Mostrando entradas con la etiqueta resolución. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta resolución. Mostrar todas las entradas


Una pantalla muestra el resultado de la votación de la Asamblea General, este jueves en la sede de la ONU en Nueva York.
Una pantalla muestra el resultado de la votación de la Asamblea General, este jueves en la sede de la ONU en Nueva York.BRENDAN MCDERMID (REUTERS)

La Asamblea General de la ONU, reunida en sesión especial, ha aprobado este jueves por amplia mayoría la segunda resolución, no vinculante, sobre la guerra de Ucrania. Se trata de una iniciativa, calificada de humanitaria, que pide a Rusia “el cese inmediato de hostilidades contra Ucrania y en especial de cualquier ataque contra civiles y objetivos civiles”, así como el fin del asedio de la ciudad portuaria de Mariupol. De los 193 miembros que forman el plenario, la resolución ha sido adoptada por 140 y rechazada por cinco (Rusia, Siria, Eritrea, Bielorrusia y Corea del Norte), mientras que 38 se han abstenido. El resto de Estados miembros se han ausentado. El texto venía siendo pergeñado desde hace semanas por Francia y México, con el pleno apoyo de Ucrania.

El resultado de la votación ha sido prácticamente el mismo que el registrado el 2 de marzo, cuando la Asamblea General, reunida en sesión extraordinaria —la 11ª en sus 70 años de historia, y la primera desde que Israel ocupó el Golán sirio, en 1982—, se pronunció sobre el conflicto para superar el bloqueo derivado del sistema de vetos del Consejo de Seguridad, cuyas resoluciones sí tienen carácter vinculante. El hecho de que Rusia, como miembro permanente del foro ejecutivo de la ONU, pueda bloquear cualquier iniciativa trasladó a la Asamblea la urgencia de alzar la voz sobre la guerra ucrania, que este jueves entra en su segundo mes. La resolución del 2 de marzo fue una condena de la agresión rusa a Ucrania, aunque matizada: para cosechar más apoyos, el texto final sustituyó la palabra “condenar” por “deplorar”. Votaron en contra los mismos países que han rechazado hoy la iniciativa franco-mexicana. La víspera, este miércoles, Rusia recibió otro revés al ver rechazada su propia propuesta de “resolución humanitaria” en el Consejo de Seguridad, donde sólo recibió el apoyo de China, y 13 votos en contra.

Pese a tener un rango menor, puramente declarativo, que las resoluciones del Consejo de Seguridad, tampoco le ha resultado fácil al plenario de la organización sacar adelante esta “resolución humanitaria”. Sudáfrica presentó este miércoles su propio borrador, que no citaba a Rusia como agresor, y que por eso recibió el respaldo del embajador del Kremlin, Vasili Nebenzia. El argumento esgrimido por la embajadora sudafricana para no citar a Rusia en el texto fue la necesidad de “despolitizar” las cuestiones humanitarias.

La Asamblea ha demostrado estar enredada en cuestiones de procedimiento, más que de fondo, al proponer una votación sobre si debía someterse a votación la resolución sudafricana, que el embajador de Ucrania, Sergii Kislitsia, tildó de “placebo, medicamento genérico, marca blanca (…) proporcionado por un gran proveedor”, en alusión a Rusia; “un intento de confundir a la Asamblea”. La votación sobre la propuesta sudafricana se saldó con mayor división de opiniones: 50 a favor, 67 en contra y 36 abstenciones. No hubo aplausos, a diferencia de algunos, más bien tímidos, que saludaron la aprobación de la resolución principal.

Instalada en un frenesí de reuniones desde los primeros minutos de la guerra —el anuncio oficial del Kremlin de una “operación especial militar en Ucrania” se produjo durante una reunión del Consejo de Seguridad—, la ONU no ha acertado a impulsar una resolución ejecutiva. Si ha llevado semanas lanzar la “resolución humanitaria” de Francia y México, la posibilidad de avanzar en la práctica parece lejana, pese a la intensa actividad diplomática “para retomar la senda del diálogo y las negociaciones”, una vez conseguido un alto el fuego, según el texto de la resolución aprobada este jueves. El secretario general, António Guterres, “ha estado en contacto frecuente con el enviado ruso, pero no revelará detalles, excepto para decir que las discusiones se centran en la ayuda humanitaria en Ucrania”, según un portavoz. Cualquier asedio a una ciudad complica sobremanera la provisión de ayuda humanitaria, recuerda la resolución.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.





Source link



El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se ha reunido este domingo, por cuarta vez en una semana, para votar una convocatoria extraordinaria de la Asamblea General que se celebrará este lunes. Los 193 países miembros discutirán la resolución de condena de la invasión de Ucrania que vetó el viernes el embajador de Rusia en la reunión del Consejo. El resultado de la votación del pleno, que previsiblemente resultará favorable a condenar al Kremlin y exigir la inmediata retirada de tropas, no tiene sin embargo carácter vinculante. La Asamblea General de la ONU sólo se ha reunido en sesión extraordinaria diez veces en los 70 años de historia del organismo; la de este lunes será la primera en cuatro décadas.

Al tratarse de una votación de procedimiento, ni Rusia ni los otros cuatro miembros permanentes del Consejo de Seguridad (China, EE UU, Francia y el Reino Unido) podían hacer valer su derecho de veto. El viernes, Rusia lo ejerció mientras China se abstuvo, junto con la India y Emiratos Árabes Unidos, dos miembros no permanentes del máximo órgano ejecutivo de la organización. Once de los 15 miembros del Consejo votaron a favor. Idéntico resultado al que arrojó la reunión de este domingo.

La embajadora de EE UU ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield, ha aprovechado el turno de palabra que siguió a la votación para exhortar a Rusia a rebajar el tono de su “peligrosa retórica sobre las armas nucleares”. “Este es otro paso escalofriante e innecesario que nos amenaza todo”, ha dicho la diplomática; “no permitiremos semejante atrocidad”. La reunión ha terminado con un parlamento de Sergiy Kyslytsya, el embajador de Ucrania -invitado como parte implicada, porque el país carece de asiento en el Consejo-, quien sin dejar de mirar a su homólogo ruso, Vasili Nebenzia, dijo: “En la vida siempre hay margen para tomar decisiones, para ser un ser humano u optar por el mal”, en referencia expresa al jefe de la delegación rusa en una conferencia de la ONU sobre el clima en París, que este domingo pidió perdón a sus colegas “en nombre de los rusos que no hemos podido detener esta guerra”.

La reunión de este domingo se ha convocado a petición de EE UU y sus aliados, a la cabeza de todos ellos Albania, como adelantaron fuentes diplomáticas la semana pasada, tras el fiasco de la iniciativa llevada al Consejo. La idea que barajaban Washington y sus socios es que la Asamblea General pudiera adoptar un texto similar al vetado el viernes por Rusia. Las resoluciones de la Asamblea, no obstante, tienen menos peso.

“Teniendo en cuenta que la falta de unanimidad de sus miembros permanentes en la reunión 8.979 [celebrada el viernes] ha impedido [al Consejo] ejercer su responsabilidad primaria de mantener la paz y la seguridad internacionales, decide convocar una sesión especial de emergencia de la Asamblea General para examinar la cuestión contenida en la agenda de la reunión 8.979″, dice el texto del Consejo de Seguridad. La reunión de este lunes se centrará en cuestiones organizativas y de procedimiento, mientras que el debate y la adopción de la resolución se realizarían el martes, según fuentes diplomáticas de la UE ante la ONU. Francia propondrá además este lunes en otra reunión del Consejo de Seguridad un proyecto de resolución para garantizar el acceso a la ayuda de la población ucrania.

Tras una reunión anterior, el miércoles, que fue dinamitada por el anuncio del Kremlin de una “operación militar especial en Ucrania”, el texto de la resolución que Rusia vetó el viernes sufrió modificaciones y enmiendas de última hora, en un intento de cosechar adhesiones, como la de Brasil, que fue una incógnita hasta el final. El borrador instaba a Rusia a dar marcha atrás, cesar en el uso de la fuerza y retirar sus fuerzas de Ucrania “de manera inmediata, total y sin condiciones”, como subrayó la embajadora de EE UU, Linda Thomas-Greenfield. También a revocar el reconocimiento de las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk, donde comenzó el conflicto en abril de 2014. Entre las enmiendas introducidas, la principal fue la sustitución de la palabra “condenar” por “deplorar”.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

Pero más allá del resultado numérico de las votaciones, y comprobar quién está de parte de quién, el objeto de la mayoría de las críticas por la inacción o impotencia de la ONU en este conflicto es la pervivencia del viejo sistema del derecho de veto, una reliquia de la Guerra Fría. Además de los continuados llamamientos de Ucrania a expulsar a Rusia, como país agresor, del Consejo de Seguridad y a considerar su membresía en la organización, el mecanismo del veto supone el mayor obstáculo para una actuación coordinada.



Source link


El Consejo de Seguridad de la ONU se reunió el viernes por tercera vez en cinco días para pronunciarse sobre una resolución de condena de la invasión rusa de Ucrania. La votación del texto, una iniciativa conjunta de EE UU y Albania que ha cosechado numerosas adhesiones en las últimas 24 horas, solo planteaba una duda: Rusia ejercería su poder de veto, pero, ¿y China? Con su abstención ―un modo de salvaguardar la equidistancia y, a la vez, apoyar veladamente a Moscú―, China arrastró a la India y a Emiratos Árabes Unidos. La resolución contó con el voto favorable de 11 de los 15 miembros. Rusia, además, ostenta la presidencia del Consejo este mes, conforme al calendario aprobado en otoño.

El proyecto de resolución, con enmiendas de última hora que retrasaron el inicio de la reunión, recordaba a Rusia todas sus obligaciones internacionales, como Estado signatario de cartas y tratados que la ofensiva lanzada el jueves por el presidente Vladímir Putin convirtió en papel mojado. El borrador subrayaba el teórico compromiso de Moscú con el artículo 2 de la Carta de Naciones Unidas sobre resolver las disputas por medios pacíficos y abstenerse del uso de la fuerza contra la integridad territorial y la independencia política de otro país.

Con la invasión a Ucrania, sostenía el borrador inicial, Rusia ha quebrantado el Acta Final de Helsinki de la OSCE (1975) y el memorándum de Budapest sobre garantías de seguridad a Ucrania firmado en 1994, así como una resolución del Consejo (la 2202, de 2015), destinada a implementar los acuerdos de Minsk, que teóricamente debían haber puesto fin a la guerra enquistada del Donbás, en el este de Ucrania. El texto también apoyaba el llamamiento al diálogo de António Guterres, secretario general de la ONU, así como la condena sin paliativos de la “agresión” rusa a Ucrania, que calificaba de “quiebra de la paz y la seguridad internacionales”.

El texto, cuya contundencia inicial fue matizada por las enmiendas, instaba a Rusia a dar marcha atrás, cesar en el uso de la fuerza y retirar sus fuerzas de Ucrania “de manera inmediata, total y sin condiciones”, como subrayó la embajadora de EE UU, Linda Thomas-Greenfield. También a revocar el reconocimiento de las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk, donde comenzó el conflicto en abril de 2014. Pese a las enmiendas, la principal la sustitución de la palabra “condenar” por “deplorar”, los alegatos de la mayoría de los embajadores emplearon los términos más categóricos de repulsa.

“Un país está invadiendo a otro, y Rusia es el agresor. No hay medias tintas (…) Tenemos la obligación de no mirar para otro lado. Rusia ha elegido causar un dolor inimaginable a la población de Ucrania y a sus propios ciudadanos”, dijo Thomas-Greenfield. La representante británica, Barbara Woodward, señaló que la intervención de Rusia no es un ejercicio de autodefensa. “Hablaban de proteger Donetsk y Lugansk, pero están bombardeando Kiev. La resolución es un mensaje a la población ucrania, al mundo, de que las reglas que establecimos deben ser respetadas, y a los bravos ciudadanos rusos que protestan” contra la agresión, dijo Woodward.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

Al llamamiento de Suecia a copatrocinar el borrador de resolución se sumaron en las últimas 24 horas España, Alemania, Italia, Polonia, Noruega, Lituania, Letonia, Estonia, Luxemburgo y Nueva Zelanda, además tres países que se sientan en el Consejo de Seguridad como Francia, el Reino Unido e Irlanda, informa Efe. EE UU ha buscado en las últimas horas el apoyo de otros aliados sin presencia en el máximo foro de la ONU, como Australia o la Unión Europea.

La hermética equidistancia de China, de la que quedó constancia en el Consejo celebrado el lunes, permitía barruntar el sentido de su voto el viernes, pese a las presiones diplomáticas recibidas en los últimos días por parte de Occidente. Lo mismo sucedía con la India, que en la tensa sesión del miércoles ―dinamitada por el anuncio en paralelo de Putin del lanzamiento de una “operación militar especial” en Ucrania― se había limitado a constatar su preocupación por sus 16.000 nacionales atrapados en Ucrania, sobre cuya evacuación hablaron el jueves el primer ministro, Narendra Modi, y Putin. El sentido del voto de Brasil era también otra incógnita, aunque dos fuentes diplomáticas citadas por Reuters apuntaban que apoyaría la resolución como finalmente hizo.

Aunque no se haya adoptado la resolución, la intención de EE UU y sus aliados era demostrar a Moscú su aislamiento internacional, matizado por el disimulado apoyo de Pekín. “Estamos trabajando en la resolución del Consejo de Seguridad. Espero que podamos pasar a la acción en las próximas horas o días… y si no logramos tener éxito en el Consejo de Seguridad iremos de inmediato a la Asamblea General”, de 193 miembros, apuntó este jueves un diplomático con asiento en el Consejo, amparado en el anonimato, sobre el borrador que la declaración de guerra por Rusia impidió votar. Las resoluciones adoptadas por la Asamblea General son no vinculantes, a diferencia de las del Consejo.

Suscríbase aquí a la newsletter de EL PAÍS América y reciba todas las claves informativas de la actualidad de la región



Source link

top