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El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha anunciado este lunes que emitirá una orden ejecutiva para prohibir “las inversiones, el comercio y la financiación de personas estadounidenses hacia, desde o las regiones separatistas de Donetsk y Lugansk”, en el este de Ucrania. Biden reacciona así a la decisión del presidente ruso, Vladímir Putin, de reconocer la independencia de esos dos territorios.

El líder estadounidense ha convocado al equipo de Seguridad Nacional en la Casa Blanca este lunes, el tercero de febrero, en el que el país celebra la fiesta federal del Día de los Presidentes. También ha hablado por teléfono con los mandatarios de Ucrania, Volodímir Zelenski, y Francia, Emmanuel Macron, y con el canciller alemán Olaf Scholz. En un comunicado emitido por la Casa Blanca tras esos intercambios, Washington especifica que esa orden “también proporcionará autoridad para imponer sanciones a cualquier persona que opere en esas zonas de Ucrania”. “Los Departamentos de Estado y del Tesoro darán más detalles en breve. También anunciaremos en breve otras medidas relacionadas con la flagrante violación de los compromisos internacionales de Rusia que se ha producido hoy [este lunes]”, añade el escrito.

La Casa Blanca ha especificado que esas medidas “son independientes y se sumarían a las rápidas y severas sanciones económicas”, de las que vienen hablando las autoridades estadounidenses desde hace semanas, y que, aseguran, han estado “preparando en coordinación con los aliados y socios para el caso de que Rusia se decida a invadir Ucrania”. “Seguimos consultando estrechamente con nuestros aliados y socios, incluida Ucrania, sobre los próximos pasos y sobre la actual escalada de Rusia a lo largo de la frontera”, concluye el comunicado.

Por la mañana, el Kremlin había anunciado que Putin estudiaría la petición de mayor autonomía de las autodenominadas repúblicas “ante el bombardeo masivo de su población”. “Con todo esto en mente, el presidente de Rusia dijo que tenía la intención de firmar un decreto relevante en un futuro próximo”, en referencia a un texto que avale la independencia de estos territorios. Putin ha anunciado su decisión a Macron y a Scholz por teléfono.

Luego ha ofrecido en Moscú un discurso televisado en el que ha recurrido a argumentos históricos para defender la importancia de Ucrania para Rusia. Durante su intervención de 40 minutos, Putin ha acusado a Kiev de ser una “marioneta” de Estados Unidos. Ha definido el país como un Estado fallido y ha acusado a sus dirigentes de llegar al poder gracias a un golpe, la revolución del Maidán que hace ocho años derribó a un presidente aliado del Kremlin.

El Secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, dijo la semana pasada que el reconocimiento que ha llegado hoy para los territorios separatistas del este del país “socavaría aún más la soberanía y la integridad territorial de Ucrania, constituiría una grave violación del derecho internacional, y pondría en duda aún más el compromiso declarado de Rusia de continuar con la diplomacia para lograr una resolución pacífica de esta crisis”. También insistió en que Estados Unidos y sus aliados están preparados para una respuesta “rápida y firme”.

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La Administración de Biden también ha asegurado que dispone de “información creíble” que probaría que Rusia ha elaborado una lista de personas a las que “matar o mandar a campos [de detención] tras la ocupación militar” en Ucrania. Así se lo ha comunicado una funcionaria estadounidense en Naciones Unidas en una carta enviada a Michelle Bachelet, Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos.

Por la mañana, Jake Sullivan, asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, ha advertido en una entrevista televisiva que, según los datos de sus servicios de inteligencia, un ataque ruso a Ucrania sería “extremadamente violento”. El ataque, ha añadido, puede llegar en cuestión de horas. Sullivan ha explicado que Estados Unidos no espera una “guerra convencional” entre dos ejércitos, sino que Rusia buscaría “reprimir, aplastar y dañar” a la población.

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El Kremlin ha anunciado este lunes que el presidente Vladímir Putin reconocerá “en un futuro próximo” las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk en el este de Ucrania. Se trata de una señal de alto voltaje que aboca a un agravamiento de la crisis en la antigua república soviética. El Gobierno ruso ha difundido un comunicado donde explica que el líder ruso había recibido la petición de las autodenominadas repúblicas “ante el bombardeo masivo de su población”, y “con todo esto en mente, el presidente de Rusia dijo que tenía la intención de firmar un decreto relevante en un futuro próximo”, en referencia a un texto que avale la independencia de estos territorios. Putin anunció su decisión al presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Olaf Scholz, por teléfono.

Poco antes del reconocimiento, los participantes en el Consejo de Seguridad celebrado de urgencia este lunes ya le habían animado a que lo hiciera. “A Ucrania no le hace falta este territorio”, justificaron varios ministros de Putin durante la escenificación del nuevo capítulo que se abre en una guerra que ha desgarrado al país del este desde hace ocho años. “Supone el reconocimiento [de esos territorios], no la incorporación a Rusia”, subrayó Putin sobre una región atrapada en el vacío internacional desde hace mucho tiempo.

Nadie se salió del guion durante la reunión del Consejo de Seguridad, convocado de urgencia por el presidente para abordar esta espinosa cuestión y retransmitido en directo a toda la población para dar mayor dramatismo al momento. Uno tras otro, los intervinientes acusaron al Gobierno de Ucrania de bombardear a su propia población y de sabotear sus infraestructuras básicas. Putin preguntó al negociador principal de la parte rusa con Ucrania, Dmitri Kozak, si había perspectiva de que progresasen las negociaciones con Kiev y concediese un estatus especial a la región del Donbás. “No, no quieren”, respondió Kozak, quien también había sido responsable de culminar la anexión de Crimea a Rusia en 2014. “Ni occidente ni Ucrania necesitan al Donbás”, agregó, frase que también repitió el expresidente Dmitri Medvédev.

El reconocimiento abre la puerta a que el Gobierno ruso legitime ante su población la posible introducción de sus tropas en la región oriental de Ucrania con el pretexto de defender a los ciudadanos rusófonos. Unas 14.000 personas han perdido la vida en la guerra desde que irrumpieron paramilitares rusos en la ciudad de Sloviansk en abril de 2014. A diferencia de Crimea, Moscú evitó todo este tiempo la anexión de la región o su reconocimiento, y abogó por que Kiev le concediese un estatus especial que para el Gobierno ucranio habría comprometido su soberanía. Kiev siempre insistió en que los acuerdos de paz de Minsk de 2015, firmados para propiciar un alto el fuego en el territorio del este, también incluyen la retirada de todos los grupos armados del Donbás y la recuperación de sus fronteras. Además, en estos ocho años, Moscú ha concedido más de 700.000 pasaportes rusos a los ciudadanos de Donetsk y Lugansk.

Durante su intervención, el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, subrayó que la crisis de Ucrania evolucionará según lo hagan las relaciones de Moscú y Washington, y reiteró que Estados Unidos y la OTAN “simplemente ignoran las cuestiones clave que preocupan a Rusia” sobre su seguridad, donde citó exigencias como la expulsión de la Alianza Atlántica de los países del este que se incorporaron tras 1997 y el veto a la adhesión de Georgia, Moldavia y la propia Ucrania.

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Desde que los servicios de espionaje estadounidenses detectasen el rearme ruso en la frontera ucrania en noviembre, estos meses han sido frenéticos para la diplomacia internacional. Por Moscú han pasado los líderes de Alemania y Francia, y Ginebra acogió un encuentro entre el mandatario ruso y el presidente estadounidense, Joe Biden.

Putin declaró durante la reunión del Consejo de Seguridad que había hablado hasta la madrugada del lunes con el presidente francés, Emmanuel Macron, y este le garantizó que había “ciertos cambios” en la posición estadounidense. El ministro de Exteriores ruso prometió aclarar esta semana de qué está dispuesta a hablar la Casa Blanca con el Kremlin. Lavrov, que abogó por seguir negociando las exigencias del Kremlin a occidente, se reunirá con su homólogo estadounidense, Antony Blinken, el 24 de febrero en Ginebra.

Una de las propuestas que se han planteado a Moscú es el aplazamiento de la entrada de Ucrania en la OTAN. Al hablar sobre ello, Putin se rio abiertamente. “La moratoria no es una concesión”, dijo el mandatario y dijo que es cuestión de tiempo su adhesión, solo que el país no “está aún preparado” desde el punto de vista de Washington. El discurso sobre la amenaza ucrania para Rusia lo reforzó su ministro de Defensa, Serguéi Shoigú, al declarar que Kiev “tiene más posibilidades de crear armas nucleares que Corea del Norte”.

Una de las cuestiones por aclarar es cómo encajará Rusia las sanciones que impongan Estados Unidos y la Unión Europea. “Llevamos muchos meses preparando la sustitución de las importaciones y el cálculo de riesgos”, dijo el primer ministro ruso, Mijaíl Mishustin. Esta política, que comenzó con los alimentos al estallar el conflicto en 2014, ha tenido resultados dispares hasta ahora.

Todos los miembros del Consejo de Seguridad respaldaron el reconocimiento de Donetsk y Lugansk. “No veo otro camino, mandamos un mensaje poderoso al mundo ruso”, dijo Lavrov. La anécdota llegó en el momento en que el responsable del espionaje exterior, Serguéi Naryshkin, se puso nervioso y Putin le reprendió. “¿Apoyaré o apoyo?”, le repitió varias veces hasta que el alto cargo acertó con las palabras.

Kiev desmiente haber invadido territorio ruso

El anuncio del Consejo de Seguridad ruso fue acompañado por todo tipo de acusaciones contra Kiev, entre ellas que había introducido saboteadores en territorio ruso ese mismo día y que estaba reforzando sus tropas con combatientes islamistas de Oriente Medio y los Balcanes.

El Ministerio de Defensa publicó un comunicado en el que aseguraba haber abatido a cinco militares ucranios y destruido dos transportes blindados BMP en la madrugada del lunes. “El destacamento fronterizo del Servicio de Seguridad de Rusia (FSB) solicitó refuerzos a las fuerzas armadas rusas del Distrito Militar Sur. Durante el enfrentamiento por la evacuación de emergencia de un grupo de sabotaje, dos vehículos de las Fuerzas Armadas de Ucrania entraron en la frontera estatal de la Federación Rusa”, decía el Ministerio, que también atribuye a un proyectil de Kiev la destrucción esta misma jornada de un puesto del FSB ruso ubicado a unos 150 metros de la frontera. En ambos casos no hubo víctimas rusas, según la información de Moscú.

Kiev desmiente rotundamente estas informaciones. El secretario del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa ucranio, Oleksiy Danilov, remarcó durante un acto que sus fuerzas armadas devolverían el fuego “únicamente si estuviera amenazada la vida de nuestros militares”. “Pueden fantasear todo lo que quieran (…) el mundo está listo para esto. El deseo de la Federación de Rusia de provocarnos no funcionará”, advirtió Danilov.

La gravedad de la situación en el Donbás y en Ucrania en general entró en una nueva fase el pasado 17 de febrero, cuando se intensificaron los bombardeos en la línea de combate. Kiev mostró imágenes aquel día de varios edificios civiles que habían resultado alcanzados, incluida una escuela infantil donde había niños en ese momento. Un día después, los jefes de las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk decretaron la evacuación de mujeres y menores a Rusia en sendos vídeos que, según la información contenida en sus metadatos, habían sido grabados el 16 de febrero, justo en la víspera de intensificarse las violaciones del alto el fuego.

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Zelenski informa a Macron del deterioro de la situación en el Donbás

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, informó este sábado a su homólogo francés, Emmanuel Macron, del deterioro de la situación en el este del país, donde desde hace días los militares ucranios y separatistas prorrusos se acusan de ataques con armamento pesado.

«Sostuve una conversación urgente con el presidente Emmanuel Macron», escribió Zelenski en su cuenta de Twitter tras participar en la Conferencia de Seguridad de Múnich. El mandatario ucranio agregó que le había contado a su homólogo galo el agravamiento de la situación en la línea de separación de fuerzas en el este del país, las pérdidas que ha tenido Ucrania y un ataque de los rebeldes contra políticos y periodistas extranjeros. «Discutimos la necesidad y las vías posibles para una desescalada inmediata y un acuerdo político-diplomático», escribió Zelenski en su mensaje.

Dos soldados ucranios murieron este sábado por heridas de metralla tras sendos ataques rebeldes con piezas de artillería, mortero y lanzagranadas, mientras un civil resultó herido al otro lado del frente.

Además, el ministro del Interior, Denis Monastirski, y un grupo de reporteros extranjeros tuvieron que buscar refugio tras ser objeto de un ataque cuando inspeccionaban una zona cercana al frente.

Las autoridades de las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk también denunciaron numerosas violaciones del alto el fuego por parte de Kiev, al que Moscú acusó de genocidio de la población prorrusa. Uno de los bombardeos con proyectiles de mortero alcanzó los suburbios de Donetsk, según los separatistas, que también denunciaron acciones subversivas contra la infraestructura civil.

Macron mantendrá este domingo una conversación telefónica con el líder ruso, Vladímir Putin, para abordar las tensiones en el este de Ucrania. (Efe)



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Los ciudadanos de las provincias ucranias de Donetsk y Lugansk viven una situación inédita en ocho años de guerra. Un día después de instar a la evacuación de mujeres, niños y ancianos, sus hombres han sido llamados este sábado a una movilización general por los dirigentes prorrusos de las autoproclamadas repúblicas y se ha prohibido abandonar la región a todo varón de entre 18 y 55 años. Son medidas de guerra total que llegan tras un conflicto que ha dejado unos 14.000 muertos desde que comenzó en 2014.

Kiev estima que las fuerzas de ambas regiones suman unos 30.000 combatientes. “Llamo a mis compatriotas que están en la reserva a que acudan a las oficinas del comisario de guerra”, ha anunciado a través de un nuevo vídeo el jefe de la zona de Donetsk, Denis Pushilin. El día anterior divulgó otra grabación en la que justificaba sacar de la zona a los civiles más desprotegidos ante la posibilidad de un inminente ataque del Ejército ucranio. Sin embargo, el anuncio levantó sospechas muy pronto: los metadatos del archivo reflejaban que había sido grabado el 16 de febrero, un día antes de intensificarse las hostilidades en la línea de contacto, y Pushilin se dirigía a la población en su mensaje con un explícito “hoy, 18 de febrero”.

Las autoridades de Lugansk también han llamado a la movilización general y han ordenado a las empresas “llegar a un acuerdo con los trabajadores, pagar sus salarios y asegurarse de que acudan a los puntos militares en las fechas señaladas en las órdenes de movilización”. A media tarde, horas después de la publicación del decreto, unas 3.000 personas se habían acercado a sus puestos, según el comisario militar de Lugansk, Andréi Gubánov, una cifra pequeña frente a los 1,4 millones de personas que estimaban en 2019 las autoridades separatistas que vivían en la provincia rebelde, con 440.000 residentes solo en la capital.

A la llamada a las armas y la evacuación se ha sumado también un retorno a la economía de guerra. El Gobierno prorruso de Donetsk impuso un límite de 10.000 rublos (114 euros) al sacar efectivo de los cajeros. El banco central que crearon los separatistas a raíz de la guerra opera con la divisa rusa y no con las grivnas ucranias, y justificó este corralito “con el fin de garantizar la provisión ininterrumpida de efectivo a los ciudadanos durante el periodo que dure el régimen especial de operaciones”.

Una cola para sacar dinero de un cajero, este viernes en la ciudad de Donetsk.
Una cola para sacar dinero de un cajero, este viernes en la ciudad de Donetsk.ALEXANDER ERMOCHENKO (REUTERS)

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A pesar de la urgencia con la que se anunció la evacuación y que prometían llevar a Rusia unas 700.000 personas, los separatistas anunciaron el sábado por la mañana que hasta ese momento habían abandonado ambas regiones unos 6.600 ciudadanos, incluidos 2.400 niños.

Los dirigentes de las regiones separatistas, con los que se niega a negociar directamente Kiev por considerar que son el brazo del Kremlin en la región, aseguran que una invasión del Ejército ucranio es inminente, aunque el Gobierno de Volodímir Zelenski ha negado esto reiteradamente desde que en noviembre comenzó a aumentar la tensión con el despliegue ruso alrededor de sus fronteras. El ministro de Defensa ucranio, Olekssi Reznikov, ha señalado que sus servicios de espionaje estiman que las Fuerzas Armadas de Rusia suman ya 129.000 militares y armamento pesado alrededor de su país.

El Gobierno ucranio advierte de que Rusia podría forzar su intervención a través de la fabricación de un pretexto. Horas después del anuncio de la evacuación comenzaron a producirse una serie de incidentes cuya autoría atribuyeron a Kiev los separatistas. En un parking vacío de Donetsk explotó el coche de un jefe de la milicia, Denis Sinenkov, y luego se registraron otros estallidos en una subestación acuífera justo cuando eran grabadas en directo en plena noche por un equipo de la agencia estatal rusa News Front. Las autoridades afirmaron que unos 1,8 millones de personas podrían quedarse sin agua potable y acusaron del supuesto sabotaje al grupo de extrema derecha ucranio Pravy Sektor, una de las agrupaciones a las que achacan la caída del presidente prorruso Viktor Yanukóvich, en 2014, por las protestas europeístas del Maidán.

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Draghi pide a la UE que las posibles sanciones a Rusia no incluyan la energía

El primer ministro italiano, Mario Draghi, ha dicho este viernes que su Gobierno ha solicitado a la Unión Europea que las eventuales sanciones que se impongan a Rusia, si se concreta una invasión en Ucrania, se concentren «en ciertos sectores, sin incluir la energía», de la que su país depende enormemente.

«Italia está totalmente alineada con la posición de otros países, estamos debatiendo las sanciones en el seno de la UE y hemos dado a conocer nuestro punto de vista. Creemos que deben concentrarse en ciertos sectores, sin incluir la energía», ha dicho Draghi en una rueda de prensa tras la celebración de un Consejo de Ministros.

«Todas las sanciones que impactan indirectamente en el mercado energético tienen un mayor impacto en el país que más gas importa. E Italia solo tiene gas, no tiene nuclear y carbón, por eso está más expuesta», ha añadido.

El expresidente del Banco Central Europeo ha subryado que su Gabinete estudia «cómo Italia puede seguir abasteciéndose de otras fuentes si dejara de disponer de las de Rusia» y ha reconocido que el Kremlin «ha mencionado la posibilidad de garantizar el suministro de gas a Italia y aumentarlo si es necesario».

«Esto habrá que verlo, en el marco de los compromisos con los otros aliados. Agradezco la oferta, pero sigue siendo una cuestión que tenemos que estudiar», ha comentado.

Draghi ha indicado que el presidente ruso, Vladímir Putin, ha pedido una reunión de ambos, que aún no tiene fecha pero que «será dentro de poco».

Finalmente, reiteró la importancia de que «haya una posición firme frente a un [eventual] ataque en Ucrania», pero ha admitido que sería ideal que Ucrania y Rusia resuelvan su conflicto por la vía del diálogo. (Efe)

Foto: ANDREAS SOLARO / AFP



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El Parlamento ruso ha aprobado este martes reconocer a las autoproclamadas repúblicas separatistas de la región del Donbás (Donetsk y Lugansk). La Duma Estatal ha votado “el envío inmediato” de esta iniciativa al presidente Vladímir Putin, que siete años después de la firma de los pactos de paz de Minsk que sentaron en 2015 las bases de un alto el fuego entre las fuerzas leales a Kiev y los rebeldes prorrusos en el este de Ucrania, ha movido ficha ante el limbo legal en el que se sumió el Donbás, otra región del antiguo espacio soviético, que como Abjasia, Transnistria y Osetia del Sur no son reconocidas internacionalmente. La Duma votaba este martes dos proyectos de ley: uno propuesto por el partido de Putin, Rusia Unida, que instaba a que el borrador fuera revisado antes por el ministro de Exteriores. El otro, introducido por el Partido Comunista en enero, solicitaba acudir directamente al presidente. Esta última iniciativa ha ganado con 351 votos frente a los 310 de la presentada por la formación gubernamental.

Rusia ha emprendido este paso justo al mismo tiempo que Putin ha recibido en Moscú al canciller alemán, Olaf Scholz, en su primera visita oficial al país. El líder germano ha acudido al encuentro con la intención de escuchar de boca de Putin la promesa de que el Kremlin comenzará a rebajar la tensión bélica. Scholz se ha encontrado con la noticia del regreso a sus bases de varias unidades rusas que ya han completado sus maniobras, pero el anuncio de la Duma supone un golpe mortal para los pactos de Minsk, de los que Berlín ha sido su gran valedor todos estos años.

El presidente de la Cámara baja rusa, Vyacheslav Volodin, ha explicado que esta iniciativa legislativa permitirá proteger a los habitantes de Donbás de lo que consideró “amenazas externas”. Además de armas y suministros, como han reconocido desde las propias milicias, Moscú ha entregado en la zona más de medio millón de pasaportes rusos desde que comenzó la guerra en 2014, lo que le sirve de casus belli frente al Gobierno ucranio, al que acusa de armarse con la OTAN para intentar retomar en un futuro esta región o Crimea, que sí goza de un reconocimiento pleno por Moscú ―pero no internacional― como parte del país desde su anexión en marzo de 2014.

Las tropas rusas regresan a sus guarniciones militares.Vídeo: REUTERS

El reconocimiento de Donbás puede suponer el fin de los pactos de Minsk. El ministro de Exteriores de Ucrania, Dmitro Kuleba, ha dicho este mismo martes que si esto sucedía, “Rusia se retirará de facto y de iure de los acuerdos con todas las consecuencias correspondientes”. La Rada Suprema (Parlamento) de Ucrania ha hecho un llamamiento a la comunidad internacional “a no aprobar ninguna decisión de la Federación de Rusia que se relacione con el reconocimiento de independencia de los territorios temporalmente ocupados”, y ha instado a organismos internacionales y Gobiernos extranjeros a reforzar las sanciones como medida para preservar la arquitectura de seguridad europea.

El presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Duma ha quitado importancia al impacto de este reconocimiento en los acuerdos de paz. “No creo que los protocolos de Minsk sean revisados por esto”, ha dicho a la agencia Interfax Leonid Slutski, y ha agregado que “simplemente no hay otro sistema de coordenadas para la normalización de las relaciones entre Kiev y el sureste de Ucrania”.

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El Kremlin ha intentado durante todo este tiempo que el Gobierno ucranio acatase la concesión de un estatus especial a la zona rebelde y la convocatoria de elecciones, a lo que se negó Kiev si Rusia no devolvía el control de las fronteras de Donbás y retiraba el armamento y los grupos armados desplegados allí. Según el Gobierno ucranio, una Donbás controlada por el Kremlin dentro del país amenazaría a su soberanía y una futura adhesión a la Unión Europea y la OTAN.

Con el comienzo de la escalada militar de noviembre también se intensificaron las negociaciones del Formato de Normandía, constituido por Rusia, Ucrania, Francia y Alemania. Kiev siempre se mostró tajante con que no aceptaría a las autoridades de Donetsk y Lugansk como interlocutores directos porque los consideraba marionetas de Moscú y no se podían celebrar elecciones libres.

De hecho, no se pudieron presentar varios candidatos separatistas en las últimas elecciones de Donetsk, celebradas en noviembre de 2018 tras el asesinato del anterior presidente, Alexandr Zajárchenko. Entre ellos, el primer “presidente popular” de la autoproclamada región, Pável Gubárev, al que vetaron su registro; ni uno de los líderes de las milicias, Alexandr Jodakovski, retenido en Rusia antes de los comicios, según él mismo denunció.

Está por ver si Rusia desplegará tropas en Donbás oficialmente como ya hace en Transnistria. Preguntado sobre ello, el presidente de la república de Donetsk, Denís Pushilin, afirmó unos días antes en rueda de prensa que con la presencia militar rusa en la línea de contacto “acabaría la guerra ya”, pero es “poco probable” por las implicaciones para las relaciones entre Rusia y la OTAN. En cualquier caso, el partido de Putin ya reavivó el debate en enero, cuando dos altos cargos, el jefe de la agrupación parlamentaria en la Cámara baja, Vladímir Vasiliev, y el secretario del Consejo General de Rusia Unida, Andréi Turchak, grabaron un manifiesto a favor de enviar armas a Donetsk y Lugansk.

La adhesión a Rusia de Donbás tampoco parece factible a medio plazo. Transnistria es independiente de facto de Moldavia desde 1990, y Abjasia y Osetia del Sur lo son de Georgia desde 1992, y en estas tres décadas no han logrado salir de su limbo internacional para perjuicio de ciudadanos y empresas. Durante su intervención, Pushilin afirmó que su intención es “estar lo más cerca posible de Rusia” y recordó las medidas impulsadas por Putin en el último año para fomentar las importaciones de aquella región.

Esta indefinición jurídica perjudica a la economía de ambas repúblicas, donde las empresas extranjeras no se atreven a entrar para no ser sometidas a sanciones y donde los empresarios locales han dependido durante la guerra de un enrevesado sistema de pagos a través de Osetia del Sur para hacer negocios con Rusia.

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