Shealah Craighead, en una foto de archivo.
Shealah Craighead, en una foto de archivo.Olivier Douliery / POOL

Desde Ronald Reagan era casi una norma no escrita que el fotógrafo oficial de la Casa Blanca publicase un libro con las mejores y más significativas instantáneas del periodo del presidente para el cual trabajaron. Hasta que le tocó el turno a Donald Trump. Como con tantas otras cosas, el 45º presidente de la nación ha dejado una marca indeleble, y no precisamente para bien. Según una información del diario The New York Times publicada este jueves, el único mandatario en sufrir dos impeachments (juicio político para su destitución) pidió a Shealah Craighead que retrasara la publicación de su proyecto para que el republicano pudiera, con fotografías tomadas por ella y de otros fotógrafos de la Casa Blanca, sacar a la venta su propio libro por un nada módico precio de 230 dólares.

Hay más. Tanto George W. Bush como Barack Obama escribieron un prólogo del libro del fotógrafo de turno de su presidencia. En el caso del señor Trump, este pidió parte del adelanto del precio fijado por la editorial para el proyecto de Craighead por escribir el prefacio.

Publicado el pasado diciembre, Nuestro viaje juntos convierte a Trump en el primer expresidente en intentar beneficiarse personalmente del libro planeado por un fotógrafo de la Casa Blanca. Según el rotativo de Nueva York, Craighead ya había asegurado un acuerdo de publicación, incluido un anticipo de seis cifras, cuando notificó a la Casa Blanca que el volumen ya estaba en marcha.

El libro del presidente vendió sus primeras 300.000 copias por un valor bruto estimado de 20 millones de dólares. Se encuentra a la venta en la página web de Winning Team Publishing, la compañía cofundada por Donald Trump Jr. y el agente de campaña republicano Sergio Gor.

“Shea es una fotógrafa con mucho talento que había puesto mucho trabajo”, asegura Stephanie Grisham, quien fue secretaria de prensa de Trump en la Casa Blanca y escribió su propio libro, siempre según el relato del Times. Para Grisham, que se refiere a la fotógrafa por su apodo, es una desvergüenza descomunal lo que ha hecho su antiguo jefe. “Pero entonces me digo a mí misma que este es el tipo que se dedica a vender gorras o lo que sea para recaudar dinero para sí mismo”. Citado por The New York Times, Eric Draper, fotógrafo principal de la Casa Blanca durante el mandato de Bush hijo, asegura que lo sucedido es una falta de respeto hacia Craighead.

La fotógrafa, en una entrevista, dijo no querer comentar de forma pública un asunto que, al fin y al cabo, tiene que ver con un antiguo cliente. Lo que sí confirmó Craighead es que, al menos por ahora, su proyecto para el libro con las fotografías de cuatro años de viajes, discursos, vivencias etc… ha muerto antes de nacer. “Me mantengo apolítica todo lo que puedo, al igual que soy neutral como documentalista histórica”, dijo al Times. “Esa neutralidad me permite ser una aguda observadora”, finaliza el artículo del rotativo de Nueva York.

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La Guerra de Malvinas fue cosa solo de hombres. Eso dice la historia oficial, aunque no sea cierto. Catorce mujeres se subieron a un avión días después del 2 de abril de 1982 y durante los casi tres meses que duró el conflicto con Reino Unido asistieron a los soldados heridos en el frente. Algunas lo hicieron a bordo del buque hospital Almirante Irizar, un rompehielos destinado ahora a la campaña antártica. Otras terminaron en un hospital móvil montado por la Fuerza Aérea en Comodoro Rivadavia, ubicada en el continente a 870 kilómetros de las Malvinas. Sus historias fueron borradas de la memoria bélica por los militares: no recibieron medallas, no se las invitó a los desfiles, no se las consideró excombatientes ni recibieron pensiones.

“Cuando salimos a decir ‘nosotras también estuvimos en la guerra’ nos acusaron de mitómanas, de locas, de mujeres de la vida y otras muchas cosas más”, dice Alicia Mabel Reynoso. En 1982, Reynoso tenía 23 años y era jefa de enfermeras en el hospital de la Fuerza Aérea en Buenos Aires. Cuando la dictadura argentina decidió ocupar las Malvinas, un superior le ordenó reunir a cinco compañeras que estuviesen dispuestas a trabajar en un hospital móvil que sería instalado en el frente. “Busqué a la de terapia intensiva, a la de la guardia, y marchamos hacia las islas. Después, entre las ordenes y contraórdenes, nos dijeron que el hospital se quedaba en Comodoro Rivadavia”, dice Reynoso en una entrevista con EL PAÍS realizada en la capital argentina. Entre las elegidas, estaba Stella Maris Morales. Tenía entonces 28 años. “Corrí a una central telefónica que había en la avenida Corrientes y llamé a mi mamá para decirle que me iba a la guerra. Sentía que estaba haciendo algo importante”, cuenta Morales.

Alicia Reynoso recuerda muy bien aquellos primeros días de la guerra. “Vamos, vamos que se van, vayan a retirar el armamento’, nos dicen. Por ser personal de sanidad y por la Convención de Ginebra no podíamos portar armas, pero ellos nos dieron un arma. No importó mucho, porque mi pistola no tenía cargador, así que fue de adorno. Guardamos la pistola debajo de toda la ropa que llevábamos y en la banderola teníamos manteca de cacao, caramelos, galletitas”, dice. El viaje hacia Comodoro Rivadavia fue otra prueba. “Viajamos en un avión con 300 soldados sentados en el piso y éramos las únicas cinco mujeres. Se pueden imaginar las cosas que nos gritaban los soldados, eufóricos porque se iban a Malvinas y por las cinco mujeres que iban de verde como ellos”.

Reynoso y Morales han llegado a la entrevista con revistas, fotos y documentos. Muestran las portadas donde aparecen vestidas con ropa militar y los titulares inevitables en esa época: “A la guerra con perfume de mujer”. Cuando fueron abordadas por los fotógrafos deambulaban por Comodoro Rivadavía, mientras ayudaban a armar el hospital móvil que había llegado por tierra desde Buenos Aires, 1.700 kilómetros al norte. El 1 de mayo se produjo la primera acción de guerra, y las mujeres chocaron de frente con ella. Mientras la prensa argentina repetía como un mantra “estamos ganando”, ellas vieron en los ojos de los soldados heridos la derrota y el desconcierto.

Un soldado británico revisa a un prisionero argentino luego de la rendición de las fuerzas armadas argentinas, el 15 de junio de 1982.
Un soldado británico revisa a un prisionero argentino luego de la rendición de las fuerzas armadas argentinas, el 15 de junio de 1982. PA Images (Getty Images)

“Cuando empezaron a llegar los soldados nos dimos cuenta de cómo nos estaban mintiendo”, dice Reynoso. “Vi soldados mal alimentados, con ropa que no servía para el clima de donde venían. Eso era violencia, venían con mucha hambre y muy desorientados, sin saber adonde estaban”. Ambas recuerdan las caras de niño de los heridos. “No nos asustamos de las heridas —fracturas expuestas, quemaduras, esquirlas—, pero nos llamó la atención el llamado a la mamá: ‘Llamen a mi mamá, dónde está mi mamá’. Y nosotros teníamos 23 años, no teníamos mucho más. Hicimos la contención que necesitaban, encontraban una mujer vestida igual que ellos, con un olor diferente, con una forma de hablar diferente y que les decía que se tranquilizaran”, cuenta Reynoso.

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El regreso a casa

Cuando Argentina finalmente firmó la rendición, las mujeres regresaron a casa. Se inició entonces una nueva guerra, más íntima, por el reconocimiento. Mientras la dictadura se desmoronaba y la democracia nacía, las mujeres de la guerra desaparecieron de la memoria colectiva.

“Después de la guerra, pedí la baja y perdí el contacto con mis compañeras. Todo lo que significó para mí la guerra, a la que fui muy contenta, fue algo muy terrible. Viví situaciones trágicas sin contención, porque nos conteníamos entre nosotras para poder asistir a los soldados. Cuando estábamos solas llorábamos, rezábamos y nos acordábamos de nuestras mamás”, dice Stella Maris Reynoso. Durante años, la guerra fue para ella un recuerdo sepultado en la memoria. “Hasta que en 2013, Alicia me llama por teléfono y me cuenta que había comenzado una lucha por el reconocimiento. Todavía en esa época, si por ahí contaba que había estado en la guerra me miraban y decían: ‘Está loca, si ahí no hubo mujeres’. Por eso no contábamos, no trataban de locas, no nos creían”, dice.

“Acá parece ser que la guerra es una cuestión de hombres”, se suma Reynoso. “Cuando en 2010 empiezo a hablar se me dijo de todo, hasta me amenazaron de muerte. Un alto oficial de la Fuerza en una reunión dijo que nosotras habíamos ido a alegrar la tropa. Un médico dijo: ‘Qué lastima que no me enteré que estaban las minitas’. Eso no fue hace mucho, ya estaba la agenda de género” en la sociedad, se lamenta. Reynoso y Morales llevaron a los tribunales su pedido para que se las reconozca como excombatientes. Tardaron once años en conseguirlo. En febrero pasado, un tribunal les otorgó la documentación, que ahora exhiben como un trofeo.

Alicia Reynoso y Stella Maris con sus compañeras en los días de servicio.
Alicia Reynoso y Stella Maris con sus compañeras en los días de servicio.Cortesía

“Este papel significa 11 años de lucha”, dice Reynoso. Morales lamenta que a 40 años del inicio de la guerra de Malvinas, la Fuerza Aérea no las haya convocado. “Sucede que para ellos este papel es una derrota. Este papel es un triunfo a la verdad, nos han cerrado muchas puertas, nos han insultado. En un desfile nos echaron por no tener este papel. No peleamos por la plata, pelamos porque estuvimos en la guerra a la par del hombre, nunca atrás, siempre a la par”, dice. Reynoso asiente a su lado: “Yo no fui a alegrar la tropa. Si nos tomaron como un adorno se confundieron”.

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Foto Alcaldía de Cali

El cáncer de colon y recto o cáncer colorrectal, es una de las enfermedades con más incidencia en el país y una de las cinco neoplasias malignas con mayor tasa de mortalidad en Cali. Sin embargo, es prevenible y curable si se detecta a tiempo.

Por esta razón y a propósito del Día Mundial contra el Cáncer de Colon, que se conmemora este jueves (31.03.2022), la Secretaría de Salud Pública Distrital hace énfasis en la necesidad de estar atentos a los factores de riesgo y adoptar hábitos de vida saludable para disminuir la posibilidad de desarrollar esta patología.

A nivel mundial, este cáncer es el tercero que más casos nuevos reporta anualmente, por detrás del de mama y pulmón. Según datos del Observatorio Global de Cáncer (Globocan), en 2020 hubo 1.931.590 nuevos diagnósticos de la enfermedad y una tasa de mortalidad de 9 por cada 100 mil personas.

En Colombia, según datos de la Cuenta de Alto Costo (el fondo colombiano de enfermedades de alto costo), entre el 2 de enero de 2020 y el 1 de enero de 2021, se detectaron 3267 casos nuevos de cáncer de colon y recto, ubicándose en el segundo lugar, por debajo del cáncer de mama y por encima del de próstata.

La tasa de mortalidad a nivel nacional por este cáncer es de 6,03 por cada 100 mil habitantes. En Cali, la cifra llega a 8,57 por cada 100 mil, siendo uno de los tipos de cáncer que más muertes origina, junto al de mama, el de cuello uterino, el de próstata y estómago.

¿Cómo se origina?
El colon, explica el médico cirujano oncólogo Alden Gómez, tiene como principal función absorber el agua y mantener el equilibrio o la hidratación del cuerpo, además de la absorción de electrolitos (sodio y cloro). “No absorbe nutrientes porque estos ya se han absorbido previamente en el intestino delgado”, precisa.

El cáncer ocurre cuando se forman células malignas (cancerosas) en los tejidos del colon. La mayor parte de los casos está relacionada con la aparición de pólipos (crecimientos anormales de células) en el revestimiento de esa zona.

Aunque no todos los pólipos son cancerosos, algunos tienen el potencial de convertirse en cáncer con el paso del tiempo. Detectarlos a tiempo es fundamental para prevenir la enfermedad.

“El principal factor de riesgo para desarrollar cáncer de colon es tener un pólipo adenomatoso, pero existen algunos otros factores: la edad, el consumo de tabaco y alcohol, la obesidad (que es un estado permanente de inflamación), una dieta pobre en fibra y el sedentarismo”, agrega el doctor Gómez.

Los síntomas…
El cáncer de colon y recto puede tener varios síntomas, aunque en sus etapas iniciales es asintomático, comenta el médico oncólogo. Así, una persona puede tener pólipos o incluso haber desarrollado la enfermedad y no saberlo.

“En sus etapas tardías o avanzadas, el paciente puede tener anemia, síntomas de debilidad, puede haber cambios en las heces, que sean más delgadas, que el paciente haga deposición en bolitas o que tenga diarrea por un periodo mayor a dos semanas”, añade el especialista.

Ante estos síntomas u otros como sangre en la materia fecal, pérdida de peso inexplicable o sensación de que el intestino no se vacía por completo, se debe consultar al médico.

Prevención…
El cáncer de colon y recto es uno de los tipos de neoplasias malignas que pueden ser prevenidas e, incluso, tratadas si se detectan a tiempo, con tamizaje mediante colonoscopia o prueba de sangre oculta en heces.

“La mejor manera de prevenir el cáncer es detectando el pólipo o modificando los factores tales como la dieta, que sea rica en fibra; o realizando ejercicio. Buscamos los pólipos mediante una colonoscopia, que idealmente debe ser después de los 50 años en población asintomática”, puntualiza el doctor Alden Gómez.

Fuente: Comunicaciones Secretaría de Salud Pública Distrital


Cinco semanas después del inicio del conflicto, el avance militar de Rusia en Ucrania se ha ralentizado hasta mantenerse sin a penas nuevos avances. Este vídeo explica el punto actual en el que se encuentra la guerra y cuál podría ser el próximo paso del ejército de Vladímir Putin, presidente ruso. Además, desde que el mandatario anunció su incursión militar en el país vecino, los ataques han ido variando ante las dificultades que su ejército ha tenido para tomar ciudades clave como Kiev.

¿Cuáles son las intenciones del alto mando ruso? El periodista de EL PAÍS Óscar Gutiérrez, que cubre información internacional y está especializado en conflictos, analiza las posibles estrategias de Rusia en la guerra ante los problemas que ha encontrado en las últimas semanas para conseguir sus objetivos y los últimos anuncios del Kremlin de retirarse parcialmente de alguna de las zonas que ha atacado como la capital ucrania.

El pasado 25 de marzo el Gobierno de Putin anunció que sus tropas se reagruparían para focalizar sus ofensivas sobre la zona del Donbás, que lleva en conflicto desde 2014, y es una de las regiones más trascendentales en el enfrentamiento entre Ucrania y Rusia. Además, la negociación para la paz entre ambos países se saldó este martes con importantes avances como la intención del Ejecutivo ruso de reducir “drásticamente” sus ofensivas militares sobre Kiev.

Sin embargo, ¿son creíbles los anuncios del alto mando ruso? Gobiernos como el estadounidense o el ucranio recelan de las promesas militares del Kremlin. De hecho, este jueves se han registrado ataques sobre el norte de Ucrania a pesar de los compromisos adquiridos por Rusia ¿Hay retirada de tropas rusas? ¿Son un reagrupamiento para reforzarse? En este vídeo Gutiérrez profundiza en el contexto actual del conflicto y la posible respuesta de la resistencia ucrania ante los movimientos que el Kremlin ha anunciado.

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El ministro de Sanidad peruano, Hernán Condori.
El ministro de Sanidad peruano, Hernán Condori.EL COMERCIO / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO (Europa Press)

En ocho meses de gestión, el presidente de Perú, Pedro Castillo, ha cambiado a 32 ministros, el último este jueves. El Parlamento censuró a Hernán Condori, el ministro de Salud, por no considerarlo idóneo para el puesto, tras lo que el jefe de Estado tiene un plazo de tres días para aceptar la dimisión del funcionario. El nombramiento de Condori fue rechazado por el Colegio Médico del Perú y otras sociedades profesionales a pocas horas de prestar juramento el pasado 8 de febrero, después de la difusión de un par de vídeos en los que aparecía como promotor de pseudociencia y se presentaba como obstetra pese a no tener la licencia para ejercer como tal, sino como médico cirujano.

El Congreso manifestó la “falta de idoneidad y capacidad para el cargo” con 71 votos a favor de la censura, 32 en contra y 16 abstenciones. Durante el debate de la moción, presentada hace una semana por representantes de los partidos conservadores, los congresistas abordaron el cuestionamiento de los gremios médicos, la salida de altos funcionarios del ministerio tras la llegada de Condori, y la disminución de la cantidad diaria de personas vacunadas desde que asumió el cargo. Se trata de la segunda censura de un ministro en lo que va del Gobierno de Castillo, el primero fue el extitular de Educación, Carlos Gallardo.

Condori fue interpelado por el Parlamento el 15 de marzo. El Congreso lo interrogó sobre las publicaciones científicas en las que se basó para promover en Facebook -antes de ser ministro- un costoso producto llamado agua arracimada al que le atribuía propiedades medicinales, pese a que era solo una mezcla de agua purificada y jugo de frutas. Días antes, citado a la Comisión de Salud del Congreso para que respondiera a los cuestionamientos, respondió en tono burlón: “Me presentaron el producto, entré a Google, investigué, hay bibliografía. Es un tipo de agua que puede ingresar con mayor facilidad a través de la membrana celular”.

Añadió, además, que no había vendido el producto, sino que lo usó con un familiar muy enfermo. El día de la interpelación explicó que quería pasar página sobre ese tema y refiriéndose a su pariente dijo que “tiene una enfermedad terrible”. “La ciencia que nosotros hacemos no va a ayudarlo”, sostuvo, insistiendo en el uso del producto como alternativa.

Condori llegó al Gobierno como la cuota del gabinete de la facción cerronista del partido Perú Libre, debido a su cercanía con el político marxista-leninista Vladimir Cerrón, el fundador del partido que afilió a Castillo para lanzarlo como candidato presidencial en 2021. El ministro depuesto este jueves fue director de salud de un distrito en Junín, región en la que Cerrón fue gobernador. La moción de censura también se sustentó en otro vídeo publicitario del médico, que grabó antes de ser ministro, en el que promocionaba un aparato para diagnóstico de cáncer de cuello uterino “en un minuto”, pese a que no es especialista en ginecología u oncología.

El Colegio Médico del Perú, que tiene pendiente resolver investigaciones contra Condori, recibió a mediados de marzo otra denuncia por una posible violación al código de ética, cuando durante un viaje al sur de Lima subió a un helicóptero a una niña enferma y la cargó hacia una ambulancia cuando llegaron a Palacio de Gobierno, para mostrar a la prensa que estaban agilizando su traslado a un hospital pediátrico de la capital. “Es una exposición contra la dignidad del paciente”, explicó entonces Raúl Urquizo, el decano del gremio, a la emisora Radioprogramas.

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Casi toda la bancada de Perú Libre votó contra la censura de Condori, aunque algunos optaron por la abstención; mientras que el Partido Morado (centro-derecha) y Juntos por el Perú (izquierda moderada) estuvieron a favor de la censura. Los partidos conservadores, como promotores de la moción de censura, también votaron por su salida. Durante el debate de la censura, la congresista Flor Pablo, del Partido Morado, afirmó que Condori no tenía cualidades profesionales ni éticas, y responsabilizó a Castillo por haber reemplazado al anterior ministro, Hernando Cevallos, que tenía “una alta capacidad de diálogo”. “Hubieran puesto a alguien que fuera igual o mejor: en este momento necesitamos a los más calificados en ese cargo”, remarcó la legisladora.

El Gobierno de Castillo se enfrenta desde el lunes a una huelga de transportistas y agricultores en varias regiones, como una medida contra el alza de precios de los combustibles y los fertilizantes, pero la zona más afectada este jueves por los bloqueos es la Carretera Central. El lunes, el presidente se salvó de ser destituido por el Congreso, pero otra crisis escaló rápidamente. La región Junín, donde viven miles de sus electores, reclama que el mandatario -que ofreció mejoras para los transportistas y la agricultura familiar- los ha abandonado.

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“Le propongo un ejercicio”, dice Sergio Marroco, veterano de la Guerra de Malvinas. “Imagine que está 74 días sin bañarse y con la misma ropa. Solo eso. No piense en el frío, en que vive mojado y que tiene mucha hambre. Cuando caí prisionero, me bañé seis veces en un mismo día, y fui uno de los tantos que tiramos la ropa por la borda. El olor de mi propia ropa no lo olvido. Ahora me baño tres veces por día, y en lugares calurosos me cambio la ropa hasta cuatro veces. Eso fue la guerra para mí, no te olvidás más”. En 1982, Marroco cumplía con el servicio militar obligatorio en el Batallón de Infantería de Marina Nº 5, el BIM 5, como se lo conoce popularmente en Río Grande, provincia de Tierra del Fuego, a 2.500 kilómetros al sur de Buenos Aires. Tenía 19 años y lo mandaron como soldado raso a Malvinas.

Marroco dice que en 1982 eran todos “pibes jovencitos, muy tiernos”. “Todavía jugábamos con gomeras”, recuerda y hacían “la colimba”. Así se le decía en Argentina a la milicia obligatoria, por “corre, limpia, barre”. Los jóvenes sin preparación militar eran mano de obra gratuita en los cuarteles, y con esa carga simbólica llegaron a las islas. “Una institución castrense tiene una pirámide de mando y la base más grande era el soldado conscripto. El personal de carrera dirigía y, para ellos, nosotros no éramos parte de la institución. Tenías soldados profesionales y pibes que fueron a dar una mano, porque nunca habíamos tenido un fusil en la mano”, dice Marroco.

40 años después del inicio de la guerra contra Reino Unido, la línea entre profesionales y colimbas es la que aún estructura los centros de excombatientes de Malvinas. En Argentina hay 254 asociaciones. Solo en la Ciudad de Buenos Aires existen 11 centros, y 91 en la provincia del mismo nombre. En el resto del país, distritos como Córdoba tienen 15. El denominador común es que conscriptos y militares de carrera no se juntan. Y eso dibuja también los discursos de cada centro. Los primeros nacieron como cobijo entre pares, para reivindicar los derechos de los excombatientes y, sobre todo, oponerse a la estrategia de “desmalvinización” que usó la transición democrática para enterrar los símbolos de la dictadura. Los segundos izan la bandera del honor castrense, hablan de gesta histórica y son poco propensos a la autocrítica.

“Todavía quedan esas rispideces entre los que eran soldados y el personal de cuadro. El problema es cómo separar ahora que ese personal de carrera era parte de una dictadura”, dice Marroco. Y asegura que la única excepción a la regla de la división es el Centro de Veteranos de Guerra de Río Grande que integra. Allí conviven ambos bandos. “Hay héroes que fueron pibes que estaban en su barrio y también hay personal militar”, explica.

Marroco, como muchos de sus compañeros, supieron de torturas y maltratos a los soldados, pepetrados por sus superiores. Fue la extensión de la lógica del terrorismo de Estado bajo la figura del fuego amigo. El Cecim, uno de los primeros centros de excombatientes de Argentina , fundado en 1983 en la ciudad de La Plata (60 kilómetros de Buenos Aires), presentó desde el principio denuncias judiciales contra los oficiales. “Impulsamos causas para que se condene a los militares que estaquearon a conscriptos y a ingleses que cometieron crímenes de guerra”, asegura Mario Volpe, miembro del Cecim. Otros centros no quieren ni siqiuera oír hablar de enjuiciar a sus compañeros de armas.

La dictadura argentina envió a Malvinas unos 23.000 combatientes, de los cuales más de 12.500 eran jóvenes de entre 18 y 20 años, en general nacidos en 1962 y 1963. La posguerra fue dura para ellos. En junio de 1982, el Gobierno de facto se tambaleaba. Había fracasado en su huida hacia adelante y la Plaza de Mayo ya no reunía a decenas de miles embriagados de nacionalismo y gritando ‘vivas’ al dictador Leopoldo Galtieri. Los soldados se contagiaron del descrédito general de las Fuerzas Armadas, responsable de decenas de miles de asesinatos desde su llegada al poder en 1976. Como integrantes del bando derrotado, la dictadura los devolvió al continente por la puerta de atrás.

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En la guerra de Malvinas, terminada el 14 de junio de 1982, murieron 650 argentinos y 255 ingleses. Días después de volver a casa, los soldados argentinos recibieron por escrito una orden de las Fuerzas Armadas en donde se les pedía, en “nombre de la Patria”, un “nuevo esfuerzo”. Los soldados no debía hablar sobre su experiencia en combate, ni ser “imprudentes” con opiniones acerca de la guerra. Se les pedía también que no se “dejasen llevar” por noticias alarmantes para “perpetuar así de forma heroica cómo nuestros soldados dieron la vida por la soberanía nacional”.

El proceso de desmalvinización siguió durante la democracia. Fue una estrategia para dar vuelta la página de la dictadura, pero a costa del silencio y la invisibilidad de sus protagonistas. “El único espacio que encontramos para poder hablar de estos temas fue en los centros de veteranos”, dice Marroco. “Era el único sitio donde no me miraban como a un loco. Ese que estaba al lado se cagó de hambre como yo, se congeló igual que yo, le tiraron tiros como a mí, mató gente. Son cosas difíciles de hablar con alguien que no vivió eso”.

Los sucesivos Gobiernos democráticos liberaron poco a poco el corsé de la posguerra. Los excombatientes lograron pensiones equivalentes a tres pensiones mínimas, además de otros beneficios. Las pensiones provocaron otra grieta, entre aquellos que habían luchado en Malvinas y los soldados “continentales”, que habían participado del conflicto desde la retaguardia, sin pisar el archipiélago.

Durante los últimos años, la identificación de los argentinos enterrados sin nombre en el cementerio isleño de Darwin sirvió para cicatrizar heridas. El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) y la Cruz Roja pusieron nombre en 2017 a 115 soldados que compartían una fosa común con 121 cuerpos. En septiembre del año pasado, en tanto, identificaron otros seis cuerpos, todos soldados argentinos que murieron a bordo de un helicóptero Puma que trasportaba explosivos y fue alcanzado por un misil británico.

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Foto Alcalía de Cali

Tras las fuertes precipitaciones en la tarde de este jueves 31 de marzo de 2022, la Alcaldía de Cali, a través de la Central de Monitoreo del Sistema de Alertas Tempranas Inteligentes y Comunitarias, Satic, reportó crecientes en algunas quebradas y ríos del territorio.

De acuerdo con la geógrafa Srahyrlandy Rocío Díaz, de la Secretaría de Gestión del Riesgo de Emergencias y Desastres, en el sector de Pance se presentaron lluvias muy fuertes desde las 2:20 de la tarde, “lo que de acuerdo con nuestros sensores humanos Satic del sector, generó un crecimiento súbito del nivel del río. Además, se presentaron inundaciones en vías de Pueblo Pance, San Francisco y La Vorágine”.

A lo que se sumó un leve desbordamiento hacia el Ecoparque de Pance, entrada 3. Entre tanto, las quebradas Guarrús y Arboleda registraron crecientes sin desbordamiento. Aunque las fuertes lluvias provocaron avenidas torrenciales en las vías aledañas.

Igualmente, explicó la Geógrafa, el río Pichindé, a la altura del corregimiento Los Andes, mostró un leve aumento del nivel, sin novedades especiales en la zona. Mientras que en el río Cañaveralejo se evidenció también un aumento del nivel.

“De acuerdo con datos de la estación Cañaveralejo de la CVC: tuvimos una precipitación acumulada de 53 mm en 40 minutos, entre las 2:40 p.m. y las 3:20 p.m. Lluvia máxima de 22.80 mm en 10 minutos”, agregó la geógrafa Srahyrlandy Rocío Díaz.

Es importante recordar que se mantiene la alerta naranja por el alto nivel del río Cauca en el territorio. A esta hora (5:30 p.m.) registra un nivel de 10.12 metros.

La Alcaldía de Cali, bajo directriz del mandatario Jorge Iván Ospina Gómez, mantiene activado un Plan de Contingencia y Emergencia en toda la capital vallecaucana y se continúa con las acciones de prevención en articulación con otros organismos distritales como Infraestructura Vial, Dagma, Emcali y Movilidad, entre otros, junto a los organismos de socorro.

Se le hace un llamado a la comunidad para que siga las recomendaciones y permanezca atenta a cualquier eventualidad. Asimismo, a no creer en falsos mensajes que solo pretenden generar pánico. Siga las redes oficiales de la Alcaldía de Cali, la Secretaría de Gestión del Riesgo, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres UNGRD, el IDEAM y la CVC.

Fuente: Ximena Payán / Alcaldía de Cali

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