El proyecto de acuerdo presentado por el actual alcalde de Tuluá al Concejo Municipal derribó todas las mentiras que dijo en campaña, pues confirmó que recibió unas finanzas sanas por parte del exalcalde Gustavo Vélez Román, con la misma deuda que él heredó de José German Gómez García.

Editorial

El proyecto de acuerdo presentado por el alcalde John Jairo Gómez Aguirre al concejo municipal con el propósito de endeudar al Municipio de Tuluá en $20 mil millones es la confirmación de su nula capacidad de gestión y administrativa y la ratificación de que mintió descaradamente para llegar al poder.

Sin una obra importante que mostrar en estos 19 meses de gobierno, y con algunos reparcheos de vías a los que llama “megaobras”, el autodenominado ‘Gacheocha’, pretende que los concejales de la coalición le firmen un cheque en blanco por $20 mil millones, dinero que deberán cubrir en el futuro los tulueños con el pago de sus impuestos.

De acuerdo con el texto que presentó a la Corporación edilicia, necesita los recursos para realizar pavimentos, una cancha múltiple, mejorar el parque infantil Julia Encarpeta, desarrollar la fase uno de un centro del adulto mayor y la Ciudadela de Occidente, obras que supuestamente tenía asegurada su financiación con recursos del orden nacional.

20 mil millones de deuda le quiere dejar a los tulueños el alcalde John Jairo Gómez Aguirre.

Como queda en evidencia solo le estaba mintiendo nuevamente a los tulueños, porque ahora resulta que no han gestionado un solo peso y en el desespero de no saber que hacer solo se le ocurre jugar con la estabilidad financiera del municipio, esa que dijo, mintiendo una y otra vez en campaña, el exalcalde Gustavo Vélez, había dejado en saldo en rojo.

Pero vaya sorpresa, a leer la justificación del proyecto de acuerdo que presenta al Concejo, el documento dejó en claro que recibió a Tuluá en una excelente condición fiscal, con una deuda de $27.315 millones muy similar a la que en su momento heredó Vélez Román de su antecesor José German Gómez García, quien entregó el municipio con una deuda de $26.387 millones, crédito que uso para culminación de la construcción de la Transversal 12.

Cabe señalar, que Gustavo Vélez Román, sin endeudar al municipio realizó en su periodo de gobierno importantes obras como: construcción de la nueva Terminal de Transportes de Tuluá; construcción del centro comercial Bicentenario Plaza y Merca Plaza Bicentenario, espacios para reubicación de vendedores estacionarios; construcción, de dos puentes sobre el río Tuluá, para mejorar la movilidad; reposición e instalación de un moderno sistema semafórico; construcción del Centro de Desarrollo Infantil, CDI; construcción Skate Park, centro deportivo de este tipo más importante del Valle del Cauca; habilitación del Parque de la Familia, contiguo al Gimnasio del Pacifico; construcción casa hogar de los abuelos en el barrio San Francisco; recuperación y construcción de 20 kilómetros de malla vial y más de 5.000 metros lineales de andenes, entre muchas otras obras.

Documento de alcaldía de Tuluá, confirmó que Gacheocha mintió sobre la deuda del municipio.

Adicionalmente, el eficiente modelo gerencial desarrollado por el considerado “Mejor alcalde” que ha tenido Tuluá por elección popular le permitió generar más de 10.000 empleos para los tulueños a través de construcción de infraestructura física en el municipio; y una reducción hasta un 20 por ciento en el índice de homicidios en Tuluá; gestión que le permitió culminar su periodo con una imagen positiva superior al 80 por ciento.

Como se volvió costumbre en el corazón del Valle, se conoció que varios de los concejales de la coalición no están de acuerdo con esta “jugada millonaria” de Gacheocha, pero terminarían votándola por orden de la ‘Mona’ que hoy maneja los hilos del poder en Tuluá, quien se apresta a afrontar una nueva campaña electoral para la que requerirá mucho flujo de caja.

Estos concejales que de espaldas a los intereses del pueblo tulueño terminarán dándole facultades a John Jairo Gómez Aguirre para jugar con la estabilidad económica y fiscal de la ciudad, son los mismos que irán a sus barrios, veredas y corregimientos a pedir votos para los candidatos de la ‘Baronena’ electoral del Valle, mientras Tuluá se hunde en el ostracismo, el desgobierno, la corrupción y la inseguridad.

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Tenemos que entender que existen seres humanos, que solamente vienen a este mundo o plano terrenal, con la única misión de hacer el mal. Parte de la historia de mi vida que nos sirve para que los Colombianos meditemos, acerca de la calidad humana de los señores de las “FARC”, que ya están reinsertados en nuestra sociedad como pro hombres, padres de la patria, llenos de valores, principios y ética.

EL 11 de Septiembre de 2001 ha sido uno de los días más tristes de la humanidad; en tres atentados terroristas en los Estados Unidos, murieron asesinados un total de 2.977 personas en las ciudades de Nueva York, Washington y en las afueras de Shanksville, Pensilvania.Paralelo a esos ataques yo estaba viviendo mi propio calvario, estaba secuestrado por orden y en manos del hoy Senador de la Republica “PABLO CATATUMBO”.

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Tenderos no solo viven bajo la amenaza de las extorsiones, sino que ahora por Decreto son obligados a cerrar a las 10:00 de la noche; y se les impide vender licor para consumo en el lugar, medida que se extiende a las licoreras.

Editorial

En momentos en que los tulueños pasan por una de las situaciones económicas más angustiosas y difíciles de las últimas décadas, como consecuencia de la pandemia por covid-19 y los sucesivos toques de queda y confinamientos obligatorios, vía decretos, panorama que se agravó con el paro nacional y los bloqueos, se expide un nuevo decreto municipal que significaría el entierro definitivo de los tenderos.

En una decisión difícil de comprender y de explicar el alcalde de Tuluá, John Jairo Gómez Aguirre, expidió el Decreto 200-024-0332 de junio 18 de 2021, que obliga a las tiendas a cerrar todos los días a las 10:00 de la noche, y adicionalmente les impide vender para consumo en el lugar bebidas alcohólicas, medidas sobre las que el sustento es bastante pobre, dizque reglamentar horarios y mejorar el orden público. Hágame el bendito favor, para el secretario de Gobierno y Seguridad, los tenderos son responsables de la ineptitud de la administración y las autoridades en esta materia.

Queda en el ambiente la sensación de que en realidad el burgomaestre local busca favorecer los intereses de ciertos sectores comerciales, que vienen funcionando de manera normal y con grandes aglomeraciones de personas pese a que aún continuamos bajo la amenaza de la propagación del covid-19, sitios en los que por cierto es habitual la presencia del secretario de Gobierno, Convivencia y Seguridad del municipio de Tuluá, coronel (R) Jorge Gallego Chávez.

Lo que esperan los pequeños comerciantes de Tuluá, entre ellos tiendas y licoreras, son políticas y estrategias reales para la reactivación económica y del empleo, pero ante la ausencia de un liderazgo constructivo y una buena gestión, por lo menos que los dejen trabajar, algo que se está volviendo imposible en Tuluá.

Tenderos esperan pronunciamiento de la Cámara de Comercio de Tuluá

Los vendedores de la galería trabajan a riesgo de muerte, azotados por las diferentes estructuras delincuenciales que actúan a la luz del día y los ojos de todo el mundo sin que autoridad alguna haga algo, debiendo pagar sumas que oscilan entre los $200 mil y los $300 mil pesos mensuales, bajo la amenaza de que pagan, se tienen que ir o los matan. Y ya sabemos que sí cumplen.

Los comerciantes y tenderos del corregimiento de La Marina denunciaron que están recibiendo llamadas y mensajes extorsivos so pena de atentar contra su vida; y ahora los tenderos están bajo la ‘Espada de Damocles’ (Gacheocha) que no cuenta con Fuerza Pública suficiente para garantizar la seguridad y vida de los tulueños, pero sí para mandar a los policías a cerrar tiendas a las 10:00 de la noche.

Gómez Aguirre se vendió, una de sus tantas promesas, como el gobierno de la gente para la gente, pero desde el inicio de su desgobierno, lo que se ha visto en la Villa de Céspedes, es que su mandato al parecer se debe a cierta gente que es mejor no nombrar para proteger la propia integridad, como me lo hacen saber en constantes mensajes amenazantes.

A ‘Gacheocha’ no se le puede pedir que entienda la dificultad de montar y sostener negocio alguno, pues lleva más de 22 años mamando de la teta pública con paupérrimos resultados, por lo que ante su ignorancia en esta materia bien le haría consultar al gerente financiero del Instituto de Financiamiento, Promoción y Desarrollo de Tuluá, exconcejal Denny Osorio Villada, quien ha sido tendero durante muchos años.

Tampoco se le debe exigir que comprenda la desventaja de las tiendas de barrio y la economía de las familias que desde hace unos años deben competir con sus pequeños negocios con grandes conglomerados económicos como Ara o D1; basta con revisar el balance del primer año del manejo fiscal de su gobierno, que descendió a riesgo a Tuluá, bajando del puesto 18 al 52, para evidenciar que de economía sabe y entiende más bien muy poquito.

Al otro exconcejal conocido como “Nule”, el sancionado en primera instancia por la Procuraduría, hoy gerente de Infituluá, Llener Borja Mafla, es entendible que no le consulte, porque lo único que ha hecho además de ocupar cargos públicos es administrar una marranera, que quebró. Tocaría preguntarle por un incipiente negocio familiar de venta de licor importado en el que habría incursionado.

Frente a este desolador panorama que afecta a centenares de familias tulueñas que devengan su sustento de pequeñas tiendas barriales, es menester conocer la posición de la Cámara de Comercio de Tuluá, el ente gremial que recibe millonarios aportes anuales por el funcionamiento de estos establecimientos no puede pasar de agache o ¿acaso una de sus funciones no es velar por el bienestar de sus asociados?

Mientras el exalcalde Gustavo Vélez Román dejó al municipio en el puesto 18 entre 178 de su categoría, John Jairo Gómez Aguirre logró la proeza de descenderlo al lugar 52, según el más reciente informe del Departamento Nacional de Planeación.

Al muy pobre desempeño de la administración de John Jairo Gómez Aguirre en materia de criminalidad y seguridad, manejo del covid-19, infraestructura física e inversión social se suma ahora la deficiente gestión que rebajó el índice de desempeño fiscal del municipio, que deja a la localidad en riesgo.

De acuerdo con el informe presentado el pasado mes de junio por el Departamento Nacional de Planeación, DNP, el municipio de Tuluá bajó su promedio de Desempeño Fiscal, pasando de 67,64 puntos en el año 2019 a 59,48 puntos en el 2020, situación que lo ubica en un estado muy preocupante en cuanto a sus finanzas.

Como John Jairo Gómez Aguirre, Tuluá en solo un año bajó 34 posiciones en el Índice de Desempeño Fiscal.

Cabe señalar que el objetivo general de la evaluación del desempeño municipal es medir a las entidades territoriales en cuanto a la eficacia en el cumplimiento de las metas de sus planes de desarrollo, la eficiencia en la provisión de los servicios básicos de educación salud y agua potable y el cumplimiento de los indicadores sociales.

Asimismo, es una medida del esfuerzo fiscal que hacen las administraciones al comparar las fuentes de ingresos como los impuestos que genera autónomamente la entidad territorial, y mide la importancia de esta gestión tributaria frente a otras fuentes externas de financiamiento del gasto corriente.

Primer balance de la cuestionada Secretaria de Hacienda de Tuluá.

Según la opinión de expertos en la materia, una implicación importante de este bajo desempeño es que el municipio de Tuluá podría dejar de recibir recursos adicionales que son trasferidos desde el orden nacional a las localidades como reconocimiento a su buen desempeño fiscal y la salud de sus finanzas públicas.

Esta situación evidencia la improvisación y falta de rigor profesional de la secretaría de Hacienda, en cabeza de la cuestionada profesional Eliana Andrea Bedoya Bueno, y todo el equipo económico de la administración de Gómez Aguirre, cuya gestión ha sido fuertemente criticada desde el inicio de su flojo gobierno.

Concejales de Tuluá hicieron uso del voto secreto para intentar pasar de agache frente a una elección que hiere la dignidad y decencia del pueblo tulueño, agobiado por una criminalidad rampante ante la permisividad de quienes tienen la obligación de impulsar acciones para protegerlos.

Por: Robert Posada Rosero

La elección de Heyber Rivera Padilla como nuevo secretario general del Concejo de Tuluá con el apoyo de doce de los ediles, es la demostración que la política tulueña no puede ser más decadente y pasa por su peor momento, una situación proporcional a la que vive el municipio en materia de criminalidad, considerada hoy la mayor problemática que afrontan los tulueños.

Y es que incorporar al “Honorable” Concejo Municipal a un personaje con tantos y tan delicados cuestionamientos envía un mensaje que no podría ser más negativo para una ciudadanía que clama porque cesen las extorsiones, los asesinatos y los hurtos de toda clase, pues ya ni en los propios hogares ni los sitios para salir a compartir en familia se puede estar tranquilos.

John Jairo Gómez Aguirre tiene el mérito de haber devuelto a Tuluá a sus tiempos más oscuros en todos los aspectos, una vergüenza que nadie quiere cargar sobre sus hombros, de ahí que no se explique que la prematura campaña para sucederlo, cuando le quedan más de dos años largos de desgobierno, tenga enfrentados a sus propios aliados.

Con que cara van a salir a pedir el respaldo de los tulueños personajes como los secretarios de Gobierno y Educación, coronel (R) Jorge Gallego Chávez y Ever Villegas, cuando ellos desde la Administración Municipal y sus ediles desde el concejo también son responsables directos de la debacle que sufre el corazón del Valle. Cómo lo hará Hernán Cifuentes, cuando Consuelito ha sido protagonista de primer orden en este desbarajuste administrativo y social.

Acaso creen que los tulueños son tan torpes para dejarse embaucar desde Guacarí durante dos periodos seguidos para imponerles una caterva de incompetentes e ineptos para que los mal gobiernen, una camarilla incapaz de asumir su turbio proceder, como sucedió con la elección de Rivera Padilla, quien logró los votos en secreto, pero sobre quien en público guardan grandes recelos.

Es tan vergonzosa la actuación del concejo que el nuevo flamante secretario general retiró su hoja de vida aduciendo problemas personales, pero solo dos horas después la colocó nuevamente a consideración de la Corporación edilicia, y desde Cali la ‘Mona’ habría tenido que esforzarse para que, pese a los reparos de varios concejales, conseguir los doce votos que aseguraban su espuria elección.

La situación es tan bochornosa que los concejales Cristian Hernández, Oscar Oswaldo Gómez y Sandra Arrubla habrían votado en blanco, aunque el conteo de la votación solo arrojó dos votos en blanco. Alguien miente, amparado en las bondades del voto secreto, ese que tanto gusta y al que recurren en la Corporación para intentar tapar su cinismo para con los ciudadanos que padecen la insoportable ola de violencia que ya deja tres descabezados.

En comunicación con este periodista, haciendo uso de su derecho al voto secreto, la concejal del partido Verde, Sandra Arrubla, me manifestó que no podría votar por una persona como Rivera Padilla, porque a ella la apoyaron muchos vendedores y comerciantes de la galería, golpeados duramente por el flagelo de la extorsión y apoyarlo sería un mensaje muy negativo para sus electores.

Curiosamente, este mismo día, cuando llegaba a Tuluá, el conductor que me transportó desde la nueva Terminal de Transporte hasta mi lugar de residencia se quejó porque un familiar con el que trabaja en las mañanas en galería debe pagar 200 mil pesos mensuales a las estructuras criminales que manejan el lugar, 800 mil pesos al mes, que sumados al arriendo del puesto y el pago de servicios públicos eleva los costos de poder trabajar a 2.000.000 millones de pesos al mes; “Toca pagar, lo matan o se tiene que ir”.

Que le dirán los concejales Consuelo Cifuentes, Diego Fernando Suaza, Javier Jaramillo, Robinson Rengifo, Brian Andrés Avilez, Sulay Córdoba, Julio Cesar Morán, Albeiro Quintero, Ivon Karime Toledo R., Alexander Agudelo, Carlos Arturo Londoño Marín y el concejal número doce a estos tulueños que viven agobiados por la aparente connivencia de destacados actores de la sociedad civil tulueña con los criminales.

La del pasado martes es una sesión para el olvido, una “elección vergonzante” y ustedes concejales son una vergüenza para la ciudad, pueden intentar esconderse todo lo que quieran detrás del voto secreto, pero esa artimaña digna de una clase mafiosa no les servirá para pasar de agache antes los tulueños. Si en verdad son “honorables” actuarían de cara a la ciudad y no entre sombras como lo vienen haciendo sin sentir un poquito de asco por su propia conducta.

“Los de ‘La Inmaculada’ son los dueños del territorio”. De hecho, uno de sus cabecillas, entre quienes está Óscar Darío Restrepo Rosero, alias Porrón, es medio hermano de un influyente líder de la región”, publicó en un especial sobre Tuluá, el diario El Tiempo.

En una elección que envía un pésimo mensaje a la comunidad tulueña, hoy el Concejo Municipal y la administración del alcalde John Jairo Gómez Aguirre, impusieron como secretario General de la Corporación edilicia a Heyber Rivera Padilla, primo de Giovanny Rodríguez Rivera, capturado en flagrancia el primero de julio de 2020 por el delito de extorsión.

Rivera Padilla también se desempeñó en la presente administración como contratista del Instituto Municipal para la Recreación y el Deporte, Imder Tuluá, dependencia donde no estuvo exento de controversias por presuntas presiones económicas a otros contratistas de ese instituto, hechos que se ventilaron a través de varios medios virtuales.

El excandidato al concejo por el Partido de la U ha estado en el ojo del huracán desde la pasada campaña política cuando se conocieron fotos del actual Mandatario de Tuluá con su otro primo alias el ‘Gordo Padilla’, capturado también por el delito de extorsión, siendo señalado en esa oportunidad por las autoridades como miembro de los ‘Cilantreros’.

La relación del actual alcalde John Jairo Gómez Aguirre y los Padilla es de vieja data.

El nuevo secretario del Concejo Municipal, Heyber Rivera Padilla, es familiar de Óscar Eduardo Castro Rivera, alias ‘Ballena’ y primo de los también capturados Giovanny Rodríguez Rivera y alias el ‘Gordo Padilla’, todos involucrados en los graves delitos de extorsión y concierto para delinquir.

De acuerdo con algunos analistas políticos del corazón del Valle, esta designación podría ser interpretada como la confirmación de la connivencia de la administración municipal con algunos actores ilegales de la ciudad, justo en un momento en que la situación de criminalidad ha sido noticia nacional por el aumento de la extorsión, el homicidio y regreso de la “época del terror”, caracterizada por la aparición de cuerpos descabezados y desmembrados en la localidad.

Cabe señalar que en un informe publicado el pasado 27 de junio por el diario El Tiempo, se señaló que la banda criminal La Inmaculada estaría detrás de los desmembrados en Tuluá. “Los de ‘La Inmaculada’ son los dueños del territorio”. De hecho, uno de sus cabecillas, entre quienes está Óscar Darío Restrepo Rosero, alias Porrón, es medio hermano de un influyente líder de la región”, se afirmó en el informe periodístico.

¿Se impusieron las presiones?

La elección que estaba programada para el sábado 31 de julio debió ser suspendida porque el único candidato, Heyber Rivera Padilla, adujo razones personales para retirar su hoja de vida, sin embargo, Al Instante conoció que la verdadera razón fue que tres de los concejales de la coalición de gobierno habían manifestado su intención de votar en blanco.

Los ediles no ocultaron su preocupación por el nefasto mensaje que mandaría a la ciudadanía tulueña la elección como secretario del Concejo Municipal de una persona con tantos cuestionamientos, máxime cuando Tuluá vive un creciente deterioro de la seguridad y con todas las cifras de criminalidad al alza, regresando a sus peores momentos, como lo evidenció un atraco a mano armada al interior de un establecimiento de comidas en el tradicional barrio Salesianos.

Reseña de la captura de Giovanny Rodríguez Rivera, otro de los primos del nuevo secretario del Concejo de Tuluá.

Y aunque la orden de la llamada Baronesa electoral del Valle habría sido apoyar a Rivera Padilla, también se conoció que el alcalde John Jairo Gómez Aguirre no se ha querido comprometer a fondo con esta elección por el temor de afectar aún más su ya deteriorada imagen, situación que a ahondado las diferencias entre varios de los ediles que andan en una prematura campaña al primer cargo del municipio.

Roces que son evidentes entre los concejales Diego Fernando Suaza, ahijado político de Ever Villegas y Consuelo Cifuentes, quien hace campaña a favor de su hermano, y en menor medida con Sulay Córdoba, quien defiende la precandidatura de Lina Segura. A Javier Jaramillo, dicen que prácticamente lo borraron del mapa.

Este medio pudo establecer que Heyber Rivera Padilla obtuvo 12 votos, logrando el apoyo de los concejales Consuelo Cifuentes, Diego Fernando Suaza, Javier Jaramillo, Robinson Rengifo, Brian Andrés Avilez, Sulay Córdoba, Julio Cesar Morán, Albeiro Quintero, Ivon Karime Toledo R., Alexander Agudelo, Carlos Arturo Londoño Marín y Sandra Arrubla.

Los concejales Cristian Hernández y Oscar Oswaldo Gómez votaron en blanco, mientras que los ediles Eliecid Ávila y José Manuel Rodríguez Poloche habrían apoyado la candidatura del candidato Mateo García, quien a juicio de varios de los presentes a la sesión hizo la mejor exposición. El concejal Luis Eduardo Ayala, no asistió a la sesión porque se encuentra en aislamiento.

La novela Las aventuras sexuales de los ángeles, será presentada por su autor el jueves 12 de agosto en el corazón del Valle.

Luego de la presentación de su nueva novela Las aventuras sexuales de los ángeles en la capital del país, el periodista y escritor tulueño Robert Posada Rosero, presentará su más reciente trabajo literario en la ciudad de Tuluá, el próximo 12 agosto, espacio en cual podrá compartir con los lectores.

De acuerdo con la información suministrada por la editorial Fallidos Editores, el autor estará compartiendo con las personas que asistan al evento programado en la nueva zona de bares del centro comercial Tuluá, por invitación del centro comercial y el Perla Negra Bar, en una charla programada a las 6:30 de la tarde.

«Cada palabra es un plato fuerte, si se le coge el gusto»: Gerónimo.

El inicio del recorrido por el departamento se da tras su llegada de Estados Unidos, en donde estuvo promocionando su novela en ciudades como Miami, Boca Ratón y New York, buscando que el público del exterior pueda adquirirla a través de la plataforma https://www.amazon.com/dp/B097V2H5MW o en físico por intermedio de la página de la editorial. https://fallidoseditores.com/product/48/las_aventuras_sexuales_de_los_ngeles

Posada Rosero publicó previamente las novelas breves El infierno según Lucas, Danza de la muerte, La familia real y el ensayo Concejo Municipal: expresión de democracia local o pymes electorales, libros que han sido bien recibidos por la critica y sus lectores.

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