Las dos mujeres fueron llevadas hasta una clínica. La expareja las habría alcanzado cuando ellas buscaban refugio en el norte de la ciudad.
Las dos mujeres fueron llevadas hasta una clínica. La expareja las habría alcanzado cuando ellas buscaban refugio en el norte de la ciudad.
Noticias Barranquilla.
Esta noche de miércoles en la 70 con 46 dos mujeres resultaron heridas de bala, al ser atacadas por un sujeto que ha trascendido, se trataría de la expareja y padre de las víctimas.
Sería un caso de violencia intrafamiliar y posible intento de feminicidio.
A las mujeres las trasladaron en un taxi hasta la clínica.
A las mujeres heridas las llevaron en un taxi hasta la Clínica General del Norte.
Aunque se había dicho que se trataba de un supuesto atraco, se trataría de la expareja de una de las mujeres, y el padre de la joven de 19 años de edad.
La agresión se habría dado después de una discusión, porque el sujeto las alcanzó en la calle 70 con carrera 46 donde ellas, habrían ido a buscar refugio cansadas de los maltratos y violencia que sufrían en su casa.
Sobre el agresor hasta ahora no hay más detalles, pero TuBarco Noticias Caribe conoció que emprendió la huida y patrullas policiales hicieron plan candado, aunque no ha sido capturado.
Marco Sias es un joven de 20 años que estuvo en coma por cerca de 17 días tras sufrir una caída en su monopatín.
Tras un exhaustivo chequeo médico, Sias fue operado el 22 de noviembre por una hemorragia cerebral y desde entonces entró en un sueño profundo producto de la grave lesione.
Finalmente, el el joven italiano despertó hace un par de días en el Hospital de Brotzu, ubicado en Cagliari y manifestó que Marco Simoncelli lo había salvado.
«Mientras estaba inconsciente, estuve buscando algo entre unas motos que vi y reconocí a Simoncelli. Me chocó, nunca había oído hablar de él ya que no sigo la competencia de MotoGP», contó Sias al periódico L’Unione Sarda.
El joven le describió a sus familiares aquella persona que se le apareció en su «sueño profundo» y que le advirtió que todo estaría bien.
«Un competidor alto, con el cabello rizado, contaba con una perforación y usaba una moto con el número 58», les dio. En ese momento supieron que se trataba de marco Simoncelli estrella del Moto Gp fallecido en un accidente en 2011.
«Me dijo que yo estaba bien y que no tenía que preocuparme porque me iba a despertar», aseguró.
Muerte de Simoncelli
El 23 de octubre de 2011 será recordado como el día en que una de las jóvenes estrellas del Moto GP italiano partió de este mundo por cuenta de un accidente en su vehículo en plena competencia.
Se trata de Marco Sioncelli, piloto de Honda que falleció como consecuencia de un gravísimo accidente sufrido cuando a penas se llevaba a cabo la segunda vuelta del Gran Premio Malasia.
En la pista hubo una fuerte colisión que inclusive involucró al gran Valentino Rossi. Tras el grave impacto, Simoncelli perdió el casco quedando inmóvil prácticamente inerte sobre la pista a sus 24 años de edad.
Cuando el congresista Vicente González se topó con los asaltantes en los túneles del Capitolio hace un año, se quitó la corbata y el pin que le identificaba y echó a caminar, ni muy deprisa ni muy despacio, hasta perderlos de vista. Primero oyó los gritos desaforados, luego empezaron los disparos, y cuando vio a la policía apuntando con pistolas a los hombres y mujeres que trataban de entrar en la Cámara, pensó que cualquier cosa era posible. Temió un baño de sangre. Al poco, los evacuaron y los trasladaron a un búnker. “Estábamos todos juntos, los republicanos y los demócratas, rezando juntos”, cuenta González, texano y demócrata, de 54 años.
El 6 de enero de 2021 una turba de seguidores del entonces presidente Donald Trump marchó hasta el Congreso con el propósito de impedir la confirmación de la victoria electoral de Joe Biden tras una oleada de bulos de fraude espoleada por el propio mandatario. “Vamos a bajar caminando hasta el Capitolio y vamos a animar a nuestros valientes senadores y congresistas”, arengó Trump por la mañana a la muchedumbre a la que había convocado ante la Casa Blanca. “A algunos no los vamos a animar mucho porque nunca recuperaréis vuestro país con debilidad, tenéis que mostrar fuerza y ser fuertes”, añadió.
Pocos minutos después comenzó la invasión de la Cámara, el episodio más violento desde la guerra civil, y Estados Unidos oteó el abismo. Murieron cinco personas, resultaron heridos 140 policías. Sobre las tres y media de la madrugada, con el Congreso ya convertido en una fortaleza, senadores y congresistas se reunieron de nuevo y certificaron el resultado electoral.
Jacob Anthony Chansley, durante su protesta en el interior del Capitolio el 06 de enero del 2021.Manuel Balce Ceneta (AP)
Para el congresista González, el balance, un año después, es mixto. “Conseguimos asegurar una transición pacífica aquella noche, la democracia funcionó”, dice. Sin embargo, “esa gente ha tenido su éxito, no podemos hacer como que no existe. El 6 de enero fue otro 11 de septiembre, uno interno, de americanos atacando a americanos. Ahora tratan de minimizarlo y a los republicanos, salvo algunos héroes, les ha faltado valor político de ponerle límites a las mentiras de Trump”.
No hay barreras estos días en los jardines del Capitolio. Sí trineos y niños que alborotan, caen y ríen a cámara lenta, entorpecidos por la nevada. Recuerdan la escena al ralentí de la guerra de almohadas de la película Cero en conducta. Hacen que parezca inverosímil que hace solo un año, allí mismo, se derramó sangre intentando evitar la confirmación de un presidente. Hoy la seguridad se ha reforzado, la justicia ha actuado (por el momento, 725 imputados y 71 condenados) y el sistema ha resistido, pero el próximo desafío a la voluntad popular del país más poderoso del mundo tal vez no necesite puertas y ventanas.
Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.
Alrededor de un 70% de los votantes de Trump sigue creyendo que Joe Biden llegó a la Casa Blanca gracias al fraude electoral; buena parte de los republicanos que pararon los pies a su presidente en 2020 han sido defenestrados y varios Estados conservadores, como Georgia y Arizona, han impulsado leyes electorales que, de facto, lastran el voto de las minorías y refuerzan el papel de las Cámaras legislativas estatales para anular votos y certificar los resultados. El terreno, en otras palabras, resulta más propicio que hace un año para una cruzada como la que Trump puso en marcha a lomos de un bulo tumbado decenas de veces en los tribunales. Y este bulo, lejos de marchitarse, sigue formando parte del menú habitual de medios como Newsmax o Infowars y de los correos electrónicos que el exmandatario —el favorito de las bases de cara a 2024— envía pidiendo donativos.
Un año después del asalto al Capitolio que conmocionó a EE UU y desconcertó al mundo, la llamada “Gran Mentira” ha arraigado en el país y se ha embarcado en un segundo asalto que se libra, también, a cámara lenta. El movimiento no se encuentra orillado en los márgenes de la sociedad, sino en su centro, de ahí su potencia de tiro. Entre los insurrectos de hace un año había miembros de grupos de extrema derecha como los conocidos Proud Boys o los Oath Keepers, pero la gran mayoría era gente de a pie, algo que rompe los esquemas de los expertos en violencia política y arroja señales preocupantes sobre cómo el repudio al sistema ha gangrenado en parte de la población general.
Donald Trump durante su mitin del 06 de enero del 2021. MANDEL NGAN (AFP)
Robert A. Pape, un reputado estudioso en este campo que dirige el Proyecto en Seguridad y Amenazas de la Universidad de Chicago, ha pasado este año analizando los perfiles de los asaltantes sobre la base de la documentación judicial de los centenares de imputados. “Lo que me sorprendió”, explica por teléfono, “es que había mucha gente que formaba parte de la sociedad mainstream. Este tipo de sucesos solía estar ligado a grupos extremistas, pero si miras las características de la gente que asaltó el Capitolio, alrededor de la mitad eran pequeños empresarios, profesionales cualificados, abogados, arquitectos…”.
Ese perfil, advierte Pape, “encaja además con las encuestas, el número de personas que simpatizan con ese sentimiento de insurrección: representan unos 21 millones de ciudadanos. Es mucho más de lo que se podría esperar de un movimiento marginal”, añade. Y la edad media de los encausados se sitúa en los 41,8 años, cuando la tendencia en los extremistas violentos en Europa, EE UU y Oriente Próximo tiende a situarse en los 20 y 30 años.
El equipo de investigación, cuyas conclusiones fueron publicada primero en la revista The Atlantic, trató de buscar algún patrón que sirviese para explicar las motivaciones, pero no hallaron correlaciones muy evidentes: los insurgentes no procedían de los territorios más trumpistas, no predominaban los rurales, ni tampoco los residentes en condados donde los ingresos de los trabajadores blancos bajaban. La única tendencia clara resultó la demográfica: los vándalos tenían más probabilidad de proceder de territorios en los que la población blanca estaba encogiendo frente a minorías.
“Es la teoría del Gran Reemplazo, la idea de que los blancos están siendo sobrepasados; solía ser algo marginal, pero lo piensa el 75% de esos 21 millones de ciudadanos”, dice Pape. “Cuando ves apoyo de parte de la sociedad a la violencia política ya no tienes el típico problema de seguridad, tienes un grave problema político y social y debes estar preocupado porque las elecciones [legislativas] de 2022 son un barril de dinamita, porque tienes a 21 millones de personas que tienen ese sentimiento de insurrección”.
A Tiffany Polifko, analista conductual de 39 años, le cuesta creer que Biden haya llegado a la presidencia de forma limpia. “Ya sabemos que hubo fraude en muchos Estados y ya estábamos advertidos de que si esa gran cantidad de votos por correo llegaban, todo iba a ser cuestionable”, afirma desde Ashburn (Virginia). Ante el rechazo que esta teoría encontró en los tribunales, Polifko responde que “muchos sencillamente se negaron siquiera a mirar la cuestión, no es que explorasen el asunto”. Shawnda Gorosieta, de 54 años y de la misma ciudad, piensa que no hubo suficiente “supervisión en los votos por correo y no se tabularon de forma correcta”. Para Gorosieta, jefe de proyectos en el sector de la construcción, “es una cuestión también de sentido común: ¿por qué hubo tanta participación en esta elección? ¿De dónde sacaron todos esos votos para Biden? Ni [Barack] Obama logró tantos”.
Las elecciones del 3 de noviembre de 2020 registraron una participación del 66%, la mayor en 120 años. Biden se convirtió, en efecto, en el presidente que obtuvo el mayor número de apoyos en términos absolutos, 81,2 millones de sufragios frente a los 74,2 millones de Trump, que también resultó el segundo candidato más votado hasta ahora, pero esas papeletas no las cuestionan sus votantes. Ninguna de las auditorías realizadas en territorios que fueron críticos para el resultado final ha cambiado las tornas, aunque eso no ha acabado con los recelos.
Seguidores de Trump participan en el mitin de Washington el 06 de enero de 2021.John Minchillo (AP)
Esa cruzada, judicial y política, se estrelló contra los tribunales y contra un puñado de funcionarios y cargos electos, muchos de ellos republicanos, que sencillamente se negaron a participar en la escaramuza. Fue un abogado republicano llamado Aaron Van Langevelde, miembro del Consejo Electoral de Michigan, quien se plantó ante las presiones y emitió el voto decisivo que certificó los resultados en ese territorio bisagra. En Georgia, otra plaza fundamental en la victoria demócrata, fue el secretario de Estado, Brad Raffensperger, quien no cedió a la presión directa del presidente para encontrar esos “11.780 votos” que le faltaban para ganar.
El primero no volvió a ser nominado para el puesto en el Consejo en Michigan y el segundo fue censurado por su partido y retirado de la presidencia del Consejo Electoral del Estado. A Adam Kinzinger, un congresista republicano que votó a favor del impeachment de Trump por incitación a la insurrección, lo repudió buena parte de su familia. Forma parte de la comisión que investiga el 6 de enero en el Congreso, pero ya ha avanzado que no se presentará a la reelección. Y muchos de los candidatos que se presentan a las legislativas de noviembre, cita clave en todo este asunto, se han alineado con Trump.
“Las consecuencias del día del asalto no pueden separarse de las consecuencias de lo que pasó en los meses siguientes, el modo en el que el Partido Republicano no rechazó a Trump y sus tácticas. Tenemos a un 70% de republicanos que cree que Biden ganó mediante fraude. La confianza en el proceso electoral se ha socavado y la falta de confianza en los resultados de las urnas es potencialmente muy peligrosa”, señala Alex Keyssar, historiador de Harvard especialista en elecciones.
El debate sobre la seguridad de las elecciones no es nuevo. Los republicanos siempre han tendido a pedir más restricciones alegando la facilidad de fraude y los demócratas han pedido facilidades arguyendo el menoscabo a las minorías. Ahora, los demócratas tratan de impulsar una ley de ámbito nacional que precisamente amplíe y favorezca la participación en respuesta a las reformas conservadoras aprobadas. Las legislativas de 2022 se han convertido en un capítulo crítico del propio sistema electoral. “Si el partido demócrata no hubiera estado en la mayoría de la Cámara ese día, la elección de 2020 no se hubiese certificado y EE UU sería una república bananera”, apunta González.
El desánimo ha hecho mella en el personal que trabaja en el Capitolio. Más de un centenar de policías habían dimitido hasta diciembre pasado, una cifra muy superior a la de años anteriores. Y las amenazas recibidas por miembros de las Cámaras o su personal escalaron hasta las 9.600 en 2021, cuando no alcanzaban las 4.000 en 2017, según The Washington Post. Para Rich Luchette, asesor del congresista demócrata David N. Cicilline durante 13 años, el asalto de hace un año fue la gota que colmó el vaso. Se encontraba en la oficina de su jefe cuando comenzó el tumulto. De la extrañeza pasó al miedo y del miedo, al enfado. “Llegar a ese punto es algo que me indignó. Un presidente que había estado sembrando desconfianza en el sistema, había acabado llamando a sus seguidores a manifestarse allí ese día. Fue un punto de inflexión, llevaba tiempo pensando en cambiar y aquello me acabó de decidir a dejar el trabajo”, cuenta.
Al igual que la mayor parte de analistas, Luchette está convencido de que, si Trump vuelve a postularse para las presidenciales, será el candidato, “y si pierde de nuevo, rechazará el resultado”. El historiador Keyssar cree que Trump “ha llegado a creerse su propia mentira y para él presentarse en 2024 es una forma de redención”.
Este jueves, en el primer aniversario de aquel día aciago, Biden pronunciará un discurso en el que atribuirá a Trump la “responsabilidad única por el caos y la carnicería”, según avanzó la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki.
El exmagnate barrunta sobre su futuro en Florida y se afana en seguir en el foco. Tenía prevista una rueda de prensa hoy que decidió cancelar en el último momento. Sí mantiene convocado un mitin en Arizona este mes donde promete novedades. El 78% de los republicanos quiere que Trump se presente en 2024, según una encuesta de Quinnipiac University, referente en estos sondeos.
El culto a Trump resiste un año después. El historiador británico James Bryce emprendió a mediados de 1880 un largo viaje para estudiar EE UU y escribió The American Commonwealth, donde advirtió del peligro de que la democracia estadounidense cayese víctima de “un tirano”, pero no “un tirano contra las masas”, matizó, “sino un tirano con las masas”.
Suscríbase aquí a la newsletter de EL PAÍS América y reciba todas las claves informativas de la actualidad de la región
Espoleada por las últimas encuestas, que la encumbran hasta la segunda posición en intención de voto, la ultraderechista Alianza para la Unión de los Rumanos (AUR, acrónimo de oro en rumano) comienza a exhibir sin tapujos el negacionismo que anida en sus filas. La formación considera que el Holocausto fue una “cuestión menor” y rechaza que su estudio se convierta en obligatorio en las escuelas a través de una asignatura complementaria, como ha aprobado el Parlamento. El líder de la formación, George Simion, señaló el lunes que “elevar cuestiones menores a rango de asignatura” —en este caso las muertes de centenares de miles de judíos y romaníes bajo el Gobierno del país, aliado de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial— es “una acción sistemática para socavar la calidad de la educación”. En su opinión, basta con tratar el Holocausto en “lecciones sencillas en materias existentes”.
Un año después de su creación, el partido extremista irrumpió como cuarta fuerza en el Parlamento rumano tras las legislativas de diciembre de 2020. En diciembre pasado, después de una larga crisis política marcada por la pandemia y que se saldó con un pacto de gobierno entre socialdemócratas y conservadores, una empresa demoscópica lo situaba tan solo por detrás del Partido Social Demócrata (PSD) y por delante del Partido Nacional Liberal (PNL), mientras que otro sondeo proyectaba un empate técnico con esta última formación. El partido ultra, euroescéptico y defensor a ultranza de su soberanía frente a la UE y la OTAN, remarca que “si el Ministerio de Educación elude formar a los jóvenes sobre los acontecimientos fundamentales de la cultura y espiritualidad rumanas, sería mejor cambiar su denominación a Ministerio de Reeducación de la Población para el Mercado Global”.
Las polémicas afirmaciones, que se producen a raíz de que el Parlamento de Rumania votara el 16 de noviembre a favor de que la historia del Holocausto sea materia obligatoria en las escuelas, ha generado una gran controversia. El partido ultranacionalista, que votó en contra de la ley, pidió el fin de los “experimentos ideológicos sobre los niños rumanos”, y su posición ha desatado fuertes críticas por parte de sus adversarios políticos.
El líder de los ultras de AUR George Simion en una imagen que colgó en Twitter durante una manifestación en Rumanía. @georgesimion
El representante gubernamental contra la xenofobia y el antisemitismo, el diputado del PNL Alexandru Muraru, ha calificado a la formación de extrema derecha como “una amenaza contra el orden constitucional”. “AUR ha elogiado a criminales de guerra desde la tribuna del Parlamento; ultrajado mediante símbolos la memoria de las víctimas del Holocausto; y sus representantes reproducen de manera frecuente, tanto en Internet como en declaraciones públicas, mensajes antisemitas o niegan y relativizan la Shoá”, ha subrayado el político liberal. Por su parte, el actual hombre fuerte del PSD, Marcel Ciolacu, opina que no se debe proscribir a AUR porque ha recibido la confianza de más de medio millón de ciudadanos. Sin embargo, ha instado a la formación radical a explicar con claridad si condena el Holocausto.
La ilegalización del partido, como insinuó Muraru, no es imposible, pero sí complicada. Esa vía judicial solo se ha utilizado una vez en el país para prohibir al Partido Comunista. Además, los partidarios de las ideas antiliberales y ultraconservadoras de la formación muestran su fuerza en las urnas, pero también en la calle. Hace dos semanas, simpatizantes de AUR, contrarios a las vacunas de la covid-19, violaron el perímetro del Parlamento y dibujaron una esvástica en una bandera de la Unión Europea. Sus partidarios protestaban contra los planes de hacer obligatorio el pasaporte covid en centros de trabajo. Una idea con la que el Ejecutivo pretendía presionar para aumentar la tasa de vacunación, aunque dio marcha atrás rápidamente. En Rumania, algo más del 40% de la población dispone de la pauta completa.
Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.
“¿Cómo puede considerarse un tema menor que pueda impartirse en una sola lección el genocidio, la destrucción de una comunidad por criterios étnicos?”, plantea el Instituto Elie Wiesel, que lucha por conservar la memoria de la Shoá. En Rumania persiste un desconocimiento generalizado sobre las atrocidades cometidas durante la Segunda Guerra Mundial y el papel que jugó este país de Europa del Este. Precisamente, el Instituto Nacional Elie Wiesel para el estudio del Holocausto reveló una encuesta el pasado 23 de diciembre en la que resalta que el 59% de los entrevistados considera al mariscal Ion Antonescu, fiel colaborador de Adolf Hitler, “un gran patriota”. Incluso, un 41% se mostró a favor de su rehabilitación.
Según datos del comité internacional de este centro rumano, que lleva el nombre del premio Nobel, las autoridades locales fueron responsables de la muerte de entre 280.000 y 380.000 judíos y 11.000 romaníes, entre 1940 y 1944. Además, unos 135.000 judíos que vivían bajo control húngaro en el norte de Transilvania también fueron asesinados en el Holocausto. La mayoría de los supervivientes emigraron a Israel durante la dictadura comunista que siguió a la invasión nazi. En la actualidad, en Rumania viven unos 3.000 judíos. “Negar el Holocausto escondiéndose detrás de la inmunidad parlamentaria significa mantener vivo el odio antisemita, cuyas consecuencias políticas llevaron al Holocausto”, subraya el Instituto Elie Wiesel.
Es pronto para sacar conclusiones de las revueltas y enfrentamientos entre manifestantes y representantes del orden que se han extendido por Kazajistán. Pero cabe esbozar el contexto de unas protestas que tuvieron precedentes a menor escala en diciembre de 2011, cuando en la localidad de Zhanaozen los trabajadores del sector petrolero reivindicaron mayores sueldos y mejores condiciones de vida. El resultado fueron muertos, encarcelados y una dura represión. Diez años más tarde, las protestas son mayores y se extienden a las grandes ciudades como Almaty (el mayor centro urbano del país). Como en 2011 la insatisfacción económica y social parece el detonante de las revueltas, sin perjuicio de que se les sumen (o se les hayan ya sumado) otros intereses.
Rico en hidrocarburos y metales, Kazajistán tiene recursos para facilitar una vida desahogada a sus casi 19 millones de ciudadanos. Pero en ese país, que multiplica por cinco la superficie de España, el poder es monopolizado por un conjunto de clanes enquistados en torno a Nursultán Nazarbáyev, que fue presidente del Estado durante 29 años hasta ser sustituido en esta función por Kasim-Yomart Tokáyev en 2019. En aquel “relevo”, Nazarbáyev se convirtió en el “padre de la nación” y se reservó algunas funciones clave como el control de la seguridad nacional.
Tokáyev, que antes dirigió el Senado, no pertenece a la especie de los rapaces del entorno del primer presidente, pero, según medios familiarizados con la clase política del país, ha carecido de determinación para corregir el desequilibrio existente entre una minoría codiciosa y derrochadora y una población con dificultades crecientes para salir adelante. El coronavirus y la incontenible avidez de la élite han agravado la frustración no solo de obreros del sector petrolífero e industrial, sino también de clases medias perjudicadas por la subida de los precios de los alimentos y bienes importados por la esteparia Kazajistán, señalan los medios.
La sensación de injusticia presente en los disturbios de Zhanaozen se mantiene hoy y tal vez se pueda hablar ya de lecciones aplicables a tres países postsoviéticos (Rusia, Bielorrusia y Kazajistán) constituyentes (junto con Kirguizistán y Armenia) de la Unión Económica Euroasiática (formada en mayo de 2014). En Moscú, Minsk y Nur-Sultán, los líderes han hecho apuestas similares por tratar de mantenerse en el poder mediante truculentas construcciones jurídicas. En Rusia, las enmiendas constitucionales de 2020 dan a Vladímir Putin la posibilidad de postularse al puesto de presidente hasta 2036; en Bielorrusia, Aleksandr Lukashenko, en el poder desde 1994, ha supervisado una enmienda de la Constitución (a referéndum el próximo febrero) con la idea de pasar a dirigir una Asamblea Popular dotada de amplios poderes sobre otros órganos, incluida la presidencia del Estado. Pero los acontecimientos en Kazajistán parecen indicar que las construcciones para perpetuarse no garantizan ese fin a los mandatarios longevos y no les libran de sobresaltos. Las imágenes de las estatuas en honor de Nazarbáyev hechas añicos por los manifestantes son un ejemplo.
El presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, envió este miércoles un mensaje al rey de Marruecos, Mohamed VI, en el que afirma que la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental es un “esfuerzo serio y creíble”, y una “buena base” para llegar a un acuerdo en el conflicto, según informó la agencia oficial de noticias MAP basándose en un comunicado del Palacio Real. Steinmeier aprovechó para invitar al monarca a efectuar su primera visita como jefe de Estado a Alemania. Y recordó el compromiso de su país, desde hace años, para encontrar una solución política, “justa, duradera y mutuamente aceptada por todas las partes”.
La invitación del mandatario alemán se produce después de que Marruecos anticipara el pasado diciembre una resolución del conflicto diplomático entre los dos países. Rabat suspendió en marzo el contacto con la Embajada de Alemania en Rabat alegando “malentendidos profundos” en “cuestiones fundamentales” para Marruecos. Sin embargo, el 13 de diciembre la página web del Ministerio de Exteriores alemán publicó un texto sin firma en el que se afirmaba que el plan de autonomía que Marruecos presentó en 2007 ante la ONU constituye “una importante contribución” para resolver el contencioso del Sáhara Occidental. En la misma página se precisaba que la posición del Gobierno alemán respecto al Sáhara Occidental no había cambiado y seguía inscrita dentro del marco de la ONU. No obstante, tras aquella publicación, el ministerio de Exteriores marroquí saludó los “anuncios positivos y las posiciones constructivas” del Gobierno alemán.
En esta ocasión, el mandatario alemán no ha escatimado elogios hacia Marruecos en el escrito enviado a Mohamed VI. Ensalzó “las vastas reformas” emprendidas en el país bajo el auspicio del monarca. Y alabó la implicación de Marruecos en la resolución del conflicto de Libia. Este último punto había provocado tensiones entre los dos países, ya que Marruecos no fue invitado al encuentro internacional celebrado en enero de 2020 en Berlín con la intención de poner paz en el país mediterráneo.
La relación de Marruecos con Berlín se vio alterada desde que el expresidente de EE UU Donald Trump reconoció, en diciembre de 2020, la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. Ese mismo día, Rabat suspendió también de forma indefinida la Reunión de Alto Nivel (RAN) o cumbre bilateral que se había previsto celebrar con el Gobierno español en la capital marroquí para el 17 de diciembre.
Desde entonces, el ministro de Exteriores marroquí, Naser Burita, ha declarado en varias ocasiones que la Unión Europea debe salir de su “zona de confort” para avanzar tras los mismos pasos que ya franqueó Trump. A pesar de los esfuerzos de Marruecos, ningún país occidental ha seguido hasta el momento esa senda.
El portavoz del Ministerio de Exteriores alemán, Christopher Burger, declaró el mes pasado que la posición del Gobierno sobre el Sáhara Occidental no ha cambiado. Y precisó: “La clarificación del estatus del Sáhara Occidental es un proceso que debe tener lugar bajo el liderazgo de Naciones Unidas. (…) Si hay propuestas al respecto por parte de Marruecos, estamos abiertos a ellas. Pero, como he dicho, se trata de un proceso que debe celebrarse bajo los auspicios de Naciones Unidas”.
Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.
Esta situación se registró con mayor complejidad durante los últimos meses del año y en el norte del departamento.
Las vías que conducen a Buesaco, Arboleda, Chachagüí fueron algunas de las carreteras más afectadas por la ola invernal en Nariño.
Noticias Nariño.
La ola invernal fue uno de los factores que marcó al departamento de Nariño durante el 2021, fue así que gran parte de la región estuvo incomunicada por cuenta de los constantes deslizamientos, las carreteras más afectadas entre las que comunican a Pasto con otros municipios.
Esta situación se registró con mayor complejidad durante los últimos meses del año.
Fue así como algunos municipios del norte de Nariño se vieron seriamente afectados por las constantes lluvias.
Un claro ejemplo se evidenció en el municipio de Buesaco, como se recordará, hubo total perdida de la bancada en el tramo vial Pasto- Higuerones.
Otra de las carreteras más afectadas, la del tramo vial entre Túquerres y Samaniego.
Las emergencias se presentaron cerca del municipio de Guachaves, inclusive, las condiciones viales provocaron que un vehículo se fuera al abismo con 4 ocupantes; de los cuales dos lograron salir con vida.
Así mismo, otro de las carreteras que cobró otra vida, es la que comunica al municipio de Arboleda.
Como se recordará, el deslizamiento en el tramo vial en Rosa Florida – Berruecos, acabó con la vida de un maquinista.
Días después, una emergencia similar tambien se registró en el tramo conocido como El Pedregal, de este mismo municipio.
Allí, las intensas lluvias provocaron un fuerte deslizamiento que sepultó a un joven que se desplazaba en motocicleta.
Por otro lado, una de las vías que tambien se vio seriamente afectada, fue el tramo vial San Francsico – Mocoa. Durante este 2021 fueron multiples los deslizamientos y las personas que murieron por cuenta de las pesimas condiciones en que se encuentra.