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El jefe saliente de la Delegación Regional del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) para México y América Central, Jordi Raich, el 22 de marzo de 2022, en Ciudad de México.
El jefe saliente de la Delegación Regional del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) para México y América Central, Jordi Raich, el 22 de marzo de 2022, en Ciudad de México.José Méndez (EFE)

Jordi Raich deja la delegación del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) para México y Centroamérica en momentos críticos, cuando desde la organización han advertido de un aumento de las caravanas migrantes que llegan a México desde Centroamérica debido a la violencia que desangra la región, las consecuencias socioeconómicas causadas por la pandemia de covid-19 y los altos niveles de pobreza y desigualdad, que hacen que los países centroamericanos expulsen cada año a decenas de miles de sus ciudadanos. Estos desterrados que buscan un cambio en sus vidas necesitarán respaldo a lo largo del viaje, durante el que pueden sufrir la violencia de grupos del crimen organizado, por lo que es vital el apoyo de la Cruz Roja y sus aliados. Como si no fuera poco con esa pesadilla, desde la CICR también deben lidiar con los desmanes y el autoritarismo de regímenes como el de Daniel Ortega, que sin explicación alguna expulsó de Nicaragua al jefe de misión de la CICR. La organización asegura que no ha recibido aún una explicación sobre esta decisión y Raich mantiene un tono cauto a la hora de discutir la relación que mantienen con el régimen de Managua. Tras el desconcierto de esa decisión arbitraria, el organismo intenta cuidar los canales de diálogo, para evitar que las decisiones del Gobierno de Ortega entorpezcan el trabajo de la Cruz Roja en ese país centroamericano, que sufre una de sus peores crisis políticas. “Seguimos presentes en Nicaragua. La expulsión no afecta a la institución”, afirma Raich en entrevista con EL PAÍS en la sede de la CICR de Ciudad de México, unas amplias instalaciones en un moderno edificio de la colonia Anzures, donde también están las oficinas de otras organizaciones humanitarias internacionales.

Pregunta: ¿Con qué hechos se han topado en su trabajo a lo largo de la ruta que hacen estas caravanas de migrantes que llegan a México?

Respuesta: Nos encontramos con gente que sufre extorsiones, pérdidas de un miembro por el camino, deshidratación, enfermedades, todo lo que te puedes imaginar. Digamos, entre comillas, que, si te va bien, puedes sufrir problemas menores, pero si te va mal puedes terminar en manos de grupos que comercian y trafican con personas, con lo cual puedes tener problemas mucho más graves. Entonces ahí es donde nosotros intentamos minimizar, en la medida de lo posible, esos peligros en la ruta, a través de mensajes de autocuidado, tanto digitales como en papel, recomendándole a los migrantes cómo comportarse, con quién hablar, dónde alojarse, ofreciéndoles la oportunidad de hablar con sus familias.

P. ¿En estos años que usted ha estado al frente del CICR ha empeorado la situación de los migrantes en términos de protección institucional o de apoyo de los gobiernos para garantizar que estas personas tengan una ruta segura?

R. Lo veo igual que al principio. Creo que todos estamos un poco rebasados por la dimensión del problema. Aún nos enfrentamos a un dilema, a un monstruo de dos cabezas: de un lado está la emergencia que generan esas personas que están en la caravana, o en un albergue o las que sufren un asalto. E intentamos paliar esa situación del día a día. Pero, por otro lado, discutimos cuál es la solución a largo plazo para crear las condiciones que no fuercen a la gente a salir, porque a fin de cuentas la mayoría de la gente no quiere emigrar, los migrantes no son turistas, no se van de paseo. Nos encontramos atrapados entre ese dilema que muchas veces nos impide tanto a instituciones del Estado, como gobiernos, como a organizaciones humanitarias intentar encontrar mejores soluciones, porque eso requiere mucho tiempo, mucho dinero y políticas de largo plazo. Esto no se va a resolver ni en dos días ni en dos años. Va a requerir una gran inversión y un compromiso para crear condiciones de seguridad, pero sobre todo para que las familias vean un futuro en el país donde se encuentran.

P. Lo que vemos, sin embargo, es la militarización de las fronteras tanto en México como en Estados Unidos. El despliegue de la Guardia Nacional por parte del presidente López Obrador. Esa militarización ha dado escenas terribles en ambos lados de la frontera. ¿Le preocupa al CICR esta violencia institucional hacia los migrantes?

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R. Lo que nos preocupa son las consecuencias de esas políticas. Nosotros, como organización independiente y neutral, no entramos a discutir estas decisiones, porque cada país es libre de decidir cómo quiere manejar su migración y sus fronteras. Ahora bien, si esas políticas o esas actuaciones generan consecuencias humanitarias, como puede ser un uso indebido de la fuerza contra migrantes, entonces lo que hacemos con nuestros equipos en el terreno es tomar nota y registrar todas esas consecuencias y compartirlas con las autoridades, para intentar prevenirlas. Nosotros tenemos buen diálogo, abierto y franco, con las autoridades. O sea, hablamos claramente de las cosas con todos los gobiernos de la región. Cuánto de lo que le decimos llegan a aplicar queda en su decisión, pero nuestro trabajo es estar ahí insistiendo.

P. Otra crisis que se ha generado en Centroamérica está relacionada a la salida de decenas de miles de nicaragüenses como consecuencia de las políticas autoritarias del régimen de Daniel Ortega. ¿Han trabajado con estas personas, consideradas exiliadas?

R. Los analizamos como migrantes, no cuestionamos la razón por la que salieron. O sea, evidentemente, escuchamos sus razones, aunque nosotros no hacemos estadística de la razón. Nos dedicamos a las consecuencias humanitarias. Lo digo porque a menudo nos preguntan qué porcentaje de personas salen por motivos políticos o qué porcentaje salen por motivos de violencia. Y no tenemos esa estadística y no la hacemos, ni tenemos los recursos para pretender hacerla. Tampoco es nuestro trabajo. Lo que quiero decir es que no tenemos un tratamiento diferenciado con los migrantes, ya se trate de una situación política determinada o si huyen de la pobreza o de una amenaza.

P. La Cruz Roja llegó a un acuerdo para revisar las condiciones de los detenidos por el régimen en Nicaragua, considerados presos políticos. ¿Han podido entrar a las prisiones? ¿En qué condición están estas personas?

R. Lo que hacemos es un acuerdo entre el Gobierno, el CICR y las autoridades penitenciarias para visitar a personas privadas de libertad y a partir de ahí hacemos nuestros informes. Nuestro trabajo consiste no en cuestionar las razones por las que las personas están detenidas, sino en en evaluar las condiciones físicas y psicológicas y si se cumplen sus garantías. Generamos informes que son confidenciales, que compartimos solo con las autoridades penitenciarias. En esos informes hacemos recomendaciones para mejorar esas condiciones de los privados de libertad, si es que hay que mejorarlas.

P. Se lo pregunto porque hay muchas críticas sobre las condiciones en las que están estas personas privadas de libertad en muchos casos por protestar, por expresar opiniones críticas. Los familiares han acudido a la Cruz Roja con la esperanza de saber cómo están. ¿Han podido constatar sus condiciones?

R. Si en realidad estas condiciones son precarias, no son humanas, porque son muchas de las denuncias que ha habido, esa es la parte que nosotros no hacemos pública, porque la base de nuestro trabajo es precisamente ese diálogo confidencial con las autoridades. Nicaragua no es distinta en el modo de trabajar, trabajamos igual en Nicaragua que en Kenia o en cualquier otro país donde visitamos prisiones. Nuestra modalidad de trabajo estándar, que es la misma en todas partes, es no comentar públicamente las condiciones que nos encontramos. Se discuten solo con las autoridades.

P. Usted recibió una condecoración del Gobierno de Nicaragua que levantó muchas críticas por parte de los familiares de presos políticos. ¿Qué opina de esas críticas?

R. Eso fue parte de un protocolo rutinario, que se hace con muchas personas que salen de muchos países. Nicaragua no es el único país que ha otorgado este tipo de distinción diplomática rutinaria. Nosotros tenemos relaciones con absolutamente todas las partes en cualquier conflicto, sea de la naturaleza que sea. Es precisamente parte de nuestro trabajo esa posición de no tomar partido, el tener contactos con todo el mundo. Y supongo que me vas a preguntar sobre la expulsión de Nicaragua de nuestro jefe de misión.

P. Así es. ¿Ha habido alguna explicación del Gobierno de Ortega sobre esa decisión?

R. Ningún tipo de explicación de parte de las autoridades de Nicaragua. No sabemos los motivos concretos, seguimos discutiendo. Pero nosotros seguimos presentes en Nicaragua, porque la expulsión no afecta a la institución, solo a la persona. Tenemos un equipo que está trabajando según la agenda que teníamos planeada sin ningún impedimento y de momento sin ningún problema.

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Cuando la madrugada del 24 de febrero impactaron los primeros misiles rusos sobre territorio ucranio, María R. Sahuquillo, corresponsal de EL PAÍS en la zona, llevaba un mes en Ucrania siendo testigo de la escalada política y militar de un conflicto que se remonta a 2014. De inmediato, este periódico envió a un equipo de reporteros a la región, que ha ido relatando momento a momento la realidad de una tragedia que tiene al mundo en vilo. Los periodistas de EL PAÍS desplazados a la zona cuentan el drama humano en las ciudades bombardeadas y en las fronteras que cruzan estos días oleadas de refugiados.

Vlod sostiene a Emma mientras su madre, Julia, intenta localizar a su marido en la huida en Irpin (Ucrania).

Su primera guerra. Su primer bebé. Todo a la vez. La evacuación de civiles de Irpin, una localidad del extrarradio de Kiev, unió durante unos minutos a la recién nacida y al joven soldado.

Una anciana cruza el río con ayuda, mientras los civiles huyen de Irpin, el 8 de marzo.

Me encontré a Natalia Skivina entre los cascotes, el polvo denso y la destrucción de los edificios de la plaza central de Járkov. Un humo pegajoso lo envolvía todo y ella caminaba rápido con dos compañeros por una zona objetivo de los ataques rusos.

Eugene Bereznitsky, galerista que ha tenido que huir de Kiev, donde trabajaba, retratado en Lviv.

Hay muchas señales que indican que un país se halla en guerra: una de ellas son los cajeros automáticos. Cuando dos de cada tres oficinas bancarias no tienen billetes para expedir, quiere decir que la población tiene urgencia por llevar consigo dinero en metálico. La incertidumbre se paga en efectivo.

Ilona Moskaliuk, de 45 años, y a su hija Bianca Chorba, de 17 en Tudora, en la frontera sur de Moldavia con Ucrania.

Es imposible no pensar que tú podrías ser una de ellas. ¿Qué harías? ¿Cómo te sentirías? He conocido en estos días un trocito de las historias de las ucranias que han dejado su hogar huyendo de la barbarie de la guerra.

Refugiados ucranios cruzan las vías del tren en Zahony, Hungría.

Los periodistas solemos hablar sobre las personas: sus palabras, sus gestos, sus silencios. A veces, sin embargo, los objetos cuentan muchas cosas. Lo hacen los peluches a los que se aferran los niños para un viaje que ni entienden demasiado ni saben cuánto durará.

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El Gobierno de Daniel Ortega ha expulsado este jueves de Nicaragua a Thomas Ess, jefe de misión del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), ha confirmado el organismo. El Gobierno no ha informado el motivo de esta expulsión, que se da en medio de una cacería contra organizaciones de la sociedad civil y defensores de derechos humanos. El CICR es la única organización a la que se le permite inspeccionar las condiciones en las que están los presos políticos del régimen, al menos 179 personas que, según sus familiares, sufren maltratos, no tienen acceso a atención médica y están en difíciles condiciones en las cárceles del régimen.

“El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) confirma que recibió una carta en la que el Gobierno de Nicaragua notifica que decidió retirar el beneplácito a nuestro jefe de misión de Nicaragua. No conocemos las razones de esta decisión que nos tomó por sorpresa. Pese a esta situación, el CICR ratifica su compromiso de continuar su labor humanitaria en Nicaragua, apegado a sus principios de neutralidad, imparcialidad e independencia”, ha confirmado a este diario una fuente del organismo internacional.

El CICR logró el permiso del Gobierno en 2019 para visitar las cárceles del país e inspeccionar la situación de los detenidos por el régimen, aunque los resultados de sus gestiones son confidenciales. La revista Confidencial, de Managua, ha informado de que los familiares de presos políticos informaron que el CICR solicitó al Gobierno de Ortega el ingreso a las celdas de ‘El Chipote’ —prisión considerada como centro de tortura por organismos de derechos humanos— para conocer la situación de los detenidos, pero las autoridades negaron el acceso. “La última información que tuvimos es que se le ha negado sistemáticamente el ingreso al CICR, a la Dirección de Auxilio Judicial específicamente, a pesar de haber hecho distintas gestiones”, informó Ana Lucía Álvarez, hermana de la presa política Tamara Dávila, citada por Confidencial.

Para los familiares de los presos políticos, el CICR es una de las pocas esperanzas que tienen para conocer las condiciones de salud de sus allegados, dado que el Gobierno es renuente a permitir visitas, dar atención médica o distribuir medicinas para los detenidos, principalmente unas 20 personas consideradas de la tercera edad y otros que sufren enfermedades crónicas. La represión se ha convertido en uno de los pilares para mantenerse en el poder de Ortega, que ha desatado una cacería brutal contra quienes expresen alguna crítica contra el régimen. Los más de 170 presos políticos han sido detenidos, juzgados y sentenciados bajo acusaciones relacionadas a lavado de dinero, menoscabo a la soberanía o crimen organizado.

Los juicios son considerados espurios y en ellos no se han podido probar los delitos que se le imputan a los detenidos. Es el caso, por ejemplo, de Cristiana Chamorro, candidata opositora condenada a ocho años de cárcel. Otros presos políticos han recibido condenas de hasta 15 años por delitos inexistentes.

Organizaciones de derechos humanos y familiares denuncian que estas personas detenidas por criticar al régimen están en condiciones inhumanas en las cárceles, incomunicados y muchos sufren delicadas condiciones de salud. El pasado 12 de febrero falleció en una de estas prisiones el exguerrillero histórico del sandinismo, el general en retiro Hugo Torres, quien estaba recluido en una celda de la cárcel de ‘El Chipote’.

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La expulsión de Thomas Ess se suma a las decisiones del Gobierno de echar de Nicaragua en 2018 a una misión de la oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh), a la misión de expertos la CIDH, y al Mecanismo Especial de Seguimiento para Nicaragua (Meseni). Estos organismos han denunciado en sucesivos informes que en Nicaragua se han cometido crímenes de lesa humanidad.

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El jefe de la delegación del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en Colombia, Lorenzo Caraffi, en Bogotá.
El jefe de la delegación del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en Colombia, Lorenzo Caraffi, en Bogotá.Carlos Ortega (EFE)

En muchas regiones de Colombia todavía arde la guerra que el acuerdo de paz con la extinta guerrilla de las FARC buscaba extinguir. Cinco años después de la firma de ese histórico pacto, los desafíos humanitarios persisten, la violencia se ha recrudecido y ha aumentado el número de conflictos armados internos, señaló este miércoles el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) al entregar su balance anual. Uno de esos seis conflictos que persisten, de acuerdo con el análisis de la organización humanitaria, es el enfrentamiento entre las dos principales facciones disidentes que se apartaron de los acuerdos, que por primera ocasión entra en esa categoría. El escenario puede ser peor en este 2022.

“En 2021, la población afectada por el confinamiento, el desplazamiento masivo y los artefactos explosivos aumentó considerablemente, llegándose a registrar el nivel más alto de los últimos cinco años”, señaló Lorenzo Caraffi, jefe de la delegación del CICR, que lleva más de 50 años operando sobre el terreno en el país. “Nos preocupa la tendencia al alza que observamos frente al número de víctimas y a la profundización de distintos fenómenos, particularmente porque en los primeros meses de este año la situación humanitaria en Colombia ha seguido empeorando. En 2022, el panorama podría ser aún más complejo de lo que fue el año pasado”, agregó.

A pesar del desarme de las otrora Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia –hoy convertidas en un partido político con representación en el Congreso–, todavía sigue activo un desordenado archipiélago de grupos armados, con estructuras más fracturadas. “Las comunidades son las que sufren más. Cuando había un número más limitado de actores armados, a nivel territorial para las comunidades era más fácil manejar la situación”, ha dicho Caraffi. “En Colombia tradicionalmente se habla del conflicto, en singular. Pero los conflictos [en plural] tienen partes, y las partes tienen la obligación de respetar el DIH [Derecho Internacional Humanitario] en sus enfrentamientos y hacia la población civil”, explicó.

En varias regiones de Colombia, donde existen todo tipo de economías ilegales, la salida de las extintas FARC dejó un vacío que han venido copando otros actores armados, ante la falta de respuesta estatal. El principal fenómeno en el balance del año pasado ha sido la reestructuración de los grupos armados y la lucha por el control territorial, con un marcado aumento de la conflictividad, ha señalado la organización humanitaria.

De acuerdo con el análisis del CICR, persisten al menos seis conflictos armados no internacionales actualmente en Colombia. Tres de ellos son entre el Gobierno y algún actor armado: el Ejército de Liberación Nacional (ELN), las autodenominadas Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) –más conocidas como el Clan del Golfo, golpeadas por la captura de alias ‘Otoniel’– y las antiguas estructuras de las FARC que no se acogieron al proceso de paz.

Los otros tres, que se incluyeron en el estudio de lo ocurrido en 2021, son el enfrentamiento entre el ELN y las AGC, además de los que ocurren entre esas estructuras que se apartaron de las negociaciones, bajo el mando de Gentil Duarte e Iván Mordisco, con otras dos facciones que se consideran herederas de las FARC. Por un lado, la llamada Segunda Marquetalia, el grupo de disidentes que retomaron las armas bajo el mando de Iván Márquez, el jefe negociador de los rebeldes en los diálogos de La Habana. Y por otro, los Comandos de la Frontera, en un conflicto que ha sacudido el selvático departamento de Putumayo, fronterizo con Ecuador y Perú.

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De acuerdo con los datos de la Misión de Verificación de la ONU y del mismo Gobierno, más del 90 por ciento de los firmantes del acuerdo de paz, unos 13.000 exguerrilleros, han cumplido sus compromisos, se mantienen en la legalidad y avanzan en su proceso de reincorporación. Aunque nunca hubo una desbandada, el fuego de las distintas disidencias ha estado alimentado por nuevas dinámicas de reclutamiento forzado, a menudo de menores de edad.

El año pasado la violencia contra la población civil se agudizó en varias regiones del país, lo que generó un “sufrimiento indescriptible”, ha señalado el CICR. Ese deterioro se evidenció, entre otras, con el aumento de las víctimas de artefactos explosivos, así como con el desplazamiento y el confinamiento de poblaciones. Los problemas humanitarios se sobreponen con mucha frecuencia, ha detallado Caraffi, el jefe de la delegación.

Muchas de las cifras consignadas en el informe encienden las alarmas. Casi 53.000 personas se desplazaron de manera masiva en 11 departamentos, lo que representa un incremento del 148% respecto a 2020. En Nariño, Chocó, Cauca y Valle del Cauca, los departamentos que se ubican sobre el corredor del Pacífico, se presentó el 71% de esos eventos de desplazamiento masivo. Además, cerca de 80.000 personas se desplazaron individualmente, que tiende a convertirse en un movimiento más permanente. Por otra parte, los confinamientos afectaron a más de 45.000 personas, un 60 % más con respecto al año pasado.

A pesar de que los esfuerzos de desminado están contemplados en los acuerdos de paz, las 486 víctimas de minas antipersonal y otros tipos de artefactos explosivos en 2021 son el número más alto de los últimos cinco años, la mayoría en Norte de Santander, Cauca, Chocó, Antioquia y Arauca.

En un país donde el Centro Nacional de Memoria Histórica ha registrado más de 80.000 desaparecidos y el Instituto de Medicina Legal ha calculado hasta 200.000 cuerpos por exhumar, “el fenómeno de la desaparición no es cosa del pasado”, ha recordado también el CICR, que ha apoyado históricamente la búsqueda de los familiares y documentó 168 casos el año pasado, lo que equivale a una desaparición cada dos días.

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La ministra de Interior de Chile, Izkia Siches, habla con la prensa en Ercilla, región de la Araucanía, donde desconocidos dispararon al aire al paso de su comitiva.
La ministra de Interior de Chile, Izkia Siches, habla con la prensa en Ercilla, región de la Araucanía, donde desconocidos dispararon al aire al paso de su comitiva.@mop_chile

A solo cuatro días de que Gabriel Boric asumiera el Gobierno chileno el pasado viernes, la comitiva de la ministra del Interior y Seguridad Pública, Izkia Siches, fue atacada este martes por la mañana en La Araucanía, en el sur del país, con disparos al aire, cortes de ruta, barricadas y mensajes de amedrentamiento. Era su primera visita como ministra a la región afectada por el conflicto entre el Estado chileno y el pueblo mapuche por las tierras ancestrales, que se ha complejizado con otros elementos, como el tráfico de madera, el narcotráfico y otros delitos. Con al menos 1.200 atentados en 2021 y ocho homicidios este año, la nueva Administración busca solucionar esta crisis de violencia sin militarización y con diálogo.

El ataque se registró cuando Siches intentaba ingresar a la comunidad mapuche Temucuicui, una zona del municipio de Ercilla donde no puede entrar ni la policía; una especie de Estado dentro de otro Estado. Es un hecho inédito en democracia un ataque de este tipo a un ministro —ni en La Araucanía ni en otro lugar del país— y la primera crisis en el Gobierno de izquierda de Boric, en uno de sus diseños centrales ante uno de los grandes problemas que enfrenta Chile: la violencia en el sur. La comitiva de la ministra, que no resultó lesionada, tuvo que retroceder en un camino de tierra rural. Algunos de sus colaboradores, según muestran los vídeos, intentaron apaciguar los ánimos desplegando una bandera mapuche, lo que no tuvo éxito. La autoridad debió resguardarse en una subcomisaría de Carabineros cercana.

Horas más tarde, fue la propia Siches la que comentó lo sucedido en un ataque que no registró heridos. “Siempre hemos sabido que este trabajo no iba a ser fácil y que requería de lo mejor de lo nuestro. Se equivocan quienes creen que lo íbamos a resolver desde Santiago. Teníamos que estar acá, en el territorio, y es lo que nos ha pedido nuestro presidente. Esta zona ha tenido profundos problemas: abandono. El Gobierno no va a retroceder en el plan. Seguiremos con todo nuestro itinerario en busca de diálogo y reencuentro. Lo que ocurre es violencia, pero también falta de Estado decidido, que cuando ocurren eventos como los de hoy, no arrancan a la capital”, aseguró la médico de 36 años, que adelantó que no será la última visita del Gobierno a La Araucanía y sus regiones aledañas y que hoy se reunió con víctimas de diferentes sectores, mapuche y no mapuche.

Siches se refirió a lo que poco antes había anunciado la vocera del Gobierno, Camila Vallejo. Que, pese a la gravedad de lo sucedido, La Moneda insistirá en no renovar el estado de excepción el próximo 26 de marzo, cuando termine la última extensión aprobada por el expresidente Sebastián Piñera. Lo que busca la Administración de Boric apunta a una desescalada de la militarización, para incentivar el diálogo con todos los grupos que busquen la paz, en una medida polémica y resistida en una región como La Araucanía donde en las últimas presidenciales ganó el candidato de la derecha extrema, José Antonio Kast, por un 60% contra un 39% de Boric. La petición de mantener el estado de excepción no viene solo de la derecha, sino que de la centroizquierda.

La ministra Siches, de gran popularidad, quería ingresar a Temucuicui para sostener una reunión con la familia de Camilo Catrillanca, un joven mapuche asesinado por las fuerzas policiales en noviembre de 2018, durante una operación militar al comienzo del Gobierno de Sebastián Piñera. Este hecho frustró tempranamente el plan de la Administración de derecha en la zona. El padre del joven muerto, Marcelo Catrillanca, lideraba hoy en su coche la comitiva de la ministra Siches en su ingreso a la comunidad mapuche. Pero fue el propio Catrillanca quien criticó el despliegue del nuevo Gobierno, al ser consultado por los periodistas que participaban junto a Siches de la visita. “Quiero saludar a la ministra, porque creo que hay buena intención del Gobierno y eso nosotros lo valoramos. Lo que haya pasado en el camino, eso debemos resolverlo dentro de la comunidad, entre nosotros vamos a conversar. Pero no puedo decir lo que pasó, porque no tengo idea. Lo que sí, la visita fue muy improvisada. No podemos decir nosotros que esto se hizo con tiempo”, aseguró el padre de la víctima, que evitó condenar lo sucedido.

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Apenas se conoció la noticia del ataque, en el Palacio de La Moneda de inmediato se llevó a cabo una reunión de emergencia entre el presidente Boric y su equipo político, como la portavoz Camila Vallejo, que corrió hasta la oficina del mandatario. Desde la sede de Gobierno, la ministra argumentó que los ataques de este martes se producen justamente con un estado de excepción —con las Fuerzas Armadas desplegadas en la zona—, en referencia a que la presencia militar no ayuda a la pacificación. Ratificó que el Gobierno impulsa una retirada del Ejército.

“El camino que hemos decidido seguir para enfrentar la situación crítica en el Wallmapu [territorio mapuche] y especialmente la Araucanía, sabíamos que iba a ser difícil. El camino del diálogo sabemos que no va a estar exento de dificultades y que probablemente hay muchos que no quieran el diálogo. Quien pretenda intimidar a la ministra Izkia Siches está muy equivocado”, aseguró Vallejo, que insistió en que el Gobierno se mantendrá en su plan “con perseverancia”, porque se tiene la convicción de que se trata del camino correcto para alcanzar la paz en la zona. Lo mismo ratificó otro de los ministros centrales del Gobierno, Giorgio Jackson, que lidera el ministerio de la Secretaría General de la Presidencia.

Con la entrada de Siches a Temucuicui se habría marcado un gran triunfo político, porque ni las autoridades de Gobierno ni la policía pueden ingresar, ni siquiera para ejecutar órdenes de la Justicia. En enero de 2021, por ejemplo, murió un detective de la policía que participaba de un allanamiento en la comunidad mapuche.

La gira de la ministra del Interior era su primera actividad de importancia desde que asumió el cargo el viernes. Llegó la noche del lunes a la Araucanía a sostener diversas reuniones en la zona y, junto a otros ministros, tomar decisiones para el plan de desescalada militar. Llegó acompañada de la ministra de Defensa, Maya Fernández; de Obras Públicas, Juan Carlos García; de Desarrollo Social, Jeanette Vega; Educación, Marco Antonio Ávila; y de Salud, María Begoña Yarza, que se trasladaron hasta la Araucanía –a unos 700 kilómetros al sur de Santiago– para trabajar en un nuevo plan “integral” para atajar el conflicto.

El encuentro entre Siches y la familia Catrillanca finalmente se realizó en otro sitio y lo informó la propia ministra en redes sociales: “Conversamos con Marcelo Catrillanca, padre de Camilo, en una reunión importante dentro de la jornada en la que buscamos establecer diálogo con víctimas, territorios y autoridades. Con más convicción que nunca reafirmamos nuestro camino. La violencia no nos detendrá”.

El fiscal de Alta Complejidad de la región, César Schibar, se trasladó a Temucuicui para investigar los hechos. Los antecedentes indican que hubo premeditación. Cerca del lugar de los disparos se encontró un lienzo dirigido a Siches, en rechazo al diálogo: “Izkia Siches, mientras existan presos políticos mapuche no habrá diálogo. Por Kamilo Katrillanca y todos los caídos en combate en Wallmapu. No aceptaremos ningún soborno de un Estado asesino. Fuera forestales latifundio. No más militarización. Resistencia Mapuche”, asegura el escrito.

Las reacciones han sido transversales. Desde el Congreso en Valparaíso, el diputado por la Araucanía, Miguel Mellado, del partido de oposición Renovación Nacional, aseguró: “Había caminos cortados y la recibieron a balazos. Hay que proteger a la región de La Araucanía de estos terroristas que atacan con armas de fuego. Esta gente es peligrosa”. Y luego hizo una sentida petición al mandatario: “Presidente Boric, no retire el estado de excepción de la región. La candidez lo lleva a hacer algo que la gente cree que está en el centro de Santiago, pero ese sector es casi otro Chile. No dejan entrar a nadie que ellos no quieran. Y menos ahora dejan entrar a una ministro de Estado”.

Tras el ataque a Siches, se ha abierto en Chile un caluroso debate sobre la pertinencia de sacar a los militares de una zona roja del conflicto. Y, de paso, una discusión sobre las medidas de seguridad con que viajó la ministra a una zona muy peligrosa. La diputada comunista Karol Cariola, muy cercana al Gobierno, aseguró tras los hechos: “No hay que pecar de confiados, porque acá hubo evidentemente situaciones que no se previeron”. Aunque la propia ministra del Interior desechó las críticas –dijo que hubo un equipo de avanzada y negó la improvisación–, Carabineros le advirtió que era una zona peligrosa, pero Siches pidió ir solo con su escolta, policías de civil y sin vehículos blindados.

La Coordinadora Arauco-Malleco, una organización político-militar que desde fines de los años noventa busca la recuperación de las tierras mediante la violencia, tras la elección de Boric en diciembre emitió un comunicado en el que rechazaba el “paternalismo” de la izquierda “hippie, progre y buena onda”, manifestando que como pueblo mapuche tienen su propio ordenamiento político-militar desde antes de la conformación del Estado de Chile.

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Los elegidos por Martín Lasarte: La nómina de la Roja para la Copa América 2021

La Selección Chilena irá en busca de su tercer título continental con un plantel con jugadores consagrados de la ‘Generación Dorada’ y nombres que pelearán por ganarse un espacio.

24Horas.cl TVN

10.06.2021

Se acabó el misterio. Este jueves y luego de días de incertidumbre sobre la decisión de las selecciones sobre jugar la Copa América, la Selección Chilena presentó la nómina para enfrentar el torneo que arranca este fin de semana en Brasil.

En el listado dado a conocer por la ANFP, Martín Lasarte cumplió con lo que había señalado en las semanas anteriores, convocando una mixtura de jugadores de la ‘Generación Dorada’ y nombres que pelearán por ganarse un lugar.

Entre las sorpresas destacan los nombres de los jugadores del medio local Pablo Aránguiz (U. de Chile), Daniel González (Santiago Wanderers) y Marcelino Núñez (Universidad Católica).

Cabe recordar que la Roja quedó ubicada en el Grupo A del certamen junto a Argentina, Bolivia, Uruguay y Paraguay.

Nómina de Chile:

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Programación:

Argentina vs. Chile

Lunes 14 de junio
17:00 horas



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© Photosport.Mereció mucho más: La Roja no pasó del empate ante Bolivia y sigue fuera de zona de clasificación

El equipo de Martín Lasarte fue amplio dominador pero terminó dejando escapar puntos que pueden ser claves en la ruta hacia el Mundial.

24Horas.cl TVN

08.06.2021

La Selección Chilena no pasó del empate 1-1 ante Bolivia en San Carlos de Apoquindo, en el partido que cerró la fecha 8 de las Eliminatorias Sudamericanas rumbo al Mundial de Qatar 2022.

La Roja hizo un buen encuentro donde mereció mucho más, pero luego de conseguir la apertura de la cuenta, un penal cobrado por el VAR terminó apagando la ilusión de la victoria y de quedar en zona de clasificación directa.

El ‘Equipo de Todos’ fue un vendaval en el lapso inicial, generándose numerosas ocasiones de gol contra ninguna de los visitantes.

Chile Bolivia

Las más claras estuvieron en los pies de Eduardo Vargas y Francisco Sierralta, pero sus intentos dieron en los palos en los primeros minutos de juego.

La Roja intentó y buscó por todos los medios, sin encontrar el merecido premio que hubiese significado el gol.

En el segundo tiempo los forasteros hicieron varias modificaciones y salieron a apretar más a Chile, pero su nueva estrategia duró poco y nada.

Rápidamente el equipo de Martín Lasarte tomó el control y volvió a ser exclusivo protagonista del encuentro, rondando una y otra vez el arco de Carlos Lampe.

Chile 

Y cuando quedaban 20 minutos para el pitazo final, Erick Pulgar (69′) marcó la merecida apertura de la cuenta al instalarse en el corazón del área como un centrodelantero más para desviar con su cabeza un preciso envió de Charles Aránguiz.

Pese al gol, Bolivia no modificó su libreto y siguió refugiado en su propia zona aguantando a un Chile que parecía querer finiquitar el partido lo antes posible.

Y en una de las pocas acciones ofensivas de los visitantes durante todo el compromiso, un remate de Marcelo Moreno Martins se desvió apenas en la mano de Guillermo Maripán. ¿El resultado? El paraguayo Eber Aquino terminó cobrando penal tras revisión del VAR, el cual terminó cambiando por gol la figura de los altiplánicos a los 81′.

Así las cosas, la Selección Chilena se ubicó en la séptima posición de la tabla de posiciones al sumar 6 puntos. En tanto, Bolivia quedó octavo con 5 unidades.


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© PhotosportClaudio Bravo y la participación de Chile en la Copa América:

El portero de la Roja puso en duda la participación del equipo en el torneo continental. «Tomaremos una decisión en conjunto en base a lo que está pasando en toda Sudamérica», manifestó.

En la previa del partido que disputará Chile ante Bolivia por Eliminatorias, Claudio Bravo protagonizó una conferencia de prensa en la que uno de los temas centrales fue si la Roja participará o no en la Copa América considerando la situación de la pandemia.

Así fue el relato argentino de la atajada de Claudio Bravo a Lionel Messi: "Si pasa la barrera gritelo"