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Mariupol es un punto clave en el mapa de la ofensiva rusa. Se encuentra entre la península de Crimea, controlada por Rusia desde 2014, y la región separatista del Donbás, donde el presidente ruso Vladímir Putin ha declarado que centrará los esfuerzos de su invasión a partir de ahora. Mariupol es el “puente de tierra” entre las dos zonas, es decir, la conexión entre estas áreas separadas. Y, además, tiene un puerto en el mar de Azov.

A través de seis imágenes de satélite se puede observar el impacto de la invasión sobre esta ciudad, donde se han registrado 5.000 muertes en poco más de un mes como resultado de los ataques, según las autoridades locales.

8 de enero | Los focos de calor en la capital del acero

Un mes y medio antes de la invasión, los satélites Sentinel-2 de la Agencia Espacial Europea y Landsat de la NASA mostraban Mariupol como lo que era en tiempos de paz: una ciudad portuaria con una industria metalúrgica que le valía el sobrenombre de “capital del acero” de Ucrania. Los sensores de estos aparatos permiten captar focos de calor en la ciudad que normalmente se asocian a incendios o industrias cuya actividad emite calor visible, por ejemplo, en chimeneas.


Focos de calor procedentes

de la actividad industrial

Fábrica metalúrgica

de Azovstal

Focos de calor

procedentes de

la actividad industrial

Fábrica metalúrgica

de Azovstal


En la imagen se aprecian esos puntos en un día cotidiano en los altos hornos ubicados al norte y en la extensa fábrica de Azovstal, a orillas del mar de Azov, mientras en las zonas residenciales no se detecta nada. Tras el comienzo de la guerra, los focos de calor se han convertido en un diario de los bombardeos, explosiones y fuegos que rodean al conflicto.

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9 de marzo | Asedio y bombardeos

Los primeros pasos de las tropas rusas evidenciaron su avance hacia Mariupol desde diferentes direcciones. Según Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), el 26 de febrero ya habían tomado la vecina ciudad de Berdiansk, al oeste, y las localidades de Pyschevik y Pavlopol ubicadas al este, en el camino desde el Donbás. A lo largo de este mes, la intensa nubosidad sobre la región impidió las mediciones del satélite.


Primeros focos de calor fruto

de la guerra

Rusia se acerca por el este,

Livoberezhnyi comienza a

recibir ataques

Ataque al hospital

materno-infantil

El 9 de marzo se detectan los

primeros focos de calor fruto

de la guerra

Las tropas rusas se acercan

por el este y el distrito de

Livoberezhnyi comienza a

recibir ataques

Ataque al hospital

materno-infantil


A inicios de marzo, los primeros claros dejaron patente cerco a la ciudad y arreciaron los bombardeos dirigidos a infraestructuras críticas y zonas residenciales. El ISW interpretó esta estrategia como un intento de destruir la urbe o forzar la rendición de sus habitantes. El día 9, durante el alto al fuego que debía facilitar las evacuaciones en los corredores humanitarios pactados por Kiev y Moscú, las bombas alcanzaron un hospital materno-infantil. Tres personas murieron en el ataque, entre ellas un niño.

Una mujer entre las ruinas del hospital. Evgeniy Maloletka.

Una sanitaria en el interior del edificio. Evgeniy Maloletka.

14 de marzo | Brutalidad sin avances

Rodeada la ciudad, los rápidos progresos rusos de las semanas anteriores dieron paso a un tenso paréntesis impuesto por los arduos esfuerzos de ambos bandos en el ataque y defensa de la ciudad portuaria. Las tropas rusas lograron pequeños avances sobre el territorio. Uno de ellos fue la toma de la fábrica de Azovstal, que sufrió un intenso bombardeo cuatro días más tarde. El líder checheno, Ramzan Kadyrov, afirmó el 14 de marzo que 5.000 de sus soldados están luchando cerca de Mariupol.

Un análisis de imágenes satelitales de la misma fecha publicado por UNOSAT cifraba en 773 los edificios dañados en el transcurso del conflicto en los distritos de Livoberezhnyi y Zhovtnevyi Districts. Entre estos hay ocho colegios y cuatro hospitales.


Landsat 8 captura la estela de un avión y su sombra. Se ha interpretado como el rastro de un posible bombardeo

Los ataques rusos alcanzan también el oeste de la ciudad

El 14 de marzo Landsat 8 capturó la estela de un avión y su sombra. Algunos expertos lo han interpretado como el rastro de un posible bombardeo

Los ataques rusos alcanzan también el oeste de la ciudad

Misiles lanzados contra las instalaciones de Azovstal el 18 de marzo (destacados en amarillo).
azov.org.ua

19 de marzo | Destrucción del teatro de Mariupol

La completa desaparición de la actividad industrial en la ciudad se aprecia con claridad en la imagen del 19 de marzo. Las mayores concentraciones de focos de calor se ubicaban entonces en el centro, donde tres días antes se erguía el teatro de Mariupol. El bombardeo a este edificio se saldó con la muerte de unas 300 personas que se refugiaban en su interior, según las autoridades locales.

De acuerdo con el ISW, las tropas rusas se encontraban el 18 de marzo a diez kilómetros del centro y los barcos de guerra que cruzaban el Bósforo hacia el mar Negro era indicio de la proximidad de una operación anfibia pensada para rodear la ciudad por completo.


No se observa ninguna actividad en los complejos industriales

Los ataques rusos alcanzan también el oeste de la ciudad

No se observa ninguna actividad en los complejos industriales

Los ataques rusos alcanzan también el oeste de la ciudad



Vista del teatro de Mariupol (Ucrania). El 19 de marzo (a la izquierda) y el 14 de marzo.

Vista del teatro de Mariupol (Ucrania) el 19 de marzo (a la izquierda) y el 14 de marzo. AFP.

21 y 22 de marzo | Lento avance, constante bombardeo

Las imágenes superpuestas de los días 20 y 21 de marzo muestran una intensidad de la actividad bélica que, sin embargo, no se tradujo en progresos notables de las tropas rusas sobre el terreno. Lo que sí es apreciable es la huella de las deflagraciones: las áreas donde que los satélites ubican focos de calor aparecen al día siguiente oscurecidas por el fuego.

Imágenes publicadas en las redes sociales situaban entonces a los soldados chechenos en las inmediaciones del complejo industrial de Azovstal, y el ISW señalaba que el ejército de Putin estaba reforzando sus posiciones de artillería al noreste de Mariupol.


Las tropas rusas refuerzan sus posiciones de artillería

Las tropas rusas refuerzan sus posiciones de artillería


Vista aérea de Mariupol el 23 de marzo

29 de marzo | Caída inminente

El cambio de estrategia anunciado por Rusia el 25 de marzo, un día después de que las tropas entrasen en el centro de Mariupol, no redujo la intensidad de los ataques sobre la ciudad. Durante la última semana, las fuerzas rusas han continuado su avance, calificado como “lento y probablemente doloroso” por el ISW.

De acuerdo con las últimas estimaciones de las autoridades locales, 140.000 residentes habían abandonado la ciudad antes del comienzo del asedio y otras 150.000 se marcharon después, con lo que aún seguirían ahí unas 170.000 personas sin acceso a alimentos, agua, electricidad, calefacción o atención médica. El 24 de marzo, un ataque ucranio complicó la llegada de refuerzos enemigos al hundir dos barcos rusos que se encontraban en la vecina localidad de Berdiansk. Pese a la resistencia local, la caída de Mariupol se considera inminente desde hace días y un 90% de sus edificios han sido dañados, según la alcaldía.


El 24 de marzo las tropas rusas penetran en el centro de la ciudad

El 24 de marzo las tropas rusas penetran en el centro de la ciudad


Una profesora y un trabajador metalúrgico cocinan en la entrada de un sótano el 30 de marzo. Alexander Ermochenko (Reuters).

Un soldado prorruso camina entre las ruinas de un edificio residencial el 30 de marzo. Alexander Ermochenko (Reuters).

Una mujer monta en bicicleta ante los restos de un autobús quemado el 29 de marzo.Alexei Alexandrov (AP).

Un convoy prorruso en una carretera que lleva a Mariupol el 28 de marzo. Alexander Ermochenko (Reuters).

Metodología:

Los sensores de los satélites Sentinel-2 de la Agencia Espacial Europea y Landsat 8 de la NASA ‘ven’ más allá de las bandas espectrales que percibe el ojo humano. Gracias a estos sistemas, una imagen parecida a la que tendríamos desde la ventana de un avión se amplía con bandas espectrales adicionales que permiten obtener medidas como la vitalidad de la vegetación o, en este caso, los focos de calor visibles sobre el terreno.

En este análisis se han combinado las imágenes que muestran el color verdadero del terreno con los puntos de calor que se detectan combinando rangos espectrales de infrarrojo cercano y de onda corta.

Fuentes:

Sentinel-2 (Agencia Espacial Europea), Landsat 8 (NASA), Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), Center for Information Resilience (Cen4InfoRes)

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Los satélites fotografiaron el pasado lunes, 28 de febrero, un lugar llamado Jilchika. Está situado en el sureste de Bielorrusia. Si se traza una línea recta hasta el punto más cercano de la frontera con Ucrania, la distancia es de tan solo 12 kilómetros. Hasta hace unos meses, lo que había en Jilchika era nada, más allá de un pequeño embalse de agua junto a decenas de kilómetros cuadrados de arboleda. El lunes, trabajadores de la empresa privada estadounidense Maxar Technologies, desde sus oficinas en Westminster, en el Estado de Colorado, eligieron las fotos que sus satélites captaron de este sitio y se las enseñaron al mundo. Jilchika se ha convertido, según habían comprobado, en un campamento militar ruso, el más cercano hasta lo visto de la linde hacia la guerra emprendida por el Kremlin contra el vecino ucranio. En la foto se puede identificar incluso cómo varios camiones emprenden la ruta. Un nuevo renglón en la crónica visual, construida gracias a cientos de satélites y sin parangón en la historia de los conflictos.

Jilchika no es, en cualquier caso, el mayor de los emplazamientos militares rusos establecidos en los últimos meses como cerco a Ucrania. Pero si los empleados de Maxar se fijaron en esas coordenadas era por algo: desde este acuartelamiento hacia el sur, primero por la bielorrusa P37 y luego, ya en suelo ucranio, por la P02, se conduce directo a Kiev, objetivo fundamental del presidente ruso, Vladímir Putin. Y es por esas rutas por donde esta empresa especializada en la comercialización de imágenes satelitales emprendió el 27 de febrero el monitoreo de un larguísimo convoy de fuerzas rusas enfiladas hacia la capital ucrania.

Emplazamiento militar de Khilchikha, en Bielorrusia, el pasado 28 de febrero.
Emplazamiento militar de Khilchikha, en Bielorrusia, el pasado 28 de febrero.AP

El viaje de esta hilera de decenas de kilómetros de vehículos militares tiene en vilo a la cobertura de la invasión. Por primera vez en la historia de la guerra, herramientas hasta ahora reservadas a los servicios de información y espionaje están a disposición de casi todos, primero de los reporteros y luego de la audiencia. Según los expertos en seguridad contratados por Maxar para el análisis de las fotos de sus satélites, el convoy con destino Kiev está formado por camiones con combustible, logística, tanques, vehículos de infantería y lanzaderas móviles de misiles. Se trata de cientos de unidades de un operativo de combate que de principio a fin mide unos 60 kilómetros, y que ha sido fotografiado en la ruta desde Ivankiv al aeropuerto de Antonov, dos puntos bombardeados en la primera semana de ofensiva.

El estudio de las imágenes, según ha manifestado a este periódico Maxar, apunta a que el convoy, al menos parte de él, proviene sin duda del norte, de Bielorrusia. El Kremlin trasladó a ese país a principios del pasado mes a 30.000 soldados, junto a vehículos militares y armamento pesado, para participar en maniobras conjuntas.

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El seguimiento de este convoy vía satélite y accesible a todos los públicos es el ejemplo más claro de un nuevo escenario que evoluciona bajo el nombre Open Source Intelligence (Inteligencia con fuentes abiertas) y que tan solo se podía intuir a través de las herramientas de geolocalización del gigante Google. Hasta ahora, las grandes empresas de imágenes satelitales, que trabajan a demanda y mediante pago por uso, estaban enfocadas en prestar servicio a empresas privadas suscriptoras o a Estados en temas de seguridad y, recientemente, también para asuntos relacionados con el medio ambiente.

El pasado 3 de diciembre, el Departamento de Defensa estadounidense difundió a través de la prensa una serie de fotografías satelitales en las que se mostraba el despliegue ruso en varias localizaciones desde el verano. Firmaba las imágenes la empresa Digital Globe, propiedad de Maxar. Desde entonces, esta compañía, con decenas de satélites orbitando alrededor de la tierra, ha ilustrado las alertas lanzadas por Occidente sobre el peligro de la invasión inminente por parte de Rusia de Ucrania. Sus análisis han detallado lo que estaba pasando en el terreno más allá de los dimes y diretes de las cancillerías. Según la selección de información hecha desde las oficinas de Colorado, se distinguen tres frentes fundamentales de cobertura para entender el despliegue: Bielorrusia, el oeste de Rusia y Crimea. Y se aprecia una evolución concreta en el movimiento de estos destacamentos: en las primeras semanas con la llegada de los batallones desde varios puntos de Rusia; luego, con el montaje de barracones que indicaba que llegaban los soldados; y, por último, con el traslado a puntos más cercanos de la frontera con Ucrania.La ofensiva estaba lista y lo habían contado los satélites, a pesar de que desde Moscú se informase del repliegue en algunos puntos de la franja occidental rusa e incluso la península de Crimea.

Ahora la visibilidad de Maxar ha crecido exponencialmente tras el ataque ruso a Ucrania. No obstante, la empresa, como reconoce en su web, tiene una intensa relación con el Gobierno estadounidense, al que proporciona el 90% de la “inteligencia geoespacial” empleada en temas de seguridad nacional. También proporciona información a las tropas norteamericanas sobre cualquier terreno.

A la zaga de Maxar se han situado las californianas Capella Space o Planet Labs, ambas empresas con sede en San Francisco. Esta última ha abierto también un canal especial para la prensa con la información del frente que van recogiendo sus satélites. En una de sus últimas actualizaciones, el martes 1 de marzo, Planet Labs difundía la imagen satelital de la base aérea de Luninets, a 60 kilómetros de la frontera ucrania. Donde a principios de febrero había un manto de nieve, ahora, junto a la pista de despegue, aguardan más de 30 aparatos, la mayoría aviones de combate Sukhoi SU-25, símbolo del potencial aéreo de la Unión Soviética. Sobra decir que la herramienta de mapeo que ofrece Yandex, buscador privado de origen ruso, pero bajo la lupa del Kremlin, no muestra ninguno de los emplazamientos militares levantados por Moscú en los últimos meses.

Base aérea de Luninet, en Bielorrusia, el pasado 1 de marzo. / Planet Labs PBC
Base aérea de Luninet, en Bielorrusia, el pasado 1 de marzo. / Planet Labs PBC

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