El capturado aceptó los cargos por homicidio agravado, hurto calificado y transferencia no consentida de activos.
Los familiares de Liliana aseguran que hay más personas involucradas en el crimen, a ‘Lulu’, la mataron y la robaron.
Noticias Barranquilla.
Uno de los familiares de Liliana Segovia habló luego de que el presunto homicida de la mujer, aceptará los cargos en la audiencia de este miércoles.
A TuBarco Noticias Caribe, Omar Otero, cuñado de la hoy occisa, le aseguró que creen que hay más personas involucradas en el crimen.
“A mi cuñada la llamaba era una mujer», denuncian.
“Nosotros eso no le creemos porque él solo no hizo eso hay más personas involucradas, lo que es que él no quiere decir”, dijo.
“Él se echó los cargos solo porque no quiere que cojan a más personas”, indicó el pariente de la mujer que fue asfixiada presuntamente, por Jairo.
Jairo Medina presunto homicida de Liliana Segovia, aceptó los cargos en la mañana de este miércoles
Por otra parte, el pariente de la fémina asesinada, hizo una afirmación en conversación con este portal.
Llamaba «una mujer»
“A mi cuñada la llamaba era una mujer, nosotros estamos seguros que hay más personas metidas pero él no quiere decir”, es el señalamiento de la familia momposina que aún atraviesa por el dolor de esta perdida.
Luego de que Omar Otero diera su razón por la que afirma que Jairo solo no habría asesinado a Liliana, le hizo un llamado a las autoridades.
“Que sigan investigando, ojalá me lo entregaran a mi, para yo preguntarle a él”, manifestó el ser querido de la víctima de 33 años de edad.
Liliana Segovia la mujer de 33 años que fue asfixiada y luego dejada en una zona enmontada de Tubará, Atlántico
Entre tanto, el capturado aceptó los cargos por homicidio agravado, hurto calificado y transferencia no consentida de activos.
Dijo que la mató, porque ella lo descubrió
Presuntamente, mató a Liliana asfixiándola en medio de un forcejeo dijo en su confesión, le puso una bolsa plástica cuando ella se dio cuenta que le había robado una alta suma de dinero.
Él, se transfirió criptomendas Bitcoin que eran de la víctima.
Además de ese robo, le sacó dinero en pesos de la cuenta bancaria, y le vendió la camioneta en 12 millones de pesos en Valledupar.
Hay que recordar que Jairo habría estado en contacto con la nacida en Mompox, durante algunos meses antes del homicidio.
Jhon Jairo fue fotografiado llevando a su hija al colegio en bicicleta en una calle de Popayán, y para poder brindarle ese transporte, adaptó una silla de plástica para su pasajera.
Jhon Jairo fue fotografiado llevando a su hija al colegio en bicicleta en una calle de Popayán, y para poder brindarle ese transporte, adaptó una silla de plástica para su pasajera.
Noticias Cauca.
A las 6:10 salió de la finca donde trabaja como mayordomo a dejar a su hija en el colegio Carlos Simmons, el periodista independiente Óscar Solarte, le pareció curioso y tomó una foto que terminó tomándose
Un recorrido de entre 25 y 30 minutos con su hija para llevarla y recogerla todos los días.
Así que las fotos se volvieron virales, y se ganó aplausos, mensajes de aliento y cariño. No solo eso, movió solidaridad.
En Popayán empezaron a pedir que lo ubicaran para ayudarle a conseguir un medio de transporte más adecuado.
Para Jhon Jairo, su bicicleta es importante, le gusta moverse en ella y por eso cuando lo contactaron explicó que era feliz con su vehículo, aunque por supuesto le han faltado recursos para mejorarla.
«Yo lo que quiero es sacar a mi hija adelante, que ella estudie ya que no pude», explicó.
Le puso una silla Rima a la bicicleta, para transportar a su hija.
Una vez se conoció su historia, empezaron a llegar mensajes para buscarle donaciones y ayudas.
Una vaki
Anunciación Sandoval, una ciudadana que se conmovió con las imágenes, lo ubicó y ahora está recogiendo una Vaki para que el hombre se compre una moto.
«Fue muy conmovedor ver este hombre adecuando su bicicleta para llevar lo más cómoda posible a su hija al colegio. Él demuestra que es un excelente padre, que se preocupa por el futuro de su hija y con todo lo que tiene a su alcance hace lo posible para que su hija pueda salir adelante. Es un ejemplo», es el mensaje.
No es la única, a Jhon Jairo lo ubicaron en la capital caucana para hacerle otro regalo muy especial.
Padre e hija con sus bicicletas nuevas.
Les regalaron bicicletas, una para él y otra, para su hija.
Las bicicletas las consiguieron con Bike Planet en Popayán, este mismo jueves se las entregaron. Pero han recibido otros regalos.
en lo corrido de sus viajes se han encontrado con otros grupos de ciclistas para compartir experiencias, quiere llegar a Cartagena y pide apoyo.
Ahora el deportista requiere apoyo económico para poder culminar la última etapa de travesía en bicicleta.
Noticias Pasto.
Como un ejemplo a seguir fue catalogada la travesía del ciclista nariñense Jairo Obando quien decidió emprender un viaje en bicicleta al norte del país.
El deportista dio a conocer que el propósito es cumplir con 1.400 kilómetros de recorrido, razón por la cual desde el pasado 2 de enero inició su viaje.
Indicó que la travesía arrancó desde la ciudad de Pasto y el propósito es llegar hasta Cartagena.
Por medio de sus redes sociales explicó como ha sido todo este proceso y como día y noche ha tenido que avanzar en medio de la travesía.
Añadió que luego de pasar por varios departamentos, hoy se encuentra en Córdoba.
Cuenta que en lo corrido de sus viajes se han encontrado con otros grupos de ciclistas para compartir experiencias.
Sin embargo, explicó que para cumplir con este último tramo necesita apoyo, razón por la cual acudió a la solidaridad de todos los nariñenses.
Señala que requiere ayuda económica, para poder cumplir con esta última etapa del recorrido.
Dijo que aquellos que deseen apoyarlo en esta iniciativa, pueden contactarse a través del 3183137722 para hacerle llegar cualquier aporte que le permita cumplir su meta.
Se conoció que desde Cali se estaría presionando la salida del secretario de Gobierno, Jorge Gallego, y que, aunque el secretario de Movilidad, Henry Osorio, habría presentado su renuncia, el alcalde no han encontrado quien acepte remplazarlo.
Editorial
El actual momento de la administración del alcalde de Tuluá John Jairo Gómez Aguirre es tremendamente nebuloso, su gobierno no solo se encuentra en el ojo del huracán por los últimos hechos de criminalidad que han sacudido al corazón del Valle, sino que no logra conectar con una sociedad que lo ve con desconfianza y desaprueba su pobre gestión.
Cada salida en falso es una nueva afrenta a una comunidad que hoy se siente temerosa y reclama un liderazgo serio y claro, y que esté libre toda duda, pero que se siente confundida ante el devenir de una ciudad que parece que anduviera sin rumbo y sin timonel, dominada por lo que el escritor Gustavo Álvarez Gardeazábal denominó “los verdaderos dueños del poder en Tuluá”.
Primero fue el duro pronunciamiento del ministro de Defensa, Diego Molano, quien, al término de un consejo de seguridad en Cali, indicó que el asesinato de veterano y reconocido periodista Marcos Efraín Montalvo Escobar, estaría relacionado con sus denuncias sobre hechos de corrupción en la «Administración Pública».
A esta preocupación se sumaron los llamados que hicieran periodistas del orden nacional y regional y entidades como Reporteros Sin Fronteras y la Unesco, quienes indicaron que el municipio y el Valle se considera «una región especialmente peligrosa para la prensa».
Situación que fue recogida en el terreno por una comisión de la Fundación para la Libertad de Prensa, Flip, organismo que con su director a la cabeza se desplazó por varios días al municipio de Tuluá para hablar con periodistas locales, lideres sociales y prestantes ciudadanos, trabajo que arrojó las conclusiones que dieron a conocer en un informe publicado el pasado 5 de octubre del presente año.
En dicha comunicación la Flip, expresó que “advertimos nuestra preocupación frente a la ambigüedad que ha mostrado el alcalde de Tuluá, John Jairo Gómez, con declaraciones que le restan relevancia al trabajo y a las denuncias que realizaba Marcos. El alcalde Gómez debe adoptar un discurso público que contribuya a prevenir la violencia contra periodistas”.
Este medio conoció que, ante la difícil situación de orden público, la criminalidad desbordada y los pobres resultados de la Administración Municipal para contener la situación, desde Cali se viene ejerciendo presión para que el alcalde Gómez Aguirre remueva de su cargo al coronel (R) Jorge Gallego Chávez, quien se viene desempeñando desde el inicio de este gobierno como secretario de Gobierno, Convivencia y Seguridad.
Otro que tendría sus días contados en el gobierno de la gente para la gente es el director de Movilidad y Seguridad Vial, Henry Osorio Cárdenas, a quien le habrían pedido la carta de renuncia hace más de un mes ante los fuertes señalamientos que se han registrado durante su gestión, algunos hechos en sus redes por el propio Montalvo Escobar, Q.E.P.D.
Fuentes cercanas a la secretaría de Tránsito, indicaron que Osorio Cárdenas debía separarse del cargo el pasado viernes, pero que la transición no se ha podido dar debido a que no han encontrado una persona que acepte dirigir dicho organismo que hoy está envuelto en demasiados casos de supuesta corrupción.
Con este panorama y una ciudadanía sumida en la desesperanza y el miedo el Mandatario local se prepara para recibir una comisión del Congreso de la República que adelantará una sesión especial en el municipio para intentar conocer de primera mano lo que acontece en la Villa de Céspedes y buscar salidas que restablezcan la autoridad y la seguridad ciudadana.
El proyecto de acuerdo presentado por el actual alcalde de Tuluá al Concejo Municipal derribó todas las mentiras que dijo en campaña, pues confirmó que recibió unas finanzas sanas por parte del exalcalde Gustavo Vélez Román, con la misma deuda que él heredó de José German Gómez García.
Editorial
El proyecto de acuerdo presentado por el alcalde John Jairo Gómez Aguirre al concejo municipal con el propósito de endeudar al Municipio de Tuluá en $20 mil millones es la confirmación de su nula capacidad de gestión y administrativa y la ratificación de que mintió descaradamente para llegar al poder.
Sin una obra importante que mostrar en estos 19 meses de gobierno, y con algunos reparcheos de vías a los que llama “megaobras”, el autodenominado ‘Gacheocha’, pretende que los concejales de la coalición le firmen un cheque en blanco por $20 mil millones, dinero que deberán cubrir en el futuro los tulueños con el pago de sus impuestos.
De acuerdo con el texto que presentó a la Corporación edilicia, necesita los recursos para realizar pavimentos, una cancha múltiple, mejorar el parque infantil Julia Encarpeta, desarrollar la fase uno de un centro del adulto mayor y la Ciudadela de Occidente, obras que supuestamente tenía asegurada su financiación con recursos del orden nacional.
20 mil millones de deuda le quiere dejar a los tulueños el alcalde John Jairo Gómez Aguirre.
Como queda en evidencia solo le estaba mintiendo nuevamente a los tulueños, porque ahora resulta que no han gestionado un solo peso y en el desespero de no saber que hacer solo se le ocurre jugar con la estabilidad financiera del municipio, esa que dijo, mintiendo una y otra vez en campaña, el exalcalde Gustavo Vélez, había dejado en saldo en rojo.
Pero vaya sorpresa, a leer la justificación del proyecto de acuerdo que presenta al Concejo, el documento dejó en claro que recibió a Tuluá en una excelente condición fiscal, con una deuda de $27.315 millones muy similar a la que en su momento heredó Vélez Román de su antecesor José German Gómez García, quien entregó el municipio con una deuda de $26.387 millones, crédito que uso para culminación de la construcción de la Transversal 12.
Cabe señalar, que Gustavo Vélez Román, sin endeudar al municipio realizó en su periodo de gobierno importantes obras como: construcción de la nueva Terminal de Transportes de Tuluá; construcción del centro comercial Bicentenario Plaza y Merca Plaza Bicentenario, espacios para reubicación de vendedores estacionarios; construcción, de dos puentes sobre el río Tuluá, para mejorar la movilidad; reposición e instalación de un moderno sistema semafórico; construcción del Centro de Desarrollo Infantil, CDI; construcción Skate Park, centro deportivo de este tipo más importante del Valle del Cauca; habilitación del Parque de la Familia, contiguo al Gimnasio del Pacifico; construcción casa hogar de los abuelos en el barrio San Francisco; recuperación y construcción de 20 kilómetros de malla vial y más de 5.000 metros lineales de andenes, entre muchas otras obras.
Documento de alcaldía de Tuluá, confirmó que Gacheocha mintió sobre la deuda del municipio.
Adicionalmente, el eficiente modelo gerencial desarrollado por el considerado “Mejor alcalde” que ha tenido Tuluá por elección popular le permitió generar más de 10.000 empleos para los tulueños a través de construcción de infraestructura física en el municipio; y una reducción hasta un 20 por ciento en el índice de homicidios en Tuluá; gestión que le permitió culminar su periodo con una imagen positiva superior al 80 por ciento.
Como se volvió costumbre en el corazón del Valle, se conoció que varios de los concejales de la coalición no están de acuerdo con esta “jugada millonaria” de Gacheocha, pero terminarían votándola por orden de la ‘Mona’ que hoy maneja los hilos del poder en Tuluá, quien se apresta a afrontar una nueva campaña electoral para la que requerirá mucho flujo de caja.
Estos concejales que de espaldas a los intereses del pueblo tulueño terminarán dándole facultades a John Jairo Gómez Aguirre para jugar con la estabilidad económica y fiscal de la ciudad, son los mismos que irán a sus barrios, veredas y corregimientos a pedir votos para los candidatos de la ‘Baronena’ electoral del Valle, mientras Tuluá se hunde en el ostracismo, el desgobierno, la corrupción y la inseguridad.
Tenderos no solo viven bajo la amenaza de las extorsiones, sino que ahora por Decreto son obligados a cerrar a las 10:00 de la noche; y se les impide vender licor para consumo en el lugar, medida que se extiende a las licoreras.
Editorial
En momentos en que los tulueños pasan por una de las situaciones económicas más angustiosas y difíciles de las últimas décadas, como consecuencia de la pandemia por covid-19 y los sucesivos toques de queda y confinamientos obligatorios, vía decretos, panorama que se agravó con el paro nacional y los bloqueos, se expide un nuevo decreto municipal que significaría el entierro definitivo de los tenderos.
En una decisión difícil de comprender y de explicar el alcalde de Tuluá, John Jairo Gómez Aguirre, expidió el Decreto 200-024-0332 de junio 18 de 2021, que obliga a las tiendas a cerrar todos los días a las 10:00 de la noche, y adicionalmente les impide vender para consumo en el lugar bebidas alcohólicas, medidas sobre las que el sustento es bastante pobre, dizque reglamentar horarios y mejorar el orden público. Hágame el bendito favor, para el secretario de Gobierno y Seguridad, los tenderos son responsables de la ineptitud de la administración y las autoridades en esta materia.
Queda en el ambiente la sensación de que en realidad el burgomaestre local busca favorecer los intereses de ciertos sectores comerciales, que vienen funcionando de manera normal y con grandes aglomeraciones de personas pese a que aún continuamos bajo la amenaza de la propagación del covid-19, sitios en los que por cierto es habitual la presencia del secretario de Gobierno, Convivencia y Seguridad del municipio de Tuluá, coronel (R) Jorge Gallego Chávez.
Lo que esperan los pequeños comerciantes de Tuluá, entre ellos tiendas y licoreras, son políticas y estrategias reales para la reactivación económica y del empleo, pero ante la ausencia de un liderazgo constructivo y una buena gestión, por lo menos que los dejen trabajar, algo que se está volviendo imposible en Tuluá.
Tenderos esperan pronunciamiento de la Cámara de Comercio de Tuluá
Los vendedores de la galería trabajan a riesgo de muerte, azotados por las diferentes estructuras delincuenciales que actúan a la luz del día y los ojos de todo el mundo sin que autoridad alguna haga algo, debiendo pagar sumas que oscilan entre los $200 mil y los $300 mil pesos mensuales, bajo la amenaza de que pagan, se tienen que ir o los matan. Y ya sabemos que sí cumplen.
Los comerciantes y tenderos del corregimiento de La Marina denunciaron que están recibiendo llamadas y mensajes extorsivos so pena de atentar contra su vida; y ahora los tenderos están bajo la ‘Espada de Damocles’ (Gacheocha) que no cuenta con Fuerza Pública suficiente para garantizar la seguridad y vida de los tulueños, pero sí para mandar a los policías a cerrar tiendas a las 10:00 de la noche.
Gómez Aguirre se vendió, una de sus tantas promesas, como el gobierno de la gente para la gente, pero desde el inicio de su desgobierno, lo que se ha visto en la Villa de Céspedes, es que su mandato al parecer se debe a cierta gente que es mejor no nombrar para proteger la propia integridad, como me lo hacen saber en constantes mensajes amenazantes.
A ‘Gacheocha’ no se le puede pedir que entienda la dificultad de montar y sostener negocio alguno, pues lleva más de 22 años mamando de la teta pública con paupérrimos resultados, por lo que ante su ignorancia en esta materia bien le haría consultar al gerente financiero del Instituto de Financiamiento, Promoción y Desarrollo de Tuluá, exconcejal Denny Osorio Villada, quien ha sido tendero durante muchos años.
Tampoco se le debe exigir que comprenda la desventaja de las tiendas de barrio y la economía de las familias que desde hace unos años deben competir con sus pequeños negocios con grandes conglomerados económicos como Ara o D1; basta con revisar el balance del primer año del manejo fiscal de su gobierno, que descendió a riesgo a Tuluá, bajando del puesto 18 al 52, para evidenciar que de economía sabe y entiende más bien muy poquito.
Al otro exconcejal conocido como “Nule”, el sancionado en primera instancia por la Procuraduría, hoy gerente de Infituluá, Llener Borja Mafla, es entendible que no le consulte, porque lo único que ha hecho además de ocupar cargos públicos es administrar una marranera, que quebró. Tocaría preguntarle por un incipiente negocio familiar de venta de licor importado en el que habría incursionado.
Frente a este desolador panorama que afecta a centenares de familias tulueñas que devengan su sustento de pequeñas tiendas barriales, es menester conocer la posición de la Cámara de Comercio de Tuluá, el ente gremial que recibe millonarios aportes anuales por el funcionamiento de estos establecimientos no puede pasar de agache o ¿acaso una de sus funciones no es velar por el bienestar de sus asociados?
A través de un proceso de selección abreviada el gobierno del alcalde de Tuluá le entregó a la Corporación Ciudadana Solidaria, Corcis, la suma de más de 263 millones de pesos para ejecutar en cuatro meses.
En plena crisis económica generada por el covid-19 y sin que se conozcan ayudas reales para los comerciantes y empresarios afectados por la pandemia y los 45 empresarios y comerciantes perjudicados por la devastadora acción criminal de los violentos durante el paro nacional, la administración de John Jairo Gómez Aguirre le entregó más de 263 millones de pesos a la Corporación Ciudadana Solidaria, Corcis, una antigua contratista de José Germán ‘Chepe’ Gómez.
La corporación cuya representante legal es Luz Marina Pérez Guevara, celebró con la Alcaldía de Tuluá el pasado 3 de mayo de 2021, el contrato No. 270.20.3.068 por la suma de $263.560.000 para realizar durante cuatro meses producción y difusión de mensajes institucionales a través de medios radiales, audiovisuales e impresos, es decir se gastaron más de 65 millones al mes en publicidad.
Lo curioso es que esta misma corporación recibió onerosos recursos durante la administración del exalcalde José Germán ‘Chepe’ Gómez, como lo evidencian las denuncias publicadas en su momento por el reconocido periodista Marcos Efraín Montalvo, quien en esa época no dudó en preguntar quién o quiénes son realmente los dueños de la boyante empresa.
Otra curiosidad es que la Corcis, tiene registrada como sede la Oficina 101 del edificio Montoya, ubicado en la carrera 25 No. 25-36, la misma que fue utilizada por Gómez Aguirre como sede de campaña, lo que deja serias dudas sobre los verdaderos personajes que están detrás de este contratista que recibe generosos recursos de los tulueños.
En publicidad se invierten los impuestos de los tulueños.
Durante el mandato de ‘Chepe’ Gómez, en un corto lapso la Corporación Ciudadana Solidaria, Corcis, obtuvo tres contratos: dos de ellos firmados en el 2013, y el tercero con su adición en el 2014; un “contratico” de $226 millones que se ganó por ser único proponente, cuyo objeto era la prestación del servicio como operador logístico para llevar a cabo las diferentes jornadas y eventos a realizar dirigidos a la población vulnerable del municipio de Tuluá. https://www.contratos.gov.co/consultas/detalleproceso.do…
Un segundo contrato por $49 millones 500 mil, “menor cuantía”, con el objetivo de prestar “servicios para la realización del Primer encuentro para el bienestar y fortalecimiento de la acción comunal en el municipio de Tuluá, los días 24 y 25 de agosto del 2013.” http://www.contratos.gov.co/consultas/detalleproceso.do…
Y en el año 2014 la entidad «sin ánimo de lucro» firmó con el Instituto Municipal para la Recreación y el Deporte, Imder Tuluá, un contratico por $228 millones para el aseo, mantenimiento y operación de nuestros escenarios deportivos, el cual fue adicionado en $60 milloncitos en el mes de noviembre de ese año.
Como se observa la Corporación Corcis no solo es todera y puede contratar todo tipo de servicios, sino que está muy cerca del corazón dulce de “Gacheocha”, pues solo se requieren unos pasos para llegar de la oficina Montoya al Despacho del mandatario “de la gente para la gente”. 9803.jpg
Hacía mucho tiempo no se lograba un consenso tan apabullante entre el pueblo tulueño, y lo logró John Jairo Gómez Aguirre con su inefable gobierno.
Los únicos que al parecer no se dan cuenta el estado de deterioro creciente en que se encuentra el corazón del Valle es su alcalde John Jairo Gómez Aguirre, sus secretarios de despacho y sus áulicos, quienes dan la impresión de vivir en la ‘burbuja’ creada por el eslogan chabacán de #YoSiQuieroGacheocha.
Regresar a Tuluá es volver a la tierra de nuestros ancestros, reencontrase con amigos y familia, es confundir la alegría de sus gentes con el calor de una ciudad que ahoga más por el sopor de su inseguridad, criminalidad y abandono, que por los insoportables climas que se registran en esta temporada del año.
Caminar por sus calles y el centro de la ciudad, una experiencia que debería ser un disfrute se convirtió en una sensación que solo trasmite desesperanza e incertidumbre, pues permite vivir de cerca la decadencia de una urbe que hasta hace muy poco nos hacía sentir orgullosos a los tulueños: “que fea, sucia y descuidada está la ciudad”, es el cometario generalizado.
No hay taxista o mototaxista, que se refiera en buenos términos al Mandatario local, todos al unísono consideran que ha sido una tragedia para el pueblo tulueño, que brilla por su ineptitud e incompetencia y que ha sido incluso más dañino que el covid-19 y el paro nacional con sus absurdos bloqueos.
Su gestión se agota en pequeñas obras de «cemento» que tanto criticó en el pasado.
La inseguridad campea a sus anchas, los homicidios son pan de cada día, y hasta los descabezados amenazan con volverse parte del paisaje, como cuando fungió como secretario de Gobierno en la Administración de José German ‘Chepe’ Gómez, ni para que hablar de la zona rural donde las disidencias de la Farc tienen el control, como dan cuenta de manera regular los medios nacionales.
Al regresar quise tomarme unas fotografías con las cacareadas “mega obras” o “super obras”, no vaya y se convirtieran en el futuro en sitios turísticos inaccesibles, pero solo encontré algunos reparcheos en las deterioradas vías, como un sastre desesperado remendando un pantalón viejo y ajado, pero nada espectacular que mostrar, sus ejecuciones se agotan en el palo de “selfie” y los videos para divertir a los tulueños.
El sistema semafórico cayéndose a pedazos por la falta de mantenimiento preventivo y la acción de los vándalos es el mejor reflejo de la incapacidad de un personaje que nos demuestra que tan nefasto es invertir en la práctica “la teoría de las ventanas rotas”, que sostiene que mantener los entornos urbanos en buenas condiciones puede provocar una disminución del vandalismo y la reducción de las tasas de criminalidad”.
En la Tuluá de Gacheocha sucede todo lo contrario, la fealdad de la ciudad es el reflejo de la creciente criminalidad, el desorden, el caos vial y la falta de autoridad, aquí nuevamente cada cual hace lo que se le viene en gana, porque desde la propia Administración Municipal se han encargado de apuntalar al Mandatario local como un mero chiste, un costoso hazmerreír para la ciudad.
El alcalde de Tuluá se encuentra entre los 10 mandatarios del departamento a los cuales la Gobernación del Valle les ‘jaló las orejas’, exigiéndoles endurecer medidas por indisciplina social frente al covid-19.
La gobernadora Clara Luz Roldán, hizo un llamado de atención al alcalde de Tuluá, John Jairo Gómez Aguirre, exigiéndole endurecer las medidas restrictivas y los controles que permitan reducir la velocidad de contagio de coronavirus en el municipio corazón del Valle.
De acuerdo con la comunicación de la Gobernación del Valle, los actos de indisciplina social quedaron evidenciados durante la Semana Santa, donde pese a las recomendaciones del gobierno departamental y las autoridades se realizaron actividades sin acatar las medidas de bioseguridad y de orden público transitorias.
Según informe de Policía Valle, durante la Semana Mayor se impusieron en Palmira 218 comparendos, en Buga 97, en Tuluá 58, en Cartago 56, en Buenaventura 52, en Caicedonia 25, en Florida 24, en El Cerrito 24, en Roldanillo 23 y en el municipio de Dagua 21, sanciones generadas por el incumplimiento de las medidas relacionadas con el Covid-19 y el mal comportamiento en espacio público.
Como se recordará Tuluá fue epicentro de una polémica nacional por la realización de una vistosa fiesta el pasado 20 de marzo en el emblemático coliseo Manuel Victoria Rojas de Tuluá, celebración que fue organizada por la actual jefe de la Oficina Territorial zona centro de la Gobernación del Valle.
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El escándalo se originó porque la rumba se celebró en un espacio público y en los videos se observó que no se cumplieron las medidas de bioseguridad y distanciamiento social, justo cuando la gobernadora anunciaba nuevas restricciones para contener el contagio durante el denominado tercer pico de la pandemia.
Por la llamada indisciplina social también fueron incluidos en el llamado de atención de la gobernadora los alcaldes de Palmira, Buga, Cartago, Buenaventura, Caicedonia, Florida, El Cerrito, Roldanillo y Dagua, donde al parecer ni sus mandatarios ni ciudadanos están haciendo lo suficiente para proteger la vida de todos.
Detectan posibles irregularidades en proceso de vacunación en el Valle
Una de las tantas rumbas realizadas en una fonda de moda en Tuluá, ubicada en el callejón la Bastilla, entrada sur de la ciudad.
A la indisciplina de los vallecaucanos se sumó otro síntoma que iría en contra de los esfuerzos que se realizan desde el gobierno nacional para contener el avance de la pandemia e intentar reducir el numero de contagios y muertes como consecuencia de la infección por covid-19.
Así quedó evidenciado cuando desde el gobierno departamental se pidió a los organismos de control establecer si se han presentado irregularidades en el proceso de vacunación, con personas que no estarían priorizadas en la etapa 1 de la primera fase del Plan Nacional de Vacunación.
La secretaria de Salud del Valle, María Cristina Lesmes, explicó que tras hacer una revisión de las personas vacunadas en un registro nominal que tienen, encontraron una lista de 250 personas menores de 70 años y mayores de 60 que fueron vacunadas en Cali, en lo que podría ser un error de la entidad vacunadora. La funcionaria recalcó, “nosotros suponemos eso, es una investigación que harán los entes de control, nosotros lo informamos en la Mesa Permanente hace unos días en la que estuvo el Ministerio de salud”.
A los colombianos nos quedó claro que al combo de la ‘gente’ en Tuluá les gusta la fiesta, pero hay que definir con responsabilidad prioridades y obligaciones, y en la actualidad urge atender las necesidades de nuestros campesinos.
Por: Robert Posada Rosero
El alcalde de Tuluá, John Jairo Gómez Aguirre no deja de sorprender con cada aparición pública, como lo hizo el pasado martes cuando indicó en rueda de prensa que los $5 millones que tenía destinados para la feria del 2021 los había tenido que dirigir para el embellecimiento, con la técnica topping, de la carpeta asfáltica de la Transversal 12, ante la imposibilidad de realizar la Feria de Tuluá.
La cifra dada por Gómez Aguirre es francamente desproporcionada, es claro, a juzgar la información que se conoció por medios nacionales sobre la extravagante fiesta realizada el pasado sábado en el coliseo Manuel Victoria Rojas, que les gusta la fiesta y el fandango, pero hablar de $5 mil millones para una feria es un despropósito que solo cabe en la cabeza de quien ignora las verdaderas necesidades de la gente.
Cualquier persona medianamente informada, sin que sea periodista o funcionario, conocería que, en la última feria de Tuluá realizada en el año 2019, se invirtieron $1.622 millones, evento que dejó utilidades por cerca de $300 millones y logró convocar a más de 85 mil visitantes al coliseo de ferias Manuel Victoria Rojas. Lo anterior indica o qué Gómez Aguirre desconoce las cifras del municipio o tenía la intención de “feriar” los recursos de los tulueños.
Adicionalmente, lo responsable y transparente es que el señor alcalde les explique a los ciudadanos de dónde sacó la medio bobadita de $5.000.000.000 millones para una feria, si en repetidas ocasiones él y funcionarios como Llener Darío Borja Mafla, sí, el sancionado por la Procuraduría en primera instancia, han afirmado que recibieron un municipio quebrado y endeudado.
Hablar de $5 mil millones para una Feria de Tuluá es desproporcionado, a no ser que vayan a tirar la casa por la ventana.
Empero, las incoherencias e insensatez no pararon allí, pues como explicarles a los campesinos de Puerto Frazadas, Barragán, Santa Lucía y demás corregimientos y veredas que hoy se encuentran incomunicados y sin poder sacar sus productos a la ciudad que deben esperar cuatro meses para volver a tener vías porque no hay los recursos para atender esa necesidad sentida, mientras se destinan $5 mil millones para embellecer un corredor vial del casco urbano.
Plausible que haya entendido, por la fuerza de su floja gestión y pésima imagen, que las obras de infraestructura física son sinónimo de desarrollo y bienestar para los habitantes de cualquier ciudad o municipio en el mundo, pero el afán de mejorar la percepción que tiene la ciudadana sobre su gobierno no lo puede enceguecer, ignorando las afugias por las que pasa la comunidad campesina de Tuluá.
Sorprende además que el mandatario local se haya atrevido a decir, sin sonrojarse, que declaró “calamidad pública y urgencia manifiesta para prever los desbordamientos de los ríos Morales, Tuluá y El Horcado”; como carajos va a conocer o suponer una cosa que va a ocurrir, como si los recursos le concedieran el don de la futurología, o será que lo que quiso decir es que intentará aliviar los efectos negativos de unos fenómenos naturales que son impredecibles.
Lamento haberme perdido la rueda de prensa, un divertido espectáculo cantinflesco digno de la caricatura de un alcalde de pueblo, pero si fuera parte de su equipo de asesores sacaría valor y parafrasearía al Rey de España, don Juan Carlos I, y le diría con respeto, “John Jairo, ¿Por qué no te callas?
Adenda: deplorable la actitud asumida por Clara Luz Roldán, quien, ante la gravedad de las irregularidades cometidas por una funcionaria jefe de la Gobernación del Valle, salió a decir en Noticias RCN que le habían hecho un simple llamado de atención, respuesta que evidencia la manera de actuar de los gobernantes que representan los intereses de la exgobernadora Dilian Francisca Toro.
Regresa a Tuluá el modelo exitoso que implementó el exalcalde Gustavo Vélez Román para recuperar la malla vial y los andenes de la ciudad.
Con una inversión que estará sobre los $5 mil millones de pesos se adelantará la recuperación de la carpeta asfáltica de la Transversal 12, entre las calles 24 y el puente sobre el río Morales, corredor que conduce hacia la nueva terminal de transportes del municipio de Tuluá.
Las obras incluyen modernización del alumbrado público sobre el corredor vial, remplazando las luminarias existentes por luces Led y la construcción de andenes y enlucimiento con arborización, con la finalidad de mejorar la movilidad, en la que el mandatario local, consideró la vía más importante de la ciudad.
Con esta técnica se recuperó muchas vías arterias de Tuluá.
“Las obras tienen varias fases y varias especialidades, una es la recuperación del pavimento, en un pavimento flexible… recuperación de la capa de rodadura, que es lo que los técnicos llaman, es para dejarla optima y evitar la accidentalidad en el sitio”, explicó el alcalde John Jairo Gómez Aguirre.
El mandatario local agregó que en dos semanas iniciarán las obras en la parte eléctrica y embellecimiento de medio ambiente, y que se harán cierres para poder avanzar en las obras, “ellos (los comerciantes) pueden seguir trabajando, lo que sí es que deben entender que su derecho al trabajo llega hasta donde empiezan los derechos de los ciudadanos a tener un ambiente digno y apto, con andenes amplios y sin obstáculos”.
Un modelo eficiente que le cambió la cara a Tuluá
Una gestión que es reconocida por todos los tulueños y centrovallecaucanos.
Como se recordará, durante la administración del ingeniero Gustavo Vélez Román se implementó la técnica de topping y la construcción de andenes con franjas táctiles y rampas para persona en condición de discapacidad, recuperando importantes corredores viales y dejando un circuito que conecta el occidente con el centro y sur de la ciudad.
Con este modelo que fue aplaudido por lo tulueños y habitantes de municipios cercanos que hacen parte de los 600 mil habitantes que conforman la población flotante de la Villa de Céspedes, se recuperó la emblemática calle Sarmiento, la calle 25, la entrada sur de Tuluá, la carrera 22, la carrera 30 y varios cuadrantes del centro del municipio.
La renovación urbana y en infraestructura realizada durante el cuatrienio 2016-2019 enamoró a los tulueños y se extendió hasta el deprimido sector del puente de Las Brujas y el corredor vial paralelo al río Tuluá, en el sector del bario Tomas Uribe, donde además se recuperó el sector con la instalación de parque biosaludables.
Recuperación de vía a Puerto Frazadas tomará unos cuatro meses
Alcalde dijo que requiere apoyo del los gobiernos nacional y departamental.
El alcalde de Tuluá, John Jairo Gómez Aguirre, quien decretó calamidad pública y urgencia manifiesta para “hacer frente a la ola invernal que afecta sobre todo el campo tulueño y para prever desbordamientos en los ríos Morales, Tuluá y el Horcado, en el perímetro urbano de Tuluá”.
En la rueda de prensa realizada la tarde del martes 23 de marzo, Gómez Aguirre fue enfático en señalar que se requiere hacer equipo con la gobernación y la nación para recuperar la vía, “esa vía no se recupera en dos ni en tres meses, el daño es absoluto, los que han ido saben que no hay derrumbes sobre la vía, es que no hay vía”.
Finalmente, el alcalde reconoció que los propios campesinos están utilizando sus herramientas de trabajo diario para intentar abrirse paso hacia el casco urbano de Tuluá y no dejar perder los productos perecederos que se producen en toda la zona alta de la montaña tulueña