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El expresidente de Honduras Juan Orlando Hernández fue detenido la tarde del martes en su casa de Tegucigalpa horas después de que Washington solicitara su extradición. Estados Unidos acusa al exmandatario de introducir miles de kilos de cocaína provenientes de Sudamérica durante el periodo en que fue presidente del país centroamericano (2014-2022). Su arresto se produce solo dos semanas después de que acabara su mandato.

En la madrugada de este martes, tras conocerse la solicitud de extradición de Washington, Hernández había reconocido en un audio difundido en sus redes sociales que “no son momentos fáciles” y que estaba dispuesto a “colaborar voluntariamente” con las autoridades después de que decenas de policías se presentaran en la madrugada en su casa de Tegucigalpa fuertemente armados. Su condición de diputado del Parlamento Centroamericano no fue suficiente para garantizar su inmunidad y ahora todo indica que será extraditado en las próximas horas para afrontar una acusación que incluye tráfico de drogas y posesión de armas.

Cubierto con una gorra, una mascarilla y un chaleco antibalas, el exmandatario salió de su vivienda rodeado de uniformados y en un contexto de relativa calma, aunque la imagen en sí supone una chocante sacudida en un contexto de impunidad de un país en el que rara vez hay detenidos y menos aún culpables. La noticia sobre las intenciones de Estados Unidos de llevárselo cuanto antes se conocieron el lunes por la noche, después de que la Cancillería de Honduras informara que había recibido una petición de ese país solicitando formalmente el arresto provisional de “un político hondureño”, del que no se daba su nombre, con el “propósito de extradición”.

La justicia estadounidense ya pisaba los talones del expresidente desde mucho antes de dejar el poder el 27 de enero. En concreto, desde que hace un año su hermano Tony Hernández fue condenado a cadena perpetua en una corte de Nueva York. El nombre de Juan Orlando Hernández fue citado durante el juicio más de cien veces por distintos criminales. Desde el verano pasado, el expresidente fue incluido en el listado de personas señaladas de corrupción o de socavar la democracia y poco después Estados Unidos le retiró el visado. “Estados Unidos está promoviendo la transparencia y la rendición de cuentas en Centroamérica al hacer públicas las restricciones de visa contra el expresidente de Honduras Juan Orlando Hernández debido a actos corruptos. Nadie está por encima de la ley”, dijo hace unos días el jefe de la diplomacia estadounidense Antony Blinken. Blinken marcó el camino al decir que Hernández se había involucrado de forma significativa “al cometer o facilitar actos de corrupción y narcotráfico, y al utilizar las ganancias de actividades ilícitas para campañas políticas”.

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Según difundió la prensa local, Hernández tiene que responder a cuatro delitos que van desde tráfico de drogas a posesión de armas. Según el documento emitido por Estados Unidos, Hernández conspiró para recibir múltiples cargamentos con toneladas de cocaína enviadas a Honduras desde Colombia y Venezuela, mediante rutas aéreas y marítimas para llevar las drogas hacia el occidente de Honduras y de ahí hacia la frontera con Guatemala y finalmente a Estados Unidos. En total, desde 2004, esa alianza politico-criminal movió más 500.000 kilogramos de cocaína a través de Honduras con destino a Estados Unidos. A cambio de todo ello, el ex gobernante recibió millones de dólares por sobornos y ganancias de múltiples organizaciones de narcotráfico en Honduras, México y otros lugares. Hizo que miembros de la Policía Nacional y de las fuerzas militares protegieran cargamentos de drogas en Honduras y permitió que se cometieran actos de violencia brutales.

Fruto de esta alianza, Hernández recurrió incluso a Joaquín ‘el Chapo’ Guzmán, según denunciaron sus cómplices en Nueva York. En una reunión en 2013 Tony habría pedido un millón de dólares para financiar la campaña de su hermano a cambio de seguridad para sus mercancías, dijo a los fiscales Alexander Ardón, exalcalde de El Paraíso (Copán) detenido en Estados Unidos en 2019. El Secretario de Seguridad de Honduras, Ramón Sabillón, confirmó que la acusación contra Juan Orlando “no son cinco kilogramos (…) sino más de 100″. Una cantidad considerable y bastante fuerte”, dijo Sabillón.

En su última entrevista antes de dejar el poder, la concedida a EL PAÍS el 22 de diciembre, Juan Orlando Hernández se defendió diciendo que era víctima de los narcotraficantes a los que había combatido durante años. Hernández insistió en que pagaba el precio de haberse atrevido a aprobar la extradición de capos y que la oficina antidrogas de Estados Unidos, la DEA, poseía grabaciones secretas que confirmaban su beligerancia contra los grandes cárteles de la droga. Menos de dos meses después de aquella respuesta, Estados Unidos llama a su puerta.

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La situación de Huawei puede cambiar de forma drástica en las próximas semanas. Puede que todavía exista alguna persona no enterada de lo sucedido con la empresa asiática y el gobierno de Estados Unidos, si este es tu caso te recomendamos la lectura de móvil Huawei con el veto de Google ">todo lo que implica que Trump haya vetado a Huawei.

Siguiendo con el veto del gobierno de Estados Unidos a Huawei, lo que se ha visto gracias a una filtración recogida por Bloomberg es que, el país situado entre Canadá y México, relajará las restricciones hacia la noticias /tecnologia/huawei-mate-50-mate-50-pro-conexion-satelite-snapdragon-8-gen-1-unas-camaras-prometen-1120349" target="_blank" title="Huawei Mate 50 y Mate 50 Pro: conexión vía satélite, Snapdragon 8+ Gen 1 y unas cámaras que prometen">empresa china. ¿Qué significa esto? Por el momento no hay nada claro, pero lo que esto podría indicar es que Huawei tendría acceso, de nuevo, a ciertas tecnologías.

Y, es que, tras el veto por parte de la administración de Trump lo que ocurrió es que Huawei se vio obligada a dejar de emplear tecnologías punteras de las diferentes empresas estadounidenses. El ejemplo más claro de esto es el hecho de que sus teléfonos inteligentes de última generación no cuentan con los procesadores de Qualcomm que integran 5G .

Análisis del Huawei P50 Pocket, el móvil plegable más estiloso de Huawei

Ahora la situación cambiaría en cierta medida y, de hecho, Huawei empezaría a tener acceso a tecnologías y software que hasta hace algunas horas tenía prohibido acceder. Puede que noticias /tecnologia/canada-une-veto-estados-unidos-ni-zte-ni-huawei-podran-acceder-redes-5g-pais-1063915" target="_blank" title="Canadá se une al veto de Estados Unidos: ni ZTE ni Huawei podrán acceder a las redes 5G del país">la situación que está viviendo y ha vivido Huawei cambie de manera drástica en las próximas horas, aunque la compañía no se ha pronunciado al respecto.

En el momento en que Huawei recibió el veto lanzó un comunicado en el que expresó que la compañía no suponía ningún tipo de riesgo para la seguridad de Estados Unidos. Este comunicado se ha mantenido a lo largo de estos años, siendo uno de los pilares básicos del discurso de la compañía asiática a la hora de afrontar esta complicada situación.

Puede que este sea el primer paso para Huawei reestablezca conexiones y relación con el noticias /tecnologia/no-hay-vuelta-atras-huawei-baneada-siempre-estados-unidos-963527" target="_blank" title="No hay vuelta atrás: Huawei es baneada para siempre en Estados Unidos">gobierno de Estados Unidos, aunque para ello habrá que esperar a la reacción de la compañía y al comunicado que decidan dar. Eso sí, todavía no hay nada claro acerca de las tecnologías que podrá emplear de ahora en adelante en sus productos.

Las expectativas son bastante altas, aunque habrá que mantenerlas a raya ya que todavía todo es un misterio. Puede que este levantamiento de restricciones no implique el acceso a tecnologías de última generación como los chips producidos por TSMC o puede que sí lo sea. Estaremos atentos para ver cómo avanza esta situación.


Alberto Fernández está en China. Este viernes participó en Pekín de la apertura de los Juegos Olímpicos de invierno y el domingo se reunirá con su par Xi Jinping. La reunión será el epílogo de una alianza en la que Argentina pretende acelerar las inversiones chinas en proyectos de infraestructura, una larga lista que incluye centrales hidroeléctricas y nucleares y desarrollos en energías renovables. La escala previa de Fernández fue, en cambio, más política. Duró menos de 24 horas y tuvo como objetivo agradecer al presidente ruso, Vladimir Putin, la venta de la vacuna Sputnik V en el inicio de la pandemia, cuando las dosis escaseaban y los países productores acaparaban para sí toda las dosis. Fernández, sin embargo, fue más allá. En su charla a solas con Putin se ofreció como “puerta de entrada” a América Latina y cargó contra Estados Unidos, al que acusó de tener una influencia negativa sobre el Fondo Monetario Internacional, el principal acreedor de Argentina.

Fernández y Putin almorzaron a solas el jueves en Moscú. El contenido de la conversación surgió de una transcripción de la agencia oficial de noticias argentina, Telam. “Tenemos que ver la manera en que Argentina se convierta en puerta de entrada de Rusia en América Latina de un modo más decidido”, le dijo Fernández a Putin. Rusia tiene ahora una presencia indirecta en América Latina a través de la colaboración militar con Venezuela y Cuba, que choca contra los intereses de Estados Unidos en la región. La propuesta de Fernández no cayó bien en Washington, donde ya consideraban que era una mala idea que visitase Moscú en pleno conflicto entre la OTAN y el Kremlin por Ucrania. Estados Unidos fue clave además en el acuerdo alcanzado entre Argentina y el FMI para refinanciar una deuda de 44.000 millones de dólares.

Los presidentes de Rusia, Vladimir Putin, y de Argentina, Alberto Fernández, se estrechan las manos tras un encuentro oficial en Moscú, el 3 de febrero pasado.
Los presidentes de Rusia, Vladimir Putin, y de Argentina, Alberto Fernández, se estrechan las manos tras un encuentro oficial en Moscú, el 3 de febrero pasado.JUAN MABROMATA (AFP)

El Gobierno de Joe Biden dio su apoyo luego de intensas gestiones de la Cancillería argentina, que incluyeron una visita del ministro de Exteriores, Santiago Cafiero, a su par de Estados Unidos, Antony Blinken. Como el mayor accionista del FMI, cualquier entendimiento debe tener el visto bueno de la Casa Blanca. Fernández, sin embargo, cargó desde Moscú contra ella. “Argentina ha puesto su mirada, ha volcado su mirada muy firmemente en Estados Unidos. Y depende mucho la economía argentina de la deuda que tiene con Estados Unidos, con el Fondo Monetario y la influencia que Estados Unidos tiene en el Fondo”, dijo. La idea del presidente es que Argentina no debe ser un satélite de Washington, y para ello necesita de la ayuda de Rusia. “Estoy empecinado en que la Argentina tiene que dejar de tener esa dependencia tan grande que tiene con el Fondo y Estados Unidos, tiene que abrirse camino hacia otros lados y ahí Rusia tiene un lugar muy importante”, le dijo a Putin, citado por la agencia estatal Telam.

Putin agradeció el gesto, pero se limitó a resaltar el “potencial que hay” para el “comercio bilateral”. “En el ultimo año hemos visto un buen ritmo de crecimiento”, dijo, recordando el contrato firmado para la provisión de vacunas, cifrado en 30 millones de dosis. Este martes, Argentina anunció que ya no compraría más la Sputnik V a Moscú porque está lista para fabricar y exportar las dosis desde un laboratorio local.

Mientras Fernández cargaba en Moscú contra Washington y el FMI, en Buenos Aires hacían control de daños. El jefe de Ministros, Juan Manzur, visitó este viernes al embajador de Estados Unidos, Marc Stanley, para “para dialogar sobre el fortalecimiento de los vínculos bilaterales”. “Tenemos grandes expectativas por seguir articulando y profundizando proyectos en áreas de interés común para el beneficio de nuestros pueblos”, escribió Manzur en Twitter. “Gran encuentro”, le contestó Stanley por la misma vía.

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Joe Biden y Vladímir Putin se vieron cara a cara por primera vez en marzo de 2011, en Moscú. El primero era entonces vicepresidente de Estados Unidos y tenía la misión de convencer al ruso —primer ministro, por aquel entonces— de que no debía temer el nuevo despliegue de lanzamisiles en Europa, que estaban destinados a interceptar posibles ataques desde Irán. Biden recordaba que cuando George W. Bush conoció a Putin, dijo que había mirado en sus ojos y había captado “una idea de su alma”. Biden no encontró nada durante esa infructuosa cita. Al terminar, sonrió a su anfitrión y le dijo: “Señor primer ministro, le estoy mirando a los ojos. No creo que usted tenga alma”. El otro respondió: “Veo que nos entendemos”.

La guerra de Crimea estallaría tres años después. Biden había visto de primera mano las protestas contra el Gobierno prorruso durante un viaje a Kiev y contemplado con impotencia la posterior anexión ilegal de dicha península. Luego, los incumplimientos del tratado de Minsk. Pasó colgado del teléfono por la crisis ucrania el último Acción de Gracias que pasó con su hijo Beau, sentenciado por el cáncer. El demócrata cuenta todos estos episodios en Promise Me, Dad, una memoria del año de lucha contra el tumor de Beau, que coincidía con la deliberación sobre postularse a las elecciones presidenciales de 2016. En ellas, Putin es un personaje omnipresente. Beau murió en 2015. Biden no se presentó a los comicios. Luego, llegó Donald Trump.

Los putinólogos han establecido que Ucrania es algo casi personal para Putin. Putin y Ucrania son también una cuenta personal para Biden. Siete años después, la historia ha puesto al veterano político, casi octogenario, cara a cara de nuevo contra una de sus bestias negras, en medio de una monumental crisis europea. Frente a los pronósticos menos halagüeños, la tormenta ha fortalecido los maltrechos lazos trasatlánticos tras la tormentosa era de Trump, algo que solo se entiende a partir de un doble movimiento de Washington.

Biden, que viaja esta semana a Bruselas y Polonia, lanzó primero una arriesgada apuesta diplomática, la de compartir arsenales de información de inteligencia con los aliados europeos y de la OTAN sobre los planes del Kremlin, multiplicar los viajes de altos cargos a Europa durante los meses previos a la invasión para discutir las sanciones. Disparó las alarmas públicamente sobre la inminencia del ataque. Aireó los posibles castigos que aplicaría. Luego, una vez comenzada la guerra, dio un paso atrás y cedió el protagonismo a los socios europeos.

“Algo que Putin no quería hacer es unir el frente Occidental, pero ha fracasado. Biden es profundamente atlantista y ha hecho un trabajo fabuloso en coordinación, información y diálogo con los aliados. Ha hecho un esfuerzo especial en hablar no solo con los aliados de la OTAN; sino también con los líderes europeos y creo que los europeos han agradecido esto. Que la próxima semana acuda no solo a la cumbre de la OTAN, sino también al Consejo Europeo, es una señal de eso”, coincide Daniel Hamilton, profesor de la universidad Johns Hopkins y exdirector del Centro de Relaciones Trasatlánticas.

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“Obra maestra de la diplomacia”

Desde Bruselas, Rosa Balfour, directora del centro de análisis Carnegie Europe, califica de “obra maestra de la diplomacia pública y privada” la estrategia estadounidense con la información de inteligencia. “Los gobiernos europeos habían empezado las preparaciones, pero permanecían incrédulos porque consideraban que Putin no lanzaría esa apuesta y, en privado, se preguntaban por qué Biden no paraba de hablar de invasión”, afirma. “Cuando esto ocurrió, el 24 de febrero, todo cambió y todos estaban preparados para las sanciones. Desde entonces, la cooperación entre Estados Unidos, el Reino Unido y Canadá no tiene precedentes en intensidad y efectividad, según personas implicadas”, continúa.

Es entonces cuando Washington dejó el megáfono durante dos semanas cruciales. Acababa de demostrar un acierto trascendental de sus servicios de inteligencia, lo que consolidó la unidad del bloque, pero Estados Unidos anunció sanciones personales contra Putin solo después de que lo hiciera la Unión Europea; lo mismo ocurrió con el bloqueo al sistema internacional de pagos SWIFT, el cierre del espacio aéreo a las aerolíneas rusas o la cancelación del Nord Stream 2.

Que el presidente de Estados Unidos no fuera el rostro impulsor de las represalias a Moscú ayudó a la unidad europea, entre gobiernos, y dentro de los propios países, donde el recuerdo de aventuras belicistas con la guerra de Irak siguen esgrimiendo como argumentos casi 20 años después. Y que líderes como el francés Emmanuel Macron o el alemán Olaf Scholz hayan copado el protagonismo en estas dos semanas, sobre todo en las conversaciones directas con Putin, ha complicado que el dirigente ruso explique esta crisis a sus ciudadanos como un duelo con Washington, un viejo villano muy socorrido para la estrategia de comunicación del Kremlin.

“Es importante que se vea a los europeos como los responsables de la respuesta a Rusia, no solo porque el conflicto está pasando en Europa, sino porque la credibilidad de Estados Unidos no es la que era. En la opinión pública europea permanece el escepticismo sobre las motivaciones de Washington y, en una parte, también sentimientos antiamericanos y anti-OTAN. La Administración de Biden es consciente del problema de imagen que tiene desde que Estados Unidos intervino en Irak con argumentos falsos. Además de eso, las consecuencias económicas y humanitarias de las sanciones se van a sentir desproporcionadamente en Europa en precios de la energía y en flujo de refugiados”, explica Balfour.

Biden llegó a la Casa Blanca en enero de 2021 con la promesa de restablecer los vínculos con Europa y de enterrar los años de conflicto de su predecesor, Donald Trump, que trató a los viejos aliados como adversarios y mostró una complicidad desconcertante con el propio Putin. Tras aquella gira de la reconciliación de junio, las buenas palabras y gestos, Biden cometió dos tropiezos catedralicios: el desaguisado con la retirada de Afganistán en agosto y, acto seguido, el acuerdo para proveer de submarinos nucleares a Australia, que incluía al Reino Unido, y se hizo de espaldas a los socios europeos.

Esta crisis ha brindado a Biden la oportunidad de resarcirse, pero también ha mostrado, en opinión de Daniel Hamilton, un giro más profundo en la Casa Blanca: la vuelta de Estados Unidos “como poder europeo”, frente al “poder en Europa”, que había sido en la última década. Hamilton lo explica así: “Estados Unidos fue, durante 60 o 70 años un poder europeo, lo que significa que estaba completamente involucrado en cualquier cosa que los europeos hicieran entre ellos, siempre era una parte más de cualquier acuerdo, coalición o compromiso porque daba las garantías de que podría funcionar. Creo que, sin Estados Unidos, las viejas rivalidades europeas habrían resurgido”. “Esto —continúa—, cambió en los últimos 10 años o más, antes de la llegada de Trump. Se convirtió en un poder en Europa, que significa que solo te involucras en las cosas selectivamente, en función de un interés u otro. Biden entiende muy bien esto y quiere mostrar que Estados Unidos sigue siendo un poder europeo, que seguimos completamente implicados en lo que pasa. Eso es un cambio respecto a las dos últimas Administraciones. Lo que dure o no es otra cosa”.

Biden se encontró de nuevo con Putin el pasado junio, en una cumbre bilateral en Ginebra que sirvió de muy poco. En la rueda de prensa posterior a aquella cita, ante un paisaje verde deslumbrante propio del verano suizo, el estadounidense se negó a hacer balance de la cita o aventurar resultados. Mucho menos, responder si el exagente le inspiraba ahora más confianza. “Esto no va de confianza, va de interés mutuo”, dijo, “el verdadero test será dentro de seis meses”. Llegó, finalmente, a los ocho. También para las potencias occidentales.

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El ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, junto a la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, la semana pasada.
El ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, junto a la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, la semana pasada.RUSSIAN FOREIGN AFFAIRS MINISTRY (EFE)

Un día Nicolás Maduro asegura su apoyo irrestricto a Vladímir Putin en Ucrania. Al otro, modera su respaldo y llama al diálogo entre los dos países en conflicto, justo después de recibir en Miraflores a la delegación estadounidense de más alto nivel que visita Venezuela desde 1999. Cuatro días después, su vicepresidenta, Delcy Rodríguez, se hace fotos con el canciller ruso, “el amigo Serguei Lavrov” en Turquía, en un encuentro en el que, aseguraron, hablaron sobre sus relaciones bilaterales. Así comienza Venezuela un juego a dos bandas en el terreno internacional.

El vuelco que ha dado la geopolítica mundial en el último mes sin duda abre una ventana de oportunidad a Maduro. El chavismo surfea la ola de la crisis por la invasión rusa a Ucrania para intentar mejorar su posición, después de años arrinconado por las sanciones económicas de Washington y los señalamientos de violaciones a los derechos humanos por las que le espera una investigación en la Corte Penal Internacional.

La reunión del 5 y 6 de marzo entre representantes de la Administración de Joe Biden y Nicolás Maduro sorprendió a todos. Ambas partes han reconocido que discutieron asuntos de “seguridad energética”. Tras el encuentro, el chavismo ha enviado alguna señal sobre peticiones que insistentemente ha hecho Estados Unidos. Anunció que retomará las negociaciones en México, de las que se levantó después de la extradición del empresario Álex Saab, acusado de lavado de dinero y señalado como testaferro de altos cargos del Gobierno, un tema que no ha vuelto a ser mencionado, especialmente desde que se supo que el colombiano estaba colaborando con la DEA desde 2018. También liberó a dos estadounidenses detenidos arbitrariamente, en respuesta a una negociación que llevaba meses empujando el enviado especial para rehenes Roger Carsten.

Pero un objetivo ulterior de este acercamiento tiene que ver directamente con el contexto energético, en el que Rusia, uno de los principales productores de petróleo del mundo, ha sido vetado por Estados Unidos y Reino Unido. La nación norteamericana era el mejor cliente —comprador seguro y buen pagador— que tenía Venezuela en la venta de petróleo hasta que en 2019 se impuso el embargo.

En ese convulso año en el que Juan Guaidó desafió al chavismo y logró un reconocimiento internacional como presidente interino, Maduro hizo movimientos para blindarse. Uno de ellos fue mudar la sede que tenía PDVSA en Europa de Lisboa a Moscú. Un año después, Washington respondió con la aplicación de sanciones a Rosneft —el puntal petrolero de Putin, una compañía estatal con capital privado ruso— por ignorar el veto que había puesto sobre las transacciones con PDVSA. Los rusos no tardaron en retirar sus inversiones en Venezuela y marcharse, pero siguieron asumiendo un importante rol en la arquitectura comercial de la venta del sancionado petróleo venezolano.

“La soluciones que ofrecía Rusia con la comercialización del crudo, alguna que otra inversión y el lavado de activos ya no están en la mesa”, señala el internacionalista Andrei Serbin, especializado en temas de defensa. “Pero Venezuela pasó de ser el socio más aislado de Rusia al menos aislado en este momento”, agrega el analista, para quien el renovado vínculo con Estados Unidos no significa un deslinde total de los rusos, sino una instrumentalización de la relación.

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Estados Unidos ha tratado de bajarle el volumen a uno de los asuntos discutidos con Maduro: la posibilidad de que Venezuela vuelva a ser su proveedor de crudo y tome el mercado que suplía Rusia, apenas 1% de su consumo y 3% de sus importaciones. Otro de los temas discutidos ha sido la reapertura de los vuelos entre ambos países, que ayudaría a salir de parte de su aislamiento al país sudamericano.

Esta vuelta a las relaciones comerciales podría ocurrir a partir del levantamiento de sanciones o la emisión de licencias especiales a empresas como Chevron para retomar las operaciones en cuatro campos petroleros en el país sudamericano; también a la petrolera india Reliance que ha hecho una fuerte inversión en cabildeo para obtener permisos para seguir comprando crudo merey a PDVSA. Esta es una opción que podría considerar Washington ante el actual descalabro del mercado energético mundial y lo que esto puede suponer para la política interna estadounidense por el alza de los combustibles.

“Desde que Biden asumió el poder ha habido una aversión a tomar una posición activa o relevante sobre lo que llaman el expediente Venezuela”, apunta el abogado Mariano de Alba, especialista en Derecho Internacional. “No hay decisión fácil y rápida sobre Venezuela y en el Congreso hay importantes figuras en ambos partidos que ven con malos ojos esto que está ocurriendo. Reunirse con Maduro tiene un costo político. El descontento no va a cambiar, pero Biden tiene que asumir el riesgo y dar la impresión de que está haciendo cosas para que la gasolina no suba a precios exorbitantes de cara a las elecciones de medio término”.

Maduro también tiene un serio problema interno que resolver. Debe lograr una notable mejora económica de aquí al 2024 para asegurarse ser candidato del chavismo en las presidenciales de esa fecha, para lo que necesita no solo los votos de los venezolanos sino el apoyo dentro de su coalición, donde hay quienes ponen en entredicho la fuerza de su liderazgo para asegurar la permanencia en el poder.

Las elecciones regionales del 21 de noviembre de 2021, pero sobre todo la repetición de las del Estado de Barinas, el feudo de los Chávez, han sido un plomo en el ala para Maduro. Pese a todo el esfuerzo y el derroche de recursos, perdieron esa importante plaza, “por lo que en el chavismo hay mucho temor de lo que pueda ocurrir en 2024″, apunta De Alba.

“La gran apuesta de Maduro fue aumentar los vínculos con Rusia, China, Irán, Turquía, pero los resultados no se han dado a la velocidad que se esperaba. Ahora su aliado más importante está en una situación bastante complicada y de largo plazo”, señala el también asesor sénior de International Crisis Group. “Maduro no tiene la intención de traicionar a Putin, sino explorar qué réditos puede sacar de este acercamiento con Estados Unidos, haciendo las menores concesiones posibles, aumentando los ingresos y terminando de enterrar al Gobierno interino de Juan Guaidó para llegar a una mejor posición en 2024″.

Aun así, de Alba advierte que esta relación que apenas inician Venezuela y Estados Unidos es frágil y dependerá también de los avances que puedan darse en México. “Va a ser una relación tensa, porque hay muchos enemigos del proceso”. Todo está por verse en el turbulento escenario geopolítico mundial.

La Casa Blanca ha tenido que aclarar esta semana que el acercamiento no implica un reconocimiento a Maduro como presidente y ratificar su respaldo a Juan Guaidó. Durante el viaje a Turquía de la delegación venezolana, el canciller Félix Plascencia lanzó que si Estados Unidos quiere retomar las relaciones deben “aceptar que el único y legítimo Gobierno de Venezuela es el que lidera el presidente Nicolás Maduro”.

Maduro tiene que construir una narrativa sobre el punto medio y maniobrar con las fisuras que pueda generar este paso después de años de retórica antiamericana. Dentro de las facciones de poder del chavismo el impacto ha tenido distintos tenores. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino, asiduo viajero a Moscú, se ha sumado a la tesis del diálogo y ha condenado la aplicación de sanciones a Rusia. Diosdado Cabello, cabeza del Partido Socialista Unido de Venezuela, inicialmente desdijo a Maduro sobre el regreso a las negociaciones y en los últimos días ha señalado que “Venezuela tiene el petróleo que Estados Unidos necesita, pero tienen que pagarlo”. Desde la Asamblea Nacional, plegada a Maduro, diputados chavistas lanzaron proyecciones sobre que, si se levantan las sanciones, para mediados de año PDVSA podría vender crudo a Estados Unidos y Europa.

En tiempos de Hugo Chávez se comenzó a forjar la relación Rusia-Venezuela. Las primeras inversiones se centraron en la construcción de viviendas y la venta de armas y suplementos militares. Una eterna promesa de esta alianza ha sido el levantamiento en Venezuela de la primera fábrica de fusiles kalashnikov de América Latina, ofrecida en 2001 y que el Gobierno ruso aseguró el año pasado que podría inaugurarse este 2022. Chávez también intentó proveer a Rusia de flores venezolanas como las orquídeas, calas y gerberas. Este negocio germinó en una mesa en Moscú adornada con lirios en la que estaban reunidos los dos mandatarios, pero se marchitó rápidamente. “¿Esas flores de dónde vienen?” le preguntó Chávez a Putin, contó Nicolás Maduro años atrás, cuando el líder bolivariano estaba recién fallecido y el sucesor rearmaba sus alianzas.

Tanto Serbin como el politólogo Jonathan Benavides, especialista en geopolítica de Rusia, coinciden en que esta alianza se ha sobreestimado y el valor agregado que daba el Kremlin a Maduro ya no está tan claro. “La presencia rusa en Venezuela está centrada en instancias de soporte técnico para el material militar, capacitación y entrenamiento y apoyo operativo en los sistemas de defensa antiaéreo y el uso de drones. Pero no hay bases militares rusas en Venezuela”, apunta Serbin.

Para Benavides la presencia rusa en Venezuela ha sido más de discurso para alimentar las tensiones con Occidente. “Es la amenaza creíble de que están tocando el patio trasero de Estados Unidos, así como ellos se han metido en el de Rusia”, señala el profesor universitario. “Es una alianza estratégica para molestar a Estados Unidos”. Pero agrega que en términos de intercambio comercial, Rusia provee 80% del trigo que consume Venezuela. La guerra podría significar una escasez del rubro en un país que ya arrastra una crisis alimentaria, dentro de la emergencia alimentaria mundial que han pronosticado que traerá el conflicto en Ucrania.

“Hay temas que había que hablar con Rusia”, comenta Benavides sobre la reunión entre Delcy Rodríguez y Serguei Lavrov. La más importante es el movimiento del dinero de la venta del petróleo venezolano que está en bancos rusos sancionados por Estados Unidos. También otros asuntos como el futuro de la oficina de la estatal Conviasa en Moscú que había anunciado el aumento de frecuencias a la capital rusa y de la sede de la PDVSA. El analista político también apunta a una segunda tesis para explicar este encuentro justo después del que tuvieron con Washington. “Es posible especular que se esté usando a Venezuela como un canal de comunicación entre las dos potencias y es válido hacerlo porque en todas las guerras puedes estar en conflicto armado en la calle y en las oficinas estás buscando canales de contacto”.

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El presidente Joe Biden tras su comparecencia de este jueves en Washington.
El presidente Joe Biden tras su comparecencia de este jueves en Washington.Oliver Contreras / POOL (EFE)

“Sanciones rápidas y severas”. Esas cuatro palabras han estado en los últimos meses entre las más repetidas en Washington por diplomáticos, funcionarios del Pentágono, legisladores y, sobre todo, por el presidente de Estados Unidos. La Administración de Joe Biden lleva desde noviembre alertando de que el presidente ruso Vladímir Putin estaba listo para invadir Ucrania y reiterando que, llegado el momento, Estados Unidos no tenía planes de mandar tropas al terreno. Ese día ha llegado este jueves.

Biden ha detallado la respuesta que lleva preparando semanas, con colaboración con sus aliados europeos de la OTAN, el Reino Unido, Japón, Canadá y Australia, entre otros países, en dos comparecencias desde la Casa Blanca. Con la primera, el martes, reaccionó al anuncio de Putin de que Rusia reconocía la independencia de los dos territorios prorrusos, de Lugansk y Donetsk, al este de Ucrania, y que enviaba tropas. En la segunda, de hace unas horas, el líder estadounidense contesta a la decisión de Moscú de invadir Ucrania. Tres columnas de tropas han entrado en el país desde Bielorrusia, al norte, y Crimea, al sur, y se dirigen a la capital, Kiev, y a otras importantes ciudades. Las intenciones de Putin y hasta dónde será capaz de llegar aún son inciertas.

Las sanciones anunciadas este jueves ahondan en las de un par de días antes, cuando Biden se reservó la capacidad de endurecer una “primera batería de medidas”. Al término de su comparecencia los periodistas preguntaron al presidente para cuándo estaba guardándose la carta de imponer medidas económicas directamente a Putin (de momento, solo se ha acercado por proximidad, al círculo cercano del jerarca ruso). De momento, estas son las medidas concretas que Estados Unidos va a adoptar. La Casa Blanca, que ha emitido un comunicado para especificarlas, confía en que “tengan un enorme impacto en la economía rusa, en su sistema financiero y en su acceso a la tecnología”.

  • Washington cortará la conexión con el sistema financiero estadounidense del mayor banco ruso, el Sberbank, que cuenta con un tercio de los activos del país. También se le impiden las transacciones realizadas en dólares. Asimismo, impondrá sanciones destinadas a bloquear el segundo banco, el VTB, y a otras tes instituciones financieras (Bank Otkritie, Sovcombank OJSC y Novikombank). Eso implica que se congelan sus activos en Estados Unidos, se prohíbe a los ciudadanos norteamericanos hacer negocios con ellos y se les cierra el acceso al dólar. Estas medidas son similares a las anunciadas el martes y que afectan a otros dos bancos, de propiedad estatal: el Banco de Desarrollo Ruso (Vnesheconombank o VEB) y el Banco Militar (Promsvyazbank).
  • Estados Unidos también impone nuevas restricciones a la deuda y a las acciones de 13 de las principales empresas y entidades rusas, entre ellas, Gazprom, la hidroeléctrica RusHydro, el Banco Agrícola, la telefónica Rostelecom, o los ferrocarriles rusos. Eso implica poner coto a todas sus transacciones en el mercado internacional, a la provisión de financiación y a otras operaciones con nueva deuda de más de 14 días de vencimiento. Juntas, suman activos por valor de 1,4 billones de dólares, según ha explicado Biden. A partir de ahora, tampoco podrán obtener dinero a través del mercado estadounidense. Esta semana también se ha golpeado al consorcio responsable del gasoducto Nord Stream 2, construido para transportar gas entre Rusia y Alemania por el Báltico, y cuya entrada en funcionamiento ha quedado en suspenso por el conflicto.
  • La Administración de Biden también irá contra personas físicas y sus familias, miembros de la oligarquía cercana a Putin y que, afirma Washington, se han beneficiado de esa proximidad. Los proscriben del sistema financiero estadounidense, congelan su patrimonio en Estados Unidos y les impiden la entrada al país. Los 10 nombres dados a conocer hoy se suman a los cinco señalados en la primera batería de sanciones.
  • Biden también ha prohibido la importación de tecnología para la defensa, así como de semiconductores, equipos de telecomunicación, de encriptación, láseres, sensores y otros ingenios empleados en el transporte por mar y por aire. Esas medidas, que se prevén prolongadas en el tiempo, aspiran a cortar el acceso de Rusia y sus ciudadanos a los últimos avances tecnológicos. Se prohíbe también la exportación de material militar e informático a las Fuerzas Armadas y el ministerio de Defensa rusos.
  • Estados Unidos, además, contempla pasar la factura de la invasión de Ucrania a Bielorrusia, vecino del norte, y aliado del Kremlin. Las dos terceras partes de las tropas que han entrado en el país este jueves lo han hecho desde suelo bielorruso. Estados Unidos sanciona a 24 personas y entidades, atacando su capacidad militar y financiera. Entre esos nombres, están dos bancos estatales, nueve empresas de defensa y siete funcionarios y personas relacionadas con el régimen de Minsk.
  • Las restricciones a las exportaciones decididas por los aliados conjuntamente persiguen causar un daño que cifran en 50.000 millones de dólares (44.640 millones de euros). Además, se han diseñado medidas para amplificar su alcance, que pasan por dar facilidades a países que se quieran sumar a ese boicot.

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Juan Esteban, nacido en Guacarí, Valle del Cauca, vio a la gente ahogarse, desaparecer ante sus ojos sin poder hacer nada, entre ellos su hermana María Camila. Habrían caído en manos de traficantes de migrantes en Estados Unidos.

Juan Esteban, nacido en Guacarí, Valle del Cauca, vio a la gente ahogarse, desaparecer ante sus ojos sin poder hacer nada, entre ellos su hermana. Habrían caído en manos de traficantes de migrantes en Estados Unidos.

Noticias Valle.

Sin que aún haya claridad de cómo emprendieron el viaje desde el Valle del Cauca hasta las Bahamas y de ahí a Estados Unidos, el caso de Juan Esteban se ha convertido en noticia internacional al ser el único sobreviviente del naufragio en el que perecieron más de 37 personas, entre ellos, el de su hermana de 18 años de edad.

El joven, de 22 años de edad, iba en una embarcación con personas de diferentes países -principalmente de Centroamérica-, rumbo a La Florida.

Cuando iban llegando, naufragaron. Horas después, una embarcación comercial lo vio sentado en la punta de su barco, y lo rescataron.

Estaba en schok. 

Así encontraron al Juan Esteban. Foto: ciudadana/ AFP.

No pudo salvar a nadie, en medio del caso, solo vio la gente desaparecer en el agua. Su hermana, entre los ahogados.

TuBarco conoció que la abogada que lo asiste en el estado de La Florida, en Estados Unidos, ha estado haciendo las gestiones para se le atiende psicológicamente.

También se están cumpliendo los trámites para pueda reunirse pronto con su madre, que estaba residenciada en ese país.

«Él está en una situación mental delicada, el trauma no lo ha podido superar. Estaba en una embarcación con 37 personas más y vio como desaparecían», indicó la abogada en entrevista con CNN.

Juan Esteban está hospitalizado pero bajo custodia de la patrulla fronteriza.

Por lo que hasta ahora se sabe, podría tratarse de un grupo de personas implicadas en tráfico de migrantes que habrían engañado a Juan y a los demás migrantes.

«En un inicio les dijeron que el viaje era con seis personas y que iban a estar seguros», lo poco que ha dicho.

No está claro cómo organizaron el viaje desde Colombia, si el resto de su familia sabían que tenían intención de pasar a Estados Unidos, pues no tenían papeles. «Al parecer dijeron que iban de paseos y se quedaban en Bahamas», indicó la funcionaria.

Según la Guardia Costera, aproximadamente a 45 millas -72 kilómetros- al oriente de Fort Pierce Inlet, encontraron el naufragio.

Le buscarán asilo o visa

Una vez logren que el joven vallecaucano salga del hospital y quede en libertad, se hará la diligencia para su estatus migratorio.

Además, hasta ahora, en la investigación han aparecidos datos que señalan que los jóvenes «habrían podido temer por sus vidas en donde vivían (Guacarí)».

Sin embargo, dado que Juan Esteban está aún conmocionado, poco habla. Sigue nervioso y deberán esperar que se recupere un poco para que pueda entregar información más clara del viaje.

Y lo que informe, servirá para que autoridades migratorias le otorguen o no, la posibilidad de quedarse en Estados Unidos.

Se han recuperado algunos cuerpos, pero no estaría entre ellos el de María Camila.

Guardacostas suspendieron los esfuerzos de búsqueda, y hasta ahora, se desconoce identidad, de dónde eran quienes viajaban en la embarcación.

Desde las Bahamas también se ha identificado una ruta de tráfico de migrantes hacia Estados Unidos, y varias embarcaciones han naufragado, pero este caso, ha sido el más grave registrado hasta ahora.

Lea además:

La tragedia de la migración ilegal colombiana: Claudia murió junto a su hija en el Desierto de Arizona, Juan y su hermana naufragaron, ella murió

 





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De camino a Estados Unidos, México o Chile; en los últimos años son varios los casos de colombianos que perecieron viajando a países a los que se dirigían buscando un mejor futuro.

Noticias Colombia.

«Sueño americano», «una mejor vida» o «vamos por el futuro familiar»; son algunas de las frases con las que colombianos se marchan a otros países en busca de una mejor vida, sin embargo, en muchas ocasiones estas historias no terminan con finales felices sino en tragedia. Tal como sucedió con Claudia Marcela Pineda, María Camila y Juan Esteban Montoya, nacionales que perdieron la vida cuando buscaban llegar a los Estados Unidos.

Son dos historias diferentes de la migración ilegal colombian.

Partieron desde sus viviendas en Colombia con destinos de paso o intermedio, el plan final era llegar a norteamerica.

Tocaron sus tierras, sintieron sus aguas; pero sus trágicas historias marcaron a sus familias.

Claudia y su hija murieron en el Desierto de Arizona

En agosto del año pasado Claudia Marcela Pineda, de 37 años, decidió irse a vivir con sus hijos María José y Cristián, de 10 y 3 años, a Estados Unidos, la colombiana se encontraría con su pareja, pero no hubo reencuentro.

El objetivo de la familia era conseguir un mejor futuro, el Desierto de Arizona no les dio chance de salir con vida luego de ser abandonados por el coyote que los estaba cruzando.

Para poder ingresar a Estados Unidos, viajó hasta México.

Desde allí el plan era cruzar el Desierto de Arizona, con un calor infernal y cientos de kilómetros sin nada alrededor.

Un territorio que ha cobrado varias vidas de migrantes, muchos niños han perecido solos, juntos a sus padres y otros familiares. Pero el hecho de que el pequeño Cristián haya quedado vivo fue un verdadero milagro.

Pese a que el padre de su hijo, Victor Hugo Morales, años atrás había logrado llegar a Estados Unidos por la misma ruta, Claudia y María José no resistieron ese viaje y fallecieron.

Sus cuerpos fueron encontrados en el condado de Yuma, en el área de Levee Road y County en Arizona.

Cristián sobrevivió, fue rescatado por las autoridades estadounidenses, hospitalizado y luego se reencontró con su padre.

Noticia relacionada:

Se reencontró con su padre el niño colombiano que sobrevivió al desierto de Arizona, donde murió su hermana y su mamá

Claudia alcanzó a pedir ayuda

En su momento Telemundo sacó a la luz un angustiante audio que corresponde a la llamada de Claudia al 911.

Dicha comunicación refleja la desesperada petición de ayuda que hizo la mujer a las autoridades para que la rescatara a ella y sus hijos tras ser abandonados por la persona que los estaba ayudando a cruzar la frontera. El ‘coyote’.

– Marcela Pineda: “Por favor ayúdeme”.

– Agente del 911: “¿Cuántas personas vienen con usted?”

– Marcela Pineda: “dos niños, por favor ayúdeme, me voy a desmayar”.

Fueron fragmentos de la comunicación que mantuvo la colombiana con la persona que atendía la línea telefónica de emergencias.

Al fondo se escucha un desgarrador grito de la niña María José que le decía a su madre entre llanto que tenía hambre.

“¡Mami, tengo hambre!”, gritó la niña, a lo que Marcela le dice: “Ya mi amor”.

De inmediato, el agente del 911 le preguntó si tenía WhatsApp. Posteriormente, le pidió revisar la aplicación porque le había enviado un mensaje, “para que acepte compartir las coordenadas”.

Lamentablemente, el equipo de ayuda no pudo llegar a tiempo, ya que al apagarse el celular, se perdió el rastro de la mujer y sus hijos. Tenía muy poca carga en su celular.

Juan único sobreviviente y María entre las víctimas del naufragio

La trágica noticia del naufragio de una embarcación en los Estados Unidos había pasado desapercibida hasta que se conoció que dos de sus pasajeros eran colombianos.

Ambos fueron identificados como Juan Esteban y María Camila, dos jóvenes vallecaucanos que se subieron el pasado sábado 22 de enero en horas de la noche a la embarcación que se hundió.

Según la Guardia Costera, aproximadamente a 45 millas -72 kilómetros- al oriente de Fort Pierce Inlet, en La Florida.

En ella iban en total 38 personas, de las cuales fallecieron 38 y solo Juan sobrevivió. Salieron desde Bahamas.

Él se aferró a parte de la embarcación y fue rescatado por otro bote comercial.

«Mamá, mi hermana se murió»

Tanto María Camila como Juan Esteban son hijos de Marcia y Edwin M., ella vive en los Estados Unidos y él, labora en la empresa Aguas de Buga S.A. E.S.P.

Su madre confirmó que luego del rescate fue trasladado a un centro médico de La Florida, en donde se encuentra fuera de peligro, pero en poder de las autoridades norteamericanas.

Ella detalló que el momento en el que Juan le confirmó el fallecimiento de su otra hija fue bastante doloroso, algo que ha partido su corazón en dos: «Mamá, mi hermana se murió», le alcanzó a manifestar desde el hospital.

Anoche en Guacarí todo giró en torno a ellos dos, hubo oraciones, velatón y una concurrida celebración religiosa.

La comunidad se unió para pedir por la pronta aparición del cuerpo de la joven, el retorno de Juan, el reencuentro de la familia y poder darle cristiana sepultura a su ser querido.

 



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¿Posee Bill Gates la mayor parte de las tierras agrícolas de Estados Unidos? Esa es la teoría que ha estado extendiendo sobre todo en Estados Unidos, haciendo creer a su población que realmente es cierto.

Todo nace de la advertencia de los investigadores al comprobar el riesgo potencial de una escasez de alimentos a nivel mundial, causada, sobre todo, por la guerra entre Ucrania y Rusia. Esto alarma a cualquiera si viene de una fuente fiable, por lo que la población al enterarse y pese a no ser una realidad actual, comenzó a montarse sus propias conspiraciones que iban más allá del conflicto.

A raíz de esta incertidumbre, comenzaron a difundirse rumores infundados que intentaban culpar a fuerzas externas de cualquier escasez de alimentos que se avecinaba. Uno de estos rumores afirmaba que se había producido un número inusual de incendios en las instalaciones de procesamiento de alimentos en 2022. Facebook culpa a los "seres humanos" de la difusión de la desinformación, argumentando que cada uno elige qué creer y qué compartir">Esto ya se comprobó que era totalmente falso.

Sin embargo, el que más ha llamado la atención es el que ataca directamente a Bill Gates. Y es que, mucha gente empezó a señalar con el dedo al objetivo favorito de los teóricos de la conspiración.

Una de las afirmaciones más frecuentes relacionadas con él y la posible escasez de alimentos es que el multimillonario posee una cantidad sospechosa de tierras de cultivo en Estados Unidos. Encontramos personas que afirman, por ejemplo, que Gates posee la mayoría de las tierras de cultivo de Estados Unidos (el 80%, según ellos) y que Gates está intentando comprar todas las tierras de cultivo.

internet -714379" title="A la caza de las fake news: una guía para enfrentarse a la desinformación en internet ">Estas afirmaciones no son ciertas. Gates no posee ni de lejos la mayoría de las tierras de cultivo de Estados Unidos.

Según un informe de 2021 del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos y el Servicio Nacional de Estadísticas Agrícolas, hay 895.300.000 acres de tierra de cultivo en los Estados Unidos. Los 242.000 acres de Gates representan aproximadamente el 0,03% del total.

Aunque muchos han especulado también con que las compras de tierras de Gates estaban relacionadas de alguna manera con sus esfuerzos por frenar el cambio climático, Gates ha dicho que ambas cosas no están relacionadas. Es simplemente una inversión que él mismo ha reconocido.

Con todo esto sobre la mesa, queda más que rebatida la conspiración. Y es que, en tiempos de incertidumbre, la gente suele buscar a alguien a quien culpar, y los difusores de información falsa se apresuran a decir a quién deberían señalar con el dedo. A menudo, esos dedos apuntan a Gates.


El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, este lunes en el Despacho Oval.
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, este lunes en el Despacho Oval.NICHOLAS KAMM (AFP)

La Administración de Joe Biden ya ha recibido la respuesta escrita del Kremlin a la carta que Estados Unidos le entregó el pasado miércoles con propuestas para solventar por la vía diplomática la crisis de Ucrania. Fuentes del Gobierno estadounidense han confirmado este lunes a The Washington Post la llegada de la contestación rusa, pero han evitado detallar aspecto alguno del contenido, de la misma manera que la misiva de Washington tampoco se hizo pública la semana pasada. Este martes está previsto que hablen por teléfono el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, y su homólogo, el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov.

Las conversaciones prosiguen estos días sin novedades tangibles y con desconfianza evidente, al menos, a juzgar por las declaraciones públicas. El Kremlin sostiene que no pretende invadir Ucrania, pero mantiene más de 100.000 soldados en la frontera y el recuerdo de la anexión ilegal de la península de Crimea en 2014 está grabado a fuego entre los países aliados de la OTAN. Para reducir la presión sobre la antigua república soviética, reclama garantías a la Alianza de Defensa de que no se expandirá en el Este de Europa y, en concreto, no incorporará a Ucrania como nuevo socio, unas condiciones inadmisibles para las potencias occidentales.

“Sería poco productivo negociar en público”, señaló la fuente gubernamental citada por el Post respecto a la respuesta recibida desde Rusia. La semana pasada, el Gobierno de Vladímir Putin se limitó a señalar que el planteamiento enviado por Estados Unidos y por la OTAN -que también entregó su carta en paralelo- no invitaba al optimismo.

El choque se hizo palpable este lunes en la reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en Nueva York. Por su parte, Biden recalcó que Estados Unidos está “preparado para todo” ante las posibles derivadas de esta escalada. El presidente hizo esa declaración precisamente la mañana que recibía en la Casa Blanca al emir catarí, Tamim Bin Hamad al Thani, a quien busca como aliado para garantizar el suministro eléctrico en Europa en caso de que el conflicto con Rusia, que es una fuente importante para el viejo continente, se recrudezca.

Estados Unidos también mantiene en situación “de alerta” a 8.500 soldados para movilizarlos en caso de necesidad y Biden apuntó el viernes que pensaba enviar tropas “a corto plazo” a Europa del Este y los países de la OTAN (Ucrania no es una de ellos). El portavoz del Pentágono, John Kirby, aclaró este lunes que ese despliegue mencionado por el presidente sería al margen de los 8.500 efectivos preparados.

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Agrupaciones izquierda, movimiento sociales y sindicatos marchan el martes pasado contra el acuerdo entre el Gobierno de Alberto Fernández y el FMI.
Agrupaciones izquierda, movimiento sociales y sindicatos marchan el martes pasado contra el acuerdo entre el Gobierno de Alberto Fernández y el FMI.Enrique García Medina (EFE)

Alberto Fernández ha intentado deshacer este sábado el embrollo que generó con Estados Unidos durante la gira que realizó la primera semana de febrero a Rusia y China. Tras acusar a la Casa Blanca de no apoyarlo en sus negociaciones con el FMI, que terminaron en un acuerdo a finales de enero, ha dicho ahora que “el actual gobierno norteamericano acompañó con su voto a Argentina”. “Eso lo valoro”, dijo, en un largo hilo en sus redes sociales en el que también defendió las relaciones de su país con Moscú y Pekín.

Las palabras de Fernández son el corolario de una semana de tensión diplomática. El argentino usó el Kremlin para proclamar que su país necesitaba reducir su “dependencia” del Fondo Monetario Internacional y de Estados Unidos, al tiempo que ofrecía a Vladimir Putin que Argentina fuese “la puerta de entrada” de Rusia a América Latina. Días después, en China, elogió la revolución maoísta. El tenor de la agenda geopolítica desplegada por el presidente no estaba en el guion original que había escrito la Cancillería en Buenos Aires. Y cayó muy mal en Washington.

El Departamento de Estado no hizo declaraciones públicas, pero sentó su posición a través de una fuente reservada que el diario La Nación replicó el jueves en su portada. El funcionario estadounidense dejaba claro el malestar del Gobierno de Joe Biden con Fernández, enumeraba los gestos que había realizado la Casa Blanca y manifestaba la voluntad de seguir, pese a todo, apoyando a Argentina.

El visto bueno de Estados Unidos a las negociaciones con el FMI fue clave para la firma de un acuerdo. El tiempo urgía para Argentina, que este año debe pagar 19.000 de los 44.000 millones que el Gobierno de Mauricio Macri había recibido como rescate financiero en 2018. Con sus reservas internacionales cercanas a cero y una situación económica muy endeble, solo una refinanciación podía evitar una nueva cesación de pagos.

Antes de terminar su gira asiática, Fernández habló con medios argentinos por videoconferencia y ratificó sus críticas. “¿Quién me ayudó? A mí con el Fondo me ayudaron los países europeos, me ayudó China, me ayudó Rusia, los países americanos y paro ahí. Sé quién hizo mucho para que ese préstamo sea dado. Eso sí lo sé, el gobierno anterior de Estados Unidos”, dijo, en referencia a la Administración de Donald Trump y sus esfuerzos por ayudar a Macri. Este sábado dio marcha atrás, reconoció la ayuda del país norteamericano y quitó fuelle a las consecuencias políticas de su visita a Rusia en medio de la escalada en Ucrania y a China.

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“No sé por qué levantó tanta polvareda el tema, ¿por qué viajar a Rusia y China significa que nosotros queremos tener una mala relación con los Estados Unidos? No sé qué tiene que ver una cosa con la otra. La realidad es que fuimos a Rusia y a China a reforzar y promover aún más nuestros vínculos comerciales y financieros en un momento en el que la Argentina lo necesita”, dijo Fernández en declaraciones a una radio local, cuando ya había lanzado en Twitter su nueva posición hacia la Casa Blanca. “Argentina no tiene amigos ni enemigos permanentes ni perpetuos, lo único perpetuo es la defensa de sus intereses”, agregó. El acuerdo firmado necesita aún la aprobación del directorio del FMI para entrar en vigor, y Argentina depende, como en 2018, de Estados Unidos.

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La capitana de la Guardia Costera de Florida, Jo-Ann F. Burdian, comparece este jueves ante la prensa en Miami.
La capitana de la Guardia Costera de Florida, Jo-Ann F. Burdian, comparece este jueves ante la prensa en Miami.CHANDAN KHANNA (AFP)

La historia del último drama migratorio de Estados Unidos, ejemplificado en la foto de un hombre a la deriva encaramado sobre los restos de un naufragio, se cierra este jueves con la caída del sol. La Guardia Costera de Florida ha decidido dar por terminada a esa hora la búsqueda de nuevas víctimas en el mar tras hallar en las últimas horas cuatro cadáveres más, que se suman al notificado este miércoles. Aún quedan 34 migrantes por localizar.

Cuarenta partieron el sábado de Bimini, cadena de islas en las Bahamas a unas 55 millas (88 kilómetros) al este de Miami. Iban en una barcaza de ocho metros de eslora rumbo a Estados Unidos. Una tormenta los sorprendió durante la travesía, que habían emprendido sin chalecos salvavidas a bordo. El martes, una embarcación privada avistó a unos 70 kilómetros del puerto de Fort Pierce, en Florida, la figura de un hombre, cuya nacionalidad no trascendió inicialmente, sobre el esqueleto de un bote. Fue entonces cuando la Guardia Costera inició la búsqueda en un área de aproximadamente 135 millas (218 kilómetros), superficie que las autoridades compararon con la del “Estado de Nueva Jersey”.

Imagen facilitada por la Guardia Costera de Estados Unidos del barco volcado aproximadamente a 70 kilómetros de Fort Pierce, en Florida, con un superviviente encaramado a sus restos.
Imagen facilitada por la Guardia Costera de Estados Unidos del barco volcado aproximadamente a 70 kilómetros de Fort Pierce, en Florida, con un superviviente encaramado a sus restos.HANDOUT (AFP)

Investigadores de Seguridad Nacional citados por la agencia AP han reiterado este jueves las sospechas iniciales: que el caso se está tratando como una operación de contrabando de personas. “Nuestro objetivo es identificar, arrestar y enjuiciar al criminal u organización criminal que haya organizado, facilitado o sacado provecho de esta empresa condenada al fracaso”, dijo el agente al cargo, Anthony Salisbury. La ley federal contempla condena de muerte para esos delitos, si implican la muerte de personas.

La capitana de la Guardia Costera Jo-Ann F. Burdian, al mando de la operación, ha explicado que la decisión de dejar por imposible la búsqueda no ha sido fácil: “Hemos peinado la zona una y otra vez. Contábamos con buena visibilidad y sabemos que estamos buscando en el área correcta. Hemos encontrado más muertos. Y eso nos hace pensar que probablemente no haya supervivientes”.

Según cálculos de las autoridades, el único pasajero hallado de momento con vida estaba a unos 160 kilómetros de donde se cree que volcó la embarcación. La Corriente del Golfo, cuyas aguas aparentemente plácidas son temidas por los marineros, lo empujó hacia el norte.

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Si se confirmara la muerte del resto de sus compañeros de viaje se trataría de una de las tragedias migratorias más graves de los últimos años en el Caribe. Desde 2014, al menos 967 migrantes han desaparecido en estas aguas, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), dependiente de las Naciones Unidas.

Según The Washington Post, la Guardia Costera ha rescatado a 802 haitianos y 586 cubanos desde el pasado 1 de octubre. La comparación de estas cifras con las del total del año (1.527 haitianos y 838 cubanos) da una idea de que el aumento del uso de estas rutas para llegar a Estados Unidos. Se trata además de un problema que no solo afecta a la Costa Este. El pasado mes de mayo, al menos cuatro personas murieron y otras 25 han resultado heridas después de que una embarcación volcara frente a San Diego, al sur de California.

Según la OIM, alrededor de 5.000 haitianos trabajan legalmente en las Bahamas. Entre 20.000 y 50.000 se hallan ilegalmente en el archipiélago de 700 islotes (39 de ellos habitados), situados a 80 kilómetros al sureste de la costa de Florida, próximos a Jamaica, Cuba y Haití. El país es a menudo empleado como trampolín por quienes quieren llegar a Estados Unidos.

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