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'Chamo Koki', temido delincuente venezolano que fue abatido y que ahora veneran, oran e invocan su espíritu
Era uno de los pandilleros más buscados en la historia de Venezuela y fue abatido en febrero pasado. Ahora hace parte de la denominada ‘corte malandra’, una estampita con su imagen se vende como pan caliente en tiendas esotéricas.

Era uno de los pandilleros más buscados en la historia de Venezuela y fue abatido en febrero pasado. Ahora hace parte de la denominada ‘corte malandra’, una estampita con su imagen se vende como pan caliente en tiendas esotéricas.

Noticia Internacional.

Para las autoridades venezolanas y medios de comunicación locales, el nombre de Carlos Revette, alias ‘Koki’ no solo hizo parte de las portadas, carteles de búsqueda con recompensa, sino también era el sinónimo de uno de los pandilleros más temidos del vecino país.

Éste personaje se mantuvo en la lista de los criminales más solicitados por la justicia.

Fue el líder de una estructura denominada como la megabanda «que controlaba el sector Cota 905, al suroeste de Caracas«.

Su vida terminó el pasado mes de febrero cuando fue dado de baja en medio de un operativo de la Policía en Las Tejerías, estado Aragua. Sin embargo su historia y ‘legado’ ha iniciado a marcar una etapa alrededor de la religiosidad, adoración y heroísmo para muchos.

Lo veneran, oran e invocar

Su popularidad no acabó con su muerte, de hecho ahora lo es quizá mucho más al volverse un fenómeno cultural que es tendencia.

De ‘Koki’ se están vendiendo como pan caliente estampitas con imagen, las personas las compran, le oran, piden favores y hasta invocan su espíritu.

La imagen se conoció que fue publicada por el periodista Delmiro De Barrios a través de redes sociales.

Con esto, el temido Koki ahora hace parte de forma oficial de la denominada ‘La corte malandra’, «grupo de delincuentes que han muerto en enfrentamientos con la policía y que se les reza en los barrios venezolanos», resaltó NTN24.

«Quisieron incluirlo en su altar para verlo como un héroe, una imagen con el que comparten su mismo ideal», expresó un vendedor estos artículos al medio.

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Daniela Ospina, exesposa de James Rodríguez.

La hermana del arquero de la Selección Colombia mostró al hombre que le ‘flechó el corazón’.

Noticias Colombia.

Daniela Ospina decidió no ocultar más su romance con el cantante venezolano Gabriel Coronell y ‘gritarloa los cuatro vientos’.

Así lo confesó en la reciente edición de la Revista People en Español, donde la expareja de James Rodríguez reveló su noviazgo con el artista.

«Estaba bastante nerviosa, pero era algo que quería que sucediera. Era la persona que me trasnochaba, llegó un momento que le dije: ‘Oye Gabi necesitas hablarme más temprano porque me estoy desvelando hasta las tres de la mañana como cuando tenía 15 años y ya no se me da muy bien», dijo en el magazine.

Por su parte, el venezolano de 35 años, aseguró que «Ve una vida con Daniela».

En una reciente publicación en la cuenta de Instagram del artista se le ve a los dos luciendo sus amnos junta: «Yo amo amar», posteó el novio de Daniela el 14 de febrero, ‘Día de San Valentín’.

Daniela respondió con varios emoticones que desmuestran su aprecio por su nuevo amor.

Comentario de Daniela Ospina.

El venezolano se siente muy contento con su relación con la hermana de David Ospina, arquero del Nápoli de Italia y de la Selección Colombia: «Estoy muy contento, no debería decirlo, pero veo una vida con Daniela así que el próximo plan será mandarte la invitación a nuestra boda», aseguró.

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Por estos días, la pareja se encuentra en Napoli vacacionando y observando desde las tribunas los partidos de ‘Davincho’.

Foto de portada: @danielaospina

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bullying acoso escolar Marvin Drayke Hardman
El caso de bullying contra un niño venezolano en Estados Unidos se volvió viral en redes, el caso de Drayke Hardman se conoció tras su muerte, sufrió el acoso escolar en silencio. #DoItForDrayke es la campaña frente a este flagelo.

El caso de bullying contra un niño venezolano en Estados Unidos se volvió viral en redes, el caso de Drayke Hardman se conoció tras su muerte, sufrió el acoso escolar en silencio. #DoItForDrayke es la campaña frente a este flagelo.

Noticias Internacionales

Hace algunos días se conoció un vídeo en redes sociales, donde se observa como un niño era golpeado fuertemente por parte de otro estudiante dentro de un autobús escolar. Ocurrió en Orlando, Florida, ya el menor fue identificado.

Este es el caso de Mervin Alejandro Márquez, oriundo de Machiques de Perijá, estado Zulia y residenciado en Orlando-Florida.

El pequeño sufrió un brutal ataque por parte de otro niño, afroamericano. La brutal golpiza fue grabada por los demás estudiantes que se encontraban dentro del autobús.

En el vídeo se observa que el adolescente venezolano en su defensa intentó responder.

El caso lo dio a conocer la periodista Leonor Argüelles, a través de sus redes sociales.

Según versiones, Mervin habría recibido acoso por parte de su agresor desde hace tiempo, hasta que decidió atacarlo en el bus.

Quaden Bayles si es un niño y sí sufre bullying

«Los familiares del afectado son oriundos del municipio Machiques del estado Zulia, Venezuela y quieren hacer eco de esta situación irregular, para que se haga justicia», enfatizó la periodista.

La denuncia

Los padres formularon la denuncia, quieren que se difunda para que se haga justicia y que se evite que esto pase a mayores, pero sobre todo que autoridades en Estados Unidos evalúen el riesgo en el que están miles de estudiantes por el bullying que sufren a diario.

Los hechos ocurrieron en el bus escolar del Freedom Middle Scholl.

El vídeo de la pelea causó revuelo en las redes sociales, además de ser catalogado como otro caso más de acoso escolar.

Algunos de los estudiantes que se encontraban dentro del autobús grabando el enfrentamiento, gritaban hechando puyas y otros aplaudían el acto.

Mientras en medio de golpes, el adolescente venezolano se vio sometido en el suelo.

Al final, un hombre adulto interviene para separarlos, no se sabe si fue el conductor del bus o alguien más que iba cómo encargado.

 

La situaciones de bullying han generado gran preocupación, ahora con el retorno a las clases presenciales.

La pedagogía que se ha implementado para esta problemática mundial, tiene vacíos.

En Colombia hay muchos casos de bullying en escuelas y colegios, algunos casos son denunciados y otros no.

Otros niños venezolanos también han sido víctimas del acoso en escuelas de otros países.

La familia de Mervin, pide ayudar a cambiar ese tipo de acciones y a las autoridades intervenir para dialogar y evitar la problemática.

Zarzal: Indignación por estudiantes que hacen ‘bullying’ a un compañero frente al docente «y èl no hace nada»

El caso de matoneo contra Marvin se ha expuesto en medio de la tragedia que vive otra familia en Estados Unidos, por este tipo de acoso.

Los padres de Drayke Hardman, denunciaron que el menor de 12 años de edad, se suicidó por el bullying que recibió en la escuela, pero soportó en silencio y que desde la misma institución nunca se tomaron correctivos.





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Es domingo en Betania Topocho, una comunidad habitada por 1.200 indígenas piaroa, unos 40 kilómetros al norte de la capital de Amazonas, Puerto Ayacucho. Son las diez de la mañana y sus pobladores se visten y acicalan para congregarse en la iglesia evangélica cercana.

En los últimos años, a esta pequeña aldea se le ha adjudicado un desproporcionado valor político y estratégico. Durante los gobiernos de Hugo Chávez —años de bonanza petrolera y derroche—, Betania Topocho se volvió un centro piloto oficioso de los programas sociales del régimen. Sus habitantes fueron beneficiados con una planta procesadora de piña, una radio comunitaria, un ambulatorio, un liceo, autobuses, wifi comunitario y créditos para emprendimientos económicos y sociales.

Pero desde entonces, una vez dejada de lado por el Estado venezolano, la comunidad pasó a ser centro de operaciones del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia. Hasta tres grandes campamentos del grupo guerrillero se hallan a apenas cinco kilómetros de la comunidad.

El ELN llegó a la comunidad indígena Betania Topocho en el 2017, allí instalaron tres campamentos a apenas cinco kilómetros de distancia.
El ELN llegó a la comunidad indígena Betania Topocho en el 2017, allí instalaron tres campamentos a apenas cinco kilómetros de distancia.Sergio González

Betania Topocho es una encrucijada. Se encuentra muy cerca de la desembocadura del río Apure en el Orinoco, justo en el vértice donde coinciden las fronteras de tres Estados venezolanos —Amazonas, Apure y Bolívar—, con el Vichada colombiano. Esa cuña ofrece una atalaya estratégica al ELN, cuyo bastión tradicional era el Estado de Apure, en la zona de Los Llanos, vecino del departamento colombiano de Arauca. Pero desde allí se desplazó a la selva para llenar el vacío que las FARC dejaron al plegarse al proceso de paz en Colombia.

Desde Betania Topocho se controlan las entradas y salidas de un vedado que las guerrillas colombianas —el ELN y las disidencias de las FARC— controlan. Abarca cuatro de los siete municipios del Estado de Amazonas —Atures, Autana, Manapiare y Atabapo—, así como áreas de los vecinos Estados Bolívar y Apure. Todas son zonas donde prospera la actividad minera o pasan rutas de la droga.

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J.S.G. lleva toda la vida en Betania Topocho, que fue fundada en 1977. El primer contacto del ELN con la comunidad, relata, ocurrió en 2017. Entonces el comandante Don Diego se reunió con los pobladores para informarles que los guerrilleros se instalaban allí y que, en compensación, ofrecerían protección y apoyo económico a los lugareños.

Este domingo, J.S.G. viste una camisa blanca de manga corta, pantalones de traje y zapatos negros de vestir, perfectamente lustrados: es el atuendo para ir a misa. De allí ha regresado con el valor suficiente para afirmar ante la reportera: “No es un secreto para nadie que el Gobierno trabaja con ellos. Para nosotros el Gobierno es responsable de todo esto”.

La vida comunitaria en Betania Topocho se transformó tras la llegada del ELN. Habitantes aseguran que las autoridades han cedido su autoridad a los irregulares.
La vida comunitaria en Betania Topocho se transformó tras la llegada del ELN. Habitantes aseguran que las autoridades han cedido su autoridad a los irregulares.Sergio González

“La mayoría de la comunidad los rechazó”, asegura. “Pero el capitán y cacique de la comunidad los aceptó, todo a cambio de una moto. Incluso, los irregulares han llegado a decir que esos terrenos donde están les pertenecen, que los compraron a la comunidad”, agrega.

Con la venia del capitán local, los irregulares se quedaron y controlaron la economía sumergida de la zona. En cambio, si acaso llegaron a conceder alguna ayuda, sus efectos no resultan evidentes.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) de 2020, realizada por el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) de Caracas, Amazonas es el estado más pobre del país. El estudio encontró en este territorio 71% de pobreza extrema y 92% de pobreza general. La precariedad imperante empuja a los habitantes hacia la economía informal y a una relación de dependencia marcada por la resignación o el miedo con quienes manejan los negocios ilícitos.

La pandemia y la crisis de combustibles han impactado la microeconomía que mantenían los indígenas con la venta de sus productos.
La pandemia y la crisis de combustibles han impactado la microeconomía que mantenían los indígenas con la venta de sus productos.Sergio González

Betania Topocho, que no escapa a esa realidad, está adscrita al municipio Atures del Estado de Amazonas, jurisdicción que también comprende a la capital estatal Puerto Ayacucho. En 2016, una oleada inédita de violencia sacudió a Puerto Ayacucho: hubo 214 muertes violentas en esa pequeña ciudad de algo más de 100.000 habitantes. Dos años antes, en 2014, la cifra había sido de apenas 38 asesinatos.

La explosión de violencia de 2016 no era más que el efecto gravitatorio con el que la reciente cercanía del ELN se hizo sentir en la ciudad. Para sus habitantes, autoridades locales y organizaciones sociales, se trató de una campaña de “profilaxis social” emprendida por los pata’e goma, apodo que la gente asignó a los guerrilleros por las botas de hule que suelen usar.

En esta foto de archivo del 30 de junio de 2016, el ministro de Defensa de Venezuela, general Vladimir Padrino López, a la izquierda, durante un recorrido de seguridad.
En esta foto de archivo del 30 de junio de 2016, el ministro de Defensa de Venezuela, general Vladimir Padrino López, a la izquierda, durante un recorrido de seguridad. Ariana Cubillos (ASSOCIATED PRESS)

Los elenos, como también son conocidos, dejaban un rastro sangriento como constancia de su paso, pero nadie parecía verlos. Hasta que en 2017 se mostraron abiertamente en Betania Topocho. En noviembre de 2018, los vecinos del barrio El Escondido 3 de Puerto Ayacucho se sorprendieron al saber que en una vivienda de la localidad se alojaba Luis Felipe Ortega Bernal, Garganta, jefe del Frente José Daniel Pérez del ELN. Allí lo capturaron agentes de la Guardia Nacional Bolivariana.

Ese mismo día de noviembre de 2018, un helicóptero militar venezolano aterrizó en las cercanías de la comunidad indígena Picatonal, ubicada en el eje carretero norte, que conecta al Estado de Amazonas con Bolívar y Apure. La misión de reconocimiento, que también incluía tropas transportadas por vía terrestre, seguía la pista de un campamento del ELN.

En efecto, los guerrilleros se habían establecido en la zona desde 2013. L.A.R., docente de la escuela primaria de Picatonal, recuerda con precisión que los irregulares sostuvieron una reunión con la comunidad el 18 de diciembre de ese año para anunciar su llegada. En el encuentro, varios pobladores se negaron a aceptar la presencia de los guerrilleros. Fue una protesta infructuosa, porque habían llegado para quedarse. Pero el ELN se dedicó a abonar cierta convivencia con los vecinos, comprándoles cosechas, contratándolos para algunas obras y hasta ejerciendo funciones de orden público y justicia que el Estado ausente les negaba.

Los “elenos” montaron un campamento en las faldas de una montaña cercana a la comunidad  Picatonal, donde se refugiaron por cinco años.
Los “elenos” montaron un campamento en las faldas de una montaña cercana a la comunidad Picatonal, donde se refugiaron por cinco años.Sergio González

Durante el patrullaje realizado en noviembre de 2018, el contingente militar fue emboscado por los guerrilleros y, en la escaramuza, tres militares venezolanos murieron y otros diez resultaron heridos.

A raíz de los dos hechos del día, el general Vladimir Padrino López, ministro de Defensa en el gabinete de Nicolás Maduro desde 2014, bramó desde Caracas que la Fuerza Armada había sido “atacada vilmente, cobardemente, por grupos paramilitares que pretenden operar en nuestro territorio”. En Venezuela no había cabida para “cualquier grupo armado, llámese como se llame”, advirtió Padrino.

Pero el ELN no pareció sentirse aludido por la advertencia. En realidad, el militar venezolano no nombró explícitamente al grupo en sus declaraciones.

Tampoco contribuyó a disuadir al ELN el hecho de que Garganta, el líder guerrillero capturado en Puerto Ayacucho, fuera liberado el 20 de diciembre de 2020 después de permanecer dos años en confinamiento en la sede de la Policía Militar en Fuerte Tiuna, en Caracas.

Así se extendió la mancha

Como una mancha de aceite, el perímetro de control de los grupos guerrilleros colombianos se ha ido extendiendo por todo el Estado de Amazonas hasta alcanzar su frontera septentrional. Fue un avance paulatino y sigiloso desde sus primeras posiciones, que llevó años. Mientras el ELN tomaba el eje carretero norte, que conecta Puerto Ayacucho con el Estado de Apure, las FARC, desde antes de que fueran desmovilizadas, penetraron desde el sur.

Con todo el sigilo que pudieran guardar, sin embargo, sabían que sobre el terreno iban a tropezar con las comunidades nativas. Frente a ellas, tanto el ELN como las FARC adoptaron una táctica similar que a menudo implementaron de manera coordinada: enviaban emisarios a la vanguardia para intentar acordar con los pobladores indígenas, a quienes ofrecían protección y seguridad.

La Organización Indígena Piaroas Unidos del Sipapo (Oipus) presentó la copia de una invitación firmada por miembros de las FARC-EP, con fecha 14 de mayo del 2013, en la que convocaban a un encuentro con las comunidades indígenas para conversar sobre su presencia en Autana, un municipio al sur de Atures y colindante con el departamento colombiano de Vichada.

La misiva fue entregada a las autoridades de OIPUS por un indígena reclutado por los irregulares para trabajar en las minas de Autana.
La misiva fue entregada a las autoridades de OIPUS por un indígena reclutado por los irregulares para trabajar en las minas de Autana.

“En fecha [sic], 15/05/2013, fue cuando por primera vez se recibió una invitación afirmando ser guerrilleros de la FARC, quienes solicitaban en la reunión, la autorización en el sector Alto Sipapo, la cual fue rechazada desde su primer momento, nunca se retiraron del lugar”, rezaba el comunicado firmado por Oipus.

Fue uno de los primeros registros documentales del avance guerrillero.

Desde entonces la guerrilla colombiana ha ocupado por completo el municipio de Autana, donde controla la minería ilegal y el tráfico de drogas. El hallazgo de dos pistas clandestinas lo confirma en la actualidad: una en el caserío Baquiro, ubicado en las riberas del río Sipapo, y otra entre las comunidades de San Pedro y Caño Grulla, en las riberas del río Orinoco.

La Isla del Carmen de Ratón, una isla fluvial en el Orinoco, es la capital del municipio de Autana. Al frente, sobre la margen izquierda del río, ya en territorio colombiano, se encuentra Carlos Lata, feudo histórico del Frente 16 de las FARC y de uno de sus líderes más renombrados, Tomás Medina Caracas, alias El Negro Acacio, muerto en 2007 durante un bombardeo. No solo Carlos Lata, sino todo el circundante municipio de Cumaribo del departamento Vichada se volvió coto guerrillero, al tiempo que en la región prosperaron el cultivo de la coca y el tráfico de drogas.

Aunque el conflicto interno de Colombia se dio por terminado en 2016, eso no puso fin al imperio de los guerrilleros en el Vichada. Según denuncian las organizaciones indígenas, todavía hoy desde el sector de Carlos Lata ingresa la cocaína que es custodiada por las llamadas disidencias de las FARC a través de una ruta que sigue por Isla del Carmen de Ratón y atraviesa el municipio de suroeste a noreste, remontando el río Cuao, hasta el sector conocido como Janacome, en la frontera con Manapiare, un municipio del Estado de Amazonas que a su vez colinda con el Estado de Bolívar.

Cerca de Janacome, mediante imágenes satelitales, este proyecto periodístico logró detectar una pista aérea clandestina y tres minas emergentes.

Lissa Pérez, presidenta de la organización de mujeres indígenas Cherejume del municipio Manapiare, atestiguó la llegada de los guerrilleros en 2016. Según su relato, vio los campamentos guerrilleros en el municipio Cedeño del Estado de Bolívar cuando viajó a Sabana Cardoza, un poblado indígena ubicado en linderos del Arco Minero del Orinoco. De hecho, con su familia transitó por la misma trocha utilizada por los irregulares. “El camino fue abierto y adaptado para que transiten vehículos de doble tracción”, aseguró. Cerca se encuentran los restos de una carretera inaugurada en los años setenta pero luego abandonada, que va desde San Juan de Manapiare, en el Estado de Amazonas, hasta Caicara del Orinoco. Ahora, mineros y guerrilleros usan el hilo de asfalto que quedó.

La pinza de las FARC

En agosto del 2021, al sur de Puerto Ayacucho, en el caserío de Limón de Parhueña, delegaciones piaroa se reunieron para disputar un campeonato de fútbol. El balompié es el deporte favorito de la nación piaroa. La ocasión permitió a la reportera conversar con B.C., que no vive en la localidad sino que llegó de visita desde San Pablo, no muy lejos de Puerto Ayacucho, donde habita el pueblo huöttöja, una división de los piaroa. B.C. es miembro de la Organización del Pueblo Huöttöja Unido de Cataniapo (OPUHC) y carga en su computador portátil un video que comprueba cómo un grupo de guerrilleros de las disidencias de las FARC ocupó la región en diciembre de 2020.

A su arribo, los guerrilleros solicitaron una reunión con los habitantes, que se celebró en la comunidad Las Pavas, a orillas del río Cataniapo. La grabación recoge parte de esa reunión.

“Una comandante que se identificó como Yuleinis dijo que ellos están ahí para ayudarnos a resolver los problemas que teníamos, para no consumir droga, pero la mayoría los rechazamos, algunos decían que quieren sembrar coca”, relata B.C.

Hubo una segunda reunión en la misma comunidad, pero dirigida por otro comandante, en apariencia de mayor rango, que se hacía llamar Chachi. Este les explicó que se encontraban en territorio venezolano con el objetivo de “defenderlos del imperialismo norteamericano que viene a robar sus riquezas”, así como para ejecutar proyectos comunitarios como escuelas.

A pesar del carácter pacífico de los piaroa, la resistencia que opusieron a la presencia guerrillera fue firme. Un grupo de 700 pobladores marchó contra los invasores, pero eso apenas sirvió para que los irregulares corrieran su campamento unos 22 kilómetros más allá, al sector Culebra. De acuerdo a lo que han podido conocer los indígenas, en el campamento habitan unas 100 personas y cuentan con radio transmisor, antenas, dos carros, varias motos y un pequeño expendio de licores.

B.T. señala a José Bolívar, concejal y representante indígena ante la Cámara Municipal del municipio Atures, como la autoridad que otorgó permiso explícito a los guerrilleros para permanecer en esa de la cuenca del Cataniapo. Asegura además que algunos miembros de la comunidad indígena Merey accedieron a trabajar con los forasteros.

“También pasa que aquí no hay transporte, entonces los guerrilleros pasan y ofrecen llevarte, así van convenciendo a la gente; comprando la cosecha, regalando balones”, lamenta.

Algo más al sur pero todavía en el municipio de Atures, a las comunidades de Platanillal y Rueda también llegaron los irregulares. Primero, a comprar las cosechas de yuca, plátano y piña; luego, a vivaquear; finalmente, alrededor de 2018, convocaron a ambas comunidades a una reunión para anunciar que se establecían en el territorio. Sin embargo, cuenta E.R., un docente de la zona, “permanecieron solo por dos semanas y luego se retiraron”.

El líder guerrillero disidente que se hace llamar Aldemar (izquierda), miembro del Primer Frente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y otros rebeldes, patrullan la selva a lo largo del río Inírida en el departamento de Guaviare, Colombia, el 26 de septiembre. 2017.
El líder guerrillero disidente que se hace llamar Aldemar (izquierda), miembro del Primer Frente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y otros rebeldes, patrullan la selva a lo largo del río Inírida en el departamento de Guaviare, Colombia, el 26 de septiembre. 2017. RAUL ARBOLEDA (AFP)

No han sido solo los piaroa. El pueblo ye’kwana, antes conocido como makiritare, también se encuentra en la línea de choque con la incursión guerrillera.

En 2017, alias Ruperto, un comandante de las disidencias de las FARC, llegó junto a otros cinco combatientes a la comunidad de Puerto Unión, en territorio yekuana del Estado de Amazonas.

Un integrante de la organización indígena Kuyunu —que pidió mantener en reserva su identidad—, recuerda la reunión: “Nos dijeron que tenían un supuesto convenio con Chávez, nos mostraron un papel con una supuesta autorización de Chávez, claro, nosotros no tenemos cómo saber si era verdadera o falsa”.

Por esos días, y según los registros de la organización Kuyunu, los guerrilleros también visitaron las comunidades de Sabanita y Cacurí, ambas ubicadas también en el municipio Manapiare del norte del Estado de Amazonas.

Los insurgentes pidieron espacio para construir campamentos y utilizar una ruta que pasa por Valle Guanay y conecta a Manapiare con el Parque Nacional Caura, en el Estado de Bolívar. No debe sorprender entonces que, entre 2020 y 2021, tropas de las FARC disidentes alcanzaran por fin las orillas del río Caura y desalojaran de allí a los representantes de las bandas delictivas conocidas como sindicatos para apoderarse de las minas de oro de la zona, tal como se relató en la segunda entrega de la presente serie.

En el encuentro los guerrilleros, armados y uniformados, aseguraron pertenecer a las facciones disidentes de las FARC y el ELN.
En el encuentro los guerrilleros, armados y uniformados, aseguraron pertenecer a las facciones disidentes de las FARC y el ELN. RAUL ARBOLEDA (AFP)

La presencia de los irregulares en el municipio Manapiare —coto histórico de los ye’kwana—, es notable entre los ríos Orinoco y Atabapo, una superautopista acuática que bordea el Parque Nacional Yapacana, donde se concentra el mayor foco de explotación de oro en Amazonas. Allí, los guerrilleros controlan el territorio e imponen su ley.

Origen de un conflicto actual

La guerrilla más antigua de Colombia, las FARC, es también el grupo subversivo colombiano con más larga presencia en el Amazonas venezolano. Cumple al menos 20 años en el territorio. Esa presencia no fue producto del azar: correspondió a una decisión estratégica todavía anterior, adoptada en la octava conferencia de la organización, que se celebró en abril de 1993 en el departamento colombiano de Guaviare. Allí, el alto mando diseñó un plan de economía de guerra para diversificar sus finanzas y un posible repliegue táctico hacia otros países, entre ellos Venezuela.

La estructura a la que oficialmente se encargó consolidar la presencia de los insurgentes en el Amazonas fue el Frente Acacio Medina, fundado en 2012 a la vera del río San Miguel, en el suroeste de ese Estado. Se le bautizó así en homenaje al Negro Acacio, ya que se organizó sobre la base del antiguo Frente 16 —parte del Bloque Oriental de las FARC— que el legendario guerrillero comandó.

Valle Guanay es una encrucijada de caminos y ruta estratégica de la guerrilla en Amazonas
Valle Guanay es una encrucijada de caminos y ruta estratégica de la guerrilla en AmazonasSergio González

Desde la creación de esta unidad, Géner García Molina (Jhon 40) ha sido su comandante. Pupilo del Negro Acacio, nieto de Roque Molina, alias El Diablo —uno de los campesinos que en los años sesenta se alzaron en armas junto a Manuel Marulanda Vélez, Tirofijo, para dar origen a las FARC en Marquetalia—, fue clave en el sostenimiento financiero de la guerrilla a través del tráfico de cocaína.

En 2016, en el marco de las discusiones que dieron lugar al Acuerdo de Paz entre la guerrilla y el Gobierno de Colombia, García Molina abandonó la mesa de negociaciones junto a Miguel Santanilla Botache (alias Gentil Duarte), Ernesto Orjuela Tovar (alias Giovanni Chuspas), y Néstor Gregorio Vera Fernández (alias Iván Mordisco). La ruptura marcó el nacimiento de las llamadas disidencias de las FARC, agrupación del archipiélago de facciones que decidieron continuar en armas.

El rebelde Tomas Medina conocido como "Negro Acacio" en esta foto de archivo tomada en Casanare el 16 de junio de 2001.
El rebelde Tomas Medina conocido como «Negro Acacio» en esta foto de archivo tomada en Casanare el 16 de junio de 2001. Eliana Aponte (REUTERS)

Posteriormente, en 2019, ya firmado el acuerdo de paz y consumada la desmovilización de las tropas insurgentes, tres de sus líderes más conspicuos, Luciano Martín (o Iván Márquez), hasta entonces número dos de las FARC y quien había sido miembro del equipo negociador en La Habana, junto a Seuxis Paucias Hernández (alias Jesús Santrich) y Hernán Darío Velásquez (El Paisa), anunciaron en un video “la continuación de la lucha guerrillera” y su decisión de “regresar al monte”. Organismos de inteligencia y medios periodísticos entendieron que con “el monte”, los líderes guerrilleros aludían a Venezuela, donde podrían contar con la anuencia, si no con el apoyo, del régimen de Maduro.

Desde entonces, Jesús Santrich y El Paisa fueron asesinados en Venezuela, en circunstancias todavía no del todo aclaradas.

Pero Iván Márquez sigue activo. Apareció en videos junto a Jhon 40. Ambos se presentan como cabecillas de la Segunda Marquetalia, una de las facciones agrupadas en las disidencias de las FARC, que heredó e incluso amplió los dominios del antiguo Frente Acacio Medina, sobre todo en Venezuela.

Miembros de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) son vistos en el campamento de las FARC del Frente 29 "Alfonso Artiaga" en una zona rural de Policarpa, departamento de Nariño, en el suroeste de Colombia, el 17 de enero de 2017.
Miembros de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) son vistos en el campamento de las FARC del Frente 29 «Alfonso Artiaga» en una zona rural de Policarpa, departamento de Nariño, en el suroeste de Colombia, el 17 de enero de 2017. LUIS ROBAYO (AFP)

Otro excomandante del Acacio Medina, Miguel Santanilla Botache, alias Gentil Duarte, dirige un grupo dentro del rosario de bandas de las disidencias, que desde hace meses combate contra la Segunda Marquetalia a fin de hacerse de sus respectivos territorios y rentas. La disputa intestina desató hostilidades abiertas que llegaron al estado Apure e involucraron a la Fuerza Armada venezolana, cobrando decenas de vidas.

También hubo un bombardeo en Amazonas. El ataque no solo significó una comprobación irrefutable, la más reciente, de la presencia guerrillera colombiana en la Orinoquía venezolana, sino también de que, después de años de avances en sus incursiones y de acciones por lo general coordinadas, esos grupos armados traen a Venezuela sus disputas territoriales y comerciales, más que ideológicas.

(*) Esta es la tercera entrega de una serie investigada y publicada en simultáneo por Armando.info y El País, en conjunto con el apoyo de la Red de Investigaciones de los Bosques Tropicales del Pulitzer Center y la organización noruega EarthRise Media.

(**) En este reportaje se citan testimonios de fuentes personales cuyos nombres se transcriben solo como iniciales, aún si no solicitaron de manera explícita la reserva de sus nombres. La redacción de Armando.info decidió hacerlo así para evitar posibles represalias de los grupos armados contra esas fuentes. Cuando no se presentan así los nombres, se trata de fuentes que ya aparecieron identificadas en anteriores publicaciones.

Créditos

Coordinación: Javier Lafuente | Guiomar del Ser

Dirección de arte: Fernando Hernández

Diseño: Ana Fernández

Edición: Eliezer Budasoff

Maquetación: Alejandro Gallardo

Infografía: Nacho Catalán | Jorge Moreno

Por Armando.info participaron: Joseph Poliszuk (coordinación) | Jorge Luis Cortés y Cristian Hernández (diseño, infografía y montaje) | Ewald Scharfenberg (edición) | Vanessa Pan y Pablo Rodríguez (dirección de arte).

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Suprema anula expulsión de ciudadano venezolano condenado por robo

El sujeto imputado por feminicidio agravado fue capturado en flagrancia momentos después de atacar a la joven con arma corto punzante. 

El individuo identificado como Jason Alfonzo Campo Díaz, fue cobijado con medida de aseguramiento en establecimiento carcelario como presunto responsable del feminicidio de su compañera sentimental.

Así lo determinó el juez de control de garantías que conoció los hechos acaecidos  el pasado 30 de marzo pasado, en vía pública del municipio de Roldanillo, ante la mirada atónita de los transeúntes que se movilizaban por el lugar en ese momento.

Aunque la mujer de 20 años fue traslada a bordo de una motocicleta hasta un centro asistencial de la localidad, ante la gravedad de las heridas ocasionadas con arma blanca, falleció sin que los médicos pudieran hacer algo para salvar su vida.

Los hechos ocurrieron ante los ojos de una multitud.

Entre tanto los policías que llegaron al sitio procedieron a realizar la captura del sujeto, quien se había ocasionado heridas con la misma arma, sin que los aterrados ciudadanos, convertidos en espectadores, se atrevieran a intervenir.

Pese a que las escalofriantes imágenes le dieron la vuelta al país, Campos Díaz, no aceptó los cargos de feminicidio agravado  imputados por la Fiscalía General de la Nación.

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