Duque. Ganó el segundo. Fajardo, exalcalde de Medellín, un matemático sereno, evitó darle su apoyo, lo que allanó la victoria del delfín de Álvaro Uribe. Eso es plomo fundido en la relación entre dos políticos que a menudo hablan de una necesidad de cambio. Petro cree que es ahora o nunca, en alguna ocasión ha dicho que de no lograrlo no lo volverá a intentar.

Sus rivales han movido ficha antes que él. Óscar Iván Zuluaga, el candidato del partido de Uribe, ya anunció este lunes que se retira de la batalla presidencial y apoyará a Fico. Este ha negado una y otra vez que sea el candidato del expresidente, que ha elegido a todos los sucesores desde su salida, con la excepción de Juan Manuel Santos en su segundo mandato. Con este apoyo público Fico tendrá más difícil desembarazarse del rol de sucesor de Duque, lo que cotiza a la baja dada la poca popularidad del actual presidente.

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La derecha asimilará a Petro con el castrochavismo porque en el pasado propuso expropiar latifundios para dejarlos en manos de campesinos. Antes dudaba a la hora de responder a estos cuestionamientos, pero ahora se defiende sin titubear. En su día perteneció al M-19, una guerrilla urbana que creó entusiasmo entre los círculos de izquierdas y más tarde se acogió a un proceso de paz que la convirtió en partido político. De todos modos, nunca fue un hombre de armas, su labor tuvo que ver más con lo social. Lideró la ocupación de un terreno con cientos de familias que fundaron un barrio, el Bolívar 83, en Zipaquirá, la ciudad cercana a Bogotá en la que se crio.

Francia Márquez, en un acto de campaña en Bogotá, el 5 de marzo.
Francia Márquez, en un acto de campaña en Bogotá, el 5 de marzo. RAUL ARBOLEDA (AFP)

Los pactos a los que tendrá que llegar le conllevarán otros problemas. La coalición obliga a los segundos en las primarias a ser la fórmula presidencial del candidato. En este caso, Francia Márquez, una ambientalista que recibió 785.000 votos, solo por detrás de Petro y Fico. Un resultado espectacular. Ella representa el feminismo, un movimiento sobre el que Petro no ha demostrado mucha sensibilidad en ocasiones, y la visibilidad de las minorías del país. La BBC la incluyó en un listado de las 100 mujeres más inspiradoras del mundo.

La alianza con Gaviria podría desplazar a Márquez. “Puede haber una división en el pacto de izquierdas si Petro no contenta a algunos de sus aliados. No sería nada bueno, deben mantenerse unidos”, opina Laura Wills, politóloga de la Universidad de los Andes. En ese caso, Márquez podría sentirse atraída por el discurso de Fajardo, que algunas cuestiones puede ser más progresista que el de Petro.

Para vencer en primera vuelta tendrá que hacer un esfuerzo por atraer a más mayorías. “Petro tiene que moderarse, negociar con otros partidos que no necesariamente le apoyaron a él. No puede mantenerse cerrado en algunas de sus posturas. Así podría llegar a entenderse con otros”, prosigue Wills.

Petro encara dos meses y medio trascendentales para su destino. En el Congreso forjó su reputación de político valiente enfrentado a la parapolítica. En el Senado levantó la voz contra la corrupción. Ahora tiene por delante un tiempo para demostrar si es alguien de consensos y mayorías para gobernar un país como Colombia, su viejo anhelo.

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Gustavo Petro llama a las puertas de la presidencia de Colombia. El líder de la izquierda se ha impuesto con contundencia en las primarias de las coaliciones y ha colocado al Pacto Histórico como primera fuerza del Senado. La consulta de la izquierda, con más de cinco millones de votos, logró casi el mismo apoyo que el centro y la derecha juntos. Federico Fico Gutiérrez tratará de frenar a Petro desde la derecha. Una batalla ya conocida en un país profundamente polarizado y en el que nunca ha gobernado la izquierda. Gutiérrez se impuso con holgura y sale fortalecido de la cita electoral de este domingo frente a un centro desdibujado, con unos apoyos muy mermados, que le dieron a Sergio Fajardo la victoria. La cita electoral de este domingo se considera un termómetro para la primera vuelta de las presidenciales, que se celebran el próximo 29 de mayo.

Los colombianos acudieron a votar en las elecciones legislativas con las primarias en la cabeza. En un país tan presidencialista, los nombres de los candidatos le robaron todo el protagonismo al Congreso, aunque su función como aliado o contrapeso del Ejecutivo es clave para la gobernabilidad del país.

La izquierda toma impulso en todos los frentes para la carrera presidencial, que arranca oficialmente este lunes después de haber definido a los aspirantes. Hace cuatro años, cuando Petro perdió en la segunda vuelta frente a Iván Duque, candidato del uribismo, su partido apenas logró tres escaños en el Senado, frente a los 17 de ahora, según las proyecciones. Aquellas elecciones de 2018 se convirtieron en un todos contra Petro, un escenario que el líder de la izquierda quiere evitar a toda costa con una victoria en la primera vuelta, para la que necesitaría superar el 50% de los votos.

Los tres candidatos vencedores de las primarias se unen a aquellos que concurren en solitario. Se trata de Rodolfo Hernández, la sorpresa de esta precampaña y que se aupó al tercer puesto de las encuestas; Ingrid Betancourt, la política que pasó seis años en la selva secuestrada por las FARC, y Óscar Iván Zuluaga, el candidato de un uribismo en horas bajas. Los sondeos han ofrecido hasta ahora una imagen aún muy distorsionada por la cantidad de precandidaturas —hasta 15— que reunían las coaliciones.

La derecha también sale reforzada de la noche electoral con una coalición marcada por la ausencia del Centro Democrático, el partido del expresidente Álvaro Uribe, que lleva manejando los hilos del poder en Colombia desde hace dos décadas. La baja popularidad de Iván Duque acabó por hundir el uribismo hasta el punto de que parte de sus figuras han dado su apoyo públicamente a Gutiérrez frente a su propio candidato. A Zuluaga no se le espera mayor recorrido. Y Fico, al que muchos han señalado como el valedor de Uribe en la sombra, cuenta con la simpatía del expresidente. Con estos apoyos, el ya candidato del Equipo por Colombia tratará de pasar a la segunda vuelta para movilizar a su alrededor todo el antipetrismo que genera el líder de la izquierda.

El dibujo del nuevo Senado consolida, además de al Pacto Histórico, a los dos partidos tradicionales: Conservador y Liberal. La hegemonía del Centro Democrático de Uribe, primera fuerza en la pasada legislatura con 19 escaños, llega a su fin En las últimas semanas, el mismo Petro había arengado a los suyos a votar masivamente por el Pacto en el Congreso para poder hacer las reformas “que necesita el país”. El tipo de mensajes que pone en alerta a sus competidores.

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El centro fue el gran damnificado de la noche electoral. La coalición no cumplió nunca con las expectativas de su nombre -Coalición Centro Esperanza- y su paso por la campaña se convirtió en un camino accidentado en el que terminaron estrellándose este domingo. La coalición fue la que menos votos sumó de las tres. Fajardo se impuso a otras opciones de la coalición como al líder del Nuevo Liberalismo, Juan Manuel Galán, y al académico Alejandro Gaviria, que pese al entusiasmo de la élite bogotana nunca logró despegar y es un desconocido para la gran Colombia.

Los resultados dejan al centro medio descabalgado del escenario de la batalla presidencial, en el que una izquierda fortalecida tratará de vencer a una derecha que, a tenor de los resultados, no estaba tan muerta como parecía. Una encuesta de septiembre del año pasado aseguraba que el 71% de los votantes colombianos se considera de centro, pero la Coalición Centro Esperanza hasta ahora no ha logrado atraer a esos electores, cansados del uribismo y temerosos de un líder populista como Petro. Las constantes divisiones y peleas internas de la coalición impidieron que llegaran con propuestas claras a la sociedad, siempre enzarzados en una cuita que miró más a su ombligo que al exterior. Ahora que la pelea por el liderazgo ha terminado, Fajardo tiene que cerrar filas a su alrededor para tratar de despegar y mejorar sus números. Gaviria, hasta ahora su mayor enemigo interno, aseguró el domingo que contaba con todo su apoyo.

El lunes empieza a abrirse otro escenario. El de los apoyos y las alianzas que logren los candidatos ya definidos. El Partido Liberal, del expresidente César Gaviria, no tiene aspirante propio y su apoyo se rifa por la enorme cantidad de votos que mueve, incluso por el mismo Petro, que ya ha hecho algún acercamiento. Fajardo, sin embargo, siempre se ha negado a un pacto con cualquiera de las grandes formaciones tradicionales.

La verdadera campaña empieza ahora con la mirada en el 29 de mayo y la duda de qué tiene más fuerza: el petrismo o el antipetrismo. Las elecciones tienen un claro protagonista.

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El precandidato Gustavo Petro votando este domingo en Bogotá, acompañado de su hija adolescente, de rojo. Detrás, su esposa,  Verónica Alcocer.
El precandidato Gustavo Petro votando este domingo en Bogotá, acompañado de su hija adolescente, de rojo. Detrás, su esposa, Verónica Alcocer.GUSTAVO PETRO PRESS TEAM (via REUTERS)

La izquierda ha logrado este domingo una votación masiva gracias al tirón de Gustavo Petro, el favorito a ser el próximo presidente de Colombia, y a la solidez de la medioambientalista Francia Márquez entre el progresismo. El Pacto Histórico, como se llama esta coalición, ha recibido el doble de votos que la derecha y seis veces más que el centro. El exguerrillero del M-19 cumplió con los pronósticos y camina con paso firme a la votación de la primera vuelta. “Hemos logrado el mejor resultado del progresismo en la historia de Colombia”, dijo Petro, eufórico.

Con estos datos en la mano no resulta descabellado que Petro logre vencer en la primera vuelta, sin necesidad de una segunda. Para eso necesita una mayoría absoluta, la mitad más uno. Hasta ahora solo lo ha conseguido un candidato en la historia moderna de Colombia, Álvaro Uribe en 2006. Posiblemente, esa sea su mejor oportunidad, la línea más recta, de llegar al Palacio de Nariño, la residencia presidencial. La segunda vuelta puede ser una trampa para sus intereses. El exalcalde de Bogotá atrae con el mismo magnetismo a seguidores y detractores. La ronda final podría convertirse en un todos contra Petro.

Sus números, a día de hoy, son apabullantes. Recibió el 80% de los votos de su coalición, algo esperado, pero quedaba por ver si el dato absoluto de votos iba a ser bueno. Lo es. Acumuló cuatro millones de votos (90% escrutado), 1,2 millones más que en la consulta de 2018. A solo 800.000 de los que tuvo en primera vuelta contra Iván Duque, que acabó derrotándolo. La baja popularidad de Duque como presidente, la pérdida de brillo del uribismo y el descontento social que quedó reflejado en las protestas del año pasado han consolidado su perfil de presidenciable.

La gran duda de la izquierda es si Petro contará con Márquez como fórmula presidencial. Eso significa que llegado el momento sería su vicepresidenta. Márquez viene de las entrañas de la Colombia rural. En 2014 lideró una movilización de mujeres negras en el Cauca, uno de los territorios más golpeados por el conflicto armado. Denunció que la minería ilegal envenenaba los ríos y destruía los bosques, el tipo de activismo que te suele costar la vida en ese lugar. Esa valentía la llevó a ganar el Goldman Environmental Prize, el Nobel del medioambiente.

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La tentación de Petro, según los analistas, es aliarse con algún personaje con más poder dentro de la política tradicional que le asegure la victoria. Sumarse a la coalición suponía aceptar que el segundo más votado sería la fórmula, pero eso no asegura nada. Petro ha sido ambiguo al respecto. De hecho, algunos votantes de Petro en primera vuelta aseguraban que iban a votar a Márquez para empoderarla y obligar al ganador a tenerla en su equipo. Márquez representa la negritud, las minorías, el regionalismo en un país excesivamente capitalista y el feminismo.

Desde ya, Petro trata de mostrar una cara más moderada que la que sus rivales tratan de achacarle. El conservadurismo lo relaciona con la extrema izquierda, Nicolás Maduro y el castrismo. En el discurso que dio al conocerse los resultados, él destacó su abrazo del otro día con Gabriel Boric, la esperanza de la izquierda en América Latina, y su visita al Papa en Roma.

Petro tendrá ahora que hacer campaña frente a Sergio Fajardo, ganador de la consulta del centro, y Federico Gutiérrez, Fico, vencedor de la derecha. Fajardo obtuvo unos números muy discretos, la prueba de que esa coalición fragmentada y finalmente enfrentada no ha funcionado. Incluso Ingrid Betancourt, que perteneció a ella y se salió, le puede quitar votos como candidata independiente.

Fico (Medellín, 47 años) ocupará el lugar exacto de Duque hace cuatro años. Entonces se enfrentaron Duque, Petro y Fajardo. Ahora Fico, Petro y Fajardo. A su favor, la inercia conservadora que ha hecho que el uribismo y sus derivados hayan gobernado en Colombia en las dos últimas décadas. En contra, el desgaste que eso conlleva. Petro, en cambio, representa para muchos un cambio de ciclo.

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Los candidatos de la Colombia Humana – Unión Patriótica; GSC Creemos Colombia y el Partido Alianza Social Independiente «ASI» obtuvieron la mayoría de los votos.

Noticias Colombia.

Las consultas interpartisdistas, alianzas de partidos políticos o movimientos, se riñeron en  una importante ‘disputa’ electoral durante la jornada de este domingo 13 de marzo. Nombres como Gustavo Petro, Federico Gutiérrez y Sergio Fajardo fueron los elegidos por los votantes.

Durante el pre-conteo de la Registraduría y lo revelado en los primeros boletines no hubo sorpresa alguna.

A lo largo de la valoración de las mesas de votación, precandidatos como Gustavo Petro Urrego se llevaron la delantero desde el primer momento, obteniendo hasta el boletín número 5 un total de 16.042 votos (80,34%).

Mientras que la segunda candidata en disputa en esa coalición, Francia Márquez con el aval del Partido Polo Democrático Alternativo llevaba para ese mismo momento, 2.588 (12,96%).

Detrás de ellos y también del Pacto Histórico, se empezaron a ubicar Camilo Romero (Coalición Partido Unión Patriótica «UP» y Alianza Democrática Amplia «ADA»), Arelis Uriana (Movimiento Alternativo Indígena y Social «MAIS») y Alfredo Saade (Alianza Democrática Amplia «ADA»).

Datos y diferencias que se mantuvieron a lo largo del escrutinio, teniendo como líder de dicha coalición a Gustavo Petro, quien al boletín 13, con 58,51% de mesas informadas

y un total de 79,82%, logró 2.428.163 votos.

Mientras que Francia Márquez 444.036, (14,59%).

Equipo Por Colombia

En el Equipo Por Colombia, la cabeza de la votación interna fue tomada desde el conteo de la primer mesa por Federico Gutiérrez, de GSC Creemos Colombia.

El exalcalde de Medellín se mantuvo en lo más alto de dicha coalición interpartidista de forma tajante.

Dejando relegados a sus contrincantes de manera importante.

Al punto que en el boletín #9 y con un total de 35,12% mesas informadas, tenía un total de 477.601 votos (56,70%).

Seguido de David Barguil del Partido Conservador Colombiano, 129.315 votos, (15,35%); Álex Char GSC País de Oportunidades, 118.267 votos (14,04%); Aydeé Lizarazo, Partido Político Mira 65.371 (7,76%); y Enrique Peñalosa del Partido de la U, 51.758 (6,14%).

Boletín #14

Para el boletín #14 se confirmaba a Federico Gutiérrez como el candidato de Equipo por Colombia, logrando 1.286.738 votos correspondiente al 54,58% de los votos y el 62,93% de mesas informadas.

Mientras que su competidor más cercano, David Barguil, obtenía en ese momento 380.833 votos, 16,15%.

Así felicitaron y aceptaron el triunfo de ‘Fico’ sus contrincantes.

Centro Esperanza

En la coalición Centro Esperanza el tema ha estado mucho más reñido, inicialmente en medio de la publicación del conteo en las mesas, el candidato Carlos Amaya, del Partido Político Dignidad – Partido Alianza Social Independiente  «ASI» empezó a «dar el golpe» en el tablero poniéndose por encima del candidato Sergio Fajardo desde el boletín # 4.

Sin embargo, luego del avance del conteo, Sergio Fajardo alcanzó a quien parecía ser la sorpresa de dicha coalición y lo terminó superando.

Siendo las 6:30 de la tarde, alcanzando el boletín #17 se confirmaba el ganador de la consulta de Centro Esperanza.

Sergio Fajardo había logrado hasta ese momento 501.959 votos (32,40%), Carlos Amaya 357.416 (23,07%) y Juan Manuel Galán 339.435 votos (21,91%).





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Trabajadores alistan este sábado las mesas de votación en Corferias, en Bogotá.
Trabajadores alistan este sábado las mesas de votación en Corferias, en Bogotá.Carlos Ortega (EFE)

Colombia no solo decide este domingo la composición de su Congreso durante los próximos cuatro años. Los que se acerquen a votar también podrán escoger una de tres consultas interpartidistas que hay convocadas para decidir candidaturas finales a la presidencia. Formaciones de izquierda (Pacto Histórico), centro (Esperanza) y derecha (Equipo por Colombia) acordaron hace meses que apoyarían al vencedor o vencedora (casi siempre hombre, en realidad) que saliera de cada una de ellas. Y aunque hay candidatos que se presentan de manera independiente, lo más probable es que el futuro Jefe del Estado colombiano se encuentre entre ellos.

Pacto Histórico: Petro, sin rival

Gustavo Petro es ahora mismo el contendiente más fuerte de todos los que aspiran a ocupar la Casa de Nariño desde el próximo 7 de agosto. En su consulta interpartidista nadie le llega ni siquiera cerca, hasta el punto de que muchas voces cuestionan cuál era la necesidad de convocarla. Más de sesenta puntos le separan de su inmediata seguidora.

La respuesta más realista es que para Petro, esta preelección apenas ha sido una manera de continuar con la campaña de oposición que lanzó el día después de perder la segunda vuelta de 2018 contra Iván Duque. Entonces logró en torno a un 42% de los apoyos, una cifra inusitada para un candidato tan a la izquierda en el espectro ideológico como lo está este exalcalde de Bogotá (y, hace décadas, antiguo guerrillero del M19). Ahora espera superarlo, asumiendo que tiene un puesto casi fijo en la segunda vuelta. No hay ni una sola encuesta que no se lo dé, aunque juega con mucha ventaja en la pregunta sobre la elección presidencial final porque es el único que todos los ciudadanos asumen que estará allí. Su barrera real es ese 42%, más de lo que ahora marcan los sondeos. Y, aunque es cierto que ha repuntado en intención de voto final (la pregunta de “por quién votaría para la presidencia de Colombia si hoy fuera la elección”), también ha descendido en apoyos dentro de su propia consulta (la pregunta de “por quién votará en la consulta interpartidista del Pacto Histórico”). Francia Márquez, activista campesina afro de la costa del Pacífico, ha logrado hacer cierta mella en los aún elevadísimos números de Petro.

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Para Márquez esto ya es una victoria. Nadie esperaba de manera realista que fuera a superar a Petro, punto focal de todos los debates nacionales sobre política. Pero sí que empezara a lograr un reconocimiento público que tradicionalmente se le ha negado a perfiles como el suyo en un país que tiende a escoger sus élites políticas entre los hombres de la capital, o en todo caso de Antioquia. Queda por ver si Petro cumplirá con el compromiso interno de nombrar a la segunda persona con más votos como su fórmula vicepresidencial.

Fajardo lidera sin arrasar la lucha por el Centro Esperanza

En el centro la elección se mantiene notablemente más abierta. Sergio Fajardo, que perdió su puesto en la segunda vuelta de 2018 contra el propio Petro por apenas 250.000 votos, mantiene su liderazgo según todas las encuestas. Ahora bien, la brecha con el segundo es notablemente menor que en el caso del Pacto Histórico.

También son menores los tamaños de las muestras, lo cual añade incertidumbre a estos datos. Mientras más de un tercio de los votantes probables de este domingo afirman que se acercarán a los puestos con la intención de ejercer sufragio en la consulta de izquierdas, menos de un 15% espera hacerlo por el centro, según las última encuesta de la casa Invamer. Esta paradoja (más votarán en la que menos se decide) se explica precisamente porque Petro ha mantenido una capacidad de movilización mucho mayor a la de Fajardo en los últimos cuatro años. De ahí que la ciudadanía también entienda la consulta como una manera de mantener la relevancia del líder de la oposición.

Esto deja en una situación delicada a Fajardo y a todo el Centro Esperanza. Los dolores internos de la coalición no han ayudado. La salida de Ingrid Betancourt en enero por considerar que sus compañeros de viaje no eran lo suficientemente ‘puros’ en el ámbito anticorrupción subrayó las luchas intestinas y quizás alejó a votantes útiles que optaron por hacer valer su voto en términos de afirmación (con Petro) antes que de elección.

Una parte de estos votos que han salido los han pagado los candidatos que lideran la consulta, no sólo Fajardo. También el líder del Nuevo Liberalismo Juan Manuel Galán y el exrector de la Universidad de Los Andes Alejandro Gaviria. Ahora bien, las tendencias para estos son contradictorias entre sondeos, señalando probablemente que lo pequeño de las muestras actuales no permite anticipar resultados con precisión. De igual manera, el aumento de última hora de Carlos Amaya es llamativo y va en paralelo con un mayor reconocimiento público fuera de su partido (Alianza Verde) y su región (Boyacá), pero incierto en su alcance.

Fajardo se enfrenta por tanto a un escenario bastante más incierto del que tiene ante sí Petro, y al mismo tiempo menos esperanzador por la falta de entusiasmo en la consulta que quizás le encumbra como candidato, pero que con ello apenas le señalará el inicio de un camino que se anticipa arduo hasta la primera vuelta de mayo.

Equipo por Colombia, entre ‘Fico’ y Char

Dos exalcaldes lideran la consulta de la derecha, o de una parte de esta. La formación fundada por el expresidente Álvaro Uribe, Centro Democrático, decidió no entrar en ella, restándole así poder y certidumbre a quien salga escogido. Sea el exmandatario de Medellín Federico Fico Gutiérrez (al alza en las encuestas) o el de Barranquilla Alejandro Char (a la baja), cuando salga de este proceso deberá sentarse a cuanto menos intentar conversar con Óscar Iván Zuluaga (ahora mismo, candidato presidencial del CD) y probablemente también con el propio Uribe.

Ninguno de los dos tendrá especialmente difícil entenderse con el CD, al menos en lo programático (otras cuestiones, como los egos y las cuotas de poder, van aparte). Tampoco con David Barguil, cuarto en discordia y líder del tradicional Partido Conservador. Entre ambos niveles está Enrique Peñalosa, exalcalde de Bogotá, que se ha movido desde sus orígenes de centro verde a protagonizar anuncios con metáforas masculinas poco sutiles para defender su empaque en materia de seguridad.

Su campaña no ha llegado a arrancar, a tenor de la evolución de las encuestas, y, salvo sorpresa (plausible, dado el escaso número de sondeos y el relativamente pequeño tamaño de algunas muestras), se quedará fuera de la contienda más cerrada de las que se disputarán este domingo. Es posible que de ella salga el rival final de Petro en la segunda vuelta, si se cumplen los pronósticos actuales que favorecen al candidato de izquierda, y si el centro (con Fajardo o con uno de sus rivales) no logra amplificar la conexión de su propuesta con la ciudadanía colombiana.

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The candidate of the Historical Pact assured that the senator for the Democratic Center, María Fernanda Cabal, tried to hinder the demonstration with which he closed his campaign ahead of the elections for the inter-party consultations on March 13.

(You can read: The hero citizen of Cali will be trained as a rescuer)

“There goes the Cabal, a countrywoman from these regions. They wanted to organize a rally against Petro. And I got involved…, but poor Cabal, how is it going to come here with 15 people to sabotage this demonstration! The Cabal is delusional,” said the candidate of the Historical Pact, before thousands of people who filled the Bulevar del Río sector in the center of the capital of Valle del Cauca.

Petro also affirmed that the Uribista senator, who was born in Cali, is saying that he intends to end the Familias en Acción program and that is not true. “I am not going to end Families in Action, but I am going to think about it in the midst of the needs of this country. The first need is that of the boy and girl of early childhood. I want that subsidy to become an income by right, not by gift; Basic income they call it. We are going to talk about the State giving the mother who is the head of the family a vital basic income, which will take her out of poverty, not keep her in poverty,” she explained.

This newspaper asked journalists from Senator Cabal’s Office of Communications if what Petro said about the alleged sabotage of his campaign closure is true, but he has not received an answer.

(We recommend: The Mayor of Cali declares the public calamity due to the intense winter)

Today is the last day for candidates for Congress and inter-party consultations to campaign in the public square.

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Petro also affirmed that the Uribista senator, who was born in Cali, is saying that he intends to end the Familias en Acción program and that is not true. “I am not going to end Families in Action, but I am going to think about it in the midst of the needs of this country. The first need is that of the boy and girl of early childhood. I want that subsidy to become an income by right, not by gift; Basic income they call it. We are going to talk about the State giving the mother who is the head of the family a vital basic income, which will take her out of poverty, not keep her in poverty,” she explained.

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presidential candidate Gustavo Petro He denounced through his social networks that he was not allowed to enter the island of Providencia during his visit to the San Andrés archipelago for his campaign events.

Petro said on his Twitter account: “The government prohibits us from reaching the island of Providencia, a violation of political rights, which are fundamental rights guaranteed by the Constitution. I ask the Attorney General to initiate the investigation.”

After Petro’s claim, the mayor of Providencia, Norberto Gari Hooker, in an audio circulating on networks, pointed out that Gustavo Petro did not complete the previous process to enter the municipality, which is a requirement for non-residents of the archipelago. established while the island remains ‘closed’ for the reconstruction process.

Mayor of Providencia on Petro’s visit

Norberto Gari Hooker, mayor of Providencia, explained why Gustavo Petro was denied entry to the island.

However, several residents in the municipality contacted by El Isleño say that every day they enter Providence and for various reasons, numerous people and do not return them, as to the candidate.

In this regard, Carlos Archbold, one of the leaders of the Petro campaign on the island, said from the ‘El Embrujo’ airport in Providencia that they will continue to await the arrival of the candidate, scheduled for this Tuesday at one in the afternoon.

“This, rather, would seem like a political decision against the candidate of the Historical Pact”Archbold said.

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Los precandidatos a las presidenciales colombianas de la coalición de izquierda Pacto Histórico, durante el debate.
Los precandidatos a las presidenciales colombianas de la coalición de izquierda Pacto Histórico, durante el debate.

Gustavo Petro es, desde hace ya bastante tiempo, el rival a batir de cara a las elecciones presidenciales en Colombia, con un respaldo que lo pone a la cabeza de todas las encuestas en un panorama político atomizado. Ese favoritismo le ha permitido al exalcalde de Bogotá forjar el Pacto Histórico a su medida, aunque formalmente compite con la líder ambiental Francia Márquez, el exgobernador de Nariño Camilo Romero, la líder indígena wayú Arelys Uriana y el cristiano Alfredo Saade en la consulta de la coalición de izquierda el próximo 13 de marzo. Ninguno de los aspirantes atacó este jueves en el debate organizado por Caracol Radio y EL PAÍS, en el que Petro vislumbró un eje progresista en América Latina si alcanza la presidencia.

Todos coincidieron en reivindicar al Pacto Histórico como la verdadera opción de cambio y transformación, las palabras más repetidas a los largo del encuentro. Mientras una decena de precandidatos todavía disputan codo a codo la candidatura de las otras dos coaliciones de centro y de derecha, Petro lidera con holgura las preferencias dentro de su bloque –entre un 77% y un 90% de los encuestados–. Por eso, el debate, moderado por la periodista Diana Calderón, comenzó con la pregunta de si tiene sentido una consulta cuando hay un favorito tan nítido.

“Cada uno de nosotros planteamos desde el inicio nuestra aspiración a la presidencia…pero luego llegamos a pactar un programa que reconoce la diversidad étnica y cultural, un programa que reconoce la necesidad de las transformaciones estructurales”, sostuvo Francia Márquez. “Representamos la diversidad del país…vinimos a compartir, a construir y a competir”, la secundó Romero, mientras que Uriana destacó que su entrada fue concertada y debatida entre las organizaciones sociales, y Saade se definió como un representante de los “cristianos progresistas” –a pesar de que su ingreso ha sido cuestionado por sus posiciones en temas como el aborto–.

Hace cuatro años, Petro perdió en la segunda vuelta contra el presidente Iván Duque, aunque obtuvo más de ocho millones de votos (43%), y ha estado en campaña desde entonces. “Una consulta no es solamente para definir un candidato”, dijo cuando le llegó su turno, conectado vía Zoom desde la ciudad de Cali. “La experiencia que tuvimos en 2018 nos demostró que las consultas compiten entre sí, y determinan el resultado final: el presidente”, señaló. “Si nosotros ganamos frente a las otras consultas [Equipo por Colombia y Coalición Centro Esperanza], estaríamos asegurando ganar la presidencia quizás en la primera vuelta presidencial”, el 29 de mayo, vaticinó optimista.

Con la bandera del cambio al alza, el debate abordó las posturas de los aspirantes del Pacto Histórico frente al modelo económico. “La crisis ambiental, la crisis humanitaria que hoy hay en el país, la crisis del conflicto armado, es una evidencia del fracaso del modelo económico neoliberal”, diagnosticó Francia Márquez. “Repensar un modelo económico de desarrollo tiene que ser sobre la base no de la acumulación y del despojo, sino al contrario, de la distribución y del bienestar social y ecológico del país. El primer renglón de la economía no puede seguir siendo el extractivisimo, queremos que sea un sistema de producción agroecológica”, señaló. “Yo creo que el país tiene que asustarse y espantarse si seguimos como venimos, que un crecimiento económico signifique estos niveles de desigualdad y pobreza”, la complementó Romero.

“La riqueza en realidad está en los puestos de trabajo”, argumentó Petro. “Lo que estamos proponiendo es incrementar los puestos de trabajo en Colombia, que implica agricultura, industria, turismo, y dejar de depender del petróleo y del carbón. Primero, porque el mundo lo exige”, sostuvo al defender su propuesta de iniciar una transición hacia una economía descarbonizada, en la que los cinco aspirantes coincidieron. ¿Cómo se reemplazan en el corto plazo las divisas del petróleo y del carbón? Con turismo, agro industrialización del cannabis, fortalecimiento del valor agregado del café y con el uso de bonos de carbón para preservar la selva amazónica, sostuvo.

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El precandidato del Pacto Histórico Gustavo Petro, durante su intervención a través de zoom.
El precandidato del Pacto Histórico Gustavo Petro, durante su intervención a través de zoom.

Petro, quien perteneció en su juventud a la extinta guerrilla del M-19, todavía despierta resistencias en algunos sectores de la sociedad. Ante la pregunta por los miedos de los empresarios, se mostró a la defensiva. “La prensa va reafirmando el tipo de campaña que nuestros contradictores hacen”, se quejó. El puntero de los sondeos cuestionó que les pregunten si Colombia se va a parecer a Venezuela, cuando “Venezuela está hundida en su economía por su dependencia del petróleo, y nosotros lo que estamos proponiendo es lo contrario”.

El exalcalde de Bogotá se las ha arreglado para mantener una actividad frenética en este 2022. En lo que va del año se ha repartido entre los debates, las salidas a la plaza pública en eventos multitudinarios en distintos rincones de Colombia y una agenda internacional que lo ha llevado a visitar en dos ocasiones España, donde sostuvo un encuentro con Pedro Sánchez, y a reunirse con el papa Francisco en el Vaticano. También ha exhibido en redes sociales la invitación el próximo 11 de marzo a la toma de posesión de Gabriel Boric en Chile.

El frente internacional estuvo presente en el encuentro. “Se va a constituir un nuevo eje progresista en América Latina. Básicamente, pues depende de los electorados, entre Lula, Boric, y ojalá el que les habla en Colombia”, apuntó Petro, quien delineó un camino hacia sociedades del conocimiento, que sean capaces de industrializar sus países y de modernizar las agriculturas vía reformas agrarias. En resumen, sobre la base de la producción y del conocimiento, “construir en nuestra América Latina una democracia multicolor. Para Colombia eso específicamente significa una era de paz”. Exhibió también una posición muy crítica con el régimen de Daniel Ortega en Nicaragua. “En ese viejo progresismo, entre comillas, que se ancló a la economía fósil, no hay opción para América Latina. La opción de América Latina es el conocimiento, la producción, la integración latinoamericana en las economías descarbonizadas”, enfatizó.

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