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Moscú han denunciado este viernes que el Ejército de Ucrania ha atacado un depósito de combustible en territorio ruso. Según el gobernador de la región de Belgorod, Vyacheslav Gladkov, dos helicópteros de las Fuerzas Armadas ucranias habrían logrado alcanzar el objetivo situado a apenas 80 kilómetros al norte de la ciudad ucrania de Járkov, uno de los frentes más duros de una guerra que se prolonga ya más de un mes. No ha habido víctimas en el ataque. Los dos aparatos habrían cruzado a territorio ruso volando a baja altura en una incursión llevada a cabo en la madrugada de este viernes, según la versión de Gladkov. Un día antes, el portavoz del Ministerio de Defensa ruso, Ígor Konashenkov, aseguraba que sus fuerzas contaban con “una superioridad aérea absoluta” que les permitía atacar a los ucranios en el oeste y el centro del país. El Gobierno ucranio de Volodímir Zelenski no se ha pronunciado por el momento.

“Los servicios de emergencias están tratando de extinguir el incendio lo antes posible. No hay ninguna amenaza para la población”, agregó el gobernador en su canal de Telegram. Los residentes de tres calles cercanas al depósito fueron alojados temporalmente en un centro deportivo de la ciudad. Por su parte, el servicio de prensa de la petrolera propietaria de las instalaciones, Rosneft, aseguró que todo el personal fue evacuado a tiempo.

Dos trabajadores de la compañía se encontraban en el lugar en el momento del ataque, aunque no resultaron heridos, según ha publicado el alcalde de Belgorod, Antón Ivanov, en su canal de Telegram. La explosión tuvo lugar a las 5.51. Más de 170 miembros trabajadores enviados por el Ministerio de Emergencias han participado en las tareas de extinción de las llamas.

El pasado 29 de marzo ocurrió otro incidente sin aclarar en la misma región, en la aldea de Krasny Oktyabr, a 20 kilómetros de la frontera. Un incendio en un depósito de municiones provocó una serie de potentes explosiones en la zona y cuatro militares rusos resultaron heridos, según relataron varias fuentes a la agencia de noticias TASS. La versión preliminar que maneja el servicio de emergencias es que el fuego se debió a un error humano. Además, unos 180 vecinos fueron evacuados por la noche a la capital de la región.

El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos ha constatado hasta la medianoche del 28 de marzo que durante la guerra emprendida por Rusia contra Ucrania 1.179 civiles han fallecido y otros 1.860 han resultado heridos. Naciones Unidas cree que las cifras podrían ser “considerablemente más altas” por la falta de información de las zonas más peligrosas, y advierte de que la mayoría de las muertes se produjeron por explosiones de bombas y misiles.

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En la región separatista de Donbás, origen de la guerra que comenzó en 2014, la cifra de víctimas mortales se eleva a 326 fallecidos en el territorio controlado por Kiev, y 62 muertos en las autoproclamadas repúblicas populares de Lugansk y Donetsk.

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El Gobierno de Ucrania ha acusado a Rusia de deportar a su territorio a miles de personas forzosamente, entre ellas, cientos de menores. La defensora de los Derechos Humanos ucrania, Liudmila Denisova, asegura que las fuerzas de Vladímir Putin están trasladando a civiles del área de Donbás y de localidades ocupadas del sur a campamentos improvisados denominados “de filtración”. Allí las fuerzas rusas les requisan los pasaportes, son interrogados y, finalmente, muchos de ellos son enviados a ciudades rusas. Kiev denuncia que Moscú conduce a miles de civiles desesperados por las bombas y la destrucción a través de corredores, a veces sin saber hacia dónde se dirigen. Al menos 40.000 han sido trasladados ya de Ucrania a territorios controlados por Rusia, según la vice primera ministra de Ucrania, Irina Vereshchuk.

En las instalaciones de recepción de desplazados internos del centro del país, varias personas de la zona del sur de Donetsk describen casos de civiles captados en controles rusos, que son detenidos y trasladados contra su voluntad. Por teléfono, una mujer de Mariupol que pide proteger su identidad porque aún tiene familia en la ciudad, afirma que sus vecinas, muy mayores, se vieron forzadas a aceptar el traslado por parte de los soldados rusos. “Entraron en el refugio donde estaban y les dijeron que pronto sería atacado. No tuvieron otro remedio”, relata.

El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, ha asegurado que unos 2.000 menores han sido “secuestrados” en las zonas que permanecen bajo el ataque de las fuerzas del Kremlin. Pero las dificultades para acceder a esos territorios, sumadas a la ausencia de organismos internacionales en dichos puntos, hacen muy difícil una verificación independiente de las cifras. Ucrania denuncia el secuestro, además, de decenas de alcaldes, políticos locales, periodistas y activistas de las localidades ocupadas.

160.000 personas atrapadas a Mariupol

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Cuando la guerra de Putin contra Ucrania entra en su quinta semana y la contraofensiva de las fuerzas de Zelenski está logrando recuperar áreas del sur del país y cercanas a la capital, Kiev, las tropas rusas continúan con su asedio a Mariupol, la ciudad portuaria del mar de Azov que se ha convertido en el símbolo del sufrimiento de la población civil por esta guerra. Los soldados rusos controlan ya varias zonas de la localidad, donde quedan aún atrapadas unas 160.000 personas, según ha afirmado este lunes su alcalde, Vadim Boichenko. Desde las áreas ocupadas de Mariupol retransmiten ya los empleados de varios medios estatales rusos, que atribuyen la destrucción a los “nacionalistas ucranios”.

Desde Mariupol han sido deportadas también miles de personas. Decenas de ellas han sido transportadas a un centro deportivo de Tarangong, una ciudad rusa entre la localidad del Mar de Azov y la rusa Rostov del Don. Boichenko ha acusado a las fuerzas rusas de impedir la evacuación y las salidas seguras de la ciudad hacia otras zonas de Ucrania y de emplear varias estrategias para las deportaciones forzadas: desde obligar a la ciudadanía a subirse a autobuses con destino a territorios ocupados y de ahí a Rusia, a canalizar las salidas a través de corredores y sin detallarles a esos civiles desesperados por abandonar una ciudad devastada que van a ser trasladados a Rusia. “Los ocupantes están obligando a la gente ya agotada por la guerra a subirse a los autobuses”, dijo Boichenko en un mensaje de Telegram.

Imágenes de satélite permiten identificar también un campamento en Bezimenne, un pueblo costero a unos 90 kilómetros al este de Mariupol. Allí se alojan, al menos, 5.000 personas entre tiendas de campaña, un colegio y un club deportivo, según informó el diario oficial del Gobierno ruso Rossiskaya Gazeta hace unos días. La noticia detalla que las personas trasladadas fueron retenidas en puestos de control donde se les tomaron las huellas dactilares y fotografías. “Sus datos se verifican en una base de datos de delincuentes buscados. Uno de los problemas clave es la escasez de tarjetas SIM y no todos tienen un teléfono móvil”, señaló el diario ruso.

Por su parte, Rusia niega que esté deportando gente a la fuerza y asegura que ha recibido en “evacuaciones” a unas 400.000 personas que han “expresado el deseo de escapar” al país. Medios rusos informan también de que cientos de civiles procedentes de Ucrania han sido enviados en tren a más de un millar de kilómetros al norte, a las regiones de Yarloslavl y Riazán.

El Ministerio de Defensa ucranio y la Fiscalía del país están recopilando documentación de los casos de deportaciones forzosas para acudir ante instancias internacionales a denunciar lo que es un abuso de los derechos humanos: deportar civiles al país invasor. Kiev asegura además que tiene datos de que Moscú está reubicando a civiles en partes lejanas de Rusia, incluso en Sajalín, una isla en el Lejano Oriente ruso. “Tras pasar los campos de filtración, los ucranios son enviados a áreas económicamente deprimidas de Rusia”, asegura el Ministerio de Defensa en un comunicado en su Facebook. “Se les ‘ofrece’ empleo oficial a través de los centros de empleo. Aquellos que lo aceptan reciben documentos que prohíben salir de las regiones rusas durante dos años”, añade.

La defensora de los Derechos Humanos ucrania ha asegurado que la escala de la reubicación forzosa que se está viviendo en su país solo es comparable a la deportación llevada a cabo por Hitler durante la Segunda Guerra Mundial. Hablar de deportaciones forzosas también hace pensar a muchos ciudadanos en la época estalinista. Y el lenguaje de “campos de filtración” evoca —también en esto y una vez más en este conflicto— a la guerra de Chechenia, en la que había instalaciones donde se retenía arbitrariamente a miles de personas en condiciones de vulneración de los derechos humanos, e incluso se realizaban torturas, según documentaron las organizaciones de derechos humanos.

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El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, lanzó este miércoles una carga de profundidad contra algunas empresas señeras del capitalismo francés que, a su juicio, son cómplices de crímenes de guerra rusos en Ucrania. Zelenski, en un discurso por videoconferencia ante la Asamblea Nacional y el Senado de Francia, instó a estas empresas —entre las que citó al fabricante de automóviles Renault y a las cadenas comerciales Auchan y Leroy Merlin— a abandonar Rusia.

Las reacciones de algunos de los aludidos no tardaron en llegar. El grupo Renault anunció en un comunicado que suspendía de forma inmediata sus actividades en la fábrica que tiene en Moscú. También declaró que “estudiará todas las opciones disponibles” respecto a su filial rusa, Avtovaz, “actuando con responsabilidad con sus 45.000 empleados en Rusia”.

“Las empresas francesas deben abandonar el mercado ruso: Renault, Auchan, Leroy Merlin y otras deben cesar de ser patrocinadores de la maquinaria de guerra de Rusia”, dijo Zelenski desde un despacho en Ucrania y vestido con la habitual camiseta militar que lleva desde que hace un mes su país fue invadido por Rusia. El presidente añadió: “Deben dejar de financiar el asesinato de mujeres y niños y las violaciones. Todo el mundo debe recordar que los valores valen más que los beneficios”.

La acusación es grave. Coincide con las críticas al gigante francés energético Total Energies para que, como han hecho otras multinacionales del sector, se retire completamente de Rusia. El candidato ecologista a las elecciones presidenciales del 10 y el 24 de abril en Francia, Yannick Jadot, ha acusado a Total de “complicidad en crímenes de guerra”. Total ha denunciado a Jadot por “difamación”. El presidente de Total, Patrick Pouyanné, declaró en la cadena RTL que la decisión de cortar el suministro energético proveniente de Rusia corresponde a los Gobiernos europeos, y no a su empresa.

La presión crece sobre las empresas francesas que se resisten a abandonar Rusia. El ministro ucranio de Exteriores, Dmitro Kuleba, había llamado al boicot de Renault. Tras el bombardeo por Rusia, el domingo, de una tienda de Leroy Merlin en Kiev, el ministro de Defensa de Ucrania escribió en la red social Twitter: “Leroy Merlin se ha convertido en la primera empresa del mundo que financia el bombardeo de sus propias tiendas y el asesinato de sus propios empleados. Codicia horrible, inhumana”.

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En un comunicado publicado por la agencia France Presse, Adeo —empresa propietaria de Leroy Merlin— rechazó la petición de Zelenski ante los parlamentarios franceses y declaró que seguirá en Rusia, aunque ha suspendido las nuevas inversiones en ese país. Adeo sostiene que cerrar las puertas en Rusia equivaldría a “una quiebra premeditada” que “abriría la vía a una expropiación que reforzaría a los medios financieros de Rusia”.

Como en otros discursos a Parlamentos de otras democracias (el Reino Unido, Estados Unidos, Alemania, Israel, Italia), el presidente ucranio apeló ante la Asamblea Nacional y el Senado a la historia del país al que se dirigía. En el caso francés, a la batalla de Verdún durante la Primera Guerra Mundial, al lema republicano de la “libertad, igualdad, fraternidad” e incluso a una figura de la cultura popular como el actor Jean-Paul Belmondo.

Zelenski también se dirigió el miércoles al Parlamento de Japón. Y adaptó su mensaje a ese país. Para alertar de la amenaza nuclear y química en Ucrania, invocó la memoria de la catástrofe en la central nuclear de Fukushima en 2011 y al ataque con gas sarín en el metro de Tokio en 1995.

Ante los parlamentarios franceses, Zelenski criticó a los políticos del país, algunos de ellos sentados en el hemiciclo, “que esconden la cabeza bajo la arena y buscan dinero en Rusia”. Era una alusión, sin citarla, a Marine Le Pen, candidata de la extrema derecha a las elecciones presidenciales de abril, que en el pasado financió su campaña con un préstamo de un banco ruso. También elogió al presidente francés, y candidato a la reelección, Emmanuel Macron: “Ha hecho prueba de un verdadero liderazgo, nos comunicamos constantemente”.

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Primero fue, la semana pasada, algo que pareció un desliz de Joe Biden. Luego, una declaración meditada ante la prensa del secretario de Estado, Antony Blinken. Y este miércoles ha llegado la acusación oficial: Estados Unidos considera que Rusia ha cometido “crímenes de guerra”. Así lo ha hecho saber Blinken en un comunicado: “Hoy puedo anunciar que, basándonos en la información actualmente disponible, el Gobierno de Estados Unidos entiende que miembros de las fuerzas rusas han cometido crímenes de guerra en Ucrania”.

El anuncio ha llegado mientras Biden se encontraba viajando a Bruselas, donde participará este jueves en una cumbre extraordinaria de la OTAN y otra del G7, para tratar la mejor manera de reforzar la alianza para detener a Moscú. También asistirá a un encuentro del Consejo Europeo. El viernes viajará a Varsovia para mantener una reunión bilateral con el presidente polaco, Andrzej Duda. Esta mañana (hora local), antes de abordar en Washington el avión presidencial, Biden ha declarado a la prensa que considera “muy creíble” la opción de que el Ejército ruso emplee armas químicas en el frente ucranio.

“El presidente Vladímir Putin ha desatado una violencia implacable que ha causado muerte y destrucción en todo el país. Hemos visto numerosos informes creíbles de ataques indiscriminados y ataques dirigidos deliberadamente contra civiles, así como otras atrocidades. Las fuerzas rusas han destruido edificios de apartamentos, escuelas, hospitales, infraestructuras críticas, vehículos civiles, centros comerciales y ambulancias. Esos ataques han dejado miles de civiles inocentes muertos o heridos”, continúa el comunicado de Blinken. Muchos de esos lugares estaban identificados como sitios de uso civil, como la maternidad de Mariupol, o un teatro de la misma ciudad asediada, que “estaba claramente marcado con la palabra ‘niños’ en ruso, con enormes letras visibles desde el cielo”.

Solo en esa ciudad, “hasta el 22 de marzo, las autoridades calculan que han muerto más de 2.400 civiles”, continúa el comunicado. “Sin incluir la devastación de Mariupol, Naciones Unidas ha confirmado oficialmente más de 2.500 víctimas civiles, entre muertos y heridos, y subraya que el número real es probablemente mayor”.

Blinken denuncia que “las fuerzas de Putin utilizaron estas mismas tácticas en Grozni, en Chechenia, y en Alepo, en Siria, donde intensificaron su bombardeo de las ciudades para romper la voluntad del pueblo”. “Su intento de hacerlo en Ucrania”, añade, “ha vuelto a conmocionar al mundo y, como ha atestiguado sobriamente el presidente Zelenski, ‘ha bañado al pueblo en sangre y lágrimas”.

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“Como ocurre con cualquier presunto delito, un tribunal de justicia con jurisdicción es el responsable último de determinar la responsabilidad penal”, agrega el comunicado. “El Gobierno de Estados Unidos continuará haciendo un seguimiento de las denuncias de crímenes de guerra y compartirá la información que recopile con aliados, socios e instituciones y organizaciones internacionales, según corresponda. Nos comprometemos a perseguir la rendición de cuentas utilizando todas las herramientas disponibles, incluidos los procesos penales”.

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Las fuerzas rusas enviadas por Vladímir Putin han atacado con fuerza este viernes la capital de Ucrania, Kiev. El segundo día de la primera gran guerra en Europa en décadas, el presidente ruso cargó contra infraestructuras civiles para forzar al presidente ucranio, Volodímir Zelenski, a negociar y a capitular. El Gobierno ucranio informa de decenas de muertos y heridos en ataques por todo el país. Las fuerzas especiales rusas y las tropas aerotransportadas avanzan hacia la capital. Desde el sur y el este, tratan además de envolver al ejército ucranio en la región del Donbás, donde los servicios secretos de Kiev creen que Moscú puede haber infiltrado además a grupos paramilitares para atacar desde dentro y hacerse con el control total de la zona. El plan podría repetirse, dicen, en otros puntos del país, incluso en Kiev, donde el objetivo del jefe del Kremlin podría ser descabezar a la cúpula del Gobierno. Miles de personas han huido desde el este, más cerca de la frontera rusa, y de la capital, hacia el oeste, a ciudades como Lviv, cerca de la frontera con Polonia, donde esta mañana se han oído también las sirenas de alerta por ataques. Decenas de miles de ciudadanos tratan de salir del país hacia Polonia y Hungría.

El derribo de un avión ruso sobre Kiev, que ha impactado sobre un edificio residencial de la capital, ha causado un gran incendio. Se trata de un inmueble de 10 plantas, a unos 10 kilómetros del centro de la capital, informa Luis de Vega desde Kiev. Hay al menos cinco heridos, uno muy grave. En un discurso a la ciudadanía ucrania, el presidente Zelenski ha confirmado múltiples ataques con misiles rusos en varios puntos del país y ha asegurado que las agresiones militares tienen como objetivo infraestructuras civiles y militares. “Están matando gente y convirtiendo ciudades pacíficas en objetivos militares”, dijo.

Por María R. Sahuquillo

Foto: Cientos de ciudadanos se refugian en las estaciones del metro de Kiev, este jueves. (Emilio Morenatti/AP)

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Joe Biden aseguró este jueves que Rusia pagará por una invasión de Ucrania que Estados Unidos llevaba meses anticipando y que, pese a ello y a las 1.000 amenazas de sanciones, Vladímir Putin ha acabado perpetrando este jueves. “Putin es el agresor. Putin ha decidido comenzar esta guerra. Ahora él y su país pagarán las consecuencias”, recalcó el líder estadounidense. En coordinación con los aliados, anunció una nueva oleada de sanciones, que incluyen limitaciones a la importación de productos tecnológicos, el bloqueo a la financiación de empresas públicas y grandes grupos bancarios, castigos a individuos de la oligarquía rusa y nuevas restricciones para la deuda soberana del país.

El presidente compareció ante los medios en la Casa Blanca poco después de reunirse con los líderes del G-7, tras una noche aciaga, de sangre derramada, en la que Putin había anunciado la guerra a Ucrania bajo el eufemismo de una “acción militar especial”. Que lo hiciera en plena reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que, para más inri, preside ahora Rusia, da medida del desafío y del mensaje que estaba dispuesto a lanzar a Occidente.

“Putin quiere restablecer la antigua Unión Soviética. Y esa ambición es completamente contraria al lugar en el que está hoy el mundo”, señaló Biden. “Nunca se trató de una preocupación sincera por la seguridad, esto ha sido una agresión pura y simple. Putin tiene una visión siniestra del mundo”, añadió.

El arsenal de sanciones, aunque de calado, excluye sin embargo algunas acciones más trascendentales que estaban sobre la mesa, como las penalizaciones contra el propio Putin o la desconexión del sistema internacional de pagos SWIFT, que habría tenido implicaciones globales. Tampoco golpea el estratégico sector energético.

El presidente de Estados Unidos explicó que las medidas buscan “causar el máximo daño a Rusia y el mínimo en EE UU y en los países aliados”. Admitió, sin embargo, que el paquete de sanciones podría tener consecuencias en el mercado del gas y del petróleo —Rusia es uno de los grandes suministradores mundiales― y se dirigió a los ciudadanos estadounidenses, que en noviembre acuden a las urnas por las elecciones legislativas, con este mensaje: “Esta agresión no puede quedar sin respuesta. Si la dejamos sin respuesta, las consecuencias serán peores”. Para tratar de contrarrestar el golpe, avanzó que EE UU liberará más reservas de crudo.

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Ha sido un viejo conocido el que ha puesto al presidente estadounidense ante el mayor conflicto exterior desde que llegó a la Casa Blanca, el que ha provocado la crisis más grave con Rusia desde el fin de la Guerra Fría. Biden vivió en primera línea, como vicepresidente de Barack Obama, tanto la revolución europeísta del Maidán (2014) como la reacción furiosa de Putin, que desembocó en la anexión ilegal de Crimea y el apoyo a las regiones separatistas del este de Ucrania.

Esta vez, a diferencia de entonces, la unidad de EE UU y los aliados es más sólida, más allá de diferencia de tonos o estilos; y esta vez, Washington ha expuesto ante el mundo por adelantado cada uno de los pasos que creía que el Kremlin pensaba dar, a base de compartir las alertas procedentes de su información de inteligencia, con el fin de cortar su capacidad de sorpresa. Washington anticipó que los más de 100.000 soldados apostados en las fronteras con Ucrania aumentarían exponencialmente para preparar la invasión, advirtió de que Moscú fabricaría pretextos para justificar la invasión —Rusia ha alegado una escalada violencia en las regiones separatistas que Ucrania y los aliados desmienten―. Biden afirmó el pasado viernes que creía que Putin ya había tomado la decisión de atacar y que sucedería al cabo de unos días. Washington advirtió a Naciones Unidas, además, de que el jefe del Kremlin tenía ya una lista de individuos a los que represaliar. Y el propio Putin lo advirtió en su discurso del lunes contra los miembros del Gobierno ucranio.

El presidente ruso no ha tenido complejos en cumplir paso a paso lo que EE UU ha ido avanzando. Ni eso, ni el arsenal de sanciones que prometieron los aliados ha servido para disuadir al dirigente ruso. Biden advirtió de que Putin “quiere poner a prueba a Occidente, ver si estamos juntos en esto”. También anunció el envío de nuevas tropas a Alemania, desde donde el Ejército estadounidense supervisa sus operaciones en la Europa del Este.

La reunión del Consejo de Seguridad de la ONU alcanzó momentos dramáticos la noche del miércoles en Nueva York. El embajador ruso, como presidente mensual del Consejo, dio la palabra a su homólogo ucranio, Sergiy Kyslytsya. Este, en un tono tan desafiante como sereno, apartó los folios que llevaba preparados —”Ya no sirven de nada”, dijo—, leyó un artículo de la Carta de la ONU e instó al embajador ruso a pronunciarse después de espetarle: “No hay purgatorio para los criminales de guerra. Se van directo al infierno, embajador”. “Rusia ha declarado la guerra a Ucrania”, dijo el representante ucranio. “No es una guerra, es una acción militar especial”, replicó el ruso, informa María Antonia Sánchez-Vallejo.

Error de Guterres

El secretario general de la ONU, António Guterres, asumió su error de percepción. “Estaba convencido de que no pasaría nada grave, me equivoqué”, dijo, e instó a Putin a la contención. “Solo tengo una cosa que decir desde lo más profundo de mi corazón: presidente Putin, no permita que sus tropas ataquen Ucrania. Dele una oportunidad a la paz, demasiada gente ha muerto ya”, pidió en vano.

Con las sanciones anunciadas hasta este miércoles, EE UU había golpeado a dos grandes instituciones financieras públicas, a cinco miembros de las élites cercanas a Putin, las vías de financiación de deuda pública y el consorcio responsable del nuevo gasoducto Nord Stream 2, que se construyó para transportar gas entre Rusia y Alemania por el Báltico, pero cuya entrada en funcionamiento ha quedado en suspenso por el conflicto.

La duda es cómo toda esta artillería afectará a Rusia, si el Kremlin ya ha hecho los cálculos y está dispuesto a aguantar el tirón. La Bolsa rusa se derrumbó este jueves, el rublo tocó un suelo histórico. Todo se podía dar por descontado, pero el grueso de las sanciones tardará en tener efecto y las dentelladas del Ejército ruso van muy rápidas. EE UU y los aliados de la OTAN han recalcado desde el principio que no desplegarán tropas dentro de Ucrania, ya que el país no forma parte de la alianza de defensa. Una futura entrada de esta antigua república soviética en la OTAN es, de hecho, unos de los elementos que han activado la agresión de Putin, que reclama garantías de que esa incorporación no tendrá lugar nunca. Los aliados sí han contribuido con armamento y ayuda financiera. Ese respaldo, con todo, no parece suficiente para resistir la presión militar del Kremlin.

Una fuente del Pentágono citada por The New York Times señaló este jueves que, según su información, Moscú persigue “descabezar al Gobierno e instalar un presidente afín a sus intereses”. Biden quiso lanzar también un mensaje de esperanza. “No se equivoquen, la libertad triunfará”, insistió al final de su declaración.

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Rusia dice que los Acuerdos de Minsk “llevan más de un año sepultados” por el “sabotaje” de Ucrania

El ministro de Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, ha recalcado este martes que los Acuerdos de Minsk “llevan más de un año sepultados” por el “sabotaje” de Kiev a los compromisos que adquirió en el marco de los mismos, un día después de que el presidente ruso, Vladimir Putin, reconociera la independencia de las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk.

Lavrov ha señalado en declaraciones a la cadena de televisión rusa Rossiya 24 que “todo el mundo entiende que los acuerdos ya fueron sepultados”. “No somos nosotros quienes los enterramos”, ha manifestado, antes de asegurar que Ucrania “obliga” a sus socios occidentales a compartir o a “tragarse en silencio” su “rusofobia”.

El ministro ha incidido en que “los acuerdos de Minsk llevan más de un año sepultados debido a esas acciones de Kiev de sabotaje de sus compromisos y debido a la connivencia e incluso, tal vez, a la indulgencia de Occidente ante semejante enfoque del régimen de Kiev”.

El ministro de Exteriores ruso ha destacado además que Moscú se compromete a garantizar la seguridad de Donetsk y Lugansk y ha recordado que “se han firmado los tratados de amistad, cooperación y asistencia mutua entre Rusia y estos nuevos estados, la seguridad de los cuales nos comprometemos a garantizar”, tal y como ha recogido la agencia rusa de noticias Sputnik.

La portavoz del Ministerio, Maria Zajarova, ha resaltado que Moscú aún está abierto a la diplomacia y ha agregado que Lavrov aún espera reunirse el jueves con el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, según la agencia alemana de noticias DPA. “Dijimos incluso en los peores momentos que estamos preparados para el proceso de negociaciones”, ha zanjado. (EP)



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La OTAN sigue sin fiarse de Rusia, a pesar de que Moscú insiste en que está retirando parte de las tropas acumuladas junto a la frontera de Ucrania. “Nosotros no hemos visto ninguna retirada de fuerzas rusas”, ha señalado este miércoles el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. El dirigente de la Alianza cree que los movimientos van más bien en dirección contraria a lo que asegura el Kremlin. “Estamos vigilando muy de cerca lo que hace Rusia en Ucrania y alrededor de Ucrania”, ha dicho Stoltenberg poco antes de presidir en Bruselas una reunión de los ministros de Defensa de la OTAN. Y la conclusión de ese análisis no deja lugar a dudas, según el secretario general: “Están aumentando el número de tropas y hay más tropas de camino. Hasta ahora no hay desescalada”.

Los ministros de Defensa han acordado iniciar el estudio para desplegar fuerzas en el flanco oriental de la Alianza, con batallones en Rumania y Bulgaria, que se sumarían a los que ya operan en Polonia y en los países bálticos. Stoltenberg ha lamentado, al término de la reunión, que Rusia haya impuesto “una nueva normalidad, en la que ha demostrado que puede comprometer los principios fundamentales de nuestra seguridad”. El secretario general de la Alianza cree que el empeño de Moscú en “intimidar” a los países vecinos obliga a los aliados occidentales a reforzar su defensa frente a posibles agresiones.

La reunión de los ministros, prevista desde hace semanas, ha comenzado el mismo día que los servicios de espionaje de EE UU habían apuntado como posible arranque de un ataque ruso contra Ucrania. Desde que Washington compartió esa información el viernes, la OTAN se ha mantenido en alerta permanente y la UE ha acelerado los preparativos de posibles sanciones contra Rusia.

Al término de la reunión, Stoltenberg ha acusado a Rusia de llevar a cabo la mayor movilización militar desde el final de la Guerra Fría. Y de disponer “de una fuerza masiva con capacidad de invadir Ucrania”. El secretario general ha recordado que las advertencias occidentales sobre la acumulación de tropas, lanzadas por primera vez a finales de 2021, se han cumplido. Y que aunque los aliados nunca han tenido certeza sobre las intenciones del presidente ruso, Vladímir Putin, el hecho de disponer de tal fuerza acumulada hace factible un desenlace violento. “No sabemos lo que va a pasar, pero sabemos lo que ha pasado otras veces”, ha dicho Stoltenberg en alusión a los ataques de Rusia contra Ucrania en 2014 o a la presencia de tropas rusas en territorio de Georgia y Moldavia sin permiso de las autoridades de esos países.

El secretario general ha destacado que las imágenes de satélite analizadas por distintos servicios de espionaje muestran que por el momento no se ha producido una retirada de tropas rusas. “La información que estamos compartiendo [entre los aliados] también se puede contrastar en fuentes de dominio público, con imágenes de satélites comerciales”, ha agregado el noruego.

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La jornada de este miércoles ha arrancado con máxima tensión en el este de Europa y con la novedad de un ciberataque contra Ucrania. Pero el avance de las horas evidenciaba que Moscú no preparaba un golpe militar inmediato. “Las guerras en Europa rara vez empiezan un miércoles”, ironizaba el representante permanente de Rusia ante la UE, Vladímir Chizhov, en un comentario para el diario alemán Die Welt. Desde Moscú se criticaba el pronóstico de Washington de un ataque el 16 de febrero como “la cúspide de la propaganda occidental”.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin, y el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, este miércoles en Bruselas.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin, y el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, este miércoles en Bruselas.POOL (REUTERS)

Pero la tensa calma de este miércoles no ha llevado a los occidentales a bajar la guardia. El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, ha convocado una cumbre europea extraordinaria para el jueves con el fin de analizar la situación en Ucrania. Michel ha aprovechado que los 27 líderes de Gobierno de la UE, incluido el español, Pedro Sánchez, se encuentran en Bruselas para asistir a la cumbre de la UE con la Unión Africana, que se celebra jueves y viernes. Michel ha anunciado asimismo que convocará una conferencia internacional de donantes para ayudar a Kiev. Bruselas reconoce ya que los 1.200 millones de euros ofrecidos por la Comisión Europea no serán suficientes para apuntalar las cuentas del Estado ucranio.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, también ha expresado sus dudas sobre la supuesta rebaja en la tensión por parte de Moscú. “Daríamos la bienvenida a una desescalada, pero faltan señales tangibles por parte de Rusia”, ha señalado la dirigente comunitaria tras una conversación telefónica con el primer ministro italiano, Mario Draghi. Ambos han comentado las posibles sanciones a Rusia y los planes de contingencia para paliar los daños colaterales. Italia es uno de los países europeos más dependientes del gas ruso.

Rusia anuncia la retirada de tropas de Crimea

El mismo día en el que los aliados occidentales ponían en duda la voluntad rusa de rebajar la tensión, Moscú anunció que da por finalizadas sus maniobras en Crimea, la península ucrania anexionada a Rusia en 2014, y que inicia la retirada de los soldados, según la agencia de noticias AFP. 

El Kremlin dice además estar preparado para retirar de Crimea más equipamiento militar, según información de la agencia Interfax. El ministro ruso de Defensa, Serguéi Shoigú, publicó un vídeo que mostraba una columna de tanques y de vehículos militares que abandonaban Crimea a través de una línea de ferrocarril. Y añadió que otras tropas también volverán a sus bases permanentes. 

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Trabajadores realizan este martes labores de limpieza en las playas de Ventanilla (Perú).
Trabajadores realizan este martes labores de limpieza en las playas de Ventanilla (Perú).Juan Ponce (EFE)

Una carta de protesta del capitán del buque italiano Mare Doricum -que descargaba petróleo brasileño para una refinería operada por Repsol- acusa a Repsol de incurrir en nueve fallos tras el derrame de crudo del sábado 15 que ha contaminado al menos 21 playas en las regiones de Lima y Callao y dos áreas naturales protegidas. El desastre ambiental ha paralizado la actividad de más de 3.000 pescadores y a miles de comerciantes que daban servicios a bañistas y turistas. La marea negra avanza hace 11 días por el mar con rumbo norte.

Según el ministro de Ambiente de Perú, Rubén Ramírez, Repsol reportó inicialmente la noche del 15 de enero un derrame de petróleo de 2.5 metros cuadrados y 0.16 de barril en una de las terminales de la refinería, es decir, en una de las zonas de descarga. Al día siguiente, la compañía indicó a la prensa, en un comunicado, que el “incidente rápidamente superado” se había originado por la “violencia del oleaje”, como “consecuencia de la erupción volcánica submarina en Tonga”. Pero el miércoles 19, después de la viralización de videos del mar y el litoral negros, y de la fauna muerta o agonizando, ejecutivos de la refinería La Pampilla informaron al ministro Ramírez de que habían sido 6.000 barriles.

Repsol sostiene que el derrame de petróleo se produjo por el oleaje anómalo por un fenómeno marítimo imprevisible para la compañía provocado por la erupción volcánica en Tonga. El presidente de su filial exhibió gráficos que muestran ese oleaje anómalo de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental (IOC, por sus siglas en inglés) de Naciones Unidas. Sin embargo, la primera ministra, Mirtha Vásquez, señaló el viernes que “el oleaje y el tsunami no tuvieron que ver con esta ruptura” que provocó el derrame. También niegan un oleaje excepcional veleristas experimentados que en el día y hora que se produjo el vertido inicial estaban frente al buque italiano y suspendieron una regata porque no había viento ni olas. A ellos se suman las observaciones contra Repsol del capitán Giacomo Pisani, quien este lunes respondió en inglés a las preguntas de tres ministros y un congresista a bordo de su embarcación, según refirió el canal estatal TVPerú, el único que registró el diálogo.

La carta del capitán

Este martes, durante un recorrido por Ancón -uno de los distritos con más pescadores y balnearios afectados- el ministro de Ambiente aseguró que el capitán tenía evidencias sobre el manejo de Repsol: “Aparentemente hay negligencia de la empresa”. EL PAÍS ha tenido acceso a fotos de la carta de protesta del capitán del buque-tanquero dirigida a Repsol Trading Houston y a Refinería La Pampilla, en la que deja constancia de nueve irregularidades y malas prácticas cometidas por la empresa desde que advirtieron el derrame. De acuerdo a Pisani, Repsol dijo al personal del buque que la contaminación estaba bajo control, pero él y su tripulación constataron que la barrera de contención que colocó el operador de la refinería “no tenía suficiente longitud para cubrir el perímetro del buque”.

La tarde del miércoles, Repsol difundió un comunicado en respuesta a la carta de protesta del capitán. La operadora de la refinería considera “importante” que el documento de Pisani señala “textualmente que ocurrió una condición anormal de mar/oleaje durante la operación de descarga en la terminal 2 causando la ruptura de los cabos de amarre y se confirma que las barreras de contención estaban desplegadas desde el primer momento”.

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Según la compañía, la demora de la solicitud de un práctico en la zona no es de su competencia. Acerca del retraso de doce horas de los buzos para inspeccionar el estado de la manguera flotante que produjo el derrame, Repsol asegura que “no pudieron ingresar debido a que las condiciones no eran seguras” y que un segundo grupo de buzos “con equipamiento especial se encargaron de realizar las inmersiones”.

Un informe del regulador del sector energético, que el lunes 17 visitó el lugar donde ocurrió la fuga, registró solo 500 metros de barreras de contención del crudo. El tanquero tiene 272 metros de longitud. El capitán del buque también dio parte de que la empresa se negó a decirle la cantidad de crudo que descargó, lo que habría permitido calcular el volumen preciso de la fuga, y tampoco le proporcionó la plantilla del control de horario de la faena.

La tarde del sábado 15, Pisani pidió a un práctico de una embarcación de Repsol que subiera al buque, “para colocar el navío en posición”, pero el tripulante encargado de las maniobras abordó siete horas después. Además añade que hasta la madrugada del día siguiente del derrame, los operadores de la refinería no habían hecho operaciones de buceo “para verificar el estado de la manguera flotante que causó el derrame”. Incluso describió cómo su nave estaba llena de petróleo.

El capitán del Mare Doricum preparó la carta de protesta el domingo, sin embargo, los representantes de La Pampilla se negaron a recibir el documento, según relató Pisani a los participantes en la reunión. Luego de la averiguación que hicieron los ministros y el congresista Edward Málaga en el buque, Ramírez dijo a la televisión estatal: “Según refiere el capitán, el tema (causa de la fuga) no era tanto por el oleaje. Estas naves tienen un gran peso -una calada de tres cuadras- y un oleaje no suele hacer mucha incidencia. Y también ha deslindado responsabilidad: la nave tiene responsabilidad desde la conexión (de las válvulas) hacia adentro del buque, lo que conecta mar adentro es responsabilidad de la empresa”, explicó el ministro de Ambiente.

El mar estuvo calmo, pues el viento no superaba los dos nudos esa tarde, relató Pisani, quien refirió que su tripulación es testigo de sus afirmaciones. El buque, que traía una carga de 987.672 barriles de crudo ligero de Petrobras, sigue en la costa del Callao, respetando una orden de no zarpar impuesta el viernes pasado por la Dirección de Capitanías, a no ser que presente una carta fianza de 39 millones de dólares. La noche del martes, el ingeniero peruano Enrique Herrera destacó que todas las compañías de hidrocarburos colocan la barrera de contención de crudo en el mar por precaución “antes de que inicien las operaciones” de descarga, pero que Repsol no aplica esa práctica en ninguna de sus cuatro terminales de la refinería La Pampilla.

Herrera participó en una serie de charlas en internet organizada por el Colegio de Ingenieros de Lima a raíz del desastre ambiental. “Esta terminal tiene muchos años, aproximadamente 40 años”, agregó. “Todo el sistema submarino es responsabilidad de Repsol y no tiene por qué no responsabilizarse por lo que ocurrió”, acotó en el panel el especialista brasileño Marcus Vinicius Lisboa, quien ha gestionado planes de contingencia frente a derrames de crudo en Petrobras.

La noche del martes circuló en Twitter el rumor de un nuevo derrame de petróleo en el mar frente a la refinería. En la mañana de este miércoles, el regulador del sector energía ha explicado en un comunicado que se trata de una filtración de ocho barriles de crudo como parte de la operación de retiro de remanente del vertido inicial. El supervisor señaló que ese vertido fue “controlado por las barreras de contención, elementos absorbentes y skimmer que ya se encontraban dispuestos en la zona como medida de seguridad” y que sus supervisores “verificaron que la situación estaba controlada”.

Cerca de la medianoche, la Dirección de Capitanías de la Marina confirmó que durante un sobrevuelo vio “una mancha oleosa” y, al preguntar a Repsol, la compañía respondió que se trataba de una filtración de “residuos de crudo” ocurrida antes de la inspección y reparación de la plataforma que une las tuberías de transporte y descarga de la refinería con las mangas del buque carguero. Poco después, la Oficina de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) precisó en un comunicado que el vertido ocurrió el martes durante una maniobra necesaria para investigar el derrame del 15 de enero.

La mañana del miércoles, Repsol difundió un comunicado sobre el vertido a 18 metros de la superficie del mar en el que descartó un nuevo derrame y lo calificó como un “afloramiento controlado de remanentes del derrame del pasado 15 de enero” que fue controlado.

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El Gobierno de Estados Unidos ha alertado este viernes de que Rusia está planeando una operación de sabotaje falsa contra sus fuerzas en el este de Ucrania con el fin de construir un pretexto para invadir la antigua república soviética. Fuentes de la Administración de Joe Biden han trasladado esta acusación a los medios el mismo día en que el Gobierno de Kiev denunció un ciberataque a gran escala contra sus sistemas en una señal de que el conflicto sigue agudizándose.

“Rusia ha situado a un grupo de operativos con el fin de llevar a cabo una operación fingida en Ucrania oriental. Estos operativos están entrenados en guerrilla urbana y el uso de explosivos para llevar a cabo actos de sabotaje contra sus propios agentes rusos”, ha señalado un funcionario del Gobierno estadounidense. El objetivo consiste, según esta fuente, en “acusar a Ucrania de preparar un ataque inminente contra fuerza rusas” y crear así “un pretexto para la invasión”. Esa invasión podría tener lugar entre mediados de enero y febrero.

El Gobierno estadounidense no ha dado detalles ni mostrado las pruebas que le llevan a tal conclusión, si bien ha citado algunas comunicaciones interceptadas y movimientos de personas como origen de la información. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha desestimado las acusaciones. “Hasta ahora, todas estas declaraciones han sido infundadas y no han sido confirmadas por nada”, ha señalado Peskov a la agencia estatal TASS, informa María R. Sahuquillo.

La noticia pone el broche final a una semana de negociaciones entre Rusia, Estados Unidos y los aliados europeos en la OTAN que no han arrojado ni resultados ni señales de progreso. Un Kremlin desafiante ya advirtió el lunes, en la reunión bilateral con Washington mantenida en Ginebra, que los Gobiernos occidentales cometerían “un gran error en perjuicio de la seguridad europea” ―en palabras del jefe de la delegación rusa, Serguéi Riabkov― si no acceden a sus deseos, que consisten esencialmente en reducir la presencia de la OTAN en el este de Europa.

Washington advierte de que Vladímir Putin también está haciendo la guerra a través de las redes sociales y los medios, “fabricando provocaciones ucranias” para justificar una intervención militar que cada vez parece más plausible. Dicha propaganda, según Washington, versa sobre un supuesto empeoramiento de la situación de los derechos humanos en Ucrania y una radicalización de los líderes ucranios. El jueves, el consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, ya advirtió de que Rusia estaba recurriendo “al mismo manual de instrucciones que en 2014″.

Siete años después de la anexión de la península ucrania de Crimea, Rusia ha multiplicado su presencia en la frontera con el país en la región separatista del Donbás, con hasta 100.000 soldados, y las promesas de Moscú de que no planea invadir el territorio gozan de poca credibilidad en Europa y Estados Unidos. Al Kremlin le molesta el acercamiento del Gobierno de Kiev a la OTAN y pide garantías de que no se integrará en la Alianza Atlántica, algo que esta no está dispuesta a aceptar.

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Ningún país dictará la política exterior de otro”, ni puede prohibirle “tejer alianzas”, recalcó el lunes Wendy Sherman, subsecretaria de Estado estadounidense, tras la reunión mantenida con Riabkov. Sherman insistió en la necesidad de mantener este canal de conversaciones abierto, pero el tono de Moscú no deja de subir con el paso de los días.

Este viernes, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, ha recalcado que a Moscú se le ha “acabado la paciencia” y busca garantías por escrito de que la OTAN no se expandirá hacia las fronteras rusas. “Occidente se ha visto impulsado por la arrogancia y ha exacerbado las tensiones en violación de sus obligaciones y el sentido común”, ha insistido Lavrov. Aunque da una pincelada de cal, el tono de Rusia es cada vez más elevado. El jueves, el viceministro de Exteriores Serguéi Riabkov se negó a descartar un despliegue militar en Cuba y Venezuela si aumentan las tensiones con Estados Unidos.

El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, ha propuesto celebrar una cumbre virtual con Putin y Biden con el fin de abordar la crisis y tratar de frenar la escalada de tensión.

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Keiko Fujimori acusa «irregularidades» en elecciones presidenciales

La candidata presidencial aseguró que ha habido una «estrategia» para distorsionar los resultados.

24Horas.cl Tvn

07.06.2021

La candidata presidencial de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, ha acusado durante esta jornada, y previo a que se conozcan los resultados finales, «una serie de irregularidades».

Aseguró que «hemos notado que ha habido una estrategia de parte de Perú Libre para distorsionar los resultados que reflejan la voluntad popular».

En ese sentido, detalló que se refiere a las «impugnaciones de actas» o votos.

En la conferencia de prensa, junto a su comando, presentaron casos, con videos e imágenes, de supuestos fraudes en distintas partes del país.

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Argumentaron con casos en donde, por ejemplo, se presentaban actas donde la candidata no tenía ningún voto a su favor, asegurando que «estadísticamente» no era posible y señalando que personeros de Fujimori, al ir a revisar el local de votación, se habrían encontrado otras mesas aledañas donde la situación era diferente.

En este contexto, dijeron desde el equipo de Fujimori que esperarán los resultados, pero que «han aparecido más votos de los que corresponde» y que se «han impugnado un montón de actas que no corresponde».

Hicieron un llamado a la ciudadanía a que realicen las denuncias correspondientes si es que fueron testigos de alguna situación irregular.

Hacia el final de la conferencia, la candidata de Fuerza Popular aseguró que «aquí se trata de defender la democracia y el futuro de nuestro país».

Dijo que en estos casos hay una «clara intención de violar la voluntad popular» y que las pruebas presentadas están siendo usadas para realizar impugnaciones.

Revisa parte de las declaraciones:


 



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