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Las vacunas Covid-19 están demostrando ser altamente efectivas durante el embarazo, según un estudio recientemente publicado en el American Journal of Obstetrics and Gynecology. También se ha descubierto que las madres que han sido vacunadas están transmitiendo una preciosa inmunidad a sus recién nacidos.

Un grupo de investigadores en Massachusetts estudió la respuesta de las mujeres embarazadas a dos vacunas de ARNm aprobadas: Pfizer / BioNTech y Moderna / NIH. Las mujeres fueron vacunadas durante el embarazo o durante la lactancia, y su capacidad para producir anticuerpos específicos contra el virus se comparó con la de las mujeres vacunadas que no estaban embarazadas.

Si bien la pequeña cantidad de mujeres incluidas en este estudio (131) es un factor limitante, no obstante, proporciona información temprana muy importante sobre la seguridad y eficacia de la vacunación Covid-19 durante el embarazo. Esto es importante, porque las nuevas enfermedades infecciosas pueden conllevar todo tipo de riesgos para las mujeres durante el embarazo y el parto, así como en la fase neonatal. Todos estos riesgos deben tenerse en cuenta al tomar decisiones de atención médica relacionadas con las mujeres embarazadas y, en particular, al considerar las estrategias de vacunación.

Si bien aún quedan muchas cosas que aún no sabemos sobre los efectos del Covid-19 en las mujeres embarazadas y sus bebés, hay algunas que sí sabemos.

Al principio del embarazo, el virus no se asocia con una mayor probabilidad de aborto espontáneo . La transmisión vertical, donde el virus pasa de la madre al bebé en el útero, es relativamente rara . Y los bebés rara vez se enferman.

También sabemos que, en general, las mujeres embarazadas tienden a tener síntomas más leves que la población general. Sin embargo, siguen teniendo un mayor riesgo de complicaciones, incluida la inflamación placentaria, y pueden enfermarse gravemente . Esto, a su vez, puede conducir a una mayor probabilidad de ser admitida en cuidados intensivos y dar a luz prematuramente. Al igual que ocurre con la población general, las mujeres embarazadas negras o asiáticas, así como las obesas, corren un mayor riesgo de contraer Covid-19 grave.

Ahora, por supuesto, la vacunación evitaría estos resultados. Sin embargo, las mujeres generalmente no se incluyen en los primeros ensayos de vacunas si están embarazadas. Recién ahora están surgiendo datos relacionados específicamente con la respuesta a la vacuna de las mujeres embarazadas y en período de lactancia. El trabajo publicado en este artículo es el primer estudio que aborda este tema, lo que lo hace increíblemente valioso.

El estudio de Massachussets se centró en 84 mujeres embarazadas, 31 que estaban amamantando y 16 que no lo estaban. Cada una de las mujeres recibió dos dosis, lo que se conoce como preparación y refuerzo, de una de las vacunas. Se les extrajo sangre con cada dosis, y nuevamente hasta seis semanas después de la segunda.

Estas muestras de sangre se utilizaron para rastrear las respuestas de anticuerpos de las mujeres al virus. Los resultados fueron contundentes. Se encontró que todas las mujeres, tanto embarazadas como en período de lactancia, tenían una inmunidad sólida, comparable a la de las mujeres no embarazadas. Y esta inmunidad aumentó con el tiempo, después de la vacunación.

Los investigadores compararon estos hallazgos con la respuesta de anticuerpos en mujeres embarazadas que habían contraído el virus de forma natural. Esto les permitió demostrar que el nivel de anticuerpos producidos en respuesta a las vacunas excedía con creces los producidos en respuesta a infecciones naturales.

Una razón importante para vacunar a las mujeres embarazadas es para que, a su vez, puedan proporcionar sus anticuerpos al bebé. Esto se conoce como inmunidad pasiva y ocurre cuando una madre se infecta de forma natural o cuando se vacuna. Los anticuerpos que produce se transmiten a su bebé a través de la placenta o mediante la leche materna. Esto brinda protección al bebé contra enfermedades infecciosas con las que podría entrar en contacto mientras su propio sistema inmunológico aún está madurando. Es una de las razones, por ejemplo, por las que se alienta a las mujeres embarazadas en muchos países , incluido el Reino Unido, a vacunarse contra la gripe y la tos ferina.

Cuando nacieron los bebés del estudio, los investigadores estudiaron muestras de sangre de sus cordones umbilicales. Encontraron anticuerpos específicos del virus en cada muestra. Esto muestra que las madres vacunadas están transmitiendo anticuerpos a sus bebés a través de la placenta, de acuerdo con lo que sabemos de los estudios sobre infecciones naturales . También encontraron anticuerpos específicos del virus en la leche materna de las mujeres que estaban amamantando cuando se vacunaron, lo que significa que la inmunidad pasiva también se está produciendo a través de esta ruta.

Los investigadores de este estudio también pudieron proporcionar información sobre cuál era el mejor momento para vacunar a las mujeres embarazadas. La vacunación de mujeres en diferentes trimestres de su embarazo no afectó los niveles de anticuerpos. Esto sugiere que las mujeres pueden tener una respuesta sólida a la vacuna en cualquier etapa del embarazo.

Por el contrario, el análisis de la sangre del cordón umbilical muestra que la segunda dosis de una vacuna es importante para maximizar la inmunidad pasiva del bebé. Los niveles más bajos de anticuerpos en las muestras de cordón umbilical provinieron de una mujer que dio a luz a su bebé antes de la segunda dosis. La capacidad del anticuerpo para detener la entrada del virus en las células y causar infección también parece necesitar una dosis de refuerzo. Esto sugiere que tomar ambas dosis antes de dar a luz es fundamental para garantizar que el bebé reciba la mayor protección posible.

Recientemente se ha pedido que se incluya a las mujeres embarazadas en las primeras etapas de los ensayos de vacunas, a fin de limitar los retrasos en la protección de ellas y de sus recién nacidos. Este estudio apoya esas llamadas.

También destaca los próximos pasos importantes. Se necesitan estudios más amplios para investigar cuándo es el mejor momento del embarazo para vacunar. Estos deben incluir un análisis más detallado de cómo las madres responden a la vacuna en las diferentes etapas del embarazo, si la vacuna previene la inflamación placentaria y el parto prematuro, y qué efectos podría tener este momento para la inmunidad pasiva en los recién nacidos.

También apunta a otras cuestiones importantes. ¿Qué tan efectiva es la inmunidad transferida al bebé? ¿Y cuánto dura la inmunidad viral inducida por la vacuna en la madre cuando la vacuna se realiza durante el embarazo? Necesitaremos más estudios para responder a estas preguntas.


Una imagen con algunas de las candidatas en las lesgislativas, en las escalinatas del Congreso de la República en Bogotá.
Una imagen con algunas de las candidatas en las lesgislativas, en las escalinatas del Congreso de la República en Bogotá.Rumbo a la paridad

“Candidata a que hablen más de su apariencia que de su trabajo. Candidata a que la pongan en las listas para pedirle después que no haga campaña. Candidata a que le avisen cuando se juntan a tomar decisiones. Candidata a que su partido no la apoye con recursos. Candidata a trabajar y no figurar”. A pesar de esas barreras, reunidas en un video por el programa Más Mujeres, más democracia, rumbo a la paridad, 1.112 colombianas han decidido ser candidatas y aspiran a conquistar un espacio en el congreso colombiano el próximo 13 de marzo.

Las cifras indican que las mujeres representan un 40% del total de candidaturas para Cámara y Senado, apenas un 6% más respecto a las últimas legislativas de 2018. “En números, se encuentra un aumento de 178 candidaturas de mujeres y una reducción de 97 candidaturas de hombres”, indica el análisis de ONU Mujeres, una de las organizaciones que lideró la estrategia Rumbo a la paridad.

La iniciativa que reúne a la Mesa de Género de la Cooperación Internacional, el Ministerio del Interior, la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer, la Registraduría Nacional del Estado Civil, el Consejo Nacional Electoral y la Comisión Legal para la Equidad de la Mujer del Congreso de la República tuvo reuniones con los directivos de los partidos políticos colombianos para insistirles en la importancia de la participación de las mujeres en las listas. Crearon también un contador de cuenta regresiva hasta el cierre de las inscripciones y enviaban alertas a los partidos para recordar la inclusión de candidatas mujeres, además de foros y otras acciones para impulsarlas. Ahora, sus historias y proyectos están contenidos en la página web, www.rumboalaparidad.co

“Es un aumento no enorme pero sí positivo, un avance en la búsqueda de equidad. Estoy convencido de que en los partidos colombianos hay un deseo de mejorar esa tasa, que están más conscientes de la necesidad de llegar a un equilibrio mayor”, dijo el embajador de Noruega y presidente de la Mesa de Género de la Cooperación Internacional, John Petter Opdahl. Para él, sin embargo, la tradición de la política colombiana, con pocos partidos y muchos hombres, es difícil de romper.

En Colombia existe una Ley de cuotas que obliga a que el 30% de los altos cargos públicos deben ser ejercidos por mujeres. Sin embargo, esto no siempre se cumple y existe, además, una infrarrepresentación en el Congreso. Por eso, entre otras razones, el Senado aprobó un nuevo Código Electoral que obliga a que las listas de los partidos tengan igualdad de hombres y mujeres aunque su implementación todavía está sujeta a un pronunciamiento de la Corte Constitucional. Sin esa ratificación del tribunal, la aplicación depende del compromiso de los partidos.

De cara a las legislativas del próximo domingo y de acuerdo con ONU Mujeres, de 16 listas al Senado, el 44% (siete listas) tienen como mínimo el 40% de mujeres como candidatas y el restante 56% de las listas apenas alcanzan el 30% de candidaturas de mujeres, cumpliendo con la legislación vigente. Solo tres listas superan el 50% de mujeres candidatas. Se trata de Estamos Listas Colombia, el Movimiento Unitario Metapolítico y el Partido Liberal Colombiano. “Se destaca el movimiento Estamos Listas Colombia, conformado por un 69% de mujeres, donde los primeros lugares están ocupados por mujeres y posteriormente por las candidaturas de hombres”, dice ONU Mujeres.

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Además del número de candidatas también importa el lugar que ocupan. De las 16 listas inscritas apenas cinco tienen a una mujer como cabeza: el Nuevo Liberalismo, con la periodista Mabel Lara; el Partido de la U, con la medallista olímpica Catherin Ibargüen; la Coalición MIRA – Colombia Justa Libres, con la economista y política Ana Paola Agudelo; Estamos Listas, con la historiadora y experta en urbanismo, Elizabeth Giraldo; y el Movimiento Nacional Sector Organizado de la Saludo SOS Colombia, con la médica Carolina McCormick.

La sola inclusión en las listas tampoco garantiza la llegada al Legislativo, ya que la mayoría de las listas son abiertas y los electores escogen libremente a los candidatos. En el Congreso actual hay una “subrepresentación de mujeres”, según ONU Mujeres. De los 270 cargos electos que hay en la legislatura que termina, apenas 55 son mujeres, es decir un 20%. “La próxima contienda electoral de 2022 debe permitir dejar atrás el actual 20% de participación en el Congreso y hacer historia con el mayor número de curules obtenidas por mujeres en una elección, acercándose a porcentajes de países vecinos como Bolivia (55,6%), México (49,2%) o Argentina (43,1%)”, indica la iniciativa Rumbo a la Paridad.

Opdahl dice que es sorprendente que Colombia no tenga una representación mayor. “Este país tiene una sociedad civil muy fuerte y organizada y, para mí, mejores organizaciones de mujeres que cualquier otro país del mundo, seguramente por el conflicto armado. Por eso es una sorpresa que esa capacidad no se refleje en el Congreso”, sostiene.

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Una parte de las mujeres del colectivo que busca llegar al Congreso de Colombia
Una parte de las mujeres del colectivo que busca llegar al Congreso de ColombiaEstamos Listas

“¿Y ustedes sí están listas?” La pregunta que durante años escucharon muchas mujeres en Colombia cuando buscaban presentarse a cargos políticos ha encontrado una respuesta contundente en un movimiento feminista que, por primera vez en la historia del país, se postula al Congreso. Lo llamaron Estamos Listas como una afirmación a ese cuestionamiento hecho tantas veces con sorna. “Claro que estamos listas para gobernar este país”, dice Magaly del Carmen Belálcazar, una mujer campesina de la Amazonia colombiana que integra este movimiento sin filiación a ningún partido.

Esta ambientalista que lleva años defendiendo la igualdad de tierras para las mujeres y el medio ambiente en el sur del país, dice que estaba lista hace tiempo, pero solo ahora se atreve a hacerlo desde lo electoral. “Todo lo que hacemos nosotras es política, desde la siembra, la cosecha, la movilización social. Al entrar al movimiento empecé a reflexionar por qué si somos las que defendemos el territorio y la vida cedimos a que otros decidan por nosotras”, dice a EL PAÍS.

Estamos Listas surgió en Medellín en 2017, pocos meses después del plebiscito por la paz en el que triunfó el ‘No’ a los Acuerdos entre el gobierno y las FARC. Esa tristeza que les produjo el resultado a un grupo de mujeres de la ciudad, que en Colombia se conoce como plebitusa, las hizo tomar una decisión: ocuparían más espacios de poder de la vida política para incidir en las decisiones clave de Medellín. Reunieron a más de 2.000 mujeres y se postularon de forma colectiva al Concejo de la ciudad.

Mientras una de ellas, Dora Saldarriaga, conquistó un escaño en ese espacio de política local, desde otras regiones comenzaron a pedir entrada al movimiento. La imagen, que consta de una búha con las alas abiertas y los colores violeta y amarillo y del árbol guayacán tradicional de Medellín y representa la lucha de las mujeres, se ha ido haciendo conocida desde entonces en todo el país. En 2021, decidieron constituirse como un movimiento de carácter nacional, recogieron 90.000 firmas y obtuvieron el aval de la Registraduría Nacional para postularse a las elecciones a Senado el próximo 13 de marzo.

En Colombia hay una “subrepresentación de mujeres en el Congreso”, asegura el informe Mujeres y hombres: brechas de género en Colombia, de ONU Mujeres, la Consejería Presidencial para la Mujer y el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), que presenta un panorama detallado sobre la situación económica, educativa y de violencia contra las mujeres en Colombia entre los años 2008 y 2019. La desigualdad es evidente en la Cámara de Representantes (Cámara baja), donde de los 171 escaños solo 32 son ocupados por mujeres; algo similar al Senado, que de 108 asientos, solo tiene 23 ocupados por mujeres.

“En el Congreso colombiano la tasa de representación de mujeres es del 19,7%, 10 puntos porcentuales por debajo del promedio de representación de América Latina y el Caribe, que se ubica en el 29,7%. También se halla lejos del promedio mundial de 24,5%, por ende se sitúa en el lugar 119 de la clasificación internacional de la Unión Interparlamentaria (IPU, 2020). En consecuencia, el Congreso de Colombia está lejos de la cuota del 30% establecida por el propio país, y más lejos aún de la paridad que plantean los ODS a nivel mundial”, dice el documento.

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“Es el primer movimiento feminista definido y organizado como feminista que hace esta gran apuesta sin ningún tipo de partido ni alianza y por fuera de las coaliciones de centro y de izquierda”, explica Marta Restrepo, una de sus fundadoras. Esta trabajadora social reivindica la diversidad de feminismos, un tema que ha estado en el centro de la discusión en las elecciones en Colombia después de que el candidato de izquierda Gustavo Petro dijera que solo reconoce el feminismo popular y criticara el “feminismo intelectual de las ciudades”.

“Más allá de dar esa discusión en la voz de un hombre, nosotras demostramos que sí podemos trabajar juntas. En nuestro movimiento hay mujeres campesinas, con doctorado, madres cabeza de familia, otras haciendo sus estudios universitarios”, dice Restrepo. Hasta ahora son 1.700 mujeres afiliadas que están en 150 lugares de Colombia y 28 países.

De la misma manera que lo hicieron al Concejo de Medellín, cualquiera de las 1.700 mujeres se podía postular a la lista del Congreso. La selección se hacía de forma plural y a través de una votación digital y según los votos que obtenía cada una se establecía el orden de la lista. Magaly fue una de las que obtuvo un espacio. “En Colombia es complicado participar en política sin ser hijo o hija de un cacique o sin tener un padrino. Por eso que una mujer campesina como yo se pueda postular habla de la importancia del trabajo colectivo de este movimiento”.

Magaly Belálcazar, candidata al Senado por el movimiento de Estamos Listas
Magaly Belálcazar, candidata al Senado por el movimiento de Estamos ListasEstamos Listas

Así confeccionaron una lista de 11 candidatas. “Son mujeres en toda su diversidad, disidentes sexuales, afrodescendientes, palenqueras [descendientes de esclavos], y departamentos subrepresentados en el Congreso, de zonas a las que los políticos tradicionales solo van a pedir votos en campaña”, dice Restrepo.

Pero también hay algunos hombres. Para ser avalado, el movimiento debía cumplir la cuota de género que se exige en el país, pero esta vez a la inversa. “Son cinco hombres que son aliados y están ahí al final de lista sin reclamar protagonismo”, recuerda la fundadora. Y son también de diversos orígenes: hay un padre de familia o un músico, entre otros.

Aunque se definen como movimiento feminista no reivindican solo una “agenda netamente mujerista” en el Congreso. Señalan que la agenda es de una nueva humanidad que pone en el centro el cuidado de la vida de todas las personas. “Creemos que las mujeres no se emancipan solas sino con sus comunidades”, agrega Restrepo.

En el centro de su agenda está la búsqueda de redistribución económica y de poder, pero apuestan fuertemente a la implementación de los acuerdos de paz en un país en el que la guerra ha dejado millones de víctimas, muchas de ellas mujeres. “Para nosotras es importante defender la tenencia de la tierra y la desmilitarización del cuerpo de las mujeres porque de donde yo vengo una vaca tiene más derechos que una mujer”, dice Belálcazar.

El feminismo se ha convertido pues en un tema determinante de la actual política colombiana. “Hay un movimiento feminista creciente en el país por mujeres integrado en su mayoría por jóvenes, disidentes sexualmente. El país está maduro para abordar la igualdad de derechos entre quienes estamos históricamente excluidas”, concluye Restrepo.

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La investigadora holandesa Mariet Verhoef-Cohen, presidenta de la iniciativa Women for Water Partnership (WWP). EFE/Fredrik Persson

Verhoef-Cohen: «Hay que escuchar a las mujeres, el 17 % del sector del agua»

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Las mujeres representan apenas el 17 % del sector del agua a nivel mundial, pese a que tienen una "enorme conexión" con la gestión hídrica: en muchos países son ellas quienes van a por agua y quienes se encargan de tareas que dependen de este recurso.

Así lo explica a EFE la investigadora holandesa Mariet Verhoef-Cohen, presidenta de la iniciativa Women for Water Partnership (WWP), quien recalca que "es importante escuchar a las mujeres" e involucrarlas en la toma de decisiones sobre la gestión del agua para combatir la crisis hídrica

Verhoef-Cohen, que ha viajado a Estocolmo para asistir a la Semana Mundial del Agua -el encuentro internacional que esta semana acoge la capital sueca para debatir sobre cómo atajar los retos del agua-, sostiene que, aunque se ha avanzado, los estereotipos vinculados al género siguen frenando la inclusión de las mujeres en el sector hídrico.

Capacitación de las mujeres para cualquier empleo

Esta experta defiende formar a las mujeres no solo en puestos administrativos de empresas hídricas sino también en trabajos técnicos como fontaneros, oficios aún muy masculinizados, y arguye que así se podrá lograr un mayor acceso generalizado.

Hay países en los que, por ejemplo, las normas culturales no permiten a los hombres entrar en hogares ajenos si no hay ningún hombre presente, explica, y como son las mujeres quienes están en casa la mayor parte del tiempo, Verhoef-Cohen asegura que esto impide resolver problemas de agua en muchas familias.

Pero las mujeres siempre pueden entrar en casas ajenas haya o no hombres presentes, dice, y plantea por tanto: "Si hay un problema de fontanería, ¿por qué no se envía a las mujeres?".

La población femenina, «presente» en el sector

Según los estudios que ha llevado a cabo su organización, los estereotipos de género hacen que ellas no sean valoradas igual que los hombres para las profesiones vinculadas al agua y, cuando se las acepta, quedan relegadas a trabajos de oficina, en los que además se mantienen, de media, menos años que ellos.

Precisamente cuando las mujeres son quienes se encargan, sobre todo en el Sur Global, de gestionar el agua -de traerla, lavar, cocinar, y en muchos casos también de mantener los cultivos-, «no es correcto que los hombres digan lo que necesitamos en el sector del agua, mientras que las mujeres son muy capaces de hacerlo", indica.

La Semana Mundial del Agua exige a los participantes un "estándar dorado": para organizar una mesa de debate en el evento, al menos el 40 % de los ponentes deberán ser mujeres, y, como mínimo, uno de ellos tiene que ser menor de 35 años.

Da la impresión, así, de que en el sector cerca de la mitad de las personas especializadas o en altos cargos de empresas del agua son mujeres y, sin embargo, ellas siguen comportando menos del 20 % del sector.

Fórmula 40-40 en los puestos de trabajo

Verhoef-Cohen aboga por la fórmula 40-40, que propone que, por ejemplo, los miembros de un consejo de administración se compongan de al menos un 40 % de mujeres, que un 40 % sean hombres, y que así en el 20 % restante el género resulte indiferente.

"La investigación que hemos realizado muestra el éxito de las organizaciones donde las mujeres están en la mesa de decisiones: donde ellas están en la junta, y están involucradas, los resultados son mucho mejores", alega.

Verhoef-Cohen comenta, por ejemplo, un proyecto liderado en Bolivia por mujeres, algunas de ellas indígenas, que se acabó exportando y que según esta experta puso de manifiesto que "las mujeres tenían experiencia, que sabían sobre agua" y que, en el caso de las mujeres indígenas, ellas sabían incluso más pues «han hecho esto durante siglos".

 

Morena Herrera, exguerrillera salvadoreña, fue registrada el pasado 4 de agosto 2022, durante una entrevista con Efe, en Suchitoto (El Salvador). EFE/Rodrigo Sura

Mujeres y guerra en Latinoamérica: dolor, justicia y resistencia

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La guerra profundiza la vulnerabilidad de mujeres y niñas en todo el mundo y Latinoamérica no es la excepción: miles de ellas han sido asesinadas, desaparecidas, desplazadas, violentadas sexualmente, reclutadas o viven bajo amenazas de grupos armados, una realidad que, a la vez, revela la resistencia femenina en búsqueda de justicia.

 

«Fui secuestrada, torturada y abusada por militares. No solo dañaron mis sueños, acabaron con mi dignidad, sino que también sentí que había perdido el valor de ser mujer», indica el testimonio de una de los cientos de víctimas de violencia sexual en el conflicto en Colombia.

Su caso es una muestra de la situación en las zonas de conflicto de América Latina, donde mujeres y niñas siguen viviendo y resistiendo los efectos de la violencia, ya sea como desplazadas, migrantes o habitantes de áreas de combate.

«La vulnerabilidad mayor es la violencia y ser utilizadas por actores armados», pero hay otras condiciones también complejas, que se presentan en grupos aun más frágiles, como las migrantes o desplazadas, explica a Efe Alma Pérez, asesora regional en Paz, Seguridad y Acción Humanitaria de ONU Mujeres.

Datos de la ONU confirman que la población femenina es uno de los principales blancos en la guerra: en 2021 se reportaron 3.293 casos verificados de violencia sexual cometidos contra mujeres y niñas en 18 países, incluido Colombia.

Un año antes se evidenciaron al menos 35 asesinatos de mujeres defensoras de derechos humanos, periodistas o sindicalistas en 7 países afectados por conflictos. Ese número, «un recuento insuficiente», según Naciones Unidas, superó las cifras de 2018 y 2019.

Dolor

La líder indígena Rosalina Tuyuc tenía 26 años cuando su padre fue secuestrado en San Juan Comalapa, un poblado ubicado unos 80 km al oeste de la capital de Guatemala y donde un cuartel militar funcionó como centro de detención y tortura durante la guerra interna.

«Siempre había creído que lo iba a localizar en el destacamento de Comalapa, porque sé que allí fue llevado, torturado asesinado. Pero no lo encontré. La crueldad fue tan grande, que dejó sellado ese horror», narra a Efe Rosalina, quien lleva cuatro décadas buscando los restos de su padre y de su esposo, también secuestrado por fuerzas del Estado.

Se estima que en esa guerra (1960-1996), uno de los mayores conflictos armados en América Latina de las últimas décadas, junto al de El Salvador y el de Colombia, más de 250.000 personas fueron asesinadas o desaparecidas y unas 30.000 mujeres fueron víctimas de violencia sexual.

 

Morena Herrera, exguerrillera salvadoreña, fue registrada el pasado 4 de agosto 2022, durante una entrevista con Efe, en Suchitoto (El Salvador). EFE/Rodrigo Sura
Morena Herrera, activista y exguerrillera salvadoreña, durante una entrevista con Efe, en Suchitoto (El Salvador). EFE/Rodrigo Sura

En el caso de El Salvador, no existe un registro oficial de cuántas mujeres participaron o resultaron afectadas en la contienda (1980-1992), que enfrentó al Ejército, financiado por EE.UU., con la entonces guerrilla Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y dejó 75.000 muertos y unos 8.000 desaparecidos.

Lo que sí se sabe, asegura a Efe la activista y exguerrillera Morena Herrera, es que la Fuerza Armada «no buscó golpear a la guerrilla, sino a la población civil» y «la mayoría de víctimas de las masacres eran niñas, mujeres y ancianos».

Ambos países mantienen heridas abiertas pues miles de personas, en su mayoría madres, hijas y esposas, siguen buscando a familiares desaparecidos y hay numerosos procesos en curso por abusos y matanzas, como la del Mozote, en 1981, en la que en tres días más de mil hombres, mujeres, niños y niñas fueron asesinados por el Ejército salvadoreño.

Mujeres usadas para «marcar territorio»

«Es en los cuerpos de las mujeres en los que muchas veces tiene lugar el conflicto. Un impacto medido, claro, reiterado y deliberado porque es una manera de marcar el territorio, de marcar una victoria o de humillar al enemigo», expone la asesora de ONU Mujeres.

Es el caso de Haití, el país más pobre de América y donde la ONU da cuenta de violencia sexual contra mujeres y niñas, así como de menores reclutadas, en el marco de la actual ola de crímenes por parte de bandas armadas, que han convertido a las ciudades, incluida la capital, en campos de batalla.

La misma lacra ha signado a Colombia, sacudida durante décadas por una guerra entre guerrillas, paramilitares, narcotraficantes, bandas criminales y el Ejército y donde el Informe Final de la Comisión de la Verdad concluyó que los «actores armados se inscribieron en los cuerpos de las mujeres, los marcaron, los violentaron, los destrozaron».

«Las mujeres hemos sido las grandes víctimas. La violencia sexual es bastante fuerte por parte de todos los grupos armados», ratifica Gloria Luna Rivillas, de la Red Departamental de Mujeres del Chocó (oeste), uno de los rincones más empobrecidos de Colombia y de donde el conflicto nunca se fue pese a la firma de la paz.

Otras luchas «a muerte»

«Acá en el campo los hombres tienen que salir a trabajar y las mujeres tenemos que salir a pelear para que terminen con el robo del agua», relata a Efe Verónica Vilches, quien lleva más de 20 años luchando desde la provincia chilena de Petorca (centro), una de las más afectadas por la escasez hídrica, para que el agua se considere un derecho humano.

«No tenemos nada, ni agua para cultivar, ni para ducharnos. Y sin agua no podemos vivir, es una lucha a vida o muerte», lamenta Vilches, quien denuncia haber sufrido varias amenazas de muerte.

Las historias de Vilches y de la hondureña Berta Cáceres, asesinada en su casa en 2016, se suman a las de cientos de latinoamericanas en riesgo por su trabajo en defensa de la tierra, el medio ambiente y los derechos de sus comunidades.

De acuerdo con ONU Mujeres, la defensa del territorio es una causa profundamente conectada con la vocación femenina de transformación y es una de las de las razones que las pone en una situación mayor de vulnerabilidad.

Datos de la ONU y de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) indican que en Latinoamérica, la región del mundo más peligrosa para estos activistas, 166 defensoras del medio ambiente fueron asesinadas entre 2015 y 2019.

Por eso, Rodrigo Bustos, director ejecutivo de Amnistía Internacional en Chile, considera «imperativo atender el nivel de violencia al que se exponen» estas mujeres, al confirmar el «hostigamiento y ataques» contra las defensoras del agua en el país.

La amenaza se extiende a países como Paraguay, donde se estima que el 2,85 % de los propietarios posee el 85 % de la tierra y en el que el liderazgo femenino que reclama una reforma agraria emergió con mucha más fuerza en la última década, según Marielle Palau, de la ONG Base Investigaciones Sociales.

«Tenemos la lucha permanente por la tierra porque la concentración de tierras es demasiado grande», sostiene desde el departamento de Guairá Teodolina Villalba, quien en 2012 se convirtió en la primera mujer al frente de la secretaría general de la Federación Nacional Campesina de Paraguay (FNC).

Justicia y resistencia

Aún hay una limitada participación femenina en los procesos de paz: entre 1992 y 2019 solo el 13 % de los negociadores, el 6 % de los mediadores y el 6 % de los signatarios en procesos importantes de paz eran mujeres.

Sin embargo, cientos de latinoamericanas han asumido por su cuenta un rol de líderes comunitarias y de búsqueda de reparación.

Con ellas, Guatemala se convirtió en referente de justicia en crímenes de violencia sexual, pues lograron que exmilitares y exparamilitares fueran condenados por los abusos en la comunidad indígena de Sepur Zarco.

«Mujeres que ahora son abuelas sufrieron las vejaciones de la esclavitud sexual y la búsqueda de justicia duró 30 años. Ese proceso dio pie a los mayores avances en justicia transicional para las mujeres y es referente en distintos lugares del mundo», resalta Alma Pérez.

«Siempre hay compañeras activas, compañeras que dirigen la comunidad y hasta incluso que dirigen asentamientos, porque nosotras tenemos luchas y conquistas», declara, por su parte, la paraguaya Villalba.

En esto coincide Morena Herrera, socia fundadora del grupo feminista Las Dignas, creado en el periodo de los Acuerdos de Paz por afectadas directas por el conflicto salvadoreño y para quien «las mujeres han sido las que abrieron el espacio de lucha para la recuperación democrática y la reivindicación de la paz».

«Seguimos creyendo en la justicia y mientras estemos vivas habrá un compromiso por encontrar justicia», puntualiza Rosalina, fundadora de la Coordinadora Nacional de Viudas de Guatemala (Conavigua).

Diana Marcela Tinjacá

Políticas inclusivas, claves para fomentar crecimiento de empresas femeninas.

Políticas inclusivas, claves para fomentar crecimiento de empresas femeninas

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La capacidad de las mujeres empresarias para adaptarse a los nuevos desafíos y la necesidad de promover políticas que incluyan cláusulas específicas relacionadas con la equidad de género en los acuerdos comerciales centraron las conclusiones del Foro Digital Efe celebrado este miércoles con una nutrida participación de público y expertos.

Titulado «El reto de las mujeres exportadoras de América Latina», el foro contó con la participación de Alicia Frohmann, consultora senior de la Comisión Económica para América latina y El Caribe (Cepal), María Luisa Boyce, vicepresidenta de Asuntos Públicos Globales de UPS y Eric Parrado, economista jefe y gerente general del Banco Iberoamericano de Desarrollo (BID).

Este último resaltó que a los problemas ya consabidos de desigualdad y cultura del patriarcado, en los últimos años se ha sumado la pandemia por la covid-19, que ha tenido igualmente un efecto pernicioso en las opciones de las mujeres para ganar más espacio en un terreno, el del comercio internacional, en el que tienen mucho que aportar.

«La pandemia ha tenido un impacto sin precedentes en América Latina y el Caribe, que ha sido mayor que en cualquier otra región del mundo, y no solo ha puesto de manifiesto las brechas existentes entre hombres y mujeres sino que las ha exacerbado», señaló Parrado, quien puso el acento en la formación como uno de los vectores para suturar esa herida.

"Por eso a través del BID, en nuestra visión 2025 hemos priorizado el crecimiento y la internacionalización de las pymes dirigidas por mujeres y de propiedad femenina para empoderarlas económicamente y porque creemos firmemente que es el motor de crecimiento económico y de recuperación en tiempos de postpandemia", subrayó el experto.

Al hilo de este argumento, dio algunas claves que en su opinión permitirían un mayor protagonismo femenino como «incluir cláusulas específicas relacionadas con la equidad de género en acuerdos comerciales -como de no discriminación e igualdad de remuneraciones- y buscar activamente el acceso a mercados para los productos producidos y consumidos por mujeres».

Pero sobre todo «proveer asistencia técnica a las mujeres que puedan y/o quieran exportar, incluyendo programas públicos con enfoque de género. Garantizar que los servicios des promoción del comercio lleguen a las mujeres exportadoras y atiendan sus necesidades y asegurar que las redes profesionales y empresariales incluyan mujeres».

En la misma línea se pronunció Boyce, quien además de la necesidad de formación específica, destacó la ilusión y el espíritu innovador de las mujeres.

«Algo que he aprendido en este programa ya en los últimos cinco años casi es que las mujeres emprendedoras son innovadoras, tienen un montón de espíritu y es algo increíble para poder invertir y trabajar con ellas», señaló.

"Nuestro programa se enfoca en tres áreas: uno, como les damos entrenamiento sin ningún costo a las mujeres emprendedoras porque algo que voto es que necesitaban tener un poco más de entrenamiento formal, en cómo exportar, qué es el comercio electrónico, ciertas cosas que de otra forma no tienen acceso», dijo la representante de UPS.

Además «trabajamos con varias entidades para hacer un estudio para ver específicamente que falta de conocimientos existían para enfocarnos en esos temas», destacó.

La apuesta por la innovación, además de la flexibilidad de las empresas dirigidas por mujeres, fueron también las características destacadas por Frohmann, analista y experta con gran predicamento en el sector y amplia trayectoria.

Frohmaan advirtió al inicio de su intervención que «el comercio internacional tiene efectos distributivos que varían entre hombres y mujeres. Algunos, para las mujeres trabajadoras, son bastante claros», pero que frente a ello es destacable «la flexibilidad que tienen las empresas de mujeres, que en general son PYMES, para adaptarse a nuevas situaciones».

«No compiten en general por volumen, precio, productividad, pero saben aprovechar muy bien los nichos de mercado, saben aprovechar bien canales de comercialización alternativos», afirmó.

Asimismo, resaltó «la innovación importadora, que no solo tiene que ver con incluir más equipos o tecnología, sino con formas de innovación necesaria para competir en los mercados internacionales a través de «la digitalización de las empresas, el marketing electrónico, y muy importante también los pagos y el financiamiento electrónico para complementar estas otras etapas de digitalización de la empresa». EFE

 

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