En el municipio de Tocaima, Cundinamarca, se desarrolló la 'Carrera por la Paz', un evento conmemorativo que reunió a autoridades y comunidad para honrar la memoria de las 14 víctimas de la masacre de La Horqueta, ocurrida hace 28 años.
En el marco de la Semana por la Paz, liderada por la Gobernación de Cundinamarca, el municipio de Tocaima fue escenario de un significativo acto de memoria y reconciliación. La 'Carrera por la Paz' se realizó como homenaje a los 14 campesinos que perdieron la vida en la masacre de La Horqueta, perpetrada el 21 de noviembre de 1997.
El evento contó con la participación activa del Grupo Territorial para la Paz, autoridades locales, representantes de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), el Cuerpo de Bomberos y numerosos miembros de la comunidad, quienes se unieron para recordar a las víctimas y reafirmar su compromiso con la construcción de paz.
Esta iniciativa no solo permitió honrar la memoria de familiares, amigos y vecinos afectados por la violencia, sino que también se constituyó como un espacio para fomentar la participación ciudadana, el respeto y el fortalecimiento de la confianza entre las instituciones y la comunidad.
La Policía Nacional de Colombia reiteró su compromiso de trabajar articuladamente con la ciudadanía en la construcción de paz y reconciliación en los territorios, bajo la premisa de que "una comunidad consolidada y solidaria es más empática, justa y próspera".
La Semana por la Paz en Cundinamarca continúa desarrollando actividades que promueven el diálogo, la memoria histórica y la convivencia pacífica en diferentes municipios del departamento.
En el municipio de Tocaima, Cundinamarca, se realizó la 'Carrera por la Paz', un evento conmemorativo que rindió homenaje a las 14 víctimas de la masacre de La Horqueta, ocurrida el 21 de noviembre de 1997. La actividad se desarrolló como parte de la Semana por la Paz que lidera la Gobernación departamental.
El Grupo Territorial para la Paz de la Policía Nacional participó activamente en esta jornada de memoria y reconciliación, junto con autoridades locales, representantes de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), el Cuerpo de Bomberos y miembros de la comunidad.
Esta iniciativa buscó crear un espacio significativo para recordar a familiares, amigos y vecinos afectados por el conflicto, destacando la importancia de construir paz en los territorios a través de la participación ciudadana, el respeto y el reconocimiento de las víctimas.
Según informaron fuentes oficiales, el evento también contribuyó al fortalecimiento de la confianza entre las instituciones y la comunidad, elemento fundamental para la reconciliación.
La Policía Nacional reafirmó su compromiso de trabajar articuladamente con la ciudadanía en la construcción de paz, bajo la premisa de que "una comunidad consolidada y solidaria es más empática, justa y próspera".
La Semana por la Paz continúa desarrollándose en diferentes municipios de Cundinamarca con actividades que promueven el diálogo, la memoria histórica y la convivencia pacífica entre los habitantes del departamento.
Este hallazgo se realizó cerca al peaje de El Carmen de Bolívar en los operativos de control que hace la Policía de Carreteras en la zona.
En la ruta 2515, kilómetro 87, de la vía Sincelejo – Calamar, la Policía Nacional, a través de la Seccional de Tránsito y Transporte de Bolívar, logró la captura de un presunto expendedor de droga, de 21 años, conocido con el alias de “Finca sin agua”.
El detenido se movilizaba en una motocicleta cuando los uniformados le hicieron la señal de pare; sin embargo, hizo caso omiso y se dio a la fuga en el puesto de prevención vial de San Jacinto, Bolívar. Tras interceptarlo, durante la requisa le encontraron un kilo de marihuana tipo creepy y 120 dosis de base de coca ocultas en un costal.
De acuerdo con información suministrada por la comunidad, este presunto expendedor se dedicaría a surtir los expendios de droga en el municipio de El Carmen de Bolívar.
El capturado fue dejado a disposición de la Fiscalía General de la Nación por el delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes, a la espera de que un juez de la República defina su situación judicial.
En declaraciones recientes, el coronel Alejandro Reyes Ramírez, comandante del Departamento de Policía Bolívar, enfatizó el compromiso de la Policía Nacional en la lucha contra el narcotráfico e instó a los ciudadanos a denunciar cualquier actividad sospechosa. Según un informe del 9 de septiembre de 2025, la Policía de Bolívar ha desmantelado nueve grupos dedicados al narcotráfico en lo que va del año, con un balance de 997 capturas y la incautación de más de 159 kilogramos de sustancias ilícitas en municipios como El Carmen de Bolívar.
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La presidenta ejecutiva de Asomicrofinanzas, María Clara Hoyos, dijo a Efe que «las microfinanzas rurales son el mecanismo de inclusión que ofrece una transformación social a través de la opción de incorporar a la economía formal a personas».
Precisó que se focalizan en campesinos y habitantes rurales que «no tienen las garantías suficientes» para ingresar al sistema financiero tradicional.
Las microfinanzas en el país -explicó la experta- conforman una «oferta» de productos y servicios financieros y no financieros, que tienen entre sus fines facilitar el acceso a microcrédito a la población que está «por fuera» del sistema financiero formal.
Este enfoque en el sector agropecuario, según Hoyos, debe traducirse en una «mejor calidad de vida» para quienes están inmersos en él.
La experta manifestó que las microfinancieras y entidades asociadas a este gremio juegan una «labor crucial», al tener entre sus fortalezas «llegar hasta donde no llega nadie más», en este caso con productos «acordes» a las necesidades de agricultores y campesinos que habitan las zonas rurales y veredales.
Hoyos, además, reportó que el 36,3 % de las operaciones de microcrédito son realizadas en municipios rurales, lo que evidencia la «experiencia» y «herramientas» con las que cuentan este tipo de entidades para atender a este segmento en sus diferentes proyectos productivos.
«Un microcrédito permite que un campesino, pequeños productores y microempresarios o habitantes de la ruralidad puedan aumentar la productividad de sus negocios rurales», afirmó la directiva gremial.
Un empujón para agroempresarios
Los créditos han sido un «empujón» para Juan Pablo Guerra, propietario de la avícola Las Juanas, ubicada en el municipio de San Pedro de los Milagros, que atiende a pequeños productores del departamento de Antioquia (noroeste) con la producción de aves de postura.
En la finca La Palma empezó con su padre un proyecto productivo con un cultivo de papa, que después de varios intentos no prosperó.
«Por 12 años traté de emprender con ese cultivo, pero es muy difícil», contó a Efe Guerra, de 32 años, quien en 2019 se aventuró a armar unos galpones para empezar «desde cero» con las aves, una opción que tenía «en remojo» desde tiempo atrás.
Empezó «sacando 2.000 pollas cada cuatro meses porque requiere de mucho capital», pero debido a la buena calidad de sus aves aumentaron los clientes y necesitó buscar alternativas para responder a la demanda del mercado.
«Todavía no doy abasto, me falta capital», dice el agroempresario, que logró reforzar su emprendimiento con créditos entregados por Interactuar, una corporación de desarrollo social que atiende a más de 49.000 empresarios y emprendedores del país.
Esos recursos, según su relato, le permitieron aumentar la producción y crecer tras invertirlos en compra de aves.
«Los créditos son como el último empujón para poder sacar mis animales», comentó Guerra, y agregó que va en camino a tener «una producción estable» con 2.000 aves mensuales para responder al mercado y empezar a proyectarse como «líder en mi agroempresa, con libertad financiera y buena calidad de vida». EFE
La presidenta ejecutiva de Asomicrofinanzas, María Clara Hoyos, dijo a Efe que «las microfinanzas rurales son el mecanismo de inclusión que ofrece una transformación social a través de la opción de incorporar a la economía formal a personas».
Precisó que se focalizan en campesinos y habitantes rurales que «no tienen las garantías suficientes» para ingresar al sistema financiero tradicional.
Las microfinanzas en el país -explicó la experta- conforman una «oferta» de productos y servicios financieros y no financieros, que tienen entre sus fines facilitar el acceso a microcrédito a la población que está «por fuera» del sistema financiero formal.
Este enfoque en el sector agropecuario, según Hoyos, debe traducirse en una «mejor calidad de vida» para quienes están inmersos en él.
La experta manifestó que las microfinancieras y entidades asociadas a este gremio juegan una «labor crucial», al tener entre sus fortalezas «llegar hasta donde no llega nadie más», en este caso con productos «acordes» a las necesidades de agricultores y campesinos que habitan las zonas rurales y veredales.
Hoyos, además, reportó que el 36,3 % de las operaciones de microcrédito son realizadas en municipios rurales, lo que evidencia la «experiencia» y «herramientas» con las que cuentan este tipo de entidades para atender a este segmento en sus diferentes proyectos productivos.
«Un microcrédito permite que un campesino, pequeños productores y microempresarios o habitantes de la ruralidad puedan aumentar la productividad de sus negocios rurales», afirmó la directiva gremial.
Un empujón para agroempresarios
Los créditos han sido un «empujón» para Juan Pablo Guerra, propietario de la avícola Las Juanas, ubicada en el municipio de San Pedro de los Milagros, que atiende a pequeños productores del departamento de Antioquia (noroeste) con la producción de aves de postura.
En la finca La Palma empezó con su padre un proyecto productivo con un cultivo de papa, que después de varios intentos no prosperó.
«Por 12 años traté de emprender con ese cultivo, pero es muy difícil», contó a Efe Guerra, de 32 años, quien en 2019 se aventuró a armar unos galpones para empezar «desde cero» con las aves, una opción que tenía «en remojo» desde tiempo atrás.
Empezó «sacando 2.000 pollas cada cuatro meses porque requiere de mucho capital», pero debido a la buena calidad de sus aves aumentaron los clientes y necesitó buscar alternativas para responder a la demanda del mercado.
«Todavía no doy abasto, me falta capital», dice el agroempresario, que logró reforzar su emprendimiento con créditos entregados por Interactuar, una corporación de desarrollo social que atiende a más de 49.000 empresarios y emprendedores del país.
Esos recursos, según su relato, le permitieron aumentar la producción y crecer tras invertirlos en compra de aves.
«Los créditos son como el último empujón para poder sacar mis animales», comentó Guerra, y agregó que va en camino a tener «una producción estable» con 2.000 aves mensuales para responder al mercado y empezar a proyectarse como «líder en mi agroempresa, con libertad financiera y buena calidad de vida». EFE
En más de 70 años, la comunidad de Achiquico, en San Luis Potosí, en el centro de México, nunca había visto la luz en sus hogares, cuenta su poblador más longevo, don Agustín Cruz.
Ahora, con paneles solares y el programa "Luces de Esperanza", los integrantes de la familia Cruz, con al menos tres generaciones, pueden pensar en la seguridad de caminar en la noche, la oportunidad de comprar un refrigerador e incluso una televisión.
Achiquico es una localidad del municipio de Tamazunchale, en la Huasteca Potosina, región natural del centro del país, que tenía parte de las más de 500.000 viviendas mexicanas que se iluminan con velas hasta febrero pasado, cuando Iberdrola México y su aliada Iluméxico, llegaron a instalar sistemas fotovoltaicos autónomos, que les brindan energía eléctrica las 24 horas del día.
Don Cruz, quien se dedica al campo a sus 82 años de edad, relata a Efe que llegó a esta comunidad antes de los 10 años, pero siempre soñó con el día en el que pudiera ver la luz al interior de su hogar y dejar de ser parte de los más de 2 millones de mexicanos que viven sin electrificación en sus hogares.
La lucha por la luz
Su hija, Francisca Cruz, de 52 años, y representante de la comunidad de Achiquico, tomó la batuta y decidió dejar de lado las velas y el temor a salir por encontrarse con animales como serpientes o coyotes.
Ella acudió al programa de Iberdrola México "Luces de Esperanza" después de intentar por años llevar la electricidad de forma convencional hasta su localidad, que comparte con su risueño hermano Antonio y su familia de cinco integrantes.
Primero, cotizó el precio de llevar la luz a través de redes de transmisión clásicas y el dinero no fue suficiente.
Por ello, instalar paneles solares le «cambió la vida radicalmente».
«Para mí fue un cambio muy bonito porque ya no tuvimos que andar pagando que nos cargaran los celulares, ya no tuvimos que andar comprando gasolina para poder prender una planta para la luz", dice a Efe.
Fotografía cedida por Iberdrola México que muestra a la señora Francisca Cruz mientras enciende un interruptor de luz, en la comunidad de Achiquico, municipio de Tamazunchale, San Luis Potosí (México). EFE/ Iberdrola México/SOLO USO EDITORIAL/SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA (CRÉDITO OBLIGATORIO)
La mujer, quien se dedica a tejer, detalla que antes compraban gasolina en la comunidad de seis familias para arrancar una pequeña, vieja y ruidosa planta de luz, y cuando no tenían dinero realizaban sus actividades bajo una vela, incluidas las tareas de los más pequeños.
Francisca Cruz no descansó, dio seguimiento a su petición hasta que lo consiguió y ahora ha encendido por completo toda la comunidad, que es de difícil acceso e incluso se queda incomunicada si llueve porque se inunda su única entrada.
"Gracias a Iberdrola México por traerle a estas seis familias (de Achiquico) este beneficio. Es algo que quizá jamás habían soñado. Ya los niños hoy podrán hacer sus tareas por las tardes, podrán levantarse y tener luz, podrán ver incluso la televisión, se podrán conectar, van a escuchar la radio y muchas cosas que anteriormente no podían», comentó José Luis Meza, presidente municipal de Tamazunchale.
Luces de Esperanza
Para lograr este objetivo, Iberdrola México donó una inversión de 6,5 millones de pesos (unos 325.000 dólares) para una tercera fase de «Luces de Esperanza», que también benefició a una escuela y un total de 15 comunidades de los municipios de Tamazunchale, San Martín Chalchicuautla, Tampacán y Xilitla.
"Para mí está mejor (la instalación de paneles solares) porque no se apaga, casi no hay apagones, aquí la ocupamos (usamos) para el alumbrado, la licuadora", expresa Filemón Cruz, de 65 años, otro beneficiado.
María Cruz, de la comunidad de El Granado, en Xilitla, también cuenta que antes su vida era "triste porque no teníamos luz, nada" y ahora se siente "muy bien, feliz, con mis dos hijas".
La tercera etapa implicó instalar paneles solares en 100 viviendas en beneficio de más de 560 personas de San Luis Potosí que también recibieron talleres sobre educación ambiental y generación de energía, de la mano de la asociación civil Concentrarte.
Este proyecto que lleva energía eléctrica a comunidades rurales sin acceso al servicio inició en 2019 y busca potenciar las actividades productivas, así como la calidad de vida de al menos 6.000 habitantes de la Huasteca, donde ya suman 1.500 personas beneficiadas a la fecha. EFE