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En las localidades ucranias que caen en manos del ejército ruso, la prioridad es evacuar en primer lugar a los vivos, especialmente los heridos para que puedan ser atendidos. Los muertos no corren tanta prisa. Vasil, de 63 años, ha logrado salvar la vida, pero no su pierna derecha. Afirma que en la noche del 16 al 17 de marzo los militares invasores ordenaron a los hombres ponerse en fila y que él recibió a sangre fría un disparo a la altura de la tibia por llegar con retraso. Tardó dos días en ser trasladado desde Bohdanivka hasta el hospital de Brovari, al este de Kiev, a una distancia de solo una veintena de kilómetros.

“Llevo más de 20 años de profesión y no he visto daños como los que he visto estos días”, comenta Volodímir Andriiets, de 44 años y subdirector del centro médico. El tiempo parece haberse congelado en las estancias de este edificio decorado con plantas, muebles, tapetes de ganchillo y teléfonos que parecen traídos de un museo, pero donde los equipos médicos brillan por su ausencia. Algunos de los entrevistados, como el propio Vasil, reconocen, sin embargo, que el haber conseguido ser trasladados aquí les permite ahora mirar hacia delante, aunque en su caso sea con un par de muletas que ahora descansan junto al cabecero de la cama.

En este hospital atienden ahora mismo a 28 civiles heridos que han llegado desde diferentes localidades de los alrededores de Brovari. La orilla oriental del río Dnieper, que riega una parte importante de Ucrania, es estos días escenario de combates entre los ejércitos de Ucrania y Rusia en los alrededores de la capital.

Zina, de 62 años y con experiencia como enfermera, controla que la medicación de su marido acabe de caer por el gotero antes de darle de comer una sopa. El relato de Vasil coincide con el de otros desplazados internos que han logrado escapar de esos pueblos, pero estremece verlo hablar sin alterar el tono de voz con el muñón sobre la cama.

Fue a la una de la madrugada del jueves 17 de marzo. Una veintena de vecinos se encontraban refugiados en una vivienda, todos juntos. “Vinieron a la casa y un oficial dijo que los hombres tenían 10 segundos para ponerse en fila enfrente de él. Llegué con retraso y me disparó directamente a la pierna. Quería dispararme en la segunda, y yo le dije: ‘Pues dispara’. Pero se fueron”, rememora el hombre. “Pusimos el vendaje. Teníamos antibióticos, analgésicos y pusimos el torniquete. No pudimos salvar la pierna, pero sí la vida”, explica ella, sentada en la cama de al lado. Añade la mujer que los propios militares rusos que contemplaron la escena “entendieron que su oficial no estaba bien de la cabeza y nos dejaron salir” hasta otro pueblo cercano. Aleksandr, el yerno de Vasil, también ha tenido que salir de Bohdanivka con su mujer y los niños. Al llegar al hospital a visitar a su suegro, cuenta que en su barrio han tenido que enterrar ya a dos vecinos en la calle y que hay tres cadáveres pendientes de recoger.

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Enfermeras en el hospital de Brovary, al este de Kiev, este domingo
Enfermeras en el hospital de Brovary, al este de Kiev, este domingoLuis de Vega

Bohdanivka, a unos 50 kilómetros del centro de Kiev, llevaba ya días en manos de las tropas del Kremlin, que no lograban avanzar hacia la capital y sufrían problemas de abastecimiento y logísticos. Por eso, los vecinos huidos ahora en Brovari coinciden al describir escenas de pillaje y abusos. Vasil, obrero de la construcción ya jubilado, lo recuerda como si se tratara de una película que ha tenido que vivir en primera persona: “Al lado de cada casa había uno o dos tanques, transportes blindados de personal y equipos. Teníamos mucho miedo. Habían ocupado todas nuestras casas y guardaban sus equipos en los patios. Rompían, destruían, robaban, no se salvaba nada. Robaban toda la ropa de hombre, toda, y la de mujer también. Sacaban todos los electrodomésticos”. Zina apunta: “Menos en las casas que ocuparon parar vivir, que allí sí los usaban. El oro. Toda la comida que había en el frigorífico. Se llevaban las bicicletas de los niños, los patinetes, porque tenemos a cuatro nietos, las motos y las montaban”.

En el hospital no se ven escenas de caos ni hay carreras con heridos llegando cada poco. El subdirector detalla que en los últimos días, coincidiendo con el repliegue de tropas rusas, apenas llegan cuatro o cinco heridos civiles cada día.

En otra de las habitaciones se recupera Yuri, de 47 años, integrante de los grupos de defensa civil de la localidad de Dimerka. El hombre se señala la pierna y el vientre, donde se le quedaron incrustados fragmentos de una bomba de racimo, armamento prohibido por más de un centenar de países, pero no para Rusia, que no ha ratificado la Convención sobre Municiones de Racimo. Yuri resultó herido el pasado 8 de marzo y fue operado nada más llegar a Brovari. “Yo estaba corriendo de mi casa al refugio para esconderme y de camino recibí el disparo de un fragmento del proyectil. La bomba de racimo pasó por todo el pueblo y cayó en una de las casas, quemándola. Pero los fragmentos salieron disparados y explotaron por todos sitios. Al principio no me enteré de que estaba herido. Noté algo, pero pensé que a lo mejor era la onda expansiva, luego me puse malo y vi que tenía un agujero en el vientre”.

Rina, la mujer de Vasil, que también está siendo atendido de daños en el colon, tira de sorna: “El gran ejército ruso, pura pobreza”. Y se despacha a gusto: “Queremos que se vayan, que se vaya hasta el último. Quiero que toda Europa sepa qué tipo de Ejército es. No es un Ejército, son vagabundos. Y van vestidos peor que los vagabundos. Sin ducharse dos meses, sucios, grasientos. Sin ropa, vestidos con nuestra ropa”.

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Sobre las 7:50 pm del día de ayer domingo 13 de marzo se presentó un nuevo hecho de sangre, donde fallece una persona de sexo masculino en la doble calzada Buga – Tuluá, sentido Sur –  Norte, al frente de las Torres de Uninorte.

La persona sin identificar fue atropellada por un vehículo que se dio a la fuga, extraoficialmente informan que la persona estaba siendo atacada con arma de fuego al momento en que fue atropellada.

En la ciudad de Buga, en pocos días se han presentado varios casos homicidio, recordemos que, el sábado 12 de marzo, cerca de las 7:30 de la mañana se reportó un ataque con arma de fuego sobre la vía Guacarí – Buga a la altura del sector brisas del Valle, donde fallece Cristian Camilo Zapata Naranjo de 29 años de edad de quien se supo era natural de la ciudad de Buga.

En la noche del miércoles 9 de marzo se presentó homicidio con arma de fuego alrededor de las 08:20 pm horas en la calle 14 entre carreras 6 y 7 del Barrio Santa Bárbara, al interior de la Tienda Lolita de Raúl Escobar Valdez.


Los asesinatos de periodistas están sorprendiendo por su mortífera cadencia en México, un país acostumbrado a enterrar a un promedio de 100 personas al día por violencias de toda clase sin apenas conmoción pública: ya van cinco reporteros ejecutados en lo que va de año, es decir, en menos de un mes y medio. De seguir así, 2022 reflejará las estadísticas más criminales en mucho tiempo. Desde inicio de siglo, las organizaciones especializadas recogen 147 profesionales de la comunicación muertos a manos de sicarios en el país norteamericano, lo que le ha granjeado la indeseable fama de ser el peor territorio para ejercer este oficio. Es, dicen, lo mismo que reportear en medio de una guerra. El periodista asesinado este jueves se llamaba Heber López Vásquez, 39 años, y los tiros le sorprendieron en el estudio de grabación de su casa: allí mismo cayó muerto y su voz crítica sobre la realidad de Oaxaca quedó silenciada para siempre.

El patrón se repite: periodistas locales que arriesgan su vida contando la corrupción y los enormes desajustes del poder político y económico en sus regiones o municipios. López Vásquez se había dedicado mucho tiempo a las noticias sobre seguridad, es decir, a contar crímenes, y últimamente también a poner de manifiesto supuestas irregularidades en un megaproyecto de rompeolas en su pueblo, Salina Cruz. Perfiles parecidos mostraban Margarito Martínez, acribillado a la puerta de su casa en Tijuana, el 17 de enero, apenas unos días antes de que cayera otra compañera en la misma ciudad fronteriza, Lourdes Maldonado, que mantenía un pleito con el anterior gobernador del Estado de Baja California. La connivencia en México entre el crimen y el poder político y económico forma tal amalgama que es un nudo indisoluble y confiere características propias al drama. ¿Cómo pedir protección si el que tiene que proteger está coludido con las balas? Esa es la razón de que muchos reporteros opten por no denunciar su caso, ante el temor de incrementar el riesgo.

La organización Artículo 19, una de las que documentan la matanza de periodistas en México, señala que la responsabilidad del 40% de los asesinatos recae en funcionarios públicos, es decir, alcaldes, jefes de seguridad del municipio, policías, militares y uniformados de cualquier cuerpo. Esa es la razón de que haya dos ventanillas para pedir apoyo, la de los Estados y la federal. Si uno se siente agredido por burócratas o cargos políticos de su comunidad puede recurrir a la protección federal. Pero una y otra muestran fallas. El análisis del riesgo no suele ser certero ni profesional. En ocasiones, apenas consiguen un botón de pánico, en otras se les conceden chalecos antibalas o incluso escoltas. Pero estos tienen horario. El caso de Lourdes Maldonado fue especialmente aleccionador.

Maldonado llegaba a su casa el día 23 de enero, el domingo que los colegas habían organizado una velada de protesta por la muerte Margarito Martínez en Tijuana. Los escoltas ya habían concluido su jornada y una bala acabó con su vida cuando aún no había salido del coche, a la puerta de su garaje. Su caso fue un aldabonazo que propició manifestaciones de reporteros por todo el país. El presidente del Gobierno, Andrés Manuel López Obrador, envió personal de investigación especial para aclarar el crimen. Se sentía especialmente concernido, puesto que la reportera había participado meses antes en una de las conferencias matutinas que a diario ofrece el mandatario mexicano. Allí se levantó y expuso su caso ante todo el país: “Temo por mi vida”, dijo. No le faltó razón. Su caso hizo mucho ruido y ya hay dos detenidos por su muerte. Y otros dos por la de López Vásquez. Los expertos avisan de que detener a los sicarios es fácil, las cámaras los delatan. Pero solo se encarcela con ellos la mitad de la verdad. Los que pagan para que se apriete el gatillo suelen tener perfiles más poderosos y no acaban en la cárcel. En México, la impunidad para cualquier clase de asesinato supera el 90%. En el caso de los periodistas, Artículo 19 habla de un 99,13% de crímenes no resueltos, algunos de los cuales se demoran intencionadamente en las fiscalías durante años.

Funeral de la periodista Lourdes Maldonado, en Tijuana, el 26 de enero de este año.
Funeral de la periodista Lourdes Maldonado, en Tijuana, el 26 de enero de este año.Gladys Serrano

“La situación es insostenible, no sabemos las razones de este repunte, porque el año pasado fueron nueve reporteros muertos y en este año ya van cinco”, comienza Juan Vázquez, oficial de comunicación de Artículo 19. “Son necesarias medidas integrales, es decir, que no se queden en políticas de protección, que acaban depositando la responsabilidad en la víctima. Se requiere prevención, que se identifique al instigador y que se combata la impunidad”, añade Vázquez.

Los años más mortíferos en épocas recientes fueron el 2016 y el 2017, cuando se registraron, respectivamente, 11 y 12 asesinatos de reporteros. Pero este sexenio muestra malos augurios. En nada ayuda la cruzada contra la prensa del presidente, cuyos discursos diarios ponen a los profesionales en mal lugar de forma recurrente. Este viernes, con el cadáver de Heber López aún sin tierra, ha sido la última vez que López Obrador ha dedicado buena parte de su conferencia matutina a criticar a ciertos periodistas que considera enemigos de su proyecto de Gobierno y a alabar a los afines. “El clima es adverso para la prensa, porque se les sitúa en un lugar de privilegio del cual, definitivamente, no gozan los agredidos. Suelen trabajar en condiciones precarias y normalmente acuden a otro oficio para completar su pobre salario”, dice Vázquez. Esa es la razón, señala Artículo 19, por la que, en demasiadas ocasiones, las autoridades políticas y judiciales desvían la atención de las muertes, señalando causas distintas de las del quehacer periodístico. El Estado se sitúa como víctima en lugar de responsable de la violencia”, añade Vázquez.

Son momentos turbulentos para la prensa. Se les desprestigia y estigmatiza mientras se produce una agresión cada 12 horas. La Ciudad de México, sede de los poderes centrales, se mantenía un tanto a salvaguarda de estos crímenes, pero las balas están ya llamando a sus puertas, como declaran los periodistas amenazados. López Vásquez también había recibido amenazas del anterior alcalde de su pueblo, Juan Carlos Atecas, e intimidaciones por parte de su personal de seguridad, según investigaciones de Artículo 19. Uno de los dos detenidos por su muerte es un expolicía local. La policía en México tiene una peligrosa puerta giratoria, a menudo cuando el agente no está del lado del ciudadano salta a la trinchera de los criminales. Una pésima situación laboral les hace también víctimas de un sistema podrido.

10 mujeres asesinadas al día de media, un policía diario y decenas de jóvenes, sobre todo, relacionados o no con el crimen organizado, esparcidos por las calles, colgados en la vía pública, o destripados a balazos. Así los muestran en los quioscos cada mañana y se hace sorna de ello.

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Jhefri estaba en la moto, dos sujetos lo abordaron, el parrillero se bajó, le dio un cachazo y luego le disparó. La gente vio, pero el joven murió en la vía mientras el ladrón tuvo que huir corriendo en Malambo.

Jhefri estaba en la moto, dos sujetos lo abordaron, el parrillero se bajó, le dio un cachazo y luego le disparó. La gente vio, pero el joven murió en la vía mientras el ladrón tuvo que huir corriendo.

Noticias Atlántico.

Un crimen ha conmocionado al Atlántico, ocurrió en la calle 7 con carrera 2 Sur del municipio de Malambo, dos ladrones llegaron a hurtarle una moto a Jhefri, y terminaron disparándole.

El joven estaba en la moto del novio de su sobrina, se la prestó para ir a hacer una diligencia.

En la vía lo abordaron dos delincuentes, también iban en moto; el parrillero se bajó apuntándole, en medio de una corta discusión, le dieron un cachazo y para bajarlo de la moto, uno de los ladrones lo empujó y le disparó.

Jhefri, quien trabajaba en la parte de mantenimiento en la constructora Marval, cayó al piso sin poder moverse.

El delincuente le disparó a Jhefri.

Mientras, el delincuente que le disparó se subió en la moto y trataba de prenderla. No pudo, así que la dejó tirada y salió corriendo con el arma en mano.

La joven víctima en el piso, trataba de levantarse a pedir ayuda, ante la mirada de la gente, que poco a poco fueron acercándose a ver que ocurría.

La gente se acercó, varios minutos pasaron para que lo trasladaran a un centro médico.

A Jhefri no lo levantaron para llevárselo a un centro médico de manera inmediata. Pasaron varios minutos para que lo trasladaran.

Lo ingresaron a la Clínica Campbell de Malambo y luego a la sede de Barranquilla, donde murió.

Capturado

Miguel Ángel C. R., que trascendió sería de Venezuela, fue puesto a disposición de la Fiscalía de Alertas Tempranas contra el Homicidio de la URI de Soledad, Atlántico.



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La cámara de seguridad del billar registró el crimen, a Alex le disparó un sujeto ajeno a la riña que se había generado, pero no descartan que fuera por ‘viejas rencillas’. Hay un capturado.

Noticias Barranquilla.

Quien asesinó a Alex al interior del billar no tenía que ver con la riña que él sostuvo con otra persona cuando disputaban una partida en una de las mesas, así lo reveló el vídeo de la cámara de seguridad.

En la pieza audiovisual se evidencia una escena caótica: mientras Alex y otro hombre peleaban, el homicida se acercó, hizo algunos disparos, se retiró y luego volvió a sacar el arma para rematar.

Lo hizo delante de varias personas, que incluso, intentaron evitar que cometiera el homicidio pero no pudieron.

Alex
Al interior de un billar Alex fue baleado

Cabe recordar que el hecho ocurrió en horas de la madrugada del sábado en el establecimiento nocturno situado en la carrera 7 #98C-35, barrio Las Malvinas de Barranquilla.

El homicidio

De manera inicial Alex peleó a ‘trompadas’ con un hombre de camisa color rojo y otras personas interviene para separarlos. Y es cuando el sujeto vestido de un uniforme de un equipo de baloncesto, aprovechó para dispararle.

Alex
Momento preciso de cuando el sujeto le dispara a Alex y a raíz de ello se produjo su deceso

Al hacerlo, los otros presentes e incluso con quien peleaba la víctima, trata de parar al homicida.

Sin embargo, fue fallido el intento de todos y Alex finalmente fue baleado.

Quedó tendido encima en una mesa del billar como se ve en el vídeo revelado por Zona Cero.

Seguido de ello, la víctima de 28 años fue trasladado de manera inmediata al Paso El Bosque pero llegó sin signos vitales y los galenos notificaron su deceso.

Mientras tanto, las autoridades capturaron a la persona que le había disparado, le incautaron el arma de fuego.

El sujeto de 19 años de edad, fue llevado a la Unidad de Reacción Inmediata, quedó a disposición de la Fiscalía y debe responder por el delito de homicidio y porte ilegal de armas de fuego.

Llevado a la URI el sujeto que le disparó a Alex

Por otra parte, TuBarco Noticias Caribe, conoció que la víctima laboraba como conductor de un camión, tenía dos hijos y viva con su pareja sentimental.

 





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De acuerdo a lo conocido, las unidades pertenecían a la Fundación Hematológica Colombia e iban a ser distribuidas en diferentes centros médicos de la ciudad.

Noticias Cali.

Rechazo, indignación y repudio total ha generado la noticia que confirmaba durante la mañana de este miércoles el robo a un banco de sangre en Cali.

El insólito caso de acuerdo a lo que se ha podido establecer, sucedió cuando un camión que pertenecería a la Fundación Hematológica de Colombia transportaba alrededor de 100 bolsas cargadas con sangre.

Las unidades al momento del robo estaban siendo transportadas a diferentes centros hospitalarios y clínicas de la capital vallecaucana.

Sobre el hurto no es mucho lo que se conoce, pero según algunas versiones preliminares, los delincuentes habrían abierto el vehículo y hurtado las bolsas glóbulos rojos certificados.

Hasta el momento las autoridades no han confirmado quiénes estarían detrás del hurto o en que condiciones se presentó.

Sin embargo precisaron que las unidades irían destinadas a clínicas como Colombia, Valle del Lili y Clínica DIME e hicieron un llamado a no aceptar o recibir en ningún centro médico hemocomponentes que no sean entregados directamente por los trasportadores oficiales de la Fundación Hematológica Colombia.

En redes sociales varias han sido las opiniones por el hecho:

 

 





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El asalto de células durmientes del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) a la prisión de Al Sina en Hasaka, en el noreste de Siria, para liberar a excombatientes yihadistas ha sido aplastado este miércoles tras seis días de combates a sangre y fuego. Las milicias kurdas de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), que controlan la cárcel, han anunciado el fin del ataque, que ha sido sofocado con apoyo de la aviación y fuerzas especiales de Estados Unidos, su aliado en la lucha contra el extinto califato. Se trata de la mayor acción armada del ISIS registrada desde su derrota en el campo de batalla hace casi tres años.

Después de que dos conductores suicidas lanzaran en la noche del día 20 sus camiones cargados de combustible y explosivos contra las puertas del penal, en el distrito de Gewayran, en las afueras de Hasaka, dos centenares de combatientes del ISIS se apoderaron de edificios y cruces de caminos. En una acción coordinada, cientos de los 3.500 presos yihadistas arrebataron las armas a sus guardianes. Mientras la mayoría de los amotinados se dio a la fuga de inmediato, otros internos se atrincheraron con decenas de rehenes en parte de la prisión al verse acosados por las fuerzas kurdas. Más de 45.000 civiles han huido de sus casas en los primeros días en medio de un frío glacial durante los primeros cinco días de enfrentamientos, según datos recabados por agencias de Naciones Unidas.

Los portavoces kurdos se limitaron a asegurar a través de Twitter que el asalto había terminado, sin que el centro de prensa de las FDS informara de bajas en los combates. Más de 500 reclusos yihadistas se rindieron poco antes de que los últimos combatientes del ISIS depusieran las armas. El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, ONG asentada en Reino Unido que cuenta con informadores sobre el terreno, había contabilizado en la tarde del martes más de 180 muertos entre los asaltantes y presos yihadistas, 37 en el seno de las fuerzas kurdas y al menos 10 civiles abatidos por presos fugados.

El mando de la coalición internacional contra el ISIS ha intentado quitar hierro al asalto yihadista y ha anunciado que la respuesta militar que han afrontado los combatientes extremistas ha sido contundente. “En su desesperado intento por recuperar la relevancia, el Daesh [acrónimo árabe para Estado Islámico] ha dictado una sentencia de muerte para sus seguidores que han participado en el ataque”, advirtió el general estadounidense, John W. Brennan, comandante de las fuerzas de la coalición. El mando militar no explicó, sin embargo, cómo ha sido posible que más de 10.000 milicianos kurdos no hayan podido contener en casi una semana el resurgimiento armado del ISIS. La batalla por el control del penal se recrudeció desde el pasado domingo con la intervención de helicópteros y aviones de combate estadounidenses, según ha confirmado el Pentágono, en apoyo de las FDS. Unidades de las fuerzas especiales de EE UU se desplegaron también sobre el terreno con vehículos blindados.

Fuerzas kurdas desplegadas, el domingo en la cárcel de Hasaka (Siria).
Fuerzas kurdas desplegadas, el domingo en la cárcel de Hasaka (Siria).Hogir Al Abdo (AP)

Menores atrapados como escudos humanos

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Unicef, el órgano de la ONU para la infancia, había alertado de que los intensos enfrentamientos que se libraban en Hasaka ponían en grave peligro a los entre 700 y 850 menores, algunos de los cuales rondan los 12 años, internados en el recinto penitenciario junto con sus familias. Las fuerzas kurdas acusaron a los yihadistas de utilizar a niños y adolescentes como “escudos humanos”. Letta Tayler, subdirectora de crisis y conflictos de Human Rights Watch (HRW), ha asegurado en Twitter que recibió mensajes de voz de un adolescente extranjero desde la cárcel de Hasaka en el que describía la presencia de numerosos cadáveres en la prisión. “Si algo les pasa a estos menores, los países de origen de los chicos van a tener las manos manchadas de sangre infantil”, denunció Tayler ante el rechazo de la mayoría de los Estados a repatriar a los llamados niños del ISIS, de los que unos 150 se encuentran atrapados en el penal de Al Sina.

La resurrección militar del ISIS en Siria se ha producido mientras la atención internacional se concentra en la tensión bélica en Ucrania. Muchos observadores se han visto sorprendidos por el espectacular golpe de mano yihadista contra la cárcel, después de que las fuerzas terroristas fueran aplastadas en marzo de 2019 por las milicias kurdas a orillas del Éufrates en el poblado de Baguz, fronterizo con Irak. Desde entonces, el ISIS se había limitado a vagar por el desierto en la frontera sirio-iraquí sin un califato territorial, oculto en células durmientes que cometían de tiempo en tiempo atentados aislados en zonas desérticas.

“El ataque contra la prisión demuestra que el ISIS tiene un poder de permanencia considerable. Esta es la primera vez que lanzan una operación urbana importante”, destaca el profesor estadounidense Joshua Landis, veterano especialista en el conflicto sirio. “Los yihadistas están tratando de reagruparse, ya que las condiciones son ahora favorables para el reclutamiento de combatientes”, resalta Landis, director del Centro de Estudios de Oriente Medio de la Universidad de Oklahoma.

“Una terrible sequía ha arruinado la agricultura en gran parte del noreste de Siria. Igual de relevante es la continua fricción étnica entre kurdos y árabes”, argumenta este experto en un intercambio de mensajes. La población árabe suní, mayoritaria en la región, se queja de que las fuerzas kurdas les discriminan y les tratan como terroristas potenciales. “Las disputas étnicas y sectarias se ven agravadas, además, por las malas condiciones económicas, la falta de empleo y la incertidumbre política en la región”, puntualiza Landis.

El yihadista ceutí Zuhair Ahmed Ahmed, en la cárcel de Hasaka (Siria), en 2021.
El yihadista ceutí Zuhair Ahmed Ahmed, en la cárcel de Hasaka (Siria), en 2021.Natalia Sancha

Preso yihadista español en la prisión atacada

El complejo de Gewayran, un antiguo centro educativo, es la mayor prisión gestionada por las FDS, que tienen bajo su poder a unos 12.000 prisioneros del Estado Islámico, de los que una tercera parte son extranjeros procedentes de medio centenar de países, según HRW. Entre estos brigadistas internacionales del ISIS se encuentra previsiblemente el español Zuhair Ahmed Ahmed, nacido en Ceuta hace 31 años, quien fue entrevistado por EL PAÍS el año pasado en la cárcel de Hasaka. Se entregó tras la derrota del Estado Islámico a las FDS después de haber combatido en las filas del ISIS desde 2013 y de perder las piernas en el ataque de un dron en 2015.

Omar al Harshi, otro yihadista preso de nacionalidad española, también puede hallarse en la cárcel de Gewayran, donde las fuerzas kurdas han concentrado a excombatientes del Estado Islámico, aunque su paradero no ha sido confirmado. Al Harshi está casado con la madrileña Yolanda Martínez, ingresada en el campamento para familiares de yihadistas de Al Roj (50 kilómetros al norte de Hasaka) junto con sus cuatro hijos pequeños. En el centro de internamiento para menores Al Houri (próximo a Al Roj) se encuentra presuntamente también el niño español Abdurahman Aabou Fernández, de 13 años.

El ataque lanzado ahora por el ISIS sigue la estela de la campaña de fugas carcelarias masivas organizada por grupos armados suníes iraquíes en 2012. Estas audaces operaciones le sirvieron al yihadismo para poder reagrupar a sus combatientes antes de lanzarse a la conquista de un amplio territorio, a caballo entre Siria e Irak, sobre el que se fundó el autodenominado califato islámico dos años después.

Ante todo, el profesor Landis considera que el asalto a la cárcel de Hasaka ha devuelto al ISIS una atención internacional de la que había carecido en los últimos tiempos. Además, ha obligado a Estados Unidos (que mantiene desplegados unos 900 miembros de sus fuerzas especiales en Siria) y a la coalición que encabeza a regresar a la primera línea del frente en contra de su voluntad.

“La situación en las cárceles [para yihadistas] es mortificante. Las tribus árabes han tratado, sin éxito, de excarcelar a sus familiares presos, que no han comparecido ante un juez ni han tenido un proceso con garantías”, advierte el investigador estadounidense. “El ataque subraya también la hipocresía de los gobiernos occidentales, que afirman estar trabajando por los derechos humanos y el Estado de derecho, pero que se han lavado las manos sobre la situación de miles de detenidos, entre ellos cientos de niños, que permanecen olvidados en Siria”.

Proclamado en junio de 2014 en la gran mezquita de Mosul, la tercera ciudad iraquí, el califato territorial dejó de existir hace cerca de tres años tras haber acumulado un territorio equivalente al de Reino Unido y contar con 10 millones de habitantes, una población similar a la de Portugal. Las fuerzas kurdas dieron la batalla a los yihadistas junto a una coalición internacional liderada por Washington a partir del verano de 2014. En un conflicto donde intervienen en Siria desde hace más de una década grandes potencias globales como EE UU y Rusia, y regionales, como Irán y Turquía, la lucha contra el ISIS ha sido el único denominador común entre los bandos enfrentados. Sobre sus militantes y líderes presos en Siria pesan acusaciones tan graves como el intento de genocidio contra la minoría yazidí en el norte de Irak o las órdenes dadas para ejecutar atentados masivos en países occidentales.

“El ISIS se ha estado reconstruyendo lenta, silenciosa y metódicamente en Siria e Irak desde la derrota de su califato territorial en marzo de 2019 (…), que fue una tarea estratégicamente simple en comparación con el complejo seguimiento de contrainsurgencia, contraterrorismo e inteligencia necesario después”, recapitula Charles Lister, director de los programas sobre Siria y Extremismo del Instituto de Oriente Medio, en una publicación de este centro de estudios con sede en Washington. “Sin embargo, en lugar de adaptarse a ese desafío complejo, la coalición internacional recortó sus propios recursos y dejó que la presión aumentara sobre su aliado táctico: las FDS. No es difícil imaginar que este ataque marque un punto de inflexión en los esfuerzos del ISIS para recuperarse y resurgir”.

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Sigue la campaña por Yennifer Barahona, medallista vallecaucana con leucemia que necesita donantes de sangre

La atleta de 19 años de edad nacida en Buenaventura necesita donantes de sangre B+.

Noticias Valle del Cauca.

Son varias las semanas que Yennifer Alexandra Barahona, su familia, compañeros, instructores y todo el equipo de Indervalle lleva adelantando una campaña para buscar donantes que ayuden a la deportista.

Ella es una medallista en lanzamiento de martillo de 19 años de edad que se encuentra  internada en una UCI tras ser diagnosticada con leucemia el pasado 24 de diciembre.

Día en el que fue hospitalizada por una amigdalitis, pero al ser evaluada a profundidad los médicos del HUV detectaron la delicada enfermedad.

Ahora enfrenta no solo la competencia y la prueba más dura, compleja o difícil de su vida.

Sino que también busca el apoyo de todos los vallecaucanos para ganar esta dura batalla y seguir dando alegrías a la región.

Razón por la cual, requiere de manera urgente sangre tipo B+ y plaquetas.

Yennifer Alexandra Barahona, no solo solo se ha destacado desde los 8 años en diferentes modalidades atléticas como lanzamiento de bala y martillo.

También ha representando a la región y al país en el exterior.

 

 





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