carro desvalijado en Cali
«Aquí los muchachos le están sacando los rines, la batería, la pipa de gas», señalaba el agente de tránsito, en el carro desvalijado irían ladrones.

«Aquí los muchachos le están sacando los rines, la batería, la pipa de gas», señalaba el agente de tránsito que fue amenazado cuando llegó a atender el supuesto siniestro y les pidió retirarse. Los reportes ciudadanos señalan que en el carro desvalijado también iban ladrones.

Noticias Cali.

No está claro aún si el carro desvalijado en adyacencias de la Terminal de Pasajeros en Cali, había sido robado también, pero reportes ciudadanos indican que si y que lo habrían usado para hurtos de partes de otros vehículos en el norte de la ciudad.

La Policía ni la Secretaría de Movilidad han entregado un reporte sobre lo ocurrido.

En la escena se ve: a varios jóvenes, niños y hasta una mujer, desvalijando un carro accidentado; le están quitando partes, y en el sitio, un agente de tránsito reportando lo que ocurre.

«Ellos mismos lo volcaron», indican testigos. Es decir, ese carro blanco no se habría accidentado sino que, lo habrían dejado abandonado en la zona.

«Aquí los muchachos le están sacando los rines, la batería, la pipa de gas, todo lo de valor, dejo constancia», es el reporte de un funcionario de tránsito, quien está retirado porque según se conoció, quienes desvalijaban el vehículo lo amenazaron.

La policía no llegó a tiempo, «aquí vino una patrulla pero…», respondió el agente cuando por radio le preguntaron.

carro desvalijado en Cali
Hasta niños y una mujer, estaban en el sitio donde se estaba desvalijando el carro.

Así que delante del agente de tránsito le robaron piezas al vehículo y no pudo hacer nada. «Son extranjeros», informó por radio.

Un carro robado, ladrones se accidentaron

¿Un carro robado, en el que iban ladrones robando y se accidentado y lo dejaron abandonado?, esos son los reportes ciudadanos que han ido llegando sin confirmación aún por parte de las autoridades.

Supuestamente, en ese carro blanco volcado los ladrones antes habían estado robando en Versalles. «A este carro se le llevaron el stop».

«El carro lo dejaron abandonado unos ladrones que hurtaron un stop de un vehículo en Versalles, al ser perseguidos emprendieron la huida y dejaron tirado el vehículo», indica uno de los testigos.

Según reportan, habría vídeos de esa situación.

Al final, al carro le quitaron todas las partes de valor porque hasta en la llanta se subieron dos sujetos y con una cruceta quitaron el rin.

Los restos del vehículo abandonado fueron trasladados a patios de la Secretaría de Movilidad, hasta ahora se desconoce si algún dueño apareció o si a través de la placa ya lograron ubicarlo.

 



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riñas en el Atlántico
hubo enfrentamientos entre vecinos; familias y hasta desconocidos que terminaron dándose golpes.

Para Navidad las riñas fueron en el Barranquilla, Puerto Colombia y Malambo, para fin de año, Soledad se sumó a las peleas callejeras.

Noticias Atlántico.

Llegó el nuevo año 2022 y en medio de las celebraciones en diferentes municipios del Atlántico, hubo enfrentamientos entre vecinos; familias y hasta desconocidos que terminaron dándose golpes.

Las riñas que se originaron en las poblaciones durante los festejos quedaron registradas en vídeos grabados por ciudadanos.

Por lo que se puede apreciar, en el municipio de Malambo, dos mujeres con puños y jalones de cabello protagonizaron uno de los enfrentamientos.

Ambas se fueron al piso, un grupo apoyaba que se pelearan y otros trataban de intervenir para que los golpes no pasaran a mayores.

2022
En medio de la celebración por la llegada del año 2022, en Malambo mujeres se agredieron

Sin embargo, ese no fue el único enfrentamiento que se produjo en medio de la celebración en dicha municipalidad atlanticense.

También un grupo de jóvenes se lanzaron botellas y otros objetos contundentes con la intención de agredirse.

Hasta uno de los protagonistas de la gresca amedrentó a quienes se enfrentaba con lo que al parecer era un arma de fuego, la cual nunca fue accionada.

Jóvenes también se enfrentaron en el municipio de Malambo y hasta uno de ellos sacó un arma de fuego pero no la accionó

Mientras tanto en el municipio de Soledad, en el boulevard de Costa Hermosa hubo fuertes riñas en medio de los festejos por la llegada del 2022.

La zona fue cerrada de manera ilegal y entre alegrias, abrazos y baile, llegó el enfrentamiento entre grupos de hombres.

A los golpes se fueron primero, luego a lanzarse botellas y por último uno de los que hacía parte de la riña sacó un arma de fuego y disparó al aire.

2022
Soledad no se quedó atrás y también hubo peleas en la celebración del 2022

No obstante, nadie resultó herido a bala, pero si varios de los que protagonizaron la gresca a arma blanca.

Entre tanto, las autoridades no se han pronunciado al respecto de las riñas que se presentaron en medio de los festejos por la llegada del año 2022.



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El presidente de EE UU, Joe Biden (derecha), y su homólogo ucranio, Volodimir Zelenski, en septiembre en la Casa Blanca.
El presidente de EE UU, Joe Biden (derecha), y su homólogo ucranio, Volodimir Zelenski, en septiembre en la Casa Blanca.Pool/ABACA (GTRES)

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se ha comprometido con el líder ucranio, Volodímir Zelenski, a que Washington y sus socios defenderán a Kiev en el caso de que el conflicto con Rusia se recrudezca. Ambos mandatarios sostuvieron a última hora del domingo una conversación telefónica apenas tres días después de que el presidente estadounidense y Vladímir Putin marcaran las líneas rojas para las negociaciones clave que tendrán lugar en enero sobre Ucrania y la estabilidad internacional en general.

“El presidente Biden dejó claro que Estados Unidos, sus aliados y sus socios responderán de forma decisiva si Rusia invade aún más Ucrania”, explicó la Casa Blanca en un comunicado donde quiso resaltar con ese “aún más” que no se trataría de un ataque nuevo, sino de la escalada de una invasión que comenzó en 2014 con su despliegue bélico en Donbás y Crimea. Asimismo, Washington también se mostró firme en su respaldo a Kiev al señalar que lo defenderá diplomáticamente a ptravés de las conversaciones que comenzará con Moscú en enero por tres vías: en su diálogo bilateral para la estabilidad estratégica; ante la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), que actualmente ejerce de mediadora en la guerra de Donbás; y en las negociaciones que mantendrán ambas potencias a través del Consejo Rusia-OTAN, pese a que Putin ha insistido en los últimos meses que Kiev forma parte de su esfera de influencia y no de la Alianza Atlántica.

En su charla con Putin del pasado 30 de diciembre, Biden le advirtió de que Occidente impondrá sanciones sin precedentes a Rusia si hay una escalada con Ucrania. “La primera conversación del año con el presidente de Estados Unidos demuestra la naturaleza especial de nuestra relación”, afirmó Zelenski por Twitter. “Se discutieron las acciones conjuntas de ambos países y sus socios para mantener la paz en Europa, prevenir una escalada futura, hacer reformas y desoligarquizar Ucrania”, agregó el mandatario.

La crisis resurgió en noviembre con el despliegue de más de 100.000 militares rusos en torno a las fronteras de Ucrania. Antes, a principios del año pasado hubo otra escalada similar en la línea de contacto de Donbás, que fue templada por el encuentro de junio entre Biden y Putin en Ginebra. Sin embargo, la inteligencia estadounidense informó en otoño de una nueva presencia masiva de tropas y artillería a lo largo de toda la frontera Ucrania cuyo plan podría ser una invasión por tres frentes: Crimea, el este del país y la zona limítrofe con Bielorrusia, cuyo régimen provocó en paralelo otra crisis con Polonia al enviar a la frontera de miles de inmigrantes traídos de Oriente Medio.

Putin y Biden volvieron a hablar por videoconferencia el pasado 7 de diciembre. En aquellas conversaciones, el mandatario ruso reiteró los puntos innegociables, entre ellos que la OTAN no se expanda más al Este, y propuso negociar unas garantías de seguridad para Rusia. Y el 21 de diciembre, en una reunión con el Ministerio de Defensa, Putin subrayó al alto mando su gran preocupación: según sus informes, Estados Unidos está a punto de desarrollar armas hipersónicas como las rusas y, bajo esta cobertura, “podría armar a los extremistas del país vecino y empujarlos contra Rusia, contra algunas regiones rusas en particular… diremos Crimea”.

Precisamente Zelenski se pronunció en su discurso de año nuevo sobre la península anexionada por Rusia en marzo de 2014 tras el despliegue de soldados sin identificación, los conocidos como “hombres amables”, y sobre Donbás, en guerra contra Kiev desde abril de aquel año con el apoyo militar y financiero de Moscú. “Aquí están nuestros soldados. Creo que se tomarán fotos (en 2022) en unas Donetsk, Lugansk y Crimea pacíficas”, proclamó el mandatario a su población, según recoge el discurso publicado por la presidencia ucrania en su web.

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Unos días antes, en un encuentro con las misiones diplomáticas extranjeras, Zelenski subrayó que espera obtener este año un marco de tiempo específico para la integración de Ucrania en la OTAN. Tanto ese país como Georgia recibieron esa promesa en el encuentro de Bucarest de la Alianza Atlántica de 2008. Sin embargo, las garantías de estabilidad que exige el Kremlin a la Casa Blanca especifican que la organización debe renunciar a su ampliación al Este de Europa, el Cáucaso y Asia Central, territorios que Moscú considera bajo su esfera de influencia, pero que Washington defiende a su vez como Estados soberanos con capacidad de decisión propia. “El presidente Biden remarcó el compromiso estadounidense con la soberanía de Ucrania y su integridad territorial”, subrayó el comunicado de la Casa Blanca sobre su conversación con Zelenski.

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Paola Jara canceló conciertos en Nariño tras resultar positiva para Covid-19
No está claro dónde pudo contagiarse, pero la cantante estuvo en el Superconcierto de la Feria de Cali y en otros shows privados en la capital del Valle del Cauca antes de volver a Medellín para pasar Año Nuevo.

Así lo dio a conocer por medio de un comunicado en el cual señaló que se aislará hasta el próximo 7 de enero. Paola Jara había estado en la Feria de Cali antes.

Noticias Nariño.

Por medio de un comunicado, la artista de música popular, Paola Jara, anunció que cancelará todos sus conciertos, tras resultar positivo para covid- 19.

Y es que la artista tenía programados varios eventos en el departamento de Nariño, en el marco del Carnaval de Negros y Blancos.

Para este 4 de enero, se presentaría en la ciudad de Pasto, mientras que para el 6 de este mes, la presentación estaría prevista en el municipio de Ipiales.

“La artista de música popular, Paola Jara y su equipo de trabajo informan a la opini6n publica que tras salir positiva para Covid se ven en la obligación de cancelar todos los compromisos adquiridos para los próximos días”, señala el comunicado.

Síntomas leves

Explicó que sintió unos síntomas leves que la llevaron a sospechar.

“Me realice la prueba por prevención y salió positiva, así que siguiendo con los protocolos del gobierno y por salud de todos, debo aislarme hasta el 07 de enero», indicaron en el comunicado.

«No sin antes decide a todos mis seguidores y a todo el público que me entristece demasiado no poder compartir con ellos”, sostuvo la artista.

Paola también afirmó que aunque presentó algunos síntomas como molestar y tos, se encuentra bien.

“Aprovecho para pedirles o todos una oración por los que estarnos afectados y porque pronto cese esta pandemia para que el mundo siga su rumbo», comentó Paola.

No está claro dónde pudo contagiarse, pero la cantante estuvo en el Superconcierto de la Feria de Cali y en otros shows privados en la capital del Valle del Cauca, el día 30 retornó a Medellín para recibir año nuevo junto a su pareja, Jessi Uribe.

Lea además:

Magia, color y alegría: así será el Carnaval de Negros y Blancos 2022





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El incendio desatado este domingo en el Parlamento de Sudáfrica, situado en Ciudad del Cabo, ya se encuentra bajo control, según han informado las autoridades. Las causas del fuego aún se desconocen y las autoridades continúan revisando las imágenes grabadas por las cámaras de seguridad. No se han notificado heridos ni víctimas mortales y al menos un sospechoso ha sido detenido. “Puedo confirmar que un hombre de 51 años ha sido detenido para interrogarlo con respecto al incendio hoy en el Parlamento”, declaró el domingo el portavoz de la policía, el Brigadier Vish Naidoo, a los medios locales.

Las llamas, que generaron una oscura y densa columna de humo sobre el centro de Ciudad del Cabo, derrumbaron parte del techo del Parlamento y se vio afectada una planta entera. Horas después, el humo comenzó a disminuir, sin embargo, el incendio ya había devastado la mayor parte del recinto, así como valiosos archivos y bienes nacionales, incluidos “tesoros históricos del patrimonio del Parlamento”, afirmó el presidente Cyril Ramaphosa, quien se acercó al lugar para valorar los daños y elogió el trabajo de los bomberos. “Esto es devastador, justo un día después de nuestra despedida para el arzobispo Desmond Tutu”, señaló el mandatario a través de un comunicado. Tanto el presidente como decenas de políticos de alto rango de Sudáfrica se encontraban en Ciudad del Cabo para el funeral de Tutu, que se llevó a cabo el sábado en la Catedral de San Jorge de la ciudad, a una manzana del edificio que alberga el Parlamento.

Incendio en el edificio de la Asamblea Nacional en el complejo parlamentario de Sudáfrica en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, el domingo.
Incendio en el edificio de la Asamblea Nacional en el complejo parlamentario de Sudáfrica en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, el domingo.STRINGER (EFE)

El recinto del Parlamento sudafricano consta de tres edificios, el más antiguo completado en 1884, mientras los otros dos datan de la primera mitad del siglo XX y alojan las dos cámaras del Parlamento. Según medios locales, el fuego afectó primero la sección antigua y después alcanzó el edificio de la Asamblea Nacional, la cámara baja del legislativo sudafricano. “El incendio se encuentra en el tercer piso. Las informaciones iniciales indican que empezó en la zona de oficinas y se está extendiendo hacia el gimnasio”, explicó el responsable de Seguridad del Ayuntamiento de Ciudad del Cabo, Jean-Pierre Smith, en la mañana del domingo. “Todo el edificio ha sufrido grandes daños por el humo y el agua”, añadió.

Los equipos de emergencia de la ciudad fueron notificados del incendio alrededor de las 5.00 hora local del domingo (03.00 GMT), confirmó Jermaine Carelse, portavoz del servicio de Bomberos y Rescate de Ciudad del Cabo. “Parte del tejado se está derritiendo, una indicación del intenso calor. Hay informaciones de algunas paredes que muestran grietas, lo que podría indicar un colapso”, advirtió Carelse.

Esta ciudad sudafricana ya experimentó el pasado mes de abril otro incendio traumático, cuando un fuego se desató en la famosa Montaña de la Mesa en Ciudad del Cabo, que forma parte del parque nacional homónimo. El fuego se extendió más tarde al campus de la Universidad de Ciudad del Cabo (UCT, por sus siglas en inglés) y arrasó su histórica Biblioteca Jagger, quemando miles de valiosos libros antiguos y manuscritos sobre el continente africano.

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La UE entra en 2022 envuelta por ese viejo demonio europeo que es la inmigración, capaz de poner patas arriba las instituciones de Bruselas. La reciente crisis en la frontera este con Bielorrusia parece casi extinguida, pero la afluencia de miles de personas promovida por el régimen de Aleksandr Lukashenko ha revuelto unas aguas que aún no se habían calmado desde la crisis de refugiados de 2015. Por primera vez, la UE ha empezado a tratar los flujos migratorios como un problema de seguridad y defensa, relegando incluso la protección del derecho al asilo, un endurecimiento que parece llamado a continuar durante 2022. La emergencia por la acción de Minsk, que arrancó en verano y alcanzó un punto máximo en noviembre, ha provocado que la Comisión Europea eleve el tono político, que no dudó de calificar los hechos de “ataque híbrido”; a esto le han seguido propuestas más restrictivas sobre las normas de protección internacional cuando los migrantes son “instrumentalizados” por Gobiernos del entorno de los Veintisiete para lograr objetivos políticos. La iniciativa ―rechazada por ONG y buena parte del Parlamento Europeo, que consideran que vulnera valores fundacionales de la UE― es un aviso del viraje de Bruselas en materia migratoria. Y promete dejar nuevas secuelas existenciales, con Europa sentada una vez más en el diván preguntándose por sus grandes contradicciones.

El flujo de migrantes y potenciales refugiados orquestado por Minsk en la frontera oriental de la UE parece haber cesado, tras el esfuerzo de la Comisión de frenar el embate con una mezcla de prohibiciones a aerolíneas y agencias de viajes que participen en la creación artificial de crisis migratorias junto a las fronteras europeas; negociaciones con los Gobiernos de los países de origen sobre las concesiones de visados; y una quinta ronda de sanciones contra Bielorrusia. “Ciertamente, a Lukashenko no le han salido bien las cosas”, señalaba el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, en un encuentro con periodistas poco antes de las vacaciones de Navidad. “Si pensaba que con esta presión en nuestras fronteras iba a conseguir algo, realmente no ha logrado nada más que crearse un problema a sí mismo”.

Pero Lukashenko sí ha provocado, al menos, que Bruselas se sitúe en posición de alerta ante lo que considera un nuevo fenómeno. “Llamémoslo por su nombre: se trata de un ataque híbrido para desestabilizar Europa”, afirmó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en septiembre en un discurso sobre el Estado de la UE. Originalmente llamada “guerra híbrida”, incorpora fuerzas no convencionales como la afluencia organizada de migrantes y la desinformación.

Con el desastre de Afganistán en marcha, tras la caótica salida de Occidente, y otros conflictos cocinándose a fuego lento ―con Etiopía como uno de los principales focos en el África subsahariana―, todo parece anunciar meses de tensión migratoria. Ya 2021 ha acabado con más de 120.000 entradas irregulares por el Mediterráneo (un incremento de casi el 30% con respecto al año anterior), según datos provisionales de mediados de diciembre incluidos en un informe interno de la Comisión Europea, al que ha tenido acceso EL PAÍS.

Un refugiado es rescatado en un bosque cerca de la frontera de Polonia con Bielorrusia en noviembre del año pasado.
Un refugiado es rescatado en un bosque cerca de la frontera de Polonia con Bielorrusia en noviembre del año pasado. Álvaro García

En la frontera este, las cifras son bajas, pero astronómicas en términos comparativos: de 677 entradas irregulares hace un año se ha pasado a más de 8.000 entre Polonia, Lituania y Letonia, los tres vecinos comunitarios de Bielorrusia, donde también se han disparado las solicitudes de asilo: hasta un 181% más en Polonia, multiplicándose por diez en Lituania y por cuatro en Letonia.

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El Ejecutivo comunitario respondió en diciembre con dos propuestas para endurecer las medidas de asilo ante situaciones de “instrumentalización de migrantes” por parte de terceros países con la “intención de desestabilizar” la UE y potencial para “poner en riesgo funciones esenciales” de un Estado miembro. La primera de las iniciativas, puesta sobre la mesa el 1 de diciembre, pretende autorizar de forma excepcional y limitada en el tiempo un trato duro con los refugiados que lleguen a Polonia, Lituania y Letonia. Esta medida, que aún requiere ser aprobada por el Consejo de la UE (el órgano donde se sientan los 27 Gobiernos), incluye mantener en la frontera a los aspirantes al asilo, prolongar hasta cuatro meses la tramitación de las solicitudes y devolver de manera expeditiva a quienes vean rechazada su petición. La segunda de las propuestas ―que llegó solo dos semanas después― trata de convertir estas herramientas extraordinarias en permanentes y ampliarlas a todo el club comunitario.

Las iniciativas han despertado la ira de ONG y europarlamentarios. El Consejo Europeo de Refugiados y Exiliados (ECRE, por sus siglas en inglés) ha reaccionado con un informe en el que alerta de su “efecto adverso”, ya que podrían socavar una larga lista de valores fundamentales que van del derecho a la dignidad humana a los derechos de la infancia. “De facto es una suspensión del derecho de asilo”, denuncia la eurodiputada Sira Rego, candidata del grupo de la izquierda a presidir la Eurocámara en la segunda mitad de la legislatura. La española, además, lamenta cómo “se ha deshumanizado a la gente que viene de Afganistán y zonas de conflicto”. “Son personas en busca de refugio, que han vivido situaciones de violencia salvaje, y los han cosificado. Es atroz”.

La estratagema del régimen de Lukashenko, en opinión de Camino Mortera-Martínez, analista del Centro para la Reforma Europea, “ha fracasado principalmente por la falta de apoyo de Rusia, pero si lo que se quiere en Europa son estas medidas de la Comisión y también las excepciones a las reglas de inmigración y asilo, se puede decir que ha tenido un cierto resultado”. Las propuestas dan de algún modo cobertura a la durísima respuesta del Gobierno ultranacionalista de Polonia, que ha blindado la frontera con miles de policías y militares y prohibido el acceso a testigos incómodos. Incluso el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos denunció que Varsovia le había denegado el acceso a la zona, pero logró documentar devoluciones en caliente de personas que habían solicitado protección internacional, incluidos niños.

Bruselas se dirige, decisión tras decisión, hacia un férreo control de los bordes comunitarios. La agencia europea Frontex, que prevé sumar 10.000 agentes frente al millar actual, batió récords de devoluciones de inmigrantes en situación irregular en la primera mitad del año. Los retornos forzosos y voluntarios se erigen así en uno de los pilares del nuevo plan migratorio, consistente en limitar la permanencia en suelo comunitario exclusivamente a los que tienen derecho al asilo y acelerar las expulsiones del resto de migrantes que llegan a Europa.

Rego cree que no toda la culpa es de Minsk, por mucho que a uno no le guste lo que está pasando en ese país. “Bielorrusia no tendría instrumentos contra la UE si contáramos con otro tipo de política migratoria”, argumenta. Esto es: una que facilite vías legales de entrada y no acumule millares de personas al otro lado de un “muro” esperando a jugarse la vida para entrar. “La UE le entrega la llave a estos señores al mando de Gobiernos autoritarios”, añade Rego recordando lo sucedido con Turquía durante la crisis de refugiados de 2015, cuando la UE se vio obligada a formalizar un acuerdo con Ankara de 6.000 millones de euros para que frenara a los migrantes; o el episodio más cercano con Marruecos. La crisis de Ceuta, que mantuvo a España en vilo en mayo con la entrada de 10.000 personas desde Marruecos, refleja cómo la geopolítica y las crisis humanitarias se han entrecruzado hasta cobrar un nuevo significado: el episodio tuvo lugar tras un desencuentro diplomático, cuando España acogió al líder del Frente Polisario, Brahim Gali, para tratarlo de covid en un hospital de Logroño.

Soldados polacos custodian la frontera con Bielorrusia, en noviembre, ante los intentos de miles de migrantes de cruzar.
Soldados polacos custodian la frontera con Bielorrusia, en noviembre, ante los intentos de miles de migrantes de cruzar.
HANDOUT (Europa Press)

Una larga tradición

El uso político de migrantes no es un fenómeno nuevo. Existe una larga tradición de coacciones para obtener réditos políticos, argumenta la académica Kelly M. Greenhill, autora del libro Weapons of mass migration (Armas de migración masiva). Esta profesora ha identificado decenas de casos desde 1951 ―cuando entró en vigor la convención de Ginebra sobre el Estatuto del Refugiado― que van del éxodo del Mariel de Cuba a Estados Unidos (en 1980) al reclamo de 5.000 millones de euros a Europa por parte del dictador libio Muamar el Gadafi, en 2010, para evitar que la UE se convirtiera “en un nuevo continente negro”.

“Los países europeos siempre han sido objeto de este tipo de coacción”, señala Greenhill a través del correo electrónico. “Pero mientras que Estados Unidos fue el objetivo más popular durante la década de 1990, los países de la UE lo han sido mucho más frecuentemente en la última década. Esto es así, en parte, por la explosión de desplazados involuntarios como consecuencia de las guerras en Afganistán, Irak, Libia, Siria, etc”.

La académica no tiene claro que lo ocurrido en la frontera con Bielorrusia sea un caso de coacción política. “Podría tratarse simplemente de un tipo de migración diseñada para incomodar, avergonzar o desestabilizar a la UE, y no para extraer concesiones políticas, militares o económicas”, explica. Greenhill cree que responder endureciendo las políticas contra inmigrantes y solicitantes de asilo quizá permita escapar de la presión en el corto plazo, “pero con un gran coste potencial a largo plazo, así como una mayor vulnerabilidad a este tipo de coerción en el futuro”. “El endurecimiento de las políticas a menudo no hace más que retrasar los problemas”, concluye. “Y cuando estos vuelven a surgir suelen ser aún mayores de lo que eran al principio”.

Tampoco tiene una respuesta sobre cómo actuar: transigir con las demandas políticas, dice, puede implicar “una escalada de las demandas en el futuro”. Y recuerda que, en ocasiones, quienes ejercieron presiones sí lograron sus objetivos. “Algunos de los que tuvieron más éxito, sin embargo, pagaron un precio enorme tras excederse en su uso”. Y pone como ejemplo a Gadafi: el sátrapa acabó muerto tras las primaveras árabes de 2011 y la intervención militar de la OTAN.

En la UE, la llamada Brújula Estratégica, un documento aún confidencial que elabora el departamento de Borrell, pretende dotar de orientación geopolítica al club comunitario. “Nos enfrentamos a una peligrosa mezcla de agresiones armadas, anexiones ilegales, Estados frágiles, potencias revisionistas y regímenes autoritarios”, dice el documento, al que ha tenido acceso EL PAÍS. Un “caldo de cultivo para múltiples amenazas a la seguridad europea”, añade. Entre las que incluye la migración irregular, una clasificación que refleja la manera de tratarla.

“El mundo se ha vuelto más hostil hacia Europa”

Marija Golubeva, ministra del Interior de Letonia, cree que no es Europa la que ha endurecido su respuesta. Es el mundo ahí fuera el que ha cambiado. “Ha habido un retroceso general hacia el autoritarismo”, dice en una entrevista mantenida en diciembre en Bruselas con EL PAÍS. Tras la crisis con Bielorrusia, su país comenzó a levantar una verja de separación y ha reclamado a la Comisión que la pague (algo a lo que esta se ha negado) y también mayor flexibilidad en la aplicación de las normas de asilo (algo que está en marcha).

“No todas las situaciones, por desgracia, son propicias para que ejerzamos plenamente todos los procedimientos de asilo, que en circunstancias normales ejerceríamos”, asevera Golubeva. “Tenemos que ser más ¿cómo decirlo? Tenemos que equilibrar nuestros compromisos con el mundo real de ahí fuera, que cada día se vuelve más hostil hacia Europa”. La ministra letona asegura que respetar el procedimiento completo de asilo en situaciones como la vivida provocaría que inmediatamente Bielorrusia tratase de organizar un grupo de migrantes aún mayor. “Es un intento muy consciente de explotar nuestro compromiso internacional y el ethos humanitario europeo”, sentencia.

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Ana Frank, la niña alemana asesinada por los nazis cuando la Segunda Guerra Mundial estaba cerca de su final, se ha convertido en un símbolo de las víctimas del Holocausto. Escondida durante dos años en Ámsterdam, fue detenida en agosto de 1944 y enviada a los campos de la muerte, donde falleció en febrero de 1945. De las siete personas que se refugiaron con ella, solo regresó su padre, Otto, que recuperó el diario que la niña empezó a escribir cuando tenía 13 años. Este libro encarna el sufrimiento de las víctimas de los nazis; pero la historia de Ana Frank también resume lo que ocurrió en Holanda durante la ocupación alemana.

Aunque la mayoría de las víctimas del Holocausto fueron asesinadas en Europa Oriental y la antigua URSS, en ningún país de Europa occidental fue exterminado un número tan elevado de judíos con respecto a la población anterior a la guerra –en torno a 110.000 de los 140.000 hebreos que vivían en Holanda no sobrevivieron a la guerra–. “Si hubo un país en Europa del oeste donde los judíos no tenían ni una posibilidad sobre dos de sobrevivir, ese fue Holanda”, escribe el historiador Raul Hilberg en su clásico La destrucción de los judíos europeos (Akal), uno de los estudios más minuciosos realizados sobre el Holocausto.

En el capítulo que Hilberg dedica a Holanda explica que la eficaz burocracia y la cercanía con Alemania sellaron la suerte de muchas víctimas; pero también describe la tragedia nunca cerrada del todo que dividió a este país –y a casi todos los Estados ocupados por los nazis–: muchos holandeses ayudaron a salvar judíos y participaron en actos de resistencia; pero muchos otros colaboraron con el invasor y tuvieron un papel importante en el proceso de exterminio.

“Hubo pocos supervivientes entre los judíos holandeses”, escribe Hilberg, “pero ese puñado fue salvado gracias a los esfuerzos constantes de una parte de la población para sabotear el proceso de destrucción al esconder masivamente a miles de judíos”. La historia de Ana Frank resume esa profunda fractura: dos personas, Miep Gies y Bep Voskuijl, ayudaron a esconderse a ocho personas en la llamada casa de atrás del número 263 de la calle Prinsengracht. Sin embargo, la mayoría de los historiadores cree que la detención se produjo como consecuencia de una denuncia, que eran muy habituales.

Todo ese pasado dejó profundas cicatrices en la sociedad holandesa y europea. En la inmediata posguerra vino un tiempo de rendición de cuentas para algunos perpetradores, pero también de venganza, como los linchamientos de mujeres que fueron rapadas y sometidas a escarnio público, algo que ocurrió en todo el continente. Una de las fotos que simbolizan la posguerra en Europa, La rapada de Chartres, fue tomada por Robert Capa en Francia y mostraba el tormento de una de aquellas mujeres acusadas de “colaboración horizontal”. En Holanda se produjeron escenas similares.

En algunos aspectos, la posguerra no se acabó nunca. El historiador y periodista Ian Buruma explica en su ensayo Año cero. Historia de 1945 (Pasado y presente) que creció en Holanda “con la idea de que no se podía ir a comprar a una determinada carnicería porque su dueño había sido colaborador ni comprar caramelos en un quiosco porque la propietaria había tenido un novio alemán durante la guerra”. Aquel pasado todavía sigue condicionando el presente.

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