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Pedro Sánchez y António Costa, este viernes en Bruselas.
Pedro Sánchez y António Costa, este viernes en Bruselas.JOHN THYS (AFP)

Ya llevaban más de cuatro horas de intenso debate. Y no pintaba bien. Pedro Sánchez y el portugués António Costa empezaban a ver que su idea de lograr que el Consejo Europeo les autorizara una “excepción ibérica” para poner en la península un tope a los precios del gas que se utiliza para fabricar electricidad y así lograr bajar de manera drástica y rápida la factura de la luz tenía demasiadas resistencias. Sobre todo en Alemania y Holanda. El debate no iba bien.

Charles Michel, presidente del Consejo, propuso empezar a votar los puntos en los que había más consenso y dejar para el final los más complicados, entre ellos la excepción ibérica y otros como la exigencia del italiano Mario Draghi de que quedara claramente fijada la idea del límite de precios para aplicarla en el futuro. Pero la tensión en ese momento ya era muy fuerte. Costa insistió:

—Tiene que quedar muy claro que nada está pactado hasta que todo esté pactado. No queremos que se den por buenos estos puntos si luego no se cierran los otros.

Sánchez le secundó.

—Es muy importante que no demos por cerrado nada hasta que no hayamos logrado acordar puntos que son muy relevantes para España y Portugal.

El español también desconfiaba. La tensión iba subiendo. Michel tranquilizó a los primeros ministros ibéricos, los que más se jugaban en la cita.

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—Es el procedimiento habitual, nada estará cerrado hasta el final.

En medio de esa tensión, Sánchez, que lleva siete meses presionando para cambiar el mercado energético europeo y ya ha fracasado en cumbres anteriores, tiene muy claro que esta vez tiene que ser diferente. No puede volver a Madrid con las manos vacías mientras sectores enteros amenazan con parar por el desorbitado coste energético.

Sánchez lleva toda la mañana explicando a sus socios la situación española, con paros en el transporte, con la flota pesquera amarrada varios días, con industrias paradas. Les cuenta que España y Portugal han sufrido mucho por no tener interconexiones, lo que les ha forzado a invertir mucho más. Que ambas han hecho un esfuerzo enorme por desarrollar energías renovables y están entre los países con más porcentaje de ellas. Y que sin embargo todo eso se queda en nada por culpa de un sistema que hace que toda la electricidad se pague al precio de la generada con gas, solo un 15% del total en el caso español.

Despliega datos, argumentos económicos, políticos, sociales. Él y su equipo más cercano llevan semanas trabajando a todos los niveles para ablandar a los más duros: Alemania y Holanda. Pero el socialdemócrata Olaf Scholz y el liberal Mark Rutte no ceden.

—La excepción ibérica puede romper el mercado eléctrico europeo, es muy arriesgado, dicen.

En ese momento, Sánchez lee en su móvil un tuit que alguien le envía del periodista de France24 Dave Keating, en inglés. “Sánchez está amenazando con vetar las conclusiones si no hay cambios claros en los precios”, dice mientras detalla las posiciones dentro de varios países.

Sánchez estalla. Él insiste en que en ningún momento amenazó con un veto. Pero alguien está lanzando fuera esa versión. El presidente necesita un golpe de mano que cambie el ambiente de la cumbre y le permita reforzar su posición para negociar la excepción ibérica. No puede salir de Bruselas sin ella. Así que hace algo muy inesperado en un líder europeísta, calmado, frío, al que los demás le han visto siempre templar en todos los debates. Sánchez da cuenta a los demás del tuit. Y se planta.

—No se puede tener un debate tranquilo con estas filtraciones. No me siento cómodo. España se está jugando mucho, este es un tema muy serio. Yo en estas condiciones no puedo seguir.

Sánchez recoge sus papeles y se va de la sala, ante la sorpresa de todos los demás líderes. Es el golpe que necesitaba.

El presidente toma un ascensor y sube a la delegación española, donde está su equipo, que también se sorprende al verle. Poco después llega a buscarle el francés Emmanuel Macron, presidente de turno de la UE. También acude Charles Michel.

Sánchez necesita que los demás sepan que va en serio. Lo ha logrado. El español y el francés bajan y entran juntos de nuevo en la sala. Ha pasado muy poco tiempo, pero el suficiente para que todos entiendan lo que se está jugando España y la importancia del asunto. Hay un breve receso y, desde ese momento, según coinciden varias delegaciones, la reunión cambia de tono. El golpe de efecto de Sánchez ha funcionado.

—En este asunto no hay silver bullet [bala de plata] ni recetas mágicas —repiten varios presidentes cuando vuelven.

—Pero lo peor sería no hacer nada. España acepta medidas que le pueden perjudicar, como aumentar las reservas, algo que puede subir el precio y nosotros no las necesitamos porque tenemos muchas regasificadoras. Pero lo hacemos en solidaridad con quien lo necesita. A cambio queremos que nos permitan la excepción ibérica— insiste el español.

Detrás de este primer plano de los líderes hay muchísimo movimiento. Antes de llegar a este punto cumbre con el golpe de mano de Sánchez, ha habido decenas de conversaciones, viajes, reuniones, papeles. La placenta de este acuerdo, en términos de Javier Cercas, ha llevado semanas. Con muchos altibajos.

El mejor momento fue el arranque del proceso, el 5 de marzo, cuando Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión, fue a La Moncloa y reconoció a Sánchez el liderazgo en el asunto de la energía. El más difícil, el pasado viernes 18, en una cena en Berlín, cuando Sánchez, acompañado por la vicepresidenta Teresa Ribera, la gran especialista, y Manuel de la Rocha, hombre clave en todas las negociaciones y sherpa del presidente en las decisivas horas finales en Bruselas, vio claramente que Scholz estaba durísimo y rechazaba de plano la idea de desacoplar los precios del gas y de la electricidad en toda la UE.

Pedro Sánchez y Ursula von der Leyen, el 5 de marzo en La Moncloa.
Pedro Sánchez y Ursula von der Leyen, el 5 de marzo en La Moncloa.Andrea Comas

Ese era el plan A de España, que esa misma mañana había logrado el apoyo de Italia, Portugal y Grecia en un encuentro en Roma. Pero ahí vieron que era imposible y empezaron a trabajar el plan B: la excepción ibérica. Que tampoco era nada fácil.

El jueves por la tarde, los sherpas de España, Portugal, Francia, Bélgica y Grecia empiezan a preparar el terreno para aunar estrategias que puedan ablandar a Alemania y Holanda. En ese momento España aún apostaba por acudir al artículo 122 del tratado de funcionamiento de la UE, que permite tomar decisiones en momentos excepcionales al margen de los tratados. La idea era que la excepción ibérica se incrustara en la legislación europea. Pero la Comisión Europea organiza de madrugada una reunión con los sherpas de España, Francia, Alemania y Holanda y el no de estos dos últimos es rotundo:

—Eso rompería el mercado europeo. Nunca lo votaremos.

Los holandeses se quejan sobre todo de que cada uno quiere sus excepciones y límites al mercado —el italiano Draghi insiste, y lo logró finalmente con mucha presión, introducir la idea de los límites de precios en las conclusiones finales— y temen un descontrol. No quieren tocar el mercado pese a los precios desorbitados.

—Resolvedlo vía impuestos quitando los beneficios caídos del cielo para compensar a los consumidores —explican.

Los españoles les dicen que esa vía ya está explorada y que no es suficiente, necesitan desacoplar el precio del gas del de la electricidad. Pero parece inútil.

El viernes, mientras Sánchez se faja en la sala y rompe la baraja, las negociaciones de las delegaciones se multiplican. Poco a poco, gracias a la presión de España, Portugal y de la Comisión, los alemanes empiezan a aceptar la idea de la excepción ibérica. Pero tienen que ser España y Portugal quienes propongan su plan y la Comisión la que lo acepte o no.

Los españoles desconfían. Quieren meter en las conclusiones las especificidades de España y Portugal: menos del 3% de conectividad y más del 40% de renovables. Es casi como poner sus nombres. Pero Alemania lo rechaza.

España necesita garantías de que la Comisión Europea no tumbará la propuesta cuando se la envíen. Sería un gran fiasco. Si no puede ser por escrito, tendrá que ser de palabra.

A esas alturas de la tarde, desde Madrid, las vicepresidentas Teresa Ribera y Nadia Calviño, con buenos contactos en Bruselas, multiplican llamadas y gestiones. El equipo de Ribera está volcado y en especial un hombre clave: Manuel García, director general de Energía. En plena cumbre, él habla directamente con el equipo de la comisaria de Competencia, Margrethe Vestager, para garantizar que aceptan el sistema que tiene pensado hacer España y que no habrá problemas.

El texto de las conclusiones, que ampara la excepción ibérica, está cerrado. “Se tendrá en cuenta el carácter temporal de las medidas y el nivel de interconectividad eléctrica con el mercado único de la electricidad”, dice. Las garantías técnicas también. Faltan las políticas.

Von der Leyen, que se ha implicado a fondo para ayudar a España, promete a los españoles que hablará en la rueda de prensa de forma rotunda a favor de la excepción ibérica. Más clara incluso que en las conclusiones. Y lo hace.

—La península ibérica tiene una situación muy específica. Tienen un alto porcentaje de renovables, y eso está muy bien, pero muy poquitas interconexiones. Por eso estamos de acuerdo en que haya un tratamiento especial —dirá.

Poco después comparecen Sánchez y Costa conjuntamente, eufóricos y agotados. Al español le preguntan qué garantías hay de que la Comisión acepte la propuesta ibérica cuando la envíen.

—Para garantías solo hay que escuchar las declaraciones de la presidenta de la Comisión ahora mismo —contesta Sánchez.

Todo está pactado. El plan era muy arriesgado, y podría haber sido un enorme fiasco en una de las peores semanas del Gobierno. Pero funcionó. Hubo que tocar muchas teclas, forzar con una escenificación dramática que incluyó un inédito abandono de la reunión. Pero Sánchez, que ha demostrado que no teme al riesgo, se vuelve a casa con un mecanismo para bajar el precio de la luz en menos de un mes siempre que la Comisión no se lo tumbe. Y eso era lo único relevante.

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Yelena agarra con fuerza la bolsa en la que su gato blanco y canela maúlla desesperadamente. Acaba de meter en una pequeña maleta negra prácticamente toda su vida y ahora, con el ruido incesante de los bombardeos de fondo en Mikolaiv, no atina a marcar el número de su familia en el móvil. “¿Por qué nos hacen esto? No lo entiendo”, se lamenta llorosa esta mujer de 67 años.

A su alrededor, bajo una incipiente nevada, decenas de personas tratan de escapar de esta ciudad portuaria del mar Negro, uno de los principales objetivos de las fuerzas de Vladímir Putin y bajo implacables ataques rusos desde hace cuatro días. En coches atiborrados de enseres o a pie, buscan cruzar uno de los puentes que unen Mikolaiv, encajonada en un estuario, con la carretera que lleva a Odesa —y más allá, a las fronteras de Moldavia y Rumania—, la única vía de salida de la ciudad hacia territorio controlado por Kiev. El Ejército ucranio lo tiene todo listo para estallar estos puentes si las tropas del Kremlin se hacen con el control de la ciudad, enclave estratégico para la conquista de la costa y lanzadera hacia Odesa, la gran ciudad del mar Negro.

Este lunes, al amanecer, tras un fin de semana de intensos combates en los que las tropas ucranias hicieron retroceder al Ejército ruso, las fuerzas de Putin han lanzado otro feroz ataque contra Mikolaiv y sobre un barrio residencial del este de la ciudad, de 475.000 habitantes. Durante horas, los bombardeos y el olor a pólvora y a ceniza se han mezclado con la humedad y los copos de nieve. Junto al estuario, soldados y miembros de la guardia nacional y voluntarios de las brigadas de defensa territorial, con uniformes de camuflaje y gorros calados hasta las orejas, reforzaban las barricadas con sacos de arena e instalaban nuevas trampas antitanque. “Los rusos atacan infraestructuras estratégicas y se lanzan contra los civiles, pero de momento los estamos manteniendo a raya”, asegura el oficial Serguéi, que desde que empezó la invasión tiene órdenes de no revelar su apellido. De fondo, el estallido de un nuevo ataque de artillería. “Este es nuestro. Contraataque”, comenta señalando al aire.

Desembarco anfibio contra Odesa

Mikolaiv, fundada en el siglo XVIII como astillero bajo el Imperio Ruso y sede durante décadas de la flota rusa del mar Negro, se ha convertido en un campo de batalla clave para las fuerzas de Putin en su camino para controlar la costa ucrania y aislar el país de la salida al mar. Los lagos cristalinos, los parques de juegos y los monumentos con motivos navales son hoy objetivo de las bombas. La urbe, estratégicamente ubicada en una entrada del mar Negro y que fue uno de los principales centros de construcción naval de la Unión Soviética, es la pieza del rompecabezas que le falta al Kremlin para reforzar su asalto al sur de Ucrania, tras la conquista de Jersón —también en el mar Negro—, la primera ciudad en caer en manos del invasor. El control de Mikolaiv permitiría a Rusia tener otro punto de anclaje para un desembarco anfibio con el que apoyar la ofensiva contra Odesa, de casi un millón de habitantes, a 120 kilómetros por una carretera hoy plagada de controles.

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Al caer la tarde, el gobernador de Mikolaiv, Vitali Kim, asegura que las fuerzas ucranias habían retomado el control del aeropuerto de la ciudad y frenado el avance de los rusos, tras otra dura batalla. “Hoy difícilmente se puede llamar un día bueno. Atacaron nuestra ciudad de manera despreciable, mientras la gente dormía”, dice Kim en un mensaje de Telegram. El gobernador asegura que al menos ocho personas han muerto por los ataques de este lunes. “También hay daños graves en las infraestructuras. Eso lo podemos restaurar, pero las bajas humanas son terribles”, se lamenta. Mikolaiv, que acoge uno de los tres puertos más grandes de Ucrania, sufre bajo bombardeos, ataques con cohetes y con helicópteros.

Civiles huyendo de la ciudad de Mikolaiv, cerca de Odesa, en el Sur de Ucrania, este lunes.
Civiles huyendo de la ciudad de Mikolaiv, cerca de Odesa, en el Sur de Ucrania, este lunes.

El alcalde de la ciudad, Oleksandr Senkevich, asegura además que las tropas del Kremlin están utilizando fundamentalmente municiones de dispersión contra la ciudad. “El 90% de las bombas que nos lanzan son de racimo, destinadas a hacer mucho, mucho daño y fundamentalmente a las personas”, dice el regidor, que afirma que su equipo ha documentado decenas de ataques con ese tipo de munición, prohibidas por un tratado que ni Rusia ni Ucrania han firmado.

En el puente levadizo de Varvarovski, el principal de la ciudad, siguen atronando los disparos de artillería pesada. Con paso apresurado, un hombre carga como puede a su hijo de dos años y una mochila mientras su esposa lleva otra bolsa y un paquete de pañales. La orografía llana de la ciudad no la hace fácil defender y el paso Varvarovski, de unos dos kilómetros, inaugurado en 1964, puede tener los días contados. Es casi la única ruta de salida de Mikolaiv y objetivo de los ataques rusos, que podrían buscar dejar aislada la ciudad para asediarla, como están haciendo con otras urbes. También, de los ucranios, que están dispuestos a volarlo para evitar que los soldados de Putin obtengan un paseo rápido hacia Odesa, que ya se prepara para un gran ataque.

No les temblará el pulso. Hace unos días, ante el avance y la presión de las tropas del Kremlin, las fuerzas ucranias hundieron en el astillero de Mikolaiv, el buque insignia de la flota naval del país, que estaba en trabajo de reparación. Hundido para evitar su captura.

Misiles lanzados desde barcos rusos en el mar Negro, que llevan apostados frente a las costas ucranias varios días, elevando las alarmas de un posible desembarco anfibio, golpearon este lunes infraestructuras estratégicas en Tuzla, al sur de Odesa, desde donde se ha programado otro tren de evacuación adicional. “Las tropas rusas se están preparando activamente para atacar la ciudad”, ha advertido este lunes Mijailo Podoliak, asesor del presidente ucranio, Volodímir Zelenski. “Ya han intentado llevar a cabo ese plan con una fuerte ofensiva, pero nuestra defensa ha logrado contenerlos”, aseguró.

Sin apenas alterarse por el estruendo de las bombas, Artur Gorpinich entra a comprar cigarrillos en una tienda de ultramarinos junto al puente levadizo de Varvarovski. “Disparan, sí, pero por ahora no tengo miedo”, asegura. El hombre, de 34 años, de rostro afilado y barba arreglada, explica que su esposa y él han enviado a su hijo pequeño con su hermana, a la República Checa, pero que ellos han decidido quedarse en Mikolaiv: “No pienso correr. Antes me enrolaría en el Ejército. Soy conductor. Esta es nuestra tierra, nuestra ciudad. No les dejaremos tomarla”.

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Las guerras nos refrescan con frecuencia la memoria. Nos hacen ver que el horror no entiende de fronteras ni de épocas. Las interminables escaleras mecánicas que conducen al suburbano de Kiev, de indisoluble aroma soviético, permiten en la noche del jueves al viernes volver a contemplar una escena lejana en el espacio y en el tiempo, pero familiar: aquellos refugiados que dormían a cubierto de las bombas en las estaciones del metro de Madrid en plena Guerra Civil delante de la cámara de Alfonso, gran retratista de la España del pasado siglo, parecen haberse teletransportado a ocho décadas después y unos miles de kilómetros más al este. Engullidas por las entrañas de la capital ucrania, miles de personas buscan acomodo bajo el pétreo cielo de las bóvedas del suburbano de Kiev o en los sótanos de los edificios, tan solo 24 horas después del inicio de la ofensiva rusa contra Ucrania. Los empuja tierra abajo el miedo a posibles ataques del ejército ruso, que en la primera jornada de invasión causó el jueves la muerte a “137 héroes”, según informó en la madrugada del jueves al viernes el presidente ucranio, Volodímir Zelenski.

En el suburbano se ve a familias enteras, parejas de ancianos, grupos de jóvenes, inmigrantes… Muchos de ellos están acompañados de sus mascotas, perros y gatos, considerados un ser querido más al que no quieren dejar atrás en los peores momentos. “Mira lo que te voy a enseñar”, llama la atención del reportero una chica joven al tiempo que abre su mochila. De su interior, cual conejo salido de chistera de mago, emerge una gatita blanca y negra.

Daria, de 22 años, editora de vídeo en un canal de televisión, junto a su gata 'Kitsuna'.
Daria, de 22 años, editora de vídeo en un canal de televisión, junto a su gata ‘Kitsuna’.Luis de Vega

Kitsuna navega entre las caricias y arrullos que le propina Daria, de 22 años, editora de vídeo en un canal de televisión. “Tengo confianza en mi ejército”, repite ella varias veces junto a su novio, Denis, también de 22 años y empleado en un comercio de electrónica. Les acompaña Román, de 23 años, su compañero de piso, que es el que a las cinco de la madrugada del jueves llamó a la puerta con una advertencia: “La guerra ha comenzado”.

Los tres se hallan matando el rato sentados en el suelo de la estación Ploshcha Lva Tolstoho, llamada así en honor del escritor ruso León Tolstoi, autor de Guerra y Paz. Daria se ve, sin duda, más cerca de la primera parte de la novela que de la segunda. “Esto ya es una guerra”. Los tres echan la vista atrás y recuerdan cuando, con 14 años, les tocó vivir la revolución del Maidán hace ocho años. “Éramos unos críos”, añade ella.

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Decenas de personas se refugian en un túnel del metro de Kiev en la noche del jueves al viernes
Decenas de personas se refugian en un túnel del metro de Kiev en la noche del jueves al viernesLuis de Vega

A unos metros escasos, en una entrañable estampa, Tamara, de 80 años, permanece sentada en su silla de ruedas con las piernas cubiertas por una manta roja. Junto a ella, atento a lo que pueda surgir o necesitar, su marido, Vladímir, de 70. Con una sonrisa tan amplia como su desconocimiento de la situación, Artur, un niño de año y medio, permanece sentado en el regazo de su madre. “Esta es ya la segunda aventura de su vida. La primera ha sido nacer en la pandemia”, cuenta Catarina, de 35 años. Sentado también en el suelo junto al carrito del niño, el padre, André, de 35 años, reconoce que tienen miedo por sus padres, por su bebé, por lo que pasará mañana y pasado mañana.

“Vivimos rodeados de noticias falsas”, añade él en referencia al ruido y el caos que siembra la “propaganda rusa”. Ambos, que además de matrimonio son compañeros de trabajo en la misma empresa de embalajes, ven tres posibles escenarios: el acuerdo pacífico, la confrontación o que los ucranios dejen las armas en el suelo para evitar que la guerra vaya a más.

Varias personas permanecen en un refugio en el sótano de un edificio mientras las sirenas anuncian nuevos ataques rusos en Kiev.
Varias personas permanecen en un refugio en el sótano de un edificio mientras las sirenas anuncian nuevos ataques rusos en Kiev. Emilio Morenatti (AP)

A lo largo de diversas estaciones puede verse a personas con esterillas, con mantas, con sacos de dormir, con hamacas de playa o con sillas. Unos matan el tiempo con un libro como aliado, otros conversan en corro, los hay que comen y beben. Muchos, cómo no, no apartan los ojos de la pantalla del móvil. Los menos dormitan, pues el ruidoso paso de los convoyes impide romper a dormir durante las primeras horas en este albergue subterráneo. Algunos agentes y empleados del metro no ven bien la presencia de reporteros que desean ser testigos de la primera noche de la población protegiéndose bajo las bombas bajo tierra.

Pasadas las diez de la noche, con el toque de queda activado hasta las siete de la mañana y las calles prácticamente desiertas, una docena de personas, entre ellas una anciana, tratan de acceder a una de las estaciones de metro. Dos de las uniformadas de la compañía se lo impiden. Hay discusiones, forcejeos, empujones… y el grupo se queda sin hueco en el refugio en una noche en la que las bombas vuelven a caer sobre Kiev.

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Estiven Loaisa Buenaventura
Fue asesinado en la puerta de su casa el conocido empresario Estiven Loaisa, quien apoyaba causas sociales en el puerto y había anunciado que apoyaría la movilización contra la violencia.

Fue asesinado en la puerta de su casa el conocido empresario Estiven Loaisa, quien apoyaba causas sociales en el puerto y había anunciado que apoyaría la movilización contra la violencia.

Noticias Valle.

La Policía del Valle del Cauca no se ha pronunciado sobre este nuevo homicidio que sacude a Buenaventura, porque además de una nueva muerte violenta a manos de asesinos que recorren las calles del puerto, esto pone en alerta a los ciudadanos que se han pronunciado precisamente contra esa violencia; el amedrentamiento de las comunidades, el uso de menores en bandas criminales, Estiven Loaisa es la última víctima y hay consternación.

 A las 11 de la noche del jueves en el barrio el Firme, calle el Trapiche, sujetos desconocidos atacaron de manera indiscriminada a Estiven Loaiza Córdoba.

Estiven Loaisa Córdoba, era también conocido líder sociale en el puerto.

Tenía 36 años de edad, nacido en el Distrito de Buenaventura, del que no quiso salir ni abandonar.

Es recordado como «un excelente empresario» y líder social.

Este jueves, había había pulicado en su Facebook: «Porque la vida nos importa. Yo me uno». Apoyando la movilización convocada para este 24 de febrero.

Horas después, en la puerta de su casa le dispararon por la espalda, aunque lo trasladaron hasta el hospital Luis Ablanque de la Plata, Estive Loaisano resistió.

No hay un informe oficial, ni TuBarco ha conocido las hipotesis que manejan las autoridades sobre este asesinato, pero desde el puerto muchos no descartan, haya sido perpetrado para atemorizar a quienes p¡apoyan la marcha la próxima semana.

Una intimidación y mensajes de temor para quienes se pronuncian contra la violencia y la delincuencia en este distrito sobre el Pacífico.

Moniterean las redes sociales

¿Son bandas como ‘La Local’ o ‘La Empresa’ aún activas y con reductos, las que están rastreando las redes sociales en el puerto y amenazando a quienes piden cese la violencia?

¿Hay otras organizaciones criminales en el puerto?

Lo cierto es que varias personas que han denunciado la violencia que está acabando con la vida en Buenaventura, han sido amenazados, los llaman, les escriben, les piden borrar los mensajes de Facebook, de Twitter y de otras redes.

A la periodista que escribió esto en su Facebook, la han llamado dos veces a decirle que baje lo que escribió.

Por ello, cuando se intenta hablar con habitantes de comunidades como Juan XXIII o la zona continental, el Jhon F. Kennedy, entre los más afectados, pocos se atreven a lanzar un grito de auxilio.

Muchos, solo agarran su maleta con algunas pertenencias y abandonan sus casas.

Loaisa es la cuarta víctima mortal en una semana en Buenaventura, a los cuatro la gente los reconocía como líderes, gestores comunales, sin antecedentes judiciales ni otros problemas.

Lo otro en común, se habían pronunciado sobre lo que viene ocurriendo en el puerto.

Menos homicidios, pero hay intimidación a la gente en los barrios. Este ciudad en gran parte en la noche, es como si tuviera un toque de queda autoimpuesto.

«Aquí hasta los trabajadores han pedido que no los hagan salir de madrugada ni salir en la noche de sus trabajos», denuncian.

Contra la violencia: «¡Ya basta!»

Mantienen la convocatoria de movilización contra la violencia el próximo 24 de febrero.

Mientras, la fuerza pública sigue con operativos en Buenaventura. En la Comuna 7 en el barrio Juan 23, se hacen más frecuentes.

Operativos preventivos realiza la Policía Nacional por medio del GOES, en Juan 23 y sus alrededores.

En el puerto hay diferentes organizaciones y ciudadanos, entre ellos estaba Estive Loisa, tratando de llevar proyectos sociales, económicos; de ayudar a jóvenes en situación de riesgo. Pero en muchos casos, pueden más las balas.

Una peluquería que ayuda a salvar vidas en #Buenaventura: “Que los muchachos estén ocupados” dice Jhon Jairo



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Daniela Ospina, hermana da de David Ospina.

La exesposa de James y hermana de David Ospina mostró su descontento por la reacción de los asistentes al Metropolitano al final del partido.

Noticias Internacionales.

Fanáticos que asistieron al estadio Metropolitano en la derrota de la Selección Colombia frente a Perú, hicieron notar su molestia por el resultado adverso que pone en vilo la clasificación al Mundial de Catar 2022.

Con una silbatina, más de 40 mil hinchas mostraron su descontento por el nivel futbolístico de la ‘Tricolor’ que no marca un gol desde hace 533 minutos, ruido que provocó el enojo de figuras del equipo como Jmaes Rodríguez, quien con un gesto pidió a los espectadores que «no los chiflaran».

James Rodríguez. Foto: @drodriguezzfans

Precisamente sobre esta reacción del público, la exesposa de James y hermana del arquero de la Selección David Ospina, se pronunció en sus redes mostrando su descontento por la silbatina de los hinchas.

Vea: Daniela Ospina armó un grupo de ayuda para los que viven del «día a día»

La modelo y empresaria Daniela Ospina, no cree que los jugadores hayan merecido ese abucheo y pide que a modo de sanción, que el próximo partido del combinado patrio «sea sin espectadores».

«Debería ser sin público el siguiente partido», se refirió Daniela Ospina al cotejo que disputará Colombia el 24 de marzo en Barranquilla.

«Detrás de todo esto hay familias, esposas, hijos, mamás que les duele el doble», manifestó en su historias de Instagram.

Historias de Instagram de Daniela Ospina.

La expareja de James Rodríguez también apoyó a su hermano David Ospina, arquero de la Selección, quien sufrió el gol de los peruanos.

El portero del Napoli de Itali fue objeto de críticas por su actuación contra Perú, tras la anotación conseguida por Flores en los últimos minutos del partido.

«Fuerza, esa es la que siempre has tenido para afrontar cada partido de tu vida. Qué inconforme y desagradecido es el ser humano. Me quedo con tu carrera impecable, te amamos y admiramos», posteó Daniela en su red social.

David Ospina, jugador de la Selección Colombia.

Foto de portada: @futbolred

Le puede interesar: Del susto correteó al ladrón: Daniela Ospina víctima de atraco en Miami





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Taxistas Pasto tarfias carreras
Un vídeo en el que se observa un altercado por el costo de la carrera, «muy caro», es viral en redes sociales. Las tarifas sin embargo, están establecidas en una tabla de control.

Un vídeo en el que se observa un altercado por el costo de la carrera, «muy caro», es viral en redes sociales. Las tarifas sin embargo, están establecidas en una tabla de control.

Noticias Pasto.

En la ciudad se han presentado diversas denuncias por cobros de tarifas de carreras en taxis, que muchos señalan «son muy caras» y no se apegan a lo establecido en el municipio, donde existe una tarjeta de control; en dónde se evidencian los costos.

devueltas carrera taxi Pasto
En diciembre dos mujeres se enfrascaron en una discusión y luego golpes, por las devueltas de una carrera de taxi en Pasto. Ninguna interpuso denuncia.

Otro vídeo, muestra un incidente con otro taxista, por el valor del servicio prestado el domingo en horas de la noche.

El denunciante reclama que para él, «el costo se excede al que debería cobrar», y el taxista permanece en silencio mientras conduce.

Quien denuncia dice que le están cobrando 7.500 por la carrera.

«Se ponen bravos porque uno les pude un servicio de extremo a extremo, necesitamos urgentemente el Uber aquí en Pasto», manifiesta el pasajero.

Luego proceden a bajarse del vehículo. «Señor vale 6.700 la carrera, nadie le está diciendo que le voy a pagar 5.500», le responde.

El señor se aleja y el denunciante manifiesta que lo deja en una zona que el no había pedido ser llevado.

La otra versión

TuBarco Noticias Pasto habló con el taxista implicado en la denuncia. Y quiso dar su versión.

Manifestó que se le solicitó una carrera desde un barrio periférico a otro periférico, es decir de un lado de Pasto al otro lado.

El servicio fue solicitado en el barrio Sindagua y debía terminar en Tamasagra.

La carrera costaba 7.000 pesos.

El taxista relató que el usuario empezó a grabar desde que inició el recorrido, y esto lo hizo sentir intimidaddo.

Ante la negación del usuario a pagar este costo, procedió a explicarle las tarifas y porque le cobró esa cantidad. En medio de la confusión con la tarjeta, la situación se puso más tensa. «Yo le dije que la viera pero no que le tomara fotos a mis datos personales».

Recalcó que no quiso generar polémica ni entrar en alegatos, por eso no discutió. Solo aclaró cuanto costaba realmente.

A la negativa del usuario de pagar lo que se le estaba cobrando y de bajarse del vehículo, el taxista procedió a dirigirse a su vivienda. Explicó que tiene 65 años de edad, y una enfermedad crónica, por eso, no peleó ni quiso que el problema se agravara.

«Si el señor en algún momento se sintió ofendido o tumbado, pido disculpas, pero las cosas no fueron así como las presentó», manifiesta.

Recalcó que al gremio de taxistas lo conforma en su mayoría personas humildes y honestas, sin omitir que pueden haber personas que no hacen su trabajo de manera adecuada.

La tarjeta de control

En la tarjeta de control, se encuentra la firma y sello de la empresa que debe ser diligenciada cada mes; certificando que la documentación se encuentra al día.

Los taxistas responden que la mayoría, cumple con lo establecido.

Teniendo en cuenta la tarjeta de control, los costos de un barrio periférico a otro tiene un valor de 6.700 pesos; el adicional por ser domingo tiene el valor de 500 pesos lo que sería un total de 7.200.

Además, a los usuarios les recomienda siempre preguntar costos o apenas subirse verificarlos en la tabla que está al reverso de la silla del conductor. Si no la ve, también la puede pedir.

Las tarifas de las carreras son fijas, y solo hay recargo autorizado y es el de $500 pesos, si les cobran más de eso, los usuarios deben hacer los reportes ante las autoridades y las empresas.

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«No se cómo me contagié, teníamos ya varios días encerrados, salía solo por comida para mis hijos, siempre con tapabocas y guardando distancia», dice Nana.

«Esa es la gran incertidumbre que tenemos en nuestra casa y todos los enfermos en India. ¿Qué hacemos si empeoran nuestros síntomas? ¿Vamos a poder conseguir lo más básico, como oxígeno o una cama en el hospital?».

India ha registrado nuevos récords mundiales de nuevas infecciones de covid-19, alcanzando casi 400.000 en un día y está enfrentando una severa escasez de camas de hospital, así como tanques de oxígeno medicinal.

«Es muy difícil conseguir un tanque. Y algunos están lucrando: los están vendiendo hasta en 1.000 dólares, una cifra que es inaccesible para la mayoría, sobre todo después de que las personas se han quedado sin empleo y sin forma de tener dinero».

Familias enteras

Cuenta que en el conjunto de edificios donde vive, y por lo que oye en las noticias, lo que pasó con su familia es lo que está pasando en el país: se enferman familias enteras.

Nayelly Rodríguez
El esposo y los hijos de Nana también dieron positivo por covid-19.

«Hay muchísimos contagiados, los casos aumentan exponencialmente. Cada día nos enteramos de más y más personas. Esto no parece una ola, parece un tsunami».

Nana dice que cada vez se sabe también de más muertos por covid, entre ellos los papás de un vecino.

«Y un caso que me impactó mucho, es que en los edificios donde vivo, hace dos semanas, un niño de apenas 8 años se desmayó en el parque y murió antes de llegar al hospital. Ahí les dijeron a sus padres que fue por el virus».

Con más de 19 millones de casos registrados, India es el segundo país con más infecciones, solo después de Estados Unidos.

Hasta el momento ha reportado casi 212.000 muertes, pero se cree que esta cifra va a aumentar mucho en los próximos días debido a este nuevo fuerte embate del virus y por sospechas de los medios que no todas las muertes han sido reportadas.

Exceso de muertes

Nana dice que en febrero se oían pocos casos, que la gente empezó a relajarse y hacer una vida más normal, incluso a asistir a festivales religiosos masivos, y que en parte eso ayudó a la propagación del virus. En el país circula una variante del covid-19 de la que todavía no se conoce mucho.

Nayelly Rodríguez
Nana y su esposo tienen tres hijos, de 8, 6 y 3 años.

Por todo el mundo circulan fotografías y videos en los que se ven crematorios con muchas piras que no dejan de arder y filas de cuerpos que esperan por hasta 20 horas a ser incinerados.

El diario The Hindu causó conmoción con una noticia de que el cuerpo de un hombre esperando turno fue parcialmente comido por un perro callejero.

También se han acondicionado lugares como parques y estacionamientos para hacer las cremaciones.

En Delhi, un crematorio que había sido creado para incinerar mascotas, pero que todavía no había entrado en operación, se está usando para personas.

«Los musulmanes cuando morimos no podemos ser cremados, sino enterrados. Pero los panteones también están ya llenos», cuenta.

Calles de India
La única conexión de Nana con el exterior por ahora es la ventana de su casa.

Nana dice que ella ha visto un gran aumento de contagios comparados con la primera ola de coronavirus en 2021.

En ese tiempo ella documentó en su canal de Youtube cómo salió a ayudar al éxodo de migrantes trabajadores que volvían a sus pueblos y aldeas. Les daban agua y alimento para que pudieran continuar caminando ya que se cancelaron los trenes y los autobuses.

«Muchísimas personas viven al día y han perdido sus trabajos. Están en una situación desesperada. Así que los migrantes de otros estados otra vez dejaron la ciudad y se fueron a sus lugares de origen, para no morir de hambre. Aunque, también allá pueden morir porque hay menos infraestructura médica».

Restricciones

Por ahora Delhi y otras ciudades están en confinamiento. Los únicos negocios abiertos son de comida o de medicamentos. Ella vive en el piso 26 de un edificio y su única conexión con el exterior es su ventana. «Desde allí veo la carretera y las calles. Están desiertas. No hay gente. Pasan muy pocos automóviles», cuenta.

Su familia en México está preocupada por ella y por la situación en India. «Tienen miedo de que nos lleguemos a poner graves. Quisieran venir a ayudarnos, pero no se puede, estamos a más de un día en avión de distancia y ahorita es casi imposible viajar».

Estados Unidos anunció que restringirá los viajes a India a partir de la próxima semana. Australia ha prohibido todos los vuelos a India y ha prohibido a sus ciudadanos regresar desde ese país, anunciando que serían castigados con multas y hasta 5 años de cárcel.

En India se tenía esperanza en las vacunas, por ser el primer productor a nivel mundial. Sin embargo, varios estados -algunos de los más afectados por la covid- han reportado falta de vacunas.

Hasta ahora solo se han aplicado 150 millones de dosis en una población de 1.300 millones. Por ahora, India ha detenido las exportaciones de AstraZeneca para vacunar a sus ciudadanos.

«Por ahora nuestra esperanza es que llegue ayuda de otros países. La gente está muriendo no sólo del virus, sino por falta de lo esencial para tratarlo. No sabemos cómo puede parar esto», lamenta Nana.


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