Es más que insensata la sevicia con la que atacan locales comerciales, sedes de bancos, supermercados o bloquean carreteras.

Por: Maritza Aristizábal Quintero.

Qué equivocados están muchos cuando hablan de empresarios y lo asocian a personajes ególatras, encerrados en sus oficinas, aprovechándose de sus lacayos, enriqueciéndose mientras oprimen a sus trabajadores, insensibles, codiciosos, capitalistas despiadados e inescrupulosos. En un país como Colombia, nada más alejado de la realidad. Acá ser empresario es un ejercicio de resiliencia y de valentía. Se trata de superarlo todo: desde la infinita burocracia, hasta la altísima carga impositiva, las extorsiones de actores armados, la inseguridad y la amenaza de orden público; ahora también deben sobreponerse a la pandemia y por si fuera poco a eternas semanas de protestas, bloqueos y saqueos.

Ser empresario y no morir en el intento es para valientes. Según un estudio de Global McKinsey son más las probabilidades de fracasar que las de sobrevivir: cerca de la mitad de las pequeñas y medianas empresas del país se quiebra después del primer año y solo 20% resiste al tercero. Un empresario es simplemente alguien como usted, como yo o como cualquiera de los que hoy se toman las calles, pero que un día creyó en que él era el responsable de hacer realidad su propio sueño – él y no el Estado benefactor-, una persona que lo invirtió y lo arriesgó todo para hacer realidad su proyecto. Y no es ni siquiera el propósito egoísta de beneficiarse solo: una empresa es todo un ecosistema de bienestar. De un solo empresario pueden depender directamente cinco familias como en el caso de una cafetería o panadería, o pueden depender 50.000 como con uno de los grandes bancos del tan impopular sistema financiero.

Son los empresarios los grandes generadores de empleo, los que pagan impuestos, los que empujan los indicadores económicos, los que hacen que una familia pueda salir adelante, los que crean la marca país. Las empresas no son, como equivocadamente algunos señalan, un apellido: los Ardila, los Sarmiento los Santodomingo. Las empresas son los miles de trabajadores que mueven la compañía y las miles de familias que dependen de ellas. mejor dicho, sin empresas no hay empleo formal; y sin empresas y con desempleados, no hay impuestos ni ingresos para un Estado. La ecuación, que empezó con la quiebra de compañías, termina con un país pobre, una economía arruinada y, sin lugar a vacilaciones, un sistema represivo.

Es paradójico porque hoy una de las principales preocupaciones de quienes salen a manifestarse es el desempleo. Pero están extinguiendo sus propias posibilidades: si quieren un trabajo formal deben ser contratados o por una empresa privada o por una entidad estatal y si su condición es “independiente” quizá ellos mismos sean empresarios. Por eso es más que insensata la sevicia con la que atacan locales comerciales, sedes de bancos, supermercados o bloquean carreteras. No se entiende porque celebran como un triunfo que se pierdan cargas completas, se mueran pollos, reses y se desperdicien miles de toneladas de alimentos. Las protestas perdieron la conciencia, saben qué quieren, pero no entienden como están peleando por ello; son ciegos frente a la cadena de destrucción desatada. Reclamando por derechos como empleo, salud y educación están acabando con el principal factor de riqueza en el país: la empresa privada. Así solo se escribirá un final: el de un país de pobres.

“Mientras unos lloran otros hacen los pañuelos”, dice uno de los románticos de la ‘revolución’, lo que se podría traducir en mientras unos hacen los bloqueos los otros los sufren o mientras unos alientan desde las redes los otros ponen los muertos.    

Tuluá, una ciudad situada en el sur occidente de Colombia, a una hora de Cali, la capital del Valle del Cauca se convirtió en un municipio sitiado desde hace 23 días, donde escasean los alimentos y medicinas, y las filas para conseguir un galón de combustible se extienden por cinco y seis horas, cuando se consigue, situación que tiene a sus 220 mil habitantes sumidos en la impotencia, un sentimiento que se empieza a transformar en frustración y rabia.  

En las redes abundan los mensajes de jóvenes y adultos que reclaman por sus derechos, quienes alientan el paro nacional, y se hacen llamar así mismos ’La Resistencia’, esa que ha generado la escasez que se empieza a sentir en todos los sectores, pero que golpea más duro, como siempre, a los más vulnerables, y que tiene a una gran franja de la población desesperada. 

Salir o entrar al municipio se convirtió en una aventura peligrosa, como si vivieras una película futurista del fin del mundo, obligando a quienes deben movilizarse a intentar sortear los bloqueos montados por unos grupúsculos de muchachos que se autoproclamaron la nueva “autoridad”, ellos deciden quién y qué entra y sale; los otros, ciudadanos agobiados por sus compromisos laborales, médicos o profesionales tienen que ingeniárselas para buscar caminos alternos por vías destapadas entre cañaduzales que circundan los centros poblados, exponiendo su seguridad y vida. 

Como parte del segundo grupo, ese que debe trabajar todos los días para subsistir, tuve que intentar conseguir un transporte al aeropuerto de Cali, un viaje por el que normalmente se paga en 180 mil pesos, encontrándome con que ahora lo hacían por 350 mil pesos, sin la seguridad de llegar al destino; decidí entonces buscar una opción menos costosa. Esta vez llamé a un número que publicaron en Facebook y en el cual ofrecían viajes en motocicleta; el precio 140 mil, pero el acento de extranjero de mi interlocutor me hizo desistir de esa idea. Opté entonces, sacrificando mi golpeada economía por una vía más segura, los vuelos chárteres que están realizando desde el aeropuerto local.   

Muchos intentan salir como sea de una Tuluá sitiada por los bloqueos ilegales.

Al llegar al pequeño terminal aéreo, me encontré una larga fila, personas angustiadas y desesperadas, quienes bajo el inclemente rayo de sol esperaban ansiosos superar la malla que da ingreso a la pista y el pasaporte a la libertad. Me impresionó la cantidad de personas que esperaban por los dos vuelos a Cali y uno a la ciudad de Bogotá. Todos angustiados, con la cara larga, como si fueran para un velorio. Y mientras esperábamos llegó la primera noticia de los bloqueos: desconocidos irrumpieron en un cañal cercano a las barricadas montadas en la entrada o salida norte de Tuluá y dispararon contra unos jóvenes que permanecían obstaculizando la libre circulación por esa vía nacional. El resultado dos muertos y tres heridos. Los viajeros escasamente comentaron el tema, al parecer ellos ya vivían su propia tragedia. 

Sin mucho por hacer, además de esperar y rogar para que los vuelos que tenían más de una hora de retraso no fueran cancelados, terminé escuchando la conversación telefónica de una señora que debía viajar al día siguiente hacia Alemania, pero ante el temor de perder su viaje y después de 20 días de “secuestro”, que la obligaron a aplazarlo en dos ocasiones, decidió irse con un día de antelación al terminal aéreo de Cali. Muchos no sentirán empatía por ella, seguramente se trata de una vieja elitista y burguesa que decidió irse de viaje en lugar de quedarse apoyando la “revolución”.  

Vestida de sudadera y cómodos tenis le decía a su interlocutor que llevaba un termito con café en leche para comer algo en la noche y que al llegar al aeropuerto intentaría buscar un hostal cercano, porque un señor (yo) le había explicado que en el aeropuerto no había hotel, advirtiéndole que estaban cobrando hasta 250 mil la noche, aprovechándose de los bloqueos que hacen parte del paro nacional. También escuché que tuvo que pagar, además de los 390 mil del pasaje del vuelo Tuluá-Cali, otros 260 mil por exceso de equipaje. “Son unos ladrones”, se quejó. Terminó su conversación agregando que al día siguiente se tomaba un cafecito en Juan Valdez, “pero usted sabe como es eso de caro allá, mija”.               

Colgó, me miró y sonrió con un dejo de tristeza. No quise preguntar nada, no me sentía con ánimos de inquirir por su vida, las razones por las que vivía en el exterior ni ningún otro detalle de su existir, solo miraba el reloj preocupado por mi propio vuelo, pero ella no se rendía, me dijo que se iba muy angustiada con la situación, que como se estaba poniendo todo de caro por el paro ahora no alcanzaría la platica que enviaba para sus familiares. “Esto se puede poner muy feo y uno sin la posibilidad de podérselos llevar”.  

Por un vuelo Cali-Bogotá que usualmente cuesta 50 mil pesos se debe pagar en casi 10 veces sus valor.

Sobre las 5:35 de la tarde llegó el primer avioncito, en una carrera contra el reloj porque debían descender los pasajeros, bajar maletas y carga y abordar nuevamente, todo antes de las 6:00 de la tarde, debido a que la pista no tiene luces, solo autorizan vuelos hasta esa hora. Los vuelos salieron con cupo completo, pero nadie se veía feliz, como si cargaran la procesión por dentro. Instalado en Bogotá recibí nueva información de los bloqueos en Tuluá. Otra incursión armada, en otro punto donde los manifestantes obstruyen la libre circulación de todos. El balance otros dos muertos y otro herido.  

También recibí un audio de un conocido que pudo cruzar de San Pedro a Tuluá, lo logró tras demostrar que pertenecía al sector salud y que tenía cita para aplicarse la segunda dosis de la vacuna contra el covid. “Da tristeza ver a lo largo de la vía desde Confandi hasta Tuluá. Todo destruido, desolado, acabado, como en esas películas. Que pesar, como lo volvieron todo”. 

Agobiado por nuestra nueva realidad nacional, y sin animarme a revisar los varios grupos de periodistas en los que estoy en la plataforma de WhatsApp, solo revise unos cuantos contactos. “Hola Robert, sigues en Tuluá, yo voy a tratar de ir el domingo o lunes, está muy caliente aquí en Cali”, me dijo un amigo. Aunque no quería desanimarlo le conté de los dos hechos violentos de nuestra ciudad. En donde al parecer ante la falta de autoridad siempre termina imponiéndose el diálogo de los fusiles. Ese traqueteo que siega vidas ante la incapacidad de escuchar al otro y sus justos reclamos.      

Deutsche Welle

17.05.2021

Los gatos, al igual que las personas, pueden dejarse engañar por las ilusiones ópticas, según sugiere un ingenioso estudio publicado en Applied Animal Behavior Science. El estudio, basado en experimentos llevados a cabo por propietarios de mascotas en sus casas durante la pandemia de COVID-19, revela que los gatos tienden a sentarse dentro de formas bidimensionales que solo parecen cuadrados con la misma frecuencia que se sientan dentro de un cuadrado real. Los resultados podrían darnos una idea más clara de la cognición de los gatos.

En el estudio, titulado «Si encajo me siento: Una investigación de ciencia ciudadana sobre la susceptibilidad a los contornos ilusorios en los gatos domésticos», los investigadores utilizaron el impulso de los gatos de sentarse en espacios cerrados para probar cómo sus pequeñas mentes perciben una ilusión visual.

El cuadrado Kanizsa

La ilusión en cuestión era el cuadrado Kanizsa: cuatro formas parecidas a un pacman orientadas para que parezca que forman las cuatro esquinas de un cuadrado, lo que induce al espectador a percibir un cuadrado que en realidad no existe.

Este tipo de ilusiones se producen cuando nuestros cerebros ajustan la información visual en torno a ideas preconcebidas, probablemente para rellenar la información que falta. Son muy útiles para distinguir formas depredadoras o alimenticias ocultas por el follaje.

La coautora del estudio, Gabriella Smith, investigadora de la cognición animal en el Hunter College de Nueva York, tuvo la idea de poner a prueba la percepción cognitiva de los gatos tras escuchar una conferencia sobre la susceptibilidad de los perros a las ilusiones ópticas y se preguntó si un gato doméstico también podría caer en el engaño visual. 

Reclutan ciudadanos científicos

Smith y sus colegas reclutaron a seres humanos para que colocaran objetos en el suelo para que sus felinos eligieran. Una vez hechas las formas de papel, los investigadores indicaron a los ciudadanos científicos que colocaran las formas en el suelo en varias disposiciones. Estas disposiciones incluían un cuadrado regular con aristas, un cuadrado Kanisza perfecto y un cuadrado Kanisza deforme.

Los propietarios de los gatos debían filmar la respuesta de los gatos en condiciones razonablemente controladas para evitar influir en las elecciones de los animales. Aunque en un principio se inscribieron más de 500 gatos domésticos, el conjunto de datos final se redujo a 30 científicos ciudadanos que consiguieron completar todas las pruebas necesarias.

 

De la muestra de 30 gatos, nueve eligieron sistemáticamente sentarse en una de las formas. Esos nueve gatos se sentaron en el cuadrado normal ocho veces, en el cuadrado perfecto de Kanizsa siete veces y en el cuadrado deforme de Kanizsa solo una vez.

«Las principales conclusiones son que los gatos son susceptibles a la ilusión de Kanizsa de una manera similar a la de los humanos», explica Smith.

¿Por qué a los gatos les gusta sentarse en cajas?

Los estudios han demostrado que sentarse en cajas puede reducir el estrés de los gatos de los refugios, por lo que no sería demasiado arriesgado sugerir que los gatos se sienten más cómodos cuando están encerrados.

«Esta caja virtual puede proporcionar algún sentido equivocado de seguridad y comodidad psicosomática», escribió el etólogo de la Universidad Tufts Nicholas Dodman para The Conversation después de que el meme #catbox despegara en 2017.

«Su visión está pensada para la distancia y la velocidad, para ver a un ratón correr por el campo. De cerca están prácticamente ciegos a 20 o 30 centímetros de su hocico», dijo la especialista en comportamiento felino Ingrid Johnson a Treehugger el año pasado, según informó Science Alert . 

«Me imagino que probablemente se sientan como si estuvieran ‘dentro’ de algo… como si estuvieran en una bandeja de cartón de comida enlatada. Aunque poco profundo, sigue siendo reconfortante, ofrece parámetros o al menos la percepción de los lados».

Para seguir estudiando la obsesión colectiva de los gatos por las cajas, Smith y su equipo esperan utilizar a continuación cuadrados Kanizsa en 3D, según reportó Science Alert.

 


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Deutsche Welle

17.05.2021

Solo 12 personas son responsables de la mayor parte de la propaganda antivacunas publicada en tres de los principales medios de comunicación social, según un estudio de un grupo con sede en Londres que se opone al odio y la desinformación en línea.

Así, los investigadores descubrieron que la mayoría de las conspiraciones antivacunas que circulan en las redes sociales pueden ser rastreadas hasta un mero puñado de cuentas individuales que representan a personalidades antivacunas prominentes.

La «docena de desinformadores»

El estudio realizado por el Centre for the Countering of Digital Hate (Centro para Contrarrestar el Odio Digital), una organización sin ánimo de lucro, y Anti-Vax Watch, una organización que vigila la industria antivacunas, identificó a la «docena de desinformadores», quienes, junto a sus organizaciones, son responsables de iniciar hasta el 65 % de toda la propaganda antivacunas falsa y engañosa que se comparte en Facebook y Twitter.

Esta cifra se basa en un análisis de más de 812.000 publicaciones extraídas de Facebook y Twitter entre el 1 de febrero y el 16 de marzo de 2021, realizado enla investigación por el Centro para Contrarrestar el Odio Digital. 

«Hay un pequeño grupo de individuos que no tienen experiencia médica relevante (…) que están abusando de las plataformas de medios sociales para tergiversar la amenaza sobre el COVID y difundir información errónea sobre la seguridad de las vacunas», explica el director general de Centro para Contrarrestar el Odio Digital, Imran Ahmed, en el informe.

«Facebook, Google y Twitter han puesto en marcha políticas para evitar la propagación de la desinformación sobre las vacunas; sin embargo, hasta la fecha, todos han fracasado en hacer cumplir satisfactoriamente esas políticas», aseguran en el informe.

El estudio concluye que la desinformación antivacunas ya se ha extendido a una audiencia de 59 millones de seguidores. 

Aunque muchas personas en las redes sociales que acaban compartiendo contenidos antivacunas no siguen necesariamente ninguna de estas cuentas, el nuevo análisis sugiere que la mayoría de las publicaciones antivacunas compartidas en plataformas como Facebook y Twitter comienzan originalmente con este grupo relativamente pequeño de actores.

«La incapacidad de las grandes empresas tecnológicas»

En un informe de seguimiento el jueves, la organización pidió a las plataformas de medios sociales que tomaran medidas más decisivas para erradicar la peligrosa desinformación sobre las vacunas. «La incapacidad de las grandes empresas tecnológicas para actuar sobre la ‘docena de desinformación’ hizo que 105 piezas de desinformación sobre las vacunas fueran vistas hasta 29 millones de veces en el último mes», decía la actualización.

 

Según informó NPR, que fue la primera en informar de la nueva investigación, Facebook actuó el jueves contra varias de las cuentas. La compañía habría eliminado 16 cuentas vinculadas a la «docena» de Facebook o Instagram y ha impuesto restricciones a otras 22, incluyendo el bloqueo de su promoción a través de anuncios pagados, informó NPR.

«Propagandistas profesionales»

Entre los 12 nombrados en el informe están Joseph Mercola, que vende suplementos dietéticos, y su socia Erin Elizabeth, que dirige un sitio web de salud alternativa. También figura Robert F. Kennedy Jr., hijo del difunto senador Robert F. Kennedy y presidente de Children’s Health Defense, un grupo antivacunas.

«Los principales protagonistas de la ‘industria antivacunas’ son un grupo coherente de propagandistas profesionales», escribió Ahmed en un artículo publicado en Nature Medicine a principios de año.

«Se trata de personas que dirigen organizaciones multimillonarias, constituidas principalmente en Estados Unidos, con hasta 60 empleados cada una. Elaboran manuales de formación para los activistas, adaptan sus mensajes a los distintos públicos y organizan reuniones parecidas a las conferencias anuales de los gremios, como cualquier otra industria.»


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EE.UU. frena por tercera vez declaración sobre Israel y Gaza

Los representantes de Estados Unidos en el Consejo de Seguridad de la ONU se opusieron a documento que pedía el fin de los enfrentamientos y el respeto por la vida de los niños.

Deutsche Welle

17.05.2021

Fuentes diplomáticas confirmaron este lunes (17.05.2021) que Estados Unidos frenó por tercera vez una propuesta de declaración del Consejo de Seguridad de la ONU para pedir un cese de la violencia entre israelíes y palestinos. El texto, impulsado por China, Noruega y Túnez tras una reunión del Consejo celebrada este domingo, necesitaba el apoyo unánime de los 15 Estados miembros para poder salir adelante.

Noruega anunció que junto a China y Túnez volverá a plantear una discusión sobre Oriente Medio el martes, en principio durante consultas de emergencia a puerta cerrada. «La situación sobre el terreno sigue deteriorándose. Civiles inocentes continúan siendo asesinados y heridos. Repetimos: detengan el fuego. Terminen con las hostilidades ahora», señaló la delegación noruega a través de Twitter.

Washington ya había bloqueado en dos ocasiones la semana pasada la adopción de un mensaje de este tipo, argumentando que no sería útil para rebajar la tensión, en un momento en el que hay en marcha varias líneas diplomáticas para tratar de frenar los combates. Un diplomático dijo a la agencia AFP que Estados Unidos «por el momento no podía apoyar” este tipo de propuestas del Consejo.

Críticas de China

La del martes será la cuarta reunión del Consejo de Seguridad desde el 10 de mayo, sin que se haya podido determinar una postura común ante los enfrentamientos entre israelíes y palestinos, debido a las reticencias estadounidenses. El borrador de declaración rechazado por Washington este lunes pedía «el cese de la violencia y el respeto del derecho internacional humanitario, incluida la protección de los civiles, especialmente de los niños».

En la sesión del domingo, China -que este mes preside el órgano- se mostró muy crítica con EE.UU., lamentando que «únicamente la obstrucción de un país» haya impedido al Consejo hablar «con una voz». «Llamamos a Estados Unidos a asumir sus debidas responsabilidades, tomar una posición justa y, junto a la mayoría de la comunidad internacional, apoyar al Consejo de Seguridad para mejorar la situación «, señaló el ministro chino de Exteriores, Wang Yi, durante la reunión.

La Asamblea General de la ONU, en tanto, celebrará un debate sobre el conflicto palestino-israelí el próximo jueves.


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Deutsche Welle

17.05.2021

Al menos una persona murió y varios edificios estatales fueron destruidos en una violenta jornada de protestas en el sur de Colombia, escenario de intensas manifestaciones contra el gobierno del conservador Iván Duque desde hace 20 días, se informó oficialmente el lunes (17.05.2021).

Según autoridades, un hombre falleció tras un enfrentamiento entre manifestantes y la fuerza pública que se desató hacia la medianoche del domingo, cuando fueron atacados tres puestos policiales en el municipio de Yumbo (suroeste). También se reportaron personas heridas.

Mientras, varios edificios gubernamentales y sedes bancarias fueron destruidas en el poblado de La Plata (sur). 

«La gente en Yumbo ha generado protesta pero de una forma pacífica, fueron cinco personas que quisieron generar el caos», relató a Caracol Radio el alcalde del municipio, Jhon Jairo Santamaría, quien agregó que los enfrentamientos dejaron «16 personas afectadas (…) unas con una situación compleja para su vida».

Desde hace casi tres semanas los manifestantes reclaman un país más equitativo y una reforma a la policía, denunciada por varias organizaciones internacionales derechos humanos y países como Estados Unidos por abusos durante las protestas.

El gobierno sostiene que grupos armados como disidencias de las FARC, o la guerrilla ELN se camuflan en la movilización.

«Hubo graves actos de vandalismo para nada relacionados con la protesta pacifica», denunció el coronel Guillén Amaya, subcomandante de la policía del vecino municipio de Cali, epicentro de las protestas.

En tanto, Andrea Marroquín, personera del municipio de La Plata, en el departamento de Huila, aseguró que la alcaldía «quedó destruida en su totalidad» al igual que una sede la Fiscalía, luego de una noche de violentas protestas que dejaron además cuatro policías heridos.

Ambos hechos se produjeron unas horas después de que el gobierno y la organización más visibles de los manifestantes se reunieran en Bogotá para buscar una salida a la crisis que estalló el pasado 28 de abril. Los diálogos con el llamado Comité Nacional del Paro, que no agrupa a todos los sectores que protestan contra el gobierno, se reanudarán este lunes.  

De acuerdo con el Comité, en medio de las movilizaciones han muerto al menos 50 personas, 578 han sido heridas (37 por lesiones oculares), 524 han desaparecido y 21 mujeres han sufrido violencia sexual. El Ministerio de Defensa registra la muerte de un uniformado.


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Chile vota en plebiscito histórico: apruebo o rechazo, el dilema de los ciudadanos que eligen si cambian la Constitución de Pinochet (y qué sigue después)

  • 4 claves para entender qué está en juego en la consulta para cambiar la Constitución de Pinochet
  • En BBC Mundo analizamos por qué la Carta Magna chilena estuvo en el punto de mira durante la ola de protestas.

     

    Herencia de Pinochet

    Una de las principales razones por las que los manifestantes demandaron cambiar la Constitución tiene que ver con el origen de la misma.

    «Una de las cuestiones que más se critican, y por lo mismo se quiere cambiar, tiene que ver con su ilegitimidad de origen: es justamente el hecho de que haya sido dictada durante una dictadura militar», le dijo a BBC Mundo Miriam Henríquez Viñas, profesora de Derecho Constitucional y Decana de la Facultad de Derecho de la Universidad Alberto Hurtado de Santiago.

    «La Constitución de 1980 fue obra del régimen militar y entonces para un sector muy relevante de la sociedad chilena tiene un origen ilegítimo», coincidió Gilberto Aranda, profesor del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile.

    El general Pinochet durante el referendo para aprobar la Constitución de 1980.
    El general Pinochet durante el referendo para aprobar la Constitución de 1980.

    Pero tal y como apuntan ambos expertos, la Carta Magna fue modificada sustancialmente en 1989 y en 2005.

    Por ejemplo, en 1989 se derogó la parte que establecía un pluralismo político limitado, que suponía que ciertas ideologías políticas, como el marxismo, estaban prohibidas.

    Más tarde, en 2005, bajo el gobierno de Ricardo Lagos, se llevó a cabo una importante reforma constitucional que acabó con la figura de los senadores designados, que eran elegidos por instituciones como las Fuerzas Armadas o la Corte Suprema, «lo que de alguna manera le restaba su dimensión democrática a la composición política de la Cámara del Senado», dijo Aranda.

    «Diría que en 2005 (la Constitución) ya quedó purgada de los enclaves autoritarios», opinó el doctor en Estudios Latinoamericanos.

    «Sin embargo, no deja de ser la Constitución que fue preparada por el régimen militar y, por lo tanto, en ese contexto, para una parte muy importante de la sociedad chilena tendría una ilegitimidad de origen».

    Protestas en Chile.
    Los manifestantes salieron por primera vez a las calles el 18 de octubre.

    En las declaraciones de los manifestantes que participaron en las protestas se reflejó ese pensamiento.

    «Yo no voy a parar de protestar hasta que se cree una nueva Constitución y se termine con la herencia de Pinochet», le dijo en noviembre del año pasado a BBC Mundo Nohlan Manquez, un fotógrafo que salió a las calles en aquellos días.

    Pero más allá de su origen, también se cuestiona el contenido de la propia Carta Magna.

    La rigidez y los «enclaves autoritarios»

    Según Henríquez, la Constitución «fue concebida originalmente con una democracia protegida de la irracionalidad del pueblo».

    «Hay una desconfianza, que está presente en la Constitución, a la posibilidad de que el pueblo pueda tomar decisiones razonables por sí mismo» y, según la constitucionalista, esa desconfianza se expresa a través de una serie de mecanismos, como por el ejemplo el que el rol de los partidos políticos sea mínimo en la Carta Magna.

    En cuanto a contenido, otra de las cuestiones es que se trata de una Constitución «muy rígida»: para modificarla se requieren mayorías de dos tercios o de tres quintos de los diputados y senadores en ejercicio.

    Protesta en Santiago de Chile.
    Los manifestantes exigen la puesta en marcha de profundas reformas sociales.

    Por ello, pese a las reformas de 1989 y del 2005, la especialista discrepó de Aranda y consideró que la Constitución «persiste en lo que se llaman enclaves autoritarios, es decir, hay ciertas normas que hacen prácticamente imposible, sino muy dificultoso, reformar ciertas disposiciones».

    «Entonces prácticamente se ha generado una suerte de congelamiento de asuntos como derecho a la seguridad social, libertad de enseñanza, que son justamente los derechos sociales que hoy se demandan».

    Los ciudadanos se echaron a la calle para protestar por la desigualdad y exigir la puesta en marcha de profundas reformas sociales.

    Estado social

    El otro cuestionamiento a la Constitución tiene que ver con los derechos sociales, ya que el texto constitucional consagra un «Estado subsidiario» que no provee directamente las prestaciones que tienen que ver con salud, educación o seguridad social, sino que esta provisión queda en manos privadas.

    «Este Estado subsidiario es un Estado mínimo que se limita únicamente a vigilar o supervisar cómo los particulares proveen esos derechos», explicó Henríquez.

    La privatización fue uno de los pilares del modelo de Pinochet: en su Constitución política, servicios básicos como la luz y el agua potable pasaron a manos privadas.

    También hubo una fuerte privatización en áreas como la educación y la salud.

    Una de las demandas de los manifestantes fue que el Estado tenga una mayor participación e involucramiento en la prestación de los bienes básicos.

    Aranda coincidió en que la función social está «infrarrepresentada» en la Constitución, que le otorga solo «funciones en lo que es resguardo del orden público, seguridad, defensa, garantía de justicia, etc.»

    «Hay un sector importante de las personas que están demandando cambios estructurales y profundos en Chile respecto a declarar y garantizar el ejercicio de determinados derechos sociales, es decir, incorporar a una Constitución de democracia liberal elementos de un Estado social, como en parte están, pero además garantizar su ejercicio», explicó el experto.

    Ambos analistas coincidieron en que una nueva Constitución no solucionaría todos los problemas, pero sí sería un primer paso muy importante.

     

    Este fin de semana, casi 15 millones de personas están habilitadas para elegir a los 155 representantes de la convención constitucional que redactará la nueva Carta Magna.

    En esta convención no participarán representantes del Congreso y sus miembros serán electos bajo un mecanismo de paridad de género único en el mundo, que garantizará que la asamblea esté compuesta mitad por hombres y mitad por mujeres.

    Los 155 miembros tendrá 9 meses (prorrogables a tres más en una sola oportunidad) para presentar un nuevo texto constitucional.

    Luego, ya en 2022, Chile vivirá un nuevo plebiscito de salida para aprobar o rechazar la nueva Constitución.

    *Esta nota fue publicada originalmente en noviembre de 2019, en pleno estallido social, y fue actualizada el 11 de mayo de 2021 con motivo de la elección de los miembros de la Convención Constituyente.


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