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Un temor incómodo sobrevoló la reunión de este martes entre las delegaciones rusa y ucrania en Estambul: el fantasma del envenenamiento. La víspera de las negociaciones, el diario estadounidense The Wall Streeet Journal publicaba que el oligarca ruso Roman Abramóvich y al menos dos miembros del equipo negociador ucranio, de los que únicamente citó al diputado ucranio de etnia tártara Rustem Umerov, habrían sufrido síntomas compatibles con un envenenamiento a inicios de mes, del que posteriormente se recuperaron. También el colectivo Bellingcat, que ha investigado varios casos de envenenamientos de disidentes rusos, afirmó que había sido contactado por los miembros de la delegación ucrania para buscar expertos que certificasen lo ocurrido, que el grupo investigador atribuye a un agente químico.

La reunión en Turquía se celebró en la oficina que posee el presidente Recep Tayyip Erdogan en el barrio estambulí de Besiktas. Ahí, el mandatario turco ejerció de anfitrión y dio la bienvenida a sus invitados, a los que conminó a hallar una salida al conflicto. Sin embargo, y aunque se retiró la mascarilla para recibirlos, no estrechó la mano de ninguno. En una entrevista con la televisión Ukraina 24, el jefe de la diplomacia ucrania, Dmitro Kuleba, había dicho: “Recomiendo a cualquiera que negocie con la Federación Rusa que no coma o beba nada, y que evite tocar cualquier superficie”. En las pocas imágenes que han trascendido de la mesa de negociaciones al inicio del encuentro se ven tan solo botellas de agua de una marca turca, cerradas, frente a los participantes.

Tras la publicación del presunto envenenamiento, las partes se han apresurado a desmentirlo, incluida una fuente de la inteligencia de EE UU que, en declaraciones a Reuters, lo atribuyó a “factores ambientales”. Christo Grozev, uno de los investigadores de Bellingcat, lo atribuye a que todo ocurre durante “un periodo de negociaciones” y ninguna de las partes quiere que descarrilen, menos aún después de que este martes se registrasen los primeros avances significativos.

Las fuentes citadas por The Wall Street Journal, cercanas a las víctimas del incidente, atribuyen el supuesto envenenamiento a un intento de facciones radicales dentro del Estado ruso que pretendían asustar a los negociadores y obstaculizar el proceso. No en vano, Abramóvich y Umerov habían abierto una vía de negociación, paralela a la de los equipos negociadores oficiales, con contactos en Kiev, Lviv, Varsovia y Estambul, en los que también ha jugado un papel importante Ibrahim Kalin, portavoz presidencial y asesor del presidente Erdogan en temas de seguridad nacional y política exterior.

Chocolatinas y agua

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El supuesto envenenamiento se produjo en la noche del 3 al 4 de marzo, durante unas negociaciones que tuvieron lugar en territorio de Ucrania. En ellas, según la investigación de Bellingcat, participaron Abramóvich, Umerov, otro empresario ruso y varios representantes ucranios. Solamente consumieron chocolatinas y agua, pero al retirarse a un apartamento de Kiev al término del encuentro comenzaron a sufrir de inflamación ocular y cutánea, síntomas “compatibles con envenenamiento por armas químicas”. Según The Wall Street Journal, Abramóvich perdió la visión durante varias horas y tuvo problemas para comer posteriormente. Al día siguiente, los negociadores partieron hacia la localidad ucrania de Lviv, luego a Polonia y de ahí a Estambul, donde Abramóvich fue tratado.

“Según dos expertos en armas químicas y un doctor consultados, los síntomas son compatibles con variantes de porfirina, organofosfatos o sustancias bicíclicas. No se pudo determinar de forma definitiva por la falta de equipamiento de laboratorio especializado cerca de las víctimas”, explicó Bellingcat en Twitter, en un hilo de tuits en el que también añadió que “la cantidad y el tipo de toxinas” utilizadas “no sería suficientes para causar un daño mortal”, por lo que concluye que el objetivo era “asustar” a los negociadores.

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Los contactos en persona entre los equipos negociadores de Ucrania y Rusia se reanudarán esta semana tras varias rondas llevadas a cabo de forma telemática. También cambiará el escenario de las conversaciones: si anteriormente se habían llevado a cabo en Brest, en Bielorrusia, país aliado del Kremlin, ahora lo harán en Estambul, Turquía, cuyo Gobierno está haciendo amplias gestiones diplomáticas para mediar entre ambos países ―Ankara ya dio cita en la ciudad de Antalya, el 10 de marzo, a los ministros de Exteriores de los dos países en el marco de un foro internacional―. El objetivo primordial de esta ronda, según explicó el portavoz presidencial turco, Ibrahim Kalin, a la cadena CNN-Türk, es lograr un “alto el fuego inmediato” y el establecimiento de “corredores humanitarios” en las ciudades ucranias sitiadas por fuerzas rusas.

Un miembro del equipo ucranio, David Arajamia, confirmó este lunes a la agencia UNIAN que las negociaciones se iniciarían este martes. Arajamia informó luego a otra agencia de noticias, Interfax Ucrania, de que las delegaciones estaban ya de camino a Turquía, pero que “debido a dificultades técnicas” llegarán probablemente “muy tarde”.

La parte ucrania ha dicho que el ambiente de estas negociaciones entre equipos técnicos está siendo “difícil”, y Vadim Denisenko, asesor del ministro de Interior ucranio citado por Reuters, ha admitido este lunes que no espera grandes avances de esta nueva ronda en Estambul. Sin embargo, los mediadores turcos han certificado ciertos progresos. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, aseguró el viernes que Moscú y Kiev estarían muy cerca del acuerdo en cuatro apartados de las negociaciones, esto es, la renuncia ucrania a la OTAN y su neutralidad; un cierto desarme ucranio sin llegar a la completa desmilitarización; un tratado de garantías para Ucrania, y el reconocimiento y protección oficial del idioma ruso en territorio ucranio.

Crimenna y Donbás alejan el acuerdo

Los puntos más alejados en la negociación serían el estatus de Crimea, que Moscú exige ver reconocida como parte de su territorio, y de Donbás, que el Kremlin pretende alcance la independencia de Ucrania o sea anexionado a Rusia. Con todo, el jefe de la diplomacia ucrania rebajó las expectativas y dijo que, en los puntos mencionados por Erdogan, “no se ha logrado el consenso” con Rusia.

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“Garantías de seguridad y neutralidad, estatus no nuclear para nuestro país. Estamos listo para ello”, dijo el presidente ucranio, Volodímir Zelenksi, en una entrevista con varios medios independientes rusos como Meduza o Kommersant emitida este domingo. También aseguró que está dispuesto a un “compromiso” sobre Donbás, la región parcialmente controlada por rebeldes prorrusos desde 2014 y que ahora Moscú ha convertido en objetivo principal de la invasión. “Entiendo que es imposible forzar a Rusia a liberar el territorio completamente, eso llevaría a la Tercera Guerra Mundial. Por eso digo: es un compromiso. Regresen a [las posiciones] en las que comenzó y nosotros trataremos de resolver el tema de Donbás, el difícil tema de Donbás”, afirmó el líder ucranio: “Quiero terminar esta guerra. No quiero tener cientos de miles de muertos. Así que no me planteo atacar por la fuerza ni en Donbás ni Crimea. Porque entiendo que muchos miles de los nuestros morirían”.

El cambio de sede de las negociaciones por Turquía, algo que había buscado la parte ucrania dada la implicación cada vez mayor de Bielorrusia en la campaña bélica rusa, se decidió durante el fin de semana tras varias gestiones turcas. El viernes, Erdogan telefoneó a Zelenski, y posteriormente certificó que se habían producido “avances” en las posiciones negociadores. El domingo, habló por teléfono con el líder ruso, Vladímir Putin, al que convenció de trasladar las negociaciones a Estambul. La reunión celebrada el pasado 10 de marzo entre los ministros de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, y ucranio, Dmitro Kuleba, en la ciudad turca de Antalya y bajo la mediación de su par turco, no dio resultados visibles, pero Ankara ha continuado sus esfuerzos de mediación e insiste en juntar a los presidentes de ambos países.

Turquía, pese a ser uno de los miembros más antiguos de la OTAN, es el único país de la Alianza que no ha secundado las sanciones contra Rusia. “No podemos romper los puentes con Moscú, de otra forma, ¿quién hablará con ellos? Nosotros hemos decidido mantener abiertos los canales”, dijo el lunes el portavoz presidencial turco, a la vez que explicó que su país está en permanente contacto con sus socios atlánticos para informarles del avance de la mediación entre Ucrania y Rusia.

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Foto Gobernación del Valle

Más de 100 familias del barrio Alto Bonito, en Buga, cambiaron de tecnología y ya disfrutan del internet de fibra óptica que ofrece la Empresa de Recursos Tecnológicos a sus clientes con mayor velocidad de navegación.

Estos bugueños son los primeros beneficiarios del proyecto de Unidad Regional de Experiencia Digital, URED, de la ERT presentado por la empresa en el festival de servicios institucionales de la Gobernación del Valle y la Alcaldía de Buga, que se desarrolla hasta hoy en el parque principal de Patio Bonito.

“El cambio ha sido excelente, hay muy buen servicio. Antes era más lento, no fluía el internet y si había más de dos personas conectadas se paraba la señal, ahora fluye mucho mejor”, comenta agradecida por el cambio Rubiela Villegas Saavedra, habitante de Alto Bonito.

“El proyecto de transformación que le permitió a la ERT cambiar sus redes de cobre a fibra óptica supera la inversión de los $1.000 millones”, dijo Javier Cuéllar Moreno, subgerente Comercial de la ERT.

Precisó que “el primer sitio en el que empezó este cambio de tecnología es Alto Bonito, Buga, un sitio realmente privilegiado, con una comunidad feliz que pasa de navegar con 4 o 6 megas a contar con 15 megas y la posibilidad de llegar a 100 megas”.

“Agradecemos a la ERT por generar estas iniciativas, es importante porque los habitantes podrán acceder a un servicio que ellos requieren. Eso es trabajar por la comunidad y nos permite hacer ese acercamiento, nosotros trajimos nuestros programas y la Secretaría de Salud trajo servicio de odontología y vacunación”, dijo Diana Gómez Libreros, secretaria de Bienestar Social y Desarrollo Comunitario de Buga.

Fuente: Jorge Gutiérrez Leyva / Gobernación del Valle

Policía Nacional logro la captura en flagrancia un sujeto de 19 años de edad, por el delito de homicidio, quien causó la muerte de Brayan Andrés Arias Marín, una persona en condición de calle.

Según informaciones recolectadas, este lamentable hecho se presentó momentos en que la víctima se encontraba en las gradas de una residencia, cuando es abordado por una persona de sexo masculino, quien sin mediar palabra dispara en repetidas ocasiones contra el occiso. Es así, que el victimario emprendiendo la huida hacia un sector conocido como el hueco, por lo que, en respuesta inmediata de nuestras unidades policiales, es interceptado y capturado por este suceso.

Es importante mencionar, que, la Inspección Técnica a Cadáver fue adelantada por unidades del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI).

 

El capturado, fue presentados ante de la autoridad competente, Fiscalía General de la Nación por el delito de homicidio y un Juez con función de control de garantías le dictó medida de aseguramiento en centro penitenciario y carcelario.

https://www.youtube.com/watch?v=5h6t_5dpjK0


Más de 900 civiles muertos, según Naciones Unidas, una cifra que la propia organización asume subestimada. Tres millones y medio de refugiados, seis millones y medio de desplazados internos. Un éxodo constante de personas que huyen de los ataques. Hospitales bombardeados. Escuelas destruidas. Ciudades barridas casi hasta los cimientos. La guerra de Vladímir Putin contra Ucrania cumple un mes con todo su potencial destructivo, en medio de una feroz contraofensiva de las fuerzas ucranias, que resisten —como una ciudadanía que ha aprendido a vivir bajo las bombas—, pero con un coste altísimo.

El Kremlin no obtuvo el fácil paseo para invadir Ucrania que esperaba. Con las negociaciones para poner fin a la guerra prácticamente estancadas y una lluvia intensa de sanciones occidentales que han atacado a la línea de flotación de la economía rusa, Putin mantiene la ofensiva. Sin apenas avances desde hace días y sin haber obtenido grandes victorias en la invasión, el líder ruso ha pasado a aplicar una política de tierra quemada para subyugar a Kiev en su “operación militar especial” para “desnazificar”, “desmilitarizar” y proteger a las personas rusoparlantes de un país que parece querer fulminar.

Como Mariupol, la ciudad portuaria del mar de Azov, símbolo de la guerra de Putin contra Ucrania y donde aún quedan 100.000 personas atrapadas bajo los brutales ataques contra una urbe arrasada, donde no hay agua, electricidad, calefacción y casi alimentos desde hace semanas y los combates calle a calle entre las tropas ucranias y los soldados rusos son continuos. O Chernígov, en el noreste del país, una ciudad cerca de la frontera con Bielorrusia —país que Putin utilizó como trampolín para la invasión— sometida a constantes bombardeos y prácticamente sitiada por las fuerzas rusas desde hace 12 días. La defensora de Derechos Humanos de Ucrania, Ludmila Denisova, ha denunciado este miércoles que las tropas del Kremlin han dinamitado el puente sobre el río Desna, la única vía que quedaba para la evacuación de la población civil y llevar ayuda humanitaria y que mantienen así a los habitantes de Chernígov como rehenes de su agresión militar.

Vista aérea de la destrucción de un edificio en un bombardeo en Borodianka, en la región de Kiev, el pasado 3 de marzo.
Vista aérea de la destrucción de un edificio en un bombardeo en Borodianka, en la región de Kiev, el pasado 3 de marzo. MAKSIM LEVIN (REUTERS)

Cortar los suministros básicos, las comunicaciones y cualquier cordón umbilical de las ciudades con el resto del país es el primer paso del asedio ruso. También trata de forzar su estrategia de ahogar a la población en Járkov, la segunda ciudad del país, de mayoría de población rusoparlante y a solo unos 40 kilómetros de la frontera Rusia. Las fuerzas rusas están tratando de rodearla y está bajo el fuego constante.

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El ensañamiento y la devastación están motivados por la falta de impulso de las fuerzas rusas. Con grandes problemas logísticos, de moral y de movimiento, las tropas enviadas por Putin están estancadas en el escenario ucranio. El campo de batalla del norte del país se ha mantenido prácticamente estático desde hace días. Aunque esa parálisis significa probablemente que Rusia se está reorganizando antes de lanzar operaciones ofensivas a gran escala, ha advertido el servicio de espionaje británico.

El Kremlin, que niega los ataques a civiles, ha hecho sus mayores avances en el flanco sur, donde ya controla el mar de Azov y casi toda las ciudades de la costa —Mariupol resiste, pero los analistas militares dudan de por cuánto tiempo—; también ha capturado Jersón, una ciudad portuaria de unos 290.000 habitantes, su logro más importante. Ahora, las fuerzas de Putin están tratando de avanzar hacia el este, hacia Odesa, el principal puerto de Ucrania y una ciudad largamente ansiada por el jefe del Kremlin y el nacionalismo ruso.

La batalla de Kiev

Kiev, uno de los principales objetivos militares y gran objetivo político de Putin, sigue casi intacta pese a los bombardeos que la sacuden a diario. Con todo el simbolismo que tiene la ciudad para el líder del Kremlin, que asegura que rusos y ucranios son “un mismo pueblo” y “descendientes” del primer Estado eslavo, el Rus de Kiev, un imperio medieval fundado por vikingos en el siglo IX y cuyo corazón era Kiev, una ciudad que ucranios y rusos reclaman como cuna de sus culturas, religión e idioma.

“Cada ciudad cumple un papel, pero la primera misión de Rusia es controlar Kiev. El resto de operaciones van encaminadas a apoyar esa”, comenta John Spencer, militar estadounidense retirado y reconocido experto en combate urbano. Hasta el momento, los choques no se han acercado al centro de la ciudad y se mantienen en poblaciones al norte de la capital, a unas decenas de kilómetros del centro. El Ejército ruso llegó en apenas un par de días a localidades como Bucha, Irpin o el aeródromo de Hostomel, pero en todo marzo no ha logrado ganar más terreno hacia el sur.

“Los rusos minusvaloraron los recursos y el número de tropas que les haría falta para tomar Kiev y cuando intentaron atacarla no consiguieron penetrar más allá de la periferia de la ciudad”, coincide el analista militar Jesús Román desde Kent (el Reino Unido). El vídeo grabado por un vecino en una calle de Bucha el domingo 27 de febrero, donde aparece una columna de carros de combate rusos calcinada, supuso una de las primeras sorpresas de la guerra. La grabación de varios minutos se hizo viral y sirvió para elevar la moral de los ucranios. “Rusia no ha movilizado suficientes fuerzas para controlar todas esas localidades más pequeñas”, entiende Spencer.

Un hombre arrodillado ante el cuerpo de una víctima de un bombardeo contra una zona residencial de Járkov, el 24 de febrero.
Un hombre arrodillado ante el cuerpo de una víctima de un bombardeo contra una zona residencial de Járkov, el 24 de febrero. Anadolu Agency (Anadolu Agency via Getty Images)

La amenaza de que Rusia despliegue su potencial de fuerza aérea, sin embargo, está sobre la mesa. Sería todavía más brutal. De ahí las intensas peticiones del presidente ucranio, Volodímir Zelenski, para que la OTAN imponga una zona de exclusión aérea; algo que la OTAN ya ha rechazado. Por ahora, Putin no ha podido imponerse por el aire porque la fuerza aérea ucrania, sus armas antiaéreas y los manpads (man-portable air-defense system, sistemas antiaéreos portátiles) proporcionados por sus aliados han ganado la partida desde tierra. Pero con sus ataques constantes a las infraestructuras militares y civiles básicas, como aeropuertos, puentes, almacenes, estaciones de tren, el Kremlin quiere también arrebatar a Kiev una ventaja logística que le ha permitido resistir durante un mes.

“Putin ha minusvalorado el potencial de las tropas ucranias y el deseo de combatir de la población”, opina el analista Spencer. “Ha sido un gran error de los rusos el continuar moviendo tanques sin apoyo de infantería y un gran éxito para los ucranios haber destruido tantos tanques” sin los que es casi imposible tomar ciudades, añade el experto estadounidense. Sin embargo, la lucha por las ciudades, con algunas excepciones, suelen ser campañas de desgaste y un nivel muy alto de destrucción. “Si Moscú trata de tomar Kiev, veremos muchísima destrucción”, pronostica Jesús Román.

Para Román, “ralentizar todo lo posible el avance de las tropas rusas, crear inseguridad en sus líneas logísticas y ocupar tropas en otros lugares del teatro de operaciones significa forzar a Rusia a emplear más recursos de los que les gustaría, diseminar sus esfuerzos y desgastar su voluntad de combatir. Cada día que Ucrania no pierde, Rusia no gana y una solución política está más y más cerca”.

Un hombre se despide de su esposa e hijo, a punto de partir en un tren a Lviv desde la estación de Kiev, el pasado 3 de marzo.
Un hombre se despide de su esposa e hijo, a punto de partir en un tren a Lviv desde la estación de Kiev, el pasado 3 de marzo. Emilio Morenatti (AP)

De momento, las pérdidas de Rusia son grandes. Esta semana, el diario pro-Kremlin Komsomolskaya Pravda publicó una información en la que cifraba en “9.861 los soldados muertos en acción, según el Ministerio de Defensa de Rusia”. Horas más tarde, la noticia había desaparecido por completo de la web del diario y sus responsables aseguraron que habían sido víctimas de un ataque informático. En Rusia está prohibido llamar guerra a la “operación militar especial” de Putin y también dar otros datos que no sean los oficiales del Gobierno.

Armas químicas

Estados Unidos ha elevado la advertencia, además, de que Rusia puede estar preparando ataques con armas químicas. Ucrania asegura que ya se ha usado fósforo blanco, capaz de causar quemaduras muy graves, y que tiene información de que Moscú se está moviendo para ampliar el uso de otras armas químicas o biológicas. Kiev ha dado, además, la voz de alarma de que Putin está tratando de arrastrar a la guerra a Bielorrusia, el vecino del norte de Ucrania y que el Kremlin ya usó como trampolín para la invasión, con el líder autoritario bielorruso Aleksandr Lukashenko totalmente dependiente de Moscú.

Las tropas del Kremlin no han conseguido romper las líneas de defensa ucranias, el Ejército invasor ha sufrido importantes bajas humanas y materiales y el Gobierno que lidera Zelenski ha visto reforzado su apoyo popular tras decidir quedarse en el país y mantener una frenética actividad tanto en la escena internacional como hacia sus propios ciudadanos. El líder ucranio, convertido en un símbolo para muchos, ha sido crucial para la resistencia. Ahora, cuando las conversaciones con Rusia para lograr un alto el fuego apenas se mueven, Zelenski mantiene una apretadísima agenda para recabar apoyo internacional y ha hecho llamamientos —personalizando su mensaje en cada país— en los Parlamentos de Estados Unidos, el Reino Unido, Israel, Japón, Italia y Francia. Este martes habló con el papa Francisco.

Cuando el presidente estadounidense, Joe Biden —que pese a la incredulidad de muchos alertó sobre la invasión— está viajando hacia Europa para conversar con sus aliados sobre la guerra y se prepara para aplicar nuevas sanciones a Rusia, la OTAN ha anunciado que reforzará su presencia en su flanco oriental, duplicando tropas en Bulgaria, Hungría, Rumania y Eslovaquia.

En las últimas cuatro semanas, el paisaje de Ucrania ha cambiado por completo. Las ciudades están blindadas con cientos de barreras de hormigón, metal, sacos terreros. Se han cavado trincheras e incluso en los puntos más estratégicos hay tanques apostados y francotiradores en posición. Miles de civiles armados, las milicias ciudadanas, conforman un tupido cinturón que espera a las tropas rusas y protege las infraestructuras civiles. La mayoría de los que se han quedado se han impuesto el objetivo de resistir y luchar: desde los voluntarios que reparten comida y bienes de primera necesidad o cavan trincheras hasta las personas que gestionan los refugios o las partisanas del ciberespacio. La resistencia civil se ha demostrado clave para frenar la invasión.

“Todos los soldados temen la guerra urbana. Los ucranios han hecho un gran trabajo al preparar sus ciudades para hacer que los rusos paguen un alto precio si entran”, entiende John Spencer, responsable de Guerra Urbana en el Madison Policy Forum de Nueva York.

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Anatoli Chubáis, uno de los hombres que marcaron la carrera de Vladímir Putin hacia el poder, es el primer alto cargo ruso que renuncia por la guerra contra Ucrania. El arquitecto de las privatizaciones postsoviéticas y pieza clave en la victoria in extremis de Boris Yeltsin en las elecciones 1996 ha abandonado el país junto a su esposa, según se ha confirmado este miércoles.

El economista, de 66 años, que actualmente ejercía como representante del Kremlin ante la ONU para el cambio climático, se encuentra en Turquía, donde el diario Kommersant ha obtenido una foto suya frente a un cajero. “Sí, Chubáis renunció al cargo por voluntad propia. Si se fue o no, es cosa suya”, admitió el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov. La noticia había sido adelantada por Bloomberg que, citando varias fuentes, atribuyó su marcha al desacuerdo con la campaña militar lanzada contra la antigua república soviética. Tras el inicio de la guerra, el pasado 24 de febrero, Chubáis colgó en Facebook una foto de Boris Nemtsov, un opositor a Putin asesinado, algo que fue interpretado como una crítica al Gobierno, aunque no había ningún comentario que acompañara la imagen y el político no ha hecho declaraciones ni antes ni después de dejar el país.

Días antes ya había dimitido como presidente de una fundación dedicada a la innovación tecnológica el ex vice primer ministro, Arkadi Dvorkóvich que trabajó una década en el Kremlin como asesor de Dmitri Medvedev. Presidente también de la Federación Internacional de Ajedrez en Rusia, Dvorkóvich abogó por la paz en Ucrania en una entrevista concedida al medio estadounidense Mother Jones. “Las guerras son una de las peores cosas a las que uno puede enfrentarse en la vida. Mis pensamientos están con los civiles ucranios”, respondió Dvorkóvich. El partido Rusia Unida, la formación de Putin, pidió entonces su cese inmediato al frente de la organización Skólkovo. “Esto es la traición nacional, el quintacolumnismo del que habló el presidente”, afirmó el secretario del Consejo General de la formación Rusia Unida, Andréi Túrchak, según recoge Nóvaya Gazeta. Esa misma semana, Vladímir Putin afirmó que al país le espera “una autodesintoxicación natural y necesaria de la sociedad”.

Más notoria ha sido la marcha de Anatoli Chubáis, que fue responsable de las privatizaciones de los años noventa que alzaron a la oligarquía rusa actual. En una entrevista concedida al diario Financial Times en 2004, defendió aquel proceso que permitió que gran parte de los recursos del país pasaran a estar en unas pocas manos. “No teníamos elección entre una privatización honesta y otra deshonesta, porque la primera significa reglas claras impuestas por un Estado fuerte. Si no hubiéramos hecho la privatización mediante préstamos por acciones, los comunistas podrían haber ganado en 1996 y esas habrían sido las últimas elecciones de Rusia. Ellos no habrían entregado el poder fácilmente”, dijo el economista.

Entre 1992 y 1994, Chubáis ocupó el cargo de vice primer ministro. Tras la reforma económica asumió la campaña electoral de Boris Yeltsin para las elecciones de 1996, en las que peligraba el segundo mandato del entonces presidente, por la guerra de Chechenia y la dura crisis económica. Chubáis y su Fundación de la Sociedad Civil lograron dar la vuelta a los pronósticos y Yeltsin ganó en segunda vuelta.

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Tras aquel éxito, Chubáis fue nombrado jefe de administración del Kremlin entre 1996 y 1997, donde acogió bajo su protección a Putin y a otros miembros del círculo de San Petersburgo de Anatoli Sobchak, político clave en la perestroika, redactor de la Constitución del país y mentor del actual presidente ruso.

Desde los años noventa, y a diferencia de otros colegas que habían estado cerca de Yeltsin, Chubáis logró sobrevivir a las distintas épocas del mandato de Putin. El economista, del ala liberal del Kremlin, fue elegido por el mandatario para emprender la reforma energética que acabaría con el monopolio eléctrico RAO UES en 2008. Posteriormente, asumió durante 12 años el mando de Rusnano, una institución creada para promover el desarrollo tecnológico del país. El año pasado fue elegido representante para el cambio climático ante la ONU, donde tuvo que defender los distintos intereses de la potencia energética. Su huida de Rusia no ha tenido un eco muy positivo entre los opositores a Putin, como el líder encarcelado Alexéi Navalni. Kira Yarmysh, su portavoz, puso en duda que la marcha del político sea un gesto de protesta contra la guerra y no una huida “para salvar su pellejo y su dinero”.

La huida de Chubáis no supone una fuerte sacudida para el Gobierno de Putin, como reconocieron fuentes diplomáticas occidentales. Aunque es un alegato significativo, el político se contaba entre los que podían tomar un paso de este tipo. La agencia Reuters se hizo eco de las declaraciones de un alto funcionario de Occidente, sin dar su nombre: “Resulta esperanzador que miembros veteranos de la clase política rusa estén haciendo este tipo de cosas, pero esto no me lleva a concluir que esto suponga una amenaza para Putin y el régimen que gobierna, dado el férreo control que ejerce”.

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El estruendo de las bombas y los ataques en diferentes regiones de Ucrania sigue silenciando posibles avances en las conversaciones diplomáticas para llegar a un acuerdo que ponga fin a la guerra tras 19 días de invasión rusa. Un proyectil lanzado sobre un edificio residencial de ocho plantas en Obolon, un barrio al norte de Kiev, dejó este lunes al menos un muerto. Otro ataque cerca de la fábrica aeronáutica Antonov dejó otra víctima mortal. Es, de nuevo, una señal clara de que, aunque no haya conseguido todavía su objetivo de someter a la capital ni siquiera acercar sus soldados al centro urbano, el presidente ruso, Vladímir Putin, no se olvida de la principal urbe del país, que aparece cada vez más rodeada.

Aproximadamente la mitad de sus tres millones de habitantes han salido ya buscando un lugar más seguro, aunque allí aguanta sin mostrar intención de irse y con constantes apariciones en redes sociales el presidente Volodímir Zelenski. Varios de sus representantes volvieron este lunes a mantener contactos de manera telemática con el Kremlin, pero, de momento, no hay más anuncio que el de seguir tratando de avanzar este martes. El propio mandatario, que apuesta por verse cara a cara con Putin, reconoció en un vídeo que las negociaciones están siendo “difíciles”.

Mientras, en el este de Ucrania, donde la guerra no ha cesado desde 2014, los separatistas prorrusos apoyados por Moscú y enfrentados a Kiev han denunciado el lunes un bombardeo en la ciudad de Donetsk del que acusan a Ucrania y que dejó, al menos, 16 muertos. Kiev ha negado su responsabilidad. El acoso sigue en ciudades ya muy castigadas en estas casi tres semanas de guerra como Járkov, la segunda el país, en el noreste, o la portuaria Mariupol, a orillas del mar de Azov. El alcalde de Járkov, Igor Terejov, denunció un bombardeo incesante de la localidad. Al menos dos personas murieron en un ataque con misiles a un edificio residencial de la urbe, en el este de Ucrania. Los servicios de emergencia y rescatistas buscaron durante horas bajo los escombros para intentar localizar a los vecinos desaparecidos. El edificio, cercano al centro histórico, fue alcanzado por la mañana, lo que produjo un “incendio masivo” debido a los daños en las tuberías que suministran gas al inmueble, según información de los servicios de emergencia citada por la agencia Reuters. Járkov, una ciudad estratégica a escasos kilómetros de la frontera rusa, ha sufrido bombardeos desde el comienzo de la invasión rusa.

Unos bomberos tratan de apagar un incendio en un edificio golpeado por un proyectil ruso, este lunes en Járkov.
Unos bomberos tratan de apagar un incendio en un edificio golpeado por un proyectil ruso, este lunes en Járkov.Pavel Dorogoy (AP)

También en el oeste, zona por la que cientos de miles de personas han escapado del conflicto, sobre todo a través de la frontera con Polonia, los ataques se suceden en los últimos días. En los alrededores de Lviv se podía escuchar el paso de varios aviones y ver el trazo en el cielo de un misil. Hasta el momento, según cifras de la ONU, han salido del país 2,8 millones de habitantes. Otros dos millones son desplazados internos.

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Además, nueve personas han muerto y otras nueve han resultado heridas como consecuencia de un bombardeo de una torre de televisión en la ciudad de Antopil, al oeste de Kiev. El gobernador de la provincia de Rivne, Vitali Koval, ha indicado este lunes que aún hay personas bajo los escombros, por lo que el balance de muertos y heridos podría aumentar, según recoge el portal de noticias ucranio Babel.

“Tenemos que mantenernos firmes y luchar para ganar, para lograr una paz que los ucranios merecen, una paz honesta con garantías de seguridad para nuestro Estado, para nuestro pueblo. Y ponerlo por escrito durante las difíciles negociaciones”, señaló el presidente Zelenski este lunes en una grabación. Según señaló el negociador ucranio Mijailo Podoliak en Twitter, las autoridades de Kiev acudieron a la cita de esta cuarta ronda negociadora con la intención de lograr un alto el fuego, la retirada inmediata de las tropas rusas de su territorio y garantías de seguridad. Todo ello parece muy lejano según se están desarrollando los acontecimientos en el frente de batalla. “Se ha hecho una pausa técnica en las negociaciones hasta el martes” para que los grupos de trabajo puedan “aclarar definiciones”, añadió Podoliak.

“Las partes están expresando activamente sus posiciones, que ya han sido aclaradas, la comunicación es difícil, pero continúa”, explicó Podoliak, para quien “la razón de las discordancias” obedece a los sistemas políticos “muy diferentes” que tienen ambos países. “Ucrania es un país que mantiene el diálogo libre en la sociedad y un consenso obligatorio. Rusia practica, en definitiva, la supresión de su propia sociedad”, agregó. Pese a ello, negociadores de ambas partes detectaron algún pequeño avance. “Los rusos no están haciendo más ultimatums y escuchan nuestras propuestas”, dijo Podoliak. Por su parte, Leonid Slutsky, presidente del Comité de Asuntos Internacionales de la Duma [Cámara baja del Parlamento ruso], destacó un “progreso sustancial” en la marcha de las negociaciones.

El esfuerzo diplomático tuvo este lunes un segundo escenario en Roma, donde se han reunido enviados de Estados Unidos y China tras conocerse que Rusia solicitó ayuda económica y de material militar al gigante asiático poco después de iniciar la invasión de Ucrania. Desde China, el Ministerio de Exteriores ha calificado este lunes esta noticia de “desinformación”. El Kremlin también niega la petición de ayuda.

Zelenski señaló la noche del domingo que sus representantes estaban negociando un posible encuentro con Putin. “Nuestra misión es clara: hacer todo lo que sea posible para asegurar una reunión entre los dos presidentes”, dijo en un vídeo. Y destacó que una de las exigencias de Ucrania es la apertura de corredores humanitarios para las ciudades sitiadas. En total, unas 150.000 personas han sido evacuadas, según los datos ofrecidos este lunes por el alto funcionario de la presidencia de Ucrania Kirilo Timoshenko. Pese al elevado número de evacuaciones, Zelenski lamentó que todavía queda mucha gente atrapada en enclaves como Mariupol, en el sureste del país.

La alcaldía de esta ciudad señaló que unos 160 coches con civiles pudieron salir este lunes de la localidad. La información fue confirmada por la vice primera ministra de Ucrania, Irina Vereshchuk, quien también criticó que Rusia continúa bloqueando la entrada de ayuda humanitaria. Uno de los residentes de Mariupol que logró escapar del asedio y comunicarse con sus allegados en otro municipio del país explicó que el corredor humanitario estuvo abierto hasta las 17.00, hora local (16.00 horas en la España peninsular), pero que la mayor parte de la población de Mariupol no fue informada de la posibilidad de abandonar la ciudad. De acuerdo con esta fuente, las fuerzas del Kremlin impidieron que la población saliera de la localidad en autobuses y solo permitieron el uso de coches particulares, informa Margaryta Yakovenko.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó este lunes un total de 31 ataques contra centros sanitarios desde el inicio de la invasión en Ucrania, en los que 12 personas murieron y otras 34 resultaron heridas. Una de las víctimas es la mujer embarazada que sobrevivió al ataque ruso contra el hospital materno infantil de Mariupol y cuya imagen dio la vuelta al mundo, tumbada en una camilla y sujetando su tripa. Tanto ella como su bebé murieron finalmente. Los bombardeos contra civiles, y muy especialmente contra hospitales, apuntan a la comisión de crímenes de guerra por parte de Moscú. Según la Fiscalía de Ucrania, al menos 90 niños han fallecido desde el inicio de la agresión.

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Muelle de Puerto Colombia.

«La idea es que los niños se sueñen los elementos que tendrá este nuevo ícono del departamento», dijo la directora de la fundación que donará la obra.

Noticias Atlántico.

Christian Daes, dueño de la empresa Tecnoglass, compañía que ha financiado obras como ‘La Ventana al Mundo’ y ‘La Ventana de Campeones’, anunció que donará la construcción de un faro en el recién inaugurado muelle de Puerto Colombia.

Así lo dieron a conocer en un recorrido que hicieron la Gobernadora del Atlántico, Elsa Noguera, la Directora de Procolombia, Flavia Santoro, y otros funcionarios del gabinete departamental.

Muelle de Puerto Colombia.

Esta torre de señalización luminosa será un nuevo emblema para ese sitio que se está recobrando su rótulo de turístico en el norte del municipio atlanticense.

Vea: Tras dos años de recuperación y una inversión de $20 mil millones, entregaron los primeros 200 metros del Muelle de Puerto Colombia

El faro tendrá una altura de 80 metros y 300 toneladas de aluminio, hierro y vidrio.

Su elaboración será en vidrio de colores, muy parecidos a los utilizados en los monumentos anteriormente mencionados, ubicados en al rotonda del barrio Las Flores y La Loma, respectivamente.

Niños lo diseñarán

Un detalle que mencionó Daes, es que esta estructura será diseñada por niños de colegios de Puerto Colombia.

«La idea es que los niños sueñen los elementos que tendrá la estructura», dijo la directora de la Fundación Tecnoglass, Cristina Posada.

«Que salga de los niños y que ellos visualicen qué es lo que les gustaría ver de Puerto Colombia», dijo Daes en conjunto con Elsa Noguera.

Por su parte, Miguel Vergara, Secretario de Desarrollo del Atlántico, celebró el anunció de la construcción de este nuevo emblema para el departamento:

«Puerto Colombia volverá a sus épocas doradas», dijo el funcionario.

Recién inaugurado

Cabe anotar que el pasado 22 de enero, Puerto Colombia en el Atlántico, volvió a tener una de sus obras importantes, los primeros 200 metros del muelle fueron reconstruidos.

Una inversión cerca a los 20 mil millones de pesos.

El muelle cuenta con 62 pilotes metálicos, de 610 milímetros de diámetro y 22.5 metros de longitud cada uno, que llegaron procedentes de China.

Foto de portada: Captura de video

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Muelle de Puerto Colombia.

«La idea es que los niños se sueñen los elementos que tendrá este nuevo ícono del departamento», dijo la directora de la fundación que donará la obra.

Noticias Atlántico.

Christian Daes, dueño de la empresa Tecnoglass, compañía que ha financiado obras como ‘La Ventana al Mundo’ y ‘La Ventana de Campeones’, anunció que donará la construcción de un faro en el recién inaugurado muelle de Puerto Colombia.

Así lo dieron a conocer en un recorrido que hicieron la Gobernadora del Atlántico, Elsa Noguera, la Directora de Procolombia, Flavia Santoro, y otros funcionarios del gabinete departamental.

Muelle de Puerto Colombia.

Esta torre de señalización luminosa será un nuevo emblema para ese sitio que se está recobrando su rótulo de turístico en el norte del municipio atlanticense.

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El faro tendrá una altura de 80 metros y 300 toneladas de aluminio, hierro y vidrio.

Su elaboración será en vidrio de colores, muy parecidos a los utilizados en los monumentos anteriormente mencionados, ubicados en al rotonda del barrio Las Flores y La Loma, respectivamente.

Niños lo diseñarán

Un detalle que mencionó Daes, es que esta estructura será diseñada por niños de colegios de Puerto Colombia.

«La idea es que los niños sueñen los elementos que tendrá la estructura», dijo la directora de la Fundación Tecnoglass, Cristina Posada.

«Que salga de los niños y que ellos visualicen qué es lo que les gustaría ver de Puerto Colombia», dijo Daes en conjunto con Elsa Noguera.

Por su parte, Miguel Vergara, Secretario de Desarrollo del Atlántico, celebró el anunció de la construcción de este nuevo emblema para el departamento:

«Puerto Colombia volverá a sus épocas doradas», dijo el funcionario.

Recién inaugurado

Cabe anotar que el pasado 22 de enero, Puerto Colombia en el Atlántico, volvió a tener una de sus obras importantes, los primeros 200 metros del muelle fueron reconstruidos.

Una inversión cerca a los 20 mil millones de pesos.

El muelle cuenta con 62 pilotes metálicos, de 610 milímetros de diámetro y 22.5 metros de longitud cada uno, que llegaron procedentes de China.

Foto de portada: Captura de video

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Un trabajador camina frente a una refinería en Anzoategui, Venezuela, en una imagen de archivo.
Un trabajador camina frente a una refinería en Anzoategui, Venezuela, en una imagen de archivo.Kimberly White (Kimberly White)

Una delegación de alto nivel del Gobierno de EE UU ha viajado este sábado a Caracas con la intención de proponer a Nicolás Maduro un acuerdo económico para suplir algunas demandas energéticas en su economía, tras la imposición de sanciones a Rusia por invadir Ucrania. La información, sin confirmación oficial, ha sido publicada por el diario The New York Times.

La iniciativa contemplaría la introducción de medidas para relajar las sanciones internacionales a Venezuela, dando a Caracas, además, opciones para recuperar su producción petrolera en un contexto global de volatilidad y precios récord. Con la tentadora iniciativa, Estados Unidos mueve sus fichas para intentar mitigar la influencia geopolítica de Rusia entre sus aliados latinoamericanos.

El supuesto viaje de la delegación estadounidense ha sido recibido con hermetismo en Caracas. Fuentes próximas a la negociación, sin embargo, dan por hecho que las conversaciones están en curso. Otras fuentes con acceso a la embajada de Estados Unidos en en Caracas han confirmado la visita oficial, aunque afirmando que el objetivo de la visita —la de más alto nivel en mucho tiempo— sería discutir la posible liberación de presos políticos estadounidenses en Venezuela, incluidos los seis gerentes de la filial Citgo, la filial petrolera de Venezuela en EE UU. En la oposición venezolana hay total hermetismo sobre la noticia.

El mercado estadounidense fue el destino tradicional de las exportaciones petroleras venezolanas antes de la llegada al poder de Hugo Chávez, en 1999. Washington rompió relaciones y cerró su embajada en Caracas en 2019, tras acusar a Nicolás Maduro de fraude electoral. La Administración de Donald Trump impuso duras sanciones al régimen chavista y reconoció como presidente del país al opositor Juan Guaidó.

Francisco Monaldi, economista especialista en petróleo y consultor internacional, explica que la influencia de la producción petrolera de Venezuela en el mercado internacional —unos 800.000 diarios— es modesta. “En el corto plazo, difícilmente Venezuela pueda mantener de forma sostenible la producción de un millón de barriles diarios” afirma. “Las escalas de producción de Rusia y Venezuela son incomparables; no hay un experto capaz de sostener que Venezuela tenga una influencia en el mercado energético en los próximos seis meses.”

El acuerdo puede tener sentido, según Monaldi, a medio plazo: el fin de las sanciones internacionales podría ofrecer a Venezuela la posibilidad de aumentar su producción actual. El Gobierno venezolano parece decidido a cambiar el marco institucional de inversiones para fomentar la participación privada en sus yacimientos, que son los más abundantes en reservas de todo el mundo.

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“Ahora mismo, a Estados Unidos le interesa especialmente suplir unos 500.000 barriles diarios de crudo pesado y derivados que Rusia venía vendiéndole, para sus refinerías en el golfo de México, y que años atrás producía Venezuela”, recuerda Monaldi, mientras subraya que ninguno de estos factores va a resolver, por sí solo, el encarecimiento del precio de los combustibles.

Durante la presidencia de Donald Trump, mientras Maduro consolidaba su autocracia y Washington respondía con sanciones, Caracas ha enviado numerosos mensajes conciliadores a la Casa Blanca proponiendo acuerdos en materia energética con facilidades para la inversión, que también supongan el fin de las sanciones. Tras negar durante años la crisis, el discurso oficial achaca hoy a las sanciones internacionales el derrumbe de la economía.

Pero a la vez, en los dos últimos años, Venezuela ha reforzado su alianza con Moscú, con un capítulo muy sobresaliente en el campo militar. Maduro ha justificado y respaldado de forma expresa la invasión rusa a Ucrania. Venezuela no participó en la votación de una resolución de condena adoptada el miércoles por la Asamblea General extraordinaria de la ONU.

Una fuente vinculada al sector privado de la producción local de petróleo, en el anonimato, apunta que, con esta iniciativa, la Administración de Biden puede ofrecer a Caracas el levantamiento de las sanciones, o reducirlas significativamente, a cambio de que Maduro organice una elecciones limpias y verificables en 2024 que supondrían el principio del fin de las tensiones bilaterales.

Pero Diosdado Cabello, número dos del régimen, reiteró recientemente que “no se sabe” cuándo serán las elecciones presidenciales en Venezuela, argumentando que el acoso de Estados Unidos y la Unión Europea al régimen dificulta el escenario.

Tras conocer la existencia de las negociaciones, el senador republicano estadounidense Marco Rubio ha declarado que “Biden está usando la excusa de Rusia para proponer el acuerdo que siempre quiso hacer a Maduro. En lugar de producir más petróleo local, quieren reemplazar el petróleo que comparaba a un dictador asesino [Putin], comprando a otro dictador y asesino [Maduro]”.

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Sin calefacción, casi sin agua y sin electricidad. Un millón de personas resisten desde hace tres días en condiciones críticas en Mariupol, sitiada por las fuerzas de Vladímir Putin. Este sábado, la evacuación de la ciudad portuaria y de la pequeña localidad sureña de Volnovaja, también en condiciones críticas, se ha suspendido por el fracaso del alto el fuego puntual y de solo varias horas acordado por Kiev y Moscú. El Gobierno ucranio ha acusado al Kremlin de bombardear la zona establecida como corredor humanitario para la salida de los civiles y la entrada de productos sanitarios y medicamentos, y de utilizar “artillería pesada y cohetes” contra Mariupol, que Rusia aspira conquistar. El presidente ruso, Vladímir Putin, ha acusado a las autoridades ucranias de “sabotear” el acuerdo y el corredor para civiles y ha elevado aún más sus amenazas sobre Kiev. Mientras, miles de personas siguen atrapadas bajo los bombardeos en una situación desesperada.

Los expertos ya habían dudado del cumplimiento ruso de la medida. Advertían, además, de que el alto el fuego podría beneficiar a Rusia, que podría aprovechar para reagruparse, reabastecerse y, tras la salida de la mayoría de la población civil, lanzar una dura ofensiva para ocupar Mariupol, de una gran importancia industrial y estratégica en el mar de Azov para avanzar en sus planes de crear un corredor desde la península ucrania de Crimea, que se anexionó ilegalmente en 2014, y el Donbás.

Cientos de personas se habían reunido en los puntos de recogida de Mariupol para montar en vehículos y autobuses habilitados para salir a través de los corredores humanitarios este sábado cuando han estallado nuevos ataques rusos, ha asegurado el alcalde de la ciudad, Vadim Boichenko, de donde necesitan salir unas 200.000 personas. “Valoramos la vida de cada habitante de Mariupol y no podemos arriesgarnos, por eso detuvimos la evacuación”, afirmó a la televisión local.

Más de 15.000 aspiraban a utilizar los corredores humanitarios supervisados por la Cruz Roja desde Volnovaja, situada entre el Mar de Azov y la ciudad de Donetsk, controlada por Moscú y reclamada por los separatistas prorrusos apoyados por el Kremlin desde 2014. La localidad, de 21.000 habitantes, está prácticamente arrasada por los bombardeos, los cadáveres yacen en las calles sin poderse recuperar y la ciudadanía que queda en Volnovaja permanece acurrucada en los refugios por los constantes ataques. No hay suministros y se están quedando sin comida, advirtió el diputado local Dmitro Lubinets.

Médicos sin Frontera, que tiene personal en la zona ha advertido que la situación en las dos ciudades es crítica. “Ayer recogimos agua de nieve y de lluvia para poder beber. Hoy hemos tratado de conseguir agua en las distribuciones, pero la cola es enorme”, ha relatado uno de sus trabajadores en una nota. “Las farmacias no tienen medicamentos”, ha alertado. Christine Jamet, directora de operaciones de la veterana ONG ha exigido que las evacuaciones se reanuden. “Las personas que buscan seguridad tienen que poder ponerse a salvo sin miedo a sufrir los efectos de la violencia”, ha dicho. Apenas 400 personas han podido abandonar las dos ciudades esta mañana.

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La guerra de Putin contra Ucrania ha cumplido ya 10 días y este sábado ha vuelto a endurecer la ofensiva. La resistencia del Ejército ucranio —en desigualdad numérica y con menos capacidad de lucha aérea y carencias de sistemas de defensa antiaérea— y de la sociedad civil ha ralentizado el avance de las tropas rusas, que han cambiado de estrategia y han pasado a poner en la diana infraestructuras civiles y zonas residenciales. El Kremlin está atacando el corazón de las ciudades, de donde más de 1,2 millones de personas se han visto obligadas a huir, según la ONU, que contabiliza 351 civiles muertos por la guerra pero avisa de que la cifra “subestima” la realidad.

El Ejército ruso se ha aplicado con dureza en zonas civiles de Járkov, la segunda ciudad más poblada del país, en el este de Ucrania; Chernihiv, cerca de la frontera con Bielorrusia y donde un duro ataque contra una zona residencial mató el jueves a 47 personas; Sumi, al noreste del país, escenario de duros ataques y donde hay atrapados cientos de estudiantes internacionales; y los alrededores de Kiev, la capital, hacia donde se dirige desde hace días un kilométrico convoy de blindados rusos que, sin embargo, está encontrando muchas dificultades para avanzar. Rusia ha tomado también un hospital psiquiátrico a las afueras de la capital, según ha afirmado este sábado el gobernador regional, Oleksi Kuleba.

Mientras, el portavoz del Ministerio de Defensa ruso, Igor Konashenkov, ha recalcado que el cerco a Mariupol —que, según sus palabras, está aplicando las fuerzas de la autoproclamada “república popular” de Donetsk— se sigue estrechando. Rusia, que asegura que no ataca zonas civiles y que sus ataques son quirúrgicos, ha afirmado que se ha hecho con el control de otras pequeñas localidades del este de Ucrania. El Estado Mayor ucranio ha anunciado por su parte que emprenderá una contraofensiva.

Las fuerzas de Putin, que asegura que quiere “desnazificar” Ucrania, siguen tratando de avanzar por otros flancos del sur, donde han obtenido por ahora los mayores logros. Ya controlan la costera ciudad de Jersón, de 290.000 habitantes, y la primera gran urbe en caer en manos rusas, que puede actuar como otra lanzadera en su camino hacia Odesa, también en el mar Negro, en una maniobra que podrían combinar con una invasión anfibia, han advertido los analistas militares. El objetivo de Moscú es arrebatar a Ucrania el control del mar.

Sin embargo, ya han estallado protestas en ciudades y pueblos bajo la ocupación rusa. En Jersón, que las tropas del Kremlin han tratado de aislar con el corte de las redes de telecomunicaciones ucranias, varios cientos de personas salieron a la calle este sábado con banderas ucranias y al grito de “vergüenza” o “iros a casa”. Imágenes similares se dieron hace dos días en la ciudad de Melitopol, Beriansk (en el mar de Azov) y otras localidades de población mayoritariamente rusoparlante, aquella que el presidente Putin afirma proteger.

Con el fracaso del alto el fuego puntual para las evacuaciones de este sábado también ha descarrilado la reunión entre las delegaciones ucrania y rusa que iba a celebrarse en Bielorrusia, cerca de la frontera con Ucrania. Está previsto que la nueva mesa de diálogo —la tercera— tenga lugar el lunes. Es posible que se acuerde un nuevo alto el fuego temporal y parcial. Aunque la ministra para los territorios ocupados de Ucrania, Iryna Vereshchuk, ha advertido que las tropas rusas pueden aprovecharlo para avanzar sobre posiciones ucranias.

Emma Beals, investigadora no residente en el Middle East institute, que ha estudiado las pautas de las estrategias rusas en Siria, por ejemplo, donde su apoyo fue clave para el régimen de Bachar el Asad, destaca que el alto el fuego y los corredores humanitarios son extremadamente necesarios para evacuar a la población civil y la entrada de asistencia humanitaria, pero que los acuerdos rusos deben tomarse con “grandes dosis de escepticismo”. “En Siria, hemos visto a Rusia aceptar ese alto al fuego que no cumplió y ofrecer corredores humanitarios que eran inseguros o inapropiados y no podían utilizarse”, señala. “Históricamente, Rusia ha aceptado aplicar un cese al fuego solo cuando está en línea con sus ambiciones estratégicas, con lo que puede ser una victoria militar completa”, advierte Beals.

A medida que la ofensiva rusa se endurece, el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, va elevando el tono para reclamar ayuda a sus aliados. Este sábado, el líder ucranio ha lanzado una llamada desesperada a los legisladores estadounidenses en una reunión por videoconferencia para obtener más aviones y apoyo para que la OTAN cree una zona de exclusión aérea sobre Ucrania. Para el país del Este, el más grande de Europa, el mayor desafío son los ataques aéreos.


Avance de tropas rusas (a 4 de marzo)

Anexionada por

Rusia en 2014

Fuentes: Territorios ocupados

(Instituto para el Estudio de la Guerra).

Avance de tropas rusas (a 4 de marzo)

Anexionada por

Rusia en 2014

Fuentes: Territorios ocupados

(Instituto para el Estudio de la Guerra).

Avance de tropas rusas (a 4 de marzo)

Anexionada por

Rusia en 2014

Fuentes: Territorios ocupados (Instituto para el Estudio de la Guerra).

La OTAN ya rechazó el viernes por la noche establecer la zona de exclusión aérea que el presidente Zelenski había pedido, y reclamó que no intervenga por aire ni por tierra por temor a que Rusia extienda su agresión a otras partes de Europa. Crear la zona de exclusión, explicó el secretario de la Alianza Atlántica, Jens Stoltenberg, requeriría desplegar aviones de combate de la OTAN y posiblemente “derribar aviones rusos”. “Como aliados de la OTAN, tenemos la responsabilidad de evitar que esta guerra se intensifique más allá de Ucrania”, dijo Stoltenberg. “Hemos dejado claro que no vamos a entrar en Ucrania, ni en tierra ni en el espacio aéreo ucranio”, añadió.

Zelenski cargó contra la decisión de la Alianza que ve como una señal de debilidad y división de la OTAN. “Todas las personas que mueran a partir de este día también morirán por vuestra culpa”, dijo el presidente ucranio en un vídeo, en el que agregó que el rechazo de la Alianza a actuar ha supuesto para Moscú una señal de “luz verde” para atacar pueblos y ciudades de Ucrania.

Ante las reclamaciones del líder ucranio, Putin ha advertido este sábado de que cualquier intento de otra potencia de imponer una zona de exclusión aérea en Ucrania sería considerado por Rusia como un paso hacia el conflicto militar. Tal paso, ha aseverado, tendría consecuencias catastróficas para Europa y el mundo.

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