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cartel huevos en Tuluá
«Ya el huevo tiene nuevos dueños, por eso ya no se está vendiendo huevos en Tuluá», es la denuncia. Gaula de la Policía y Ejército están investigando las extorsiones a comerciantes.

Un distribuidor de huevos en Tuluá fue asesinado en febrero, comerciantes refieren que está relacionado con las extorsiones que viene sufriendo este gremio en mercados, la galería y tiendas.

Noticias Valle.

En Tulúa, investigan al posible ‘cartel del huevo’, tal como ha ocurrido antes y en otras plazas de mercado del departamento con los llamados carteles de la cebolla, cilantro, papa y otros productos, en el corazón del Valle la situación ahora es con los precios y hasta distribución de los huevos en Tuluá, que se ha tornado peligrosa.

¿Por qué escasean los huevos?, ha sido la pregunta más frecuente los últimos meses.

La galería en Tuluá se ha convertido en un dolor de cabeza para muchos, «no han podido frenar a quienes controlan la venta de papa, cebolla ni otros productos».

La denuncia

El 2 de marzo empezaron a conocerse por redes sociales, más denuncias anónimas, «por temor», de que las ventas de los huevos estaban paradas en Tuluá, la gente pensaba que era escasez porque no llegaban de otras partes pero, la denuncia era que al gremio que los vende y distribuyen, los estaban extorsionando.

Denuncian un presunto ‘cartel del huevo’ en Tuluá, que amenaza a comerciantes.

«Ya el huevo tiene nuevos dueños, por eso ya no se está vendiendo huevos en Tuluá», denunciaban.

«Por eso le están quitando la vida a los dueños de avícolas, depositos y vendedores que no esten cumpliendo sus reglas macabras».

El presunto ‘cartel del huevo’, amenazó, intimidó y hasta sería responsable de un homicidio.

Y es que el homicidio del conocido comerciante Miguel Ángel Rendón Orjuela, tendría relación con esas extorsiones. Él era un distribuidor de huevos en el centro del municipio.

«Estamos aterrorizados de esto vivimos nosotros y suplimos nuestras familias pedimos ayuda y una pronta solución», había sido el llamado la semana pasada.

Una banda delictiva, pero no sería la única

El pasado 3 de marzo, la Policía del Valle del Cauca, capturó a un sujeto señalado de ser uno de los responsables de intimidar a los comerciantes y distribuidores de huevos en Tuluá.

Una organización, ‘la inmaculada’, estaría tras estos hechos.

Esa banda delictiva, estaría relacionada con el delito de extorsión a diferentes gremios y en distintas modalidades, ya en 2021 habían capturado a otro de sus supuestos cabecillas.

La Gobernación del Valle del Cauca implementó un plan de acompañamiento a avícolas en Tuluá, y otras zonas del departamento, principalmente para dar impulso en la reactivación económica. Pero ni ese apoyo institucional, frenó las extorsiones.

Operativos

El Gaula del Ejército y de Policía iniciaron acciones en la ciudad ‘corazón del Valle’, «para garantizar la comercialización de este producto esencial» en la canasta familiar.

El congresistas del Partido Conservador, Gustavo Padilla, denunció ante la Defensoría del Pueblo, el Ministro de Defensa; del Interior, la Fiscalía y el mismo Congreso, la situación de los cárteles de los alimentos en Tuluá.

Un problema que lleva años y que cada vez, ha suma más productos y gremios a la lista de víctimas.

«Se está trabajando en varias líneas de investigación que aún no se pueden revelar, y por último es fundamental invitar a los comerciantes y ciudadanía en general para que sigan denunciando», respondió el secretario de Gobierno, Convivencia y Seguridad Ciudadana, Jorge Alexander Gallego Chávez.





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tren cañero fue abordado por sujetos armados en la vía Andalucía -Tuluá
«El conductor del tren cañero fue abordado por 5 a 6 sujetos que se movilizaban en tres motocicletas», confirmó la Policía del Valle.

Los viajeros que transitaban el domingo en la noche por el centro del Valle, se encontraron con el tren cañero incendiándose y atravesado en la vía. Algunos pararon a esperar autoridades y otros se devolvieron.

Noticias Valle.

Pasadas las 9 de la noche del domingo, un tren cañero terminó atravesado en el Kilómetro 95 en la vía que de Andalucía conduce a Tuluá, centro del Valle, y le incendiaron el ‘cabezote’, el vehículo de carga estaba estacionado.

«El conductor fue abordado por 5 a 6 sujetos que se movilizaban en tres motocicletas, al parecer unos portaban armas de fuego, los cuales lo hacen descender y proceden a incinerar el vehículo», informó la Policía.

Hasta el sitio llegaron Policía, inicialmente revisaron para descartar presencia de explosivos en la zona, «encontrando una granada de fragmentación, controlada».

Luego, llegaron bomberos.

Los viajeros que transitaban a esa hora por la vía, tuvieron que parar o muchos se devolvieron al ver la situación.

A las 2 de la madrugada se pudo contener la situación, apagaron el fuego en el ‘cabezote’ del tren cañero y lo removieron del lugar, «abriendo paso en la vía».

tren cañero fue abordado por sujetos armados en la vía Andalucía -Tuluá
Las marcas en el tren.

«En este sector delinque el GAOR (Grupo Armado Organizado Residual) compañía Adan Izquierdo», indicó la Policía del Departamento del Valle del Cauca.

 

 





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El proyecto de acuerdo presentado por el actual alcalde de Tuluá al Concejo Municipal derribó todas las mentiras que dijo en campaña, pues confirmó que recibió unas finanzas sanas por parte del exalcalde Gustavo Vélez Román, con la misma deuda que él heredó de José German Gómez García.

Editorial

El proyecto de acuerdo presentado por el alcalde John Jairo Gómez Aguirre al concejo municipal con el propósito de endeudar al Municipio de Tuluá en $20 mil millones es la confirmación de su nula capacidad de gestión y administrativa y la ratificación de que mintió descaradamente para llegar al poder.

Sin una obra importante que mostrar en estos 19 meses de gobierno, y con algunos reparcheos de vías a los que llama “megaobras”, el autodenominado ‘Gacheocha’, pretende que los concejales de la coalición le firmen un cheque en blanco por $20 mil millones, dinero que deberán cubrir en el futuro los tulueños con el pago de sus impuestos.

De acuerdo con el texto que presentó a la Corporación edilicia, necesita los recursos para realizar pavimentos, una cancha múltiple, mejorar el parque infantil Julia Encarpeta, desarrollar la fase uno de un centro del adulto mayor y la Ciudadela de Occidente, obras que supuestamente tenía asegurada su financiación con recursos del orden nacional.

20 mil millones de deuda le quiere dejar a los tulueños el alcalde John Jairo Gómez Aguirre.

Como queda en evidencia solo le estaba mintiendo nuevamente a los tulueños, porque ahora resulta que no han gestionado un solo peso y en el desespero de no saber que hacer solo se le ocurre jugar con la estabilidad financiera del municipio, esa que dijo, mintiendo una y otra vez en campaña, el exalcalde Gustavo Vélez, había dejado en saldo en rojo.

Pero vaya sorpresa, a leer la justificación del proyecto de acuerdo que presenta al Concejo, el documento dejó en claro que recibió a Tuluá en una excelente condición fiscal, con una deuda de $27.315 millones muy similar a la que en su momento heredó Vélez Román de su antecesor José German Gómez García, quien entregó el municipio con una deuda de $26.387 millones, crédito que uso para culminación de la construcción de la Transversal 12.

Cabe señalar, que Gustavo Vélez Román, sin endeudar al municipio realizó en su periodo de gobierno importantes obras como: construcción de la nueva Terminal de Transportes de Tuluá; construcción del centro comercial Bicentenario Plaza y Merca Plaza Bicentenario, espacios para reubicación de vendedores estacionarios; construcción, de dos puentes sobre el río Tuluá, para mejorar la movilidad; reposición e instalación de un moderno sistema semafórico; construcción del Centro de Desarrollo Infantil, CDI; construcción Skate Park, centro deportivo de este tipo más importante del Valle del Cauca; habilitación del Parque de la Familia, contiguo al Gimnasio del Pacifico; construcción casa hogar de los abuelos en el barrio San Francisco; recuperación y construcción de 20 kilómetros de malla vial y más de 5.000 metros lineales de andenes, entre muchas otras obras.

Documento de alcaldía de Tuluá, confirmó que Gacheocha mintió sobre la deuda del municipio.

Adicionalmente, el eficiente modelo gerencial desarrollado por el considerado “Mejor alcalde” que ha tenido Tuluá por elección popular le permitió generar más de 10.000 empleos para los tulueños a través de construcción de infraestructura física en el municipio; y una reducción hasta un 20 por ciento en el índice de homicidios en Tuluá; gestión que le permitió culminar su periodo con una imagen positiva superior al 80 por ciento.

Como se volvió costumbre en el corazón del Valle, se conoció que varios de los concejales de la coalición no están de acuerdo con esta “jugada millonaria” de Gacheocha, pero terminarían votándola por orden de la ‘Mona’ que hoy maneja los hilos del poder en Tuluá, quien se apresta a afrontar una nueva campaña electoral para la que requerirá mucho flujo de caja.

Estos concejales que de espaldas a los intereses del pueblo tulueño terminarán dándole facultades a John Jairo Gómez Aguirre para jugar con la estabilidad económica y fiscal de la ciudad, son los mismos que irán a sus barrios, veredas y corregimientos a pedir votos para los candidatos de la ‘Baronena’ electoral del Valle, mientras Tuluá se hunde en el ostracismo, el desgobierno, la corrupción y la inseguridad.

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Regresa a Tuluá el modelo exitoso que implementó el exalcalde Gustavo Vélez Román para recuperar la malla vial y los andenes de la ciudad.  

Con una inversión que estará sobre los $5 mil millones de pesos se adelantará la recuperación de la carpeta asfáltica de la Transversal 12, entre las calles 24 y el puente sobre el río Morales, corredor que conduce hacia la nueva terminal de transportes del municipio de Tuluá.  

Las obras incluyen modernización del alumbrado público sobre el corredor vial, remplazando las luminarias existentes por luces Led y la construcción de andenes y enlucimiento con arborización, con la finalidad de mejorar la movilidad, en la que el mandatario local, consideró la vía más importante de la ciudad.  

Con esta técnica se recuperó muchas vías arterias de Tuluá.

“Las obras tienen varias fases y varias especialidades, una es la recuperación del pavimento, en un pavimento flexible… recuperación de la capa de rodadura, que es lo que los técnicos llaman, es para dejarla optima y evitar la accidentalidad en el sitio”, explicó el alcalde John Jairo Gómez Aguirre.  

El mandatario local agregó que en dos semanas iniciarán las obras en la parte eléctrica y embellecimiento de medio ambiente, y que se harán cierres para poder avanzar en las obras, “ellos (los comerciantes) pueden seguir trabajando, lo que sí es que deben entender que su derecho al trabajo llega hasta donde empiezan los derechos de los ciudadanos a tener un ambiente digno y apto, con andenes amplios y sin obstáculos”.  

Un modelo eficiente que le cambió la cara a Tuluá

Una gestión que es reconocida por todos los tulueños y centrovallecaucanos.

Como se recordará, durante la administración del ingeniero Gustavo Vélez Román se implementó la técnica de topping y la construcción de andenes con franjas táctiles y rampas para persona en condición de discapacidad, recuperando importantes corredores viales y dejando un circuito que conecta el occidente con el centro y sur de la ciudad.  

Con este modelo que fue aplaudido por lo tulueños y habitantes de municipios cercanos que hacen parte de los 600 mil habitantes que conforman la población flotante de la Villa de Céspedes, se recuperó la emblemática calle Sarmiento, la calle 25, la entrada sur de Tuluá, la carrera 22, la carrera 30 y varios cuadrantes del centro del municipio.  

La renovación urbana y en infraestructura realizada durante el cuatrienio 2016-2019 enamoró a los tulueños y se extendió hasta el deprimido sector del puente de Las Brujas y el corredor vial paralelo al río Tuluá, en el sector del bario Tomas Uribe, donde además se recuperó el sector con la instalación de parque biosaludables.   

Recuperación de vía a Puerto Frazadas tomará unos cuatro meses  

Alcalde dijo que requiere apoyo del los gobiernos nacional y departamental.

El alcalde de Tuluá, John Jairo Gómez Aguirre, quien decretó calamidad pública y urgencia manifiesta para “hacer frente a la ola invernal que afecta sobre todo el campo tulueño y para prever desbordamientos en los ríos Morales, Tuluá y el Horcado, en el perímetro urbano de Tuluá”.  

En la rueda de prensa realizada la tarde del martes 23 de marzo, Gómez Aguirre fue enfático en señalar que se requiere hacer equipo con la gobernación y la nación para recuperar la vía, “esa vía no se recupera en dos ni en tres meses, el daño es absoluto, los que han ido saben que no hay derrumbes sobre la vía, es que no hay vía”.  

Finalmente, el alcalde reconoció que los propios campesinos están utilizando sus herramientas de trabajo diario para intentar abrirse paso hacia el casco urbano de Tuluá y no dejar perder los productos perecederos que se producen en toda la zona alta de la montaña tulueña

Tenderos no solo viven bajo la amenaza de las extorsiones, sino que ahora por Decreto son obligados a cerrar a las 10:00 de la noche; y se les impide vender licor para consumo en el lugar, medida que se extiende a las licoreras.

Editorial

En momentos en que los tulueños pasan por una de las situaciones económicas más angustiosas y difíciles de las últimas décadas, como consecuencia de la pandemia por covid-19 y los sucesivos toques de queda y confinamientos obligatorios, vía decretos, panorama que se agravó con el paro nacional y los bloqueos, se expide un nuevo decreto municipal que significaría el entierro definitivo de los tenderos.

En una decisión difícil de comprender y de explicar el alcalde de Tuluá, John Jairo Gómez Aguirre, expidió el Decreto 200-024-0332 de junio 18 de 2021, que obliga a las tiendas a cerrar todos los días a las 10:00 de la noche, y adicionalmente les impide vender para consumo en el lugar bebidas alcohólicas, medidas sobre las que el sustento es bastante pobre, dizque reglamentar horarios y mejorar el orden público. Hágame el bendito favor, para el secretario de Gobierno y Seguridad, los tenderos son responsables de la ineptitud de la administración y las autoridades en esta materia.

Queda en el ambiente la sensación de que en realidad el burgomaestre local busca favorecer los intereses de ciertos sectores comerciales, que vienen funcionando de manera normal y con grandes aglomeraciones de personas pese a que aún continuamos bajo la amenaza de la propagación del covid-19, sitios en los que por cierto es habitual la presencia del secretario de Gobierno, Convivencia y Seguridad del municipio de Tuluá, coronel (R) Jorge Gallego Chávez.

Lo que esperan los pequeños comerciantes de Tuluá, entre ellos tiendas y licoreras, son políticas y estrategias reales para la reactivación económica y del empleo, pero ante la ausencia de un liderazgo constructivo y una buena gestión, por lo menos que los dejen trabajar, algo que se está volviendo imposible en Tuluá.

Tenderos esperan pronunciamiento de la Cámara de Comercio de Tuluá

Los vendedores de la galería trabajan a riesgo de muerte, azotados por las diferentes estructuras delincuenciales que actúan a la luz del día y los ojos de todo el mundo sin que autoridad alguna haga algo, debiendo pagar sumas que oscilan entre los $200 mil y los $300 mil pesos mensuales, bajo la amenaza de que pagan, se tienen que ir o los matan. Y ya sabemos que sí cumplen.

Los comerciantes y tenderos del corregimiento de La Marina denunciaron que están recibiendo llamadas y mensajes extorsivos so pena de atentar contra su vida; y ahora los tenderos están bajo la ‘Espada de Damocles’ (Gacheocha) que no cuenta con Fuerza Pública suficiente para garantizar la seguridad y vida de los tulueños, pero sí para mandar a los policías a cerrar tiendas a las 10:00 de la noche.

Gómez Aguirre se vendió, una de sus tantas promesas, como el gobierno de la gente para la gente, pero desde el inicio de su desgobierno, lo que se ha visto en la Villa de Céspedes, es que su mandato al parecer se debe a cierta gente que es mejor no nombrar para proteger la propia integridad, como me lo hacen saber en constantes mensajes amenazantes.

A ‘Gacheocha’ no se le puede pedir que entienda la dificultad de montar y sostener negocio alguno, pues lleva más de 22 años mamando de la teta pública con paupérrimos resultados, por lo que ante su ignorancia en esta materia bien le haría consultar al gerente financiero del Instituto de Financiamiento, Promoción y Desarrollo de Tuluá, exconcejal Denny Osorio Villada, quien ha sido tendero durante muchos años.

Tampoco se le debe exigir que comprenda la desventaja de las tiendas de barrio y la economía de las familias que desde hace unos años deben competir con sus pequeños negocios con grandes conglomerados económicos como Ara o D1; basta con revisar el balance del primer año del manejo fiscal de su gobierno, que descendió a riesgo a Tuluá, bajando del puesto 18 al 52, para evidenciar que de economía sabe y entiende más bien muy poquito.

Al otro exconcejal conocido como “Nule”, el sancionado en primera instancia por la Procuraduría, hoy gerente de Infituluá, Llener Borja Mafla, es entendible que no le consulte, porque lo único que ha hecho además de ocupar cargos públicos es administrar una marranera, que quebró. Tocaría preguntarle por un incipiente negocio familiar de venta de licor importado en el que habría incursionado.

Frente a este desolador panorama que afecta a centenares de familias tulueñas que devengan su sustento de pequeñas tiendas barriales, es menester conocer la posición de la Cámara de Comercio de Tuluá, el ente gremial que recibe millonarios aportes anuales por el funcionamiento de estos establecimientos no puede pasar de agache o ¿acaso una de sus funciones no es velar por el bienestar de sus asociados?

“Mientras unos lloran otros hacen los pañuelos”, dice uno de los románticos de la ‘revolución’, lo que se podría traducir en mientras unos hacen los bloqueos los otros los sufren o mientras unos alientan desde las redes los otros ponen los muertos.    

Tuluá, una ciudad situada en el sur occidente de Colombia, a una hora de Cali, la capital del Valle del Cauca se convirtió en un municipio sitiado desde hace 23 días, donde escasean los alimentos y medicinas, y las filas para conseguir un galón de combustible se extienden por cinco y seis horas, cuando se consigue, situación que tiene a sus 220 mil habitantes sumidos en la impotencia, un sentimiento que se empieza a transformar en frustración y rabia.  

En las redes abundan los mensajes de jóvenes y adultos que reclaman por sus derechos, quienes alientan el paro nacional, y se hacen llamar así mismos ’La Resistencia’, esa que ha generado la escasez que se empieza a sentir en todos los sectores, pero que golpea más duro, como siempre, a los más vulnerables, y que tiene a una gran franja de la población desesperada. 

Salir o entrar al municipio se convirtió en una aventura peligrosa, como si vivieras una película futurista del fin del mundo, obligando a quienes deben movilizarse a intentar sortear los bloqueos montados por unos grupúsculos de muchachos que se autoproclamaron la nueva “autoridad”, ellos deciden quién y qué entra y sale; los otros, ciudadanos agobiados por sus compromisos laborales, médicos o profesionales tienen que ingeniárselas para buscar caminos alternos por vías destapadas entre cañaduzales que circundan los centros poblados, exponiendo su seguridad y vida. 

Como parte del segundo grupo, ese que debe trabajar todos los días para subsistir, tuve que intentar conseguir un transporte al aeropuerto de Cali, un viaje por el que normalmente se paga en 180 mil pesos, encontrándome con que ahora lo hacían por 350 mil pesos, sin la seguridad de llegar al destino; decidí entonces buscar una opción menos costosa. Esta vez llamé a un número que publicaron en Facebook y en el cual ofrecían viajes en motocicleta; el precio 140 mil, pero el acento de extranjero de mi interlocutor me hizo desistir de esa idea. Opté entonces, sacrificando mi golpeada economía por una vía más segura, los vuelos chárteres que están realizando desde el aeropuerto local.   

Muchos intentan salir como sea de una Tuluá sitiada por los bloqueos ilegales.

Al llegar al pequeño terminal aéreo, me encontré una larga fila, personas angustiadas y desesperadas, quienes bajo el inclemente rayo de sol esperaban ansiosos superar la malla que da ingreso a la pista y el pasaporte a la libertad. Me impresionó la cantidad de personas que esperaban por los dos vuelos a Cali y uno a la ciudad de Bogotá. Todos angustiados, con la cara larga, como si fueran para un velorio. Y mientras esperábamos llegó la primera noticia de los bloqueos: desconocidos irrumpieron en un cañal cercano a las barricadas montadas en la entrada o salida norte de Tuluá y dispararon contra unos jóvenes que permanecían obstaculizando la libre circulación por esa vía nacional. El resultado dos muertos y tres heridos. Los viajeros escasamente comentaron el tema, al parecer ellos ya vivían su propia tragedia. 

Sin mucho por hacer, además de esperar y rogar para que los vuelos que tenían más de una hora de retraso no fueran cancelados, terminé escuchando la conversación telefónica de una señora que debía viajar al día siguiente hacia Alemania, pero ante el temor de perder su viaje y después de 20 días de “secuestro”, que la obligaron a aplazarlo en dos ocasiones, decidió irse con un día de antelación al terminal aéreo de Cali. Muchos no sentirán empatía por ella, seguramente se trata de una vieja elitista y burguesa que decidió irse de viaje en lugar de quedarse apoyando la “revolución”.  

Vestida de sudadera y cómodos tenis le decía a su interlocutor que llevaba un termito con café en leche para comer algo en la noche y que al llegar al aeropuerto intentaría buscar un hostal cercano, porque un señor (yo) le había explicado que en el aeropuerto no había hotel, advirtiéndole que estaban cobrando hasta 250 mil la noche, aprovechándose de los bloqueos que hacen parte del paro nacional. También escuché que tuvo que pagar, además de los 390 mil del pasaje del vuelo Tuluá-Cali, otros 260 mil por exceso de equipaje. “Son unos ladrones”, se quejó. Terminó su conversación agregando que al día siguiente se tomaba un cafecito en Juan Valdez, “pero usted sabe como es eso de caro allá, mija”.               

Colgó, me miró y sonrió con un dejo de tristeza. No quise preguntar nada, no me sentía con ánimos de inquirir por su vida, las razones por las que vivía en el exterior ni ningún otro detalle de su existir, solo miraba el reloj preocupado por mi propio vuelo, pero ella no se rendía, me dijo que se iba muy angustiada con la situación, que como se estaba poniendo todo de caro por el paro ahora no alcanzaría la platica que enviaba para sus familiares. “Esto se puede poner muy feo y uno sin la posibilidad de podérselos llevar”.  

Por un vuelo Cali-Bogotá que usualmente cuesta 50 mil pesos se debe pagar en casi 10 veces sus valor.

Sobre las 5:35 de la tarde llegó el primer avioncito, en una carrera contra el reloj porque debían descender los pasajeros, bajar maletas y carga y abordar nuevamente, todo antes de las 6:00 de la tarde, debido a que la pista no tiene luces, solo autorizan vuelos hasta esa hora. Los vuelos salieron con cupo completo, pero nadie se veía feliz, como si cargaran la procesión por dentro. Instalado en Bogotá recibí nueva información de los bloqueos en Tuluá. Otra incursión armada, en otro punto donde los manifestantes obstruyen la libre circulación de todos. El balance otros dos muertos y otro herido.  

También recibí un audio de un conocido que pudo cruzar de San Pedro a Tuluá, lo logró tras demostrar que pertenecía al sector salud y que tenía cita para aplicarse la segunda dosis de la vacuna contra el covid. “Da tristeza ver a lo largo de la vía desde Confandi hasta Tuluá. Todo destruido, desolado, acabado, como en esas películas. Que pesar, como lo volvieron todo”. 

Agobiado por nuestra nueva realidad nacional, y sin animarme a revisar los varios grupos de periodistas en los que estoy en la plataforma de WhatsApp, solo revise unos cuantos contactos. “Hola Robert, sigues en Tuluá, yo voy a tratar de ir el domingo o lunes, está muy caliente aquí en Cali”, me dijo un amigo. Aunque no quería desanimarlo le conté de los dos hechos violentos de nuestra ciudad. En donde al parecer ante la falta de autoridad siempre termina imponiéndose el diálogo de los fusiles. Ese traqueteo que siega vidas ante la incapacidad de escuchar al otro y sus justos reclamos.      

 

Capturado por
homicidio agravado en el Municipio de Tuluá

En Tuluá fueron capturadas dos personas por el delito de Homicidio agravado y violencia intrafamiliar agravada en concurso con feminicidio tentado; Con las capturas se logra esclarecer el homicidio de la señora Flor María Guapucha Montoya, hechos ocurridos el pasado 05 de enero del año 2022 en el municipio de Tuluá.

Mediante actividades operativas en los municipios de Tuluá y Buenaventura, por parte de funcionarios de la Seccional de Investigación Criminal (SIJIN), de la Seccional de Inteligencia Policial, Modelo Nacional de Vigilancia Comunitaria por Cuadrantes y articulados con la Fiscalía General de la Nación, en las últimas horas, se logra la captura de dos hombres, por los delitos de homicidio agravado y violencia intrafamiliar agravada en concurso con Feminicidio tentado.

En el primer caso, se capturó a alias “Víctor” 21 años, presuntamente estaría involucrado como coautor de la conducta de homicidio agravado, por los hechos ocurridos el pasado 05 de enero del año 2022 en el municipio de Tuluá, donde fallece la señora Flor María Guapacha Montoya.

Alias “Víctor” presenta antecedentes como indiciado de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes en el año 2019, por lo que se afectaría el GDCO “La inmaculada”, estructura a la que pertenecía.

Capturado por delito
de violencia intrafamiliar, al parecer, propinaba golpes a su hijo y pareja
sentimental

En un segundo caso, se capturó a alias “El Viejo o el Tío” de 52 años de edad, materializándose la orden de captura por los delitos de violencia intrafamiliar agravada en concurso con feminicidio tentado; el cual presuntamente habría propinado golpes a su hijo menor y su pareja sentimental, lesionándolos en los órganos vitales, hechos presentados el pasado 19 de noviembre del año 2021.

En este procedimiento se le incautó 01 Revolver calibre 38 mm, 10 cartuchos calibre 38mm y 01 equipo celular.

Alias “El Viejo o el Tío”, presenta antecedentes por los delitos de homicidio, rebelión, hurto calificado, porte de armas de fuego y feminicidio, entre los años 2005 al 2021. Con esta captura se afectaría el actuar criminal del GAO-r “Jaime Martínez”.

Finalmente, los dos capturados, junto con los elementos incautados fueron presentados ante la Fiscalía General de la Nación y un Juez de la Republica con función de control de garantías les impuso medida de aseguramiento intramural en establecimiento carcelario y penitenciario.

Con estas importantes capturas, se logra contrarrestar los delitos de mayor impacto en los municipios de Tuluá y Buenaventura, restableciendo la seguridad y tranquilidad de los habitantes de estos municipios y contribuyendo a la convivencia y seguridad ciudadana en todo el Departamento del Valle del Cauca.

El alcalde de Tuluá se encuentra entre los 10 mandatarios del departamento a los cuales la Gobernación del Valle les ‘jaló las orejas’, exigiéndoles endurecer medidas por indisciplina social frente al covid-19.  

La gobernadora Clara Luz Roldán, hizo un llamado de atención al alcalde de Tuluá, John Jairo Gómez Aguirre, exigiéndole endurecer las medidas restrictivas y los controles que permitan reducir la velocidad de contagio de coronavirus en el municipio corazón del Valle.   

De acuerdo con la comunicación de la Gobernación del Valle, los actos de indisciplina social quedaron evidenciados durante la Semana Santa, donde pese a las recomendaciones del gobierno departamental y las autoridades se realizaron actividades sin acatar las medidas de bioseguridad y de orden público transitorias. 

Según informe de Policía Valle, durante la Semana Mayor se impusieron en Palmira 218 comparendos, en Buga 97, en Tuluá 58, en Cartago 56, en Buenaventura 52, en Caicedonia 25, en Florida 24, en El Cerrito 24, en Roldanillo 23 y en el municipio de Dagua 21, sanciones generadas por el incumplimiento de las medidas relacionadas con el Covid-19 y el mal comportamiento en espacio público. 

Como se recordará Tuluá fue epicentro de una polémica nacional por la realización de una vistosa fiesta el pasado 20 de marzo en el emblemático coliseo Manuel Victoria Rojas de Tuluá, celebración que fue organizada por la actual jefe de la Oficina Territorial zona centro de la Gobernación del Valle. 

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El escándalo se originó porque la rumba se celebró en un espacio público y en los videos se observó que no se cumplieron las medidas de bioseguridad y distanciamiento social, justo cuando la gobernadora anunciaba nuevas restricciones para contener el contagio durante el denominado tercer pico de la pandemia.   

Por la llamada indisciplina social también fueron incluidos en el llamado de atención de la gobernadora los alcaldes de Palmira, Buga, Cartago, Buenaventura, Caicedonia, Florida, El Cerrito, Roldanillo y Dagua, donde al parecer ni sus mandatarios ni ciudadanos están haciendo lo suficiente para proteger la vida de todos.  

Detectan posibles irregularidades en proceso de vacunación en el Valle

Una de las tantas rumbas realizadas en una fonda de moda en Tuluá, ubicada en el callejón la Bastilla, entrada sur de la ciudad.

A la indisciplina de los vallecaucanos se sumó otro síntoma que iría en contra de los esfuerzos que se realizan desde el gobierno nacional para contener el avance de la pandemia e intentar reducir el numero de contagios y muertes como consecuencia de la infección por covid-19.   

Así quedó evidenciado cuando desde el gobierno departamental se pidió a los organismos de control establecer si se han presentado irregularidades en el proceso de vacunación, con personas que no estarían priorizadas en la etapa 1 de la primera fase del Plan Nacional de Vacunación.  

La secretaria de Salud del Valle, María Cristina Lesmes, explicó que tras hacer una revisión de las personas vacunadas en un registro nominal que tienen, encontraron una lista de 250 personas menores de 70 años y mayores de 60 que fueron vacunadas en Cali, en lo que podría ser un error de la entidad vacunadora.  La funcionaria recalcó, “nosotros suponemos eso, es una investigación que harán los entes de control, nosotros lo informamos en la Mesa Permanente hace unos días en la que estuvo el Ministerio de salud”.


deuda de $900.000 en Tuluá
En Tuluá, confirmaron la captura del hombre que casi mata a otro, por una deuda de $900.000, intentó quemarlo vivo.

En Tuluá, confirmaron la captura del hombre que casi mata a otro, por una deuda de $900.000.

Noticias Valle.

La Policía del Valle del Cauca confirmó que lograron capturar a un sujeto conocido como ‘el americano’, señalaro de haber agredido a otro hombre, por una deuda de $900.000, lo hirió con arma blanca y lo quemó.

Este hecho ocurrió en Tuluá, centro del departamento  en mayo del 2021.

La investigación la realizó por meses, la Seccional de Investigación Criminal (SIJIN) bajo la coordinación de la Fiscalía General de la Nación.

Al “americano”, lo capturaron con orden judicial en la calle 18 con 25 barrio La Graciela del municipio de Tuluá, «cuando se movilizaba en una motocicleta».

Lo sindican por el presunto delito de homicidio agravado en grado de tentativa.

El capturado, la Sijín hizo la investigación durante meses y recogió evidencias, Al ‘americano’, lo enviaron a la cárcel.

El día 16 de mayo del 2021, en la carrera 26 con calle 36 barrio Salesiano, un hombre estaba departiendo con un grupo de personas «y en ese momento llega alias el “americano” en compañía de otros, haciéndole reclamaciones por una deuda y lo empiezan agredir», informó la policía.

En medio de la agresión, le propinó varias puñaladas y posteriormente le arrojó gasolina y le prendió fuego, estando con vida.

Luego huyó del lugar.

La víctima de la agresión, fue llevado a un centro médico y se ha ido recuperando, sufrió quemaduras en más del 40% de su cuerpo. Luego, interpuso la denuncia.

Hasta ahora, no se ha revelado qué tipo de deuda era y por qué no la había pagado.

En el caso del ‘americano’, se está investigando si ha estado involucrado en otros hechos delictivos.

Por ahora, la Policía del Valle lo dejó a disposición de la Fiscalía General de la Nación, y en audiencia, un juez lo envió a la cárcel.

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A los colombianos nos quedó claro que al combo de la ‘gente’ en Tuluá les gusta la fiesta, pero hay que definir con responsabilidad prioridades y obligaciones, y en la actualidad urge atender las necesidades de nuestros campesinos.   
Por: Robert Posada Rosero

El alcalde de Tuluá, John Jairo Gómez Aguirre no deja de sorprender con cada aparición pública, como lo hizo el pasado martes cuando indicó en rueda de prensa que los $5 millones que tenía destinados para la feria del 2021 los había tenido que dirigir para el embellecimiento, con la técnica topping, de la carpeta asfáltica de la Transversal 12, ante la imposibilidad de realizar la Feria de Tuluá. 

La cifra dada por Gómez Aguirre es francamente desproporcionada, es claro, a juzgar la información que se conoció por medios nacionales sobre la extravagante fiesta realizada el pasado sábado en el coliseo Manuel Victoria Rojas, que les gusta la fiesta y el fandango, pero hablar de $5 mil millones para una feria es un despropósito que solo cabe en la cabeza de quien ignora las verdaderas necesidades de la gente.  

Cualquier persona medianamente informada, sin que sea periodista o funcionario, conocería que, en la última feria de Tuluá realizada en el año 2019, se invirtieron $1.622 millones, evento que dejó utilidades por cerca de $300 millones y logró convocar a más de 85 mil visitantes al coliseo de ferias Manuel Victoria Rojas. Lo anterior indica o qué Gómez Aguirre desconoce las cifras del municipio o tenía la intención de “feriar” los recursos de los tulueños. 

Adicionalmente, lo responsable y transparente es que el señor alcalde les explique a los ciudadanos de dónde sacó la medio bobadita de $5.000.000.000 millones para una feria, si en repetidas ocasiones él y funcionarios como Llener Darío Borja Mafla, sí, el sancionado por la Procuraduría en primera instancia, han afirmado que recibieron un municipio quebrado y endeudado.           

Hablar de $5 mil millones para una Feria de Tuluá es desproporcionado, a no ser que vayan a tirar la casa por la ventana.

Empero, las incoherencias e insensatez no pararon allí, pues como explicarles a los campesinos de Puerto Frazadas, Barragán, Santa Lucía y demás corregimientos y veredas que hoy se encuentran incomunicados y sin poder sacar sus productos a la ciudad que deben esperar cuatro meses para volver a tener vías porque no hay los recursos para atender esa necesidad sentida, mientras se destinan $5 mil millones para embellecer un corredor vial del casco urbano.  

Plausible que haya entendido, por la fuerza de su floja gestión y pésima imagen, que las obras de infraestructura física son sinónimo de desarrollo y bienestar para los habitantes de cualquier ciudad o municipio en el mundo, pero el afán de mejorar la percepción que tiene la ciudadana sobre su gobierno no lo puede enceguecer, ignorando las afugias por las que pasa la comunidad campesina de Tuluá.   

Sorprende además que el mandatario local se haya atrevido a decir, sin sonrojarse, que declaró “calamidad pública y urgencia manifiesta para prever los desbordamientos de los ríos Morales, Tuluá y El Horcado”; como carajos va a conocer o suponer una cosa que va a ocurrir, como si los recursos le concedieran el don de la futurología, o será que lo que quiso decir es que intentará aliviar los efectos negativos de unos fenómenos naturales que son impredecibles.   

Lamento haberme perdido la rueda de prensa, un divertido espectáculo cantinflesco digno de la caricatura de un alcalde de pueblo, pero si fuera parte de su equipo de asesores sacaría valor y parafrasearía al Rey de España, don Juan Carlos I, y le diría con respeto, “John Jairo, ¿Por qué no te callas?   

Adenda: deplorable la actitud asumida por Clara Luz Roldán, quien, ante la gravedad de las irregularidades cometidas por una funcionaria jefe de la Gobernación del Valle, salió a decir en Noticias RCN que le habían hecho un simple llamado de atención, respuesta que evidencia la manera de actuar de los gobernantes que representan los intereses de la exgobernadora Dilian Francisca Toro.  

En la tierra de lo insólito el «Duende» regalón tomó vida y se apareció a entregar un carro, mientras el hospital Rubén Cruz Vélez se inundaba por una lluvia que cayó en el pueblo.

Por: oficina de comunicaciones de Gacheochalandia

Vamos a tratar de ser lo más fieles posibles a “la imagen del periodismo regional” para no falsear la verdad, no vaya y digan que estamos usurpando los méritos históricos del ‘Falsoide’, esa anquilosada casa periodística que tiene el rigor y la seriedad de los melomerengues que programa el vigoroso ‘Pacho’ Polanco en la emisora del ‘Turco’.

Pocas veces una ciudad-pueblo, dejémoslo en pueblo, porque a ese estado nos devolvió Big-Cola con su nefasta gestión y una ineptitud que raya en lo vulgar, incapacidad que solo se niegan a ver quienes consideran que la realidad fidedigna la escriben los simpáticos personajes que acompañan a la ‘Gata’, los recuerdan, esos insuperables protagonistas de la también inolvidable novela ´LA FAMILIA REAL’.

Para empezar, hablemos de las MEGA SUPER OBRAS, entre las cuales, sin duda, tiene lugar privilegiado la QUEMA DEL PALACIO DE JUSTICIA, amén del saqueo del comercio local que afectó a 45 empresarios, comerciantes y pequeños emprendedores de Tuluá, que debieron asumir pérdidas económicas por $2.002.520.000 y 238 empleos perdidos; dejando para la posteridad como recuerdo imborrable de esta negra noche los escombros del almacén de motos Honda, frente al emblemático parque Céspedes. ¿Qué ha hecho Gacheocha por ellos?

Otro tema en el que se destaca con lujo de detalles el inepto alcalde de Tuluá y su coronelito secretario de Gobierno es el manejo de la SEGURIDAD: 152 homicidios en el 2020 y 129 que suman hasta el 30 de diciembre de 2021, es decir Gacheocha versión 2020-2023 emulando a Gacheocha versión 2012-2014. ¡Cómo no mencionar los CUATRO DECAPITADOS en este 2021? Como quien dice, en seguridad Tuluá perdió nuevamente la cabeza.

Y como el adagio popular reza que la lengua es el azote del culo y de los mentirosos compulsivos, el inepto cumplió lo que no prometió, ENDEUDAR al municipio en $20.000.000 millones de pesos, hasta ahora, tarea en la que contó con el beneplácito del eunuco Concejo Municipal, en el que brillan con saña los Toledos, Cifuentes, Suazas y Jaramillos, entre otros, una fauna digna de olvido, que aprobó subir la deuda que dejó el hasta entonces peor alcalde de Tuluá, ‘Chepe’ Gómez.

Este PERSONAJE que es Gacheocha ha contado con un coequipero de lujo, casi igual de torpe e ineficiente, pero quien lo supera en glotonería, el inefable Borja, ojo que no dije el inflable, mal pensados… quien demostrando sus dotes de gerente (risas) VENDIÓ el Terminal de Popayán. ¡Y la plata! Se la van a mecatiar en maricaditas…

El reconocimiento al Personaje del Año en Tuluá lo hace este niño indígena.

Por lo demás la ciudad va bien, el sistema semafórico destruido, la infraestructura pública en el abandono y la ciudad sucia, fea e insegura, pero hicimos nueve novenas y nueve verbenas dizque para congraciarse con el insigne. A todas estas, ¿cómo explicar que el escritor de ‘El Divino’ le sirva de porrista al peor alcalde que recuerden los tulueños? Dejémoslo así, me basta con recordar el espectáculo de la también inepta y populista Claudia López con el gaga de Antanas Mockus arrastrando el mocus, digo los pies, cual figura decorativa que pronto desecharon…

No podemos cerrar este merecido RECONOCIMIENTO sin traer a colación otro de los hechos por los que será ingratamente recordada esta administración y el 2021, el VIL ASESINATO del periodista MARCOS EFRAÍN MONTALVO ESCOBAR; cuántos valiosos aportes hubiera hecho el ‘comandante’ a este bello escrito, pero su TRÁNSITO al otro mundo resultó muy conveniente para los que se sentían incómodos con sus opiniones y escritos.

Y aunque MARCOS ya no está para escribir con pasión sobre su pueblo, Tuluá, la tierra de lo insólito, como él la llamaba, no lo dejó de sorprender en el más allá, y como si se tratara de un cuento de hadas, el “Duende Regalón” tomó vida y en persona apareció entregando un carro, haciendo gala de esa manía de ganar bendiciones con padre nuestros ajenos, en una desesperada aparición por intentar mostrar algo de gestión (más risas).

Si bien la canción dice “yo no olvido al año viejo porque me ha dejado cosas muy buenas”, lo cierto es que es mejor no recordar tantas ejecutorias, no vaya y a los BURROS les de por reelegir a este impedido, pues a juzgar por los candidatos que están sonando, con dos años de antelación, es mejor APEGUE Y VAMONOS.

“Los de ‘La Inmaculada’ son los dueños del territorio”. De hecho, uno de sus cabecillas, entre quienes está Óscar Darío Restrepo Rosero, alias Porrón, es medio hermano de un influyente líder de la región”, publicó en un especial sobre Tuluá, el diario El Tiempo.

En una elección que envía un pésimo mensaje a la comunidad tulueña, hoy el Concejo Municipal y la administración del alcalde John Jairo Gómez Aguirre, impusieron como secretario General de la Corporación edilicia a Heyber Rivera Padilla, primo de Giovanny Rodríguez Rivera, capturado en flagrancia el primero de julio de 2020 por el delito de extorsión.

Rivera Padilla también se desempeñó en la presente administración como contratista del Instituto Municipal para la Recreación y el Deporte, Imder Tuluá, dependencia donde no estuvo exento de controversias por presuntas presiones económicas a otros contratistas de ese instituto, hechos que se ventilaron a través de varios medios virtuales.

El excandidato al concejo por el Partido de la U ha estado en el ojo del huracán desde la pasada campaña política cuando se conocieron fotos del actual Mandatario de Tuluá con su otro primo alias el ‘Gordo Padilla’, capturado también por el delito de extorsión, siendo señalado en esa oportunidad por las autoridades como miembro de los ‘Cilantreros’.

La relación del actual alcalde John Jairo Gómez Aguirre y los Padilla es de vieja data.

El nuevo secretario del Concejo Municipal, Heyber Rivera Padilla, es familiar de Óscar Eduardo Castro Rivera, alias ‘Ballena’ y primo de los también capturados Giovanny Rodríguez Rivera y alias el ‘Gordo Padilla’, todos involucrados en los graves delitos de extorsión y concierto para delinquir.

De acuerdo con algunos analistas políticos del corazón del Valle, esta designación podría ser interpretada como la confirmación de la connivencia de la administración municipal con algunos actores ilegales de la ciudad, justo en un momento en que la situación de criminalidad ha sido noticia nacional por el aumento de la extorsión, el homicidio y regreso de la “época del terror”, caracterizada por la aparición de cuerpos descabezados y desmembrados en la localidad.

Cabe señalar que en un informe publicado el pasado 27 de junio por el diario El Tiempo, se señaló que la banda criminal La Inmaculada estaría detrás de los desmembrados en Tuluá. “Los de ‘La Inmaculada’ son los dueños del territorio”. De hecho, uno de sus cabecillas, entre quienes está Óscar Darío Restrepo Rosero, alias Porrón, es medio hermano de un influyente líder de la región”, se afirmó en el informe periodístico.

¿Se impusieron las presiones?

La elección que estaba programada para el sábado 31 de julio debió ser suspendida porque el único candidato, Heyber Rivera Padilla, adujo razones personales para retirar su hoja de vida, sin embargo, Al Instante conoció que la verdadera razón fue que tres de los concejales de la coalición de gobierno habían manifestado su intención de votar en blanco.

Los ediles no ocultaron su preocupación por el nefasto mensaje que mandaría a la ciudadanía tulueña la elección como secretario del Concejo Municipal de una persona con tantos cuestionamientos, máxime cuando Tuluá vive un creciente deterioro de la seguridad y con todas las cifras de criminalidad al alza, regresando a sus peores momentos, como lo evidenció un atraco a mano armada al interior de un establecimiento de comidas en el tradicional barrio Salesianos.

Reseña de la captura de Giovanny Rodríguez Rivera, otro de los primos del nuevo secretario del Concejo de Tuluá.

Y aunque la orden de la llamada Baronesa electoral del Valle habría sido apoyar a Rivera Padilla, también se conoció que el alcalde John Jairo Gómez Aguirre no se ha querido comprometer a fondo con esta elección por el temor de afectar aún más su ya deteriorada imagen, situación que a ahondado las diferencias entre varios de los ediles que andan en una prematura campaña al primer cargo del municipio.

Roces que son evidentes entre los concejales Diego Fernando Suaza, ahijado político de Ever Villegas y Consuelo Cifuentes, quien hace campaña a favor de su hermano, y en menor medida con Sulay Córdoba, quien defiende la precandidatura de Lina Segura. A Javier Jaramillo, dicen que prácticamente lo borraron del mapa.

Este medio pudo establecer que Heyber Rivera Padilla obtuvo 12 votos, logrando el apoyo de los concejales Consuelo Cifuentes, Diego Fernando Suaza, Javier Jaramillo, Robinson Rengifo, Brian Andrés Avilez, Sulay Córdoba, Julio Cesar Morán, Albeiro Quintero, Ivon Karime Toledo R., Alexander Agudelo, Carlos Arturo Londoño Marín y Sandra Arrubla.

Los concejales Cristian Hernández y Oscar Oswaldo Gómez votaron en blanco, mientras que los ediles Eliecid Ávila y José Manuel Rodríguez Poloche habrían apoyado la candidatura del candidato Mateo García, quien a juicio de varios de los presentes a la sesión hizo la mejor exposición. El concejal Luis Eduardo Ayala, no asistió a la sesión porque se encuentra en aislamiento.

El corazón del Valle tiene un presente gris, es evidente la orfandad de autoridad y de un liderazgo propositivo e incluyente que invite a la recuperación de la ciudad.

Por: Robert Posada Rosero

Caminar por las calles de Tuluá se convirtió en una triste experiencia, la ciudad luce destruida, abandona, fría, como si la desesperanza se hubiera apoderado de todos sus habitantes, solo 18 meses le tomó a la actual administración matar el optimismo que empezaba a irradiar el corazón del Valle. 

Pasar por en frente del destruido Palacio de Justicia es aún más aplastante, una de las pocas joyas arquitectónicas e históricas de la ciudad quedó literalmente en ruinas, arruga el alma ver la ciudad caerse a pedazos, sin semáforos funcionando, basuras en todas la esquinas y lotes baldíos enmontados en plena zona céntrica de la ciudad.  

Quienes toleraron e invitaron a la protesta que degeneró en hechos violentos que tienen para decir ahora.

Y aunque el escenario físico se torna más lamentable cada día, ese no es el peor de los males que afrontamos, sin lugar a equívocos el más grave deterioro que sufre la Villa de Céspedes es de liderazgo, tanto gremial como administrativo; quienes hoy ocupan esos cargos se volvieron invisibles, no convocan a nadie, y al parecer, tampoco representan a nadie.  

El tulueñísmo, esa expresión de civismo y sentido de pertenencia que irradiaban los Ramiro Escobar Cruz, Gonzalo López Arango, Jorge Vásquez y tantos otros que representan esa vieja Tuluá no se ve por ningún lado, otros insignes de la ciudad se acomodan más que un desvelado, siguiendo sus propios intereses o sus odios viscerales, motivados por su arrogancia, egocentrismo y necesidad de estar vigentes, incapaces de superar el complejo de Adán.  

Esta nueva Tuluá es el reflejo de sus actuales “líderes” y gobernantes, una ciudad divida por un discurso populista y chabacán que hizo del odio de clases y el desprecio por la “gente de bien” su caballito de batalla, alineados con todo tipo de actores que dejan mucho que pensar. Un día se les ve en fotos con personajes cercanos a los carteles del cilantro y otros disfrutando de un sancocho con desmovilizados y auxiliadores de las mal llamadas exFarc.       

Sistema semafórico destruido por la acción de los vándalos y la decidia de una Administración Municipal que no hace mantenimiento preventivo ni reparativo.

Su discurso está construido sobre frases de cajón y politiqueras: que son de la gente para la gente, como si esa condición por sí sola fuera un gran mérito, o que hacen obras donde realmente se necesitan, excluyendo a una franja de la sociedad por la que no ocultan su desprecio dejando aflorar su propio resentimiento. El resultado no podía ser otro, no han hecho nada, el desgobierno es total y las obras brillan por su ausencia. 

La peor noche de Tuluá no se vivió el pasado 25 de mayo, o los ciudadanos de esta pequeña urbe del centro del Valle se sacuden o lo más oscuro de nuestra historia está por vivirse, hoy no hay una visión de ciudad ni un timonel capaz de sacar a flote un municipio que se hunde ante la actitud permisiva de todos.  Duele Tuluá, porque carece de un liderazgo que irradié amor propio, que trasmita esperanza y positivismo, duele porque siguen empeñados en la mentira como estrategia para intentar disimular que estamos ante el peor gobierno que recuerden sus gentes. Duele porque estamos a merced de odiadores irredentos, pusilánimes e incompetentes.

Comandante de Policía Valle ofreció $10 millones a quien de información sobre atentando terrorista a CAI de la Transversal 12, pero no expresó ni una palabra sobre la muerte de ‘Monito’, la mascota que permanecía en el lugar.   

Por: Robert Posada Rosero  

La situación de desgobierno que vive Tuluá en todos los frentes, “es la crónica de una muerte anunciada”, muchas veces advertimos sobre la situación que podría devenir si se permitía que impusieran en el primer cargo del municipio a una persona sin capacidad de decisión amarrado a compromisos electorales.   

La actual situación de la Villa de Céspedes es francamente deplorable: no hay nada importante para mostrar en estos 15 meses, más allá de las acciones normales, que casi, por la fuerza de la dinámica se deben realizar en la función pública, lo demás ha sido improvisación, caos, confusión y corrupción.  

Lo único que al parecer hoy tienen claro los tulueños, es que no hay un líder que guie los destinos de la ciudad, no hay autoridad que infunda respeto en sus subalternos y mucho menos en la ciudadanía, y ni que decir de los bandidos, todos se sienten con “alas” para actuar a sus anchas, los hechos y las cifras no mienten ni dan lugar a discusiones estériles.    

Desde el inicio de la pandemia por covid se dieron bandazos, hubo confusión y falta de reacción, al final se apegaron únicamente a todo lo que ordenaran desde Cali o Bogotá; las cifras de criminalidad del 2020 son contundentes, presentó un aumento del 40 por ciento, con 151 homicidios frente a los 108 del 2019, y solo con el inicio de la temporada de lluvias ocasionada por el fenómeno de la Niña la situación en la zona rural ya es calamitosa.  

La inseguridad campea en la ciudad, al punto que desperté con el mensaje de un ciudadano que se quejaba porque “Estamos sitiados en la zona rural y urbana”, una radiografía que no necesita mayor ampliación ni explicación, ese es el sentir de muchos habitantes de Tuluá. 

John Jairo Gómez y su exgerente de campaña, coronel (R) Jorge Gallego Chávez.

Y como no sentirse angustiados con lo que está aconteciendo en materia de seguridad, el pasado 14 de marzo cuatro uniformados resultaron heridos tras un atentado terrorista de disidencias de las Farc en la vereda La Diadema y la noche del 20 de marzo los hampones se hicieron sentir en el propio caso urbano de Tuluá, donde al parecer detonaron una granada hiriendo a un subintendente y matando a ‘Monito’ el perrito que permanecía en el CAI. 

El fracaso en el manejo de la seguridad es innegable e incontrovertible, con esos resultados y un alcalde con AUTORIDAD hacia rato habría habido relevo en la secretaría de Gobierno, Convivencia y Seguridad, y el coronel (R), Jorge Gallego Chávez, ya tenía que haber dado un paso al costado para que alguien más capaz en la materia asumiera la dirección de dicha dependencia. 

Pero esto no va a pasar y no pasará, sencillamente porque Gómez Aguirre no tiene el control, no manda, no dirige, no lidera. Es uno más que cumple órdenes, como lo hace el hermano de una concejal en el hospital Rubén Cruz Vélez, donde se dan el lujo de devolverle hojas de vida el mandatario local, advirtiéndole que solo las reciben si las trae el pariente de la concejal con el visto bueno de la ‘Patrona’ de Guacarí, mientras la edil aplaude como foca todos los desaciertos de la actual administración. Situación que se repite en varias secretarías.

En esta columna de opinión no quise referirme a la evidente incompetencia del alcalde John Jairo Gómez Aguirre, hoy siento la necesidad de expresar mi solidaridad con él, quien debe estar pasándola muy mal: despreciado y rechazado por una amplia franja de la ciudadanía tulueña y maniatado para sacudirse de los amarres que no lo dejan ni lo dejarán avanzar. 

Adenda: Contraloría, Procuraduría y Fiscalía deben poner los ojos sobre las actuaciones realizadas en Tuluá amparados en la declaración de calamidad publica y urgencia manifiesta, figuras utilizadas para contratar de manera directa y a dedo, saltándose los controles habituales ordenados por la ley.    

Al ‘Cartel del Cilantro’ se sumó el ‘Cartel de la Papa’, controlados por organizaciones ilegales que hacen cumplir a ‘plomo’ los cobros del peaje por cada viaje que llega a la ciudad.  

Un clima de zozobra y miedo se respira en la galería de Tuluá, donde las bandas criminales manejan a su antojo el comercio de varios productos de la canasta familiar, los cuales no se pueden comercializar sin el respectivo pago del impuesto que se cobra por cada descargue de vehículo.  

La situación es tan extrema que en las tiendas de barrio de la Villa de Céspedes hace varios meses no se consigue una rama de cilantro, ya que los tenderos prefirieron dejar de vender este producto ante la amenaza constante de los acaparadores ilegales que se pasean por la ciudad indagando por la procedencia de la planta.  

El manojo de cilantro no baja de los 8.000 pesos y ha llegado a estar sobre los 10.000 mil pesos, cuando se conseguía entre los 2.000 mil y 2.500 pesos, lo que representaría ingresos por encima de los 20 millones de pesos mensuales para el llamado Cartel del Cilantro, que controla el movimiento de cada rama.  

El escritor Gustavo Álvarez Gardeazábal también denunció la complicada situación de criminalidad que se vive en su tierra.

Y como mal que no se controla se multiplica, ahora también se ejerce un férreo control sobre el comercio de papa, el Cartel de la Papa, elevó el precio de este tubérculo de los 30.000 mil pesos en promedio a más de 80 mil pesos, lo que hace impagable este producto de la canasta básica. “Cada vehículo que llega a descargar el producto debe pagar una cuota mínima de 150 mil pesos”, indicaron fuentes que pidieron omitir sus nombres.  

Esta semana el precio del bulto llegó a los 100 mil pesos, y hubo tenderos que pagaron la libra a 1.200 pesos. “Residentes del corazón del valle preocupados, no se consigue una papa para el consumo en los hogares tulueños, ¿qué es lo que pasa?”, se preguntó un ciudadano que se quejó ante la alcaldía municipal.  

Nadie denuncia por miedo  

Conductor que transportaba papá desde Nariño fue ultimado a tiros en la entrada sur de Tuluá.

Si bien la situación de temor que se vive en la galería de Tuluá es un secreto a voces, nadie se atreve a denunciar por miedo a represalias, sentimiento que creció con el homicidio del ciudadano Milton Eduardo Carvajal Molina, de 31 años, un conductor de camión que llegó a la ciudad con una carga de papa procedente del departamento de Nariño.   

De acuerdo con la versión de las autoridades, el joven fue interceptado por sujetos armados que le dispararon de forma indiscriminada cuando se movilizaba por la entrada sur de Tuluá, a la altura de la sede de Medicina Legal, hecho que indicaron estaría relacionado con varios atentados que tuvieron lugar en la galería de Tuluá.  

Los agobiados comerciantes temen que este tipo de carteles se extiendan a otros productos ante la falta de reacción de las autoridades, pues, aunque es evidente la presencia de personal civil de la Policía, manifestaron que los cobros se realizan ante los ojos de todo el mundo.  

Este medio conoció que se adelantan trabajos de investigación en el sector, pero lo cierto es que hasta ahora no se vislumbran resultados que le devuelvan la tranquilidad a los comerciantes, quienes obligados por la necesidad deben convivir con el miedo y la intimidación.   

Tuluá (Valle del Cauca), febrero 9 de 2022. La priorización de mejoramientos de vivienda en el corregimiento La Marina, de Tuluá, fue uno de los compromisos de la gobernadora del Valle, Clara Luz Roldán, en un encuentro con los líderes de este corredor turístico del centro del Valle.

Al destacar el ejercicio de participación ciudadana, la mandataria indicó que “estamos cumpliendo con los compromisos a nuestros corregimientos, y ellos necesitaban el balance de los procesos que se adelantan en pro de la zona rural tulueña”.

El secretario de Vivienda y Hábitat del Valle, Heiller Hernán Jurado, aseguró que “se priorizará la ejecución de 112 mejoramientos de vivienda de la zona rural de Tuluá, para luego seguir atendiendo los 230 mejoramientos de vivienda que están en ejecución en el resto del Valle”.

Durante el encuentro se estableció además la formulación de una convocatoria para la entrega de kits agropecuarios, insumos y herramientas tales como guadañas y fumigadoras a motor, para atender las solicitudes de los campesinos de La Marina. Un proyecto que se realizará de manera conjunta entre la Gobernación del Valle y la Alcaldía de Tuluá.

“En la zona hay proyectos ejecutados como la iluminación del polideportivo que fue inaugurado por Indervalle, la recuperación de la zona asfáltica de la vía Tuluá-La Marina; también hay proyectos en ejecución como la iluminación de la cancha de fútbol, y la recuperación y reapertura del mercado ganadero”, reconoció Alexander Ríos, presidente de la JAC corregimiento La Marina.

Laura Vanegas Ochoa
Periodista Gobernación del Valle

LinkedIn: https://www.linkedin.com/company/gobernación-del-valle-del-cauca

Concejal del partido Verde, Sandra Arrubla, denuncia irregularidades en recaudo de Industria y Comercio, mientras crece la sensación de que los bandidos se apoderaron del control de la ciudad.
Por: Robert Posada Rosero

Algo huele muy mal en Tuluá, por dónde se mete la cabeza sale un olor nauseabundo de podredumbre que indigna pero sobre todo mantiene en zozobra permanente a sus habitantes, quienes hoy se preguntan, quién o quienes son los nuevos «patrones» del pueblo.

Justo en el momento que el país está crispado por la discusión de una nueva Reforma Tributaria, Juan Manuel Santos hizo seis en ocho años, y los ciudadanos claman por menos corrupción para evitar aumentar la tributación, se denuncia que en Tuluá se estarían cometiendo irregularidades en el recaudo de impuesto de Industria y Comercio.

La cifra de los supuestas ilegalidades en este primer año del gobierno de John Jairo Gómez Aguirre ascenderían a más de $1.500 millones de pesos, según denunció la concejal del partido Verde, Sandra Arrubla, quien con el apoyo de otros ediles independientes y de oposición citó por escrito a control político a la secretaria de Hacienda, Eliana Andrea Bedoya Bueno.

Sus denuncias no han sido escuchadas, muy por el contrario, los concejales del partido de la U, el mismo que en cabeza de su líder Dilian Francisca Toro, salió a anunciar una oposición férrea a la Reforma Tributaria, cerraron filas para negar la citación a debate de Control Político, imponiéndose por mayoría, sin siquiera dar un solo argumento para tal negativa.

«aquel a quien beneficia el crimen es quien lo ha cometido»,

El presidente de la Corporación Diego Fernando Suaza (de la U) rápidamente olvidó los insultos que esa misma semana su colega Consuelo Cifuentes, (también de la U) le había gritado en plena sesión. Los dos comandaron la votación de los esbirros del «Régimen» para evitar que la secretaría de Hacienda tuviera que asistir al recinto a explicar las supuestas irregularidades por más de $1.500 millones, de las que dice, tiene pruebas la concejal Arrubla.

En este punto es preciso citar a Juan Carlos Flores, quien en su columna de este domingo en Semana, acotó, «aquel a quien beneficia el crimen es quien lo ha cometido», una manera muy lógica de intentar demostrar las motivaciones de las actuaciones de los funcionarios, tan dados a creer que siempre se pueden salir con la suya.

Empero, la nueva realidad de Tuluá es más turbia, hasta ahora como en el caso del Concejo Municipal, nadie ha podido descifrar quien manda en la Galería, pese a que desde medios nacionales han denunciado la existencia de «cárteles» o estructuras criminales que controlan los precios del cilantro, la cebolla, la papa, entre otros productos perecederos.

En ambos casos, Concejo Municipal y Galería, se escuchan voces de segundones que salen a decir nada, pero los tulueños continúan sin saber quién o quienes son los verdaderos patrones que hoy tienen sumido a Tuluá en el miedo y la zozobra, mientras crece la sensación de que los bandidos se están apoderando del control de la ciudad.

Adenda: en la sesión de hoy en el Concejo de Tuluá quedó en evidencia que «poderes oscuros» no van a tolerar cuestionamientos a la Administración Municipal y sus aliados, pues hasta un contratista se siente con «alas» para hablarle en tono amenazante a los concejales que exigían claridad sobre contrato de actualización del reglamento interno de la Corporación.

Tulueños y gremios de periodistas continuan exigiendo resultados frente al esclarecimiento de los autores intelectuales del vil asesinato que conmocionó a la Villa de Céspedes. 

Unidades de la Seccional de Investigación Criminal, Sijín, en una actividad operativa de allanamiento y registro adelantada el pasado 7 de diciembre en el barrio de Bello Horizonte de Tuluá, procedieron con la aprehensión de un menor de 15 años, como presunto autor material del asesinato del reconocido periodista Marcos Efraín Montalvo Escobar.   

Al adolescente aprehendido por el delito de fabricación, tráfico porte o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes o municiones se le incautó dos armas de fuego tipo revólver calibre 38 y 5 cartuchos calibre 38 indumil especial y un celular color negro marca motorola.  

De acuerdo con el reporte de las autoridades, este jovencito es integrante del brazo armado sicarial de la estructura liderada por alias ‘Juaco’, quien actualmente se encuentra privado de la libertad en centro carcelario y desde este lugar dinamiza el monopolio del cartel de la cebolla en el municipio de Tuluá.  

Marcos Efraín Montalvo Escobar (izq) periodista asesinado en Tuluá el 19 de septiembre de 2021.

Asimismo, se conoció que alias ‘Juaco’ hace parte de la estructura de alias ‘Pipe’, y es hermano de alias ‘Brian’, quien también se encuentra detenido en la cárcel San Isidro de Popayán, sujeto que pertenece a la estructura criminal La Inmaculada de este municipio del centro del Valle.  

Cabe señalar que el menor de edad aprehendido aceptó los cargos imputados por el homicidio perpetrado el pasado 19 de septiembre del 2021, sobre las 7:23 de la noche, al interior de la ‘Tienda Nelly’, en el barrio La Esperanza de esta localidad, por lo cual el Juez Segundo Penal Municipal de Tuluá, con funciones de Control de Garantías le otorga medida privativa de internamiento. 

Este medio conoció que la investigación avanza y en los próximos días se procedería con nuevas capturas que lleven a esclarecer los móviles y autores intelectuales que están detrás de este infame crimen que conmocionó al corazón del Valle y generó el repudio de organizaciones nacionales e internacionales, exponiendo ante los ojos del mundo la grave situación que afronta la prensa en Tuluá.     

¿Cómo así, musitaba, que está ardiendo hasta convertirse en cenizas el Palacio de Justicia, antes Gimnasio del Pacífico, donde cursé la primaria antes de viajar a Bogotá a culminar el bachillerato?

Junio 02, 2021 Por: Jorge Restrepo Potes, exalcalde de Tuluá.

El Tuluá que yo amo no es la pujante ciudad que es hoy, sino el viejo pueblito, idéntico al que cantó al suyo José A. Morales, que al escucharlo vuelvo a los felices días cuando “por sus calles tranquilas corrió mi juventud”.

Siempre he sostenido que los años dichosos de mi vida fueron los primeros doce. Tuluá era un poblado pequeño de no más de 30.000 habitantes que a mí ahora se me ocurre que todos eran conocidos míos o de mi familia. Mis mejores amigos eran chicos de posición económica diferente a la mía, pero todos teníamos los mismos cinco centavos para entrar al Teatro Boyacá a ver las películas de Tarzán con Johnny Weismüller. Aicardo Jiménez Cruz, el popular “Caraña”, hijo de Julio y Rosa, que producían jabón de tierra, era vecino de mi casa y primer invitado a mi primera comunión y cumpleaños.

No había hondas diferencias políticas. Mi papá disputaba con Roberto Quintero la jefatura liberal, todo dentro de un mutuo respeto. Ambos fueron elegidos varias veces al Concejo, y emulaban en su amor al terruño.

Gertrudis Potes dirigía “El Círculo Potes” en donde se fraguaban todas las ideas de progreso: el Club Colonial, el aeropuerto “Farfán”, el Pabellón de Carnes, en fin, todo lo que Tuluá requería para convertirse en una ciudad moderna.

Los conservadores eran amigos de los liberales y jamás hubo disputas entre ellos. Pero llegó la violencia y aquel lugar edénico se convirtió en sede del más terrible conflicto político que duró 11 años hasta la consolidación del Frente Nacional. En ese sistema frentenacionalista mi papá y yo fuimos alcalde del pueblo. Y cuando me dio por participar en política, los liberales tulueños me apoyaron y con sus votos llegué por primera vez al Concejo local y a la Cámara de Representantes.

El martes 26 de mayo trajo para mí un golpe demoledor. Viendo las imágenes en televisión, pensé que se trataba de Ruanda, o de Camboya, o de Siria, o de Iraq. ¿Cómo así, musitaba, que está ardiendo hasta convertirse en cenizas el Palacio de Justicia, antes Gimnasio del Pacífico, donde cursé la primaria antes de viajar a Bogotá a culminar el bachillerato?

Veía los noticieros y no daba crédito a mis ojos. Volvía la mente atrás y se me antojaba que estaba en mi pupitre en clase de aritmética con el temible profesor Guillermo –“Cocacola”- Roldán, mirando por la ventana a dos estudiantes, únicas mujeres en el plantel, Leika y Dora Nisimblat Álvarez, ambas lindísimas, que iban en cursos superiores.

En aquella época, el Gimnasio del Pacífico tuvo dos rectores magníficos, Rafael Serrano y José Joaquín Jaramillo, que lo convirtieron en uno de los mejores colegios del departamento, y por sus aulas pasaron muchachos que luego escalarían destacadas posiciones en la vida nacional, como Humberto González y Cornelio Reyes.

No hay explicación posible, diferente al deseo de destruir expedientes, para que Tuluá pierda su edificio icónico, cuya bella arquitectura era orgullo de todos. Construido en 1920, guardaba ese halo de las cosas que los pueblos conservan como sus bienes más preciados. ¿Que se puede reconstruir?, claro que sí, pero para mí no será ya el antiguo colegio.

Me duele Tuluá, y me duele Colombia. ¿Será que un milagro puede sacarnos a flote de este naufragio que está hundiendo los cimientos mismos de nuestra civilización para convertirnos en una horda bárbara que dirime sus diferencias acabando con los referentes de la cultura y de la justicia?

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Atrás quedaron las afugias económicas generadas por la pandemia o el alza de precios ocasionado por el paro, en Tuluá no se habla de extorsiones, decapitados o cartelización de alimentos, anunciado el cartel de la feria llegó el momento de “vivir sabroso”.

Editorial

“Los pueblos tienen los gobernantes que se merecen”, es una frase manida que se trae a colación cada vez que nos encontramos con un mandatario incompetente que, de alguna manera, termina representando a la minoría que lo eligió confiando ingenuamente en sus propuestas populistas.

Para nadie es secreto que Tuluá va por mal camino, que John Jairo Gómez Aguirre como gobernante ha sido muy inferior a las responsabilidades que le tocó asumir y que su gestión es tan ineficiente, pobre de resultados y caótica, que a su lado José Germán ‘Chepe’ Gómez, luce como un verdadero estadista y hasta está dispuesto a volver a salir a la calle sin tener que pasar vergüenzas.

“Vivir sabroso”, dicen los entendidos, en una frase acuñada en las profundidades de nuestras comunidades afros para significar una forma de vida cotidiana construida a través “del trabajo colectivo, la lucha y la resistencia de las comunidades” para enfrentar el peligro, el riesgo y la tensión generado por la violencia, más allá de los lineamientos jerárquicos definidos desde la capital del país.

Pues bien, Tuluá volvió a presentar índices de violencia que habían sido superados, y que fueron escabrosos en el periodo 2011-2015, con decapitaciones de seres humanos, extorsiones generalizadas, cartelización de productos básicos de la canasta familiar y una guerra no tan silenciosa entre estructuras criminales por el control de todas las economías ilegales.

La infraestructura pública luce en el abandono, es una suerte encontrar un semáforo en buen estado, las calles sucias, las vías desechas, como lo evidencia el barrio Villa Campestre o el corregimiento de Tres Esquinas y comunidades enteras incomunicadas, como lo vienen denunciando habitantes de La Rivera y El Picacho.

Los piques ilegales de motocicletas, que hoy se realizan cualquier día de la semana y en por toda la ciudad, son la demostración indiscutible de la falta de autoridad; ni Gómez Aguirre ni el cuestionado secretario de Gobierno, coronel (R) Jorge Gallego Chávez, han podido o querido responder al sentir de las comunidades, quienes se están resignando a verlos como unos ineptos en la materia.

El Palacio de Justicia sigue destruido y pocos se atreven a denunciar hechos de corrupción pública o las extorsiones, el asesinato del periodista Marcos Montalvo, mandó un mensaje claro y fuerte, y no son pocas las veces que quienes se atreven alzar la voz reciben mensajes o llamadas “invitándolo” a “despublicar”.

Precios de palcos entre los 6 y los 10 millones de pesos en Feria de Tuluá.

Sin embargo, todo esto quedó atrás, los tulueños tienen su propia identidad, y al parecer, también han construido una cotidianidad que les permite “vivir sabroso”, sin importar los múltiples problemas que los aquejen. El anuncio del cartel de la feria así lo evidenció.

Atrás quedaron las quejas por las precarias condiciones generadas por la pandemia y hasta el mismo paro. Hoy hacen cuentas para adquirir las costosas entradas al evento musical que, muy seguramente, volverá a dejar al municipio un déficit superior a los 2 mil millones de pesos, mientras los empresarios se soban las manos. “Igual se van a robar esa plata, que por lo menos hagan conciertos”, me expresó un ciudadano.

Desprecian el orden, la autoridad y el cumplimiento de las normas por considerarlos “activos” de la “gente de bien”. Al igual que en Cali, pareciera que el desorden, el abandono y la destrucción del municipio fuera el ideal que se quiere alcanzar, un fin montado sobre el reclamo de igualdad y equidad, pero que, en realidad, y a juzgar por los comentarios cargados de rabia y odio, solo se sustentan en la frustración, la envidia y el resentimiento.

Ese pensamiento privilegia el pan y circo sobre la gestión seria, desprecian a buenos gobernantes como Enrique Peñalosa o Gustavo Vélez para arropar a mandatarios populistas como Jorge Iván Ospina y John Jairo Gómez Aguirre, quienes han hecho de Tuluá y Cali dos ciudades invivibles, pero hacen ferias y alumbrados, dejan a la gente “vivir sabroso”.

Es difícil entender este nuevo y revolucionario modelo de pensamiento y sociedad, pero más desesperanzador es encontrar que personas con cierta capacidad de raciocinio y lógica no se arriesguen a pensar, y muy triste tener que aceptar que Gardeazábal tenía razón al afirmar que “para la estupidez no hay cura”, y lo peor, descubrir que al parecer esta cualidad es contagiosa y no se salvan ni reconocidos opinadores.

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